Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una vez
al año sale a la luz el estado de la corrupción en el mundo. Vamos y miramos
nuestro puesto en el listado, si subimos o bajamos, es decir, si hay más o
menos corrupción entre nuestras fronteras. La información permite también hacer
valoraciones respecto a los otros. Pero lo realmente importante es saber si
pasamos de esta información y nos quedamos en los titulares o si realmente lo
consideramos un problema o, como se dice ahora, una "oportunidad". Y
es que la percepción de lo que es la corrupción es lo realmente importante.
Ha
causado reacciones dividas que la ganadora del concurso Pasapalabra, Rosa, ha dicho
que le parece bien pagar el dineral que se llevará Hacienda de su premio. Son
más de dos millones de euros lo que se ha ganado en el concurso. Con enorme
sensatez, sinceridad y honestidad ha dicho que le parece bien porque ese dinero
se pondrá al servicio de todos.
Aplaudimos
a nuestra admirada Rosa y deseamos que así sea. Pero cuando una parte del
dinero de todos se va a los bolsillos de unos pocos o no llega nunca a las
arcas del estado, algunos empiezan a usar el mal ejemplo para huir de sus
deberes o, sencillamente, dejar de ser honestos.
En una
entrevista que me hicieron para un programa de radio hace muchos años expliqué
que España era un país donde el padre presumía de no pagar a Hacienda y los
hijos de copiar en los exámenes. Mucho me temo que aquello se ha ido haciendo
cada vez más cierto. Si lo dudan, repasen los titulares diarios. La cuestión ya
no tiene tanto que ver con el orgullo de la picaresca sino con una degradación
de principios y realidades. El mal ejemplo en España no deja de ser ejemplo. No
se piden muchas cabezas, sino que surgen aspirantes a aprovechar los huecos y
fallas del sistema. La corrupción está cada vez más arriba en las instituciones
y muchos lo consideran una forma natural de relacionarse. Los casos destapados
muestran ya las relaciones fraudulentas de grandes empresas con las
instituciones públicas.
En el artículo de RTVE.es dedicado a los índices de corrupción mundial, se nos explica el avance mundial:
Según Transparencia Internacional, en la mayoría de los Estados de la Unión Europea (UE) se aprecia un "descenso general de la puntuación", lo que refleja un "preocupante estado de estancamiento" en la aplicación efectiva de los estándares anticorrupción y una "creciente erosión de los mecanismos de rendición de cuentas". Dinamarca y Finlandia, junto a Noruega, con 81 puntos, son los países con mejores puntuaciones, mientras que Hungría (40), Bulgaria (40) y Rumanía (45) obtienen las más bajas.
"Este retroceso se inserta en una tendencia global de debilitamiento de la lucha contra la corrupción, agravada por la pérdida de liderazgo internacional y por el deterioro del papel de Estados Unidos, cuya ausencia de compromiso en la aplicación de instrumentos clave contra el soborno transnacional socava la presión internacional para impulsar reformas efectivas", remarca Transparencia Internacional.
En concreto, 122 de las 182 naciones y territorios obtienen una puntuación inferior a 50. A la par, el número de países con puntuaciones superiores a 80 se ha reducido de 12 hace una década a solo cinco este año.
Según el estudio, existe una "tendencia preocupante" de las democracias que registran un empeoramiento en la percepción de la corrupción, desde EE. UU. (64), que ha alcanzado la puntuación más baja hasta la fecha, Canadá (75) y Nueva Zelanda (81), hasta diversas partes de Europa, como el Reino Unido (70), Francia (66) y Suecia (80).*
La expresión "empeoramiento de la percepción de la corrupción" debe ser considerada con detalle, pues resume tras interesantes palabras una realidad dura: retrocedemos y lo hacemos porque se debilitan nuestras valoraciones de lo que es ser "corrupto". El hecho de que hayamos pasado de una acción individual (del corrupto) a otra general y colectiva (los corruptos) supone pasar de la habitación oscura y a hablar en voz baja a pasar a los consejos de administración donde de habla en términos de ganancias.
Es interesante el efecto que se señala por parte de los Estados Unidos: el hecho de que se retire de acuerdos o no los considere válidos tiene un efecto perverso en un mundo de intensas relaciones globales. Ya sea por tomar iniciativas o por considerar que "los países de mierda" (palabras de Trump) o la denigrada Europa no se merecen honestidad, lo cierto es que es un factor importante.
La corrupción llama a la corrupción y deteriora los valores haciendo ridícula la idea de "honestidad", "honradez" o cualquier otra en el mismo sentido. Hay que tener valores muy firmes, que no suelen adquirirse a través del teléfono, para resistir la visión de la corrupción constante y triunfante.
¿Cuántas chapuzas que padecemos hoy no tienen su origen en el mal gasto, en el aumento de los márgenes de beneficio de algunos, en favores a terceros, en contratos con empresas de amigos, etc.? Si esto se pudo hacer con las mascarillas durante una pandemia, si pudo sacrificarse a ancianos en sus residencias para mantener negocios, si salen a la luz los tejemanejes de lo que supone la "privatización peculiar" de la asistencia sanitaria, etc., ¿qué pasará con otros tipos de negocios?
Sí, la corrupción está al alza. Lo peor de todo es que está al alza en países que están bajo gobiernos democráticos. A lo mejor debemos reformar nuestra idea de democracia y hacerla más exigente. Pero a lo mejor no interesa a los que nos gobiernan o aspiran a hacerlo.
Algunos medios le han puesto caras españolas a las noticias sobre la corrupción. No está mal. Hay que tener las cosas medianamente claras en esto.
* Rodrigo García Melero "La corrupción empeora en el mundo y la tendencia es "preocupante" en las democracias" RTVE.es 10/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260210/corrupcion-empeora-mundo-tendencia-preocupante-democracias/16931415.shtml





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