Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las
formas de división política, apoyadas en la necesidad de rentabilizar las
minorías, conllevan una serie de aspectos negativos para la lógica democrática.
Partidos que en la primera fase, la electoral, buscan agudizar sus diferencias,
cuando llega la segunda, la negociación, se encuentran con un panorama muy
complicado, algo que el elector no acaba de comprender.
La
extraña lógica parte del principio que "tu rival", tu enemigo, no es
realmente el que está ideológicamente más lejos de ti, sino, por el contrario
es el que está más cerca, pues compite por unos mismos votantes o votantes muy
próximos.
Esto se
aleja de lo democrático y supone una perversión: la conversión de los
principios políticos en principios de mercado (y mercadeo). El beneficiado es,
desde luego, el que consigue más con menos, es decir, el partido minoritario en
la primera fase que consigue lo suficiente para ser necesario en la segunda
fase, la que lleva a las negociaciones para acceder a los gobiernos.
Esto da
lugar a conflictos que no acaban de entenderse y que suponen cesiones y cambios
en procesos que afectan a valores y principios que han definido con claridad a los
partidos en sus propuestas.
En
RTVE.es podemos leer sobre el problema que se plantea en Extremadura con las
negociaciones para formar gobiernos estables:
Durante la campaña electoral previa a las elecciones de diciembre, Guardiola y el líder de Vox tuvieron fuertes enfrentamientos dialécticos con el feminismo como telón de fondo. "No ve bien que las mujeres hablemos con firmeza", afirmó Guardiola durante la campaña. Además, acusó a Santiago Abascal de tener un "tufo machista" en sus declaraciones electorales en las que criticaba a la del PP.
Pero el enfrentamiento de la extremeña con Vox y el feminismo viene de lejos, no solo de la campaña electoral del pasado mes de diciembre. En 2023, la del PP aseguró que rechazaría gobernar con los de Abascal en Extremadura porque negaban la violencia machista. Finalmente, y tras entrar directamente en la negociación la dirección nacional del PP, Guardiola accedió a gobernar con Vox, aunque estos últimos posteriormente abandonaron el ejecutivo regional por discrepancias en materia migratoria.
Y en medio de toda esta polémica, Vox avisa que no se abstendrá en una segunda votación de la sesión de investidura de Guardiola el 3 de marzo. "No estamos en eso", ha asegurado el portavoz nacional de Vox, José Fuster.*
Creo
que estos puntos son de primer orden en lo que podemos percibir en política. No
se trata de negociar un tanto por ciento de algo, sino de cuestiones capitales
como las que afectan a la consideración de la igualdad. La pregunta surge: ¿es
negociable el machismo patriarcal, una concepción que es clara en Vox, similar a la que el
trumpismo mantiene en Estados Unidos desde donde nos llega?
Su fundamento
es el mismo que ha llevado a Marco Rubio a hablar sobre "la decadencia
europea", que ha dejado de asentarse en el sistema patriarcal, de origen
divino, y la invasión de la inmigración. Vox no se aleja de esto, más bien lo
contrario; son sus caballos de batalla más claros.
¿Puede
permitírselo el Partido Popular? Creo que no, por mucho que se juegue un
gobierno autonómico. Es algo que afecta a principios, a valores, a la historia de la igualdad. Si el PP cae
en esta concesión —junto a otras de este tenor— será difícil que no pierda una
parte de su electorado, ya sea por la derecha o hacia la izquierda.
Es
mejor que se quedan claras las distancias a 1) perder su propia esencia
democrática; y 2) dejar claro que interesa más el poder que los principios, que
es una forma de decir mañana haré lo mismo por otra cosa que me pidan.
Obviamente,
a Vox le interesa doblemente sacar el máximo partido si así consigue lo propio
y además dejar claro que el PP no tiene principios que respete, solo intereses. Las palabras de Guardiola diciendo que el feminismo del Partido Popular es el mismo de Vox no son solo una contradicción sino un insulto a la inteligencia que ya ha causado revuelo entre las filas populares más sensatas que se dan cuenta del daño causado y de cómo en la izquierda se frotan las manos al hacer buenas sus tesis de que PP y Vox "son lo mismo".
Está
habiendo demasiadas declaraciones que dan a entender que hoy
defiendo esto y mañana lo contrario. Se lo están poniendo en bandeja. La ultraderecha siempre va buscando un cambio en el sistema, que según ellos "va hacia el desastre" por su desvío de las "líneas originales" o "naturales". Les interesa el cambio de "sistema", no los detalles. Por eso piden concejalías o ministerios de cambios socioculturales profundos (educación, cultura...). Lo hemos visto anteriormente y su obsesión antifeminista es clara y constante. Lo que no se entiende son los cambios en el PP. ¿No se dan cuenta?
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| Fundación Mujeres 2025 |
* Félix Donate Mazcuñán "Guardiola no entiende que sea "escollo defender la igualdad real" y cree que lo "debería hacer Vox y cualquiera"" RTVE.es 16/02/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260216/guardiola-no-entiende-sea-escollo-defender-igualdad-real-cree-deberia-defender-vox-cualquiera/16940584.shtml




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