lunes, 9 de febrero de 2026

El sistema

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Muchos lo verán como "mala suerte, como "coincidencias" fatales. Estamos más preocupados por echarle la culpa a otros y alejarla de nosotros que de conocer las verdaderas causas de los desastres que nos afectan.

Llevamos una larga cadena de acontecimientos desastrosos, una especie de epidemia con la que tenemos que bregar sin saber muy bien cuál será la siguiente. Todas ellas forman un ejemplo de la falta de previsión de las cosas que puedan ocurrir, de una mirada falta de visión de conjunto. No aprendemos a pensar en términos sistémicos, una necesidad cada vez mayor para sobrevivir en un mundo complejo, un mundo de dependencias e interrelaciones.

Esta mirada sistémica choca con la tendencia a establecer límites y barreras, zonas propias sin tener en cuenta otros muchos factores que dependen de elementos exteriores pero interrelacionados. No enseñamos a mirar de esta forma, tendemos a pensar que controlamos todo, lo que es en la práctica imposible. Lo inesperado tiene sus raíces y aprender a encontrar lo que nos puede causar problemas se hace esencial, aunque no siempre se consigue.

A veces estas interconexiones son detectables y se hace necesario tener en cuenta no solo lo que nos puede pasar, sino tener en cuenta cómo lo que afecta a otros puede acabar afectándonos también de forma grave.

 Con el titular "El freno de la Alta Velocidad crea indefensión en los usuarios, dudas en los turistas y aboca a la ruina a miles de negocios de hostelería", Clara Pinar —en 20minutos— nos explica parte de esta interconexión sistémica, es decir, cómo están afectando a diferentes sectores básicos, como es el transporte por ferrocarril, a otros sectores. Evidentemente, el sector del transporte afecta a todo lo que circula por carretera, raíles o vuelos, pero hay muchos otros factores relacionados.

En la entradilla del artículo se nos explica que 

La reducción de la velocidad de los trenes, el retraso oficial en la línea Madrid-Barcelona o la sensación instalada de demoras empiezan a afectar ya a negocios vinculados al 'turismo de AVE' y siembra dudas entre los visitantes extranjeros, sin contar con el fin de las indemnizaciones por demora y billetes a un precio como si los trenes siguieran circulando a 300km/h.* 

Muchos se preguntan cómo pasado el tiempo desde el terrible accidente, del que seguimos sin saber las causas directas, la situación sigue siendo caótica y expande sus efectos a múltiples campos. Se trata de conexiones en cadena de la que no es fácil saber los efectos. Por ejemplo ¿es la competencia, con sus precios a la baja, un factor que ha hecho que las compañías reduzcan sus beneficios y esto haga que se invierta menos en mantenimiento? La reducción del número de trenes hace subir los precios de los billetes, provocando una disminución de los viajes y viajeros, lo que afecta a los comercios de los destinos, que se han programado conforme a una estimación de los visitantes y su promedio de gasto. Todas estas expectativas han dejado de cumplirse. Lo que pensábamos que iba a suceder ha dejado de ocurrir y los planes ya no se cumplen, arrastrando a los sectores involucrados cuyas conexiones no siempre son obvias, pero sí reales.

La inseguridad que los accidentes provocan genera nuevas inseguridades que se van extendiendo. El artículo se cierra señalando la ampliación del problema a niveles internacionales: 

También los turistas internacionales se empiezan a pensar si es factible dar un salto en el día de Madrid a Córdoba o León o de Barcelona a Zaragoza. Así lo advierte la Mesa de Turismo, que en las últimas semanas ha recibido un "aumento de consultas de turoperadores extranjeros "inquietados" por la situación ferroviaria. "Esto da una imagen tremendamente mala para el turismo", dice su vicepresidente, Santiago Vallejo, que confirma que están recibiendo "consultas de qué está pasando, qué puede suceder y qué alternativas hay" de transporte.

"Desde que el AVE se instauró en 1992, ha sido un impulso para el turismo y ha ayudado mucho a algo necesario, la deslocalización, que no todo el mundo se quede en Madrid", explica Vallejo, que no oculta la incertidumbre por "el camino que se está tomando", la Alta Velocidad, sin saber por qué derroteros seguirá. Por ejemplo, apunta sus dudas sobre la conexión por Alta Velocidad directamente con Barajas, que conectaría vuelos intercontinentales con  ciudades como Valencia. El sector turístico lo veía como el desarrollo de la "auténtica intermodalidad" y "ahora no se sabe qué va a pasar".

Igual que la Confederación Española de Agencias de Viaje, pide al Gobierno "una comunicación pública rigurosa, transparente y correctamente canalizada que evite un daño mayor a la confianza y reputación del destino España". *


Al final, las dudas acaban afectando a la "reputación", es decir, a la confianza, que es la base del sector. ¿Viajamos a un país que pasa de tener la segunda mayor red de alta velocidad a tener casi paralizado el movimiento, con sectores fuera de juego, zonas inseguras, miles de incidencias, etc. donde antes reinaba la confianza en la seguridad?  Esa es la cuestión que se plantean desde los sectores del exterior, incapaces de entender qué pasa en España, qué ha ocurrido en pocas semanas.



Está claro que existe un problema de mantenimiento que puede hacer romperse el sistema en su conjunto al dejar al descubierto una serie de problemas que salen a la luz a la vez. Hay que destinar al mantenimiento más recursos. No basta con hacer nuevas líneas o aumentar la velocidad si se deja de invertir en mantenimiento de toda la red. De no hacerlo, nos ocurren estas cosas.

Y quien dice el sistema ferroviario, dice también el sistema sanitario, también necesitado de una mayor atención, donde no se puede matar gente por aplicarle una vacunas de seis dosis, ni usar vacunas caducadas sin saber porqué están ahí o perder los datos de mamografías por "problemas informáticos", etc.

Cosas que parecen necesitar menos atención se nos revelan como terriblemente peligrosas para el conjunto. Una vía mal soldada es probablemente más barata que una bien soldada, pero este ahorro se pagará muy caro en un momento u otro y creará más problemas encadenados. Trenes, mamografías, apagones, vacunas... Todo parece fallar y hacerlo a la vez.

Nos dicen en El Independiente  que choques y descarrilamientos crecieron desde 2018. "Se dispararon" desde ese año: un 23% más de accidentes y un 50% de los descarrilamientos. ¿Se hizo algo o tiene que pasar un gran desastre para que se invierta en soluciones?



Solo mencionamos dos sectores, el ferroviario y el sanitario, pero seguro que a todos se nos ocurren otros en los que cada día descubrimos problemas y rogamos para que no nos pillen.

Nos hablan de "reputación" y este es otro factor clave. Muchos países están interesados en reducir los gastos que sus nacionales hacen en España. Eso se traduce en aprovechar estas malas noticias para sembrar el miedo que hace quedarse en casa. El sistema no acaba en nuestras fronteras. Sigue más allá. 

Prevención, anticipación, interconexión... son conceptos que debemos incorporar al día a día, quitarle cualquier signo de excepcionalidad y convertirlos en normalidad. Es bonito inaugurar, pero es necesario conservar, mantener. Es la forma de evitar aquello que nunca podría ocurrir.

 


 

* Clara Pinar "El freno de la Alta Velocidad crea indefensión en los usuarios, dudas en los turistas y aboca a la ruina a miles de negocios de hostelería" 20minutos 8/02/2026 https://www.20minutos.es/nacional/freno-alta-velocidad-crea-indefension-los-usuarios-dudas-los-turistas-aboca-ruina-miles-negocios-hosteleria_6930785_0.html




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.