martes, 8 de enero de 2013

Empresas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Euronews nos ofrece un reportaje ("Nurturing future experts")* sobre un programa en las escuelas de Gales. Los empresarios visitan a los estudiantes para enseñarles y motivarles. Trescientos cincuenta empresarios recorren escuelas y universidades para explicarles que pueden crear sus propias empresas. Les indican cómo hacerlo, todo lo que deben tener en cuenta para llevar a la realidad sus propias ideas y enfrentarse a un mundo complicado laboralmente y competitivo. El programa está en marcha desde el año 2000 y sus resultados han sido positivos: el número de personas menores de treinta años que quieren crear su empresa ha crecido en un 35%. Los estudios de la Comisión Europea —nos indican en el reportaje— apuntan a que uno de cada cinco de los participantes en este tipo de programas acabará creando su propia empresa.
El reportaje nos muestra la visita de una joven empresaria —29 años— a la escuela para enseñarles a los más jóvenes en qué consiste eso de ser empresario. Ha conseguido sacar adelante su proyecto y ahora tiene tres personas contratadas. Su resumen a los alumnos de lo que es un empresario es claro y conciso: "no tener miedo a pedir ayuda, no esperar mucho de uno mismo, disfrutar siendo tu propio jefe, y estar preparado para trabajar duro."* No hay secreto, solo confianza, buenas ideas y trabajo, mucho trabajo.


Es una buena idea llevar la confianza a las escuelas, ayudar a entender que existe un mundo fuera de las aulas para el que deben prepararse y que, sobre todo, deben entender. No creo que ni nuestras autoridades educativas, ni nuestros empresarios hayan hecho algo así; al menos yo lo desconozco. Tengo mis recelos sobre la funcionalidad de nuestra educación desde hace muchos años. No creo que esté cumpliendo la misión que debe, perdida entre intereses de todo tipo —de los corporativos a los políticos—, va a la deriva, por inercia, sin que los alumnos sepan muy bien el sentido de lo que hacen. Confieso desconocer el sentido final de esa "educación de calidad" que reclamamos insistentemente. Hace mucho tiempo que no la tenemos; nos lo dicen todos los indicadores. Y parece que solo nos importa ahora.


Otro reportaje de Euronews, esta vez de su programa Learning World** no muestra una iniciativa parecida en las escuelas irlandesas: los niños aprenden a desarrollar proyectos y a montar sus propias empresas en la escuela. Al final del curso realizarán sus exposiciones ante un jurado que las valorará. Tienen la ilusión de pensar en sus propios proyectos; quizá algunos sean realidad. No importa. Es solo un entrenamiento en otra forma de pensar que exige compromiso, iniciativa y trabajo. Lo contrario del "pelotazo".


En ese mismo programa se incluye un reportaje sobre una "prestigiosa escuela de negocios de Madrid", una de las mejores del mundo según The Financial Times. Nos dicen que es un centro de peregrinación de estudiantes de todo el mundo, contando con alumnos de cuarenta países en sus aulas. El 96% de sus alumnos encuentran trabajo en compañías importantes en los siguientes tres meses al término del curso. El precio: 30.000 euros. Nos cuentan también que tienen becas y sistemas de financiación mediante créditos bancarios. Deben ser licenciados con dos años de experiencia laboral. Todo muy profesional, muy cosmopolita, muy eficiente. No parece de aquí. Su director es un alemán.


La pregunta que me asalta es ¿por qué dejamos para el final lo que otros hacen al principio? Los ejemplos de Gales e Irlanda nos muestran que para ellos ser "emprendedor" es una actitud que acompaña desde la infancia y que se fomenta en la adolescencia. A ello contribuyen las instancias sociales que ayudan a configurar sus mentes. Aquí, por lo visto, no. Se ignora la realidad en la que vivirán y en la que deben aprender a desenvolverse, mientras que se montan escuelas de negocios que predican con el ejemplo, es decir, son un auténtico negocio.


El estudio que la Caixa realizó este año pasado sobre las pymes concluía que las empresas españolas tenían un tamaño demasiado pequeño para una economía de nuestras dimensiones. Señalaba La Vanguardia en mayo:
La característica estructura del tejido empresarial español con abrumadora presencia de pymes no es la mejor para un desarrollo adecuado de la economía. Un estudio de La Caixa cuestiona ese modelo, que cree que es consecuencia de una regulación muy estricta en materias como el mercado laboral.
En España el 93% de todas las empresas tiene menos de diez trabajadores, mientras que en Alemania el porcentaje es del 83%, el mismo que la media de los países de la OCDE. Son cifras que aparecen en el último informe mensual del servicio de estudios de La Caixa, en el que se destaca que las grandes empresas tienen un mejor comportamiento. "Las empresas de mayor dimensión no sólo tienden a ser más productivas sino también más propensas a exportar", se señala en el informe. El mismo trabajo añade que "el tamaño de la empresas es uno de los factores más decisivos en sus probabilidades de supervivencia en cualquier periodo".***

Decía el informe que si las empresas españolas tuvieran las mismas proporciones de tamaño, la productividad "sería equivalente a la alemana". Entre las causas que se plantean para esta diferencia las hay administrativas, fiscales, laborales, etc. Pero la que se señala también es psicológica: el miedo a crecer. La Vanguardia se refiere a ello como "falta de ambición" de las empresas españolas.
Ese miedo, esa falta de ambición, se podría compensar si desde la infancia se motivara al crecimiento, a la ambición sana. El mismo miedo que desmotiva el crecimiento es el que siembra el miedo a la contratación. ¿Qué sentido tiene "contratar" si no se crece? Las empresas que crecen es porque transforman la fuerza del trabajo en nuevos productos y servicios y aumentan su producción. Los buenos empresarios son los que aprovechan la capacidad de  las buenas ideas y los buenos trabajadores para crecer. Los malos los que desaprovechan el potencial que tienen o pueden reunir. Si las empresas que van mal despiden y las que van bien no crecen. ¿cuál es la solución?
Si la ausencia de contratación que padecemos es consecuencia de una doble crisis, la económica y la psicológica, a lo mejor los remedios son otros porque las reducciones irán seguidas de un conservadurismo en la contratación. Y eso lastraría más el crecimiento y la recuperación.


Enseñar en la escuela que los que tengan buenas ideas y sentido de la organización pueden emprender acciones con las que estimular la vida de la sociedad en la que viven mediante el trabajo propio y ajeno es una gran labor. Una labor que no cuenta para nuestros políticos que siguen discutiendo tonterías sobre educación sin entrar en lo más elemental; tampoco para nuestras escuela, más pendientes de las "extraescolares" y de cómo cobrarlas. Si se aprende que no se trata de tener una buena idea y echarse a dormir, sino de un trabajo permanente de renovación y esfuerzo, en el que no solo se genera y busca el beneficio propio —eso se aprende rápido— sino el de la sociedad en su conjunto a través del empleo, probablemente habría otra mentalidad y otros resultados. La escuela, entre compañeros, es un buen espacio para comprender que ser buen empresario no es solo enriquecerse mucho, sino contribuir al bienestar social, que el "emprendimiento" no es un acto egoísta y solitario sino una forma de asumir un papel necesario en la sociedad para su progreso. Un tercer reportaje del programa Learnig World de Euronews nos trasladaba a Suiza. Esta vez el tema es el aprendizaje de la ética en el mundo de los negocios. También forma parte del aprendizaje de los futuros empresarios.

También es responsabilidad de las organizaciones empresariales plantear programas de este tipo —gratuitos, claro, que el negocio está en otra parte— para fomentar la idea del empresariado saludable. La idea irlandesa de que monten sus negocios y que se revisen a final de curso no está mal; que los visiten empresarios, tampoco. Pero parece que no seduce mucho la idea.
Hace muchos años comenzaron las visitas de grupos de niños de las escuelas a las empresas. No funcionó, por lo que se ve. Los colegios los llevaban todos los años a la misma empresa y lo importante era ver qué les regalaban. Tradicionalmente, el contacto más parecido que solían tener los estudiantes españoles con una actividad empresarial solía ser sacar dinero para los viajes de fin de curso. La mayoría de las veces las familias acababan comprando lo que a sus hijos les tocaba vender. El mal ejemplo suele tener malos resultados.

* "Un programa educativo en Gales enseña a los estudiantes a emprender" Euronews 1/10/2012 http://es.euronews.com/2012/10/01/un-programa-educativo-en-gales-ensena-a-los-estudiantes-a-emprender
** "Formación empresarial para triunfar en los negocios" Learning World Euronews 30/11/2012 http://es.euronews.com/2012/11/30/formacion-empresarial-para-triunfar-en-los-negocios/
*** "Un estudio de La Caixa cuestiona el modelo empresarial de pymes" La Vanguardia 9/05/2012 http://www.lavanguardia.com/economia/20120509/54290648091/estudio-la-caixa-cuestiona-modelo-empresarial-pymes.html


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