viernes, 23 de enero de 2026

Sobre las noticias y los hechos

  Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En el mundo ocurren acontecimientos y en el mundo se nos cuentan unos u otros, de una forma u otra. Contar implica seleccionar, aplicar un tratamiento u otro, darle una extensión mayor o menor. Contar significa olvidar otras cosas que suceden. La importancia de algo comienza a medirse en función de su extensión discursiva. Lo que no se cuenta no existe. La trivialidad, por el contrario, puede cubrirnos intensamente.

Me ha llamado la atención que en estos días de desagracia ferroviaria muchas de las personas entrevistadas, personas invitadas por los medios a contarnos lo que han vivido recurrieran a la expresión "como de película" o algunas similares, con el mismo sentido. Hemos aprendido a percibir y valorar la vida por lo que los medios nos muestran. Algo "de película" es lo máximo en una extraña gradación que parte de lo que se nos muestra. Antes se hablaba de una "vida novelesca" o "de novela"; después ha quedado la expresión una "vida de película" para expresar lo extraordinario. "Parecía una película" sirve para valorar lo que hemos vivido, una forma de etiquetarlo y valorarlo.

Esto lo saben los que tienen por misión impactar, ya sea por lo comercial —hacer de un producto algo extraordinario— o incluso por la vía del terrorismo, otro fenómeno publicitario.

El atentado del "11 de septiembre" fue un "atentado de película". No solo se cometió el bárbaro acto, sino que resultó un deliberado ejercicio de espectacularidad mediática. La elección del objetivo buscaba lo simbólico, pero especialmente lo espectacular, que fueran imágenes que quedaran grabadas en la imaginación colectiva. Muchos las confundieron. Hoy se invierte el proceso y muchos filmes se han alimentado visualmente del atentado.

Hemos llegado a la perversión frecuente de seleccionar muchas noticias por sus imágenes y su capacidad de impacto. Lo primero que hacen los regímenes totalitarios es controlar la salida de imágenes, crear cortafuegos para evitar que puedan dejarles en evidencia. Se expulsa a los periodistas y fotógrafos de las zonas de conflicto para evitar esa foto —sobre todo fotos o vídeos— que nos destruya la imagen fabricada en nuestro favor.

Al final una guerra se concentra en el horror de una fotografía. Desparecen los muertos tras un número, pero queda uno, el que la cámara captó, que queda instalado en nuestras memorias, que pasa a representar esa guerra y quizá muchas otras.

La lucha informativa ya no es tanto por la compresión, sino por lograr la atención, por la permanencia de la noticia. Las cadenas televisivas compiten por lograr las audiencias, muchas veces en aspectos informativamente triviales. Resaltan el número de personas que han accedido, como se ganan terreno unas a otras, algo que han convertido en "noticia" dentro de sus propios informativos. El medio o el periodista pasan a ser parte del espectáculo, como ocurre con los "tertulianos", una "modalidad informativa" que busca la atracción hacia la forma. Hoy la modalidad tertuliana invade con programas que contienen acaloradas discusiones sobre la nada o la trivialización de los grandes temas en beneficio del atractivo de la discusión.

En RTVE.es incluyen un titular que recoge una petición desde Radio Nacional: "N nos olvidemos de Gaza". Es algo más que una petición. Puede que los problemas se acrecienten, que crezca, pero eso no garantiza su atención ya que rivaliza con otros focos de noticias. Su presencia no depende del problema real, sino del foco mediático puesto en él, y este se coloca en función de la "atracción" que pueda provocar en las audiencias, que es el objetivo real.

El uso de la curiosidad en la titulación es otro fenómeno revelador. El titular ha cambiado de informar a buscar el atractivo del desconocimiento, para lo que se eluden datos. Una noticia intrascendente se puede esconder tras un titular que pique la curiosidad de los lectores. Todo lo que antes era una forma defectuosa de titulación se ha convertido en una forma de atraer lectores hacia la nada.

La perversión de los objetivos informativos se manifiesta en una creciente pérdida de información, lo que nos lleva a una pérdida de sentido crítico, algo esencial en las sociedades democráticas, donde la opinión es algo más que el resultado de las visitas a las páginas o lo espectadores televisivos. Sin buena información somos más manipulables. El problema hoy es que la manipulación no tiene necesidad de ser "política", aunque no deja de serlo, sino que se basa en la dirección de la atención hacia otros lugares más rentables desde otros puntos de vista, como es el comercialismo y el consumo.

Y lo primero que se consume es el propio medio. Ya no se trata del mcluhaniano "el medio es el mensaje", sino de algo más: el medio es el producto y la noticia el papel de envolverlo. Se crea así una relación peculiar —podríamos decir "perversa"— entre la noticia y los acontecimientos, por un lado, y entre la noticia y su receptor, lo que lleva a una comprensión distorsionada de muchos acontecimientos.

Quizá estos problemas se han dado siempre, pareo ahora en un mundo global e híper mediático, con el problema creciente de los "fakes" de todo tipo que buscan atraer nuestra atención, se hace más acuciante el ser conscientes de ello y sensibilizar a los medios y especialmente a los profesionales de la información que su función no es acumular lectores, que eso es solo el resultado, y que debería ser por la calidad de la información, entendida esta como la ayuda a la mejora de nuestra comprensión de los acontecimientos.


PD: esta página ha sido censurada mediante desplazamiento del feed, según lo definen los propietarios de la red. Como puede apreciarse no hay ninguna imagen que no forme parte del día a día. Se ha cambiado la primera imagen; no se ha quitado la del 11-S. Vivimos en un mundo controlado y arbitrario. Nos da la impresión de ser más libres, pero es una ilusión,

Sobre hechos y noticias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


En el mundo ocurren acontecimientos y en el mundo se nos cuentan unos u otros, de una forma u otra. Contar implica seleccionar, aplicar un tratamiento u otro, darle una extensión mayor o menor. Contar significa olvidar otras cosas que suceden. La importancia de algo comienza a medirse en función de su extensión discursiva. Lo que no se cuenta no existe. La trivialidad, por el contrario, puede cubrirnos intensamente.

Me ha llamado la atención que en estos días de desagracia ferroviaria muchas de las personas entrevistadas, personas invitadas por los medios a contarnos lo que han vivido recurrieran a la expresión "como de película" o algunas similares, con el mismo sentido. Hemos aprendido a percibir y valorar la vida por lo que los medios nos muestran. Algo "de película" es lo máximo en una extraña gradación que parte de lo que se nos muestra. Antes se hablaba de una "vida novelesca" o "de novela"; después ha quedado la expresión una "vida de película" para expresar lo extraordinario. "Parecía una película" sirve para valorar lo que hemos vivido, una forma de etiquetarlo y valorarlo.

Esto lo saben los que tienen por misión impactar, ya sea por lo comercial —hacer de un producto algo extraordinario— o incluso por la vía del terrorismo, otro fenómeno publicitario.

El atentado del "11 de septiembre" fue un "atentado de película". No solo se cometió el bárbaro acto, sino que resultó un deliberado ejercicio de espectacularidad mediática. La elección del objetivo buscaba lo simbólico, pero especialmente lo espectacular, que fueran imágenes que quedaran grabadas en la imaginación colectiva. Muchos las confundieron. Hoy se invierte el proceso y muchos filmes se han alimentado visualmente del atentado.

Hemos llegado a la perversión frecuente de seleccionar muchas noticias por sus imágenes y su capacidad de impacto. Lo primero que hacen los regímenes totalitarios es controlar la salida de imágenes, crear cortafuegos para evitar que puedan dejarles en evidencia. Se expulsa a los periodistas y fotógrafos de las zonas de conflicto para evitar esa foto —sobre todo fotos o vídeos— que nos destruya la imagen fabricada en nuestro favor.

Al final una guerra se concentra en el horror de una fotografía. Desparecen los muertos tras un número, pero queda uno, el que la cámara captó, que queda instalado en nuestras memorias, que pasa a representar esa guerra y quizá muchas otras.

La lucha informativa ya no es tanto por la compresión, sino por lograr la atención, por la permanencia de la noticia. Las cadenas televisivas compiten por lograr las audiencias, muchas veces en aspectos informativamente triviales. Resaltan el número de personas que han accedido, como se ganan terreno unas a otras, algo que han convertido en "noticia" dentro de sus propios informativos. El medio o el periodista pasan a ser parte del espectáculo, como ocurre con los "tertulianos", una "modalidad informativa" que busca la atracción hacia la forma. Hoy la modalidad tertuliana invade con programas que contienen acaloradas discusiones sobre la nada o la trivialización de los grandes temas en beneficio del atractivo de la discusión.

En RTVE.es incluyen un titular que recoge una petición desde Radio Nacional: "N nos olvidemos de Gaza". Es algo más que una petición. Puede que los problemas se acrecienten, que crezca, pero eso no garantiza su atención ya que rivaliza con otros focos de noticias. Su presencia no depende del problema real, sino del foco mediático puesto en él, y este se coloca en función de la "atracción" que pueda provocar en las audiencias, que es el objetivo real.

El uso de la curiosidad en la titulación es otro fenómeno revelador. El titular ha cambiado de informar a buscar el atractivo del desconocimiento, para lo que se eluden datos. Una noticia intrascendente se puede esconder tras un titular que pique la curiosidad de los lectores. Todo lo que antes era una forma defectuosa de titulación se ha convertido en una forma de atraer lectores hacia la nada.

La perversión de los objetivos informativos se manifiesta en una creciente pérdida de información, lo que nos lleva a una pérdida de sentido crítico, algo esencial en las sociedades democráticas, donde la opinión es algo más que el resultado de las visitas a las páginas o lo espectadores televisivos. Sin buena información somos más manipulables. El problema hoy es que la manipulación no tiene necesidad de ser "política", aunque no deja de serlo, sino que se basa en la dirección de la atención hacia otros lugares más rentables desde otros puntos de vista, como es el comercialismo y el consumo.

Y lo primero que se consume es el propio medio. Ya no se trata del mcluhaniano "el medio es el mensaje", sino de algo más: el medio es el producto y la noticia el papel de envolverlo. Se crea así una relación peculiar —podríamos decir "perversa"— entre la noticia y los acontecimientos, por un lado, y entre la noticia y su receptor, lo que lleva a una comprensión distorsionada de muchos acontecimientos.

Quizá estos problemas se han dado siempre, pareo ahora en un mundo global e híper mediático, con el problema creciente de los "fakes" de todo tipo que buscan atraer nuestra atención, se hace más acuciante el ser conscientes de ello y sensibilizar a los medios y especialmente a los profesionales de la información que su función no es acumular lectores, que eso es solo el resultado, y que debería ser por la calidad de la información, entendida esta como la ayuda a la mejora de nuestra comprensión de los acontecimientos.

jueves, 22 de enero de 2026

La etiqueta "terrorista"

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez escuchamos o leemos las palabras "terroristas" y "terrorismo" en las noticias. Sin embargo, como una forma de valoración cada vez más distante de lo que pudiera ser su sentido real. No hay que resaltar mucho que siempre ha sido un controvertido, pero ahora se ha convertido en una etiqueta y ha entrado a formar parte de las estrategias políticas y comunicativas.

Las noticias de hoy recogen las palabras oficiales del régimen iraní: los que protestan son "terroristas" y son ya cerca de 4.000 los muertos por la represión. El uso de la palabra "terrorista" actúa como un justificante de la represión brutal de un régimen claramente dictatorial llevado desde el "fundamentalismo", que por definición no admite alternativa. Todo lo que no es oficial es terrorismo.

Con el titular de hace unos días "Los iraníes en España viven con angustia la "matanza" de manifestantes: "Jamenei ordena disparar a gente que tiene las manos vacías""* se nos daba una imagen muy distinta de aquellos a los que el régimen llama "terroristas". La gente ha sido llevada al límite y la respuesta de las autoridades es la represión y la descalificación. Matan a los que protestan y después manipulan su imagen.

Este uso del calificativo de terrorismo es esencialmente para consumo interno, una forma rudimentaria de intentar mantener la resistencia en el poder. Las protestas, nos dicen los iraníes residentes en su exilio español, son esencialmente por condiciones económicas, por el empobrecimiento y en menor medida por la situación política de control. Pero los iraníes han dejado de distinguir una cosa y otra: el régimen de los ayatolas empobrece, el régimen de los ayatolas mata. Se puede sobrevivir en malas condiciones políticas, pero no se puede sobrevivir sin nada que llevarse a la boca.

El presidente de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos en España se llama Hamid Hosseini. Llegó a Madrid hace 40 años escapando de la represión, "de un régimen que detenía  los activistas de izquierdas y a todos los que no estaban de acuerdo con la República Islámica de Irán". También en su opinión el detonante de las protestas que arrancaron a finales de  diciembre es la maltrecha situación económica. "El poder adquisitivo de la población, especialmente de las clases media y baja, se ha reducido un 75%, la moneda ha perdido mucho valor y la alimentación básica, huevos o carne, se ha encarecido y es hoy tres o cuatro veces más cara que hace unos días. Hasta la gasolina cuesta el doble". *

Es a esta población a la que se llama "terroristas" y se les reprime brutalmente con disparos, detenciones y torturas. Las autoridades saben que cuando caigan será difícil que el régimen sobreviva; ha tenido el tiempo suficiente para que todos entiendan lo que ha dado de sí el fundamentalismo y el gobierno teocrático.

Pero el término "terrorista" no se aplica solo en este tipo de dictaduras. La práctica del etiquetado está llegando a países de los que se esperaría un poco más de calidad en el etiquetado.

Los Estados Unidos de Donald Trump llevan tiempo justificando el tratamiento de personas y estados como "terroristas". Trump ha buscado equiparar el "terrorismo" a otras actividades delictivas pero que implica un uso político en cadena.

En febrero de 2025 el Brennan Center, con el titular "El peligroso alcance del plan de Trump para designar a los carteles como organizaciones terroristas", señalaba:

Una de las órdenes ejecutivas que el presidente Donald Trump emitió el 20 de enero, su primer día de mandato, exige al secretario de estado identificar “algunos carteles transnacionales (los Carteles) y otras organizaciones” que deberían ser designadas como organizaciones terroristas extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés) o terroristas globales especialmente designados (SDGT, por sus siglas en inglés).

Una designación FTO requiere comprobar que una organización es (a) extranjera, (b) participa en terrorismo, actividad terrorista o apoyo material al terrorismo, o tiene la habilidad y la intención de hacerlo y (c) amenaza a la seguridad de los ciudadanos estadounidenses o la seguridad nacional de Estados Unidos. Una designación SDGT es similar, y las listas FTO y SDGT coinciden bastante.

Aunque el término “carteles” evoca en el imaginario popular a los narcotraficantes, la orden ejecutiva es imprecisa en cuanto a quiénes serán precisamente los afectados. Describe a “los carteles” como quienes “inundaron a los Estados Unidos con narcóticos mortales, criminales violentos y pandillas viciosas” y que contralan “casi todo el tráfico ilegal a través de la frontera sur con los Estados Unidos”.  

Informes sugieren que mientras algunos carteles todavía tienen un control significativo del narcotráfico, otros se han diversificado para incluir o hasta enfocarse casi exclusivamente en el tráfico ilícito de migrantes. Las recomendaciones del secretario, las cuales tienen plazo de entrega el lunes 3 febrero no se han divulgado públicamente. Aún está por verse si las actividades de los carteles identificados realmente cumplen con las amplias definiciones legales de actividad terrorista y terrorismo.**

Brennan Center

La estrategia trumpista pasa por actuar en la dos direccione pudiendo empezar por el final creando un ambiente xenófobo: el origen del mal es que eres "extranjero", como tal vienes a USA a delinquir y eso te convierte en "terrorista". Es obvio que ser "extranjero" es una cuestión primaria, lo que convierte a todo extranjero en agresor de los Estados Unidos, un peligro potencial ante el que más vale prevenirse.

Las campañas contra los inmigrantes en USA se están saldando con una fuerte represión. Se hace contra personas que son tratadas como "terroristas", un mal que hay que expulsar y que algunos fanáticos realizan por la vía rápida.

Los inmigrantes son "posibles terroristas"; los que les defiendan, por su parte, acaban definidos como "peligrosos izquierdistas", "comunistas" y, como regla general, como "anti americanos".

Las muertes en redadas se suceden partiendo del principio de que el que huye es "culpable" de todo tipo de peligros contra los Estados Unidos. El caso de Renée Good, la mujer muerta por los disparos del agente de ICE, ha conmocionado al país. Ha habido que esperar a que fuese una norteamericana para que la gente se lance masivamente a la calle. 

Pero ser norteamericana no la ha librado de ser etiquetada como "terrorista doméstica" desde el bando trumpista. El peligro de ser considerada "terrorista" in situ y ser ejecutada como acto de "defensa" ha mostrado que no hace falta nacer fuera de las fronteras del paraíso para ser considerado peligroso. No es el único caso en que Trump considera "terroristas" a los que le llevan la contraria. 

El País 18/09/2025

Evidentemente las situaciones de los Estados Unidos e Irán son muy distintas, pero tengamos cuidado con cómo llamamos a las personas, a cómo las definimos y valoramos. Las democracias están cada vez más tensas y el autoritarismo es cuestión de grado, a la vez que cunden los malos ejemplos.

Deberíamos tener claro qué es un terrorista, qué es el terrorismo. Pero algunos viven o sobreviven con la confusión. Se usa demasiado la etiqueta como justificante de acciones por parte del poder que están más cerca del verdadero terrorismo.

Brennan Center en español 16/01/2026

* Amaya Larrañeta  "Los iraníes en España viven con angustia la "matanza" de manifestantes: "Jamenei ordena disparar a gente que tiene las manos vacías"" 20minutos 13/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/los-iranies-espana-viven-con-angustia-matanza-manifestantes-jamenei-ordena-disparar-gente-que-tiene-las-manos-vacias_6919999_0.html

** Rachel Levinson-Waldman "El peligroso alcance del plan de Trump para designar a los carteles como organizaciones terroristas" Brennan Center en español 6/02/2025 https://www.brennancenter.org/es/our-work/analysis-opinion/plan-trump-designar-carteles-como-organizaciones-terroristas-narcotrafico

miércoles, 21 de enero de 2026

El dolor de todos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Puede que todavía no estén claras las causas, pero sí los efectos, el dolor que se ha producido en ese amasijo de vagones y cadáveres que nos explican una y otra vez y seguimos sin comprender.

Llamaron al caso "raro y complejo" desde su inicio y así lo sigue siendo.

Afloran desde el principio los casos personales con la excepcionalidad que provoca las dimensiones del siniestro. Son casos de las personas que llegaron allí de inmediato, de lo que se encontraron; casos de supervivencia apenas explicables, como el de esa niña de seis años que pierde a la familia y sobrevive por su pequeño tamaño, caso al que se añade el de quien la encontró. Es la angustia de los que siguen esperando a que les den la noticia de dónde están sus familiares.

Nos llegan parentescos y conexiones de los fallecidos. Se personalizan hasta identificarlos como un conjunto de conexiones con los que quedan, con sus ocupaciones o trabajos. Son entonces "el hijo de un ex futbolista" o los periodistas de tal o cual programa o medio fallecidos.

Son cuarenta y dos muertos que se personalizan, que rompen su estado numérico para poder ser personas que nos dejan y a las que intentamos recordar como tales, del número a la persona.

Unas líneas de los medios tratan de encontrar las explicaciones al sinsentido de la muerte, a su absurdo, a la ruptura de nuestras expectativas. Otras en cambio, solo tratan de humanizar a los que se han ido y se están yendo cada hora un poco.

Por allí pasan personas que ayudan y personas que representan a las autoridades, de alcaldes a ministros, directivos hasta llegar a los Reyes, retornados de otro funeral, el de la hermana pequeña de la Reina Sofía. De la muerte discreta al estruendo de un accidente con todos los agravantes de lo cotidiano, subir a un tren... y no llegar, morir en una recta, en el fatal choque entre dos trenes, algo que supone un cruce habitual de unos pocos segundos convertido ahora en un terrible drama, el de esos provisionales cuarenta y dos muertos, sus familias, los que acudieron al escenario a ayudar, los profesionales.

Califican el caso como "especialmente complejo". No saben si las vías rotas fueron causa o efecto. Hay que esperar, nos dicen, a que los expertos dictaminen. Eso no significa mucho, como ha ocurrido con "el gran apagón", convertido en un misterioso peloteo entre los agentes involucrados. ¿Ocurrirá lo mismo aquí, tendremos un peloteo entre compañías, responsables políticos, etc.?

Nos dicen en RTVE.es que el caso es "diferente" por ser todo prácticamente nuevo:

Uno de los elementos que más llama la atención en este caso es que Renfe ha descartado de manera explícita el fallo humano como origen del accidente. Esta afirmación, poco habitual en fases tempranas de una investigación, desplaza el foco hacia el ámbito técnico y material del sistema ferroviario, apuntando a factores como la infraestructura, el estado de las ruedas de los vagones o la interacción entre distintos subsistemas. "El fallo humano está prácticamente descartado. Si el maquinista toma una decisión errónea, el propio sistema la corrige", ha asegurado en el programa Las Mañanas de RNE el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia.*

La nota discordante la pone una vez más el discurso de Vox, que ha decidido aprovechar la ocasión, un mal gesto político en un mal momento. Hay que aprovecharlo todo, el dolor ajeno especialmente. No creo que vayan a encontrar mucho reconocimiento, sacarle mucho provecho a esas palabras contracorriente con las que han salpicado las reacciones de unos y otros.

Pasados los primeros efectos, ya se discute acaloradamente en las tertulias televisivas, auténticas máquinas de triturar. Aunque la investigación técnica no avanza mucho, allí se rebusca muchas veces en la nada. Triste papel de algunos.

Hay un momento para compartir el dolor ajeno; hay otros momentos para encontrar respuestas, otro para las responsabilidades. Los que quieren convertir el dolor en indignación deben respetar los tiempos, los momentos, especialmente si no saben de lo que están hablando.

Este drama afecta demasiado por lo cotidiano, por lo cercano que está a todos nosotros, como para jugar con él. Se preguntan algunos sobre si afectará al "prestigio" del tren, de la red ferroviaria española, y nos sacan imágenes de Barack Obama cantando las virtudes de las líneas españolas cuando era presidente. Cada uno vela por lo suyo.

Mis alumnos me pidieron si podíamos terminar nuestra clase del lunes antes para que pudieran ir a donar sangre. Me pareció un gesto muy estimable, una forma de participar ayudando en este desgraciado asunto. La solidaridad, la empatía se disparan ante estos casos que nos muestran la fragilidad de todo lo humano.

Los medios nos dan cuenta de otro accidente hace unas horas, esta vez, en las líneas de Cataluña. Otro muerto, el maquinista; más heridos, cinco graves, entre los viajeros. Esta vez parece menos complejo. Un dolor que se suma, dudas que se esparcen.

Desde aquí nuestra solidaridad y respeto a todos los que se han visto tocados por este absurdo, por ahora inexplicable. Hay mucho dolor y lo principal ahora es rebajarlo; ya habrá tiempo para la explicación detallada. Hay que estar junto a los que padecen este choque brusco, esta ruptura del orden. Nuestra solidaridad y afecto con todos ellos. 

* Samuel A. Pilar  "¿Qué falló en el accidente ferroviario de Adamuz? Un caso "raro y difícil" con el foco puesto en cuándo se rompió la vía" RTVE.es 20/01/2026  https://www.rtve.es/noticias/20260120/causas-accidente-ferroviario-adamuz-fallo-humano-descartado/16900812.shtml

martes, 20 de enero de 2026

La pendiente lógica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los actos realizados por Donald Trump van llegando al punto temido, aquel al que no se pensaba llegar, pero al que se va llegar tras recorrer la pendiente lógica. Trump ha iniciado tantos punto de fricción simultáneamente que parece inevitable que alguno de ellos acabe desencadenando algún tipo de reacción que se le escape de las manos. Esto puede ocurrir en un caso abierto o en varios que estallen en cadena. El aumento de la complejidad aumenta la posibilidad de que se den estos estallidos que se vuelven imparables.

La peculiar personalidad de Trump hace, además, que estos órdagos que lanza acaben considerándose como desafíos personales, algo que minaría su credibilidad en los otros sucesos abiertos y los posibles por abrir en el futuro. Es el híper desafío, la necesidad de demostrar de forma continua su "grandeza", su carácter excepcional, único, que pierde a Trump.

Mientras muchos políticos repartidos por todo el mundo apuestan por la discreción eficaz, Trump ha elegido por su personalidad el extremo contrario, ser el llamativo y exagerado centro de todas las miradas, lo que surge de su propia personalidad narcisista.

Ahora son varios frentes los abiertos y en su límite. En 20minutos, Emilio Ordiz escribe desde Bruselas lo que podemos considerar la paradoja del frente OTAN, las consecuencias del deseo de apropiarse Groenlandia: 

Estados Unidos y Europa parecen acercarse al choque total por la amenaza arancelaria de Donald Trump contra ocho países aliados a cuenta de Groenlandia. Además, este lunes el presidente estadounidense descubrió todas sus cartas. "Querido Jonas: Teniendo en cuenta que tu país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz por haber parado ocho guerras, y más, ya no siento la obligación de pensar únicamente en la paz, aunque siempre será predominante, sino que ahora puedo pensar en lo que es bueno y apropiado para Estados Unidos", le escribió Trump al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.

Esto llega después de un fin de semana en el que anunció más leña al fuego con aranceles a los países (Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido) que han enviado tropas a la isla más grande del mundo para reforzar el apoyo de Dinamarca -que también lanzó ya un contingente-, país del que depende el territorio. Ya este lunes, Trump no quiso entrar a valorar la opción de una intervención militar estadounidense en Groenlandia. "Sin comentarios", aseguró.*

 


La situación llega a un punto en el que hacer "más" comentarios, después de lo expresado en el párrafo anterior, es realmente difícil. ¿Qué comentar después de ese exceso de sinceridad en valoración y propósitos? Las declaraciones de la primera parte nos confirman que Trump se encuentra en ese punto en el apenas queda margen para desdecirse y no actuar. Eso iría directamente contra él; sería dinamitar su propia imagen incluso ante sus propios ojos.

Incluso, no tomarlo en serio podría ser contraproducente, ya que le llevaría a aumentar la presión de los acontecimientos tomando decisiones irreversibles y peligrosas.

Otro punto de fricción es el que ha abierto sobre la ya complicada situación de Gaza. Si en el norte es Groenlandia y la OTAN, en el sur ha vuelto a remover Gaza, donde la propuesta de la Junta de control de los territorios ha provocado la respuesta indignada de Israel, que creía tener controlado a Trump hasta el momento.

En RTVE.es nos dan cuenta de la reacción de Netanyahu:


El sábado pasado, Netanyahu, mostró su rechazo a la composición de la Junta Ejecutiva y pidió explicaciones a EE.UU.

"El anuncio de la composición de la Junta Ejecutiva de Gaza, subordinado a la Conferencia de Paz, no se coordinó con Israel y contradice su política", señaló la oficina del mandatario en un comunicado. El primer ministro ordenó a su ministro de Exteriores, Gideon Saar, contactar con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para abordar la situación.

Además, los ministros ultranacionalistas Itamar Ben Gvir (Seguridad Nacional) y Bezalel Smotrich (Finanzas) pidieron a Netanyahu retomar la ofensiva en Gaza, donde, tras dos años de guerra y ofensiva militar israelí, que dejaron más de 68.000 muertos gazatíes, rige un alto el fuego desde octubre pasado, pese a que más de 440 personas han muerto en ataques israelíes, incluidos un centenar de niños, desde entonces.

"La Franja de Gaza no necesita ningún 'comité de gestión' que supervise su 'reconstrucción', necesita ser depurada de terroristas de Hamás, quienes deben ser destruidos, además de fomentar la inmigración voluntaria masiva, de acuerdo con el plan original del presidente Trump", escribió Ben Gvir en su cuenta de la red social X.

Y pidió al primer ministro que ordene a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI, el ejército) que se preparen para "volver a la guerra con una fuerza tremenda en la Franja de Gaza, a fin de lograr el objetivo principal de la guerra: la destrucción de Hamás".**



Como puede apreciarse, también lo que Trump creía atado se le convierte en motivo de conflicto. Si ya calificar como "paz" lo que ocurre en Gaza es complicado, lo que puede suponer la reapertura del conflicto directo y el rechazo de la mediación abre nuevas y dramáticas posibilidades.

De nuevo son los "aliados" los que se siente afectados por las decisiones de Trump. Si bien ambos casos son  muy distintos, los efectos son los de cuestionar el "orden" trumpista. Las posibilidades de que estallen por ambos lados de forma simultánea no es descabellada, pues los interesados en que estalle cualquiera de ellos verán como un momento apropiado cuando la atención este puesta en el otro frente.

¿A quién le interesa que la OTAN se disuelva? Evidentemente a Rusia por su situación en Ucrania, en donde aprovechará para avanzar y consolidar sus posiciones. Serán los radicales de Israel lo que aprovechen, como ya hacen, para arrasar lo poco que queda en la Franja, consolidar sus asentamientos ilegales y exterminar a los que palestinos que se queden por la zona. Otros frentes aparecen insinuados, como un amago de conflicto, como ocurre con México o Cuba. Dejamos de lado por ahora las amenazas a Canadá.

Hace unos días hablábamos del "cántaro y la fuente", del riesgo creciente de que estallen conflictos. El de Gaza está en relativa "pausa", es decir, siguen matando palestino y apropiándose de territorios. Otros parecen más remotos, pero hay fuerzas interesadas en que estallen, en que se llegue a ese punto en que ya es difícil retroceder, cuando rueden imparables por la pendiente lógica. 

 


* Emilio Ordiz "Dinamarca y Groenlandia exigen a Rutte una misión de la OTAN en el ártico y Europa se declara "preparada para responder" a Trump" 20minutos 19/01/2026 https://www.20minutos.es/internacional/europa-avisa-que-esta-preparada-para-responder-las-amenazas-trump-replica-ya-no-voy-pensar-solo-paz_6923062_0.html

** "Trump avanza en su Junta de la Paz para Gaza, a la que invita a Putin y que cuestiona Netanyahu" RTVE.es 19/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260119/trump-avanza-su-junta-paz-para-gaza-a-invita-a-putin-cuestiona-netanyahu/16899963.shtml