jueves, 3 de abril de 2025

Trump, solo en casa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Pocos dudan de que hayamos entrado en una fase mundial nueva. Ha habido paces y ha habido guerras. Pero esto es otra cosa, algo difícil de clasificar y que desafía al sentido común.

Los titulares de todos los medios se hacen eco de las amenazas de Trump al mundo y que se han cumplido ayer, un día fatídico que el presidente norteamericano ha etiquetado como "Día de la Liberación". Es el mayor ataque al comercio mundial y la construcción de orden cooperativo que ha permitido el desarrollo global.

Armado con la idea de que todo el mundo estafa a los Estados Unidos, una pobre víctima de una conspiración parasitaria, Trump ha actuado como lo que es, un déspota narcisista lleno de fobias y prejuicios.

La escenografía en la Casa Blanca se había montando para recibir aplausos y promesas, con insultos y humillaciones a los "castigados" por sus acciones parasitarias, en algunos casos considerando su existencia ya como un agravio, tal como considera a la Unión Europea, a la que ha calificado como "patética".

No creo que nadie se extrañe de las acciones de Trump, incluso de su sentido de lo que es la presidencia de los Estados Unidos, de sus límites o falta de ellos. Tiene un lugar en la Historia, tal como lo tienen Adolf Hitler o Joseph Stalin, por esa parte puede estar tranquilo. Lo que sigue sorprendiendo es su aceptación o, si se prefiere, la aceptación de su descripción del mundo, como va creando un mundo "aceptable" para millones de personas que le siguen y aplauden, que le perciben como un nuevo mesías.

Pero Trump se ha metido en un territorio peligroso por incontrolado en sus posibles efectos. Sabemos ya que cualquier efecto negativo será presentado como un ataque y penalizado de nuevo en una espiral incontrolada por su complejidad.

El punto clave de sus acciones es la creencia en que la fuerza da el control. Sin embargo, puede ser todo lo contrario, encontrándose con efectos inesperados por la complejidad y tamaño de las acciones emprendidas.

Este énfasis en la fuerza es el que dirige sus acciones y va marcando su camino. En este sentido, Trump es la antipolítica. Sí eres el más fuerte, debes imponer tu visión y los demás deben acatarla. No hay mucho más Trump. La fuerza como capacidad de imponer lo es todo; lo demás no tiene importancia.

Trump echa por tierra la confianza en los Estados Unidos, un valor que ignora, sustituida por el miedo, por el temor a las respuestas. Está por ver si sus amenazas tienen el efecto intimidatorio que él piensa o si, por el contrario, se desencadena algo que ya ha empezado, una oleada de antinorteamericanismo sin precedentes.

Puede que la reacción sea crear nuevos mercados que intercambien en condiciones de igualdad y se alejen del desequilibrado con Estados Unidos. Esto desencadenará nuevas presiones y continuará con el crecimiento de la espiral de rechazo, de la que Trump responsabilizará al mundo.

Trump avisa de un "tercer mandato" desde la Casa Blanca. ¿Nuevo asalto armado al Capitolio si no le dejan? La esperanza en un cambio en la presidencia no debe generar una idea de "resistencia", de aguante hasta el momento en que se produzca un relevo y con él un cambio de política. Sería un error muy grave.

El mundo ha quedado tocado en sus relaciones por la coincidencia de ambos extremos de Trump y Putin dos gobernantes en absoluto democráticos, ni interior ni exteriormente. Trump está desmontando los Estados Unidos, lo que incluye un elemento esencial, los medios de información, también las agencias sociales, las de educación, desbaratando las políticas de igualdad y pretendiendo evitarlas fuera. Lo de Rusia no es más que la vuelta a la fuerza de su imperialismo bélico, también con un fomento del ultra nacionalismo, con su versión propia del "destino manifiesto" norteamericano.

La imagen que me viene a la mente es la de un Trump "solo en casa", atrincherado en los Estados Unidos, tratando de evitar que los indeseables entren en su protegido territorio hasta que regresen sus padres de la malvada Europa. Esta vez no hay comicidad en el asunto. Quizá se le contagió algo por su breve aparición en "Solo en casa 2", que muchos pidieron fuera eliminada del filme.

Es de esperar que estas acciones arancelarias, otra forma de guerra contra el mundo, tengan muchos efectos de los que Trump no pueda echar la culpa a otros, aunque lo intente.

miércoles, 2 de abril de 2025

Avisos polacos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El grado de preocupación por el destino de Europa ante una amenaza rusa depende mucho de la experiencia de cada país. La proximidad, mayor o menor, ha creado experiencias históricas y políticas muy diversas, por lo que la respuesta es también diferente en cada caso.

En esto difieren las élites, que se tienen que ver en Europa, con las bases de cada país, que observan con distinto grado de preocupación y conocimiento lo que ocurre lejos. Hay países que no pueden evitar ser interrogados o interrogar sobre los futuros posibles. Otros —como el nuestro— siguen viviendo como si no hubiera riesgo alguno y jugando con las palabras, especialmente en las cuestiones de defensa. Los juegos de diferencias entre "defensa" y "rearme", por ejemplo, están  a la orden del día reflejando la lucha política constante en vez de entender que la "seguridad" es una cuestión común, algo que nos afecta a todos, un objetivo común.

En RTVE.es se nos ofrece una entrevista con el ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, al que se le pregunta sobre los conflictos y las relaciones con Rusia: 

PREGUNTA: Polonia es país con una larga tradición de desencuentros con Rusia, unos políticos y otros militares. ¿Perciben ustedes realmente a Rusia como una amenaza en estos momentos?

RESPUESTA: Rusia nos ha invadido muchas veces durante los últimos 400 años, así que, cuando nos amenazan, tenemos que tomarlo en serio. Fuimos una colonia rusa durante el siglo XIX. Y este país está intentando reconstruir su imperio y dominar otras naciones.

P: ¿No tiene usted la impresión de que en esta parte de Europa no nos acabamos de creer esa amenaza?

R: Sí. A ustedes nunca les ha ocupado Rusia y probablemente nunca será así, pero también les llega la desinformación rusa. Rusia también está intentando manipular la situación interna y fomentar diferentes divisiones en España. Sabemos que está intentando llevar a cabo una guerra hibrida en Europa.* 

Son muchas las cuestiones que se abren en estas breves respuestas. La primera de ellas es la tradición imperialista rusa. No hace falta imaginarla, está ahí, en la historia y en la experiencia. Nos olvidamos, por ejemplo, que hubo que comprarles Alaska a los rusos, que podían haber "bajado" por América hasta no se sabe dónde. La experiencia europea la tenemos más clara. Rusia se tragó media Europa llegando hasta la mitad de Alemania, quedándose todo lo que había en medio. Si la hubieran dejado habría llegado a la costa francesa. Los países que quedaban bajo su yugo eran invadidos inmediatamente si osaban intentar distanciarse o rebelarse contra el poder soviético, la máscara política que Rusia adoptó tras su revolución. Rusia abrazó el comunismo porque era lo más cercano a su propia visión totalitaria. Se deshizo de los zares, pero no del imperialismo ni de su mesianismo visionario. Rusia seguía siendo "santa", pero de otra manera. Su misión transformar el mundo, que en sus términos era hacerlo "ruso".

Todo eso no se lo tienen que contar al ministro polaco porque lo han vivido en sus carnes. Tampoco muchos de los países que fueron ocupados en diversas ocasiones y sobre los que Putin ha fijado su mirada codiciosa.

El presidente ruso comparte muchas cosas con los Estados Unidos de Trump. Uno de los más preocupantes es su fijación con Europa, contemplarla como un obstáculo en sus planes de expansión y dominio. Una Europa fuerte y unida es una pieza molesta para ambos, que juegan en ella —y con ella— como si fuera un tablero ajedrecístico.

La ilusión de una Europa próspera y en paz se aleja cada vez más si el entorno se va convirtiendo, como lo ha hecho, en zona de guerra. Que Europa no lo desee no significa que no tenga que enfrentarse a ello, tratar de garantizar su seguridad mediante el fortalecimiento de su defensa.

No se trata, como pretenden algunos, de volvernos belicistas, sino de lo contrario, que vean que no somos una pieza fácil, entregada, que se puede invadir con una "guerra relámpago" en su momento con la Alemania de Hitler.

Pero es el segundo aspecto, el que afecta a España, el que debe ser considerado y traerse a primer plano para que sepamos a qué nos estamos arriesgando. La mención a la desunión española y el ejercicio de una "guerra híbrida" no es nuevo y está bien que el experimentado ministro polaco nos lo recuerde.

La idea de "guerra híbrida" supone que podemos estar inmersos en ella sin saberlo si quiera. Hay zonas, como Ucrania, en que la guerra es tradicional, un choque armado, mientras que en otras se maneja otro tipo de recursos, como son la información, la economía, etc.

El ministro polaco cita algo conocido: la financiación y apoyo a la ultraderecha, al separatismo y demás grupos. No es casual, como vimos ayer, que Putin, Trump, Viktor Orbán, nuestro Abascal, etc. se duelan de la condena de la francesa ultraderechista Marine Le Pen. No es casual porque la ultraderecha europea ha pasado por Moscú a recoger apoyos, consejos y fondos. Tampoco es casual que Nigel Farage, el padre del Brexit, que sacó a Reino Unido de la Unión Europea, contará con las bendiciones de Putin y Trump. En España se ha hablado de la financiación de varios separatismos desde Moscú.

Lo que gana Rusia, como bien señala el ministro polaco es debilitar a Europa, hacerla enfrentarse en calles y parlamentos. Frente a esto, en Rusia, los opositores caen por puentes y ventanas, mueren encarcelados. Pero nadie le hace ascos a las financiaciones y al poder que permiten.

Por nuestra parte no se trata solo de militarismo. Fortalecer las defensas es fundamental, pero no lo es todo. Es más importante dar una sensación real de unidad, que es lo que transmite fortaleza. El problema es que estamos más desunidos que nunca, lo que favorece esa debilidad ante los problemas reales. Y Rusia es un problema real. 

* Óscar Mijallo "Entrevista en directo con Sikorski, ministro de Exteriores de Polonia: "Rusia intenta fomentar la división en España, es una guerra híbrida"" RTVE.es 1/04/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250401/radoslaw-sikorski-ministro-exteriores-polonia-no-se-pueden-cambiar-fronteras-fuerza/16516835.shtml

martes, 1 de abril de 2025

Marine Le Pen o por qué los políticos nunca son culpables

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ahora es Marine Le Pen. No hace mucho fue Sarkozy con otro tema de financiación ilegal de campaña electoral, que le pago el dictador Gadafi. Nosotros tenemos un montón de políticos dándose paseos de los juzgados a la cárcel.

Lo que une a casi todos ellos es que dicen que no han hecho nada, que todo son campañas políticas contra ellos para evitar que lleguen al poder. El modelo perfecto de este tipo es siempre Donald Trump, que se queja siempre de lo mismo, de que son persecuciones, conspiraciones, etc. Lo curioso del caso de Trump es que le funciona. El victimismo debe tener su encanto y la gente se siente solidaria con el acusado y lo considera verdad, que existe una serie de jueces malvados, de intrigantes mediáticos empeñados en hundir al político de turno. Esto le convierte en héroe o heroína, le da un tono épico a la vida política.


En el caso de Marine Le Pen, en 20minutos nos describen los detalles de esta manera: 

En su sentencia, los jueces del Tribunal Constitucional francés han considerado probada la existencia de un sistema ilícito de financiación en la estructura del partido de Le Pen, Agrupación Nacional (RN) -llamado Frente Nacional (FN) cuando se produjeron los hechos juzgados-. Este sistema habría sido ideado por Jean-Marie Le Pen y mantenido por su hija cuando fue elegida eurodiputada en 2009, y que utilizó "con autoridad y determinación" desde que en 2011 se hizo con las riendas de la formación.

A través de los diferentes testimonios y correos electrónicos revisados durante diez años de investigación, los magistrados consideran probado que, si bien no hubo enriquecimiento personal, sí se favoreció a sus dirigentes, que gozaron a expensas de la Eurocámara de sus propios guardaespaldas, y al propio partido, que sin esos ingresos hubiera quedado al borde de la quiebra. Los magistrados destacan también que el sistema de financiación permitió a la formación concurrir a diferentes comicios en condiciones ventajosas respecto a otros partidos, rompiendo la neutralidad democrática.

El texto de la sentencia es particularmente demoledor, hablando de "doble engaño", al Parlamento Europeo, por un lado, y a los electores por otro, una situación "sistémica" que duró más de doce años y "de especial gravedad" por la elevada cifra desviada: más de cuatro millones de euros.*


Pues ella lo niega todo. ¡Conspiración para que no llegue al Palacio del Eliseo cuando ya se ve dentro!

Lo cierto es que este victimismo conspiratorio es seductor, permite un tipo de discursos que a algunos les encanta. Sentirse el centro de las conspiraciones transmite cierto sentido de superioridad. Es una versión política del "¡Ladran, luego cabalgamos!". No es difícil vender estas cosas como una evidencia de la superioridad, del miedo de los otros, que recurren a cualquier cosa con tal de evitar la llegada al poder, como en el caso de Le Pen,

En RTVE.es nos dan los razonamientos de la ultraderechista francesa para explicar su condena y las consecuencias:

La líder de Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, ha tachado su inhabilitación de "decisión política" para impedirle presentarse a las elecciones de 2027 y "ser elegida" presidenta de Francia y ha advertido de que no va a dejar que la eliminen "tal fácilmente". Además, ha garantizado que apelará "lo más rápido posible" para intentar salvar su candidatura.

"La magistrada se ha encargado muy claramente de aplicar la ejecución provisional de la inhabilitación, es decir, de hacer inútil mi recurso sobre este tema para impedir que me presentara a las elecciones", ha defendido en una entrevista concedida al canal francés TF1 Le Pen, que defiende que esta decisión "vulnera totalmente el Estado de derecho".

Según la líder de RN, "millones de franceses" van a verse privados, "sin apelación posible", de la candidata que "hoy se considera favorita para las elecciones presidenciales". Aunque sí puede apelar, la condena tiene efecto inmediato, por lo que está inhabilitada a partir de este lunes y el proceso podría alargarse y truncar su candidatura.**


Nos dicen que ya están llamando a "movilizaciones pacíficas" desde el partido, que se hace eco de las quejas. Es lo menos que pueden hacer, ya que este ha sido el primer y gran beneficiado del desvío de fondos europeos. La sentencia deja claro que no se ha beneficiado "personalmente", es decir directamente. Sí lo ha hecho por los efectos de la "inversión" en el partido, ya que es la dirigente principal y todo lo que le beneficie al partido la acaba beneficiando de una u otra forma.

El argumento conspiratorio es cada día más usado por los políticos —que copian lo que a otros les funciona— y cada vez más creíble en un mundo político cada vez más polarizado y con gente dispuesta a creer. El problema de convertir a la Justicia en un grupo de conspiradores es el debilitamiento institucional, su descrédito.

Su manifestación clara es el descrédito que se lanza contra la Justicia en cuanto que los políticos se sienten atacados o creen que le pueden sacar rendimiento electoral, como podemos ver en las polémicas recientes en España sobre decisiones judiciales. Las polémicas institucionales suponen una clara agresión al sistema de garantía de la independencia.

El hecho de que haya gente que vea en la política una forma de negocio, de acceso a los recursos y que no tenga escrúpulos en hacerse con ellos es muy preocupante. Podemos seguir repitiendo los tópicos sobre el "servicio", la "voluntad popular", etc. pero lo cierto es que la cruda realidad nos lleva en una dirección cada vez más agresiva de la política, menos servicial y mucho más de aprovechamiento de todo lo que esta permite.

Los apoyos dados desde el exterior son también muy reveladores. Han lamentado su situación y solidarizado con ella los trumpistas, el ruso Putin, el húngaro Viktor Orbán (ha escrito "je suis Marine!") y algún que otro amante de la integridad política. Esto ya nos dice algo. Pero esto va más allá de Marine Le Pen. Forma parte de una estrategia general de la ultraderecha para usar el victimismo, tanto el en nivel nacional como en el internacional. Saben que unidos en sus respuestas tienen más fuerzas y desatan las crisis institucionales. En el fondo son esas instituciones en las que se fundamenta la democracia y su defensa. Por ejemplo, Trump ya está hablando de un tercer mandato, algo que la constitución norteamericana no permite, ¿será una conspiración la que lo impida?

No sé si Marine Le Pen consideraba que estaba sirviendo a su amada Francia cuando se apropió del dinero europeo para otros fines. A lo mejor pensaba que estafando a Europa hacia un "buen servicio" a Francia. En el amor, hay de todo y no siempre se entiende.


* Nacho M. Jiménez "Las claves del caso Le Pen: el futuro de la extrema derecha en Francia se tambalea" 20minutos1/04/2025 https://www.20minutos.es/internacional/claves-le-pen-francia-futuro-extrema-derecha-5696279/

** Marta Rey "Le Pen tacha su inhabilitación de "decisión política" para impedir que sea presidenta: "No voy a dejar que me eliminen"" 31/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250331/pen-tacha-inhabilitacion-decision-politica-impedir-presidenta-no-voy-dejar-eliminen/16515236.shtml


lunes, 31 de marzo de 2025

La muerte de la noticia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es triste ver cómo medios que han cumplido su función informativa durante décadas se ven arrastrados a lo intranscendente. El periodismo informativo, el que da cuenta de lo que ocurre en el mundo en que vives, el que lo analiza y explica, está desapareciendo de muchos medios para verse convertido en un mero apéndice de las empresas cuyo beneficio se prioriza. No se trata ya de informar, sino de promocionar algo, propio o ajeno.

Basta con ver las páginas web de ciertos medios para comprender el fenómeno. La colocación que hace más o menos visible las informaciones nos da cuenta de las prioridades, de lo que se ofrece a los lectores. Tres o cuatro noticias se sitúan en el inicio, a lo que siguen un descenso hacia lo trivial, hacia lo que se promociona para atraer a un tipo de receptor cada vez peor informado de lo que ocurre en el mundo para el que se fabrica una pseudo información irrelevantes, la mayor parte de las ocasiones centrada en sí misma.

Esto es evidentemente grave cuando los informativos son parte de medios televisivos. Hasta el momento, las televisiones consideraban que la información periodística era parte de su función como medios. Tienen programas informativos elaborados por unas redacciones, que dan forma a unas páginas en la web. Esas páginas constituían una salida de información donde se ofrecían noticias, entrevistas, reportajes sin la limitación de tiempo de la programación televisiva. Esas webs eran un medio para informarse sin horarios.

Esto ha cambiado a un modelo en el que la información noticiosa va desapareciendo en volumen y desplazándose frente a otro tipo de información, la que sirve para promocionar los programas del canal, que cada vez se decanta más por "entretenimiento", "deporte", información promocional sobre series, concursos, viajes, etc. La información noticiosa, la que nos habla del mundo, desaparece o se limita.

Con ella, desaparecen también los profesionales de la información, los periodistas, que se ven abocados a la trivialidad autorreferencial. El mundo desaparece, se reduce, y solo queda hablar del canal propio, que entra en competencia con otros canales que hacen lo mismo.

Cabe preguntarse si en este mundo complejo y convulso es "lógico" que desaparezca la información sobre él. Cuando esto ocurre en los Estados Unidos, acusamos al trumpismo y a sus adláteres de silenciar, de controlar, etc. la información. Aquí (y en otros lugares), en cambio, lo explicamos desde la llamada "lógica del mercado" y lo fundamentamos en la "eficiencia": todo debe apuntar a la ganancia de la empresa. Los informativos no se deben ya a los lectores, receptores, etc., sino que deben ser un medio más en un fin, el llevarlos hacia los programas de las cadenas o hacia productos, servicios, etc.

El periodismo queda así reducido a un trabajo en un marco empresarial, lejos de aquella retórica del "cuarto poder" y demás conceptos que hacían ver su importancia para la democracia y la vida social.

Reducir la información, fomentar el desinterés por las noticias supliéndolas por programas triviales, por muchos espectadores que puedan acumular, no deja de ser un fracaso social y cultural. Esto se hace mucho más evidente cuando se hace desde un medio público que, por definición, debería aspirar a algo más que al "beneficio".

Si esto lo contemplamos desde una perspectiva de crisis de los medios tradicionales que ven cómo la destrucción por desinterés avanza, que se mueren los receptores informativos, atraídos por las luces de neón, por toda la parafernalia con que se rodea la trivialidad, el desvío de los medios públicos se hace mucho más trágico. Son ellos los que tienen la obligación de mantener el foco sobre el mundo para que la sociedad pueda tener conocimiento de los problemas sobre los que decidirá. Este distanciamiento significa un doble dar la espalda a los deberes informativos e institucionales. Desgraciadamente, las políticas de desvío de la atención informativa van alejándose de las funciones que un medio público debería cumplir. Es lamentable que se desperdicien recursos y profesionales, muchos de ellos viviendo con tristeza sus nuevos objetivos informativos, intrascendentes, pero exigidos por las cúpulas.

El mundo de la información periodística es llevado a otros puertos. La incapacidad de ver las consecuencias de esto es grave; es una ceguera peligrosa. En un mundo en el que las luchas de información, desinformación  y bulos se producen en los medios es muy peligroso dejar a las audiencias con poca información en un sentido periodístico.

domingo, 30 de marzo de 2025

El odio a Europa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Ya le han puesto nombre: "Signalgate"! No es muy imaginativo, pero tampoco hay que pedir demasiado tal como están los tiempos. La colosal metedura de pata deja en mal lugar a la élite de trumpismo, que más parecía asistir a una sesión de terapia de grupo que a otra cosa. Pero ha sido esa capacidad de desahogo lo que ha permitido dejar al descubierto no solo la brecha de seguridad, sino algunas otras cosas,

Nos cuenta Chema Lizarralde, con cierta sorna, desde las páginas de 20minutos: 

En EEUU lo han llamado el 'Signalgate'  y parece el guión de una película mala (de esas cuya premisa inicial no te crees), pero ha ocurrido en la realidad. El gabinete de Donald Trump, sin el presidente, compartió información militar altamente sensible en un chat de Signal, una aplicación de mensajería con sede en Suiza. Es segura para un usuario normal, pero no lo suficiente para un Gobierno que debe tomar todas las precauciones posibles, porque el espionaje y el ciberespionaje existen (rusos y chinos lo saben bien).* 

Después de lo ocurrido, las negaciones y excusas dadas no hacen sino aumentar el ridículo de lo sucedido, responsabilidad no de la tecnología y sus posibles fallos, sino de la ineptitud de los responsables políticos implicados que añadieron el nombre de un periodista de The Atlantic al chat, con lo que solo tuvo que conectarse para asistir a la súper secreta reunión.

Como ya dijimos en su momento, allá Estados Unidos con sus brechas de seguridad, el problema era comprobar cómo "el amigo americano" siente una enorme inquina contra Europa, algo que ya no necesitan ocultar. Lo grave no es la filtración, sino lo que el contenido filtrado permite entender.

En el texto de 20minutos leemos:

La conversación también expuso divisiones sobre la política exterior de EEUU, especialmente entre Vance y Trump. El desprecio por Europa ocupó un lugar central en los agitados debates del grupo de Signal. Pese a las reservas de Vance (que no quería hacer un favor a los europeos), finalmente se decidió realizar ataques rápidos contra los hutíes para restablecer la circulación en el canal de Suez.*

JD Vance no es cualquier persona; es el vicepresidente de los Estados Unidos, la persona que asumirá el poder si algo le ocurre a Trump y un firme candidato a la sucesión por edad. Que una persona que siente ese desprecio, por no decir otra cosa, hacia Europa, capaz de establecer sus estrategias militares en función de que perjudiquen a Europa, formada por miembros de la OTAN y socios económicos es grave y muestra algo que repetimos: los Estados Unidos de Trump no son los Estados Unidos del pasado. Han llegado al poder, pero eso no significa que vean sus relaciones de la misma forma. El mundo ha cambiado o, si se prefiere, ellos han cambiado el mundo.

En el análisis que Anna Bosch hacía hace un día en RTVE.es, con el titular "¿Cuánto odian los Estados Unidos de Trump a Europa?"** señalaba que había dos Américas respecto a su posición hacia Europa: la "cultivada", que consideraba Europa como civilizada y "sofisticada" y, otra, la que odiaba a Europa porque la consideraban "parasitaria" en defensa, "vaga" (llena de vacaciones) y demás lindeces. Los Estados Unidos han sido saqueados por los europeos a lo largo de los años, pagándoles su defensa y favoreciéndoles. Según este planteamiento, que es el de Trump y Vance, deben empezar a cobrarse lo que les deben.

Que desde el gobierno se esté fomentando ese sentimiento antieuropeo es grave. Sobre todo porque nos obliga a acelerar el ritmo en nuestra propia defensa. Que se debata sobre si se debe atacar o no a los hutíes con el argumento de que estos atacan a Europa es muy grave... y revelador. No se puede ignorar.

Olvidan interesadamente los Estados Unidos de Trump los costes de ser una "superpotencia", algo que le ha servido para esparcirse por el mundo militarmente, tener bases repartidas por todas partes. Si debemos creernos que esto lo hicieron por su "buen corazón" es ya pedir mucha ingenuidad. Es mucho lo que USA ha obtenido, por caro que le cueste.

Debemos aprender de lo que a nosotros nos va a costar en términos de dependencia, de falta de autonomía y reducción de nuestras decisiones en muchos campos. Ahora estamos dentro de una ratonera, con varios gatos fuera esperando a que salgamos. Nos debe entrar esto en la cabeza: el mundo ya no es como era; las amistades tampoco. 


* Ruth Drake "El auge de la economía 'kidult' y el "mercado de la nostalgia": cuando los juguetes no son solo para niños" RTVE.es 29/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250329/auge-economia-kidult-mercado-nostalgia-juguetes/16508211.shtml

** Anna Bosch "¿Cuánto odian los Estados Unidos de Trump a Europa?" RTVE.es 29/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250329/odia-europa-estados-unidos-eeuu-ue-donald-trump-chat-jd-vance/16508793.shtml