Joaquín Mª Aguirre Romero (UCM)
El
ataque militar de Estados Unidos de Trump a Venezuela se complementa con otro
tipo de agresiones y amenazas en el peor estilo gansteril, que es la cara que
se está mostrando del país, con la concepción explícita de declararse
"amo" del mundo.
Lo que
haga o siga haciendo Donald Trump estará marcado por las reacciones que seamos
capaces de articular. Para esto es básica nuestra comprensión de lo que ha
hecho, de su alcance y, específicamente, qué supone para nosotros. Lo peligroso
es pensar que es un "hecho más" de Trump, que ya vendrá otro presidente, que es cuestión de un poco de paciencia. Sería un tremendo error pensar de esta
manera.
Lo que
estamos viendo son valoraciones que van de la admiración por "la operación
militar perfecta" dada por un ex almirante en los medios —en vivo y
también por escrito— a las condenas firmes. En medio, toda una gama de
valoraciones que tienen en cuenta en ocasiones lo ocurrido jugando con las
palabras para encubrir lo ocurrido o que lo llevan a su propio terreno.
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| CNN |
El nuevo orden que se ha generado convierte
el mundo en un espacio de recursos de diverso tipo (tierras raras, petróleo,
gas...) y en un mercado donde te obligan a comprar (el enfado de Trump cuando
Europa decidió fabricar sus propias armas).
Supongamos
que mañana se decide hacer un referéndum para la salida de España de la OTAN y
la retirada de las bases norteamericanas de nuestro país. Quizás algunos recuerden
el referéndum sobre la OTAN y el eslogan del PSOE de la ápoca "OTAN, de
entrada, no", para luego hablar del "interés de España" y pedir
el "sí".
Esto
sería considerado como un acto "anti americano", nos convertiría en
un "estado terrorista" y nos incluirían en, por usar la terminología
de Trump, "un país de mierda". Con todas esta valoraciones, podrían
entrar en La Moncloa —en otra "perfecta operación militar", según el
ex almirante de turno— y llevarse a Pedro Sánchez (o al que esté) a los Estados
Unidos para ser juzgado por unos tribunales bajo no se sabe qué acusaciones y
por el beneficio de España, Europa y Occidente.
No
haríamos más que ejercer nuestro derecho a la soberanía, algo que queda
desestimado por la "lógica" norteamericana del "America
First!", cuyo sentido entendemos ahora. Muchos comentaristas señalan que
Trump está haciendo justo lo que dijo que no haría en sus campañas electorales.
¡Privilegios del poder y maravillas de las fake news! ¡Miente lo que sea necesario para conseguir lo que quieres! es el lema de la actual forma de hacer política, con Trump como ejemplo.
Ya ayer
hablaban del "caso venezolano" como "combustible interno"
en la política española, es decir, empezar a tomar partido unos y los otros
pasar a defender lo contrario. Cometen un enorme error lo que juegan a esto,
pues no es más que hacer lo que Estados Unidos quiere; debilidad,
confrontación. Venezuela debería abrirnos los ojos. Decíamos desde el principio
que los venezolanos no debían echar las campanas al vuelo por la
"caída" de Nicolás Maduro, si puede llamarse así. Puede que acaben en
una situación mucho peor, de pérdida de soberanía y de recursos, donde los
sanadores empresarios norteamericanos desembarquen por una buena causa, la
suya. Ayer tratamos esto con detalle. Cada hora que pasa, cada declaración,
cada amenaza gansteril lo confirma.
Está claro que Donald Trump no tiene sentido democrático, cuyo primer principio es respetar la libertad de los otros y aceptar los procedimientos establecidos por los organismos internacionales. Pero esto es justo lo que no se respeta, sino que se impone el uso de la fuerza y se presume de ello como "advertencia" (léase "amenaza") para el resto.
En varias ocasiones hemos traído a colación una vieja entrevista que le hicieron a Trump, cuando solo era un presuntuoso rico por parte de padre. Le preguntaban entonces sobre la película de Orson Welles, Ciudadano Kane. Trump confesaba no entender para qué le sirve el poder a Kane si no se puede divorciar de su esposa, Creo que ya entonces tenía claro que el poder no es responsabilidad sino poder hacer lo que deseas. Cuanto más poderoso, es más fácil vencer los obstáculos al deseo, imponerlos a los demás. No ha cambiado nada ahora que tiene todo el poder. No hay nada nuevo en Trump, solo el aumento de su poder y la impunidad consiguiente.
Esto no
es solo Donald Trump. Tras él están los intereses incontenibles de fuerzas
económicas y religiosas que bendicen y consagran este nuevo orden violento y
visionario y le predicen un gran futuro. Por eso es esencial que se vea
firmeza.
Muchos medios siguen etiquetando de forma ambigua o timorata las acciones norteamericanas en Venezuela La forma de categorizar la realidad influye sobre la percepción. Si no vemos con claridad, pensamos sin ella. No se puede llamar más que imperialismo. Desde ahí se deben establecer los programas de acción porque todos somos víctimas potenciales, aunque no lo queramos reconocer.
Los
aranceles sirvieron para probar los límites que los demás estaban dispuestos a
asumir. Ahora llega la tanda político militar, la que se basa en el uso de la
fuerza. El resultado de ambas es dibujar un nuevo mapa en el que ya no hay
influencia, sino dependencia, donde ya no se comparte sino que se impone.
Cuanto
más tardemos en darnos cuenta de esto, será más difícil de controlar.
Constatamos que el trumpismo y su doctrina ya tienen en España, por Europa, sus
fieles, los que esperan ser tratados con benevolencia y sacar tajada económica
y electoral. Ser esclavos sonrientes siempre ha sido la aspiración de algunos.
Europa, España necesitan unidad y claridad de ideas. No hay salida en el nuevo orden. Mientras haya dependencia, Trump exigirá sumisión.







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