Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Evidentemente
la etiqueta "redes sociales" cubre muchas cosas, positivas y
negativas. Encontramos los extremos de muchas actitudes que desafían a veces la
cordura, el sentido común o como queramos llamarlo.
Mucho
se ha tratado a lo largo de la Historia sobre por qué estamos juntos, cómo nos
comportamos al estar en sociedad. Los momentos históricos de rebeldía cargan
las tintas en el papel represor de la sociedad, en sus condicionamientos. La
sociedad crea autoridades, legisla, establece qué es delito y que debe ser
premiado, lo que no gusta a algunos que ven en todo esto una forma restrictiva
de algo llamado libertad, algo que también surge de la propia sociedad.
Las
redes sociales nos hacen pensar en el comportamiento humano, en sus fortalezas
y debilidades, en cuál es la cara verdadera del ser humano, de sus diversas
facetas. Uno de los condicionamientos más marcados es el que se corresponde con
el anonimato. El hecho de identificarse o de actuar desde el anonimato plantea
unas enormes diferencias en nuestro comportamiento. Las redes sociales permiten
que construyamos nuevas personalidades, ficticias o anónimas, que aparquemos
nuestras personalidades, las visibles, y actuemos conforme a nuevos criterios.
A veces el anonimato saca lo peor que hay en nosotros. ¿Podemos considerarlo el verdadero "yo", el que actúa sin cortapisas, lejos de las miradas y juicios de los otros? La cuestión ha sido anteriormente un campo de reflexión en las artes, novela, cine. Hoy lo tenemos en el anonimato de las redes, pero apenas reflexionamos sobre ello.
Esto viene a cuento de la siguiente noticia en 20minutos, con el titular "TikTok cierra la cuenta de Simón Pérez, el de 'las hipotecas fijas' tras la muerte en directo de su colega Sergio Jiménez"*. En ella se nos cuenta la expulsión de varias redes de unas personas cuyas actuaciones eran realizar acciones peligrosas ante los ojos de los miembros de la red, que debían pagar porque las hicieran. Este "juego" de forzar hasta el límite las situaciones acabó causando la muerte de uno de los participantes por una sobredosis:
El propio Simón Pérez había hablado de la muerte de su compañero, Sergio Jiménez en otra cuenta que tiene en YouTube: "Me dijeron que se había tomado 6 gramos en 3 horas. Y una raya de 2 gramos. Yo ya le dije veces que 2 gramos era sobredosis, que estaba estudiado".
"Tengo la conciencia tranquila, me podía haber pasado a mí, le ha pasado a él", añadía Pérez, que ya hace tiempo confesó que hay usuarios que buscan esas muertes en directo.
"En una de las plataformas, los usuarios me ofrecían mil euros si me metía dos gramos de cocaína de golpe. Hay estudios que dicen que con dos gramos te mueres de sobredosis. Y ellos insisten: 'Venga, hazlo, te pagamos'. La mayoría quiere que me muera en directo", contaba Simón Pérez en Espejo Público. *
¿Puede entrar esto dentro de algún tipo de "normalidad"? ¿Qué representa que se dé dinero y se observen los comportamientos con la esperanza de ver morir en directo a otros, como finalmente ocurrió? ¿Qué tipo de enfermos se requieren en ambos lados de las pantallas, los que actúan y los que miran?
Todo esto se favorece con el anonimato, el requisito esencial para poder hacer esto sin riesgos. El que da dinero con la intención de poder ver una muerte en directo lo hace salvaguardando su nombre, que es alrededor de lo que se aglutina su personalidad conocida, su yo público.
Esto no es evidentemente nuevo. Forma parte de la vertiente negativa del ser humano. En todas las épocas, el anonimato ha permitido hacer cosas que no haríamos a cara descubierta. Pero ahora la tecnología que lo permite es masiva y se accede cada vez más tempranamente a ella. Ocurre igual con otro fenómeno, el del acoso, en el que el anonimato permite también una intensidad desconocida hasta el momento.
Cada vez son más las personas conocidas que, empujadas a las redes, acaban abandonando ante los problemas de salud mental, ansiedad, etc. que le produce su exposición a las redes, es decir, a la presión de personas anónimas que critican cualquier aspecto, que se burlan de ellas, les insultan desde la seguridad del anonimato. El crecimiento de tensiones fomenta estos comportamientos y los esparce por las redes.
No es solo que la conjunción de la potencia de las redes y la facilidad del anonimato fomenten espectáculos infames como el del pago por ver comportamientos que pueden acabar en la muerte. El gran problema es que se ha convertido en un negocio del que muchos se aprovechan. Este deseo de beneficio a cualquier precio es el trasfondo de todo esto, lo que mueve a unos y otros. Solo la expulsión cuando se ha cruzado alguna línea que pueda resultar perjudicial a los que ganan dinero acumulando audiencias es cuando se interviene y comienza el rasgado de vestiduras.
Los que controlan las redes parten de ese conocimiento del atractivo del mal. Los que lo comenten estos despropósitos usando las redes lo saben: mientras generen beneficios, seguirán. Puede que se expulse a algunos, pero no es más que el precio que han de pagar para que todo siga igual.
Las protestas de varios canales de televisión españoles por algún "reality" que se excede en lo aceptable han saltado a los titulares. Lo que se nos muestra no es un mero concurso, sino una serie de comportamientos violentos, insultantes, etc. que les garantizan esa atracción del mal que les trae audiencias masivas.
El espectáculo hoy puede ser la muerte por sobredosis o las peleas e insultos entre participantes. No es lo mejor para una sociedad que ve cuestionados cualquier tipo de principios que consiga atraer audiencias y beneficios. Todo vale en una sociedad que solo mira el dinero, el morbo o ambos.
Es la atracción del mal que el anonimato permite gozar y el lucro glorifica.
* "TikTok cierra la cuenta de Simón Pérez, el de 'las hipotecas fijas' tras la muerte en directo de su colega Sergio Jiménez" 20minutos 5/01/2026 https://www.20minutos.es/gente/tiktok-cierra-cuenta-simon-perez-las-hipotecas-fijas-tras-muerte-directo-su-colega-sergio-jimenez_6917623_0.html





No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.