sábado, 3 de agosto de 2013

Militancia extrema

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras muchos españoles muestran su desapego, más bien rechazo, de los partidos políticos y sus líderes (habría que empezar a llamarlos de otra manera), otros se han lanzado a la arena política con inusitada intensidad. Casi se han rebozado, diríamos. El Mundo nos trae una apasionante historia de militancia extrema, un conmovedor ejemplo de amor y generosidad política, de superación de las dos Españas, y entrega a esta noble vocación (no profesión, oficialmente) que es la política:

Dos concejales el PSOE en el Ayuntamiento de Isla Cristina (Huelva) son militantes del PP, una circunstancia de la que la dirección popular se ha dado cuenta ahora, por lo que ha decidido expulsarlos del partido.
El presidente del PP de Isla Cristina, Francisco González, ha explicado que se trata de los concejales de Cultura y Juventud, Emilio Bogarín, y de Salud, José Manuel Raya, ambos miembros del gobierno municipal que conforman PSOE y PA.
González ha indicado que en el PP se han dado cuenta de la militancia popular de estos dos concejales cuando recientemente tomó posesión la nueva ejecutiva local y actualizó los archivos.
"Nada más ver sus fichas nos dimos cuenta de algo que nos sorprendió", que eran militantes del PP, aunque, según González, "no estaban al corriente en el pago de las cuotas".
Fuentes del PP provincial han subrayado que el caso de Bogarín es llamativo, ya que llevaba muchos años afiliado.

¿Se trata de un caso de pasión por la militancia? Más bien parece una confirmación del nivel al que ha llegado la política española con una nueva categoría evolutiva: el afiliado apolítico. A los que les parezca que es rizar el rizo, les diré que es una muestra de cómo la naturaleza nos guía sabiamente por los caminos de la supervivencia.
Nos encontramos ante una especie de sorelismo, de versión ibérica del Rojo y negro stendhaliano, en la que los concejales tenían claro lo que querían ser y menos claro el camino por el que llegar allí. Cómodos trepadores decidieron que cualquiera de las caras del monte es buena si te lleva a la cima. ¿Por qué quedarse con solo una vía? ¿Por qué cerrar otras si solo se trata de sacarte un carné que puedas exhibir el día que toque?

No contaban la pareja de ideólogos de sí mismos con que la militancia es discreta, pero que la sustancia de las alturas implica visibilidad y que en cualquier momento te sacan los colores con un carné olvidado. No se puede ser el "concejal enmascarado", pongamos por caso; hay que dar la cara. Y un día, actualizan los fichero y te pillan.
Podemos considerar que es un problema puntual, que dicen los cursis. Pero ¿y si no fuese así? ¿Y si los partidos —cualquiera de ellos— empezaran a descubrir que sus cargos públicos tienen carné de los rivales, que están afiliados a todos los demás? Por lo que pueda pasar, más que nada. Es como el que echa el currículum en varias empresas.
Siempre hemos sabido que cuando un partido gana las elecciones se produce un lógico incremento de la afiliación y la gente comienza a pasarse por las sedes por si cae algo. Pero este fenómeno, excepto en casos de multimilitancia patológica, como el Jorge Verstringe, tiene ciertos límites y explicaciones en el tiempo, van acompañados de caídas del burro, caminos de Damasco, desengaños y traumas ideológicos que tienden a exteriorizarse como ejercicio de exorcismo. Uno reniega y se vuelve neófito.


Pero no es este el caso. Aquí más bien nos encontramos con el fenómeno de trepado político, de nadar y guardar la ropa, de poner los huevos en distintos cestos para conseguir llegar arriba sí o sí; ante un ejemplo de cómo los partidos se han profesionalizado y puedan acoger en sus filas a los despolitizados aspirantes a los beneficios de los cargos sin los dolores de cabeza de las dudas de la ideología. Desde que no hay congresos, con ponencias, debates y cosas de esas, pasa lo que pasa: que es más fácil dar el pego político. Te basta con dar coba al jefe.


Los del PSOE, por su parte, han dado explicaciones diciendo que uno de ellos no es su afiliado, sino que es "independiente", lo no quita la metedura de pata de tener un afiliado del PP entre sus concejales. La expulsión del partido de los concejales ha sido con una excusa que suena a novela de LeCarré: para evitar que tengan "acceso a las cartas y documentos del partido", según cuenta El Mundo. Una tontería como otra cualquiera. Me imagino que más de uno estará revisando el historial de sus más fieles colaboradores antes de que se entre en una paranoia del "¡están entre nosotros!". Estas cosas nunca se sabe cómo acaban.


Se equivoca el titular de la página de la cadena SER: "Expulsados dos concejales del PSOE en Isla Cristina por estar afiliados al PP". Lo correcto sería decir "Expulsados dos militantes del PP por ser concejales del PSOE", que es distinto. Que sepamos, el PSOE no ha movido todavía ficha y no sabemos cómo va a tratar a sus concejales en este delicado tema. ¿Infiltrados, conversos, oportunistas, amnésicos? 
De los 800.000 afiliados de los que presumía Alfonso Alonso en el Senado, habrá que dar de baja a dos.


* "Dos concejales del PSOE en Isla Cristina son militantes del PP" El Mundo 2/08/2013 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/08/02/andalucia/1375436715.html?a=471ebc0e5feb5233cd2e11917cca3fc9&t=1375473316&numero=
** "Expulsados dos concejales del PSOE en Isla Cristina por estar afiliados al PP" Cadena SER 2/08/2013 http://www.cadenaser.com/espana/articulo/expulsados-concejales-psoe-isla-cristina-estar-afiliados-pp/csrcsrpor/20130802csrcsrnac_14/Tes






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