martes, 18 de marzo de 2014

La tontería analógica y el delirio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El empeño en discutir las cosas de dentro en términos de fuera es siempre un síntoma de pobreza. Primero les dio a unos y otros por comparar la situación de Cataluña con la de Escocia. Por supuesto, cada uno la veía de una manera distinta, tirando cada uno para su lado. Ahora las analogías son con Ucrania, que yo las veo menores todavía que con el Reino Unido (¿entienden lo que quiere decir el nombre?).
El diario El Mundo lleva los paralelismo del señor García-Margallo hasta sus titulares "Margallo dice que el paralelismo entre Cataluña y Crimea 'es absoluto'", que es una forma de titular un poco como de chivato de patio de colegio:

"En este asunto se ha dicho que un referéndum que viola la constitución de Ucrania (...) es ilegal y su resultado no puede ser reconocido internacionalmente", ha dicho el ministro en Bruselas. Acto seguido ha afirmado que los artículos que aparecen en la Constitución de Ucrania "son iguales a los preceptos de la Constitución española y de todas las constituciones del mundo, a excepción de la de Etiopía".
Para García-Margallo el paralelismo entre Cataluña y Crimea es "absoluto". "Un referéndum que viola una Constitución interna viola por definición la legalidad internacional y no puede producir efectos jurídicos". Eso quiere decir, según el ministro, "que un territorio que se escinda en violación flagrante de una Constitución interna no puede aspirar al reconocimiento internacional".*


Hay varias cosas que no entiendo de su razonamiento, que me parece que más que por los pelos, está llevado de forma embarullada. De salida no entiendo ese "por definición" que cuela para explicarlo todo. El "por definición" es una forma absurda de dialogar porque no dialoga y menos en los términos que expresa. Yo creo que debería simplemente decir que el referéndum es ilegal porque no se ajusta a la Constitución Española, que es la que hay, y todos los demás razonamientos y paralelismos sobran por desajustados y sobre todo por improcedentes.
Si el señor García-Margallo considera que la situación es la misma que en Crimea, mejor lo dejamos. El referéndum de Crimea es simplemente un paripé legislativo para hacer lo contrario que quieren los independentistas catalanes. De hecho, si hay algo que no quieren ser los de Crimea es "independientes": quieren ser rusos. De hecho la independencia de Crimea va a ser la más efímera de la historia porque pasa de ser una república autónoma ucraniana a una república de la Federación Rusa. Es como si Cataluña se independizara de España para convertirse en francesa.


Comparar el caso de Ucrania o de Gales con los independentismos que tenemos en España es una frivolidad, por no decir que es una solemne tontería. Tanto para los que lo utilizan para sus tesis independentistas como para los que lo usan para lo contrario. Lo que da verdadera pena es que este país se esté jugando su futuro y su convivencia con gente barajando una pobreza de argumentos colosal.
El diario El País insiste en las palabras de García-Margallo, pero introduce al final de su artículo elementos que convierte el caso catalán en algo más complicado con las intenciones de la Asamblea Nacional Catalana:

La ANC no le ve problemas a la declaración unilateral, y pide que tras la proclamación los gobernantes catalanes luchen por el reconocimiento electoral y redacten una nueva constitución de la República catalana. ”El texto de la entidad incluso fija cuando se debería aprobar la hipotética carta magna catalán: el 11 de septiembre de 2015. En caso de cumplirse, será entonces cuando la ANC se plantee su siguiente objetivo: la anexión, si así lo quieren sus habitantes, de los territorios que conforman los llamados Países Catalanes: la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, y zonas del sur de Francia.**


Aquí sí se percibe, en cambio, el deseo de pasar de ser Ucrania a ser Rusia, cambio estratégico interesante. Lo que se parecen no son las situaciones, sino las intenciones, que es algo distinto. Asombra la ligereza con que algunos llevan sus delirios.
Después del rechazo internacional generalizado que ha suscitado la forma de anexionarse Crimea por parte de Rusia (un curioso independentismo sin banderas, solo las rusas), es lógico que unos se quieran desmarcar y otros forzar las analogías. Sin embargo, ambas cosas no sirven más que para huir del problema real, que sigue ahí, creciendo. Los malos argumentos no suelen traer buenas soluciones.
Creo que en este "debate" nos están faltando los discursos reales y las voluntades y nos están sobrando fantasías, egocentrismo y sentido histórico. Lo que tengan que decir, háganlo sin necesidad de recurrir a los ucranianos, que ya tienen bastante.
Hablen o no hablen, pero ni somos Escocia ni somos Crimea. Puede que ya no tengamos claro lo que somos, pero sí lo que nos somos. No nos líen más.


* "Margallo dice que el paralelismo entre Cataluña y Crimea 'es absoluto'" El Mundo 17/03/2014 http://www.elmundo.es/espana/2014/03/17/5326e3aee2704ec96e8b4572.html

** "Mas fía el calendario electoral al grado de movilización en las calles" El País 18/03/2014




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