lunes, 17 de marzo de 2014

Consecuencias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los previsibles resultados del referéndum de Crimea cierran el segundo acto del drama ucraniano. El primero fue la salida de Yanukóvich del poder, su rápida desaparición y la constitución de las nuevas autoridades. Tras estos dos actos, acciones y reacciones, se abre un incierto tercero en el que la acción sale de Ucrania y Rusia entrando en escena la comunidad internacional, un extraño agente coral con melodías distintas superpuestas.
Es el momento de las "consecuencias", por usar el término del presidente Barack Obama, una oscura, críptica, fórmula para referirse al futuro del conflicto. Pero Obama no siempre suele ser claro y a veces con poca fortuna. Es de suponer que esas "consecuencias" estén previstas y sirvan además para su fin. Y es aquí donde se pueden producir errores de cálculo. No sería la primera vez.
Desde este momento, la acción del drama se reparte en múltiples escenarios. No habrá solo "consecuencias" sino "consecuencias de las consecuencias" y así sucesivamente. Nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que Vladimir Putin va a aceptar las sanciones de forma sumisa y obediente. Si se trata de demostrar la fuerza de Rusia, Putin hará mayores demostraciones en función de la presión que sobre él se realice, y para eso hay que estar preparado porque juega fuerte.


Creo que la estrategia más clara para Putin es amenazar con seguir desestabilizando el resto de Ucrania con la historia de los hablantes de ruso. Pasar las fronteras con ejércitos sin etiquetar y seguir diciendo —pocas veces se ha visto tanto descaro— que Rusia no tiene nada que ver. Las gracias que le daban anoche al presidente Putin desde el escenario montado para celebrar el resultado del referéndum hacen ver que algo tuvo que ver.
Putin sigue vendiendo eficacia y desprecio, algo que se coloca muy bien en las masas rusas, que añoran sus tiempos imperiales de superpotencia. Nos cuenta The New York Times:

Last week, in the midst of the Crimean crisis and on the heels of the Sochi Olympics, Mr. Putin’s approval rating had increased to 71.6 percent, the highest point since he returned to the presidency in 2012, according to a poll released by the All-Russian Center for Public Opinion last week.*



Putin aprovecha para barrer a la oposición, que es silenciada. El zar regresa vencedor a recibir su ración de gloria.
En otro de sus artículos, en cambio, nos habla de las dificultades de los demócratas para recaudar fondos en las elecciones parciales que se están realizado en algunos estados:

“The state of Democrats is very much tied to the state of the president, and in that regard, these are far from the best of times,” said Geoff Garin, a Democratic pollster.*


La crisis de Crimea, es decir, la crisis con Rusia puede servir para dejar en evidencia de nuevo el liderazgo americano tras la crisis siria del verano pasado, en el que Putin le desmontaron la operación internacional. Si Obama no gestiona bien esta crisis, las "consecuencias" pueden ser muy distintas a las que tenga en mente. Los republicanos siguen avanzando entre las debilidades que muestra y todavía le siguen sacando provecho al fiasco de la puesta en marcha del "Obama-care", una demostración de ineficacia que todavía levanta ronchas.

La Unión Europea tendrá que mover ficha también, pero esta vez las "consecuencias" también serán para ella, que aplicará sanciones y las recibirá directamente por parte de Rusia. Putin jugará esa baza hasta donde pueda.
El papel de Europa es decisivo porque Ucrania se puede convertir en un polvorín, en una amenaza constante de conflicto en las puertas mismas de la Unión. La anexión de Crimea por Rusia tendrá un efecto nacionalista que puede ser difícil de controlar y desbordar a los europeístas que puedan sacar a Ucrania de la bancarrota. Pero el clima que se está creando no es el habitual en la incorporación a la UE. Es fácil de entender que tendrá que ser un proceso muy diferente a los anteriores, con otras velocidades y con mayores riesgos, pero es la seguridad de Europa lo que está en juego con un conflicto que no se resuelve como en Crimea, una vez que han dejado de ser "rusófonos" y han pasado a ser vulgares "rusos".
La multiplicidad de intereses entretejidos con Rusia hace que algunos países se hayan mostrado relativamente tibios en sus manifestaciones. Unos porque tienen "gas" y otros porque tienen "turismo" o cualquier otro forma de relación interesada, las "consecuencias" europeas tendrán largos y laboriosos debates. El diario El País nos daba cuenta días atrás de la llamada de Barack Obama a Mariano Rajoy para preguntarle si "tenía opinión" de lo de Crimea:

España por supuesto se opone al referéndum de autodeterminación en Crimea, y más aún con la vista puesta en Cataluña, pero las posiciones españolas siempre han estado, dentro de la UE y por tanto a favor del mantenimiento de la integridad territorial de Ucrania, más cercanas a Rusia que las de otros países.
España por ejemplo no se ha mostrado en todo este proceso en ningún momento a favor de sanciones a Rusia y defiende agotar las vías del diálogo, que es lo que Rajoy planteó la semana pasada en La Moncloa a Serguéi Lavrov, ministro de Exteriores ruso. Los distintos Gobiernos españoles, también el de Rajoy, han mantenido estrechas relaciones con Rusia, país con el que le unen importantes intereses económicos. Las empresas españolas aspirar ahora a lograr el contrato del tren de alta velocidad entre Moscú y San Petersburgo, entre otras cosas, y la creciente inversión rusa en España es clave para Rajoy. Obama ya había hablado antes sobre Ucrania con los presidentes de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.***

El turismo ruso tiene una creciente importancia y sus compras de casas en España —además de los contratos— hace que Moscú tenga más formas de presionarnos que nosotros de presionarlos a ellos. Pero hay que elegir entre ser políticos o ser mercachifles. Tenemos más posibilidades de lo segundo que de lo primero y tendrán que "animarnos".


Si Ucrania queda abandonada en tierra de nadie, sin apoyos suficientes, después de haber depositado sus esperanzas en Europa, no quedará "Europa", seremos un conglomerado de intereses, la "marca Europa", sin sustancia alguna. Podremos repetirnos todo lo que queramos bonitas historias y principios, tocar el Himno a la Alegría —que por cierto, ya no toca nadie— incluso, pero habremos perdido lo que de verdad debería definir a Europa, un compromiso con las libertades y un sentido de integración. Muchos ucranianos salieron con banderas europeas a jugarse la vida y llamaron a las puertas de Europa. Las "consecuencias" las estamos viendo.
  

* "As Putin’s Popularity Soars, Voices of Opposition Are Being Drowned Out" The New York Times 15/03/2014 http://www.nytimes.com/2014/03/16/world/europe/as-putins-popularity-soars-voices-of-opposition-are-being-drowned-out.html?partner=rss&emc=rss
** "Obama Factor Adds to Fears of Democrats" The New York Times 15/03/2014 "http://www.nytimes.com/2014/03/16/us/politics/obama-factor-adds-to-fears-of-democrats.html

*** "Obama llama a Rajoy para interesarse por su posición sobre Ucrania" El País 10/03/2014 http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/10/actualidad/1394491417_489250.html






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