sábado, 27 de abril de 2013

La sartén por el mango o la germanodependencia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si la economía de la eurozona ha caminado hacia la desigualdad en vez de a la convergencia es que algo falla en el proyecto. Hay algo, no hay duda; algo que la crisis ha desatado, desvelado, pero no creado. En el espacio europeo hay ciertas tendencias que van más allá de las simplezas del "norte-sur" y "centro-periferia", que no son más que formas retóricas presuntamente deterministas. La nomenclatura tiene algo de fatalista, algo que conviene a los que tienen "la sartén por el mango", a los que han asumido ese papel directivo del conjunto.
Lo que es evidente hasta el momento es que el diseño actual tiene ciertos problemas, que no sé a quién atribuir pero sí sabemos quién los padece en toda su intensidad. España y Francia acaban de batir sus records históricos de paro. No hablemos de otros países ya intervenidos. El hecho de que Europa en su conjunto no se recupere parece deberse —según todo el mundo menos Alemania— al obcecamiento de una "política nacional" determinada, la alemana, y al congelamiento del resto, que debe esperar rezando a que Alemania haya acertado en sus decisiones.
¿El tópico del "motor alemán" significa que los demás están condenados a no poder ser "motores"? ¿Significa que siempre estaremos a expensas de lo que decida? ¿Somos germano-dependientes?¿Cuándo se repartieron los papeles de la "opereta" europea? ¿Por qué se sacrificó "nuestra" industria, nuestras compañías —vean el caso descarado de Iberia y British Airways— para que entraran las multinacionales que eliminaban rivales? ¿Por qué muchos países europeos están condenados a tener migajas industrias solo a cambio de empleos muy mal pagados y en riesgo permanente de huida de sus patrones extranjeros, los que tienen "la sartén por el mango"? ¿Se están incluyendo nuevos países en la Unión con el fin de que el capital disponga de nuevas bolsas de empleo barato, de lugares a donde trasladar las industrias con menos costes, o se hace para mejorar el nivel y calidad de vida de sus habitantes? ¿Qué Europa hacemos? 


Mientras Alemania sea la "medida de todas las cosas", parece evidente que no se crecerá más que cuando Alemania lo haga, idea asumida por nuestros políticos. Las políticas de Angela Merkel han sembrado también desigualdades en Alemania, en donde la calidad del empleo se ha deteriorado y abaratado, crecido el paro y aumentado la desigualdad. Lo que se está construyendo es una Europa satelizada, dependiente de Alemania, girando a su alrededor. ¿Por qué?

Las políticas que se han tomado hasta el momento se aseguran que el "crecimiento" no se produzca mediante la implantación de "error alemán" en toda Europa. Si Alemania no crece, nadie crece. Ella se encarga de que no ocurra mediante el control de la política económica europea y del euro que nos ata. Algunos ven la salida de Alemania del euro como la salvación de Alemania mientras que otros la exigen para salvar a Europa.
Desde todos los rincones del planeta se lo dice una y otra vez: el exceso de austeridad provoca la recesión y destruye el empleo. Se entra en un círculo vicioso. No se crece, no se crea empleo. Pero, sinceramente, ¿va a permitir Alemania una Europa industriosa que le dispute el territorio? Es dudoso. Estamos condenados, según parece, a la atomización industrial y empresarial, al autoempleo, a las microempresas, al enanismo económico, a un mar de precariedades. ¿Por qué?
Alemania fue la primera que entró en crisis y quien tiene un papel muy importante en el desarrollo de las crisis del "Sur". Hace poco menos de un año, podíamos leer en La Vanguardia:

La primera vez que se habló en Alemania de crear un banco malo fue en febrero de 2003. La banca alemana invertía gran parte de los enormes superávits exportadores del país en especulación inmobiliaria y contribuía a hinchar la burbuja global. Hubo una reunión confidencial del gobierno con los representantes de la gran banca nacional en la que se barajó la cifra de 300.000 millones en activos tóxicos y se debatió la posibilidad de una crisis, así como de la creación de un depósito de basura financiera. La cosa quedó ahí.
Cuatro años después, el estallido pilló de pleno a la banca alemana. En varias ciudades de Estados Unidos, Baltimore entre ellas, el Deutsche Bank es hoy propietario de más del 10% de las casas vacías. El negocio americano que arruinó al banco Hypo Real Estate, persigue al Deutsche Bank con varios pleitos por estafa en Estados Unidos.
En España la banca alemana tenía 144.000 millones de euros expuestos en España a finales de 2011, según la cifra publicada en abril por el Banco Internacional de Pagos. Es la mayor exposición de riesgo de una banca extranjera en España. En 2008 el riesgo alemán en España era de 200.000 millones.
El discurso populista alemán sobre la eurocrisis, que ignora su interrelación y carga las tintas sobre naciones buenas y malas, ha permitido obviar el debate sobre la central contribución de la banca nacional al estallido especulativo y su coste para el ciudadano.*




El desastre de los países rescatados tiene unos perfiles muy similares en toda la Unión: turismo, suelo, burbujas inmobiliarias y servicios, antes que industria, que se va perdiendo. Hay reparto de papeles. El dinero que ha fluido para estimular ese modelo perverso de crecimiento, se ha indicado en muchas ocasiones, venía del "norte". En el diario económico 5 días se explicaba así el rescate a la banca: "El rescate a los bancos españoles es en realidad un rescate a los imprudentes bonistas alemanes, según International Financing Review. Wolfgang Münchau, columnista del Financial Times, también considera que la ganadora de la última cumbre europea fue Merkel y no Monti o Rajoy." ** Merkel se gana el sueldo. Los inversionista nacionales lo pierden todo, lo alemanes no.


La repetida idea de la "cesión de soberanía" solo puede ser eficaz cuando lo hagan todos y se tomen decisiones favorables al conjunto. Algo que no sucede ahora y no sabemos si es porque es históricamente imposible que los países renuncien a sus intereses propios o si "Europa" levanta sus barreras para que se pierda soberanía y no se gane nada a cambio, al contrario. Sin la idea del reequilibrio histórico —la verdadera y única idea posible de una Europa— levantar barreras es hacer que entren los zorros en los gallineros.

Lo que sí parece evidente es que cuando "las cosas van bien" hay que analizarlas con detalle porque cuando "van mal" quedan muy pocos recursos y posibilidades de enderezarlas. Los hechos y las cifras están ahí. Media Europa está sufriendo una crisis profunda con unas limitadas posibilidades de recuperación porque nuestro crecimiento europeo se ha hecho con dependencia. Nuestros errores se produjeron cuando se decía que "España iba bien"; ahí se sembró la debilidad que hoy nos impide tener la fuerza suficiente como para crecer. El problema comenzó y se agravó por esa misma dependencia a las que nos llevaron las inversiones y las burbujas —apariencias de riqueza— que nos hizo recortar las alas para evitar que eleváramos el vuelo. El capital que nos hizo crecer determinó nuestro crecimiento y, si no se remedia, seguirá marcando nuestro desarrollo.
La única solución para salir de este modelo perverso, aunque rentable para algunos, es crecer reindustrializando. Todo lo que no sea hacerlo así, creará un castillo de naipes, una ilusión.


* "Bankia a la alemana: dos grandes bancos malos y niebla espesa" La Vanguardia 13/05/2012 http://www.lavanguardia.com/economia/20120513/54292594711/bankia-alemana-dos-grandes-bancos-malos-niebla-espesa.html
** "¿Rescate a España o a los inversores alemanes?" Blog de Mercados Punto Básico / 5 Días 02/07/2012 http://blogs.cincodias.com/punto-basico/2012/07/rescate-a-espa%C3%B1a-o-a-los-inversores-alemanes.html





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