sábado, 23 de febrero de 2013

La portada y la nada (o al fondo hay sitio)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En la política hay muchas formas de entrar y unas pocas de salir. Entras por padres, hermanos, hijos, cuñados, yernos, primos, primos segundos, ex maridos, suegros, amigos, socios del club, uno que conociste en la mili, el que va contigo al fisio..., unos pocos por error y alguno por vocación. El problema final de la vocación, como bien dice el ministro Wert —que es sociólogo— es que genera desfases en el mercado de trabajo; a lo mejor hay mucha gente que quiere ser político pero no hay puestos para todos. Algunos, sí, van por vocación, pero lo dejan —como las carreras— a la mitad porque les desilusiona, porque es muy dura o porque les han salido una prácticas en una empresa. Todas estas son formas de entrar habituales. La mayor parte entra y ya no sale.
En cuanto a las salidas, el repertorio se reduce mucho: a tu casa, a un consejo de administración, a la cárcel o a un reality. Hay fórmulas intermedias: los que deberían estar en la cárcel pero están en su casa o en un reality. La mayoría se va a su casa al salir; los listillos que se lo han currado acaban en un consejo de administración; los más tontos, en los juzgados o en la cárcel si son ya tontísimos. Ahora está poniéndose de moda lo de los realities, que veremos cuánto da de sí.

Lo digo por la ex concejala de Los Yébenes, la que saltó a la fama no por su verbo político ni por sus acciones en favor de sus vecinos, sino por el envío al móvil de un futbolista local de un vídeo erótico de fabricación casera con ella de protagonista, una campaña personalizada. En estos tiempo virales, lo personal se convierte en general y, como la gripe, pronto lo tuvo todo el mundo o todo el mundo al que le interesó tenerlo. Olvido Hormigos, la concejala, ha decidido dar el salto a la televisión de formato algo mayor pero con la misma vocación de ser admirada. Ella pensaba dimitir, pero las reacciones a su favor al inicio del asunto hicieron que esperara un poco: “Hay cosas mucho peores en política y al fin y al cabo, lo que yo he hecho no es ningún delito. ¿En qué he perjudicado yo a nadie? Soy una víctima”*, dijo al diario El País, que lo recuerda ahora al dar noticia de su salto a Telecinco, la cadena que desde Jesús Gil no tenía estrellas de la política local. Y tiene razón, hay cosas muchísimo peores. No cuestionamos su derecho a usar el móvil como quiera, solo nos llama la atención el giro en su carrera.


Aunque en el comunicado de dimisión alega “motivos personales”, Hormigos ha explicado a sus compañeros del Consistorio que a partir de ahora se va a dedicar a la televisión.

En concreto, la desde ahora exconcejal ha fichado por el reality de Telecinco Mira quién salta, presentado por Jesús Vázquez, en el que un grupo de concursantes famosos aprenderán a realizar saltos de trampolín para competir posteriormente en espectaculares pruebas.
Olvido Hormigos competirá con otros famosos como el torero Víctor Janeiro, hermano de Jesulín de Ubrique; la colaboradora de Sálvame Lydia Lozano y varios exconcursantes de Gran Hermano, entre otros.*



Debo reconocer que la perspectiva de poder ver a cualquier de los citados —y a algunos otros que podrían estar allí tras su paso por la política— lanzándose desde trampolines cada vez más altos hasta quedar paralizados de terror, agarrados a la barandilla gritando, me seduce y me produce cierto alivio imaginativo compensatorio de las ganas de saltar al vacío que ellos me causan cada día cuando escucho o leo sus actos y ocurrencias.

¿Hay algo más "personal", como dice Hormigos, que querer salir en la tele?  ¿No es eso, al fin y al cabo, lo que quieren muchos? La cuestión de los políticos y los medios se centra en quién busca a quién; si eres tú el que los busca a ellos o son ellos los que te buscan a ti. En una primera fase, tú les buscas, vas detrás para que se fijen en ti. En la segunda, son ellos los que hacen cola para que les digas algo. Los de la Cuatro titularon con ingenio "Olvido no olvida", sin entender que el hecho de que estuviera allí implicaba que no quería ser ya olvidada, sino lo contrario, como prueba ahora su lanzamiento desde el trampolín mediático.

El diputado de Compromís-Equo, Joan Baldoví, especialista en llamar la atención, ha declarado en el diario El Mundo: «Los partidos pequeños tenemos que ser ingeniosos. O eres ocurrente o no traspasas la barrera de la invisibilidad, no superas el terrible sistema de bipartidismo que tenemos».** Pero en términos mediáticos, no hay más que bipartidismo: los que salen y los que no salen, los visibles y los invisibles. No hay que confundir la "transparencia" que todos reclaman con la "invisibilidad" que ninguno desea.
El señor Baldoví considera que su función es llamar la atención, es decir, que lo vean, que es como el que cuando va al estadio de fútbol se lleva un cartel que pone "¡Mamá, estoy aquí!". Cuando regresa a su pueblo, pues todos le han visto y tan contentos él y ellos. El señor Baldoví es otro de los "renovadores" de la política española, aunque está en ella desde 1987 (en el Bloc), es concejal de Sueca desde 1999, y alcalde desde 2007. Intenta ser visible como sea. Todas estas cosas que hace ahora —sacar sobres, enseñar un jersey de Wally, llegar en bici— para captar la atención le aseguran en el futuro, si decide abandonar la política —¡Dios no lo quiera!— dar un salto a cualquier reality que se lo rifará como concursante apetecible o tertuliano despellejando a los demás. Para Baldoví, el que se fijen en él es decisivo y tira de ingenio. El peligro que se corre es evidente: ruido sin nueces.


Joan Baldoví y Olvido Hormigos, cada uno a su manera, se han planteado la vida como una cuestión de "visibilidad", casi hamletianamente, con un "ser o no ser" visibles, la portada o la nada. Baldoví lo busca, lo necesita para vencer a los gigantes visibles; Hormigos se lo encontró, y, ya que estamos, ¿por qué no? Lo cierto es que no todos deberían estar en la política, pero todos sí pueden estar en un reality, el que sea, ancha es Castilla y al fondo hay sitio. 
Cuando la gente se mete en política deberían hablarles, como quiere el ministro, de las salidas profesionales. Ya están avisados.

* "Olvido Hormigos deja la política y salta a un ‘reality’ televisivo" El País 15/02/2013 http://politica.elpais.com/politica/2013/02/15/actualidad/1360937456_987924.html
** "Joan Baldoví: 'O eres ingenioso o no traspasas la invisibilidad'" El Mundo http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/22/valencia/1361552067.html














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