lunes, 25 de mayo de 2015

Los indeseables de Putin

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El temor de los gobiernos autoritarios y leyes represivas a que sus ciudadanos se enteren de cuál es su condición real hace que se extremen las precauciones para evitar que se escuchen voces de disidencia en los espacios controlados habitualmente por la propaganda de los medios oficiales. Entre las voces aguafiestas se encuentran las ONG que tienen por objeto la vigilancia de los Derechos Humanos y denuncian la situación de cada país.
En aquellos países en los que la resistencia al poder es muy débil y está silenciada, las voces de la ONG se hacen escuchar mediante campañas de denuncia internacionales de las situaciones y el apoyo interno a la sociedad civil. Su labor no resulta nada fácil, pero la cobertura internacional hace que los gobiernos represivos se lo piensen antes de emprenderlas con ellos por temor a que le ocurra como al presidente de Egipto en su próxima visita a Alemania, es decir, que el presidente del Parlamento cancele la visita con el argumento razonado de qué tiene que escuchar un parlamento democrático de un gobierno que sigue retrasando los elecciones y tiene en la cárcel a más ciudadanos de la cuenta.


Pero eso no le preocupa demasiado a Vladimir Putin, cuya situación dista mucho de ser desesperada. La prensa internacional se ha hecho eco de su nuevo intento de silenciar a quienes no sigan sus interpretaciones del mundo. La represión en la época de Putin sigue varios modos, los que van del Polonio al disparo frente al Kremlin pasando por todo tipo de encarcelamientos. Esta vez ha recurrido a la Ley que le permite declarar "indeseables" a diversos tipos de ONG que no quiere que le esté calentando al personal. El diario El País señala:

La ley afecta a las organizaciones que “suponen una amenaza para la capacidad de Defensa o la seguridad del Estado, o bien al orden público o la salud pública, con el fin de defender las bases del orden constitucional, la moral y los derechos e intereses legales de otras personas”. Los “indeseables” podrán ser sancionados de forma administrativa y penal con multas de hasta 500.000 rublos (algo menos de 10.000 euros) y condenas de 2 a 6 años de cárcel, en caso de reincidencia.
La medida refuerza los instrumentos desplegados por la actual administración rusa para protegerse de la influencia exterior y constituye un elemento disuasorio para la relación de sus ciudadanos con entidades internacionales.*


Rusia, como están haciendo algunos otros países, está levantado barreras aislantes para poder controlar a sus ciudadanos. Es una combinación de extremismo nacionalista empático y una xenofobia teledirigida hacia aquellos a los que se considera como responsables de ataques y difamación.
Le permite declarar espías o terroristas a todos los que alteren el orden público, cuyo sentido tiene muy desarrollado y partidista. Si las ONG rusas reciben algún tipo de ayuda económica o de cualquier otra especie, le basta con acusarles de recibir dinero del extranjero y presentarlas como traidoras a la madre Rusia. Con la creciente fuerza del aparato propagandístico ruso será muy fácil.
Son varios los países que están cortando el acceso a las ONG extranjeras o haciendo cortar los lazos de las locales con sus organizaciones de origen. Con la ley en la mano, como bien señala el diario El País, pueden acabar en la cárcel.
Lo que no deja de sorprender en el caso de estos gobiernos es la hipocresía con la que presentan estas leyes represoras:

El proyecto “está destinado a aumentar la eficacia de la oposición a los desafíos negativos del terrorismo internacional y extremismo”, afirmaba el vicepresidente del Gobierno, Serguéi Prijodko, en un dictamen sobre la ley. En Rusia son los jueces quienes deciden si alguien es culpable de extremismo o terrorismo y los acusados pueden recurrir a instancias superiores.
Además de la lista de organizaciones consideradas agentes “extranjeros”, ya en vigor y con varias docenas de entidades fichadas, el Ministerio de Justicia de la Federación Rusa será depositario de una nueva lista, esta vez de “organizaciones indeseables”. La diferencia entre una y otra es que la de “agentes extranjeros” es elaborada por el mismo ministerio y la de “indeseables” por la Fiscalía.*

Como ocurre en otros lugares, las leyes se hacen con la doble intención de frenar a unos y de meter en el mismo saco a otros. El concepto de "indeseables" es en sí mismo insultante para aquellos que están realizando tareas de apoyo a la sociedad civil, dándoles información y formación.


En Egipto, donde también las ONG sufren este tipo de ataques por denunciar la situación de los derechos humanos, solo Egypt Independent ha recogido con atención el caso de la ley de Putin. Se recoge la noticia de la AFP transmitiendo la valoración negativa que ha suscitado la nueva maniobra de presidente ruso entre los activistas:

Veteran rights activist Lyudmila Alexeyeva said the newest law particularly threatens rights groups like Human Rights Watch (HRW) and Amnesty International, which have a sizeable Russian presence and regularly issue damning statements.
They "work on monitoring citizen rights and freedoms and often speak out with critical reports, which many people don't like," Alexeyeva told Interfax news agency.
"This law is another step toward lowering the curtain between our country and the West."
In a joint statement last week Amnesty and HRW blasted the law as "the latest chapter in a crackdown" on NGOs and free speech in the country, where Putin's ratings soared after the Crimea annexation and remain above 80 percent over a year later, despite a decline in real incomes and other economic troubles.**


Putin tiene un efecto "inspirador" en la política egipcia y probablemente sea el mandatario con el que más se ha visto su presidente, Abdel Fattah Al-Sisi, desde la llegada al poder. Rusia quiere aumentar su influencia, debilitar a Occidente y vender lo que pueda a Egipto. Por su lado, Egipto ve en Putin un modelo para Al-Sisi, el gobernante carismático, fuerte y autosuficiente. Por eso no sería de extrañar una versión egipcia de lo realizado por Putin con la ONG.
El manejo que hace Putin de los sentimientos nacionalistas conlleva que aumente la sensación de estar rodeados de enemigos e infiltrados, todos son conspiradores. Con estas leyes se empaqueta a los que disienten y se crea una sensación de estar vendidos a los "agentes exteriores", cuya intención es socavar el orden y desprestigiar los logros alcanzados. Como se señala en el texto, eso te da una gran popularidad. Convertirse en el adalid de la patria, en el defensor de la historia y su grandeza, es muy rentable en términos de popularidad y te deja las manos libres para deshacerte de tus opositores en nombre de las conspiraciones y el terrorismo.
Putin no quiere más voces que la suya en Rusia. No quiere que nadie le lleve la contraria en ninguno de sus frentes abiertos, los derechos humanos y Ucrania. Es un paso más hacia su objetivo.



* "Putin firma la ley que permite vetar a las ONG extranjeras “indeseables”" El País 24/05/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/24/actualidad/1432464451_903069.html
** "Russia's new 'undesirables' law draws Western ire" Egypt Independent 24/05/2015  http://www.egyptindependent.com//news/russia-s-new-undesirables-law-draws-western-ire




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