domingo, 22 de febrero de 2015

Mensajes al poder o el final de la hoja de ruta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Quizá el destino ha hecho coincidir en la prensa egipcia dos textos bajo la apariencia formal de la carta se dirigen al poder. Podrían dirigirse al "pueblo", pero lo hacen al "poder" de forma retórica. Dirigiéndose al poder, lo que hacen realmente es escenificar un acto de aparente respeto y docilidad. Lo que hay debajo es un doble mensaje: el contenido en sí y la denuncia bajo la capa de la advertencia.
Ayer señalábamos que el secuestro de cuatrocientos ejemplares de la obra "Walls of freedom", sobre el arte de la revolución por considerarlos subversivos e incitadores a las revueltas, era simbólicamente un fin de ciclo: el poder no soporta la visión del movimiento que oficialmente dice que le llevó al poder, la Revolución.
Los dos artículos, bajo la fórmula epistolar, tratan de establecer un diálogo con el poder a través de su representación oficial, el presidente Abdel Fattah al-Sisi, y de su acción efectiva en las calles, aquellos con los que se da el trato directo, la Policía.
Comencemos por este último, firmado por el periodista de Al-Masry Al-Youm (Egypt Independent), Ramy Galal, titulado "Message to a police officer".

Dear police officer,
I am an Egyptian citizen that you cannot abuse in any way, not because we live in a state that respects the law or because you respect us people, but because you can spot a poor citizen from a mile away and I am not one of them.
After you finish reading my message, please do not come out and say that you do not sleep so that we can sleep safely or that you sacrifice your life for our country. For this is the nature of the job that you accepted when you graduated from the Police Academy. The academy does not graduate fashion models. You are a fighter. Anyone telling you otherwise would be lying to you. And you should know that political security is not the only priority.
Those who attack you do so because they believe you are not patriotic, and those who support you do so because they believe you are perfect.
In fact, you are a patriot alright, but you are unequipped and you need training. For you are a police officer of modern times, not a gendarme from the Mamluk era.
Your incompetence made you fire tear gas canisters at football fans crammed in an iron cage. Scores of them died from your inexplicable behavior, the same behavior that made you throw a canister inside a deportation van to kill dozens also crammed in it.
But you are not to blame because you are unqualified and foolish. The blame is put on those who do not bring you or your boss to account. If sacking the Interior Minister is not the solution, his staying in office becomes the problem.*


Como pieza altamente retórica, el texto Galal contiene anticipándose las contestaciones que se le van a dar, los discursos de respuesta a sus quejas. De esta forma, las anula. Los cantos oficiales no pueden tapar la realidad: la ineptitud y la falta de respeto a la vida en las actuaciones policiales. Galal tiene la astucia de centrarse en el caso de la masacre última del estadio de fútbol cairota y no entrar en otros casos más peligrosos, como la muerte de la activista Shaimaa al-Sabbagh, del que se ha decretado el silencio mediático. Eso le permite hablar de ineptitud y no de crimen político.

Se anticipa también a la excusa del "sacrificio". El hecho de que haya policías que estén muriendo a manos de los terroristas no es excusa de que haya ciudadanos que mueran a manos de la Policía. No es una cuestión de equivalencias. La Policía tiene una función: defender a los ciudadanos independientemente de que deba luchar contra el terrorismo o la delincuencia. Defender y proteger a los ciudadanos es su prioridad; no convertirse en un peligro más. De nuevo, se pone el énfasis en el Ministerio del Interior, el verdadero bastión egipcio. Es la permanencia en el cambio. Mientras el ministerio no cambie, poco cambia en Egipto porque, ocurra lo que ocurra, el orden público será quien marque el destino de todos con sus acciones.
El artículo de Galal termina con dos toques altamente eficaces: la contraposición entre el blanco de los uniformes y el negro luto de las madres que van a enterrar a sus hijos. Es un efecto retórico sentimental muy egipcio el meter a las madres por medio. Es el dolor de la generación que corre el riesgo de perderse para Egipto entre muertes, cárceles y exilios.
El artículo se cierra con un ataque directo. Si anteriormente se responsabilizaba a los oficiales y se dudaba de la preparación de la policía, a la que no se le enseña su papel en un estado que dice ser distinto, el final de la carta es directo:

You joined the academy because you did not score a high grade at school. Do not worry about that because education is not important in this country. Those who score high are not necessarily very bright anyway. But the fact remains that you did not score high because you are lazy.
Try to join those who work in difficult conditions with limited resources or step down.*


Creo que estas palabras finales marcan la distancia existente entre los responsables de la Policía y la ciudadanía de una forma clara. Son la anti retórica oficial sobre las fuerzas de seguridad y develan el fondo de su funcionamiento y esencia.
Que en un país se pueda pensar eso de la Policía es indicativo de la desconexión social existente. La retórica patriótica oficial de la "guerra contra el terror" no puede esconder el verdadero problema: se ha pasado del nivel de la seguridad al de la inseguridad. La retórica ha dejado de funcionar por la distancia entre lo dicho y lo hecho.
La segunda de las cartas no está firmada por un periodista sino por un político, Mohamed Abul Ghar, un científico de prestigio, profesor universitario y político socialdemócrata, un activista de causas de diversas. Es también el portavoz de la Alianza Nacional por el Cambio. Mohamed Abul Ghar fue un luchador por la autonomía de las universidades bajo la época de Mubarak. El mensaje que publica no, pues, una simple protesta.
Su título es también retórico, "Risks that the president does not see" y realiza la exposición de seis riesgos de los que se considera obligado advertir al presidente. El mensaje se envía cuando se acaba de cerrar el plazo de las candidaturas presentadas al parlamento egipcio. Con las elecciones generales se cierra, al menos sobre el papel, la "hoja de ruta" que el derrocamiento de Mohamed Mursi puso en marcha. Tras el cierre de las elecciones, Egipto tendrá todo lo que se suponía debía tener para ser una "democracia". El dolor de muchos, su intranquilidad o preocupación, es que tras este tipo no se han cumplido las expectativas, aunque se hayan respetado las formas. En resumen, Egipto no está más cerca de ser una democracia, sino que se han agravado las condiciones.
Mohamed Abul Ghar escribe:

Mr. President, this is a message from the heart and the mind motivated by real patriotism. It is a perspective that you and the government seem not to see clearly. 
Firstly, we all know the huge economic and terrorist risks that threaten the country. We also know the popularity you enjoy that helps you overcome some problems. Yet this popularity has recently decreased a lot, especially among the young who constitute 60 percent of the community. 
Secondly, the problems of Egypt are difficult and complex. The masses of 30 June are divided into various groups. You will not be able to fight the Muslim Brotherhood and revive the economy without unifying all Egyptians.**


La advertencia inicial del patriotismo del mensaje es un intento sincero de hacer ver la gravedad del mensaje. Los dos primeros riesgos son los que surgen de la pérdida de confianza del pueblo egipcio. El primer incumplimiento de la hoja de ruta afecta a la propia presidencia. Cuando Abdel Fattah al-Sisi derrocó a Morsi y contó con el apoyo de casi todas las fuerzas políticas y de una mayoría del pueblo egipcio, señaló que él no tenía ningún interés en la presidencia, que sería civil. No fue así y este comienzo ha marcado la trayectoria del resto. La primera acción del gobierno fueron dos baños de sangre masivos que han determinado el camino posible. Si Cortés quemó sus barcos, la democracia egipcia quemó gran parte de sus posibilidades con aquellas matanzas, pues lo político fue desplazado por el "orden público" y una visión militar de la evolución. El mensaje era claro. Los Ejércitos no hacen política, solo exterminan a sus enemigos. A partir de ese momento, Egipto se dedicó a extender certificado de "terrorista" a todo el que hubiera que eliminar. No es fácil construir una democracia, basada en el diálogo y la convivencia, de esta forma.


Fuera premeditado o no, Abdel Fattah el-Sisi pasó a convertirse en el ídolo de las multitudes, dando paso a la "sisimanía", alguien que cumplía un destino revelado en los sueños y que iba a transformar Egipto en poco tiempo y a seducir a los líderes mundiales que iban a felicitarles por lo bien que se estaba haciendo todo. ¡Terrible ilusión! Los medios egipcios tuvieron que mentir para hacer ver que el idolatrado jefe del estado no era bien recibido fuera más que por Putin, que no es un aval de democracia; atacar a los medios extranjeros acusándolos de estar al servicio de conspiraciones internacionales para evitar que la civilización egipcia levantara nuevas pirámides con las que asombrar al mundo. ¡El mundo nos tiene envidia!, declaraban algunos, en pleno fervor nacionalista.
Poco a poco se iba enterrando la revolución de enero de 2011, la que había hecho levantarse contra Mubarak y sus fuerzas de seguridad. El Ejército jugó la baza de esperar a ver qué ocurría con el levantamiento y dejó que el desgaste lo hiciera la Policía. Ellos salieron cuando decidieron que Mubarak podía estropear el negocio creado durante años, que hace que el Ejército controle una parte importante de la economía con sus fábricas, empresas y mediaciones. No vamos a repetir lo conocido: el papel de la SCAF, ascenso de los Hermanos Musulmanes y demás islamistas cuando el Ejército presentó un ex militar a las elecciones presidenciales, y el asalto al poder del estado por la Hermandad negociando dejar autónomos a los militares, donde no se atrevieron a entrar por temor a lo que finalmente ocurrió.


Ahora, pasado un tiempo, la economía no se ha arreglado y el terrorismo ha crecido, como señala Mohamed Abul Ghar. Egipto solo ha cambiado de financiador de su crisis económica, donde antes unos financiaban a los de la Hermandad, ahora ha tomado el relevo Arabia Saudí, que no es precisamente el plato favorito de los egipcios, con quienes tiene varios contenciosos abiertos por muy diversos temas. Que Arabia Saudí controle tus finanzas no es precisamente una garantía de democratización.
El autor advierte al presidente: el prestigio y la popularidad han caído. Y el segundo punto: los que se levantaron el 30 de junio contra los Hermanos Musulmanes pidiendo que abandonaran el gobierno y se convocaran nuevas elecciones (eso es lo que se pedía, no un golpe de Estado) están divididos. La división se ha producido en el camino recorrido hasta hoy. No todo son celebraciones porque hay poco que celebrar. Solo los miembros del régimen de Mubarak, que están regresando a la vida pública animados por la exculpación del ex presidente, tienen algo que celebrar: el fracaso de la revolución que les sacó del poder. Ahora regresan porque el nuevo presidente se ha tenido que contentar con los viejos amigos, los del régimen en el que hizo carrera. La presidencia ha sido incapaz de mantener a las voces nuevas. Por eso advierte en este segundo riesgo: los jóvenes de han ido y son la mayoría del país, el 60%. No todos los jóvenes pensarán lo mismo, claro, pero sí muchos, como se ha visto en la progresiva abstención en el sector de edad.
El tercero de los riesgos tiene que ver con la "limpieza electoral". Mohamed Abul Ghar avisa de algo que ya hemos comentado aquí, las crecientes irregularidades en las elecciones generales:

Thirdly, there are signs that the state has at the highest level interfered directly in the formation of the “For the Love of Egypt” electoral list and intervened to weaken the other lists, rendering electoral competition impossible. And after the “emperors” of the National Party entered the race, the fight now is between Mubarak’s men who joined the “For the Love of Egypt” list and Gamal Mubarak’s men, while the people are pushed out of the game. This puts us all in a situation similar to what happened in 2010. How will people accept the cancellation of subsidies by a parliament that they do not relate to? We want stability, a strong and fair state and improvement in tourism and investment. Yet what is happening now will not achieve anything.**


El regreso de la corrupción, si es que llegó a irse, aumenta el pesimismo ante el panorama. Los miembros del régimen de Mubarak no regresan "por amor a Egipto", que les importó bien poco durante la época de desidia y represión que llevó a la gente a levantarse contra ellos. Lo hacen para poder seguir manteniendo el poder que han mantenido desde la sombra.
El deseo de un Egipto mejor para todos no se consigue volviendo a la casilla de salida, volviendo a un punto de partida. Es falso que eso pueda suceder porque lo ocurrido hasta el momento no se puede borrar por la euforia nacionalista ni la dirección de la ira hacia los enemigos reales e imaginarios, que es lo que se ha venido haciendo para tapar el fracaso político que se va cerniendo sobre Egipto. Hace bien Mohamed Abul Ghal en recordar las situaciones anteriores a la Revolución. Pueden traer otra si se siguen enterrando los deseos de la gente una y otra vez.
Es el cuarto riesgo el que enlaza los dos mensajes, pues se refiere a la insoslayable presencia del Ministerio del Interior:

Fourthly, it is clear that the Interior Ministry has become a major power in Egypt. The killing of Shaimaa al-Sabbagh, which you considered your own daughter and which the Interior Minister vowed before you and before all the people to reveal her killer that everyone knows is from the police, ended in nothing but a gag order. Also, evidence of the disaster of the 20 young people who died outside the stadium implicates the police, but nobody will be brought to account.**


El Ministerio del Interior está jugando ese papel central en la vida política y callejera egipcia. Esta vez, a la muerte de los 20 hinchas fallecidos por la estampida provocada por los gases una vez que se les había llevado a un callejón sin salida, se añade una muerte con una cara conocida, la de la activista socialista Shaimaa al-Sabbagh, muerta mientras llevaba las flores a la Plata Tahrir en recuerdo de los mártires de la revolución, la "mártir de las flores". Nadie tiene dudas de quién es el responsable de sus asesinato. Los intentos de levantar sospechas hacía sus compañeros es una de las mayores infamias cometidas en Egipto y el listón está alto.
Hace mucho tiempo que se apunta hacia el Ministerio del Interior y a su ministro, un profesional de la represión con todos los gobiernos distintos que ha habido en Egipto. Quienes le formaron y lo usan aceptaron plenamente. Solo que no es el Ministro que Egipto o cualquier otro país democrático necesita. Es un represor eficaz si no importa la sangre derramada ni de quien sea.
El penúltimo "riesgo" proviene de los medios de comunicación, auténtica prolongación del ministerio del Interior y de la judicatura, cuyo papel se elide en los mensajes, pero que podría ser un riesgo más con perfecto derecho:

Fifthly, media figures who derive their power from you foment animosities and say things that are punishable by law without holding them responsible for trying to destroy the country. **


La conexión entre medios y poder hace que uno y otro se refuercen. Sin embargo, esto tiene un límite. Cuando hablas con egipcios te das cuenta del flujo de informaciones que reciben, de la presión mediático-política a la que están sometidos constantemente y que les hace perder el sentido de la realidad. Solo si consiguen escapar a este hechizo mediático pueden tener una visión medianamente clara de lo que les rodea. Los ataques a las personas que disienten son increíbles. Aquí hemos tratado en diversas ocasiones el papel de aquellos medios y de ciertos informadores que utilizan que se dedican a difamar, calumniar, atacar, etc. a todos aquellos que ponen en su punto de mira. Se eliminan obstáculos y se crea una peligrosa corriente de opinión, que demanda más sangre y contundencia en calles y fronteras. Se pierde, en suma, el sentido de la realidad. Se vive en una burbuja, aislados, creyendo que el mundo aplaude lo que allí ocurre y que si no lo hace es porque se trata de conspiradores al servicio de la Hermandad que intentan hundir a Egipto. Mucha gente está convencida de esto.
El punto final es también una denuncia de corrupción y un aviso. La financiación de las campañas de los partidos se está haciendo de forma irregular. Al igual que ha sido tradicional en Egipto, los partidos que apoyaban al gobierno han sido meros servidores del poder y es el poder el que los ha creado para dar una imagen de "partido", una imagen ideológica. Sin embargo, eso no existe. Los partidos son banderines de enganche de los que quieren medrar y formas de compra de votos.

Sixthly, the political future is bleak because the regime is financing certain parties and fighting others, which may in the long run pave the way for the return of the Muslim Brotherhood, which would be a disaster.**


El riesgo de que Egipto no tenga partidos políticos en condiciones, en efecto, es un riesgo porque según se ha demostrado, ha sido el orden de la Hermandad, su organización, lo que le permite sobrevivir en un mundo caótico, en el que la ideología solo preocupa a una parte de la población, que la confunde con la religión. El prohibir los partidos religiosos y debilitar los partidos laicos en beneficio de un "movimiento nacional" (en el sentido franquista del término) no garantiza nada, solo la debilidad del sistema político egipcio. Pero claramente es eso lo que se busca. De esa manera será siempre el estado, controlado por la institución más poderosa (la armada), quien mantenga el control social.
No se ha hecho política en Egipto. Solo se ha "corregido el error" del régimen anterior de dejar que los Hermanos Musulmanes estuvieran haciendo de las suyas por la base de la sociedad, con sus "obras de caridad". La conversión por decreto en organización terrorista de la noche a la mañana, trata de evitar que cojan fuerza, pero también lo contrario, que es lo que ha ocurrido. Ha aumentado las filas terroristas y sus acciones.
Debilitar a los partidos políticos laicos significa condenar a Egipto al oficialismo perpetuo, a la eliminación de una actividad política fecunda. Cualquiera que esté en la oposición pasa a ser un "traidor", como le ocurrió a Sabahi por el hecho de presentarse a las presidenciales. El pago por hacer el favor de presentarse a aquellas elecciones, ganadas con el 97% de los votos por el presidente Abdel Fattah al-Sisi, fue ser insultado y calumniado, acusado de traidor entre otras muchas cosas.
La conclusión solo puede ser pesimista:

I want you to succeed, but I am becoming less optimistic. I send you this alarm message as I have agreed with the leaders of my party to step down from its presidency this year.**


La gran pregunta que queda en el aire es ¿qué ocurrirá tras el final de la hoja de ruta? ¿Es esta la democracia soñada? Las conspiraciones no darán mucho más de sí y las realidades tristes de la economía, del alejamiento de turistas e inversores, se acabarán imponiendo en un triste despertar. Mientras muchos se quejan de que existe una conspiración internacional contra Egipto, la dura realidad es que muchos gobiernos hacen oídos sordos a las quejas de las asociaciones de Derechos Humanos exigiéndoles que presionen más a su gobierno en defensa de sus propios ciudadanos. Igual ocurre con los defensores de los Derechos Humanos en Egipto: recriminan que Occidente no haga más y acepte esta situación, que no es más que la que los dos autores denuncian en sus artículos. 

Pero la realidad tiene muchos ángulos y lo que a unos les parece poco, a otros les parece excesivo. Lo cierto es que el gobierno de Egipto se ha beneficiado internacionalmente de la situación de conflicto de la zona. Nadie ha querido crear más inestabilidad de la ya existente por más que se sea consciente de la situación. El gobierno actual, como ya ocurrió con Sadat y Mubarak tiene manos libres mientras no exceda las líneas rojas de la seguridad en la zona, cada vez más precaria. Otro tanto hace Erdogan, en el otro lado de la pinza, aprovechar su papel en la inestable zona para machacar a la oposición interior sin que nadie proteste demasiado. Los grandes perjudicados son los opositores al autoritarismo gubernamental, que se quedan sin defensores. ¡Ironías cruentas de la política internacional!
No sé si Egipto podría haber hecho otra cosa de las que hizo en su camino hasta este punto triste, pero sí sé que este camino no lleva a la meta prometida, que es solo una forma de autoengaño. La Historia tiene muchos niveles, no todos visibles ni comprobables. Como disciplina, la Historia es imperfecta y parte de un determinismo anticuado para tratar de explicar algo de lo que pasa. Casi nunca lo logra; hay demasiada complejidad, demasiadas fuerzas actuando.
Si es complicado escribir desde la distancia histórica, mucho más complicado es hacerlo sobre la cresta de la ola. Estos dos mensajes de advertencia y denuncia se limitan a señalar que el camino no es el correcto, la discordancia entre lo prometido y lo recibido, entre los dicho y lo hecho. Pero no hace falta escudriñar presuntas leyes de la Historia para comprender que lo que comienza mal es más difícil de corregir que lo que comienza bien o que los errores acumulados y persistentes tienen un efecto negativo mayor.
La hoja de ruta llega a su fin y es el momento de evaluar el periodo trascurrido. Creo que es lo que hacen, cada uno a su manera, Ramy Galal y Mohamed Abul Ghal. No sé si estos dos mensajes dirigidos al poder serán escuchados o si las fanfarrias ya no dejan oír nada. No escuchar las voces críticas del interior se acaba pagando; no escuchar las advertencias y persistir en los errores no es nunca el mejor camino. El papel de los críticos es superior al de los aduladores. Puede que no sea agradable escucharlos, pero es lo más sensato.

* "Message to a police officer" Egypt Independent 19/02/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/message-police-officer

** "Risks that the president does not see" Egypt Independent 18/02/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/risks-president-does-not-see





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