domingo, 19 de abril de 2015

El velo y el metro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Sigue el revuelo en Egipto por la convocatoria de hacer una concentración de mujeres sin velo en Tahrir este verano. Lo comentábamos el otro día y la polémica, como era previsible, va subiendo de tono. Por supuesto, la cuestión pasa a ser "trascendental" y amenaza con acabar con Egipto mismo si sigue adelante, según todos intervinientes en contra de este "desafío" monumental, realizado por el periodista y escritor Cherif Choubachy desde su página en las redes sociales. En su página, Choubachy defiende su postura y aguanta los insultos a la vez que recibe muchos apoyos. Muchos de los que insultan llevan el icono de la mano con cuatro dedos, representación adoptada por los Hermanos Musulmanes.
Los que le apoyan le dan referencias de artículos defendiéndole. En su última entrada de Facebook, de hace doce horas, Choubachy escribe: "sé que hay gente en la prensa que me apoya, pero la mayoría prefiere el silencio". Él sabe que será así, que recibirá más apoyos populares que compromisos explícitos, que se irán dando como un goteo y en función de otros movimientos. Lo cierto es que cualquier artículo o simple nota desencadena una larga lista de comentarios, casi siempre en conflicto. Los que consideran que es un mandato, los que afirman que no hay exigencia coránica de llevarlo y, finalmente, los que afirman que es una forma de dominación patriarcal.
Es importante diferenciar las tres posturas porque afectan a cómo son vistas las otras. Desde la primera, todos los que han apoyado la postura son pecadores, traidores que tratan de hundir Egipto y la religión; para los segundos es una cuestión de libertad dentro de la religión, mientras que para los terceros es una cuestión de dominio sobre la mujer. Hay otra: la de los que no le conceden importancia y piensan que hay otros problemas.
La publicación Mada Masr nos va dando algunas de estas respuestas:

In response to recent calls for a protest encouraging women to remove their veils, preacher Wagdy Ghoneim called those involved in the move “infidels,” privately-owned Al-Masry Al-Youm newspaper reported on Friday.
The Muslim Brotherhood-affiliated preacher said during an appearance on Brotherhood-owned “Rabea” channel that calls to abandon the veil are part of a scheme to liberalize Egypt and divert it from its Islamic identity.
According to Al-Masry Al-Youm, Ghoneim said non-veiled women are “sinners” and that those who encourage other women to take off the veil are “infidels fighting Islam.”
The call was first initiated by writer Sherif al-Shobashy, who said he believes “most Egyptian women wear the veil without conviction,” adding that “seven out of 10 girls don’t believe in the veil they’re wearing.”
Shobashy, who has made several television appearances to speak about the call for a demonstration in Tahrir Square, claimed “girls wear the veil because they’re either scared or being forced to by their families and the society they live in.”*


La postura de los islamistas está clara: el reto es una ofensa que traerá todos los males. El mundo para ellos se divide en pecadoresfieles, que son ellos, claro. La extensión islámica a todos los rincones de la vida social hace que una cuestión que podría quedar en la libertad de las personas, se considere como un atentado por el hecho de desafiar la autoridad que se esconde tras el mandato. La reislamización volvió a convertir el velo en una cuestión crucial, pero lo es como parte del paquete islámico. Una obligación es un acto de sumisión y la posibilidad de lanzar las iras sociales contra aquel que desafía a la autoridad. No ponerse el velo no es un acto de libertad de la persona: es un desafío al islam en su conjunto, una lucha contra él, como señala el predicador de la Hermandad Musulmana. Son "pecadores" y eso, en su visión del mundo, quiere decir enemigos que hay que eliminar. La peculiar competición por la virtud hace el resto.
El convocante de la manifestación en Tahrir en favor de la libertad del velo ha escogido el camino más seguro, la segunda vía, la de plantearlo como una cuestión que no está estipulada en el Corán, que no se opone:

Shobashy referred to those who opposed him as, “the ones who don’t know Islam,” asserting that he “is not against religion.”
The calls for demonstration have been met by objections from several Islamist groups, including Al-Azhar. During Friday prayers at Al-Azhar mosque, the Imam said the veil is “crucial,” because it’s “a sign of chastity and protects the integrity of society.”
“Veiled women have the right to be religious and to cover themselves, and others have the right to do the opposite. We shall all meet in the afterlife,” he added.
Despite the strong reactions, the deputy head of the Salafist Nour Party, Nader Bakkar, denied any calls by his party for a million man march against those calling for abandoning the veil.
Meanwhile, the deputy head of the Salafi Dawa movement, Yasser Borhamy, released a statement on Friday saying that “destruction is not restricted to bombs,” adding that “calls to destroy minds, hearts and chastity through the movement to encourage removing the veil are more dangerous.”
“These demonstrations aim to destroy the heritage of the nation and violate its values,” the statement added.*


Las reacciones de los islamistas forman parte de esa competición piadosa. Lo que para unos es "pecado" para otros es "peor que las bombas" y busca "destruir las mentes" o la "identidad egipcia".
Uno esperaría una reacción tan virulenta contra la verdadera enfermedad egipcia, el acoso sexual. Hay una profunda hipocresía en una sociedad que dice que el velo es la protección de la mujer, pero que sin embargo no eleva las mismas voces para protegerla.
El 14 de agosto de 2013 quedó cerrada la estación Sadat del Metro de El Cairo, la que da acceso a la plaza de Tahrir. Aunque no se dieron motivos oficiales, se trataba de evitar el acceso directo a la plaza por las manifestaciones islamistas. Eso creó una serie de problemas añadidos no previstos pero previsibles. El aumento de personas saliendo por otras paradas de las líneas las convirtió en infiernos para las mujeres, que se vieron acosadas impunemente. Ahram Online informó de las consecuencias en noviembre de 2014:

For women, Al-Shohada is not only overcrowded – it's also a spot where hands can easily grope sensitive body parts and never be identified in the thick crowd.
On 10 October 2013, a woman named Karoline Kamel wrote a public note on Facebook that drew attention from many Egyptian social media users to the severity of sexual harassment at Al-Shohada.
"I do not remember how I came out of the carriage, but I remember well how I was involuntarily frozen for 10 minutes, like many women around me, trying to move across the platform to the ticket machines," she wrote.
"We saw huge numbers of men coming to ride the metro [trying to pass by the women's carriages located in the middle of the train] … and heard shouts behind us about someone who fell on the tracks, and the speakers were warning passengers of overcrowdedness. I felt terrified.
Then hands started messing with any parts of our bodies they could reach. A girl beside me was crying and calling, 'please God!'"
The anti-sexual harassment initiative Shoft Taharosh (Arabic for "I Saw Harassment") told Ahram Online that reports of sexual harassment in the metro have "risen dramatically" since the closure of Sadat Station.
Fathi Farid, a coordinator for the initiative, said incidents have ranged from "verbal harassment to pulling parts of women's bodies," with mob assaults also being documented. His initiative doesn't have an estimate of the number of similar incidents at Al-Shohada, but he said they've received "tens" of reports.
In addition, Farid said authorities have barred the initiative's volunteers from being present on the platforms to tackle the harassment problem, citing the "country's current situation" as an excuse.**


La hipocresía de que el velo es un indicador de la pureza de la mujer no quita para que sean manoseadas de la forma más vil en cualquier circunstancia que lo haga posible. Y unas estaciones masificadas pueden convertirse en una tortura interminable, como nos muestra Ahram en su información. Muchas mujeres cambiaron sus rutas, haciéndolas más largas, con tal de evitar esas estaciones en las que son víctimas de los que se escandalizan después si van sin velo.

En más de una ocasión se ha utilizado la excusa del ir sin velo para justificar el acoso. La mujer que va sin velo, según ese simplista principio de los islamistas, no merece respeto y va pregonando su impiedad. Es merecedora de lo que le ocurra. Ese fue el argumento que dieron las diputadas de la Hermandad Musulmana elegidas para el parlamento islamista de Morsi cuando se le pidió que defendieran a las mujeres. El argumento fue ese, que donde deben estar es allí en donde los hombres las protegen. Lo demás, decían, era responsabilidad suya.
Muchos tienen las sospechas de que el acoso forma parte de la corrección callejera, por llamarlo de alguna manera. Se ceban en aquellas personas que saben que van a tener menos defensa. Los acosadores tienen a su favor la creencia social de que por el hecho de no llevar velo son "provocadoras". La experiencia, en cambio, demuestra que el acoso es constante, con velo y sin velo. Las cifras están ahí y no las rebate nadie. Sin embargo, siempre se mantiene el discurso hipócrita de que la mujer velada es respetada por todos. Es más sencillo decir esto que atajar el problema real, enfrentarse a él de forma directa, pero ¿cómo enfrentarse a este tipo de problema social tan extendido y con tantos intereses?


Algunos han criticado que la convocatoria de la Plaza de Tahrir imitando el gesto de retirarse el velo realizado en Alejandría, en 1923, por la pionera del feminismo egipcio Hoda Shaarawi. Señalan que en Egipto hay muchos otros problemas graves que también afectan a las mujeres. Creo que independientemente de otros muchos problemas ciertos e importantes, el valor de la propuesta de Cherif Choubachy es el de abrir debates y hacer que se manifiesten las posturas intransigentes de muchos. Hay que saber dónde está cada uno en todo momento.
En Egyptian Street —que considera que la propuesta es una "cortina de humo" frente a otros problemas— se recogen las palabras de Cherif Choubachy sobre el regreso del velo a la sociedad egipcia:

Cherif Choubachy writes that “the veil was gone for more than fifty years in Egypt, and only reappeared in the 1970s after the defeat against Israel in 1967″, because rhetoric at the time said the loss was due to people straying away from Islam and its teachings.***


La derrota de Egipto ante Israel no solo trajo el declive de Nasser, como puede verse. A su sucesor, Sadat, tampoco le perdonaron esta vez la paz con Israel. Los signos son polisémicos y una derrota es interpretada (interesadamente) como un "castigo" por el presunto abandono nasserista del islam. Los islamistas jugaron sus bazas propagandísticas de esa manera y comenzaron la reislamización como forma de recuperar Egipto para su visión del mundo. El asesinato de Sadat, en este sentido, fue otra forma de reinstaurar el orden perdido, como lo fue volver al velo. Cada cosa en su nivel, todo en el orden.
El velo de las mujeres es más fácil de quitar que el que los hombres tienen delante de sus ojos, el que les impide ver sus propias actuaciones.



* "Preacher attacks calls for women to unveil" Mada Masr 17/04/2015 http://www.madamasr.com/news/preacher-attacks-calls-women-unveil
** "Sexual harassment, chaos: Cairo's main metro station bears brunt of closures" Ahram Online 13/11/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/151/115466/Egypt/Features/Sexual-harassment,-chaos-Cairos-main-metro-station.aspx

*** "" Egyptian Streets http://egyptianstreets.com/2015/04/14/egyptian-journalist-calls-for-protest-against-the-hijab-at-tahrir-square/





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