sábado, 14 de marzo de 2015

El yihadismo de provincias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El País y El Mundo dedican hoy sendos artículos a la cuestión de la radicalización islamista en España y a la posibilidad avisada de que se pudiera producir un atentado en Barcelona. El del diario El País, independientemente de lo cierto que tenga y de la autoridad de los informantes, es alarmista en su tono desde el titular mismo: "Barcelona, en el punto de mira del terrorismo islamista"*. Ignacio Cembrero en su análisis en El Mundo titula "La españolización de la yihad"**, abriendo el foco a España en su conjunto. Lo interesante resultaba comprobar cómo titulaba La Vanguardia: "Detenidos ocho presuntos miembros de una célula yihadista en varias provincias"***. Sorprende sobremanera, pero es muy aleccionador, que donde se han realizado la mayor parte de las detenciones y se teme que se atente, según las informaciones, se hable genéricamente de "varias provincias", mientras que en los diarios madrileños se hable de "Barcelona" directamente. Tras el titular de La Vanguardia, no hay demasiados indicios de la localización del problema, poniendo el énfasis no en la amenaza sino en las detenciones. Es decir, no se habla de peligro sino de su anulación mediante las detenciones:

Los arrestados incitaban a la comisión de acciones terroristas en el país siguiendo el mismo modus operandi de los atentados cometidos en otros países | Seleccionaban candidatos para enviar a Siria e Irak a través de los contactos | Se están practicando registros en las provincias de Barcelona, Girona, Ciudad Real y Ávila***


Los detenidos no preparaban atentados, sino que "incitaban a la comisión  de acciones terroristas en el país". Los procedimientos de atenuación son notables e incluso la ambigüedad del término "país" que no se sabe, en estas épocas nacionalistas, a quién se refieren, ¿a "España" a "Cataluña"? La cuestión no es trivial y no se les escapa a los lectores de La Vanguardia que enseguida comienzan a señalar responsables, pese a las maniobras retóricas de distracción. La mayoría apunta a la política seguida por el gobierno de Artur Mas. Ellos sabrán por qué.
El hecho claro es que esta cuestión tiene peso especial en la guerra electoral. El tema del terrorismo islamista y la yihad con ciudadanos con pasaporte español pasa a ser interesante cuando se empiezan a analizar los "asentamientos" de donde salen muchos de ellos y se correlacionan con las políticas seguidas en cada lugar. Lo que pueda ocurrir en Ceuta y Melilla tiene o debería tener su explicación específica como la tendrá lo que ocurre en Cataluña.
El artículo de El País introduce una serie de aspectos interesantes. Señala en su comienzo:

Los musulmanes que viven en Cataluña han dado ya la voz de alarma ante el radicalismo de algunos de sus correligionarios. Varias entidades islámicas alertan de que las células yihadistas esperan una señal para atentar en Barcelona ya que saben que tendría una repercusión mundial.
En Lleida, una voz marroquí avisó en 2011 de lo que se le venía encima a Occidente. El presidente de la asociación cultural árabe Atlas, Omar Charach, aseguró entonces: “Todos los musulmanes en España somos células terroristas”. Charach cree que ya es tarde: “Cada día hay catalanes atravesando la frontera con Turquía”. El marroquí se lamenta: “Fuimos pocos los que alertamos de que desde las mezquitas se estaba incitando al odio, y los partidos políticos lo único que hicieron fue abrazarse a los imames pensando en el voto; ahora ese odio es imparable”. Charach denuncia que los imames se hicieron con dinero público gracias a las subvenciones y lo utilizaron para inculcar el radicalismo: “Los políticos han alimentado al demonio y nos han llenado de demonietes que atentarán en cualquier momento”.*


La cuestión señalada en el primer párrafo es importante, que sean las asociaciones de musulmanes las que estén avisando y detectado a los radicales y sus fuentes. Es la vía más segura para detectar los peligros. Ahora son peligros también para ellos y han tomado la sabia decisión de avisar y denunciarlo.
La situación de muchos musulmanes es España es compleja porque se les ha dejado en tierra de nadie, que es lo que se trata de decir en el segundo párrafo. En él se denuncia la estúpida política seguida de "abrazar imames" por parte de nuestras autoridades políticas. Esto ha sido especialmente visible en Cataluña, de ahí los "lamentos" de los lectores de La Vanguardia.
En varias ocasiones hemos hablado de esto aquí: se ha buscado como intermediarios con la comunidad musulmana a los que estaban actuando en realidad como perros guardianes, como vigilantes. Los islamistas de todos los países musulmanes temen que el alejamiento del control que tienen en sus países de forma directa e indirecta, en barrios y familias, se pierda y lo buscan creando sus vigilantes en las zonas donde se acumulan la población musulmana fuera de sus países.

Al igual que nosotros tememos el regreso de los yihadistas por lo que puedan hacer aquí, ellos temen el regreso de aquellos que se puedan haber "occidentalizado", es decir, que hayan dejado de estar bajo el control ideológico, religioso y familiar, que es la mayor estructura de vigilancia social que existe. Temen sobre todo la discrepancia y su proselitismo, que sea cuestionada su autoridad, que es la base de todo su orden. Estos vigilantes, con el beneplácito oficial, se han convertido en "autoridades" locales, representantes de aquello de lo que muchos van huyendo. Y nosotros los hemos convertidos en mediadores, en interlocutores. Nuestra burocracia ciega y nuestros avispados políticos han favorecido un sistema en el que lo que se creaba era el gueto de cristal.
Por eso es importante que sea la propia comunidad de musulmanes los que denuncien y avisen y esperemos que esta vez con mayor fortuna que anteriormente. Los movimientos en sus propios países contra la radicalización yihadista es un aliciente para la denuncia. También lo es la imposibilidad de nadar y guardar la ropa. Si la comunidad musulmana no denuncia el terrorismo islamista será víctima doble pues será difícil frenar el crecimiento de la islamofobia.

El crecimiento de la islamofobia es uno de los objetivos estratégicos del yihadismo, pues se cerrarán puertas a los que quieren huir de ellos. La estrategia del Estado islámico es el reclutamiento mediante dos motivaciones: una activa y otra reactiva. La primera es la emulación, la llamada a la lucha y al martirio. La segunda busca crear un clima de rechazo social contra los musulmanes que vaya despertando en ellos el sentido de la venganza y el odio al sentirse atacados.
El problema es que el tipo de medidas tomadas hasta el momento da por descontando que se pueden "tomar medidas", es decir, que todo está en nuestras manos, algo que no es cierto en una cuestión de una complejidad enorme, en donde se entremezclan una enorme cantidad de factores. Nada hay más complejo que la mentalidad musulmana y cualquier elemento en que se vea relacionada adquiere esa complejidad. Eso vale para las relaciones entre países a las relaciones entre personas. Reducirla a simplificaciones o estereotipos, no ver esa diversidad compleja de similitudes y distancia es condenarse a no entender nunca nada. Basta con mirar los titulares diarios para captarlo; basta con ver los sucesivos fracasos en los últimos sesenta años —por poner los periodos de descolonización como una fecha— de la política internacional y lo que ocurre en estos momentos.


Como nosotros también tenemos cierta tendencia natural a complicar lo sencillo, no deja de ser gracioso —por no decir ridículo— el titular de La Vanguardia en el que un político catalán por fin decide decir algo: "Espadaler admite la implantación del terrorismo yihadista en Occidente". Si no fuera por la gravedad del asunto, sería cómico que el Consejero del Interior del Gobierno catalán dijera estas cosas. El histórico acontecimiento ha tenido lugar en Gerona. Nos dice el artículo:

El conseller de Interior, Ramon Espadaler, ha admitido hoy la implantación del terrorismo yihadista en Occidente después de la operación desarrollada hoy por la Policía Nacional contra una célula que actuaba desde diversas provincias de España, entre ellas Barcelona y Girona.
Espadaler, que ha acudido a la capital gerundense para pasar balance de delitos cometidos en la provincia en 2014, se ha referido a esta actuación policial y ha reconocido la aparición de "esta nueva tipología de delincuencia".
El conseller ha subrayado que este fenómeno ha conllevado "cambios en la estrategia" de las fuerzas del orden y "en el ámbito legislativo".
Sin embargo, Ramon Espadaler ha considerado que actuaciones como las de hoy demuestran la capacidad de reacción de los diferentes cuerpos policiales para frenar el terrorismo yihadista.
Según Espadaler, hay una evidente "eficacia" de los cuerpos de seguridad para acabar con esta tipología terrorista y ha negado que la situación en Cataluña sea más preocupante que en el resto de España.****


¡Con lo grande que es Occidente y lo pequeña que es la noticia, que hemos reproducido en su totalidad! El señor Espadaler, si cesa algún día, se podrá dedicar a videncia. Sigue considerando esto como un problema de "delincuencia" y nos manda a todo Occidente a la cama más tranquilos, ya que ha sido detenida la célula que actuaba desde "diversas provincias de España, entre ellas Barcelona y Girona." No deja uno de aprender política y geografía en la misma tacada con La Vanguardia y el señor Espadaler. En efecto, de los o detenidos, seis lo han sido en Cataluña, lo que lo convierte en una cuestión nacional.
Mientras los demás periódicos recogen los avisos de que Barcelona puede ser un objetivo terrorista inmediato, el Consejero del Interior del Gobierno catalán admite que hay un peligro en "Occidente", pero ¡tranquilos que ya está todo controlado! Al menos en algunas "provincias".
El primer desafío que tenemos en todo esto son nuestras propias ideas, nuestra manera de enfrentarnos a una situación sistémica en un mundo empequeñecido en el que so se pueden levantar barreras ni gulags. La estrategia del Estado Islámico es hacerse con un territorio y defenderlo para consolidarse. Es distinta a la mantenida por Al Qaeda, que buscaba otra cosa con sus atentados. El Estado Islámico atenta fuera para consolidar su territorio y tener una primera oleada de gente preparada. A diferencia de los movimientos nacionalistas, no buscan la creación o liberación de una nación. Eso les hace radicalmente distintos en objetivos y estrategias a lo anteriormente conocido. Por eso en los países árabes están intentando frenarlos con el desarrollo del nacionalismo, como es el caso de Egipto, declarando enemigos del país a los que mantienen esas alianzas internacionales.
Señala Ignacio Cembrero en El Mundo:

La yihad es cada día más española, algo más catalana y está más decidida a actuar en España, pero afortunadamente no lo logra. La redada policial del viernes de madrugada confirma un poco más esta tendencia señalada hace meses por los responsables de la lucha antiterrorista. "Observamos una españolización del terrorismo yihadista dentro de nuestras fronteras", sostiene Fernando Reinares, investigador principal del Real Instituto Elcano.
Los ocho detenidos ayer son todos españoles, aunque cinco son también de origen marroquí, como también lo eran la mayoría de los presuntos terroristas apresados en Ceuta y Melilla desde principios de año. Desde 2013 "el 70% de los detenidos son españoles", precisa Reinares. "De ese porcentaje una abrumadora mayoría (80%) son nacidos en España", subraya.**


Quizá habría que empezar a seleccionar los términos que se emplean para evitar caer en simplificaciones excesivas que lleven a crear más problemas de los necesarios. Las batallas también se ganan con la semántica. En los tiempos de la comunicación sorprende la ligereza con la que se juega con las palabras. "Españolización del terrorismo" no me parece el camino más adecuado para entender y, sobre todo, para hacer entender un fenómeno muy complejo cuya solución no es a corto ni a medio plazo, sino que tendrá mucho que ver con nuestras actitudes ante los fenómenos, con nuestra capacidad de tratarlo en todos los niveles, desde las escuelas a los titulares de los periódicos. Todo lo que tenga que ver con las actitudes y disposiciones se alimenta de las palabras tanto como de los hechos y son las primeras las que ayudan a interpretar los segundos.
No sé si se producirán atentados en Barcelona y, con la mejor voluntad del mundo, espero que no ocurran ni allí ni en ningún lado. Para ello es esencial contar con la propia comunidad musulmana en el país, establecer unas relaciones distintas y, sobre todo, no engordar a los que siembran el veneno, algo que se ha estado haciendo hasta el momento con la esperanza de que no mordiera la mano que le engordaba.


Lo que sí sé es que hace unos pocos años, cuando se decía que, en la estrategia de Al Qaeda, España era Al-Ándalus, un territorio que había que recuperar, la gente se reía. Hoy lo recuerdan en casi todos los diarios al contar las detenciones. Puede que no lo "recuperen" nunca, pero eso no es lo decisivo, sino lo que piensan los que lo creen posible y el daño que harán en su intento.
Hará un par de años pude ver el comentario una estudiante egipcia en su página de Facebook diciendo que había terminado de leer un libro sobre Granada y lo bonita que había sido aquella época. Poco después, alguien añadía con toda naturalidad el comentario de que la situación española era como la de Palestina, un país ocupado que había que liberar. Por eso no dejan de ser ridículas las pretensiones de algunos de ponerle puertas al campo. O ingenuas las de otros que quieren sacarle provecho al "turismo islámico" en Córdoba, como se anunció en noviembre de 2014.*****


Esperemos que, ahora que el señor Consejero del Interior catalán ha comprendido el alcance del problema en lo que respecta a Occidente, todo vaya mejor. Nada es sencillo y si no se hace balance y se sigue negando lo que hay delante difícilmente se podrá prevenir o arreglar algo. Urge una nueva visión del problema desde las instancias políticas y administrativas, una nueva política de información que no cree más problemas que los que ya hay, una relación distintas con las personas que mayoritariamente no tienen nada que ver con el yihadismo pero que se tienen que defender cada día de las miradas acusadoras y opiniones de otros. Y es urgente que las administraciones dejen de usar un fenómeno tan grave para sus luchas territoriales y electoralistas, afirmando o negando según les convenga la gravedad o situación de los problemas. No existe un yihadismo "de provincias", no es un problema local. Es un problema de todos. Se empieza diciendo que es un problema de Siria e Irak para acabar diciendo que es un problema de "provincias". Insisto: es un problema para todos. 
Algunos siembran vientos y recogen tempestades; otros siembran directamente tempestades y recogen huracanes.




* "Barcelona, en el punto de mira del terrorismo islamista" El País
14/03/2015 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/03/13/catalunya/1426277621_289639.html
** "La españolización de la yihad" El Mundo 14/03/2015 http://www.elmundo.es/espana/2015/03/14/5503435222601dd8248b4578.html
*** "Detenidos ocho presuntos miembros de una célula yihadista en varias provincias" La Vanguardia 14/03/2015 http://www.lavanguardia.com/politica/20150313/54428957865/operacion-celula-yihadista-espana.html
**** "Espadaler admite la implantación del terrorismo yihadista en Occidente" La Vanguardia 13/03/2015 http://www.lavanguardia.com/politica/20150313/54428967854/espadaler-admite-la-implantacion-del-terrorismo-yihadista-en-occidente.html

***** "Córdoba busca ser referente del turismo islámico potenciando el producto 'halal'" Diario de Córdoba 21/10/2014 http://www.diariocordoba.com/noticias/cordobalocal/cordoba-busca-ser-referente-turismo-islamico-potenciando-producto-halal_914980.html


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