jueves, 26 de marzo de 2015

El espacio del dolor

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El debate periodístico que Televisión Española ofreció anoche Pilar Vera con la presidenta de la asociación española de víctimas del accidente de Spanair de 2008 se desvió hacia el papel que los medios de comunicación juegan en estos casos de catástrofes. Se le había preguntado sobre lo que esperan los familiares de las autoridades, de la sociedad y de los medios de comunicación. La presidenta de la asociación de víctimas empezó por el final señalando que de los medios de comunicación lo que esperaban es "que no se les torture" con información "que no se ajuste a la verdad".
Cuando Pilar Vera señala que las asociaciones de víctimas han hecho su tarea en este tiempo para que exista un manual para el tratamiento de estos casos, que ya está "todo inventado" y que lo que es necesario es "cumplirlo", señaló que en su experiencia internacional en los distintos organismos —es vicepresidenta de la asociación europea y participa en las reuniones de la asociación mundial— cuando cuenta lo que ocurre en España en estos caso, dice, "no la creen". Señala el desinterés mediático por sus trabajos hasta que ocurren las catástrofes, momento en el que todo vuelve a empezar. Había en sus palabras momentos de emoción contenida y de rabia controlada ante un proceso repetitivo en el que las tragedias no sirven para aprender para los siguientes casos. Y recordó la leyenda en la entrada de la Junta Nacional de Transportes norteamericana: "extraer conocimiento de las tragedias para seguridad de todos". Eso, dice, es lo que ha estado haciendo la asociación española ante la indiferencia de todos, "en la más completa soledad".


Tras sus palabras, la mesa de periodistas se notaba afectada. Solo en la segunda intervención, tras el jarro de agua fría, uno de los participantes dijo que "no le había quedado claro en papel de los medios", a los que le parecía que se "había criticado, incluso con alguna dureza". Los medios de comunicación, se argumenta, son la garantía de que se dice la verdad, que es lo que, le ha parecido entender, necesitan las familias de las víctimas. No es fácil, concluye, establecer esa frontera entre la "tortura" y la "verdad". La respuesta de Pilar Vera es clara: en 2008 o 2009 le hubiera dado la razón, pero hoy tiene otra opinión. Quien tiene que contarles la verdad a las familias es quien está investigando. Y los que lo están haciendo ahora es la vía francesa y antes de dar la rueda de prensa ha estado hablando con las familias. La repuesta del periodista es que la garantía de que las autoridades informan son los propios medios y que si ellos no estuvieran allí, no está claro que lo hicieran. Los medios son la garantía de que se sabrá la verdad. La respuesta de la presidenta es el ejemplo de los Estados Unidos con la Junta Nacional de Transporte, que es quien investiga en estos casos: a los treinta días se sienta en una mesa a todas las partes implicadas, de los fabricantes a las víctimas, y se les explica lo que se sabe. Esa es la verdad, dice, que tienen derecho a saber de primera mano.


Pilar Vera señala al periodista que ha dicho una cosa importante sobre el papel de los medios. "¿Sabe qué ocurre en España?", pregunta. "Que quien investiga no tiene credibilidad". Se refiere a los órganos oficiales cuya credibilidad, dice, está por debajo de países del tercer mundo en cuanto a las investigaciones realizadas. Pilar Vera explica que no está criticando a España, que algo ha aprendido. A quién sí está criticando "implacablemente" es a la Comisión Nacional de Investigación. "Justicia y verdad" es lo que las víctimas y sus familiares esperan. Las víctimas de Spanair todavía están esperando la "justicia", el "bálsamo" de la herida abierta.
"Víctimas ayudando a víctimas", concluye, es el mensaje que la Asociación mantiene. Y deja una última idea: lo que había anticipado, que sería necesaria otra tragedia para que la labor de la Asociación, su esfuerzo y trabajo útil de estos años, saliera a la luz. Esa tragedia ha llegado.


Las palabras de Pilar Vera deberían llegar más allá del efecto del momento. Ha dejado sobre el tablero social y mediático muchos aspectos que no es sencillo digerir para los estómagos circunstanciales, los acostumbrados a moverse a impulsos sin construir demasiado una vez pasada la emoción del momento.
Las críticas han sido muy duras. Se le preguntó sobre qué esperaba de autoridades, sociedad y medios y, desde luego, ha contestado con claridad. Ellos, los familiares de las víctimas, no han parado de trabajar desde que ocurrió el accidente en 2008. No todos han hecho lo mismo.
Podríamos pensar que son las palabras emocionadas de alguien marcada por la tragedia, pero lo que ha hecho y dicho Pilar Vera es lo más próximo a la responsabilidad. No quieren espectáculo; quieren trabajo. Ellos lo han hecho y piden que los demás lo hagan. Los comunicados que han dado a los medios en su momento, tras las reuniones internacionales, no tuvieron respuesta alguna. Lo que enviaron a todos los partidos políticos y al parlamento, tampoco. No es metafórico: literalmente, nadie.


Basta con recordar un circo cercano: el caso del ébola en España. Un espectáculo bochornoso de ineficacia política y espectáculo mediático. El ébola ha vuelto a ser "enfermedad africana" y su corto tiempo de "enfermedad española" merece el análisis de futuras tesis doctorales. Podría confrontarse con las informaciones y actuaciones de otros países para aprender lo que se debe y no debe hacer. Pero, ¿a quién le interesa eso? Los cursos de comunicación política y los de deportiva se llenan.
Creo que hemos perdido la perspectiva de lo que es importante real, socialmente. Hacemos espectáculo de las necesidades y jugamos con las emociones sin producir un conocimiento que nos permita provocar menos daño. En este sentido, la falta de preparación en cómo informar respecto a lo que ocurre sin causar más daño es sintomática y se ha denunciado en muchas ocasiones. España ha ido perdiendo "rigor" informativo en beneficio de otras formas espectaculares y sentimentales. Lo podemos apreciar en muchas otras ocasiones como falta de criterio.


Nada es más peligroso para una sociedad como la falta de criterio sobre cómo valorar lo que ocurre a su alrededor, cuáles son las prioridades reales frente a las de los intereses o desintereses de terceros. En esto el papel pedagógico de los medios es esencial. Y en esto se ha ido a peor, sin bajar la grandilocuencia. Hay qué plantearse la mejora de la información en cada una de las áreas y no el contagio de una a otras en las que se acaba informando de la política como si fuera fútbol y del fútbol como si fuera crónica negra unos días y del corazón otros. Pero se trata de sumar audiencias, de tener a la gente frente a televisores, monitores, radios y papeles. Especulaciones, opiniones llenan el vacío de información
Una sociedad bien informada es una sociedad a la que se informa bien, no a la que se informa mucho. La calidad de la información es la gran perdedora y con ella todos perdemos. Las víctimas se sobreponen y trabajan por ahorrar sufrimientos a las futuras víctimas de una futura catástrofe. Pero su trabajo, entre tragedia y tragedia, es ignorado. Solo cuando vuelve la tragedia, se les llama para llenar el espacio del dolor, para que expliquen lo que otros no están en condiciones ni de entender no de explicar porque lo tienen encima. Pero esta vez su mensaje ha sido contundente: somos las víctimas de otras catástrofes y mañana nos ignorarán.



* La noche en 24 horas RTVE (22'45-23'06 h) http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-en-24-horas/noche-24-horas-25-03-15/3062220/



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