jueves, 30 de enero de 2014

Ellas están donde no deben o el argumento universal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los argumentos más perversos con los que se justifican los asaltos y violaciones, un argumento universal, puesto que surge en México, en El Cairo, o, como en este caso en la India, es el de la culpabilidad de la mujer por estar donde no debe, por vestir como no debe y encontrarse en las personas que no deben. En la realidad, el argumento del "no debería" se maneja fácilmente porque es universal porque acierta siempre, ya que se formula cuando los hechos ya han ocurrido. Es el equivalente a aquel "si ya lo decía yo", aunque no te hubieran dicho nada.
El argumento acaba de ser puesto en marcha para justificar (siempre se niega) el gran escándalo de las violaciones múltiples en la India que sacuden a ese país desde hace meses. Lo ha hecho una mujer, Asha Mirje, miembro del Partido Nacionalista del Congreso, una diputada. Por eso el escándalo ha sido mayúsculo y una parte irritada de la sociedad ha pedido su renuncia. Les ha parecido vergonzoso que una mujer razonara de esa manera justamente allí donde hay necesidad de mostrar firmeza y solidaridad. Asha Mirje ha dicho que si alguien se han sentido molesto, lo lamenta, pero que piensa que las mujeres a las que les pasan estas cosas es porque —se recita el mantra— están donde no deben, a la hora indebida y con personas poco aconsejables. Y eso lo explica todo; está clarísimo.


La mejor crítica que he visto a este argumento es una formulación plástica realizada por la artista egipcia Omneia Naguib y tiene que ver con el caso llamado "la mujer del sujetador azul". El nombre viene de un hecho recogido de forma casual por un vecino de la brutal y cobarde paliza propinada, durante una protesta, por la policía egipcia —patadas, porrazos...— a una mujer velada que, fruto de ser arrastrada sin miramientos dejó a la vista de todos su sujetador azul. "La mujer del sujetador azul" pasó a convertirse en un símbolo, casi un arquetipo de la resistencia y del valor. La indignación que aquella salvaje agresión, absolutamente injustificada y desproporcionada, causó y causa en cualquier persona que lo vea queda sin embargo limitada por el argumento universal, que se pegunta qué hacía ella allí, allí donde no debía.
Omneia Naguib realizó una comprensión del fenómeno mediante un cuadro en el que un sujetador azul estaba rodeado de otros sujetadores blancos. La superficie del cuadro está salpicada por las mismas palabras repetidas "¿por qué estaba allí?" que son el argumento universal. Esos sujetadores son los de la incomprensión, los sujetadores normalizados de la sociedad que reprocha a la mujer haber estado allí. Ella es la responsable; ella se lo buscó.


La universalidad absoluta del argumento considera que el hecho de golpear a una mujer brutalmente o una violación en grupo hasta matarla es equivalente al impacto producido, pongamos por caso, por la caída de un meteorito desde el espacio. En realidad, el meteorito no tiene nada contra ti, pero te has interpuesto en su trayectoria. Si hubieras estado en otro sitio o hubieras leído las noticias te habrías enterado que no era buen día para salir a la calle.

Los que utilizan el argumento conceden el mismo grado de inevitabilidad al impacto del meteorito y a la naturaleza masculina, que es gravitacional, se siente irresistiblemente atraída por la materia femenina que se le aproxima. Esta "atracción" se desencadena por proximidad o por provocación, de ahí la insistencia en los efectos perversos de la vestimenta  o de los "contoneos", palabra que solo se usa en castellano para hembras casquivanas y pavos reales.
Como era de imaginar,  el argumento tiene defensores y algunas defensoras que le hacen el trabajo sucio a los partidarios tradicionales. La visión del tradicionalismo es que las cosas no cambian y que lo más a lo que se puede aspirar es a evitar que se produzca, es decir, tratar de evitar que te pille el meteorito. La forma de evitarlo debe partir del agente provocador, del que con su conducta o presencia hace que se despierte el volcán que yace tranquilo, en reposo.
Cuando son los hombres los que justifican los actos violentos contra las mujeres la gente los llama brutales e insensibles —y bastantes cosas más—, pero cuando los argumentos vienen de mujeres, el efecto es doble. A la afrenta se le suma los efectos nocivos que supone ver que además de defender a los hombres eximiéndoles directa o indirectamente de responsabilidad se transmite la idea de que existen comportamientos inadecuados en las mujeres. "Comportamientos inadecuados" es la forma en que se trata de perpetuar una forma de vida, un concepto de las libertades y los derechos de las mujeres, que en esta visión del mundo tiene sus limitaciones. Estas limitaciones provienen de los derechos preferentes de los hombres y de la aceptación de que su voluntad es la que rige el mundo, que el resto se debe plegar a sus deseos y defectos.


Es grave que ante un problema importante como es el de las violaciones múltiples en la India, cuando una parte de la sociedad exige justicia en las calles, una representante cualificada de un partido político salga señalando que las mujeres tienen responsabilidad en ello. La ropa o cualquier otro tipo de elemento con el que se justifique solo sirven para condenar el cambio en la sociedades tradicionales e inmovilistas. No solo se condena a las mujeres sino su voluntad de cambiar en sociedades en las que el cambio está proscrito. Es precisamente esa identificación entre "mujer" y "cambio" y unas consecuencias, "la violencia", lo que muestra que el argumento universal no es más que una tapadera para consagrar el estado social reinante, dominado por una forma institucional en la que los roles están fijados de forma inamovible. 

El "patriarcado" no son los hombres; es una estructura social, un sistema de relaciones que implica a hombres y mujeres mediante un juego de reglas. La mujer tiene asignado también un rol que algunas rechazan, pero en el que otras se pueden encontrar cómodas, como le ocurre a la señora diputada. Ella, como las diputadas islamistas en el parlamento egipcio, responsabilizaron a las mujeres violadas, acosadas, por estar donde no deben; por salir de sus casas y alejarse de la protección que la familia supone. En esa protección frente a lo exterior se esconde mucha violencia interior, silenciada callada que la mujer también padece. El arte femenino consiste, según esta visión del mundo, en tratar de pasar por la vida sin provocar ni a los de dentro ni a los de fuera, en bajar la vista, sumisa, y ser astuta para tratar de sobrevivir, en saber qué gusta y qué disgusta a los seres que han recibido el mandato de no se sabe bien qué deidad de mantenerlas en el buen camino a fuerza de látigo y bofetada, con la sola advertencia de que no quede muy marcada la mercancía, lo justo para que aprenda.
En el diario International Business Times se recogen las reacciones ante las palabras dichas por la dirigente política —fue durante una intervención ante estudiantes de medicina, para colmo— y sus propias reacciones antes el escándalo causado:

In a short telephonic interview with CNN IBN on Wednesday, the leader apologized for the comment and clarified that she was only giving her opinion and a "motherly advice" to women. She said that she was of the view that women are always equal to men and that rapes are condemnable but the responsibility to be careful and alert also lies in women themselves.
"Women are twenty percent responsible for the rapes that take place," she said in a bizarre assessment.
But the comments have sparked outrage within social thinkers, politicians and public.*


La diputada se olvida de que la responsabilidad principal de que esto ocurra la tienen los políticos que son incapaces de establecer las líneas de actuación para que las sociedades se modernicen hacia posiciones más abiertas, a través de la educación y las leyes. Por eso sus palabras son ofensivas no solo como mujer hacia otras mujeres —aunque diga que lo haga con intención "maternal"—, sino una confesión de que el mundo en el que vive le parece justo y satisfactorio o, al menos, inamovible.


Esa clarividente facilidad cuantificadora que le lleva a determinar que las responsabilidades del 20% de las mujeres en las violaciones, debería emplearla en luchar para que se destinen recursos educativos para que algunos de sus compatriotas entiendan que si una mujer sale del cine a las 11 de la noche acompañada de un amigo, como fue uno de los casos, no es justificación para atacarlas y violarlas, en grupo o individualmente.

Hace apenas unos días nos quedábamos consternados por el caso de una violación en grupo como pena decretada por un consejo de ancianos en otro pueblo de la India. Ante el contacto de una joven de la comunidad con alguien de fuera, se decretó la violación grupal de una de las jóvenes de la familia. El caso ha sido un gran escándalo y deja en evidencia los orígenes de este tipo de violencia. Así quedan perfectamente claros sus orígenes y mentalidad.

"This is our way. We don't go to the police. If there is a problem, we settle it among ourselves," said Fulmoni Tudu, 40, whose husband is among the 13 men currently detained for the alleged gang-rape. Even W's brother backed the system, though he said a "beating" would have been a fair punishment.**

El problema de la justificación de la violaciones va más allá de las declaraciones de esta diputada, de la que, por cierto, el Hindustan Times de ayer señalaba que podía ser cesada de sus cargos. En noviembre se dio otro caso escandaloso:

Central Bureau of Investigation (CBI) director Ranjit Sinha has sparked a controversy by comparing the legalizing of betting in sports to 'enjoying rape'.
He said that if one can't prevent a rape, then one should enjoy it. He made the comment while speaking on why betting should be legalised in India.
"What is the harm if we legalise betting, above all do we have enforcement agencies? It is very easy to say... It's like if you can't prevent rape you enjoy it, so its better to have it legalised and earn some revenue," said Sinha on Tuesday in the backdrop of the conference held in New Delhi to celebrate 50 years of the CBI.***


El argumento del señor Sinha —se me ocurren muchas barbaridades— forma parte de esa misma universalidad de lo inevitable: si no se puede evitar la violación, disfruta. El titular del Hindustan Times habla de él como de otro más que se suma a la "caravana de insensibilidad", una carreta más en la lista de casos que el periódico destaca en los últimos tiempos. Los casos de violaciones son aprovechados por todos estos ineptos explicadores de lo inexorable del universo en el que vivimos y las consecuencias de irritarlo con nuestros comportamientos inadecuados.
Todos estos casos no son más que la confirmación de que no hay mucho interés en una parte de la sociedad en que esta cambie. Y menos todavía que cambie porque las mujeres puedan tener voluntad propia. Los argumentos teológicos, culturales o genéticos no son más que las resistencias ante el peligro de que las libertades de unas sean la pérdida de privilegios de otros. Y no hay que darle más vueltas.
Yo creo que los que realmente están donde no deben no son las mujeres, sino todos aquellos que no utilizan sus cargos para mejorar la sociedad y solo los aprovechan para justificar lo injustificable.



* "Woman’s Clothes, Behaviour Lead to Rape, Says NCP Leader Asha Mirje; Latest Reactions" International Business Times 29/01/2014 http://www.ibtimes.co.in/articles/536361/20140129/rape-cloths-behaviour-place-asha-mirje-reactions.htm
** "Village 'justice' in West Bengal: 'This is our way. We don't go to the police'" The Guardian 24/01/2014 http://www.theguardian.com/world/2014/jan/24/india-village-gang-rape-violence-poverty-illiteracy-west-bengal
*** "Outrageous 'rape' remarks: Ranjit Sinha joins the insensitive bandwagon" Hisdustan Times 13/11/2013 http://www.hindustantimes.com/india-news/outrageous-rape-remarks-ranjit-sinha-joins-the-insensitive-bandwagon/article1-1150605.aspx









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