martes, 3 de noviembre de 2015

El lector alterado y el camino hacia ¿la democracia?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No podemos dejar de sorprendernos día a día con lo que ocurre en Egipto. Por encima de las grandes cuestiones, está el día a día en donde se concentran de forma insólita los acontecimientos. Sin estar todavía silenciados los ecos del escándalo de la presentadora patriótica y virtuosa que maltrató en su programa a una víctima de acoso sexual y agresión, además de robarle las fotos del teléfono móvil para exponerlas a la audiencia, nos llega otro ejemplo de las virtudes de este final de hoja de ruta hacia la democracia.
Nos lo cuenta Ahram Online:

Egyptian prosecution has referred two journalists to criminal court for publishing a "sexual flagrant article” in the state-owned cultural newspaper Akhbar Al-Adab last year. The decision caused an outcry among intellectuals who consider it a violation of freedom of expression.
Writer and journalist Ahmed Nagy and Tarek El-Taher, the editor-in-chief of Akhbar Al-Adab Newspaper (Literary News), will be tried on 14 November for public indecency and for publishing a "flagrant erotic article in which the charged writer published a text that spewed sexual lust and transient pleasures, using his mind and pen to violate public decency and good morals, inciting promiscuity," according to the prosecution's memo to the court.
While the prosecution describes Nagy's text as an article, it was in fact a chapter of Nagy’s novel entitled The Usage of Life. The text appeared in issue no. 1097 in Akhbar Al-Adab in August 2014.
The full novel was recently released by Tanweer publishing house in Cairo.*


Se le quedan a uno los ojos como platos después de leer cómo se pisotea, una vez más, esa constitución —nunca suficientemente reformada— en la que en un mal día se consagró la libertad de expresión. Una vez más, las instituciones oficiales se exponen al ridículo universal en su defensa de una moral pública retrógrada destinada a convertir a Egipto en un lugar fuera del tiempo, en un islote flotante de la virtud. Como bien dice un lector en sus comentarios, los saudíes se pueden permitir vivir en el siglo VII; Egipto, no. Sin embargo, se lo permite. Sí, se permite eso y mucho más.
Cuando después de lo de la pluma violando la decencia pública y la buena moral, crees que lo has visto ya todo, te encuentras con lo siguiente:

The memo continues, “The accused journalist violated the general morals, creating obscene scenes that illustrated the intimate meeting of the two sexes in public, and he continued to spread the poisons of his pen in a novel or an article until it fell into the hands of those near and far, the minor and the adult, until it was like a fly that only sees trash and focuses on it, spreading it [in the community] like wildfire."
The complaint that sparked these accusations was issued to the police last year by Hani Saleh Tawfik, a citizen who claimed that the text in question caused him “to experience heart palpitations and an extreme feeling of sickness along with a sharp drop in blood pressure” due to the indecency of the text.*

Lo malo de la censura es que nunca reconoce su propia indecencia. Se presenta como "salvadora" de seres débiles a los que debe proteger y se vuelve ciega ante sus desmanes y despropósitos. El fiscal debería preocuparse por los cientos de miles de niños que sufren abusos sexuales en las calles, sin que nadie se ocupe de ellos, si desea proteger a los menores. Debería enseñar primero a leer a los millones de egipcios analfabetos, niños y adultos, antes de pensar que caerán en sus manos esas páginas envenenadas por el lápiz ponzoñoso con el que se describen esas cosas horrendas que atentan contra los principios de decencia que han imperado en Egipto desde el primer faraón en adelante.


Pero ¡qué decir de los efectos sobre ese lector puro en cuyas manos han caído esas páginas terribles! ¡Qué decir de él, cuya virtud termométrica asciende como el mercurio, se manifiesta como un preciso sismógrafo ante la obscenidad!: "palpitaciones", "síntomas de enfermedad", "aumento de la presión arterial"... ¿Existe mayor muestra reactiva de virtud? Como Napoleón dijo de Goethe, "¡he ahí un hombre!", egipcio, por supuesto.
Argumentan algunos que el fiscal y los lectores se han equivocado al interpretar el texto, pensando que era un artículo y no un capítulo de una novela. ¡Pero no vamos a pretender que los virtuosos afectados se adentren en los procelosos mares de la Posmodernidad y la confusión genérica de los textos! Es demasiado.
Creen que ese error fatal les ha hecho pensar que era un artículo, es decir, que esas cosas pasan en algún lugar de la realidad. Y la realidad egipcia no admite bromas. Como disculpa, ofrecen que solo es fruto de la mente enferma de un escritor, cosas que solo ocurren en su cabeza. Pero eso no parece satisfacer los deseos de censores y fiscales, y del público que ha visto alterada su presión arterial.


Hace unos días comentábamos aquí el caso del presentador que llevó a su programa imágenes de un videojuego confundiéndolo con los bombardeos rusos en Siria. Se confirma de nuevo cierta pérdida de sentido de las diferencias entre la realidad y la ficción, entre lo que ocurre en las calles y lo que no sale del papel.
Esto se lo han tratado de explicar a los fiscales, pero no son buenos tiempos para la teoría literaria:

Novelist Mahmoud El-Wardani called for widespread solidarity with Nagy and Taher, adding, "This is a very dangerous trespassing on the freedom of expression. If we let this happen it will happen over and over again. It will not be the last time.”
Wardani clarifies what is wrong with the charges, saying, "the prosecution described the published text as an article when in fact it is not. This is a novel and that entails that everything that happens in the novel is just fiction. It does not have, and shouldn't have, any consequences for the writer. Art and literature are different from reality not making this distinction between fiction and reality is ignorance."
Wardani called on the intellectual community to attend the trial on 14 November, not only in solidarity but also to demand that they be charged with the same accusations directed at the two journalists.*

El propio periódico, para encontrar antecedentes, se remonta al año 2000, a una novela del sirio Haidar Haidar, denunciada por los islamistas y los clérigos de Al-Azhar. La novela, en realidad, era una reimpresión ya que había sido publicada en 1983, pero en este viaje hacia atrás es donde se ve la influencia islamista y cómo va pasando a los que supuestamente no lo son, pero actúan igual que ellos, con vocación censora constante. Ahram Online señala que lo único que consiguieron entonces fue aumentar la fama del libro, que se vendió mucho más.
El gobierno egipcio está haciendo de la "virtud" el opio del pueblo. Lo que hizo al-Sisi es más una especie de "gobierno de concentración". Echó a los Hermanos del hotel, pero se quedó con sus maletas y se está poniendo sus ropas virtuosas.


Visto desde fuera resulta asombroso que se pueda realizar esta jugada. Pero todo lo egipcio empieza a manifestar esta profunda contradicción interna. Parece que la gente, a falta de otras muchas cosas, con la inflación por encima del 9%, las cárceles atestadas, las críticas internas y externas, la indiferencia política, etc. se contentara con sentir que sus gobernantes son los más virtuosos. Es cierto que tienen que dimitir los gabinetes para meter en la cárcel a los ministros, pero todo el mundo sabe que eso es pecata minuta y que lo importante no es cómo han llegado sino cómo han salido. Los grandes pecados son los del cuerpo y los de la imaginación, que todo está confabulado para la perdición del virtuoso. Afortunadamente en Egipto existe quien se preocupa por los demás, niños y grandes.


Hace unos días se publicaba la noticia de la prohibición del guión de una película basada en un cuento de Yusuf Idris, una de las glorias literarias de Egipto. Esta vez era por "incitación al incesto". En septiembre de 2011, Egipto —y parte del mundo árabe— soñaba con poder sumarse a la celebración de la "Banned Books Week" sacando a la luz los libros prohibidos por el régimen y leer en libertad. ¡Eran otros tiempos, otros sueños! O quizá el sueño era el tiempo.
Y así sigue la ruta egipcia hacia la gloriosa democracia. Esperamos que el lector se haya recuperado de la lectura y se encuentre en buen estado.
 
Esperanzas en 2011


* "Two Egyptian journalists taken to court for publishing chapter of erotic novel" Ahram Online 2/11/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/18/162433/Books/Two-Egyptian-journalists-taken-to-court-for-publis.aspx




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