martes, 1 de abril de 2025

Marine Le Pen o por qué los políticos nunca son culpables

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ahora es Marine Le Pen. No hace mucho fue Sarkozy con otro tema de financiación ilegal de campaña electoral, que le pago el dictador Gadafi. Nosotros tenemos un montón de políticos dándose paseos de los juzgados a la cárcel.

Lo que une a casi todos ellos es que dicen que no han hecho nada, que todo son campañas políticas contra ellos para evitar que lleguen al poder. El modelo perfecto de este tipo es siempre Donald Trump, que se queja siempre de lo mismo, de que son persecuciones, conspiraciones, etc. Lo curioso del caso de Trump es que le funciona. El victimismo debe tener su encanto y la gente se siente solidaria con el acusado y lo considera verdad, que existe una serie de jueces malvados, de intrigantes mediáticos empeñados en hundir al político de turno. Esto le convierte en héroe o heroína, le da un tono épico a la vida política.


En el caso de Marine Le Pen, en 20minutos nos describen los detalles de esta manera: 

En su sentencia, los jueces del Tribunal Constitucional francés han considerado probada la existencia de un sistema ilícito de financiación en la estructura del partido de Le Pen, Agrupación Nacional (RN) -llamado Frente Nacional (FN) cuando se produjeron los hechos juzgados-. Este sistema habría sido ideado por Jean-Marie Le Pen y mantenido por su hija cuando fue elegida eurodiputada en 2009, y que utilizó "con autoridad y determinación" desde que en 2011 se hizo con las riendas de la formación.

A través de los diferentes testimonios y correos electrónicos revisados durante diez años de investigación, los magistrados consideran probado que, si bien no hubo enriquecimiento personal, sí se favoreció a sus dirigentes, que gozaron a expensas de la Eurocámara de sus propios guardaespaldas, y al propio partido, que sin esos ingresos hubiera quedado al borde de la quiebra. Los magistrados destacan también que el sistema de financiación permitió a la formación concurrir a diferentes comicios en condiciones ventajosas respecto a otros partidos, rompiendo la neutralidad democrática.

El texto de la sentencia es particularmente demoledor, hablando de "doble engaño", al Parlamento Europeo, por un lado, y a los electores por otro, una situación "sistémica" que duró más de doce años y "de especial gravedad" por la elevada cifra desviada: más de cuatro millones de euros.*


Pues ella lo niega todo. ¡Conspiración para que no llegue al Palacio del Eliseo cuando ya se ve dentro!

Lo cierto es que este victimismo conspiratorio es seductor, permite un tipo de discursos que a algunos les encanta. Sentirse el centro de las conspiraciones transmite cierto sentido de superioridad. Es una versión política del "¡Ladran, luego cabalgamos!". No es difícil vender estas cosas como una evidencia de la superioridad, del miedo de los otros, que recurren a cualquier cosa con tal de evitar la llegada al poder, como en el caso de Le Pen,

En RTVE.es nos dan los razonamientos de la ultraderechista francesa para explicar su condena y las consecuencias:

La líder de Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, ha tachado su inhabilitación de "decisión política" para impedirle presentarse a las elecciones de 2027 y "ser elegida" presidenta de Francia y ha advertido de que no va a dejar que la eliminen "tal fácilmente". Además, ha garantizado que apelará "lo más rápido posible" para intentar salvar su candidatura.

"La magistrada se ha encargado muy claramente de aplicar la ejecución provisional de la inhabilitación, es decir, de hacer inútil mi recurso sobre este tema para impedir que me presentara a las elecciones", ha defendido en una entrevista concedida al canal francés TF1 Le Pen, que defiende que esta decisión "vulnera totalmente el Estado de derecho".

Según la líder de RN, "millones de franceses" van a verse privados, "sin apelación posible", de la candidata que "hoy se considera favorita para las elecciones presidenciales". Aunque sí puede apelar, la condena tiene efecto inmediato, por lo que está inhabilitada a partir de este lunes y el proceso podría alargarse y truncar su candidatura.**


Nos dicen que ya están llamando a "movilizaciones pacíficas" desde el partido, que se hace eco de las quejas. Es lo menos que pueden hacer, ya que este ha sido el primer y gran beneficiado del desvío de fondos europeos. La sentencia deja claro que no se ha beneficiado "personalmente", es decir directamente. Sí lo ha hecho por los efectos de la "inversión" en el partido, ya que es la dirigente principal y todo lo que le beneficie al partido la acaba beneficiando de una u otra forma.

El argumento conspiratorio es cada día más usado por los políticos —que copian lo que a otros les funciona— y cada vez más creíble en un mundo político cada vez más polarizado y con gente dispuesta a creer. El problema de convertir a la Justicia en un grupo de conspiradores es el debilitamiento institucional, su descrédito.

Su manifestación clara es el descrédito que se lanza contra la Justicia en cuanto que los políticos se sienten atacados o creen que le pueden sacar rendimiento electoral, como podemos ver en las polémicas recientes en España sobre decisiones judiciales. Las polémicas institucionales suponen una clara agresión al sistema de garantía de la independencia.

El hecho de que haya gente que vea en la política una forma de negocio, de acceso a los recursos y que no tenga escrúpulos en hacerse con ellos es muy preocupante. Podemos seguir repitiendo los tópicos sobre el "servicio", la "voluntad popular", etc. pero lo cierto es que la cruda realidad nos lleva en una dirección cada vez más agresiva de la política, menos servicial y mucho más de aprovechamiento de todo lo que esta permite.

Los apoyos dados desde el exterior son también muy reveladores. Han lamentado su situación y solidarizado con ella los trumpistas, el ruso Putin, el húngaro Viktor Orbán (ha escrito "je suis Marine!") y algún que otro amante de la integridad política. Esto ya nos dice algo. Pero esto va más allá de Marine Le Pen. Forma parte de una estrategia general de la ultraderecha para usar el victimismo, tanto el en nivel nacional como en el internacional. Saben que unidos en sus respuestas tienen más fuerzas y desatan las crisis institucionales. En el fondo son esas instituciones en las que se fundamenta la democracia y su defensa. Por ejemplo, Trump ya está hablando de un tercer mandato, algo que la constitución norteamericana no permite, ¿será una conspiración la que lo impida?

No sé si Marine Le Pen consideraba que estaba sirviendo a su amada Francia cuando se apropió del dinero europeo para otros fines. A lo mejor pensaba que estafando a Europa hacia un "buen servicio" a Francia. En el amor, hay de todo y no siempre se entiende.


* Nacho M. Jiménez "Las claves del caso Le Pen: el futuro de la extrema derecha en Francia se tambalea" 20minutos1/04/2025 https://www.20minutos.es/internacional/claves-le-pen-francia-futuro-extrema-derecha-5696279/

** Marta Rey "Le Pen tacha su inhabilitación de "decisión política" para impedir que sea presidenta: "No voy a dejar que me eliminen"" 31/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250331/pen-tacha-inhabilitacion-decision-politica-impedir-presidenta-no-voy-dejar-eliminen/16515236.shtml


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