miércoles, 8 de mayo de 2024

Lo más parecido a una disculpa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Escucho con cierto grado de sorpresa las declaraciones del ministro español Oscar puente, el causante de una crisis con Argentina, país que tiene nuestra misma lengua. Uso esta expresión por evitar esas metáforas del "país hermano", de "la herencia", etc., con las que habitualmente nos describimos y que dan a entender que somos una "familia". Son formas que en este caso no se practican.

Óscar Puente ha dicho que si llega a saber la que se ha montado, no lo hubiera dicho. Es lo más parecido a una excusa que llega a decir un político que decía de su reflexivo jefe que era "el puto amo", algo que motiva hacia la política a cualquiera.

Los políticos están entrenados en el arte de la excusa aparente. Las personas "normales" se disculpan sinceramente cuando creen que deben hacerlo; otras veces se disculpan a regañadientes, por educación. Pero lo de los políticos es otra cosa.


Es la "disculpa aparente". Lo que ha hecho Puente no es disculparse sino excusarse a sí mismo por no haber previsto el grado de susceptibilidad que los ofendidos tienen. Él, nos viene a decir, solo se ha equivocado al evaluar lo picajoso que Milei y el gobierno argentino y, en general, todo aquel que no ha sabido afrontar la gran verdad que les transmitió: su presidente se droga y después hace declaraciones. Debería invertir el orden. Él, claro, no tiene problemas con la presunta drogadicción, solo con el orden. Que haga primero las declaraciones y después se drogue. Es sencillo.

El ministro del "puto amo" solo estaba haciendo una observación objetiva, sin intención de insultar, desacreditar al bueno de Milei. ¡Hay gente que no sabe apreciar los buenos consejos que les dan!

En esta época de barbarie política, de ausencia de elegancia, de retórica burda, a los políticos ya no se les pide que hablen, sino que insulten con eficacia. Insultar de esta manera es saber desacreditar al otro, reinterpretarle y explicar lo que dice, porqué lo dice y qué quiere decir. Hay unos ministros del PSOE que comienza sus intervenciones siempre diciendo "El Partido Popular...". Por supuesto, los del Partido Popular comienzas las suyas con "Pedro Sánchez...". Lo que digan después es una larga interpretación desde su punto de vista.

Para saber qué dice el PP hay que escuchar al PSOE y al gobierno y viceversa. A veces no sabes muy bien quién es el portavoz de quién. Esto forma parte del juego político habitual, el que se juega de cara a galería.

Los ciudadanos de a pie pensamos que los políticos "no se entienden", pero la realidad es que no se hablan. Hablan para nosotros, los que nos sorprendemos con lo que escuchamos y con esas interpretaciones de lo que han querido decir.

Cuando ocurre algo como lo sucedido en el "incidente argentino", que alguno se va de la lengua o sus palabras se salen del tablero nacional, se enfrentan a situaciones nuevas que no controlan. Me refiero en especial a la prensa. Las cosas que se dicen para consumo interno, como las palabras de Puente, acaban acusando revuelo externo que, a su vez, es aprovechado internamente, con lo que los insultos vuelven a su cauce.

Escuchar a Puente diciendo que "si hubiera sabido..." es otro ejercicio de ese cinismo hipócrita que se practica para hacer ver que los demás son así, picajosos, y que "el que se pica, ajos come", que viene a conectar la sabiduría popular con las más sólidas y recientes técnicas de neuro comunicación política, algo muy de moda y de lo que el político no puede prescindir en estos tiempos.

Hay asesores de imagen, de vestuario y de insultos y excusas. Unos te recomiendan el color más adecuado para el tono de lo que vas a decir según tu auditorio y todas esas cosas exteriores, mientras que otros van a lo que dices y a lo que debes responder en su caso. Luego están los gabinetes de crisis para cuando has metido la pata y tratan de sacarte del lío que has montado.

No, Oscar Puente, no se ha disculpado. Solo lamenta que los argentinos sean tan picajosos, algo sobre lo que no estaba bien informado o lo estaba, pero no se imagino que lo fueran tanto.

La respuesta oficial, el "comunicado número 41" desde la Casa Rosada, ya lo comentamos el otro día. Tampoco creo que se arrepientan de haberlo emitido, de haberlo dejado colgado en su web. De hecho, hasta puede que les haya venido bien y se hayan divertido. Quedará allí para la historia, para hacerse ver hoy y para que vean los historiadores del futuro cómo se las gastaban unos y otros cuando esa "sangre hermana" se calienta.

Parece que Óscar Puente le ha cogido el punto a eso de la disculpa y ya tiene otras preparadas.

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