lunes, 29 de septiembre de 2014

Egipto, mano de hierro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La salida de algunos activistas de la cárcel poco antes de la intervención del presidente Abdel Fattah al-Sisi ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, no camufla la percepción cada vez más general de que se está produciendo una reducción de los derechos humanos y que las leyes no caminan hacia una democratización. Por el contrario, se percibe un endurecimiento de la represión en distintos órdenes de la vida social. Ya no se trata de una guerra contra el terrorismo islamista, sino de declarar "enemigo del "estado" al que manifieste discrepancia, cerrando cada vez más la posibilidad de diversidad. Pasados cien días de la presidencia de Abdel Fattah al-Sisi, este sigue conservando una amplia mayoría de apoyos sociales, que cifran en un 80%. Pero esa mayoría necesitará pronto ver alguna justificación de su apoyo más allá de proyectos, discursos y fotografías. Para otros, Egipto está repitiendo los errores del pasado, confiando en la mano de hierro de sus dirigentes. La realidad de la situación durará lo que tarde en producirse la frustración social si no se avanza hacia caminos de estabilidad política y mejora económica. "Estabilidad política" quiere decir avance en la democratización que se reclama desde la Revolución y "mejora económica" solucionar los problemas graves para dar un futuro a los jóvenes que pidieron cambios y que no los ven todavía. El problema es confundir "estabilidad" con "mano de hierro", y pensar que esta traerá el orden y la prosperidad.
Prácticamente casi todos los periódicos que he revisado hoy se lamentan de restricciones en las libertades y derechos, en aplicaciones arbitrarias y en leyes cuyos borradores suscitan muchos interrogantes sobre la finalidad y contra quién se vaya a emplear.
El diario Daily News Egypt abre así su noticia:

Publications have been confiscated, and two cultural events and two TV channels have been banned during the first 100 days of President Abdel-Fattah Al-Sisi’s rule, according to a report by the Arab Network for Human Rights information (ANHRI).
The report “traces potential indicators” for increased or decreased freedom, and the presence or absence of a “political will” to move towards democracy, which requires at least 25 years to be achieved in Egypt, according to a statement by Al-Sisi in May. It criticises the president’s statement made in May that media freedom is “unprecedented”.
“So we’re in a unique situation,” the report reads, “unprecedented freedom of expression and long years before democracy is achieved.”
The report lists violations to freedom of expression during the rule of Al-Sisi.*


A las quejas de los islamistas por ser perseguidos, que han ido disminuyendo al quedar menos islamistas fuera de las cárceles, ser más los que han huido y más prudentes los que se han quedado, se suman las de los liberales y laicos de todos los colores.
Egipto quiere tener un solo color: el de los uniformes. En este sentido es importante un artículo publicado por el mismo diario un día antes, el 27 de este mes, firmado por Joana Saba. El texto lleva el título "The military and the state: The role of the armed forces in post-30 June Egypt"**. En él se recoge la intensificación del papel que los militares están adquiriendo en todos los sectores de país. Esto no es una novedad en la historia egipcia en donde el ejército ha constituido un grupo con intereses más allá de la defensa. Los intereses militares abarcan la práctica totalidad de los sectores económicos e industriales, algo que no se ha tocado desde la época de Mubarak. El ejército controla fábricas, industrias, empresas de todo tipo. Es una combinación oscura de poder político, militar y económico.
En estos días son muchos los artículos que debaten en la prensa egipcia la cuestión de los inversores. Muchos de ellos insisten en la misma cuestión: hay demasiada desconfianza hacia una economía distorsionada con el peso tan importante de la maquinaria militar en la industria. El artículo de Daily News Egypt señala:

The Guardian recently reported that thousands have been evicted from their homes to make way for the Suez Canal project, despite having lived on this land for over 30 years. However, this is not an unusual case, as Egypt’s military remains as the highest authority land ownership in Egypt. 
“The armed forces possess the legal power to confiscate public land at any time for purposes of national security,” Stephen Roll wrote in a research paper for SWP Berlin.
This, along with the military’s economic and political advantage, creates an extremely unwelcome environment for investors.
“There’s a conflict of interest in terms of boosting the economy, because there is no environment that encourages natural competition. The government should have been focusing on removing the many obstacles that investors face in Egypt to foster a truly free market. Instead the army is posing itself as competition with a major upper hand,” Ghoneim said.
“And everything that is happening on the economic front is mirrored on the political front. They’ve passed an elections law that does not enable political parties. If the political parties are week, you need to set the scene to strengthen them,” rather than the military simply assuming all political roles, she said.**

El Ejército posee la mano de obra; la capacidad de legislar en su beneficio y el poder del reparto. Es un escenario demasiado complejo para que lleguen las inversiones internacionales, algo que Egipto necesita urgentemente. El turismo ha caído un 25'4% respecto a los ya malos datos de 2013 y son los países del este de Europa y Rusia los que llegan más. Las inyecciones exteriores de los aliados no son suficientes para mantener esta situación. Se añade otro problema recurrente, el de la baja cualificación de los trabajadores. Los mejores cualificados emigran desde mediados de los años 70 hacia los países del golfo. «“There could be a crisis, but it's a result of a big bad training system and education,” said Moustafa Rostom member at Egypt Federation of Workers»***, se señala sobre este grave problema en la prensa egipcia. De lo mismo se quejan los inversores extranjeros que han cancelado proyectos al no encontrar mano de obra adecuada. Los intentos de aprobar la entrada de trabajadores extranjeros es también una demanda empresarial, que señala que están mejor cualificados y cobran menos. Es el drama tradicional del uso de mano de obra más barata pero que no soluciona el cambio del país, creando divisiones sociales aún mayores.


Egipto está pagando el abandono de los treinta años de la era de Mubarak, una época en la que la facilidad para los negocios venía de los contactos políticos más que de la eficacia empresarial. Algo de lo que se ha acusado a las empresas y fábrica militares, al recurrir a los soldados como mano de obra barata, perturbando el mercado tanto laboral como empresarial. La ineficacia ha llegado a cifras alarmantes y algunos piden lo que parece ser la única salida a largo plazo: la industrialización para no depender tanto de los factores tradicionales, petróleo, turismo y el canal. Así lo reclamaba Taha Abdel Alim hace unos días en el diario Ahram Online, en el artículo titulado "Suez project a good step, but Egypt needs to industrialise"**** 


La creencia en que "pacificando" el país a la fuerza, los inversores y el turismo van a acudir a Egipto es un gran error que se está pagando en términos de libertades, credibilidad y deterioro de la economía. No parece que ese sea el camino más adecuado. Las tesis de que hay que militarizar al país para que este sea atractivo tienen demasiadas décadas de antigüedad y no son las que demanda la población egipcia, que está cada vez más escarmentada y detecta antes la ineptitud. Los márgenes de supervivencia se reducen y el descontento puede manifestarse pese a la capacidad de sacrificio de los egipcios. La bandera nacionalista puede levantarse durante un tiempo, pero no da de comer, al igual que el carisma del presidente al-Sisi. Solo una transformación seria del país puede comenzar la remontada social que necesitan.
La ley electoral para las generales que se deben celebrar según la hoja de ruta marcada tras las elecciones presidenciales no parece que vaya a dar un parlamento plural, sino atomizado, que reforzará más si cabe la autoridad presidencial. Eso limitará la capacidad de respuesta y dará lugar a que se siga desconfiando de unos políticos que necesitarán respaldo de las autoridades para salir elegidos privilegiando a los candidatos oficiales. Una vez más se busca la unanimidad antes que la eficacia y la diversidad de voces que puedan aportar algo al país. La psicología del poder en Egipto requiere de la concentración en la persona, pese a las nefastas consecuencias que esto ha tenido de Nasser en adelante. Una sola cabeza y una constelación de pequeños partidos buscando algún protagonismo, desgastándose entre ellos en luchas que nos sirven absolutamente para nada.


El último de los episodios de protesta nos lo daba el diario Ahram Online y afecta a uno de los centros neurálgicos de la sociedad egipcia, de los más importantes para la recuperación y que, sin embargo, sigue inmerso en una crisis de décadas: la universidad. Situado en el punto de mira por las protestas de estudiantes, se ha militarizado la estructura de la Universidad dando a las autoridades la posibilidad de expulsar a los miembros del profesorado que consideren díscolos. El diario señala las manifestaciones realizadas por el movimiento de profesores "9 de marzo" ante esta situación:

Egypt's university professors have sounded alarm bells over a draft law that they say will give university heads full sway to unfairly lay off faculty members.
The Egyptian cabinet last week approved a new amendment to a statute regulating university employees, allowing university chairs to expel staff members in case of breaches without necessary legal disciplinary actions.
The move came almost three months after Egyptian President Abdel-Fattah El-Sisi issued a decree reintroducing the direct appointment of university heads – a system enforced before the 2011 uprising but which gave way to elections.
Critics say the changes – passed without review from faculty councils – jeopardise the independence of universities. If ratified, they say, decisions by college boards will be dependent upon the appointed heads for approval.
"Expanding authorities granted to a person in office will ultimately lead to the abuse of power or exercising it arbitrarily," said Hani El-Husseiny of the 9 March movement, a group of university professors campaigning for university independence and against corruption.****


A la prohibición de movimientos políticos en la universidad se sigue ahora este decreto que reducirá las posibilidades de crítica, dando poderes arbitrarios a las autoridades académicas como los anteriores a la revolución. Convirtiendo la universidad en una institución sumisa solo se logrará debilitar más el sistema educativo, algo que Egipto no se puede permitir por más tiempo.
Anoche, el presidente Abdel Fattah al-Sisi dio un discurso en la Universidad de El Cairo.

Speaking at a ceremony at Cairo University to honour 27 top students from universities nationwide, El-Sisi confessed Egypt wasn't "able to provide real channels of communication with its youth."
"I want Egypt's youth to be by my side," he said. "I love Egypt's youth and consider them my children."*****


Algo tienen los presidentes egipcios que se empeñan en considerar como hijos a la juventud del país. Esas fueron las palabras del último discurso de Hosni Mubarak, decir que iba a hablar como un padre a sus hijos. El paternalismo, literalmente, es un tópico para dirigirse a los jóvenes. El problema de esos jóvenes brillantes a los que se celebró es si pronto descubren que tienen más oportunidades fuera del país que dentro, que tienen menos facilidades para montar empresas en otros lugares por falta de mano de obra cualificada y competencia desleal de las empresas del ejército y que si tratan de dedicarse a la investigación y al enseñanza corren el riesgo de ser despedidos si a sus jefes no les gusta lo que hacen, dicen o simplemente piensan:

The president's speech comes at the same time as a new university draft law has come under fire for allowing the arbitrary sacking of faculty members and also recent moves by the ministry of education against political activity on campuses.
Several Egyptian universities were embroiled in clashes between students supporting ousted Islamist president Mohamed Morsi and security forces during the last academic year. Tens of students were tried and given sentences for vandalism and rioting.
During his speech, El-Sisi stressed the media's important role in reflecting the "values of the Egyptian state and its ancient civilization, to protect youth from incorrect ideas in an age where the outlets of exchanging information are many," reported Aswat Masriya.*****

No sé si a los egipcios se les puede convencer ya con los "valores del estado", del que no acaban de desprenderse el autoritarismo ni la corrupción. En cuanto a la "civilización antigua", no creo que sea la aspiración de los egipcios construir nuevas pirámides para gloria de los nuevos faraones. Me imagino que por más orgullosos que puedan estar de su pasado, le resultará más gratificante ilusionarse con un presente más digno y un futuro más esperanzador.
Hazem Hosny, profesor de Ciencia Política de la Universidad de El Cairo, ha señalado:

“President Sisi sees that politics are a luxury that Egypt cannot afford, and that we must put politics aside, and rely on the ruler who makes decisions and the Egyptian people must place their faith in one man [the president], and as such must walk in the same line as him without discussion. He sees that political discussion is a divisive form of activity.”**


La política no es nunca un lujo si implica una mayor claridad de la situación y la participación de todos. El "lujo", por lo que tiene de despilfarro de posibilidades, es la dictadura. Pensar que se puede dirigir un país como un cuartel, la negación de la política, mediante promesas, sonrisas y mano de hierro es ingenuo porque el coste es doble: sufrimiento y represión de la verdad de lo que ocurre. Cuando más difieran las palabras de los hechos, más violencia será necesario ejercer sobre la realidad para reprimirla y sobre los discursos para censurarlos. No es un buen camino.
Puede que los egipcios estén cansados de la violencia y el caos que se ha producido (y han producido) desde la Revolución, pero eso no hace buena la situación anterior, que es la que llevó a que se produjera la Revolución. Entre el caos y el paternalismo tiene que haber una fórmula que permita un orden justo y la mayoría de edad.



* "New report criticises freedom of expression during Al-Sisi’s presidency" Daily New Egypt 28/09/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/09/28/new-report-criticises-freedom-expression-al-sisis-presidency/
** "The military and the state: The role of the armed forces in post-30 June Egypt" Daily News Egypt 27/09/2014 http://www.dailynewsegypt.com/2014/09/27/military-state-role-armed-forces-post-30-june-egypt/
*** "Suez project a good step, but Egypt needs to industrialise" Ahram Online 24/09/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/111528/Opinion/-Suez-project-a-good-step,-but-Egypt-needs-to-indu.aspx
**** "Draft law gives university heads too much power: Egyptian academics" Ahram Online 28/09/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/111893/Egypt/Politics-/Draft-law-gives-university-heads-too-much-power-Eg.aspx

***** "El-Sisi promises bigger role for youth in Cairo University speech" Ahram Online 28/09/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/111915/Egypt/Politics-/ElSisi-promises-bigger-role-for-youth-in-Cairo-Uni.aspx







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