viernes, 28 de octubre de 2016

Verdades oficiales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mucho me temo que los años de aprendizaje militar hayan incapacitado al presidente al-Sisi para entender cómo funciona la sociedad y cuáles son sus aspiraciones. Su mente parece formada para contemplar el mundo como una especie de mapa de operaciones en la que cada uno ha de responder con precisión a las instrucciones dadas y a la función asignada. Al-Sisi parece incapacitado para comprender la sociedad en términos de diferencias, de diversidades. Lo demuestra en cada una de sus manifestaciones, cuya finalidad es hacer comprender a los demás cuál es su objetivo.
Mucho me temo que la reunión con los jóvenes no tenga otra finalidad y, especialmente, que haya sido tan inútil como todo lo demás al ser siempre proyectos verticales, es decir, los demás han de plegarse a ese proyecto "iluminado", por otra parte inexistente.
La vida egipcia parece resumirse en la espera de las grandes ideas del presidente, al que hay que crear grandes acontecimientos para que él hable y otros le escuchen. Así ha ocurrido ya en diversas ocasiones en esta especie de encuentros sectoriales, esta vez la "juventud", categoría política especial dentro de los planteamientos paternalistas con la que los gobiernos egipcios tratan a los jóvenes ya sea para fotografiarse con ellos o para despreciarlos olímpicamente.
Dirigirse a los jóvenes ha sido una buena ocasión para, una vez más, insistir en su teoría de que son los medios de comunicación los culpables de lo que le ocurre a Egipto ya que nadie le explica bien al mundo lo que ocurre. "Lo que ocurre" es, por supuesto, lo que el gobierno egipcio y —con más precisión— su presidente establece en estas sesiones teóricas dedicadas a la explicación de esa verdad incomprensible para el resto de los mortales, egipcios o de cualquier otro país. Egypt Independent nos trae los ecos del discurso:

President Abdel Fattah al-Sisi has accused Egyptian media outlets of unintentionally causing harm to Egypt's interests and relations with other nations.
"You do severe harm to Egypt unintentionally. I am talking to you as state officials, not just media personnel... Our relations with a friendly country have been influenced by published talk," Sisi said, addressing journalists.
The president made the comments on Wednesday during a presentation at the first National Youth Conference in Sharm el-Sheikh. He was addressing the audience at a debate session titled "The impact of media on youth public opinion making".
His comments reflect ongoing official concern over media coverage of sensitive topics, from the unsolved murder of Italian student Giulio Regeni to the handling of Egypt's economy and relations with allies.
Government officials have occasionally criticised both foreign and domestic journalists for allegedly inaccurate or biased reporting. Last week, Egypt's ambassador to London slammed The Guardian for "factual mistakes" in an article on Egypt's relations with Saudi Arabia and delayed deliveries of petroleum products from Saudi Aramco.*


Una y otra vez, los medios son culpables de no comprender la verdad suprema, de no ofrecer los datos correctos... no solo en Egipto, claro, sino en todo el mundo. A efectos presidenciales, solo los medios afectos, es decir, los que sus partidarios le compran para evitar que sigan en el error e induciendo a sus públicos y audiencias a vivir fuera de la verdad, son capaces de transmitir esa visión correcta del mundo.
Responsabilizar a los medios de los conflictos con Italia a causa del caso del estudiante secuestrado, torturado y muerto Giulio Regeni es una villanía. No han sido los medios los que han creado el problema con Italia, sino los que realizaron ese crimen junto a otros muchos crímenes del mismo tipo que por ser de "nacionales" no deberían ser materia de medios extranjeros, que se deberían ocupar de sus asuntos, según esta óptica tan peculiar.


El caso Regeni, que sigue abierto, está a la espera no de la verdad, sino de otra nueva y absurda versión oficial egipcia. No se resolverá porque no les interesa a las autoridades asumir lo que ocurrió con un ciudadano extranjero. Durante este tiempo, se han escuchado verdaderas barbaridades sobre lo que vale una vida y lo que debe importar. Más de una vez se ha podido leer que el caso Regeni no debería "enturbiar" las relaciones entre Egipto e Italia. Lo que esa diferencia está marcando es la que se establece entre un gobierno que se hace responsable de sus ciudadanos, a los que representa, y un gobierno al que no le importan más que la muerte de cierto tipo de ciudadanos, mientras que otros pueden desaparecer sin demasiados problemas. Parece que al ser egipcios son propiedades desechables de un gobierno o de unas instituciones que durante décadas se han dedicado a la vigilancia y la desaparición de personas para mantener en pie el régimen, cuyo estado calamitoso podemos apreciar ahora.


De nuevo: Egipto hizo una primera revolución pidiendo que desapareciera un estado policial, corrupto e ineficaz. Nada se ha desmontando y, en cambio, sí se ha rebautizado la situación con el agua del nacionalismo patriotero, que en Egipto se traduce como apoyo a la institución que ha asumido que "ella es Egipto", la militar. A su sombra, Policía, jueces y clérigos de Al-Azhar completan la conformación del Poder en Egipto, reforzándose unas a otras.
Lo sorprendente del caso egipcio no es lo político sino la mentalidad con que se afronta: ¿cómo es posible pensar que se ha cambiado un régimen de treinta años que resultaba odioso a  muchos sin realizar más que un cambio cosmético en la cumbre? Del "régimen de Mubarak" solo se cambió a Mubarak, no al régimen, que era lo importante. Pero la capacidad para el autoengaño es realmente sorprendente. Salieron a la calle a bendecir las mismas políticas represivas que anteriormente se habían criticado. Para sobrevivir hay que vivir dentro de la verdad oficial, que es un gigantesco engaño, como ocurre con Regeni.


La función del poder consiste en teñir las causas para oscurecer la responsabilidad en los efectos. ¿Cómo se puede hablar de que son los medios los que crean los problemas cuando han estado promoviendo teorías absurdas, una detrás de otra, para intentar justificar la horrenda muerte del joven? 
La única cuestión es que al ser extranjero, las explicaciones se las piden desde fuera y no se contentan con los absurdos habituales con los que tienen que conformarse los medios y ciudadanos egipcios, bajo la presión de ser acosados, cerrados o detenidos si se produce una discrepancia. Eso vale para un crimen, unas islas o un atentado a un avión ruso. Todo el mundo miente, todos están equivocados. Esa es la norma ridícula que se ha establecido. Los medios oficiales o afines están para reforzarla, para atacar a los medios, países o personas que discrepan de estas afirmaciones. Se trata, además, de hacerles responsables de los problemas de Egipto: ellos son los culpables de la imagen exterior, de que no venga el turismo , de que no se invierta, etc.


Podemos ver lo que ocurre con una muerte pública, a plena luz del día, cuando se trata de una persona egipcia. El caso de Shaimaa al-Sabbagh es un paradigma de esto: es asesinada en plena calle en una manifestación pacífica, disparada casi a bocajarro por un oficial de Policía, con testigos, con grabaciones de la muerte, etc. La primera versión es que son sus compañeros en la manifestación quienes la han asesinado y son detenidos cuando van a testificar. El absurdo es tal que se ven obligados a soltarlos. La autopsia oficial dice que el problema de su muerte es que era muy delgada y que de no serlo las heridas no habrían sido mortales, un ejemplo de vergüenza universal para la profesión forense. Durante el juicio al asesino se trata de poner todo tipo de excusas para justificar el crimen. Un año después de la condena, ya se está revisando su juicio para que pueda salir a la calle, como ha ocurrido en otros casos. Esta es la forma en la que el estado egipcio trata a sus víctimas nacionales, a los discrepantes, que por ello deberían ser despojados de su nacionalidad, como algunos proponen de vez en cuando.


En estos momentos, el régimen escribe la Historia y la enseñará a los niños y niñas que tengan la suerte de poder disponer de una escuela y unos libros, algo que ahora mismo no está al alcance de grandes cantidades de egipcios. Pero puede que llegue un tiempo en que esos mismos libros tengan que cambiar. La duda es si lo que los cambien lo harán conforme a lo que realmente ocurre en el país o volverán a escribir una Historia animada por cornetas y banderas o por declaraciones animosas, como la que hoy nos trae Mada Masr asegurando la autoridad responsable de Al-Azhar que cuando todas las lenguas del mundo desaparezcan, solo sobrevivirá el árabe. Podría haber añadido que el último hombre sobre la tierra habitará en el palacio presidencial en El Cairo.

Atacando a los medios y responsabilizándolos de los errores propios del gobierno no se conseguirá nada más que silenciar a los críticos, que son cada vez más puesto que realidad y fantasía del poder se van distanciando. Cada vez le es más difícil sostener el decorado para camuflar la realidad cotidiana. Lo más sorprendente es lo bien que aceptan muchos egipcios la desaparición de las personas y lo mal que lo hacen con la desaparición de su poder adquisitivo. Mirar hacia otro lado tiene sus consecuencias graves sobre la salud cívica, pero han sido muchos años de acostumbrarse a mirar para otro lado mientras no me afecte.
El padre cuyo hijo fue detenido y muerto por torturas y al que se le ofreció la versión de que su hijo, que había salido a comprar algo de comer mientras preparaba sus exámenes de inglés, había saltado por la ventana de un burdel y había fallecido, repetía que él había sido funcionario en la época de Mubarak [ver entrada Hijos y hermanos o quién será el siguiente 9/9/2016]. Lo repetía como una especie de salvoconducto contra la realidad de su hijo muerto. Puede que ante su cuerpo frío comprendiera que nadie está a salvo de un régimen que puede hacerte desaparecer imponiendo una verdad oficial. Comprendió entonces que la defensa de tener colgado un retrato del presidente, afiliarse a un partido o ser parte de la administración no eran bastante y que todo eso valía de bien poco.
El régimen de al-Sisi necesita cada vez más verdades oficiales y de más fuerza para imponerlas. Lo dicho una vez más contra los medios que informan de lo que ocurre es una muestra más de su mentalidad militarista y de la visión del país como un cuartel. Sus ideas inicialmente liberales se han ido oscureciendo conforme la realidad dejaba de ceder a sus deseos.


La soledad egipcia ante el exterior es abrumadora. A esto contribuyen sus acciones interiores y sus garrafales errores diplomáticos, como ha ocurrido con sus intento de nadar y guardar la ropa en la votación de dos propuestas rivales simultáneamente, la rusa y la hispano-francesa, apoyada por Arabia Saudí y demás países árabes unidos en el caso Sirio. Lo han considerado una traición y hasta han llamado al embajador a Riad. Egipto, en cambio, sigue explicando al mundo —¡como si al mundo le importara!— su peculiar interpretación de porqué hace lo que hace. Niega también que exista un problema, pese a que los otros se lo digan expresamente.


Todavía Francia se resiste a crear un problema diplomático por el chantaje al que está sometido para la no repatriación de los cuerpos de sus ciudadanos tras el accidente del 19 de mayo. A Egipto le interesa —lo dijeron a las pocas horas— que se diga que es un atentado para "lavar" sus responsabilidades, negadas en el atentado yihadista del vuelo ruso que tanto daño ha hecho a su turismo (y a sus relaciones con Rusia, que suspendió todos los vuelos). Los cadáveres se retienen en Egipto para desesperación de las familias francesas que siguen esperando. Hay un límite en esto y se está rondando ya el conflicto diplomático serio. Otro más que sumar a los existentes con otros países, cada vez más.


Los responsables serán de nuevo los medios de comunicación que no explican al mundo la perfección del régimen, la justicia de sus causas y el papel que Egipto tiene en salvar el orden mundial del desastre.
El presidente les reunirá, como lleva haciendo desde el comienzo de su mandato, para decirles cuál es la verdad, la que deben transmitir cada día para que los egipcios y el mundo se encuentre perfectamente al día de lo que ocurre entre sus fronteras. Los periodistas, obedientes, irán al Palacio presidencial o al lugar donde toque escuchar la verdad ese día. Saldrán adoctrinados y perplejos por cómo han podido estar tan equivocados hasta ese momento. 



* "Egyptian media unwittingly harms the national interest: Sisi" Egypt Independent 27/10/2016 http://www.egyptindependent.com//news/egyptian-media-unwittingly-harms-national-interest-sisi
** "France Voices Impatience Over Egypt Air Crash Probe" NDTV- France Press 04/09/2016  http://www.ndtv.com/world-news/france-voices-impatience-over-egypt-air-crash-probe-1440228


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