sábado, 29 de octubre de 2016

Tiempos de confusión

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El Daily News Egypt incorpora a su selección de noticias del día un rutinario titular: "Another Mubarak-era minister acquitted from charges of exporting gas to Israel". La evidencia de que nada ha cambiado se manifiesta en ellos con un bostezo generalizado de lo que ha sido probablemente uno de los mayores casos de prestidigitación política de la historia moderna. Señala el periódico esta naturalidad del proceso: "However, the majority of those figures are walking free, and active in politics and business."*
Es difícil encontrar una caso semejante de cómo se les ha hecho desaparecer de delante de los ojos la revolución y sus principios ante sus propios ojos. La liberación de figuras políticas y económicas del antiguo régimen sigue siendo un escándalo sin síntomas que salpica la prensa cada pocos días produciendo un efecto narcótico sobre la conciencia social. Quizá haya que reconsiderar el término "antiguo régimen" y simplemente entenderlo como un cambio en la cabeza por presión popular, lo que llevaría a reconsiderar —dada su capitalización progresiva para descafeinarla— también la revolución del 25 de enero de 2011.
Estaríamos ante un gigantesco malentendido semántico en donde la revoluciones no lo son, el régimen tampoco cambió, los mártires pasaron a ser conspiradores, los represores héroes liberadores y los corruptos, finalmente, activos emprendedores que movían la economía egipcia con sus inversiones e ideas brillantes. De uno de estos hombres de negocios, de los más buscados —que estaba en España refugiado por una inexplicada nacionalidad—, se recoge una visión en este sentido:

Last month, businessman Hussein Salem was interviewed on private Egyptian TV and refuted all accusations against him, calling it a 25 January Revolution conspiracy.*


¡Triste debe estar la justicia egipcia, que no ha podido probar ni un solo caso del periodo pese al empeño de los esforzados jueces, fiscales y policías en desentrañar los líos de aquella época oscura! ¡Qué mal la entendieron los egipcios al considerarla nido de corrupción y latrocinio de los recursos del país! Son mucho más eficaces, en cambio, deteniendo sospechosos en la actualidad, por lo que los acusados del antiguo régimen parecen salir a la calle para dejar sitio a los detenidos entrantes.
El malentendido parece ser el estado natural en la política egipcia. Nadie sabe a ciencia cierta qué son las cosas, cuáles son sus orígenes o quiénes están detrás de cualquier hecho o convocatoria.
Este es el caso de la llamada a manifestarse el 11 de noviembre, a la llamada "protesta de los pobres", que suscita todo tipo de dudas sobre quiénes la han convocado. La mayoría de los que se suelen manifestar juran no tener nada que ver con ello y se desentienden públicamente. Lo raro es que los egipcios están manifestándose diariamente por su cuenta por la leche infantil, el precio de las casas, etc. Pero tiene que ser espontáneo; las fechas les hacen sospechar. Y es que ya nada es lo que parece o quizá nunca lo ha sido.



Por lo pronto se observa una mayor cautela en la presencia de artículos críticos. Los medios que todavía se lo permiten muestran una mayor presencia de artículos sobre glorias deportivas del squash, por ejemplo, que sobre aspectos críticos. Presumiblemente saben que pueden ser puestos en el punto de mira por intentar "calentar" el ambiente antes de la fecha de la convocatoria. Hacen bien porque nadie se fía de nadie.
Egypt Independent trata de explicar que lo más probable es que tras el movimiento de llamada y los vídeos que desde fuera de Egipto (desde Turquía) se ha colgado en la red están los Hermanos Musulmanes, pero también sostiene lo contrario, que la Hermandad podría simplemente sumarse a la manifestación. El diario señala:

Egyptian media coverage has likewise identified the protest calls as part of a Muslim Brotherhood plot to cause further chaos. Talk-show presenters Lamis al-Hadidi and Amr Adib directly accused the Brotherhood and urged citizens to have more faith in the government.
Meanwhile, TV presenter Osama Kamal provided a theory on the significance of the date. According to Kamal, the number 11/11 represents the four fingers used in the “Rabaa salute” hand-sign used by Brotherhood supporters.
However, it seems the project may not have the full official backing of the Muslim Brotherhood’s international leadership. According to Ahram Weekly, the head of the group’s US bureau, Mohamed Al-Sharqaw, described the plan for protests as “political lunacy”.**


Como puede apreciarse todo está muy confuso, pero puede estarlo todavía más. Están los de las teorías de la conspiración profunda o contra-conspiración, por llamarlo de alguna manera. Estos sostendrían que el régimen organiza sus propias manifestaciones para suscitar la reacción contraria: apoyo al régimen y dejar al aire a los manifestantes, que no llegarían a la fecha que realmente temen, el 25 de enero de 2017, el aniversario de la revolución. El llamado para el 11, de hecho, lo presenta como un ensayo general para el 25 de enero próximo.
El egipcio con malestar confesable —muchos no lo confiesan— se encuentra entre la espada y la pared. Si se manifiesta, se le considera un miembro de la Hermandad Musulmana y corre el riesgo de ser considerado terrorista. Si no se manifiesta, se le considera como "satisfecho" al tragarse todo lo que ocurre cada día sin mostrar síntoma de enojo. Si decide ir a manifestarse, tampoco sabe quién le acompaña, si un islamista, un frustrado como él  o un agente camuflado que le incita a gritar para luego hacerlo desaparecer para reaparecer meses después en alguna comisaría.


Muchos se temen que pueda tratarse de una especie de "regalo de Dios", como llamaron al "autogolpe de Erdogan" (así lo consideró la prensa egipcia de forma mayoritaria), para permitir despejar el panorama ante la auténticas protestas que se producirán cuando comiencen los cortes y recortes de subsidios y otras medidas tras los préstamos internacionales.
El diario señala la poca credibilidad de la convocatoria:

While many protest calls in the past have received widespread support, including from secular and liberal activists, this time the activists seem to be largely keeping their distance, at least publicly.
Former members of the April 6 Youth Movement, for example, have rejected accusations of involvement, saying the protest plan is not their work.
One youth activist summed up the mood with this online statement: “Nobody will protest on 11 November. Stop underestimating people's intelligence!”
Wael Ghonim, a political activist and a leading figure in the 25 January uprising, has joined the chorus of skepticism.
On his Facebook account, he wrote: “There is a big media promotion for 11 November. Personally, I neither know any person who will protest nor gather people together, except the media, which accuses me and the politician Amr Hamzawy, ElBaradei, Bassem Youssef and others of being behind the 11 November calls – and this is not true.”
Ghonim, who now lives in the United States, said that the only logical explanation for the protest calls is to create a “fake” threat to Egyptian security, providing the security forces with an opportunity to claim that they saved the nation from danger.
“It happened already many times before,” said Ghonim, warning that it is a dangerous game on the part of the security forces, one that might backfire at some point.**

Más que escepticismo es mareo. ¿Cómo pueden los egipcios saber algo con este confusionismo, por llamarlo de alguna manera? Si pensamos que esta paranoia es constante y que se extiende desde el 25 de enero de 2011, comprenderemos la intensidad con la que el presidente insiste en que solo se le escuche a él, que nadie se fie de nadie.


En este sentido, el presidente Al-Sisi es el máximo beneficiario en la medida en que tiene la inercia a su favor; ante la duda, todos se quedan quietos. Ante la duda de ser manipulados por los islamistas o por el propio gobierno, la mayoría procurará no mezclarse. Si no se manifiesta nadie, el gobierno lo tomará como una forma de apoyo a sus políticas; si se manifiestan, los islamistas rentabilizarán lo que ocurra, con sangre o sin ella.

El despropósito general que es en estos momentos la política egipcia, con sus incongruencias y el fracaso de sus políticas económicas, traducidas en la galopante inflación, la falta de fondos y los crecientes escándalos de falta de alimentos o medicinas, hacen ver que lo que se avecina no será mucho mejor. La llegada de los préstamos de FMI no va a resolver gran cosa, dado el estado calamitoso y las reformas que se van a exigir.
La pregunta es, una vez más, ¿si las exigencias de reformas por los préstamos que se concedan se van a poder cumplir o si Egipto sigue pensando que los préstamos son como los que ha recibido hasta el momento de los "amigos", ahora bastante enfadados algunos de ellos? Esa es la cuestión. Las exigencias de seriedad son muchas y no parece que el "aparato" esté dispuesto a renovarse. Puede ser peor: que los "buenos ciudadanos" que ahora están saliendo a la calle libres de toda culpa vuelvan a hacer de las suyas a la vista del buen resultado que les ha dado hasta el momento. 
Después de dos llamadas "revoluciones", ¿es posible cambiar algo en Egipto? ¿Pretenderá entonces el gobierno sacar a la calle a los egipcios contra el FMI alegando que tratan de dividir al país, hundirlo, etc.?¿Advertirá la madre del mundo del desastre que se produciría si cae? Son tiempos de confusión.



* "Another Mubarak-era minister acquitted from charges of exporting gas to Israel" Daily News Egypt 28/10/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/10/28/another-mubarak-era-minister-acquitted-charges-exporting-gas-israel/

** "November 11 protests: popular uprising or damp squib?" Egypt Independent 28/10/2016 http://www.egyptindependent.com//news/november-11-protests-popular-uprising-or-damp-squib





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