sábado, 23 de junio de 2018

Emociones deportivas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay muchas formas de vivir el deporte, expresión que ya es indicativa de una forma específica de ver las cosas. Con la llegada de la televisión, el deporte sufrió una enorme transformación, muy superior a la que había llegado con la prensa y, especialmente, con la radio. Ambos medios anteriores habían fabricado el deporte al lograr crear un espacio de representación para un fenómeno inicialmente local y pequeño, sin apenas trascendencia.
Fueron los medios los que le dieron el lenguaje de la épica  a los deportes, los que crearon los mitos y leyendas para que quedaran en la mente colectiva. Crearon un género que producía héroes y villanos, momentos decisivos, emociones contagiosas al transformar lo que era una simple patada, salto, golpe o raquetazo, en gloria y decepciones de dimensiones cósmicas.
La máxima intervención de los medios se produce, creo yo, se produce con la radio, en donde con solo la voz, la capacidad narrativa de los locutores, el oyente ha de imaginarse un espacio, unos jugadores, una acción. Necesita para ello poseer unas enormes capacidades verbales, sentido de la narración y del drama, además de su conocimiento del juego, de su historia, memoria rápida. Es analista, actor, narrador de un momento.
Recuerdo amigos que quitaban el sonido del televisor para poner la radio y escuchar la retransmisión de su locutor favorito junto a las imágenes acalladas de la pantalla. Querían vivir la emoción que la voz les transmitía frente a la más fría de los comentarista televisivos, que se limitaban muchas veces a contarnos los nombres de los que se pasaban la pelota. Acostumbrados a las intensas retransmisiones radiofónicas, la televisión les parecía sosa. La radio era, según la definición macluhaniana, un "medio frío" que requería una alta participación imaginativa del oyente para compensar la baja cantidad de información, frente a las pantallas televisivas. En España importó locutores latinoamericanos, que habían conservado la tradición de la emoción intensa en las retransmisiones frente a la "seriedad" propia. Aquellos goles cantados como un grito tarzanesco en la jungla del deporte ponían la emoción que la palabra y el sonido transmiten conjuntamente.


El crecimiento del mundo del deporte gracias a la captación de dinero que la publicidad lograba hizo que se convirtieran en fenómenos mundiales. El deporte es un mundo propio que absorbe los elementos exteriores para lograr su calentamiento. Así las rivalidades, los conflictos entre países se viven a través del deporte que en teoría debía servir para la armonía internacional. En general ocurre lo contrario ya que esos conflictos se usan para crear un clima emocional más intenso. A diferencia de los altercados en los pesajes antes de los combates de boxeo, en el que se escenifica el odio entre los contendientes, los conflictos reales son aprovechados para involucrar más a las audiencias, para atraerlas y vivir los encuentros deportivos como episodios de una guerra más amplia.
Los medios elevan el tono del deporte hasta hacerlo coincidir con el honor patrio, con sentir que una victoria puede elevarnos por encima de todos y una derrota hundirnos en la miseria más absoluta. A ello contribuye toda la parafernalia y la retórica del negocio del deporte, que se concentra en la idea de los "equipos nacionales" o deportistas individuales que reciben la carga enorme de la responsabilidad, que va más allá de ganar o perder, ya que siente que representan al país en un sentido intenso que les convertiré en héroes o traidores a la causa y a la historia.


En estos días de exposiciones de Trabajos de Fin de Grado, he tenido ocasión de escuchar varias exposiciones de alumnas y alumnos que nos relataban las dificultades de los deportes minoritarios para acceder a los medios de información y así poder darse a conocer al gran público. Pero lo cierto es que el gran público quiere emociones conjuntas, pre y pos partidos, que le calienten la semana entre encuentro y encuentro.
Hace unos años había algunas cadenas de satélite que se especializaban en deportes muy minoritarios pero que era posible disfrutar por sí mismos y no por la emocionalidad interesada que los medios crean en torno a ellos. Hoy prácticamente quedan fuera de las pantallas y hay que verlos a través de internet o allí donde se practican.
Ahora que estamos en plena Copa del Mundo de Fútbol habría que realizar un estudio sobre las formas de "calentamiento" de las audiencias, en especial que aspectos se utilizan, etc. para crear esas identidades deportivo nacionales. Es interesante comprobar cómo se viven a lo largo del proceso, es decir, a qué se apela en derrotas y triunfos, los estados de ánimo colectivos a través del estudio de los medios mismos pero también observar las respuestas en los medios sociales.


Me resulta muy ejemplar de todo esto el caso egipcio, que hemos comentado en ocasiones porque el fútbol —como han hecho ya otros países— presenta una ocasión de unir todos los elementos posibles: el poder, los actores deportivos, las instituciones, los medios y el público de seguidores en masa. Todo ello configura un sistema en el que se canalizan las ilusiones de futuro, las frustraciones colectivas existentes en las derrotas, las alegrías explosivas, la creación de héroes y villanos, etc.
Egipto ha pasado desde la glorificación de Mo Salah y la creencia en que era posible ganar el Mundial, hasta la indignación (odio, en muchos casos) contra Sergio Ramos por lesionar a la estrella en la final de la Champions, a la frustración de la pérdida contra Uruguay en el último momento, el varapalo frente a Rusia (a la que también se esperaba ganar), con el tercer gol egipcio en la historia del mundial (los tres de penalti) y la avalancha de críticas al entrenador Héctor Cúper por ser demasiado conservador (pese a recibir tres goles de Rusia). Egyptian Street ha sabido recoger parte de ese sentimiento tras la derrota ante Rusia:

Yesterday’s Egypt vs. Russia match sent Pharaoh fans on an emotional roller-coaster between exhilarating hope, to sheer devastation.
World Cup hosts, Russia, won 3 – 1 against Egypt. The first half of the match was a tense battle between the two teams which ultimately ended in a draw. However, in a surprising turn of events, the second half started with Ahmed Fathy scoring his own goal – giving Russia the upper-hand. Throughout the match, two more goals were ensued by Russia: one by Cheryshev on the 59th minute, followed by another by Dzyuba three minutes later.
Yet, during a penalty shot, Mohamed Salah scored Egypt’s first World Cup goal since 1990; shrinking Russia’s lead  to two goals.
Nonetheless, Egyptians world-wide suffered the loss, and typical in Egyptian nature, their grief was expressed the best way they knew how – through comedic relief. *


Se vive la épica, la derrota, la decepción, a través de las palabras, como se han visto anteriormente las ilusiones por el triunfo. Se ha pasado por todos los estados emocionales, de la alegría a la ira, de la felicidad a la decepción. Pero también se señala la vía tradicional que los egipcios han desarrollado ante la adversidad, fruto de décadas de soñar con lo imposible tocándolo con los dedos de la imaginación: el humor, una forma de sublimar la frustración en que las expectativas excesivas les hacen caer. Estos días han permitido ver cómo se ha jugado, en plena crisis económica y social, con sus emociones e ilusiones.
En Egyptian Streets se recoge un buen puñado de tuits y se cierra con una observación: "However, those supporting the Pharaohs, and Egypt, were just happy to support the game they love, the players they admire, and the country they believe needed the win."* Necesitar ganar, en términos egipcios, es un poco de alegría en un momento muy duro, de extrema dificultad en todos los órdenes que la propaganda triunfalista ya no logra calmar.


En este estado emocional, Egipto afronta un partido inútil, pero importantísimo frente a Arabia Saudí. Aunque no se juegan nada deportivo pues ambas selecciones están eliminadas, es mucho lo que se dilucida sobre el césped ruso. El fútbol es más que un juego, los países son más que un equipo. Pero a veces se olvida. Se critica entonces a los que advierten que el deporte convertido en espectáculo, en obsesión, es una herramienta para dirigir emociones, levantar ilusiones y olvidar realidades.
Egipto necesita victorias, pero más allá del campo de fútbol. Puede vivir el deporte, soñar con él, pero no abandonar la realidad dura, porque esta no cambiará por muchos goles que se metan, por muchas copas que se conquisten.


* "Egyptians Hilariously React on Social Media to Egypts Loss Against Russia" Egyptian Streets 20/06/2018 https://egyptianstreets.com/2018/06/20/egyptians-hilariously-react-on-social-media-to-egypts-loss-against-russia/




octubre 2017


viernes, 22 de junio de 2018

La muerte de Koko

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los medios recogen hoy un hecho triste, la muerte de Koko, la gorila que podía comunicarse con los seres humanos mediante un vocabulario de 1.000 palabras. Entre tanta tristeza que provoca el comportamiento humano, la muerte de Koko trae una tristeza distinta que va más allá de la empatía con un animal. Koko era un puente con la vida más allá de nuestra especie.
La comunicación es un hecho constante a lo largo de lo que supone el abanico la vida. Cada uno a su manera y con mayor o menor complejidad se comunica con sus congéneres, con los otros miembros de su especie. Comunicar significa muchas cosas y no requiere en la inmensa mayoría de los casos un voluntad de hacerlo. Hay comunicación visual por el color, por vibraciones, química por los olores, etc. Cuando aumenta la complejidad de los organismos —de la célula a los humanos— aumenta la complejidad de su intercambio de señales. Nosotros mismos nos comunicamos unos con otros, pero nuestro cuerpo es también un colosal escenario de comunicación celular.
Pero lo de Koko era otra cosa. Koko se comunicaba con nosotros y nos contaba cómo era su vida, distinta a la nuestra y, probablemente, distinta a la de otros gorilas con los no sabemos cómo podría comunicarse dada la distancia que el lenguaje establecía con ellos. Koko compartía muchas cosas con ellos, pero muchas otras cosas solo podía compartirlas con nosotros. La semántica nos muestra que en la misma frase "compartir" significa dos cosas muy distinta: en su primera aparición en la frase significa un modo pasivo —lo que es común con otros especímenes de su especie—; en el segundo implica el deseo de intercambiar información sobre sí misma. Es la diferencia entre el diálogo de la vida orgánica y el de la vida social.


Koko ha podido disfrutar de una vida social fuera de su propia sociedad, lo que la convertía en un ser condenado a vivir fuera de su especie. Los medios, en este caso, se pueden clasificar como aquellos que le ponen comillas a "comunicar" y aquellos que no lo hacen, no dando por buena la idea de que Koko era distinta a otros gorilas y que el aprendizaje la dotara de un lenguaje que estableciera el puente entre especies. Los humanos hemos elevado tanto el listón en esto de la comunicación que despreciamos lo que otras especies hacen. Sin embargo, el heroísmo de Koko es muy superior al de nuestra especie en términos biológicos. Las mil palabras con las que se ha ido de este mundo son su propia odisea, no la de su especie. Koko es una heroína solitaria y grandiosa.
Esas mil palabras eran su repertorio, su forma de modelización del mundo, por usar los términos de la Semiótica de la Cultura. Koko podía transformar su experiencia en signos, dar forma a los estados de ánimo o comunicarnos lo que veía. Era un mundo sencillo en comparación con nuestra complejidad, pero era su mundo, el expresable con las palabras, los gestos que le dieron para expresarse.
El encuentro con el actor Robin Williams muestra un emocionante deseo de compartir, la base de la comunicación. Koko interactúa más allá de los signos; estos son los instrumentos para poder alcanzar sus objetivos, que son emociones a las que quiere llegar, objetos que quiere conseguir u ofrecer, y acciones que realizar. Koko le pide a Williams que le haga cosquillas; le quita sus gafas y se las pone. Identifica al actor en la carátula de un dvd. Finalmente comparten risas, risas muy humanas. La emoción es palpable en el actor que ha quedado fascinado por la experiencia. 


Desde el momento en que Koko comenzó a aprender la lengua de los signos, Koko se alejó de su especie. Entre ellos se sentiría en una inconsolable soledad; notaría la carencia de esa posibilidad de compartir el mundo tal como ella lo veía, que es lo que la modelización hace. Una lengua pone límites al mundo, establece categorías, fracciona lo que ante la vista es un continuo. Crea un espacio semiótico, el de la cultura, y establece un afuera, lo que llaman un espacio alosemiótico, un espacio no significado, real pero sin signos con los que comunicarlos. Ponemos nombres a lo nuevo para poder manejarlo simbólicamente, para poder transmitirlo. En este sentido, la comunicación de Koko ya solo era posible con los humanos, con aquellos con los que podía compartir simbólicamente el mundo surgido en y desde el lenguaje.
Son las dos funciones del lenguaje —modelización y comunicación— las que Koko adoptó o fue enseñada a usar. Para unos teóricos, la función básica es la de modelado, la cognitiva, mientras que la segunda surgiría más recientemente en la evolución humana. Koko ha sido la única gorila capaz de realizar tal hazaña, una verdadera heroicidad biológica.
Koko era humana en un sentido muy especial. Lo era sin dejar de ser gorila. Sus mil signos era un mundo suficiente para poder compartirlo con nosotros y eso la hizo, como los humanos, unos días feliz y otros desgraciada. Pero de lo que no hay duda de que era feliz comunicándose a través de aquella herramienta que le permitía ponerse nombre ella misma y a las cosas.
Koko se ha ido dejando muchos misterios sobre el lenguaje, sobre la evolución y las barreras entre especies que ella traspasó. Pero permitió ver nuevas perspectivas y demostrar lo que a muchos parecía imposible.




jueves, 21 de junio de 2018

El portazo a los derechos humanos


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras el portazo dado en el Consejo destinado a la observación de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, los Estados Unidos de Donald Trump son un poco menos "líderes" del mundo occidental y, por supuesto del resto del mundo, donde ya había división de opiniones. Se da la paradoja de que los mayores admiradores de Donald Trump no son los países democráticos sino los autoritarios, que ven sus prácticas defendidas de palabra y obra por el presidente norteamericano.
La presión interior sobre Trump por la separación de familias en la frontera de México ha sido tan enorme (incluida Melania Trump, que se distanció de su marido), que ayer mismo se desdecía y dejaba en suspenso la orden de separar las familias como estrategia disuasoria contra la inmigración. La oleada de protestas desde todos los ángulos criticando la medida ha hecho que Trump se lo piense mejor.
Este lenguaje de la opinión pública, Trump lo entiende bien. Ha preferido, una vez que se habían identificado las dos cabezas pensantes del asunto, entre ellas la del inefable Jeff Sessions. Una vez que esa política nefasta se personificó, Trump podía permitirse el gesto "generoso" de desautorizarles, como si fuera algo que no salía de él aunque lo hubiera defendido a bombo y platillo horas antes.
The Independent británico titulaba "Jeff Sessions says child migrant holding cages not like Nazi Germany 'because they were keeping Jews from leaving'" y señalaba la vergonzosa entrevista del Fiscal General en Fox News:

Accusations that child detention facilities on the US-Mexican border are similar to Nazi concentration camps were always likely to be rebuked by the White House – but perhaps no one quite expected Attorney General Jeff Sessions’ line of reasoning.
“This is a real exaggeration,” he told Fox News. “Because in Nazi Germany they were keeping the Jews from leaving the country.”
Even the avowedly conservative presenter Laura Ingraham seemed momentarily taken aback with the response, quickly moving the subject on.
Attorney General Sessions had gone live on the show to defend Donald Trump’s migration family separation policy, which has seen around 2,000 illegal immigrant children taken from their parents and placed in wire-cage holding cells.*


Una vez llegados a estos niveles, Trump no tiene reparos en presentarse como el ser magnánimo que le gusta ser a los ojos de la opinión. Con las condenas generalizadas, del Papa Francisco al secretario general de Naciones Unidas, pasando por Theresa May, Trump se permite estos gestos.
Pero la cuestión de los Derechos Humanos tiene otro frente abierto con la cuestión de la violencia en Israel. No olvidemos que esta se ha recrudecido en estos últimos tiempos gracias a su decisión del traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén, medida que produjo una reacción inmediata por parte de los palestinos y la condena de la prácticamente todos los países e instituciones, con la excepción de dos países de Latinoamérica.
Acosado en todos los foros internacionales, Estados Unidos ha optado por la peor solución, revolverse contra el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas: 

The US has pulled out of the United Nations Human Rights Council, calling it a "cesspool of political bias".
Nikki Haley, the US envoy to the UN, said it was a "hypocritical" body that "makes a mockery of human rights".
Formed in 2006, the Geneva-based council has faced criticism in the past for allowing member countries with questionable human rights records.
But activists said the US move could hurt efforts to monitor and address human rights abuses around the world.
Announcing the decision to quit the council, Ms Haley described the council as a "hypocritical and self-serving organisation" that displayed "unending hostility towards Israel".
She was speaking alongside US Secretary of State Mike Pompeo, who denounced the council as "a protector of human rights abusers".**



La agresiva embajadora en Naciones Unidas arremete contra en Consejo e ignora que la condena a Israel por la violencia con la que se reprimen las protestas es prácticamente unánime y más allá del Consejo.
La política de retiradas institucionales durante la administración de Donald Trump se recordará el fracaso del diálogo en favor de la fuerza. Una tras otra, Estados Unidos va quedando fuera de los grupos e instituciones, del G7 hace unos días al Consejo de Derechos Humanos ayer, por citar solo los últimos.
Frente al diálogo, Estados Unidos opone una política de fuerza, manteniendo la doctrina de que ellos no pueden ser obligados pero sí pueden obligar a aceptar sus opiniones o condiciones. Sin embargo, día tras día, estas acciones le dejan más aislado y reducen su propia influencia.


No se pueden ganar todas las guerras y, sobre todo, no se pueden ganar todas las guerras a la vez. Es un principio elemental que Trump ignora. Se acrecienta en la medida en que además está obviando a sus aliados, con lo que la fuerza disminuye de forma drástica.
Los matices diciendo que el Consejo de Naciones Unidas es una caricatura de los derechos y que va a ser Estados Unidos quien los defina unilateralmente no traen nada bueno. No es cosa de uno solo esto de los derechos humanos, por definición. Su valor es precisamente su universalidad. Trump e Israel se quedan solos en esto. Tampoco es bueno para Israel.
Son demasiados portazos los que está dando la administración norteamericana. Este en Naciones Unidas sobre Derechos Humanos muestra que el espíritu que llevó a crear las grandes instituciones internacionales para evitar o mitigar conflictos está en el aire.


* "Jeff Sessions says child migrant holding cages not like Nazi Germany 'because they were keeping Jews from leaving'" The Independent 20/06/2018 https://www.independent.co.uk/news/world/americas/jeff-sessions-immigration-child-holding-cages-nazi-concentration-camps-us-mexico-border-a8406011.html
** "US quits 'biased' UN human rights council" BBC 20/06/2018 https://www.bbc.com/news/44537372

miércoles, 20 de junio de 2018

Rascar


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De la entrevista que el diario El País ha realizado al escritor italiano Domenico Starnone me quedo con la primera de las citas que la autora, Andrea Aguilar, recoge: «Lo banal es la superficie a la que nos hemos acostumbrado, pero si uno rasca, aparecen cosas increíbles. Lo banal es un modo de no contar, de aparcar las cosas. El trabajo de un escritor es mostrar que lo obvio no lo es tanto».
La pregunta que nos surge es esa manifestación constante de lo banal hasta llegar convertirse prácticamente lo único visible, en el espectáculo de lo cotidiano. ¿Rascar? ¡A quién le importa! Es lo banal lo que nos atrae y lo que nos engorda socialmente, haciéndonos adictos de aquello que podemos digerir fácilmente. Lo banal no es solo lo digerible por los otros sino lo que producimos para ocultar —¡oh, sorpresa!— la falta de profundidad, la pérdida de sentido. La creencia de Starnone tiene un fondo optimista, ¡rasquemos y encontraremos!, pero ¿y si tras la banalidad solo hubiera banalidad? ¿Y si la banalidad solo escondiera la banalidad, como una falsa puerta pegada a una pared que no nos lleva a ninguna parte? Y si, muerta la profundidad, solo hubiera banalidad como capas de una cebolla?
El diario estatal egipcio, Ahram Online, nos trae una noticia banal sobre la banalidad, "Controversy in Egypt over celebrity cheering delegation's presence at World Cup".  El diario explica el origen de esta polémica:

The arrival of Egyptian celebrities in Russia to cheer for the country's national football team at the World Cup has stirred controversy among Egyptian fans and sports commentators, who have expressed worry that the celebrities' presence could have a negative impact on the players' focus.
Many in Egypt have expressed outrage over the celebrity delegation – which includes athletes, journalists, TV presenters, actors, actresses and even a belly dancer – staying at the same hotel as the national football team members.
The delegation arrived in St Petersburg on Monday for a trip sponsored by state-owned telecom operator WE ahead of Tuesday's vital World Cup game against hosts Russia.
"Every company has the right to sponsor stars to travel, but why are they all staying so close to a team that is supposed to be in a state of focus and readiness?" tweeted famous Egyptian sports expert Yasser Ayoub.
"Who allowed all this chaos and crowding at the team's hotel? And who convinced these stars that their presence is important for Egypt to win?" Ayoub added.
Khaled Bauomy, another local football expert, also expressed anger at the presence of celebrities so close to the team, saying that "the team's stay must not turn into a village wedding ceremony. Shame on you! We are outraged!"**


La elevación del fútbol, un deporte y espectáculo, al rango de prioridad nacional conlleva la protección contra lo que está en su misma esencia, la banalidad. La banda de "celebrities" —bailarina del vientre incluida— son el celofán con el que los propios medios envolverán el espectáculo, aunque sea para quejarse del envoltorio. En cuestión de horas ya se ha dividido el mundo entre partidarios y negadores de la presencia de la banda llegada desde Egipto con la única función de hacerse selfies, hondear banderas y gritar eslóganes con los que pretenden levar en volandas al equipo.

Las polémicas en España han sido otras. Los medios ha recogido la irritación general ante la irrupción de la publicidad en la retransmisión televisiva. Igualmente la banalidad publicitaria ha servido para descubrirnos la propia banalidad del evento en sí, de lo que es un espectáculo con el objeto no de hacer "historia" sino de hacer "caja". Es el efecto envolvente del medio que recubre el "hecho excusa" tras crear una épica seria que sirve de atracción de la atención.
Creo que Domenico Starnone se equivoca al decir que la banalidad es un medio de no contar. Creo, por el contrario, que es un discurso inflacionario, un exceso del signo para recubrir la falta de profundidad reinante. La banalidad solo es posible como discurso, como exterioridad de las cosas. Es la falta de modestia de lo banal lo que define su presencia y su tendencia a ocupar espacios de forma invasiva.
La tendencia descubierta en los políticos por inventarse estudios para rellenar el currículum nos muestran que no es su mente la que les preocupa formar para ser más competentes, sino que su única preocupación es el discurso curricular, la apariencia del ser banal. El "ser" ya es solo el "parecer" y este se concreta en un discurso que simula ser "serio" en ocasiones o ser "banal", vacíos ambos. Sin presencia, no se es en una sociedad mediática en que todos buscan sus momentos de gloria.
La épica está hoy en la narración de la banalidad, cuyos disfraces son múltiples y cuya absorción de todo incluye la invención del ser. La palabra clave es "comunicación". Ser es ser contado. Ser es estar ahí, donde están los focos, los micrófonos. Del ser arrojado al mundo existencialista, al ser arrojado al plató de televisión donde le convertirán en parte del discurso universal. Los signos ni se crean ni se destruyen, solamente se transforman.


La profundidad, el drama humano se resiste a ser banalizado. Pero la banalidad de los seres ridículos puede ser elevada a discurso crítico, como hizo Flaubert con los que muchos han convertido en héroes y heroínas sin entender su ridiculez pedante, su deseo de notoriedad y falta de fondo. La modernidad hace que la tragedia sea la de la banalidad más que la de la seriedad o profundidad. La ridiculez lleva precisamente a la elevación de lo banal al rango de drama terrible con el que se espera conmover a los demás a través de una empatía creciente. Los medios están llenos de historias vacías que el lenguaje permite hacer densas, algo que el propio Flaubert descubrió en análisis vertido en su literatura. La banalidad es pretenciosa e intrusiva.
Los dramático existe, por supuesto. Pero la tendencia a banalizarlo, a absorberlo por parte de los discursos banales, es incesante. Podemos convertir un campo de exterminio en un parque temático o construir una gigantesca arca de Noé en Kentucky ante el que fotografiarnos.
La última protesta por la banalidad es la absorción provocativa de Benetton del drama de los refugiados del Aquarius. El País titula "Polémica por una imagen de los rescatados del ‘Aquarius’ en una campaña de Benetton". No se trata de dar visibilidad a un drama, sino de visibilizarse como marca a través de él convirtiéndolo en superficie, apropiándose del significado. La banalidad vive de provocar polémicas de este tipo, de desafiar al dolor real con su retórica.

Y vive de transformar en lenguaje épico el mundo del deporte convirtiendo en enormes dramas la pérdida de un partido, en conspiración internacional la lesión de una estrella. Vive de la acumulación de líneas falsas en el currículum vitae, tratando de ocultar las carencias, Vive, en fin, de aparentar que tras ella hay una capa cuando está el vacío.
Hay que "rascar", dice, Starnone para "encontrar cosas increíbles", como si se tratara de uno de esas tarjetas que contienen premios. Pero para que te salga un premio, hay que rascar y rascar, rascar mucho. Quizá por eso estamos huérfanos de figuras que realmente nos ofrezcan algo valioso, el ejemplo. Hay que rascar. Lo frecuente hoy es lo contrario: la banalidad de las apariencias, que no ocultan nada, pero que —es su sibilina estrategia— aparentan ocultar profundidades inexistentes.
Dice el titular de Starnone que “Los hombres tenemos cada vez más dificultad para relatarnos”. Lo cierto es que sobran discursos banales. Entiendo lo que nos quiere decir, pero tampoco podemos creer que tras la banalidad hay siempre una gran historia. El efecto destructor de la banalidad no se puede relativizar en estos tiempos.
Más allá de relatarnos, debería preocuparnos que no quede mucho que relatar, no sea que empecemos la casa por el tejado.


* "Domenico Starnone: “Los hombres tenemos cada vez más dificultad para relatarnos”" El País - Babelia 19/06/2018 https://elpais.com/cultura/2018/06/18/babelia/1529323384_034585.html?por=mosaico
** "Controversy in Egypt over celebrity cheering delegation's presence at World Cup" Ahram Online 19/06/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsWorldCup/2018/302834.aspx




martes, 19 de junio de 2018

Lo que somos


 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noche ha transcurrido con encendidos debatas en la CNN. Los republicanos no saben muy bien cómo salir de una situación que les va cercando poco a poco: la separación de los menores de sus familias tras cruzar la frontera y ser detenidos. Lo intentaron diciendo que era una medida demócrata que ellos se limitaban a continuar, pero no les funciono. La CNN es rotunda en sus rótulos: es falso. El fiscal general de Trump, Jeff Sessions lo ha intentado justificar con la Biblia en la mano, pero le han salido múltiples especialistas diciendo que su lectura del Libro es muy defectuosa. Ni la Historia ni Dios parecen darles la razón en una medida que hace crecer la indignación y que se vuelve contra ellos por su falta de "empatía" como reza uno de los carteles que sostienen los que protestan.
Uno de los incidentes más notables se produjo hace unos días cuando un corresponsal en la Casa Blanca estalló ante la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders cuando dio respuestas poco satisfactorias y frías ente el drama de las familias separadas. El diario británico —como la totalidad de la prensa— recogió el vídeo de la discusión y explicaba la tensa situación:

A reporter accused White House press secretary Sarah Huckabee Sanders of lacking empathy despite being a mother during a tense exchange about the Trump administration’s practice of separating migrant children from their families.
“Come on Sarah, you’re a parent”, reporter Brian Karem said during a briefing. “Don’t you have any empathy for what these people are going through?”
After the Trump administration unveiled a more stringent border policy of prosecuting parents who cross the border with their children, the numbers of young migrants held in government shelters have sharply increased. A wave of press reports have detailed conditions in a converted Texas Walmart building that now houses some 1,500 boys.
“These people have nothing, they come to the border with nothing and you throw them in cages”, Mr Karem said. “You’re a parent. You’re a parent of young children. Don’t you have any empathy for what they go through?”
Refusing to directly respond, Ms Sanders chided Mr Karem for speaking out of turn and suggested his goal was to “get some more TV time”.*


Los niños separados de sus familias se estiman ya por encima de los 2.000 y el vídeo con las recriminaciones ha dado la vuelta al mundo. Sarah Huckabee Sanders ha quedado marcada con uno de esos momentos de los que no se podrá librar. The Guardian conecta la pregunta sobre la empatía con las declaraciones de la portavoz semanas antes sobre la empatía que sentía con las familias de las víctimas de un tiroteo escolar. En aquella sala, Sarah Huckabee Sanders derramó sus lágrimas al ser preguntada por un reportero infantil. Como madre, dijo, no podía dejar de sentir empatía. Ahora, le preguntan si no es capaz de sentir, como "madre", la misma empatía por los niños separados de las suyas. Pero la empatía de Sarah Huckabee Sanders está administrada por un corazón de acero o, en su caso, por una exquisita profesionalidad.


Los titulares de muchos medios del país no dejan demasiado margen a Trump, aunque no es fácil que esto le importe mucho. Él tampoco puede presumir de un exceso de empatía, si bien fueron los niños sirios los que le sirvieron de excusa para el último bombardeo relámpago norteamericano. También a los supervivientes les estaría vetado entrar dadas las restricciones a la inmigración existentes, las primeras medidas que tomó al llegar. Como ahora con los hispanos que llegan, Trump señalaba que podrían ser terroristas o criminales.


Estos son los titulares que The New York Times dedica —con indicación de los puestos en la lista de los más leídos en estos momentos— al tema de la separación de las familias: "Trump Resisting a Growing Wrath for Separating Migrant Families" (1), "Leading Republicans Join Democrats in Pushing Trump to Halt Family Separations" (2), "‘I Can’t Go Without My Son,’ a Mother Pleaded as She Was Deported to Guatemala" (4) y "Trump and the Baby Snatchers" (6). Otros dos entre los diez más leídos también hacen referencia a la degradación de los Estados Unidos bajo Trump y a cuestiones sobre el creciente racismo.
Pero el golpe más duro recibido por Donald Trump lo ha tenido en casa. La autora ha sido Melania Trump que se ha desmarcado de su marido en un insólito precedente entre la Primeras Damas. En medio de esta crisis política, humanitaria y comunicativa, el gabinete de comunicaciones de Melania Trump ha emitido un comunicado en el que se señala la distancia con su marido. La CNN explica:

In a rare statement on a policy issue, first lady Melania Trump weighed in through her spokeswoman on the immigration crisis taking place at America's borders.
"Mrs. Trump hates to see children separated from their families and hopes both sides of the aisle can finally come together to achieve successful immigration reform," her communications director, Stephanie Grisham, told CNN on Sunday. "She believes we need to be a country that follows all laws, but also a country that governs with heart."**


El enfrentamiento entre "leyes" y "corazón" está dividiendo más la vida y la política norteamericana. Llena de gestos mediáticos, la trayectoria de Trump corre riesgos con esta situación en la que no tiene mucho que ganar. Dedicado a trabajarse a las bases de votantes, estos se van radicalizando más con cada episodio (las armas, la inmigración, los aranceles...). Pero mantener las bases puede llevar a un radicalismo que se haga insoportablemente norteamericano. Este parece ser el final del camino.


"¿Es esto lo que somos?"***, se pregunta el periodista Don Lemon en su editorial de CNN Tonight. Lemon ha hecho algo muy eficaz: ha dejado el sonido dramático de las voces de los niños llorando y reclamando a sus familias. Ha mostrado el drama con el sonido; quedan el miedo, el llanto, la angustia reflejados en la llamada a los padres, a la familia. No hay consuelo; solo las voces que transmite el miedo.
Los Estados Unidos de Donald Trump están comenzando en ser insoportables para aquellos que tienen que convivir con su propio país y su imagen en el espejo. "Mucha gente dice '¡esto no es América!'. No se puede negar", concluye Don Lemon, "que esto es lo que somos".
 Es una pregunta que conviene hacerse de vez en cuando para intentar recordar lo que queremos ser y cómo nos perdemos en los caminos.



* "'Don't you have empathy?': Sarah Huckabee Sanders grilled over migrant children in tense briefing" The Independent 15/06/2018 https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/sarah-huckabee-sanders-white-house-press-briefing-migrant-children-trump-brian-karem-a8399626.html
** "Melania Trump 'hates to see' children separated from their families at borders" CNN 18/06/2014 https://edition.cnn.com/2018/06/17/politics/melania-trump-children-separated-immigration/index.html
*** "Lemon on immigration: Is this who we are?" CNN 19/06/2018 https://edition.cnn.com/videos/politics/2018/06/19/dons-take-trump-immigration-policy-lemon-sot-ctn.cnn