jueves, 27 de julio de 2017

Problemas con lo real

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Todo el mundo parece estar muy preocupado por "lo real". La CNN me dejaba también preocupado está mañana con la aplicación de las técnica de captura de movimiento a las imágenes de los políticos. Hasta el momento hemos visto esta tecnología aplicada a personajes como el mono César, el líder de la rebelión de la nueva entrega de la serie "El planeta de los simios", pero ¿y si aplicamos —como nos mostraba la CNN— el "invento" a Donald Trump, Barack Obama o Vladimir Putin? La cuestión empieza entonces a ser un poco más preocupante.
Mélenchon se dedicó a replicarse virtualmente en distintos escenarios durante la última campaña presidencial francesa. En teoría, mientras tú contemplabas su figura hologramática, el Mélenchon real estaba en algún lugar de la Galia haciendo lo mismo que su reproducción (y viceversa). Pero pensemos que alguien le jaquea el invento y que comienza a pedir el voto para Marine LePen ante la cara atónita de sus asistentes. Con la tecnología, lo primero que se aprende es que ninguna es inviolable. Ha habido recientes incidentes en el "lío qatarí" por la introducción de piratas informáticos que han cambiado los rótulos con las declaraciones en el canal Al-Jazeera causado problemas diplomáticos. Ahora se va más allá de los rótulos cambiados.
Lo que la CNN nos mostraba, entre sonrisas de circunstancias y con cierta preocupación subyacente, es a Obama, a Putin y a Trump dando discursos inexistentes. El origen está en una empresa que ha realizado una "marioneta Obama", es decir, un primer plano perfecto de Barack Obama al que se le puede introducir cualquier grabación de voz del ex presidente, que la dirá con total realismo. Pero la cuestión va más allá.


En el vídeo de la CNN, un actor situado en el recuadro superior izquierdo gesticulaba y hablaba, algo que era replicado por un Putin perfectamente creíble en otro recuadro. Un tercer recuadro permitía comparar al Putin real con el trucado. La imagen trucada convertía en verdadera a la otra, sin que tuviéramos constancia —ya puestos a dudar— de que la que se nos ofrecía como real lo fuera realmente. Aquel Putin de la pantalla daba el pego de forma absoluta. No era más que una perfecta marioneta televisiva guiada por su marionetista.
Los periodistas se mostraban preocupados pero dejaban una puerta abierta a lo  peor: la tecnología mejora, avanza. Lo que ahora podríamos considerar pequeños defectos, en unos meses habrán desaparecido.
Si ahora estamos con las murgas de las "fake news", cuestión consustancial al estatus del texto respecto a algo que definimos como realidad y que los relaciona en algo que han llamado "la verdad como equivalencia", es decir, lo que se nos cuenta ocurrió, que ocurrirá con los "fake" directos en los que podremos conectar con un falso Trump o un falso Putin, pongamos por caso. Tras ellos podrían estar cualquiera que gesticulara con más expresividad que ellos, más convincente. Podrían decir locuras con las que tendría que lidiar los "originales" falsificados.


Pero no me había recuperado de las inquietudes de la CNN cuando la lectura del diario El País me vuelve a reactivar la desazón. Esta vez, el título no deja lugar a engaños, "Lo real", y lo firma el responsable de Ciencia en el diario, Javier Sampedro:

“Todo está en Internet”, decía un personaje de El Roto, y otro le respondía: “A ver, dame un bocadillo”. El chiste tiene un ángulo de crítica contra la tecnología, una de las marcas de fábrica de este extraordinario creador, pues es cierto que los desbocados avances técnicos se dan de patadas en nuestro tiempo con las miserias, estrecheces y desigualdades más escandalosas. Pero la viñeta también tiene una lectura más general y profunda, relativa a la frontera infranqueable entre lo virtual y lo real, a la aparente imposibilidad de convertir cadenas simbólicas de ceros y unos en un bocadillo, justamente.
La frontera de El Roto, sin embargo, se puede empezar a disipar en el futuro cercano. Tomemos, por ejemplo, las hamburguesas hechas con células madre. De momento solo consta públicamente la existencia de una, presentada en diciembre de 2011 con gran aparato eléctrico y la presencia ostentosa de Ray Kurzweil, inventor, músico, empresario, científico de la computación y jefe de ingeniería de Google. Aquella hamburguesa se cortó en dos trozos y cada mitad se ofreció a un crítico gastronómico de renombre. Los dos coincidieron en que la textura era muy similar a la de la carne real, aunque el sabor se resentía de su completa falta de grasa. Los científicos contratados por Kurzweil habían partido de células madre del músculo, con el previsible resultado de un ladrillo cárnico más aburrido que una tarde de domingo. Esto se podría resolver añadiendo células madre de la grasa, aunque de momento no hay noticia de ello. Pero volvamos a nuestro punto.
Por mucho que esté hecha a partir de células madre, la hamburguesa sintética seguirá siendo un objeto del mundo real, ¿no es cierto?*


Sí, absolutamente. Hay tres constataciones, a) Internet ya no es lo que era; b)  los chistes pierden actualidad y c) la hamburguesa ya es real. Por no perder el valor del ejemplo, ahora tenemos tres hamburguesas (o hasta cuatro, con una hologramática a la Mélenchon): 1) la hamburguesa que preparamos cortando el pan y poniendo dentro lo que nos apetezca; 2) la hamburguesa de la pantalla de nuestro ordenador (incomestible, puro signo); 3) la hamburguesa hecha a base de células madre (con un poco de grasa, por favor). Hay otra más: la "descripción lógica" de la hamburguesa como resultado de su escaneo o análisis para ser procesada. Es de esta de la que saldrán las posteriores.


Las posibilidades son infinitas y más allá de la política. Ya sabemos de gente que hace orejas y armas con impresoras 3D. Pero lo que la CNN nos ha mostrado es un camino muy complicado que puede llevar a consecuencias serias. Si hoy circulan vídeos, escuchas y fotos trucadas, con la tecnología que nos han presentado es fácil soliviantar a un pueblo entero haciendo llamamientos incendiarios, por ejemplo.
Ya se han creado grupos de defensa ante las "fake news" para evitar ser intoxicados. Ahora parece que habrá que profundizar en otros aspectos más complejos. Lo falso, como el diablo, se disfraza de verdadero. Máxima fantasía con el máximo realismo; esa parece ser la tendencia.
Al final, lo único real será el deseo. Es decir: solo le concederemos este estatus a aquello que deseemos creer. Si lo que el falso Obama, Putin o Trump me gusta, me lo creo. Tendremos que volver (como ya hacen las ficciones) a preguntarnos "¿quién soy yo?", "¿existe el mundo?", "¿qué es real?".

Durante siglos, la pregunta ¿qué es real? se contraponía al "sueño". ¿Cómo diferencias si estamos dormidos o despiertos si lo vivimos con la misma intensidad y su propia lógica? La aparición de la escritura (antes con la palabra misma) ya nos permitía ampliar el problema: ¿qué es verdadero? Ya no era solo la "ilusión" sino la "mentira" que es algo que afecta a la relación entre lo existente y su descripción verbal. La idea del "gran teatro del mundo" incidía en el sueño. Se creaba una nueva realidad/verdad que es la del Arte, resultado de la mediación entre lo que es y lo que puede ser, como señalaba Aristóteles. Y así hemos seguido, negociando qué es lo real, de qué nos podemos fiar, qué cada vez son menos cosas.
Lo cierto es que hemos ido perdiendo el sentido de lo real y le vamos encontrando el placer en lo virtual, que no solo avanza hacia el "realismo" (como lo mostrado por la CNN), sino hacia la interacción eficiente y emotiva a través de la Inteligencia artificial. Si puedeo tener un bocata por internet, porque no puedo tener un amigo o amiga virtual que me entienda. Es la versión de adulto harto de estar frustrado tras haber abandonado en su infancia a los "amigos imaginarios". De eso trata la interesante película "Her", ¿por qué perder el tiempo con gente que te engaña si puedes estar en diálogo constante con alguien que quiere realmente tu bien y felicidad. La "máquina otro" es el futuro. Las habrá con distintos precios, pero las habrá. Descubriremos que aceptar la realidad es duro y que es más fácil comprar o fabricarte una a tu gusto. Lo dijo ya Freud, pero no caminamos hacia la madurez sino hacia la infancia.
La seguridad del chiste filosófico del bocadillo de El Roto se ha venido abajo. Los bocadillos por Internet son posibles y si no saben muy bien todavía, se cambia el gusto o para eso está la salsa.
Termina Javier Sampedro con la confirmación:

De modo que, para satisfacer la petición del bocadillo, el personaje de El Roto necesitaría una impresora 3D con el cartucho bien cargado de células madre de músculo, a ser posible células madre de grasa y, desde luego, trigo y levadura para hacer el pan. Una vez así equipado, el tipo podrá bajarse un bocadillo de Internet. Está lejos (tal vez por fortuna), pero no hay ningún problema de principio.*


Si no hay problema de principio, quiere decir que solo lo hay de costes. Y eso es cuestión de tiempo. También es cuestión de tiempo que una inteligencia artificial (ilustrada, sin ser pedante; agradable, sin ser aduladora) conectada a una representación en la pantalla (u holograma) nos haga brillantes discursos políticos. Pero a diferencia de lo que ocurre con la todavía cara hamburguesa o bocata, los políticos —por lo que estamos viendo— pueden salir más baratos.



* Javier Sampedro "Lo real" El País 27/07/2107 https://elpais.com/elpais/2017/07/26/opinion/1501071363_719288.html
  

miércoles, 26 de julio de 2017

La tentación judicial

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No se terminan de resolver los problemas judiciales en Polonia. La gente quiere que el parón a las tres leyes que el presidente tiene que ratificar sea absoluto y no a dos de ellas. Una vez conseguido para dos, ¿por qué no las tres?, se pregunta la gente y sigue con sus protestas activas. La tercera ley deja igualmente la posibilidad de que sean los políticos —el ministerio— quien nombre a los jueces. El problema y las protestas continuarán.
Mezclar a los jueces con los políticos no es algo recomendable y mucho menos hacerlos depender de estos últimos. Significa que la gente está indefensa, toda la gente. La Justicia está para defender a todos los ciudadanos. Si se convierte en una herramienta partidista, como ha hecho Recep Tayyip Erdogan en Turquía mediante la eliminación de todos los jueces que no son de la cuerda islamista, la democracia deja de existir y los ciudadanos dejan de tener a quién recurrir en caso de que se cometan abusos.
La experiencia enseña que allí donde se corrompe la justicia al ponerla en manos de los servidores del poder esta no se detiene. La justicia deja de ser útil a la sociedad y se convierte en una forma de ocultación de la corrupción. Basta con levantar un teléfono para que cambie un veredicto; las diferencias entres unos jueces y otros comienzan a ser muy amplias, etc.
Como pilar esencial del Estado y la Sociedad, la Justicia refleja su salud democrática y actúa como garante y cirugía. Las sentencias marcan los límites reales allí donde antes solo están los teóricos de las leyes. La aplicación requiere de personas sensibles a su tiempo; son herramientas humanas y temporales.
Deben ser capaces de tener un criterio que les permita distinguir un vicio, por decirlo así, de un cambio. Muchas veces, cuando miramos nuestras leyes antiguas nos asombramos porque contienen un retrato viejo que no nos gusta. A otros, en cambio, les parece que esa mirada al pasado está justificada. Uno de los argumentos del gobierno polaco es que lo que quiere hace ya se hizo en los años 20. ¡Estupendo argumento retroceder cien años!


No es Polonia el único lugar con problemas con los jueces. De Egipto hemos ido contando el enfrentamiento entre el gobierno y los jueces. El problema aquí es mucho más complejo porque los jueces son un poder, no en el sentido democrático definido por Montesquieu, sino un poder arbitrario que en ocasiones sirve al poder político y en otras se le enfrenta. Lo que ha llevado a enfrentarse en Egipto es que el gobierno ha decidido que el mecanismo interno que los jueces querían mantener para acceder a los más altos cargos judiciales —la antigüedad— deje de aplicarse y que sea él quien, de una terna, seleccione la persona que decida para el cargo.
La contestación de los jueces ha sido enviar una sola propuesta para presidir el Consejo de Estado, la del juez Yehia Dakroury, de 69 años. Es obvio que mandarle una propuesta a alguien que pide tres para elegir es un truco burdo que el presidente Al-Sisi, evidentemente no ha aceptado. Mada Masr nos cuenta:

Sixty-nine-year-old judge Yehia Dakroury has spent 41 years working in the State Council, the site of Egypt’s administrative justice. He has served as head of the Court of Administrative Justice and the council’s deputy head.
He was also the State Council’s sole nominee for the position of chairman, a nomination overlooked by President Abdel Fattah al-Sisi who, it was announced on July 19, selected judge Ahmed Aboul Azm, the former head of the council’s legislative committee, instead.
The council’s decision to propose Dakroury alone for the post is political. The chief judicial appointments law, passed in April, replaced the long-standing customary principle of appointment by seniority within Egypt’s judiciary, stipulating instead that the president will select new chairmen from among three nominees proposed by each body. The law was widely criticized for granting the president sweeping powers to appoint the heads of Egypt’s judiciary.*


Según el retrato que Mada Masr hace del juez propuesto y no seleccionado, Yehia Dakroury tiene un amplio historial de llevar la contraria a los gobiernos, especialmente al islamista de Morsi en el que vio una clara intromisión al situarse por encima de las leyes en su famoso decretazo de finales de 2012. A este gobierno también le ha metido el dedo en el ojo en varias ocasiones, forma de marcar las líneas. Especialmente ha tenido parte en el caso de las islas de Tiran y Sanafir, que finalmente —contra las decisiones judiciales— el parlamento ha aprobado.
Me llama la atención, en cualquier caso, algunos detalles que del juez Dakroury se recogen en el artículo. Tras señalar algunas intervenciones, se señalan algunas decisiones de su carrera judicial:

In April 2015, the CAJ ruled in favor of the Interior Ministry’s decision to prevent a Libyan citizen from entering the country because of his sexuality, a ruling that supported the ability of the ministry to expel gay foreigners.
In May of the same year, the CAJ issued a ruling obliging the government to ban porn websites.
Dakroury commented on both rulings, saying that, in his view, the freedoms and rights granted by the Constitution are not absolute, but rather are subject to the protection of family values.
In October 2011, Dakroury stated that implementing gag orders on and banning the broadcast of Mubarak regime figures’ trials “was within the rights of the court and does not contradict the role of the media.”
“I support the ban because broadcasting the trials would create parallel trials on satellite channels. At the end of the day, the judge is human, and you can deprive him of his opinion, but not his feelings. The ban on broadcasting and publishing guarantees the integrity of litigation,” he said in a press interview.
Dakroury also declared his opposition to the appointment of women within the judiciary in 2010, when he served as chairman of the State Council’s Judges Club. “A woman’s appointment as judge would require her to sit behind closed doors with two or more male judges. This is considered a private setting, and is prohibited by Islamic jurisprudence,” he said at the time.*

La propuesta de los jueces para ocupar la presidencia del Consejo de estado, entre otras cosas y según lo señalado, es alguien que: 1) no deja entrar gais en el país; 2) no quiere que se retransmitan los juicios de carácter político; 3) la Constitución se la salta en función de lo que él considerada "valores familiares"; y 4) no quiere que haya mujeres entre los magistrados del Consejo de Estado porque una mujer no debe estar en una reunión con dos o más hombres. Se comprenderá fácilmente que lo que le han enviado al presidente en un "juez-bomba de relojería".


Problemas no solo con los jueces y sino con el Fiscal General los tiene Donald Trump. Los jueces, como sabemos, han estado invalidando sus órdenes ejecutivas o reduciéndolas en sus propuestas. Ahora le toca a Fiscal General Jeff Sessions, que tras haber sido nombrado, se inhibió allí donde Trump esperaba que actuara como un empleado. El sentido empresarial de Trump le hace ver a les personas que nombra como a su servicio. Él lo llama "lealtad" y por más que le expliquen que la cosa no funciona así ha desatado una campaña de incontinencia verbal y tuitera contra él, lo que ha provocado un refriega dentro del propio bando republicano en el que muchos ya están marcando distancias The Washington Post recoge esta situación:

Rep. Mark Meadows (R-N.C.), chairman of the hard-right House Freedom Caucus and a lawmaker with a direct line into Trump’s inner circle, said the president’s criticism of Sessions “shows the growing frustration of this whole Russia thing.”
“The president knows he’s innocent and doesn’t have people defending him,” he said, adding, “I do think the attorney general has been very loyal.”
Numerous senators issued statements Tuesday testifying to Sessions’s personal qualities.
“Jeff Sessions is a man of integrity, loyalty, and extraordinary character,” said Sen. Richard C. Shelby (R-Ala.). “I join the people of Alabama in giving Jeff Sessions my deep respect and unwavering support.”
Senate Majority Leader Mitch McConnell (R-Ky.) told reporters that Sessions “is doing a fine job” and that he “made the right decision to recuse himself” from the Russia probe.
Sen. Rob Portman (R-Ohio) called Sessions “a man of deep conviction and principle who believes in the rule of law” and “always has the best interests of our country at heart,” while Sen. Lindsey O. Graham (R-S.C.) called him “a rock-solid conservative” and called Trump’s tweets “highly inappropriate.”**


La idea de "loyalty" de Donald Trump es una perversión de lo que es la función pública. Solo alguien como Trump, que carece de sentido del Estado y de los límites de la política, interpretaría el sentido de la "lealtad" como algo personal y no como un compromiso institucional y con el pueblo, el de la independencia de los funcionarios que se deben a la Ley.
Los ejemplos señalados nos muestran más empeño en el Poder que en la Ley y la Justicia. Son formas profundamente retrógradas que no solo tratan de poner la Ley al servicio del Poder —y alejarla de la Justicia— sino que evitan que la sociedad pueda verse identificada con las instituciones que deberían defenderles.
La tentación judicial —el deseo de control de los jueces— es muy peligrosa. Transforma una democracia en un simulacro y a una dictadura en una pseudodemocracia. Hay que evitarla.


* "Meet Yehia Dakroury, the sidelined State Council judge" Mada Masr 19/07/2017 https://www.madamasr.com/en/2017/07/19/feature/politics/meet-yehia-dakroury-the-sidelined-state-council-judge/

** "Capitol Hill throws up red flags as Trump moves on Sessions and possibly Mueller" The Washington Post 25/07/2017 https://www.washingtonpost.com/powerpost/capitol-hill-throws-up-red-flags-as-trump-moves-on-sessions-and-possibly-mueller/2017/07/25/e1e3e05e-715a-11e7-9eac-d56bd5568db8_story.html


martes, 25 de julio de 2017

El futuro afgano muere cada día

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mujib Mashal, con la colaboración de Jawad Sukhanyar y Fatima Faizi, nos cuentan en The New York Times de ayer la historia de Najiba Hussaini, una joven afgana. Había nacido en una aldea que vivía de la cosecha de la almendra. Su buen aprovechamiento escolar hizo que recibiera una beca que le permitió estudiar un grado en Informática en la India. Posteriormente, pudo realizar un postgrado en Japón para ampliar sus estudios. Todo ello tiene un enorme mérito en cualquier país, pero mucho más en Afganistán donde los recursos hacen que todo sea mucho más selectivo, todo cuesta más.
Nos cuenta el periódico:

Last fall, Ms. Hussaini, 28, returned to lead the database unit at Afghanistan’s mining ministry, developing applications to digitize an old bureaucracy that is crucial to the country’s economic future.
Her life and dreams were cut short on Monday morning as she was making her way to work. A Taliban suicide bomber detonated a vehicle full of explosives in western Kabul, killing at least 24 people and wounding another 42, according to Najib Danish, a spokesman for the Afghan Interior Ministry. Another senior security official put the number of dead at 38.
As has become routine after such large blasts in Kabul, family members searched for hours for news of loved ones, going from hospital to hospital. Many of the bodies, including Ms. Hussaini’s, were badly burned.
“We identified her from her ring — silver, with a turquoise-colored stone,” said Hussain Rezai, who was to be formally engaged to Ms. Hussaini within weeks.*


La historia se puede contar de muchas formas, desde las frías cifras en las que los números no nos permiten ver las caras hasta contarnos el drama personal y social que las muertes significan. El lenguaje lo permite todo, la distancia y las emociones.
El artículo nos hace ver una vida arruinada por la barbarie, pero va más allá. Su título es "Living to Modernize Afghanistan, and Meeting a Grim End". Podría utilizarse para muchos otros lugares, para muchas otras muertes.
Una vida es lo que hacemos, pero también lo que dejamos de hacer. Najiba Hussaini no podrá hacer muchas cosas para las que se había formado durante años con una ilusión, la modernización de su país después de las vicisitudes que se han cebado en él. De la violencia solo ha salido oscuridad.
En muchas ocasiones en estos años hemos recogido estas historias —sobre todo de mujeres— en las que la violencia se ceba en las personas que representan cualquier tipo de cambio. Los talibanes son una fuerza oscurantista que usa la violencia para mantener un orden retrógrado. Como los Boko Haram o el Estado Islámico, "modernización" significa alejarse de ese orden. La mujer lo hace doblemente y contra ellas va la máxima violencia. Tenemos la historia de la paquistaní Malala para mostrar su horror a que la mujer sea educada más allá de la aceptación de una sumisión brutal. Todos los que no aceptan su visión del mundo deben ser eliminados. No hay mucha distinción; todo se hace en el nombre de Dios. Ellos son su brazo ejecutor.
El periódico nos da una perspectiva de la ola de atentados que sacude Kabul:

While Afghan civilians in the countryside have suffered for years, the intensity of the violence in Kabul, the capital, this year is taking an unusual toll on young and educated Afghans. The attacks not only shatter lives largely built on the past decade’s opportunities, but also exacerbate a sense of hopelessness here that has driven many young Afghans to join an exodus to Europe.
[...]
 Most of the people killed or wounded in the bombing on Monday worked for the Afghan Ministry of Mines and Petroleum and were commuting in a minibus from western Kabul. Others were also civilians, including Khala Aziza, a cook at a local orphanage who had five children, now orphans themselves.
“There were 19 employees in that bus; 18 of them were martyred,” said Abdul Qadeer Mutfi, a spokesman for the mining ministry. “All of them were professionals and trained workers.”
A list of the ministry victims broadcast by local news organizations showed that 13 had bachelor’s degrees, in subjects including chemical technology and mineral geology. Two of the victims, including Ms. Hussaini, had master’s degrees.*

Es un drama terrible. Los jóvenes que consiguen vencer las dificultades con las que se encuentran y logran una buena educación que podrían poner al servicio de la modernización de su país se enfrentan a la muerte o al exilio. Quedarse en una lotería sangrienta en la que en cualquier momento pueden encontrarse con el número fatídico.


La inhumanidad de esta constante barbarie es un reflejo del futuro. Los talibanes, "estudiantes de teología", son el equivalente a una oscura revolución medieval; son la negación del progreso. Los que esperan encontrar una paz en Siria pueden que se encuentren con algo parecido a lo que es la "paz afgana", un rosario de muertes en las zonas sociales más sensibles.
No se ha logrado hacer retroceder la barbarie. Las victorias militares son poca cosa para la profundidad del problema: un movimiento reaccionario de décadas. Es la sociedad la que tiene que expulsar la barbarie de su seno. Y eso es casi imposible. Tampoco se puede hacer nada con quien rechaza cualquier tipo de convivencia democrática porque la sola palabra le produce rechazo. Con el fundamentalismo es imposible tratar por definición.
Los gobiernos afectados tratan de combatir con represión y no consiguen nada porque generan más violencia. Es sorprendente que el problema del siglo XXI sea un problema "medieval", de fundamentalismo y rechazo absoluto del progreso.


El terrible ejemplo de Turquía nos muestra que los corderos democráticos pronto dejan aparecer los lobos que tienen debajo. Allí están equilibradas las fuerzas sociales, pero el asalto al estado hará de la educación el arma esencial, como ya han anunciado, eliminado la ciencia y sustituyéndolo por las creencias y mitos ascendidos a rango de verdades eternas. Lejos de adentrarse en el ámbito personal, cada vez más se invaden todas las esferas, incluidas las de la Ciencia, que queda reducida a la práctica de la tecnología, a un saber hacer sin cuestionamiento.
Es difícil luchar contra una barbarie que la sociedad va aceptando, bajo esta y otras presiones, como "virtud". Basta con ver el ascenso de lo retrógrado para comprender que lo que intentan es imposible: mantener controlado algo que no tiene escrúpulos en la destrucción de los seres humanos que se les oponen. El proceso de reislamización —de expulsión de la sociedad de los elementos de modernidad— comenzó hace ya cuatro décadas y tuvo su centro de expansión en Arabia Saudí. Hoy podemos ver sus efectos sociales y políticos.


La muerte de Najiba Hussaini es una en un atentado entre los muchos que se padecen en Afganistán. Es una vida humana en una dura batalla, incomprensible para muchos, pero real para todos. Hussaini era algo más que una vida; era un proyecto de futuro interrumpido.
Por lejano que pueda parecer, es un conflicto próximo, muy próximo. Los que se van, dejan todo atrás porque su vida vale poco; valorémoslo. Los que se quedan, saben que en cualquier momento pueden morir, que no siempre tienen la simpatía social, que tiende a tener un comportamiento miedoso y acomodaticio.
Hacen bien en el diario en mostrarnos qué significa morir reventados en un minibús en Kabul. Hacen bien en ponerle rostro a la ilusión frustrada en un país cuyo futuro es ser tutelado por décadas para evitar una matanza. Afganistán, como algunos otros lugares, no vive una guerra, que es solo la superficie cruenta. Es otra cosa más destructiva para la que carecemos de nombre. Los que han vivido bajo el Estado Islámico lo saben; las que han sido secuestradas por Boko Haram lo saben. Lo saben aquellas cuyas caras son quemadas, sus orejas son cortadas, sus narices arrancadas y sus cuerpos lapidados y quemados. Lo saben. Es el horror que detiene el tiempo.
Con cada Najiba Hussaini que matan, están destruyendo el futuro. Ellos van hacia el pasado.
  
Najiba Hussaini


* "Living to Modernize Afghanistan, and Meeting a Grim End" The New York Times 24/07/2017 https://www.nytimes.com/2017/07/24/world/asia/kabul-explosion-afghanistan.html







lunes, 24 de julio de 2017

De nuevo las banderas europeas en la calle

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De nuevo vemos ondear banderas europeas. Esta vez es en Polonia como antes se vieron ondear en Ucrania y otros lugares. Una vez más, las banderas son llamadas, peticiones a Europa, signo de identificación con unos valores democráticos de los que muchos se sienten alejados por las actividades de sus propios gobiernos.
Esas banderas tienen un valor profundo y muestran un sentido de pertenencia que se aleja del nacionalismo agresivo. Como ocurrió con la Ucrania invadida y dividida, los polacos sacan desde hace un tiempo sus banderas europeas para decir que el camino que eligieron es el que quieren mantener. Representan sobre todo unos estándares democráticos que no ven reflejados en su país, que sienten que están perdiendo. Salen entonces las banderas europeas a las calles.
Son dos los aspectos que centran el ingreso en Europa: los económicos y los políticos. Algunos se mueven más por los primeros que por los segundos. Quieren los beneficios de estar en Europa, pero no se plantean que eso implica unas contrapartidas. Los estándares básicos de la democracia están en la Unión; se puede profundizar más para alcanzar una determinada estabilidad social que sea más justa, en función de las demandas de los pueblos. Pero lo que no se puede es ir contra los principios de la democracia. Polonia —como Hungría— lleva tiempo creando un estado que desentona y muchos polacos lo gritan como defensa desesperada.
En ambos países, desde hace tiempo, se juega al antieuropeísmo dentro de Europa. De los tres enemigos europeos, los gobiernos antieuropeos son el estadio más peligroso. Los populismos disgregadores han sido frenados tras Trump y el Brexit; del exterior nos podemos ocupar, pero de los gobiernos antieuropeos es más difícil ocuparse porque cualquier sanción es utilizada contra la propia Unión Europa.


Como es lógico, la Unión presupone que sus miembros quieren estar dentro o fuera, pero no en un estado intermedio. La Unión Europea es el enemigo "exterior" más cómodo porque realmente no lo es ni pude serlo.
Euronews recoge las opiniones del gobierno polaco:

El Tribunal Supremo debe ser reformado porque, según Kaczynski, “está siendo controlado por izquierdistas y fuerzas extranjeras”. “En este proyecto de ley, nos inspiramos en nuestras tradiciones legales, incluidas aquellas que están entre los años 1928 y 1939, cuando hubo procesos similares en el Tribunal”, añade Matusiewicz, quien insiste en que la elección de nuevos jueces es la misma solución decidida por Alemania. Sin embargo, la asociación de jueces polacos IUSTITITA ha alegado que todas las regiones germanas tienen sistemas diferentes a este respecto.*

La expresión sobre los "izquierdistas" y las "fuerzas extranjeras" las estamos oyendo con ligeras variantes allí donde hay una dictadura o se está formando recortando los derechos de unos y ampliando los gubernamentales. Se las escuchamos a Erdogan todos los días para justificar sus purgas de decenas de miles de personas. Erdogan personaliza. La diferencia es que Erdogan echa a los jueces y el gobierno polaco tumba las leyes.
Una vez destruida la independencia judicial, siempre se recurrirá al argumento de que el gobierno es "respetuoso" con los jueces. Es también muy utilizado por los autócratas. Una vez que se ha "limpiado" la judicatura, entonces, ya puede decirse que es "independiente".
Las perspectivas son bastante negras. Recogen en Euronews:

“Así es como comienza la desarticulación del Estado de derecho” asegura Jerzy Stępień, antiguo presidente del Tribunal Constitucional entre 2006 y 2008, “después, pasa por diferentes fases, incluida la liquidación de la función pública independiente o el control de los medios de comunicación, pero ahora, si el proyecto de ley sobre el Tribunal Supremo es aprobado, el ataúd del estado de derecho quedará completamente sellado.”
Según Stępień, las reformas darán paso a jueces listos para “obedecer” al ministro que serán degradados a “funcionarios políticos”. Además subraya que el Tribunal Supremo es responsable de evaluar la validez de las elecciones: “El señor Ziobro terminó sus estudios aprobando de milagro su examen en la Fiscalía, y debido al pobre resultado se le dijo que no podría soñar con trabajar allí. La paradoja es que ahora es el jefe de todos los fiscales”.*


La defensa del gobierno polaco, no podía ser de otra manera, la ha planteado otro conocido que plantea el mismo problema, el húngaro Viktor Orbán, quien ha hablado de la "inquisición europea" cuando se le ha llamado la atención al gobierno polaco. Este admirador dictadores y presidente uniformados es también un desafío a los principios democráticos de la Unión Europea.
Desear el ingreso y después despreciar los principios sobre los que se ha construido no es muy congruente, pero la Unión en su conjunto deberá lidiar con estas situaciones en el futuro, ya que las presiones exteriores serán mayores. Europa debe seguir siendo un espacio común diferenciado. Es un gran reto porque los nacionalismos parecen insalvables, cuando no deberían serlo. El problema no es la diversidad sino jugar a la contra, que es lo que están haciendo los gobiernos polacos y húngaros (no solo ellos). Este problema —del que hemos tratado en ocasiones— es establecer un juego retórico antieuropeo de cara al público interior mientras que se aprovecha lo que sirve. No se trata de ventajas e inconvenientes, porque las reglas democráticas no pueden ser un "inconveniente". De lo que se está hablando aquí es de algo tan elemental como la separación de poderes para garantizar la independencia de la justicia.


Las tentaciones de los gobiernos de reducir densidad democrática se producen ante la creciente ola autoritaria que sacude el mundo, de los Estados Unidos a las Filipinas, pasando por Oriente Medio y Latinoamérica. La tendencia a la concentración de poderes es una tendencia peligrosa que no se debe mantener en la Europa de la Unión. Los polacos han tenido que salir varias veces a la calles a reclamar que no reduzcan sus derechos y libertades. Lo han hecho, entre otras cosas, por la prensa, por la separación de poderes... Y seguirán haciéndolo. Por eso es importante que se sientan apoyados por instituciones que son también de ellos.
Las protestas de sus ciudadanos y las advertencias de la Unión Europea de algo han servido. Euronews nos traía hace unos momentos esta esperada noticia:

El presidente polaco corta las alas al Gobierno. Pese a pertenecer al mismo partido que el Ejecutivo, Andrezj Duda ha anunciado que no aprobará dos de las tres leyes propuestas en la reforma del sistema judicial tras días de protestas en las calles del país por lo que muchos consideran un atentado contra la separación de poderes constitucional. La primera de ellas es la que afecta al Tribunal Supremo y que daba al Gobierno la potestad de retirar a todos los jueces de la alta instancia que no hubieran sido nombrados por el ministro de Justicia. La segunda eliminaba la autonomía del máximo órgano de gobierno de los jueces. La única reforma a la Duda dará luz verde es la que extiende el control del ministerio de Justicia a los tribunales ordinarios.**


No sabemos cuál será la reacción gubernamental ante este desafío presidencial. Nos imaginamos que no será buena y que volverán pronto a la carga.
Que los polacos salgan a la calle con banderas polacas y europeas es un signo importante. Representa la unidad de principios democráticos. Fueron ellos los que quisieron estar en la Europa unida y democrática. Nos unimos para disfrutar de libertades comunes y vivir una fraternidad que se vaya ampliando. Tratar de mantener nacionalismos agresivos contra la Unión es un despropósito. Hacia el exterior, Europa también debe mantener clara su voluntad democrática y no dejarse chantajear. Europa es un referente para muchos otros. No se trata de la migración sino por el contrario de la importación de valores de equidad y justicia, un bien más valioso que todos los acuerdos comerciales.


Las advertencias de las instituciones europeas son algo más serio que "injerencias" inquisitoriales, como dice Viktor Orbán. La Unión Europea no es "otro", un extraño a lo que ocurre en cualquiera de los países que lo integran. Aquí no puede haber, en lo democrático, discordancias porque afectan a todos. Los "polacos" son "europeos" y como tales han salido a la calle a reivindicarlo. Unos tribunales viciados no entran en su planes; eso lo dejaron atrás. Compartimos leyes que todos aceptamos. No se puede ser ciudadano de segunda categoría en cuestión de derechos en la Unión. Los avances en libertades y justicia de cada país refuerzan a Europa; lo que se elabore conjuntamente para todos debe seguir la misma línea de profundizar en la democracia.
Los polacos sacan su bandera azul con estrellas porque es la suya también.


* "Sheriff o enterrador, ¿cuál es el papel del ministro de Justica en Polonia?" Euronews 21/07/2017 http://es.euronews.com/2017/07/21/sheriff-o-enterrador-cual-es-el-papel-del-ministro-de-justicia-en-polonia

** "El Presidente de Polonia vetará dos de las tres leyes de reforma judicial" Euronews 24/07/2017 http://es.euronews.com/2017/07/24/el-presidente-de-polonia-vetara-dos-de-las-tres-leyes-de-la-reforma-judicial

 

domingo, 23 de julio de 2017

El "deshonesto Don"

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Puede alguien perdonarse a uno mismo? Perdonarse uno mismo es un acto metafísicamente complicado. Solo la carencia de lecturas por parte de Donald Trump le puede llevar a un acto de este tipo. Dostoievski sería recomendable, pero no sé si será demasiado complejo para empezar.
Desde el punto de vista legal, perdonarse a uno mismo se llama "impunidad". Se suele decir que nadie está por encima de la ley. El presidente dispone de la capacidad de perdón, pero ¿por encima del presidente quién está? Que quien perdone sea la máxima autoridad es una forma de refuerzo de la autoridad. Pero la capacidad de perdonarse solo puede proporcionarse desde el exterior. Trump podría perdonar a sus allegados y familia, no sin matices, como ahora expondremos.
Desde el punto de vista psicológico, que se pueda perdonar a sí mismo plantea el problema de que Trump, en su propia psique, ha sido quien ha tomado las dos decisiones, la que requiere perdón y la de perdonarse. Una mente egocéntrica y narcisista como la suya no admite error. Más de una vez se le ha reprochado su creencia en estar por encima de todo y con poder absoluto. Pese a los que le corrigen, Trump sigue pensando que puede hacer lo que quiera porque se considera como un propietario de una empresa que se llama Estados Unidos.
Desde el punto de vista político, el perdonarse es asumir su falta sin asumir su culpa, algo demasiado descarado como para que le sea perdonado. Ni demócratas ni republicanos pueden aceptarlo porque sería el fin de la democracia. No habrían elegido a un presidente, sino a un emperador, Calígula.
The New York Times señala:

NORFOLK, Va — President Trump on Saturday asserted the “complete power to pardon” relatives, aides and possibly even himself in response to investigations into Russia’s meddling in last year’s election, as he came to the defense of Attorney General Jeff Sessions just days after expressing regret about appointing him.
Mr. Trump suggested in a series of early morning messages on Twitter that he had no need to use the pardon power at this point but left the option open. Presidents have the authority to pardon others for federal crimes, but legal scholars debate whether a president can pardon himself. Mr. Trump’s use of the word “complete” seemed to suggest he did not see a limit to that authority.
“While all agree the U.S. President has the complete power to pardon, why think of that when only crime so far is LEAKS against us,” he wrote on Twitter. “FAKE NEWS.”*


"Complete power" es una clara manifestación del carácter absolutista de Trump. Probablemente no se haya elegido nunca a un presidente tan carente de sentido de "lo político" y tan hundido en la idea de "poder". La diferencia es muy grande y debería servir de reflexión a muchos que han estado teorizando cínicamente sobre lo contrario. El mundo, gracias a estos teóricos, se nos ha llenado de personas para las que la política es algo retórico y el poder lo importante. No llegan ni siquiera a la consideración de déspotas ilustrados (hablar de ilustrado respecto a Trump es claramente excesivo).
Trump ha generado un caos entre sus propios allegados, ya sea porque han seguido sus instrucciones o por que no lo han hecho y han actuado por libre pensando que el amparo de la Casa Blanca era suficiente. La expresión justificativa que se ha escuchado estos días —"en el mundo de los negocios se actúa así"— muestra el completo dislate al que se enfrentan los norteamericanos desde que el presidente electo comenzó a tomar decisiones. Con la presidencia efectiva, tras su toma de posesión, el caos siguió ascendiendo. Hoy es imparable.
Resulta hasta cómico que el nuevo secretario de prensa que ha sustituido al desencajado Sean Spicer ("esperaba llegar al año y lo ha dejado a los seis meses y un día", comentaban en la prensa), Scaramucci hay borrado sus tuits anteriores de sus cuentas con la intención de no crear "malentendidos".
The Washington Post se ocupa también de la cuestión del autoperdón. El profesor de Derecho Jonathan Turley, de la U. George Washington, escribe en The Washington Post un artículo con el título "Yes, Trump can legally pardon himself or his family. No, he shouldn’t" y señala:

President Trump is reportedly looking into using his pardon power in response to an expanding special counsel investigation of Russian influence in the 2016 election. If he really did pardon his aides, his family or himself to head off Robert Mueller’s inquiry, the move probably would be constitutional but ultimately self-defeating for the president.
In using his power to pardon potential witnesses against him, Trump probably would convert a weak criminal investigation into a full-fledged impeachment effort. In 1833, Chief Justice John Marshall upheld a presidential pardon by Andrew Jackson by saying that a pardon is “an act of grace” by a president. A pardon in these circumstances would not be viewed as an act of grace, but a gratuity from an isolated president.**


Esto coincide con lo señalado anteriormente: se salva de una para entrar directamente en el proceso de "impeachment", que es la única salida que le quedaría. Trump no ha entendido que una cosa es salvar su cabeza y otra el sistema. Trump ha puesto en peligro el sistema de varias formas. La primera y más evidente es apoyar sus esfuerzos para conseguir en el poder en Rusia. No hace falta recurrir a la Teoría de Juegos nos permitiría comprobar fácilmente que Rusia gana siempre. La única duda es que oculte sus carcajadas o lo haga a la cara.
El aislamiento del presidente no es solo una cuestión moral. La gente se puede aburrir de tener que estar defendiendo a un presidente que cada día hunde más su presidencia. Para muchos, la política es supervivencia y con Trump no solo no está garantizada la supervivencia sino que puede aparecer en cualquier momento algo que haga desear haber estado con la boca callada. Borrar los tuits, como Scaramucci, puede no ser suficiente.


El profesor Turley establece los efectos de esta cuestión del autoperdón:

The issue of whether a president can pardon himself is one of the unanswered questions of the Constitution; it has never happened in the history of our republic. Even Nixon did not stoop to a self-pardon, although he did research it. Neither did Andrew Johnson or Bill Clinton, both of whom were impeached by the House but not removed from office by the Senate. Such an act would make the White House look like the Bada Bing Club. After a self-pardon, Trump could wipe out the Islamic State, trigger an economic golden age and solve global warming with a carbon-eating border wall — and no one would notice. He would simply go down in history as the man who not only pardoned his family members but himself.
Pardoning his associates at this stage would clearly have a tactical benefit, but the historical and political costs of that would be immense. The most obvious reason for issuing pardons now would not be to protect any of the key people from jail but to limit Mueller’s leverage over witnesses. Mueller has selected a team of prosecutorial heavies, some of whom are known for flipping witnesses and using pressure to secure their cooperation. A pardon removes that option and reinforces the ability of close associates to take a hard line with investigators.
Of course, the use of the pardon power to protect the president’s political allies and family members would be legitimately decried as an abuse. It would not, however, be unprecedented.**

La democracia, podemos concluir, se convierte en tiranía. Todos los mecanismos y poderes que el pueblo le ha entregado con la consideración de que serán para el bien del propio pueblo, el presidente los usaría en beneficio de él y los suyos. Quedarían por encima de la ley; el sistema se quebraría. Solo quedaría el impeachment, es decir, deshacerse del que ha quebrado el sistema pervirtiéndolo.
La apelación a la Historia que hace Jonathan Turley no es trivial: da igual lo que Trump pudiera hacer después. Ante la Historia de los Estados Unidos, en las escuelas sería un paria, un tramposo, el "deshonesto Don", como existe el tópico del "honesto Abe", por Lincoln. Sería otro Richard "Tricky" Nixon, como el descrito en el obra de Phillip Roth, "La pandilla" (Our Gang). El ególatra Trump solo podría aspirar históricamente a ser una cagada de paloma en la bandera de las barras y estrellas. Es lo que le están diciendo. ¿Servirá de algo?
La idea del "completo poder" es perversa en una democracia y va contra su esencia misma,  hasta expresada como advertencia en un tuit del presidente. Pero, en la mentalidad de Trump, el poder no es poder si no puedes hacer, por lo que tiende a excederse; los límites son desafíos. No es casual que una de las anécdotas reveladoras de la campaña electoral fuera la invención de un inexistente artículo de la Constitución norteamericana.
Otro de los artículos de The Washington Post es el firmado por tres profesores de Derecho, Laurence H. Tribe, Richard Painter y Norman Eisen, con el título "No, Trump can’t pardon himself. The Constitution tells us so", afirman:

Can a president pardon himself? Four days before Richard Nixon resigned, his own Justice Department’s Office of Legal Counsel opined no, citing “the fundamental rule that no one may be a judge in his own case.” We agree.
The Justice Department was right that guidance could be found in the enduring principles that no one can be both the judge and the defendant in the same matter, and that no one is above the law.
The Constitution specifically bars the president from using the pardon power to prevent his own impeachment and removal. It adds that any official removed through impeachment remains fully subject to criminal prosecution. That provision would make no sense if the president could pardon himself.
The pardon provision of the Constitution is there to enable the president to act essentially in the role of a judge of another person’s criminal case, and to intervene on behalf of the defendant when the president determines that would be equitable.***


Ya sea porque los juristas afirman que no se puede o no se debe, no hay salida por este camino para Trump y su especial "pandilla". Si se repasa el historial de estos pocos más de seis meses se comprobará cómo todo ha sido un despropósito en todos los órdenes. Solo la obcecación puede hacer que este desastre se mantenga mucho tiempo, pero ¿cómo salir?
El descrédito de los Estados Unidos en todos los órdenes está en manos de una persona cuyo comportamiento es difícil de defender en aspectos que van de lo protocolario a la Defensa. Admirado y admirador de dictadores y retrógrados políticos en todos los órdenes, está en un puesto que le viene enorme. Sus acciones nos afectan a todos, como ocurre con su negacionismo del cambio climático o las cuestiones en los conflictos internacionales. Llegó, insultó y amenazó. 
Puede que Donald Trump se perdone a sí mismo; puede que sea el único que le perdone.


* "Trump Says He Has ‘Complete Power’ to Pardon" The New York Times 22/07/2017 https://www.nytimes.com/2017/07/22/us/politics/donald-trump-jeff-sessions.html
**  Jonathan Turley "Yes, Trump can legally pardon himself or his family. No, he shouldn’t" The Washington Post 21/07/2017 https://www.washingtonpost.com/outlook/yes-trump-can-legally-pardon-himself-or-his-family-no-he-shouldnt/2017/07/21/6134fb12-6e2d-11e7-b9e2-2056e768a7e5_story.html

*** Laurence H. Tribe, Richard Painter y Norman Eisen "No, Trump can’t pardon himself. The Constitution tells us so" The Washington Post 21/07/2017  https://www.washingtonpost.com/opinions/no-trump-cant-pardon-himself-the-constitution-tells-us-so/2017/07/21/f3445d74-6e49-11e7-b9e2-2056e768a7e5_story.html