martes, 25 de abril de 2017

La perversa lógica cotidiana

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De todo este mundo bárbaro del que recibimos cada día información sobre desastres y maldades, siempre hay cosas pequeñas que adquieren valor de ilustración no por ser frecuentes sino por lo contrario. Su perversión aparece resaltada precisamente por el valor simbólico que tienen ante nuestros ojos. Todos sentimos el horror cotidiano, contra el que estamos vacunados: es aquel que nos afecta y ratifica nuestra visión del mundo. Es el horror de los decapitadores, de los maltratadores, de los lapidadores, el de los falsos justos, el de los hipócritas virtuosos, el de los necios poderosos.
Tres historias estos días me han dejado estos días con el ánimo débil. Lo han hecho precisamente por su novedad, porque sus imágenes son inhabituales y te abren espacios de reflexión sobre el estado de las cosas y el mundo que se eleva ante nuestros ojos cada día.
La primera de ellas ha sido la noticia sobre las ejecuciones en los Estados Unidos por el hecho de que caducaban los productos químicos usados en el proceso. El 5 de marzo, El País titulaba "Arkansas ejecutará a 8 presos en 10 días para evitar que caduque un componente de la inyección letal". Decía el periódico:

Mejor matar a que se eche a perder la inyección letal. Tras 12 años de interrupción de la pena capital, el pequeño estado de Arkansas (tres millones de habitantes) va a poner fin a la vida de ocho presos en tan solo 10 días. Será la mayor ejecución en cadena en Estados Unidos desde la reinstauración de la pena máxima en 1977. El motivo para acabar con tantos condenados en tan poco tiempo es, según la Coalición para Abolir la Pena de Muerte de Arkansas, evitar que caduque uno de los tres componentes de la inyección letal. Las últimas existencias de la sustancia, un ansiolítico de efecto rápido, expiran en mayo. Y las posibilidades de obtener nuevas partidas son extremadamente difíciles dada la negativa de la industria a facilitarlas para ejecuciones.*


Asusta la lógica que está bajo este hecho y el desprecio absoluto de la vida humana, la falta de valor asignado en una escala en la que un producto tiene más valor. Es una perversión que procede del sistema, que como la del nazi Eichmann se ampara en la eficacia y hasta se disfraza de virtud. La comunidad ahorra en gastos y se deshace de ocho personas, de ocho fuentes de gasto. Los jueces han logrado bloquear las ejecuciones evitando está marea de eficacia.
El segundo caso es el del atentado contra el autobús del equipo de fútbol Borussia Dortmund. En una ola de atentados por todo el mundo, este —que no causó más que un herido pero podía haberlo hecho con más— se descubrió que era una maniobra de un especulador en bolsa. Había puesto en juego vidas humanas para una maniobra bursátil. Demuestra igualmente una perversión del sistema, una forma depravada de pensamiento. Frente a los crímenes constantes de los fanáticos que muestran una locura, el atentado contra el equipo de fútbol es una pequeña anécdota, pero revela esa carencia que refleja muchas otras carencias a las que nos hemos acostumbrado y que nos lleva al mundo de la especulación arriesgando a los demás, piezas intercambiables para conseguir nuestros fines.


El tercero es otro asunto pequeño: la detención en su colegio de Florida de un niño de 10 años, autista. La madre grabó las imágenes del niño pidiendo, por favor, no ser tocado. Las imágenes no nos dejan distanciarnos emocionalmente. Sin embargo, más allá de las emociones, está de nuevo la inhumanidad del sistema que sigue los mismos protocolos para detener a un asesino que a un niño autista de diez años. Como escribieron algunos, muestra un fracaso de la escuela y de los jueces, incapaces de solucionar de una forma diferente un caso diferente. Pero el sistema es implacable. Como señala un periodista en la CNN, la única novedad del caso es el vídeo grabado por la madre. La práctica es corriente.


Algo similar ha ocurrido con el vídeo del pasajero sacado a la fuerza de su asiento en un vuelo ha sido portada en miles de periódicos y noticiarios de todo el mundo. De nuevo el protocolo. El avión no puede esperar y no se puede perder el tiempo discutiendo. La misma lógica de la caducidad de los productos químicos, de la especulación tras el atentado, del arresto del niño autista. Hay algo que falla en este modo de pensar y que está enrareciendo el mundo en el que vivimos.
Hay una violencia que nos abruma, unas ideas que nos repugnan a las que nos enfrentamos cada día. Pero hay otras que se disfrazan de normalidad, de eficacia o de audacia que son aplaudidas por el sistema como ahorro, eficiencia e iniciativa. Cuando salen a la superficie, cuando se nos muestran, surge la inquietud, el horror, la indignación. Pero están ahí, se enseñan y aprenden.
Con el título "La advertencia póstuma del pensador Zygmunt Bauman", el diario El País publicó ayer un artículo de Antonio Pita dando cuenta de la aparición de dos textos póstumos del sociólogo polaco, Retrotopía (Paídós) y "Síntomas en busca de objeto y nombre", dentro de una obra colectiva titulada El gran retroceso (Seix Barral).

"Hay una creciente brecha abierta entre lo que hay que hacer y lo que puede hacerse, lo que importa de verdad y lo que cuenta para quienes hacen y deshacen; entre lo que ocurre y lo deseable", señala. Bauman defiende que hemos regresado a la tribu, al seno materno, al mundo despiadado que describía Hobbes para justificar la necesidad del Leviatán (El Estado fuerte que evite la guerra de todos contra todos) y a la más flagrante desigualdad, en la que "el 'otro' es una amenaza" y "la solidaridad se le antoja al ingenuo, al incrédulo, al insensato y al frívolo una especie de trampa traicionera". "El objetivo ya no es conseguir una sociedad mejor, pues mejorarla es una esperanza vana a todos los efectos, sino mejorar la propia posición individual dentro de esa sociedad tan esencial y definitivamente incorregible", lamenta.**


Sí. Nuestra tribu es ordenada, protocolaria, eficiente. Nos horrorizamos, con razón, ante muchas noticias que nos llegan cada día. Es fácil defenderse de lo absolutamente otro. Pero deberíamos también preocuparnos por esta perversa cotidianeidad en la que vivimos porque nuestra toxicidad no caduca, porque nuestra especulación no cesa y nuestra sensibilidad desaparece.


* "Arkansas ejecutará a 8 presos en 10 días para evitar que caduque un componente de la inyección letal" El País 5/03/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/04/estados_unidos/1488600606_420874.html
** "La advertencia póstuma del pensador Zygmunt Bauman" El País 24/04/2017 http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/17/actualidad/1492423945_605390.html



lunes, 24 de abril de 2017

Francia, primer asalto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo ocurrido ayer en Francia, tranquiliza y preocupa. Lo primero porque la lógica vuelve a ser lo que era; lo segundo porque los antieuropeos surgen en paralelo, por la derecha y la izquierda, si bien controlados por las mayorías.
El amigo Mélenchon, ese que se multiplica ante los ojos de la gente esparcida por la República, ya nos ha dado un dato: él no es quién para decirle a nadie qué se debe votar en la segunda vuelta. Con la modestia de este gesto paradójico, entierra definitivamente a sus múltiples egos tecnológicos. ¡Lástima de tecnología!
A los herederos de Hollande no les ha quedado herencia. No se ha visto presidente más gafado que el francés actual. Hollande ha sido un zombi de día y galán de noche. Su caída, contra el mito francés, se produjo por sus escabrosas situaciones y por aquello de mezclar lo sentimental con lo político. Esas cosas se hacen antes o después, pero no en medio. Francia no se lo perdonó, unos porque era poco serio, otros porque lo era demasiado. Y lo ha pagado su delfín, Benoît Hamon, dejando las cifras de un histórico, el socialismo francés, en unos niveles de escándalo. No sería Francia justa si le echara toda la culpa a François Hollande. El fiero Manuel Valls también ha hecho lo suyo. No sabemos cuánto tardará el socialismo francés en rehabilitarse ante la opinión pública. Nadie lo sabe, pero se verá en poquito tiempo con las generales.

Con todo, lo que me parece peor de lo ocurrido ha sido lo del candidato Fillon, que también ha recibido lo suyo. Ha demostrado al votante francés que era un hombre terco y ambicioso, algo que pueden ser tanto virtudes como defectos. En esta ocasión se han percibido como defectos. Pocos observadores podrían deducir otra cosa de sus gestos nerviosos, de sus miradas esquivas. Fillon tenía que haberse retirado antes de que fuera demasiado tarde, momento que llegó sin cambios. El que fuera favorito en las primeras encuestas se aferraba a ellas. Pero la vida de las encuestas es como la de esas moscas que solo viven un día. Momificarlas no sirve de mucho.
Cada uno tenía su propia lacra, que ha marcado su destino electoral. Cada uno ha sido víctima de sus errores y obcecaciones, sin que se sepa muchas veces qué es uno y qué es otra.
Entre los dos triunfadores, Marine LePen ha demostrado que, sometida a la lógica del victimismo —los demás se alían contra ella—, mantiene el electorado básico radical y las circunstancias le van trayendo algunos más en cada elección. Tras cada una, Le Pen robustece su discurso de la conspiración contra el pueblo y es eso lo que le hace avanzar. Esperemos que en el tiempo que queda hasta la segunda vuelta no se intente dar un vuelco sorprendente en las elecciones mediante la introducción de algún deus ex machina.
El mantenimiento de sus bases electorales muestra que hay una Francia inamovible que confía en ella o, lo que viene a tener efectos similares, no confía en los demás. Marine Le Pen dice sin pudor "Yo soy el pueblo", una afirmación que conlleva un sistema metafórico anexo. Con su centro en la figura de Juana de Arco —Santa Juana para sus votantes—, Le Pen muestra una Francia oprimida por conspiraciones nacionales e internacionales de las que hay que liberarla. Ella ya ha emprendido su cruzada.


Podemos percibir que su discurso es el mismo del Brexit, devolver el poder y la soberanía al pueblo. Y es el mismo que el de Trump. Hay que ser justos y reconocer que el discurso de Le Pen es el más antiguo, aunque para muchos, como Trump sea el más nuevo. La mala suerte para ella es que el hecho que otros copien y mejoren el Frente Nacional. De esta forma, no solo se le juzga por lo que ella hace sino por lo que otros hacen. Pero la mente funciona así, mediante asociaciones. Siendo el discurso más antiguo el suyo (y de su familia), Francia tiene ya los antídotos para frenar a los Le Pen, que esperamos que funcionen de nuevo. Le Pen es el seguro para la final. Si pasan, el otro recibe los apoyos generales, por encima de ideología. En el fondo, Marine Le Pen les hace un favor. Peligroso, pero favor
Y nos queda Macron, la novedad. La presencia del Frente Nacional es tan determinante en Francia que parece que las elecciones giran siempre sobre que no gane. Francia se ha formado diciéndole no a los Le Pen. En estas décadas pasadas ha visto el crecimiento con preocupación y ha procurado que las crisis no beneficiaran al Frente.


Macron se enfrenta a un poder solitario, sin un partido que le respalde. El argumento es que él está por encima de los partidos. Donde Le Pen dice "yo soy el pueblo", Macron dice "vosotros, todos, sois Francia" y se atrinchera tras la palabra "ciudadanos". La idea orgánica de "pueblo" frente a la cívica de "ciudadanía".
En Europa respiramos porque también debemos seguir los caminos de la ciudadanía, que son los de los derechos y libertades. Los de los pueblos tienden a ser emocionales y excluyentes. Uno debe sentirse de aquello en lo que se puede construir, en aquello que se puede definir. Es más fácil plantear una convergencia de derechos europeos basados en la cultural las libertades, etc. que tomar el divergente camino de la Historia. Hay muchas cosas que hacer, sí, pero convergentes.
Macron no está todavía en el Elíseo. Le queda algún tiempo para prepararse para el asalto de Le Pen. Macron juega con ventaja, la que le dan sus votos más lo que le lleguen, pero hay que tener cuidado porque las pieles de los osos corren mucho últimamente.


domingo, 23 de abril de 2017

El indiscreto vídeo triunfal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como era previsible, Donald Trump ha tratado de sacar el máximo provecho posible a la absolución de Aya Hegazy y los suyos. El vídeo publicado por Trump, con el fondo musical de la canción "God bless The USA", es toda una provocación, pues da casi la impresión de que un grupo de comandos norteamericanos son los que han liberado. Ayer señalábamos que Trump no desaprovecharía la ocasión y que debería de ser una lección sobre lo que se puede esperar de un vendedor de casas como Trump.
Egyptian Streets recoge el vídeo y titula su artículo "Donald Trump Releases Video ‘Welcoming Home’ Egyptian-American Aya Hijazi"*. El vídeo es un ejemplo de cómo manejan la propaganda los equipos de Trump. No han tenido que ponerle palabras, han usado las de The Washington Post, que estará pensando qué ha ocurrido. Tras la bandera norteamericana y las primeras notas de la canción pidiendo bendiciones para los Estados Unidos, la cámara nos muestra el titular, "Freed Egyptian American prisoner returns home following Trump intervention", y los dos primeros párrafos del artículo del periódico:

An Egyptian American charity worker who was imprisoned in Cairo for three years and became the global face of Egypt’s brutal crackdown on civil society returned home to the United States late Thursday after the Trump administration quietly negotiated her release.
President Trump and his aides worked for several weeks with Egyptian President Abdel Fatah al-Sissi to secure the freedom of Aya Hijazi, 30, a U.S. citizen, as well as her husband, Mohamed Hassanein, who is Egyptian, and four other humanitarian workers. Trump dispatched a U.S. government aircraft to Cairo to bring Hijazi and her family to Washington.**


Sorprendentemente, no se menciona en ningún momento que Aya Hegazy fue absuelta por los jueces egipcios, que solo se hará mucho más adelante señalando que se "retiraron los cargos".
El largo artículo es un canto a las acciones de Trump y a su discreción. Se pone mucho énfasis en el fracaso de la administración Obama en el caso:

The Obama administration unsuccessfully pressed Sissi’s government for their release. It was not until Trump moved to reset U.S. relations with Egypt by embracing Sissi at the White House on April 3 — he publicly hailed the autocrat’s leadership as “fantastic” and offered the U.S. government’s “strong backing” — that Egypt’s posture changed. Last Sunday, a court in Cairo dropped all charges against Hijazi and the others.**

El párrafo es el comienzo del destrozo de la figura del presidente, en donde se le deja como una especie de dictador vanidoso al que se seduce lanzándole piropos, como "fantastic".
La lógica de la retórica hace necesario que la dificultad haya sido grande para que se valore el acto de la liberación que se considera el resultado de la acción presidencial. Esto implica resaltar la situación de Egipto tras la liberación de la ciudadana medio americana. El periódico explica:

Sissi, a former army chief who led the coup that overthrew Egypt’s elected president, had been barred from the White House by the Obama administration for human rights abuses. Sissi’s post-coup crackdown has been particularly severe against civil society groups, especially those receiving money from abroad. They are frequently denounced by the government and pro-government media as trying to destabilize the country. Thousands of people remain imprisoned.**

No hay mejora alguna de la imagen egipcia o del presidente por el "gesto", sino una glorificación de la astucia de Trump en dos sentidos: a) conseguir la liberación; b) conseguir lo que la administración Obama no pudo. De esta forma,  el caso de Aya Hegazy se convierte en una intensa fuente propagandística de Trump. En varios momentos del artículo se señala el fracaso de los demócratas en la liberación de la activista, creadora de la Fundación Beladi para los niños de la calle.


Ante la liberación, lo que queda son los tres años de detención arbitraria que se apunta al debe del régimen egipcio. Ya resuenan en el artículo preguntándose si la estrategia de respaldo al presidente al-Sisi y a su régimen es el más adecuado a largo plazo.

“The robust praise and support the president has given to Sissi, which stands in some contrast to what we did, had to have some price, and maybe this is it,” said Antony J. Blinken, who worked on the Hijazi case as deputy secretary of state. “At least it’s a positive development in which everyone can take some satisfaction.”
At the same time, Blinken warned, such support could “have the opposite effect of simply reinforcing [Sissi’s] crackdown at home, in a way I think someday is going to rebound against him, and probably rebound against us. . . . You can try to repress your problems away, but at some point, they will explode.”**


Mucho me temo que el caso sea utilizado para hacer ver que existe una dependencia de los Estados Unidos, una pérdida de soberanía, que la liberación de los jueces frenaba —como veíamos ayer—, pero eso supondría que Trump se limitó a poner el avión militar a su disposición para la vuelta a casa. Y Trump necesita mucho más, como señala el diario, ante el caos de su política internacional.
Los enemigos del régimen lo mostrarán como un segundo caso de traición a la soberanía egipcia. El primero tuvo y tiene enormes consecuencias, la declaración presidencial de la soberanía saudí de las islas de Tiran y Sanafir, hasta el momento de soberanía egipcia. Las manifestaciones callejeras, los efectos en cadena con el caso de los periodistas, etc. lo han convertido en un punto débil de al-Sisi.
El efecto "rebote", señalado por Anthony J. Blinken en los párrafos anteriores, puede volverse contra el presidente en cualquier momento. No solo esto, que sería un argumento más, sino cualquier desliz en el caso palestino con el apoyo a Israel y sus acciones. La visita de Netanyahu a Washington manifestando su satisfacción por la administración Trump es peligrosamente paralela a la de al-Sisi. No lo entenderán fácilmente si Israel se siente fuerte, respaldado por Trump, y provoca una reacción que afecte a Egipto y haga aumentar la represión.


También el efecto rebote, como señala Blinken, afectará a los Estados Unidos. Si hasta el momento las "buenas acciones" de Obama y su secretaria de Estado Clinton los convirtieron en culpables de todo lo ocurrido en Oriente Medio, incluida la Primavera Árabe —a la que muchos han renunciado por considerarla un intento de destrucción de la zona— los vaivenes de Trump y su apoyo a los regímenes autoritarios son una bomba de relojería.
Como ya ha ocurrido, presumir de amistades, convierte a Egipto en un blanco especialmente apetecible para el terrorismo. Es más fácil atentar allí que en los Estados Unidos y el efecto se verá amplificado. Para el Estado Islámico es mucho más rentable atentar contra un aliado de los Estados Unidos y un "amigo del presidente". Hasta el momento, los peores atentados, los realizados contra los coptos, han sido con posterioridad a la elección de Trump.


El caso de Aya Hegazy ha sembrado también malestar en algo que suele esgrimirse con frecuencia el "doble rasero", es decir, el beneficio de la doble nacionalidad frente a otros muchos activistas que siguen en la cárcel sin que nadie se preocupe por ellos como ha ocurrido en este caso. Los grupos activistas, muchos de ellos antiamericanos, encontrarán otro motivo para no fiarse de los Estados Unidos.
Nos alegramos por la liberación de los activistas, quienes por intentar ayudar humanitariamente a Egipto, recibieron un trato negativo y han permanecido casi tres años encarcelados, con siete suspensiones de la fecha de los juicios previstos. Los argumentos que se analizábamos ayer intentaban justificar las dos cosas: que era inocente (por eso se la liberaba, no por presiones) y que había estado retenida tres años (desde ahora, injustificadamente). No era fácil y se intentaba expresar que su corazón era bueno, pero sus acciones desconocían cómo había que hacer las cosas en Egipto. Como vimos, algo ridículo, intentando salvar la cara presidencial por la liberación.

The Washington Post, por el contrario, deja en manos de Trump y su administración que, "sin ninguna compensación" más que palabras de apoyo y palmaditas en la espalada, ha sacado a una ciudadana norteamericana. La contrapartida es que —sin negar la eficacia— avisan de los peligros de alentar al régimen egipcio, al que consideran autoritario. La visión de hoy complementa la de ayer en uno de esos casos de los que todos intentan sacar provecho y el futuro decidirá.
La falsa modestia y aparente discreción, como señalábamos ayer, se traduce en ese vídeo triunfal que contrasta con el deseo manifestado de no crear un problema interno al "amigo". Pues ya se lo han creado: el resultado final de esta operación propagandística norteamericana, la conclusión que saca la prensa internacional, es que Egipto no es un estado de derecho, que se detiene arbitrariamente y se libera a los presos por petición del presidente de otro país, que lo traslada a los jueces, que hacen lo que se les pide. Lo que no hizo con Hillary Clinton, lo ha hecho con el buen amigo Trump. Egipto y la presidencia han salido debilitados en sus respectivas imágenes. El indiscreto vídeo triunfal es un canto al poder de Trump.
No creo que tarden mucho en preguntar al gobierno por el caso. En Egipto, todo tiene matices y recovecos.



* "Donald Trump Releases Video ‘Welcoming Home’ Egyptian-American Aya Hijazi" Egyptian Streets 22/04/2017 https://egyptianstreets.com/2017/04/22/donald-trump-releases-video-welcoming-home-egyptian-american-aya-hijazi/

** "Freed Egyptian American prisoner returns home following Trump intervention" The Washington Post 20/04/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/freed-egyptian-american-prisoner-returns-home-following-trump-intervention/2017/04/20/d569fe1e-2608-11e7-bb9d-8cd6118e1409_story.html?utm_term=.74308bc4bfc1#comments


sábado, 22 de abril de 2017

Un caso, tres versiones... y algunas teorías falsas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los casos más sonados de la lucha emprendida contra las ONG extranjeras en Egipto es el llamado "caso Beladi", que es el que ha tenido —por encima de lo establecido por la ley egipcia— casi tres años en la cárcel a una serie de activistas entre los que se encontraba una mujer, Aya Hegazy, con doble nacionalidad egipcio-norteamericana. La ONG Beladi, dirigida por Aya Hegazy y su marido, se dedicaba a la atención de uno de los males que asolan a Egipto: los niños de la calle. Las acusaciones contra ella fueron por secuestro, tráfico de personas, prostitución de menores, abusos sexuales, etc. y una muy peculiar: llevar a los niños a manifestarse en favor de grupo terrorista, es decir, de la Hermandad Musulmana. Esta última acusación convierte prácticamente en tabú la posibilidad de defensa interior so pena de ser acusado de apoyo a banda terrorista.
Es probable que si Hegazy no hubiera tenido la nacionalidad norteamericana, su vida hubiera sido en esta ocasión más sencilla. La obsesión con las ONG que reciben financiación extranjera es porque se reduce el poder sobre ellas. La subvención es una forma de control y los que reciben financiación exterior son peligrosamente autónomos y puede realizar más denuncias de las debidas, especialmente en el caso de las que afectan a los derechos humanos. La explicación del gobierno egipcio siempre ha sido que muchas ONG eran grupos terroristas camuflados o recibían financiación de países que lo promueven. Se trataba de desmantelar la red de ONG de los Hermanos Musulmanes que, en efecto, habían recurrido a esta figura para mantener sus actividades y penetrar socialmente. Pero como suele ocurrir, el gobierno egipcio empezó a extenderlo a los que pudieran ser fuentes de crítica. La desidia del gobierno de Mubarak dejó muchos aspectos sociales al margen de la dedicación necesaria: las carencias sanitarias, educativas en muchas zonas, atención a las mujeres, a los detenidos, etc. Muchas de estas asociaciones tenían un sentido cívico, promoviendo derechos y denunciando los abusos. En muchas ocasiones, han sido clausuradas, detenidos sus miembros, bajo acusaciones de financiación exterior (es decir, la recepción de ayudas). Subvenciones, ayudas, etc. son formas de control y al gobierno no le gusta que la autonomía se convierta en denuncia sistemática. Su concepto de la imagen pública es esencial y los informes, muchos de ellos demoledores —como los del acoso o la mutilación genital— entran en contradicción con lo que se pretende transmitir.
En este caso, la nacionalidad norteamericana de Aya Hegazy, en pleno conflicto del gobierno egipcio con la administración Obama, muy crítica con el país por las violaciones de los derechos humanos, ha sido un elemento que ha mantenido la atención puesta en este caso ante la opinión pública estadounidense y la internacional. Las detenciones previas al juicio, como es sabido por la frecuencia con lo que ocurre, han sido utilizadas como "castigo", no como "pena". Larguísimos periodos de detención son aplicados a personas cuyos cargos se pueden resolver en juicios de apenas unas horas o minutos. Este es el caso de Aya Hegazy.


Finalmente, los jueces han decretado su libertad después de todo este periodo de tiempo. Lo que ha planteado un nuevo conflicto por la forma en que todos han intentado apropiarse de su liberación. Este hecho produce una serie de paradojas y sinsentidos que convierten el caso Beladi en explosivo.
Vayamos por partes. Así es como nos lo cuentan, desde el lado norteamericano, The New York Times:

Ms. Hijazi, who holds dual American and Egyptian citizenship and attended George Mason University in Virginia, was arrested in Egypt in 2014 on charges of child abuse and human trafficking.
Human right groups had mocked the charges against Ms. Hijazi and her husband, who worked at the Beladi Foundation, a nonprofit organization that she founded to care for street children in Cairo. Her case had become a symbol for the treatment of aid workers by the government of President Abdel Fattah el-Sisi.
Mr. Trump’s administration swiftly claimed credit for working behind the scenes to free Ms. Hijazi and other aid workers. Charges against the workers were dropped in an Egyptian court last Sunday.
Sean Spicer, the White House press secretary, said Mr. Trump directed his national security team weeks ago to work on securing her freedom. Mr. Spicer said the president talked privately about her case when he met with Mr. Sisi at the White House this month.
“We’re just pleased that she’s back home,” Mr. Spicer said. “The president and the team successfully worked to have her brought home.”
What you need to know to start your day, delivered to your inbox Monday through Friday.
The Oval Office meeting between Mr. Trump and Mr. Sisi was an abrupt warming in the relationship between the two countries and may have contributed to Ms. Hijazi’s release. Former President Barack Obama had refused to allow Mr. Sisi to visit the White House because of concerns about his human rights record since assuming power in a military takeover in 2013.
Mr. Spicer and other government officials declined to be specific about what actions Mr. Trump’s government took to get the charges dropped.*


Tal como se presenta el caso, han sido las acciones tomadas por la presidencia norteamericana la que ha hecho que Aya Hegazy esté en el despacho oval dando agradecida la mano a su libertador, Donald Trump. No dar detalles de cómo han intervenido en la liberación crea un halo misterioso pero simple: Trump llamó al "fantastic guy" y este le dijo "no problem, enseguida va para allá".
Solo la falta de sentido común de Donald Trump y la necesidad de hacerse una foto como defensor de los derechos humanos en general y de los de los norteamericanos detenidos por el mundo en particular explica tanta torpeza. Pero la torpeza tiene consecuencias.
En Egipto, con información de Reuters, Egypt Independent recoge la "foto publicitaria" que la familia Trump se ha hecho con la activista liberada:

Hijazi, 30, sat next to Trump in the Oval Office for a meeting that also included Trump's daughter, Ivanka Trump, her husband, Jared Kushner, and Dina Powell, the top White House aide who accompanied her home on a US military jet on Thursday. Ivanka Trump and Kushner are top advisers to the president.
"We are very happy to have Aya back home and it’s a great honor to have her in the Oval Office, with her brother," Trump said, declining to answer questions about her case. Hijazi was accompanied by her brother, Basel.
[...] Pressed on how Trump managed to gain her release when President Barack Obama had not, White House spokesman Sean Spicer said he would leave it to others "to look at the different strategies to see why the president was successful" and Obama was not. Critics had accused the Obama administration of indifference to her case.**


Es difícil encontrar una manipulación del hecho más burda. De lo que no es consciente (o no le importa lo más mínimo probablemente) es que ha dejado al presidente al-Sisi como un dictador por encima de las leyes y a Egipto como una república bananera, además de dejar como prevaricadores a los jueces y funcionarios implicados.
Este no era probablemente el guión de la película. El guión más exitoso para ambos era el siguiente: 1) los jueces condenan a Aya Hegazy; 2) el presidente al-Sisi (de esto se habló) hace un gesto de gracia (los tres años en la cárcel a espera de juicio no cuentan) y libera a Hegazy como confirmación de las buenas relaciones entre ambos países; y c) el presidente Trump recibe a Aya Hegazy en el despacho oval y hace un canto glorioso confirmando al "fantastic guy" como un presidente respetuoso de leyes, procedimientos y derechos humanos.
Pero el protagonismo de Donald Trump (y familia) es infinito y su ego inmenso. Tenía que ser él quien sacara de la cárcel a Hegazy. La lástima ha sido que es un país amigo y no podía utilizar drones, que hubiera sido más espectacular.
¿Por dónde se ha roto el guión previsto? Evidentemente allí donde cambiaron a los malos de la película: los jueces. Si los jueces detienen a la fundadora de una ONG de niños de la calle, la tienen en prisión y la condenan, serán siempre los malos. El presidente el-Sisi se "redime" al liberarla, queda como un gobernante generoso. Eso podría haber sido reconocido por Trump, pero era darle el protagonismo al presidente. Es probable que el propio Trump o su entorno hagan ver que "no ha sido fácil conseguirlo" porque así aumenta su mérito.
La jugada de los jueces ha sido brillante. Son ellos los que han absuelto de cargos a Aya Hegazy dejando toda la responsabilidad a los que la detuvieron, el Ministerio del Interior y la Policía, es decir, el responsable fue el gobierno.


Recordemos que estamos en plena guerra entre jueces y el gobierno de al-Sisi que intenta controlarlos mediante la nueva ley de los órganos del poder judicial, cuyos miembros serán elegidos por el presidente y no por antigüedad como ellos quieren. La primera batalla en esta guerra fue cuando decidieron rechazar la legitimidad del gobierno para entregar a Arabia Saudí la soberanía de las islas de Tiran y Sanafir. Desde entonces son muchos los desacuerdos que se manifiestan en las absoluciones en juicios de personas, sobre todo activistas, que han sido encerrados por motivos claramente políticos, más que por seguridad. En marzo pasado, otro tribunal anuló la condena a dos años de prisión al presidente del sindicato de periodistas y a otros colegas por el caso de las protestas contra la entrega de las islas. Pasar de dos años de condena a la liberación no debió hacerle mucha gracia al gobierno, pues de nuevo era el Ministerio del Interior el implicado.
Y ahora esto.
Una tercera versión del asunto es la que nos da, como de pasada, el diario Ahram Online:

Freed Egyptian-American activist Aya Hegazi has returned to the United States only a few days after an Egyptian court acquitted her and others of charges related to the abuse and exploitation of children, following three years of detention.
A White House official who was not authorised to discuss the case by name and requested anonymity told AP Thursday evening that Hegazi and her husband Mohamed Hassanein, an Egyptian included in the case, had arrived in the Washington area.
On Sunday, the court acquitted the seven other defendants in the case after finding them not guilty of charges of human trafficking, kidnapping and the sexual exploitation and torture of children.
Hegazi, now 30, and her husband were arrested in May 2014 over allegations that her NGO Belady Initiative, which works with street children in Cairo, was involved in child abuse and was operating without a licence.
Local and international rights groups have criticised the case, alleging a lack of evidence and complaining about the prolonged pre-trial detention.
During his April visit to the US, Egypt's President Abdel-Fattah El-Sisi said that he might be willing to give Hegazi a presidential pardon if she were convicted.***


Hay algo de asepsia en la escritura. Por lo pronto choca que no aparezca la palabra "Trump", que es sustituida por "White House", en cuyo nombre nadie se atreve a hablar oficialmente para señalar, como si se tratara de un asunto secreto, que ha llegado al "área de Washington". Este "secretismo" contrasta con la publicidad del caso hecha por Trump, reuniéndose con la familia en el despacho oval, algo que se suele reservar a los mandatarios o casos muy especiales. Nadie ha ido o a fotografiar el momento del encuentro en la Casa Blanca. El periódico usa una foto de archivo, en la cárcel. Trump no aparece ni mencionado, ni en foto. Y es poco probable que lo haga en los medios egipcios.
¡Qué contraste con las informaciones sobre el caso durante la visita de al-Sisi a Trump hace unas semanas! El mismo periódico, Ahram Online titulaba "Egypt's Sisi 'may use legal powers' in Aya Hegazi case after verdict". Se recogía en el artículo las palabras del presidente en una entrevista ante la cadena Fox.

Egypt’s President Abdel-Fattah El-Sisi told Fox News on Wednesday that he may use his authority in the case of imprisoned Egyptian-American activist Aya Hegazi, once the court has reached a verdict.
Fox News' Bret Baier asked the president if her name had come up in discussions with the US administration.
"We always act with respect for the law and the judiciary," the Egyptian president told Baier, speaking in Arabic.
"I would like to reassure those who are interested in this case, and, by the way, the charge against her is using children in demonstrations, that it is now being looked into in the courts, and as soon as there is a verdict, this will be decided."
"As soon as the courts issue a verdict, we will have an opportunity based on my authority as president to act in a suitable way," he said.
An Egyptian court has set 16 April for a verdict in the case of Hegazi and six other defendants, who are charged with human trafficking, kidnapping, and the sexual exploitation and torture of children.****


Con estas declaraciones, el presidente estaba diciendo a los jueces "seré yo quien quede bien en este caso" porque tengo un elemento que me permite quedar bien cuando me interesa y hacer favores, el perdón. Los jueces han debido pensar que era mejor si  la soltaban ellos después de tres años, antes que quedar mal.
Que sea el presidente Trump el que se haga la foto con su familia y Aya Hegazy en el despacho oval debería servir de lección a Egipto sobre quién es Donald Trump y lo que le importan los demás, meras vías para su éxito personal en sus bajísimas horas. Le costó la vida a un soldado americano su deseo de tener una operación exitosa inmediatamente de llegar a la Casa Blanca; usó a su esposa para desviar la atención y hacer un discurso patriótico emocional. El padre se negó a ir y pidió que se abriera una investigación sobre la operación. El lanzamiento de la "madre de todas las bombas" ha causado una operación ayer con la muerte de más de cien soldados afganos mientras rezaban desarmados en la mezquita a manos de los talibanes que no necesitan armamento tan caro para destruir el doble de vidas. Pero él se hizo la foto.
Pero la cuestión tiene otras aristas más complejas. En la madrugada de hoy, Daily News Egypt publicaba un artículo firmado por Moataz Bellah Abdel-Fattah, con el título "Blame Egypt, Think Why Later", también dedicado a la cuestión de Aya Hegazy y la decisión de la absolución, con una interpretación distinta a las expresadas en The New York Times, Ahram Online y Egypt Independent.
El artículo comienza resumiendo una investigación sobre la que dice estar trabajando. Habla de una especie de injusticia generalizada contra Egipto, al que siempre se le acusa precipitadamente pero después, cuando se llega a la verdad, nadie pide disculpas ni reconoce su error. El artículo, en este sentido, es un lamento más sobre cómo Occidente siempre es injusto y no reconoce el drama egipcio, su excepcionalidad y el valor que esto tiene para la humanidad. Este es su comienzo:

In a research paper, I am currently preparing, I determined that there were decisions made by some opinion-making circles in the West that blame Egypt and Egyptians occasionally, then look for justifications for those claims later.
The presidency of Egypt is the most condemned, followed by the Armed Forces, the police, media, intelligence, judiciary, and then the parliament.
Yet, the presidency is almost always blamed. If a court ruling acquitted a defendant, Western media would claim the ruling was politicized and came by pressure or orders from the presidency, the government, or intelligence.
At the same time, if some defendant is found guilty, it will be claimed to be a presidential or government decision from behind the scene. When the Court of Cassation acquits this same person later, the accusation is ready to be made again, that this was driven by orders issued from a security agency. Egypt is wrong in any case, from the point of view of those. *****


En circunstancias normales, lo que empieza siendo un texto más sobre el victimismo egipcio, de la falta de comprensión universal para sus razones, habría servido para convertirse en una extraña loa al presidente. Según esta teoría, cuanto más te acusan y atacan, mejor, pues es signo de incomprensión y de estar en lo cierto. La teoría dice que si el presidente y el Ejército son los que peor prensa tienen en Occidente, eso es un motivo más para confiar en ellos. En el otro extremo, jueces y parlamento.
Y el ejemplo usado, evidentemente, es el caso de Aya Hegazy y su fundación, acusada de terribles actos con niños y de los que el presidente, en la entrevista con la Fox, se limitó a señalar uno: la asistencia de los niños a una manifestación.
Los párrafos siguientes del artículo se refieren directamente al caso:

We have an example showing the gap in the different assessments of the Egyptian Administration. The Egyptian-American activist Aya Hegazy returned to the US after three years of pre-detention during the trial having been accused of human trafficking. On Sunday, an Egyptian court acquitted Aya Hegazy and seven others of the charges of trafficking.
The case was publicly known as the Belady Foundation. All eight defendants were accused of human trafficking, abduction of children, sexual abuse, and forcing the children to partake in political demonstrations.
Her lawyer affirmed several times that Hegazy was only doing charity, rescuing street children. Hegazy is a good example of someone who does a good thing in a wrong way.
Hundreds of organizations work in the same field with the same goal but were never accused of breaking law of the land. Indeed, she tried to provide a service to Egypt and Egyptians, but in line with her own standards and rules, without considering the formal laws and procedures in a country that has been suffering from infringement upon its sovereignty for years.
She wants to help street children. Egypt has witnessed dozens of organizations that used similar slogans but later found to have caused more damage than good.
The court issued its verdict based on the information it had. The previous US administration had asked the Egyptian authorities to release Aya Hegazy.
A statement issued by the White House, in September 2016, demanded Egypt to drop all charges against Hegazy and to release her. But the Egyptian Foreign Ministry condemned the statement and hinted that some American officials insist on disregarding the principle of the rule of law.
But talks about the case remained in the hallways of the Egyptian judiciary, insisting the case must be processed carefully so that Hegazy does not suffer injustice, given her good intentions. When she was acquitted, the court was as courageous as it was when it decided to detain her before.*****

Sorprendentemente, el caso se presenta como el de alguien "no culpable" sino "equivocada". Ella actuaba para hacer el bien, pero no entendía cuáles eran las formas egipcias. Otros muchos han hecho lo mismo, pero acorde a los estándares locales. La frase para referirse a Egipto como "a country that has been suffering from infringement upon its sovereignty for years" es relativamente sorprendente porque teóricamente Egipto es un país soberano desde los años 50 en que se proclamó el Egipto moderno tras la revolución. Pero tiene su explicación.
Posteriormente, se explica la pérdida de soberanía desde las presiones de la administración norteamericana para que ella fuera liberada. El gobierno egipcio constantemente habla de la "autonomía" del poder judicial y del respeto a lo que los jueces hacen. Esto, como es notorio, es muy relativo y lo ha sido siempre. La esperanza en la autonomía de los jueces se ha quebrado demasiadas veces liberando asesinos o rebajando condenas de responsables de demasiadas cosas. No hace falta volver a contar aquí lo que ocurrió con el oficial de policía que mató a sangre fría a la activista, portadora de flores, Shaimaa al-Sabbagh, al revisar su caso. Podrían contarse muchos otros.


El argumento de Moataz Bellah Abdel-Fattah es que Occidente acusó a los jueces de injustos por detenerla y que, sin embargo, ahora no reconoce su "independencia" cuando la liberan. Fueron justos e independientes cuando la detuvieron y lo son ahora cuando la absuelven. El problema que el autor soslaya los tres años en los que se ha incumplido la justicia egipcia reteniendo sin juicio a los acusados y, como se ve, con pruebas poco sólidas. La absolución misma implica que lo que había contra ella no tenía fundamento alguno.
Lo que no sabía el autor es que Donald Trump se iba a apuntar el éxito con la recepción orquestada en la Casa Blanca y se iba a hacer la foto haciendo ver que esa "soberanía egipcia" es inexistente. Basta con llamar al "fantastic guy" y ya está hecho. Esa es la lectura internacional: Egipto hace lo que le dice Donald Trump. La versión más cruda es que el presidente ha ordenado a los jueces que la liberen. La nuestra es otra, en clave interna: al anunciar el presidente que si la condenaban, aplicaría el perdón, los jueces han decidido privarlo de ese placer.


Trump de apunta el éxito de la liberación y hace ver que es el jefe y los jueces se apuntan la justicia. En medio queda el presidente al-Sisi: unos pensarán que se lo ha dicho Trump y él ha presionado a los jueces; otros, en cambio, lo verán como un desafío después de las islas, los periodistas y la lucha por el control judicial cambiando la normativa en el parlamento.
La tercera parte del caso es otro argumento egipcio: la excepcionalidad.

But what concerns me more is that Hegazy and her colleagues must understand that Egypt lives in exceptional circumstances. She had to make sure the procedures she took to found and run a civil society organization were correct because Egypt suffered a lot from those who claimed to have good intentions but did bad.
Hegazy’s innocence shows the size of the dilemma faced by Egypt: government and people. The whole area is in the moving sands, in which the ideas of a state is gone or under sever attack.
Many countries in the region turned to tribes under different flags, carrying weapons on the ruins of their people. Egypt has chosen a difficult path: keeping the state institutions, even if these institutions suffer from corruption, inefficiency or lack of accountability.
But it is important that the state institutions remain intact and subject to structural reforms. In the period after the January 25 revolution and throughout the rule of the Muslim Brotherhood, the Egyptians used to say: if one were to be stopped for inspection, may it be the police or the army, rather than terrorists or loggers.
Egyptians want a strong state with active institutions. Any assessment of the situation in Egypt without accounting for the current circumstances and fears is an evaluation away from reality.*****

No sé si los tres años en prisión por haber intentado hacer algo bueno por los niños egipcios de la calle, algo que ese "estado fuerte" no hace, facilitarán que "sean comprensivos" con el destino que han tenido. Si en la primera parte se desarrollaba el lamento por la injusticia, ahora se desarrolla el de la incomprensión. En vez de mirar a su futuro, Egipto pone delante a Siria y a Libia como ejemplos de lo que puede ocurrir y como justificación de demasiados hechos.
Nada, absolutamente nada justifica lo ocurrido con Aya Hegazy y los suyos. Han sido acusados, encarcelados y difamados, sin fundamento, y sin posibilidad de defensa porque no se celebraba su juicio, pospuesto durante casi tres años. ¿Esto es un "estado fuerte"?


El argumento de que los egipcios prefieren ser detenido por la Policía que por los terroristas ("if one were to be stopped for inspection, may it be the police or the army, rather than terrorists or loggers") es una infamia. A los familiares de Giulio Regeni no les consuela mucho. Tampoco a los miles de desaparecidos con justificaciones demagógicas como esta. Hacer un canto a los jueces porque han liberado a una acusada, claramente una cuestión política, es un consuelo que explica que los argumentos de ese "estado fuerte" son una falacia para justificar algo de lo que los egipcios carecen desde hace mucho tiempo: derechos que no sean pisoteados por el cacique de turno y libertades que puedan disfrutar. Esa es la aspiración de muchos y no vivir deseando que no te toque el "poli malo" ni el terrorista.
La teoría del artículo es que Occidente no entiende lo excepcional del caso. Pero el caso no tiene nada de excepcional, mal que les pese. La experiencia de regímenes militares y de represión ha sido frecuente, en Latinoamérica (Chile, Argentina...) en Asia, en África. ¿Dónde está la excepcionalidad, la novedad, la innovación? Mubarak hizo lo mismo durante 30 años, gobernar con una ley de excepcionalidad que le permitía hacer lo que ahora también se hace: tener a la gente en la cárcel durante tres años o desaparecer.


Afortunadamente, en Egipto hay mucha gente que no piensa que lo normal es que te encarcelen y se olviden, que entienden que un estado es otra cosa. Ese "estado" o "pueblo" es una falsa elección. Encarcelar a una persona injustamente no es signo de "fuerza" sino de "arbitrariedad". Y eso es lo que se denuncia dentro y fuera.
Lo irónico del caso es que quien se ha apuntado el caso ha sido Trump, reduciendo a pedazos esa recuperada soberanía por la que el articulista justifica todo. Puestos a elegir, los jueces han matado dos pájaros de un tiro y el presidente se ha quedado en medio sin poder decir más que Egipto es un país soberano y que los jueces son independientes y, cuando pueden, justos.
Esta es la escueta noticia con la Ahram Online da cuenta del encuentro. La fotografía seleccionada contrasta con las mostradas por la prensa norteamericana. All´se nos muestran sonrientes y dándose la mano. En la foto de Ahram Online, un serio Trump parece sentirse molesto, a disgusto con Hegazy. La noticia, con el titular "Newly released Egyptian-American charity worker visits Trump", elude decir su nombre.

An Egyptian-American charity worker freed after nearly three years of detention in Egypt is meeting with President Donald Trump at the White House.
Sean Spicer, the White House press secretary, says that Trump was directly involved in negotiations to free Aya Hijazi. Hijazi and her husband, Mohamed Hassanein, an Egyptian, returned to the Washington area this week.
Earlier this week, a court acquitted Hijazi of charges of child abuse. The charges were widely dismissed as bogus by human rights groups and U.S. officials. She and her husband had established a foundation to aid street children in 2013, but were arrested along with several others in 2014.
Her case was on the agenda when Trump met this month with Egyptian President Abdel-Fattah el-Sissi.******



Si echamos la vista atrás unos meses, el panorama era muy distinto. El titular de Ahram Online de septiembre de 2016 acusaba directamente a la Casa Blanca de Obama de intentar sacar de la cárcel a una horrenda criminal: "Egypt denounces White House call for release of activist accused of exploiting street children". Era "Egipto" quien denunciaba indignado la presión. 
Hoy los jueces irónicamente le han dado la razón a Obama, se la han quitado al "estado fuerte", y el mérito se lo apunta Donald Trump, cuyas llamadas, da a entender el presidente norteamericano, no afectan a la soberanía egipcia. Algo entre amigos. ¿Quién ha quedado mal?


* "Trump Welcomes American Aid Worker, Freed by Egypt, to Oval Office" The New York Times 21/04/2017  https://www.nytimes.com/2017/04/21/world/middleeast/trump-welcomes-american-aid-worker-freed-by-egypt-to-oval-office.html
** "Trump greets Egyptian-American freed from Egyptian detention" Egypt Independent 21/04/2017 http://www.egyptindependent.com//news/trump-greets-egyptian-american-freed-egyptian-detention
*** "Egyptian-American activist Aya Hegazi returns to US following Egypt court acquittal" Ahram Online 21/04/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/265341/Egypt/Politics-/EgyptianAmerican-activist-Aya-Hegazi-returns-to-US.aspx
**** "Egypt's Sisi 'may use legal powers' in Aya Hegazi case after verdict" Ahram Online 6/04/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/0/262379/Egypt/0/Egypts-Sisi-may-use-legal-powers-in-Aya-Hegazi-cas.aspx
***** "Blame Egypt, Think Why Later" Daily News Egypt 22/04/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/04/21/blame-egypt-think-later/
****** "Newly released Egyptian-American charity worker visits Trump" Ahram Online 21/04/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/265366/Egypt/Politics-/Newly-released-EgyptianAmerican-charity-worker-vis.aspx


viernes, 21 de abril de 2017

Figuras ocultas: mujeres, discriminación y ciencia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Poco después del estreno "Figuras ocultas" (Hidden Figures, Theodore Melfi 2016) tenemos entre nosotros el libro del que salió la película, la obra del mismo título escrita por Margot Lee Shetterley*, publicada por Harper Collins Ibérica (traducción de Carlos Ramos Malave).
Muchos pensarían al verla que el origen de la película era una novela. Las fotografías finales nos confirmaban que aquellos personajes habían sido personas, que habían vivido aquellos y otros muchos acontecimientos.
Lo que nos encontramos en la obra es un magnífico estudio sobre la historia de las mujeres negras y de su lucha por la educación y por poder desarrollar sin limitaciones en su vida esos conocimientos adquiridos con esfuerzo.
No es fácil trabajar en el campo de la Historia y no es fácil escribir "historia". El discurso histórico ha sido sometido a diversas reconsideraciones y críticas en la medida en que supone el uso de determinados mecanismos retóricos y narrativos, lógicos, incluso, que determinan su construcción. Se dice que la historia la escriben los vencedores, cuando se habla de guerras. Pero hay muchos conflictos que no tienen el estatus de guerra aunque, de hecho lo sea. El conflicto racial es uno y el femenino otro.

"Figuras ocultas", en este sentido, es un libro tremendamente actual, aunque su momento sea un período que va de los años 40 a la década de los 60. Es un período clave porque cubre el desarrollo del movimiento de los derechos civiles, algo que está de nuevo hoy sobre la mesa, sobre las calles y en nuevos artículos y obras.
Escribe la autora al final de su libro, en el apartado de los agradecimientos: «Siendo hija de una profesora de inglés de la Universidad de Hampton y de un científico de investigación de la NASA, probablemente fuera inevitable que acabase escribiendo un libro sobre científicos.» (353)
La Ciencia es la tercera de las patas de esta obra: negritud, mujer y Ciencia. Se ha tratado en diversas ocasiones la cuestión del feminismo negro y de la doble opresión, la del racismo y la del patriarcado. Aquí la tercera barrera es la resistencia a la entrada en el campo científico y tecnológico. Son muchas barreras en esta historia.
Una de las cosas interesantes de esta obra es precisamente la desmitificación del romanticismo de la lucha en favor de una perspectiva de lo cotidiano, de un realismo minimalista. Es un gran acierto no dejar que olvidemos que no hay camino de rosas sino un camino abierto por una necesidad: la de mano de obra debido a los millones de hombres que combatían. Las mujeres, blancas y negras, entraron en muchos lugares gracias a las necesidades de la maquinaria de guerra, de las industrias que necesitan ampliar su producción y había perdido la mano de obra, mandada al frente.


La incorporación de las mujeres al campo de trabajo no se hace por ningún  tipo de altruismo sino por necesidad de producción. Por eso el final de la guerra traerá consecuencias. Tras la paz en julio, Shetterley escribe:

Dos millones de mujeres estadounidenses de todos los colores fueron despedidas incluso antes de que cayera el telón en agosto. Muchas anticipaban un alegre regreso a la vida doméstica. Otras, satisfechas con su trabajo, se resistían a volver a la cocina y a los niños. Con el trabajo había llegado la seguridad económica y un mayor poder de decisión en los asuntos domésticos, lo que enfrentó a muchas mujeres con sus maridos. Muchos maridos regresarán a casa y descubrirán que las esposas indefensas que habían dejado atrás se han convertido en mujeres maduras e independientes, escribía la columnista Evelyn Mansfield Swann en el Norfolk Journal and Guide. (102-103)

La sencillez de la idea asombra por sus efectos sociales inmensos. La I Guerra Mundial ya había creado oportunidades dando salida a mujeres hacia algunos empleos, pero será la II la que haga dar el salto dado el esfuerzo industrial que supuso. La necesidad acucia. Esta vez serán los avances en la aviación, promovidos por la competición bélica, la que dé el salto hacia un tipo de formación en esos momentos necesaria: las computistas, mujeres que realizaban los cálculos matemáticos que los ingenieros necesitaban para la construcción de los aviones. El cálculo era importante, pero se consideraba un trabajo mecánico, no creativo. Eran mujeres con formación matemática a las que se usaba como "calculadoras". La existencia de escuelas para negros y maestras que impartían matemáticas hizo que muchas de ellas se reciclaran en este empleo. Era una mejora.
En esta primera fase, durante la II Guerra, los ordenadores no existían todavía. De haber existido, habrían sido las máquinas las que habrían realizado las operaciones de cálculo. Pero la Historia es la que es, aunque se pueda contar de muchas formas o silenciar.


El despido de esos dos millones de mujeres con el eco de los cañones en el aire nos da a entender que no se consideraba tanto un avance como una necesidad. La película se centra en el periodo de finales de los cincuenta y principios de los sesenta, cuando no es la guerra la que lleva a contratar mujeres sino la Guerra Fría en su vertiente carrera espacial. Donde se habían desarrollado los aviones militares, se realizarán los cálculos para que la Unión Soviética no ganara la carrera del espacio, que era propagandística tratando de sacar músculo científico y tecnológico. Intentar poner hombre en el espacio, hacerles pisar la Luna, fue lo que esta vez metió a estas mujeres en un terreno bastante hostil, en especial para las mujeres negras, cuya piel marcaba su estatus.
La década de los cincuenta fue descrita por Betty Friedan, en su magnífica La mística de la feminidad, merecedora del Premio Pulitzer, como un retroceso para las mujeres. No iban a las universidades a estudiar para trabajar después, sino para encontrar maridos con los que cumplir un seductor ideal consumista que se generó —como señaló Friedan— entre la publicidad, las revistas femeninas, el cine y la televisión. Lo que llamó "el malestar que no tiene nombre" era esa sensación de vacío que hizo desgraciadas a millones de mujeres norteamericanas movidas hacia el desarrollo educativo, frenadas en el laboral y encerradas en el familiar.


La observación citada por Shetterly de la columnista del Norfolk Journal and Guide sobre que las mujeres que se iban a encontrar ya no eran las mismas, sumisas y complacientes anteriores, explica bastantes cosas de la extraña década de los cincuenta en la que saltarán las chispas con las fricciones de las mujeres y de la discriminación racial.
Tanto el movimiento de Derechos Civiles —para la cuestión de la discriminación racial— como la denominada "Liberación de la Mujer", tienen mucho de reacciones a la reacción, es decir, el malestar producido tras el retroceso que imponían al final de la Guerra. Lo que habían demostrado había servido de poco. Pero, lo más importante, se lo habían demostrado a ellas mismas. Ya no eran las que habían sido. La chispa de luz había iluminado por un tiempo su existencia.
Una de las muchísimas virtudes de la obra de Margot Lee Shetterly es la capacidad de moverse entre la historia y la psicología individual, las del grupo y la social. Al centrarse en unos grupos de mujeres específicos, puede recopilar materiales (entrevistas, testimonios familiares, etc.) que dan cuenta de los deseos personales, de los sueños y de los sufrimientos por conseguirlos. Pero también nos traslada a su conciencia de grupo, de pequeño ejército que está luchando en su propio frente en una batalla más amplia. Finalmente nos trae una época contradictoria, que es capaz de luchar por mandar un hombre a la Luna pero no le reconoce a la mujer derechos generales y le niega otros específicos a la mujer negra.



Es destacable otro aspecto. La obra es una interesante descripción de la creación de un campo, el de la ciencia y la tecnología de la aviación y del espacio. Nos muestra como se configuró como campo de trabajo de personas muy distintas que iban cargadas con conocimientos y con prejuicios, como los de su propio tiempo.
Una obra muy recomendable para todos estos campos (mujeres, discriminación, ciencia) por separado o juntos, como se dan en la vida misma. Una de las ilusiones de la Ciencia es hacernos creer que las líneas que dibujamos son reales. "Figuras ocultas" hace emerger, en su complejidad, esa explicación de cómo lo viejo controla el desarrollo de lo nuevo y de cómo los grandes prejuicios determinan todos los campos, incluidos los de la Ciencia. Asombra ver a los mejores cerebros de una generación no poder desprenderse de los prejuicios patriarcales y raciales. 
Tuvieron que demostrar tres veces su valía: como mujeres, como negras y como parte valiosa de la comunidad científica.


* Margot Lee Shetterly (2017). Figuras ocultas. Harper Collins Ibérica.