lunes, 23 de enero de 2017

Las filtraciones de El-Baradei

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hay una extraña falta de entusiasmo en la prensa egipcia. En algunos periódicos, la apatía hace que los artículos de opinión no se hayan movido en algunos casos desde hace más de un mes. Y el signo inequívoco del aburrimiento, el deporte, ha desplazado de los puestos de privilegio en las páginas digitales a las crisis y huelgas de los diferentes sectores que se producían en octubre, noviembre y parte de diciembre. Todo está encalma desde que se dieron los pasos legales para tener a la prensa bajo control y a las ONG en el límite.
A pocos días del aniversario, el sexto, de la Revolución del 25 de enero —la única revolución que puede ser llamar medianamente así— los periódicos se deshacen en elogios de los jugadores de squash, fútbol o cualquier deporte que levante el ánimo nacional. El tiempo, con sus irregularidades,  se desplaza también a puestos preferentes en las páginas, junto al aviso —casi aburrido— de que habrá reorganización del gobierno a final de mes. El balneario egipcio está tranquilo, languidece. Los medios apenas prestan atención a la detención de otros funcionarios corruptos pillados con las manos en los millones. Son funcionarios del ministerio de Economía que habían hecho un apaño de recalificaciones para terrenos turísticos. Ahram Online lo cuenta casi con desgana, en unas líneas, sin dar nombres.
Curiosamente, el nombre que más suena en el apacible oasis egipcio es el del que no está, Mohamed El-Baradei, un clásico ya de la difamación. El premio Nobel egipcio apenas tiene defensores después de que decidiera abandonar el gobierno ante el sesgo que cobraba lo que era inicialmente una destitución pacífica y que acabó con mil muertos, la forma en la que el Ejército egipcio quemó las naves de la revolución.


Como nadie se atreve a hacerle sombra a al-Sisi, El-Baradei es el más socorrido para jugar a las apuestas. Así se mantienen algo de tensión política a costa suya. En 2014, Habib El-Adly, el encarcelado antiguo ministro del Interior de Mubarak —los elegía bien—, salió diciendo que El-Baradei era el responsable de la violencia del 25 de enero de 2011 y que eso era una "prueba" de que todo fue una conspiración de los Estados Unidos. Los despropósitos y absurdos contra El-Baradei se acumulan y su silencio sirve para que los poderes egipcios, pasados y presentes, por si hubiera diferencia, lo tengan como culpable aceptado de todo.
El 8 de enero pasado, Daily News Egypt nos resumía el nuevo caso abierto desde los medios afines al gobierno contra El-Baradei:

Several leaked phone calls featuring former vice president for foreign affairs Mohamed ElBaradei were broadcasted on Saturday, in which he verbally attacked several public figures in personal phone calls with lieutenant general Sami Anan and other figures.
The leaks were broadcasted by TV host Ahmed Moussa, a known supporter of the current regime, on the privately-owned channel Sada Al-Balad. Most of the leaks were recorded during the 25 January Revolution and the period that followed.*


De nuevo, la bellaquería al servicio del gobierno no tiene pudor en atacar a las personas, pues está claro que esas filtraciones de grabaciones que se dan a los medios afines provienen de la Policía o el Ejército, de instituciones oficiales. El programa de Moussa es utilizado —con pleno consentimiento— para manipular al país con sus teorías conspiratorias y sembrar las crisis entre aquellos opositores que puedan plantear alternativa al gobierno de al-Sisi.
¿Cuál es el contenido de las filtraciones? Pues tiene conexión con lo dicho por el ministro del Interior de Mubarak, prueba de la continuidad del viejo régimen con el actual. Explicaban en Daily News Egypt:

In his call with Anan, ElBaradei said that he met with a group of youths who were calling for the dismissal of former president Hosni Mubarak-era figure Ahmed Shafiq who was the prime minister at the time of the recording, along with several other figures from his government. He said that he wasn’t particularly siding with them and believes that Shafiq’s government should be given a chance to properly perform.
In other leaked calls, ElBaradei insulted former presidential candidates Hamdeen Sabahy and Amr Moussa, calling them hypocrites. He also called Wael Ghoneim, the person who is often credited for organising the 25 January Revolution, confused.
During the majority of his phone calls, ElBaradei said that several figures were intending to establish their separate and independent political party. However, he said that this mentality and the absence of national consensus will bring back the 60-year dictator rule or will hand power to the Muslim Brotherhood.*

2014
Volver a sacar estas cosas en estos momentos próximos al aniversario del 25 de enero es incidir en destruir la visión que los egipcios tienen de su revolución y convertirla en una conspiración norteamericana para destruir al país. El encuentro de El-Baradei con los "jóvenes" revolucionarios —¡vaya novedad!— es tomado como parte de la conspiración. Y quien quiera verlo así, lo ve.
Las opiniones respecto a los otros líderes políticos que se han emitido por el canal televisivo tienen una finalidad clara: destruir la posibilidad de futuras alianzas que dejaran fuera a los militares, una alianza civil alternativa. Esa fue la promesa y ese fue el incumplimiento. En Egipto sigue habiendo un gobierno como el que había, con un militar vestido de paisano.
Pero el tiempo ha dado la razón a El-Baradei en sus críticas. Fue el egoísmo y el afán de protagonismo de los "líderes" políticos lo que causó el desastre civil. Una de las estrategias más eficaces practicadas en estos años es la política de atomización de los grupos y de rivalidad entre sus líderes. Es más efectivo que prohibirlos. Atacarlos es unirlos; dejarles que se peleen, en cambio, asegura que siempre serán débiles y no podrán enfrentarse a la alternativa militar-funcionarial del estado.
Las filtraciones son esos paquetes bomba que el poder les envía para mantener la discordia entre ellos. Para esto son útiles todos estos periodistas formados a la sombra del estado, financiados por sus empresarios y millonarios en los canales privados o directamente.
Las filtraciones se han producido cuando El-Baradei volvía a tener protagonismo con una serie de entrevistas que le realizaron en un canal de televisión:

[...] following a three-year hiatus from any TV appearance or interviews, an interview with ElBaradei was aired on Saturday with the privately-owned Al-Araby channel. The leaks were released following the interview. Saturday’s episode was the first of five episodes, in which he is expected to disclose his views and opinions regarding the current status of the Middle East in general and Egypt in particular.*

No podía ser más evidente la intención de anular el efecto que su reentrada en la vida política pudiera tener. En estos momentos en los que apenas nadie se atreve a hablar de los problemas, el antiguo vicepresidente egipcio elige hacerlo. La forma de anularlo son las filtraciones de viejas conversaciones para alimentar las rencillas y volver a presentarlo como un agente extranjero, es decir, lo de siempre. ¿Cuál es su mensaje?

The winner of the Nobel Prize for peace went on to say that the Arab world is destroying itself, and everyone should contribute with perspectives, knowledge, and vision. He said that Egypt is an automatic representative of the Arab world and vice versa.
The problem of the Arab world is that it depends on the policy of exclusion and persecution of the opponent, and Europe had to go through this phase about 300 years ago but moved on to find the right solutions.
The first episode with ElBaradei didn’t fundamentally focus on the current turmoil in Egypt, but rather on ElBaradei’s career and diplomatic life. The following episodes are set to delve more into the political life and challenges in Egypt and the Middle East.*

Como puede verse, un mensaje claramente peligroso para la visión transmitida al pueblo egipcio. El poder sostiene justo los argumentos contrarios: a) el mundo árabe sufre una conspiración exterior para destruirlo; 2) solo la unidad en torno a un líder (militar) salvará al país; y 3) la persecución encarnizada de los enemigos es la solución. Donde El-Baradei habla de autodestrucción árabe, a los padres protectores les gusta jugar a ser el escudo defensivo.


El análisis de El-Baradei se acerca más a la realidad de lo que le gustaría al gobierno. Es la dinámica que ha mantenido a los mismos grupos en el poder desde que se produjeron las sublevaciones contra las potencias coloniales. No han soltado el poder más que en muy pocas excepciones. El mundo árabe es caótico en parte porque interesa que así sea. El mejor organizado sobrevive y es visto como alternativa frente al caos. También la información es caótica, pero se busca la coordinación con el poder desde los medios estatales y los privados favorables. Las maniobras de descrédito forman parte de estas actuaciones.
Estas burdas maniobras de difamación de las personas, de filtraciones, etc. no cuentan ya con el respaldo de la profesión periodística, cuya instancias directivas son también acosadas desde el poder. Daily News Egypt publica precisamente la denuncia de esta forma de proceder repugnante y escandalosa, que es la marca del régimen:

The Press Syndicate’s Freedoms Committee announced in a statement on Saturday that leaking personal recordings of citizens and publishing them in media outlets is unconstitutional and illegal.
The statement continued by saying that this is an explicit violation to the personal lives of people, which is not only a criminal act but also a clear violation of the ethics of journalism. It added that journalists are competing to be the first who leak these personal recordings, which is a clear sign on the deterioration of the profession.
“It is unconstitutional and all the providers of these leaked materials should be held accountable,” the statement read. “The main target of protection rules in journalism ethics around the world is protecting citizens; however, media figures are now hiding behind the powerful institutions they are working for to escape any repercussions of their unconstitutional acts,” the statement read.
It added that the absence of any repercussions for these crimes will further encourage media figures to commit such violations. It also violates the pleas by officials who constantly call for adhering to media ethics.**


La defensa del profesionalismo informativo, de su componente ético frente a las manipulaciones políticas, son un enorme paso adelante en Egipto y culmina los enfrentamientos que los profesionales llevan teniendo con el gobierno desde hace tiempo. Hay periodistas que han estado y están en la cárcel por intentar contar a los lectores de sus periódicos lo que ocurre. Pero eso no le hace mucha gracia a un régimen que se basa en la propaganda.
El silencio, la difamación, la invisibilidad... Daily News Egypt recogió en sus titulares de marzo una noticia de la que dimos cuenta: "ElBaradei’s name removed from textbook, Education Ministry insists move not political". En ella se sostenía que los niños a los que estaba destinado el texto educativo "no tenían las habilidades cognitivas necesarias" para el ejercicio que se les planteaba.*** El resultado era la desaparición del Premio Nobel de la Paz del texto.
En aquella noticia se recogía el comentario de una periodista: «“Removing a scholar’s name from papers is not degrading per say, but history will remember your ignorance,” tweeted TV anchor Liliane Daoud. The tweet was also reposted by ElBaradei’s official account.»*** Quizá recuerden el caso de Liliane Daoud, la presentadora de nacionalidad libanesa que según acabó su contrato llegó a casa y se encontró a la Policía que, sin dejar que hiciera maleta alguna, la llevó al aeropuerto y la deportó, dejando en manos de su marido, egipcio, a su hija pequeña. No sé si tienen alguna explicación "cognitiva" para este otro caso. En Egipto, hablar caro se paga más tarde o más temprano. También desapareció de los libros de texto el flamante asesor científico de la presidencia Essam Heggy,  miembro de la NASA, cuando por vergüenza ajena se fue de vuelta a los Estados Unidos. ¿Otro problema "cognitivo"?


Pero el gobierno sigue diciendo, dentro y fuera, que Egipto va bien, caminando viento en popa hacia eso que un ministro calificaba hace pocos días como un "estado civil moderno".
La lucha de la prensa en todo el mundo es importante para frenar las crecientes tendencias totalitarias, para mantener la crítica que permita a los ciudadanos tener información. Hemos dicho muchas veces que en la prensa egipcia se encuentra lo mejor y lo peor de la profesión. La campaña constante contra El-Baradei, las filtraciones, merecen la condena de los periodistas honestos. La toma de posición del Comité de Libertades y Ética es importante en este caso porque dice dónde está el delito, como ya señalaron otros comentaristas: en quien escucha sin permisos judiciales y después lo filtra a los medios para destruir a las personas y manipular la opinión pública en su contra. Ese es el verdadero crimen.



* "ElBaradei leaks: unconstitutional act intending to turn tables against him" Daily News Egypt 8/01/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/01/08/609105/

** "Leaking personal recordings is unethical, unconstitutional: Press Syndicate’s Freedom Committee" Daily News Egypt 22/01/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/01/22/leaking-personal-recordings-unethical-unconstitutional-press-syndicates-freedom-committee/
*** "ElBaradei’s name removed from textbook, Education Ministry insists move not political" Daily News Egypt 22/03/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/03/22/elbaradeis-name-removed-textbook-education-ministry-insists-move-not-political/


domingo, 22 de enero de 2017

Lecciones sobre honestidad (por el menos indicado)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Por más que pueda sorprender, parece que a Donald Trump se le han agotado los discursos. Como el presidente más limitado de la Historia de los Estados Unidos, tras un día en la Casa Blanca, los discursos suenan repetitivos y solo se mantienen como una forma de redundancia con ligeras variantes. No hay nada nuevo. Su estrategia, desde sus limitaciones, es la provocación, como ha hecho durante su visita a la denostada CIA, a la que comparó hace poco con la Alemania nazi. Siguiendo las pautas de su comportamiento anterior, Trump ha ido a la CIA a decirles que les ama, que está literalmente "al mil por cien". A los medios le habló mal de la CIA y ahora ha ido a la CIA a hablarles mal de los medios. Son ellos los culpables.
Trump necesita enemigos y por ello la dureza de la campaña electoral ha sido su territorio favorito. Ahora busca repetir la misma situación, seguir siendo "candidato" para fajarse en el cuerpo a cuerpo y hacer sonar la campana presidencial cuando no le interese.
Los que advertían que atacar a Trump era darle argumentos se encontraban con la paradoja sin salida de que si no se le atacaba avanzaba y si se le atacaba también. ¿Cómo resolver esa situación que lo único que hacía era ocultar sus gigantescas carencias y evitar un diálogo serio con nadie, tan solo para calentar a sus seguidores? Cuando Trump era acosado en una rueda de prensa o un debate, su táctica era el ataque frontal; era el otro el que pasaba a defenderse porque no sabía muy bien los límites del debate que estaba creando.
Trump ya ha elegido a sus villanos favoritos, la prensa. The Washington Post señala —como hace casi todos los periódicos— el ataque frontal y la descalificación de la profesión:

President Trump used his first full day in office to wage war on the media, accusing news organizations of lying about the size of his inauguration crowd as Saturday’s huge protests served notice that a vocal and resolute opposition would be a hallmark of his presidency.
With Americans taking to the streets in red and blue states alike to emphatically decry a president they consider reprehensible and, even, illegitimate, Trump visited the Central Intelligence Agency for a stream-of-consciousness airing of grievances — including against journalists, whom he called “the most dishonest human beings on Earth.”
Shortly thereafter, press secretary Sean Spicer addressed the media for the first time from the White House, where he yelled at the assembled press corps and charged it with “sowing division” with “deliberately false reporting” of Trump’s inauguration crowd.
Trump claimed that the crowd for his swearing-in stretched down the Mall to the Washington Monument. It did not. Trump accused television networks of showing “an empty field” and reporting that he drew just 250,000 people to witness Friday’s ceremony.
“It looked like a million, a million and a half people,” Trump said. “It’s a lie. We caught [the media]. We caught them in a beauty.”*


La historia, como puede apreciarse, se repite. La prensa es deshonesta; la prensa miente. Da igual las evidencias que se le pongan delante, las imágenes de la inauguración que le muestren. Todo es una conspiración mediática que esconde oscuros intereses para desestabilizar la nueva y sagrada alianza: el pueblo, Trump y Dios. Una de las frases tuiteadas por la CBS de su discurso explica: "We will be protected by the great men and women of our military and law enforcement. And most importantly, we will be protected by God."


En esta tríada, sorprende la presencia de los "jueces". Si los militares defienden al país de los peligros exteriores, la inclusión de los jueces parece tener una amplia finalidad, que va de las demandas contra la prensa a las deportaciones. Es el único sentido que la invocación a los jueces tiene en el contexto de "peligro" creado. Dios, por supuesto, bendecirá las acciones, dando igual contra quién se dirijan.
La prensa es, pues, el objetivo. Es lo que permite a Trump mantener el espacio y el tono habitual. Los medios de nuevo tendrán que dedicar su espacio a desmentir las cosas que dice. En todos los artículos hay referencias a las inexactitudes y falsedades que se han recogido en el discurso frente a la CIA. ¿Pero es Trump inmune a los efectos de sus propias mentiras? Las mentiras están destinadas a abrir la brecha entre la prensa y sus votantes. De esta forma se aumenta la presión sobre los medios. Las ruedas de prensa, como ya ocurrió al negarles la palabra, le sirven a Trump para hacer demostración de fuerza ante los propios medios. Esto se produce en el contexto de haberlos llamado “the most dishonest human beings on Earth”, algo que es difícil de superar, pero que hará. Tiene tiempo en los cuatro años menos dos días próximos.
Donde se debe dar la batalla es allí donde la ha ganado, en las redes sociales. El entramado de medios en las redes se ha mostrado más eficaz que los medios convencionales tratando de razonar sobre lo dicho y desmentir las falsedades. Pero eso sirve para los ya convencidos, no para sacar de sus marcos a los que han aceptado las premisas básicas sobre la que ha construido su edificio: el nacionalismo populista (que engloba exaltación patriótica y racismo y xenofobia) y religioso (el integrismo, los creacionistas y anticiencia, y familia contra mujer).
Es en este terreno donde se le debe dar la batalla, aunque no será fácil. El papel de los medios es esencial, pero no lo es todo. El activismo de los grupos aparentemente marginales ha dado lugar a una intensa actividad de respaldo a su candidatura. Como resaltan algunos medios, la Marcha de las Mujeres ha sido un enorme esfuerzo con la base de las redes sociales. No lo deben desaprovechar. Es el momento de los artistas, de los diseñadores, de los comunicadores, de hacer ver que existe otra América activa que no es la de Trump.


A los seguidores les gusta escuchar que la explanada del Capitolio contenía ese millón y medio de personas que Trump les ha dicho que había, contra todo cálculo y evidencia. De nuevo, Trump es más sensible a lo que representan las cantidades de personas. Tratará de anular el efecto de las manifestaciones deslegitimándolas, reduciéndolas o, como es probable que ocurra dentro de poco, convocando las suyas para tener la foto que le guste mostrar. Esta sensibilidad es la misma que manifestó ante la superación en tres millones de votos por parte de Hillary Clinton. Por eso hemos ido señalando la importancia de esto para los discursos futuros. Ya se lee en las pancartas en las manifestaciones contra Trump "Somos la mayoría". Es un argumento clave y que debería ser mantenido. Es un "presidente minoritario".
La ultraderecha europea ya le ha convertido en su "santo patrón". ¿Influirá Trump en las elecciones que se celebren en la Unión de la misma forma en que Putin lo ha hecho en las norteamericanas? Pues es posible que sí. Ya lo ha hecho. Trump necesita aliados en un mundo hostil y los que tengan a Europa en su punto de mira tendrán su apoyo, aunque sea verbal.


Es un momento insólito, sin precedentes. Nunca había suscitado tanto rechazo un presidente dentro y fuera de los estados Unidos. Trump ha conseguido unir muchas fuerzas que le ven como un peligro mundial y, sobre todo, un ejemplo negativo de lo que debe ser el poder en el país más poderoso. Solo pensar que una persona de este tipo esté en la presidencia ya es un motivo de preocupación.
Eso es lo que trata de mostrar la prensa, lo que señalan las marchas por el país, con apoyos por todo el mundo. Es lo que se encontrará cuando salga, excepto cuando Marine LePen o Nigel Farage le manden sus discípulos a recibirle con banderitas.
La Unión Europea no tiene un aliado, sino alguien que ha abierto una guerra económica proteccionista y que está en contra de nuestra unión, declarando estar a favor de nuestra desintegración. Y Europa debe estar preparada para dar contestación en todos los terrenos sin dejarse amilanar. Dice la CNN que el sentimiento más presente entre los diplomáticos que asistieron a la toma de posesión y el discurso es la depresión y la preocupación ("Trump leaves world diplomats down and out" 22/01/2017). No es de extrañar.
A Trump le quedan por delante muchos titulares que no le van a gustar, mucha tinta molesta. La prensa se debe preparar para las toneladas de insultos, amenazas, descalificaciones, etc. que va a recibir. Pero forma parte de su papel histórico someter a crítica a los poderosos, en especial a los autoritarios. 
Trump no es la persona más adecuada para dar lecciones sobre honestidad a nadie.




* ""Trump wages war against the media as demonstrators protest his presidency" The Washington Post 21/01/2017 https://www.washingtonpost.com/politics/trump-wages-war-against-the-media-as-demonstrators-protest-his-presidency/2017/01/21/705be9a2-e00c-11e6-ad42-f3375f271c9c_story.html?hpid=hp_hp-bignews4_resistance9pm%3Ahomepage%2Fstory&utm_term=.fffd6b471f34





sábado, 21 de enero de 2017

Tras el discurso, más muros y menos puentes

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Por mucho que el mundo le diga a Donald Trump, siempre se quedará corto ante lo que están diciendo —de forma más o menos elegante o directa— los medios norteamericanos o mucha gente en sus calles. Basta con leer los editoriales para ver el efecto negativo que ha tenido ese discurso fascistoide que ha hecho contra el mundo, contra el sistema y contra la política antes de él.
Es propio de su personalidad patológica considerar que el mundo era un caos antes de su llegada, un caos producido por incompetentes, antipatriotas, pródigos, traidores... y que tras su llegada todo llegará de forma milagrosa... prescindiendo del sistema.
El discurso, como han señalado los analistas, no es el de un "presidente", sino el de un candidato en plena campaña diciendo a la gente lo que quiere escuchar, con la vista puesta en unas encuestas. Trump, lo señalamos hace tiempo, no puede dejar de ser Trump. Trump es el candidato-presidente porque necesita de la tensión de la elección, que es la que le permite —como ha hecho hasta el momento— manejar los resortes psíquicos de las multitudes desde los elementos primarios.
Trump no ha pedido unidad al pueblo norteamericano; ha pedido que se unan a él. Es la versión en discurso de lo que hace en Twitter: prescindir de intermediarios. Lo malo es que en este caso, debe prescindir de los partidos. La alegría republicana nunca ha sido excesiva porque son las primeras víctimas de Trump en las primarias, pero después del discurso inaugural, la falta de alegría se debe haber convertido en callada preocupación.
Su afirmación de que es el "pueblo" el que ha llegado al poder es una temeridad que no se le habrá escapado a nadie. La descalificación de la clase política no se refiere solo a los demócratas, sino a todos. Pronto serán los republicanos los que se tendrán que enfrentar a Trump porque son los que tienen mayoría en las cámaras. Y no habrá remedio porque será él quien se enfrente a ellos. Trump les hará un discurso polarizado: o están con el pueblo y él o contra ambos. Los tuits comenzarán pronto a fluir.


De nuevo ponemos sobre la mesa el argumento que a Trump le hace más daño y cada vez de forma más clara: los tres millones de votos menos que consiguió frente a Hillary Clinton. Trump no es un producto del pueblo, sino del sistema que niega. Se ha visto favorecido por una forma que altera los votos del pueblo. Ese debe ser el argumento para frenarlo y él lo sabe. De ahí su insistencia en la cuestión del "fraude" pese a haber ganado la presidencia. Hillary Clinton ganó las elecciones; Trump ganó la presidencia. Es un presidente en minoría popular aunque le sobren apoyos en las cámaras republicanas. Pero para alguien que se presenta como la portavocía del pueblo y dispuesto a meter en vereda a los políticos es un tanto incongruente. De ahí el disgusto real de Trump por los tres millones de votos menos y su reacción hablando de fraude gigantesco sin el cual él habría ganado con mucha diferencia. Su ego —y su estrategia— no lo acepta.
Los medios norteamericanos y de todo el mundo critican el discurso realizado y cada vez van quedando menos dudas sobre lo que piensa hacer. Ya pocos sostienen que se moderará, que la realidad se impondrá. El discurso de ayer es un compromiso ante el pueblo de que es quien ha de cambiar los Estados Unidos, sacarlo del infierno en el que, según él, ha vivido hasta el momento, en permanente sacrificio por el mundo. "América First", le ha dicho, recuperando un viejo lema de la América pro nazi, contraria a la intervención en la II Guerra Mundial.
Los analistas separan del discurso los aspectos internos, en clave norteamericana, y los que se refieren al mundo, mucho más preocupado. Con la excepción de países como el Reino Unido de Theresa May y Boris Johnson o Taiwán, que ha visto recuperado el protagonismo que la aceptación mundial de China desde los años 70 había desplazado, el Israel de Netanyahu, que se ha visto tocado por las últimas maniobras de la diplomacia de Obama y las esperanzas egipcias porque les sigan financiando a los militares, no es mucho lo que Trump ha cosechado.
Las primeras reacciones llegaban desde Alemania tras el discurso calificándolo de "preocupante". La CNN algunos aspectos importantes para el mundo reflejados en su discurso:

"We will seek friendship and goodwill with the nations of the world, but we do so with the understanding that it is the right of all nations to put their own interests first," Trump told the crowd as a light rain fell. "We must protect our borders from the ravages of other countries making our products, stealing our companies and destroying our jobs," Trump said.
"Protection will lead to great prosperity and strength," he added.*


Este aspecto es en el que nos centramos ayer, previendo que sería uno de los ejes. Al "proteccionismo" clásico, Trump tiene que buscar o tratar de imponer una salida para una industria que se verá afectada por esas medidas. La economía puede ser compleja, pero no puede ser contradictoria. Trump solo muestra una mitad, la proteccionista, pero no es un pequeño principado. La guerra industrial tendrá consecuencias también para los Estados Unidos. Y en cuanto que empiece a aplicar medidas unilaterales, deshacer tratados, etc. la fuerza saldrá pronto a relucir. Lo primero que hizo Trump fue amenazar a sus empresas por llevarse los empleos fuera. Ahora las empresas empezarán a hacer números. Han respondido a las promesas de bajadas de impuestos como todas las empresas del mundo. Pero ayer no se movió apenas el índice de Wall Street.
Es a los economistas a los que les toca establecer escenarios de lo que puede ocurrir. Donald Trump ha repetido y adoptado la visión de los economistas populistas norteamericanos, diferente de los liberales, que son claramente proteccionistas. Durante estos años son los que han estado repitiendo las consigna anti China, del robo de los empleos. Todo eso ha calado como una "verdad" en las capas de la población que demandaban una explicación de su situación. La más sencilla era esa. Veremos si el proteccionismo es la solución. Las cifras de desempleo en Estados Unidos están controladas, pero el discurso nacionalista y populista escucha lo que quiere oír. Ahora Trump les ha prometido la creación del Día del Patriotismo. Es barato y le servirá para realizar otro discurso incendiario.


Trump necesita en cada continente una punta de lanza. En Europa tiene al Reino Unido que ha visto bendecido su Brexit con las palabras de Trump. Pronto la Unión Europea será destruida desde dentro, anticipa Trump, y se verá que el nacionalismo proteccionista es la vía. En África, ha mostrado buena sintonía con el militar egipcio, el presidente Sisi. El problema es que Egipto le sale muy caro a Estados Unidos y además tiene un sentimiento antinorteamericano muy acusado. También le pondrá en un compromiso al presidente egipcio si además cumple sus promesas del apoyar el traslado a Jerusalén desde Tel Aviv. Los egipcios y demás países de la zona se pueden enfadar y desencadenar conflictos graves. La consecuencia más evidente será lo que pretende evitar, un aumento del terrorismo. Pero del terrorismo también se vive. Forma parte del populismo tener enemigos a su altura, que tengan a los seguidores en permanente sensación de miedo ante las posibles agresiones. No hablemos ya si Trump toma medidas, contra los musulmanes americanos o les prohíbe la entrada a los que quieran llegar a allí.
Necesita un aliado en América Latina y lo necesita con urgencia. Cuál pueda ser no está nada claro, pero buscará entre los que más necesiten de una ayuda. Peña Nieto tendrá muy pronto que dejarse de bonitas palabras de conciliación y empezar a mantener un poco la dignidad ante las bravuconadas de Trump. Si no lo hace, la sociedad se lo acabará demandando de forma intensa.
Los analistas también recogen los vacíos que la política de Trump provocará. Señalan en el artículo de la CNN:

He made no reference to America's traditional role as a global leader and shaper of international norms. Instead, he pointed at withdrawal -- a prospect that many foreign policy analysts warn could create a vacuum that China or Russia will move to fill.
"We do not seek to impose our way of life on anyone, but rather to let it shine as an example for everyone to follow," Trump said.
Instead, Trump framed US economic struggles as a result of policies oriented toward other countries.
"For many decades, we've enriched foreign industry at the expense of American industry, subsidized the armies of other countries while allowing for the very sad depletion of our military," Trump said.
"We've defended other nation's borders while refusing to defend our own and spent trillions of dollars overseas while America's infrastructure has fallen into disrepair and decay," he added. "We've made other countries rich while the wealth, strength, and confidence of our country has disappeared over the horizon."
The speech echoed his campaign stances, in which Trump blamed China for stealing American jobs, accused allies such as NATO and Gulf countries of taking advantage of US largesse and called for building a wall along the border with Mexico. As a candidate, Trump had proposed rewriting international trade deals and reconsidering alliances that have underpinned the international security order since World War II.*

El proteccionismo económico se convierte en militarismo, en el desarrollo de la industria militar, que es lo más probable que Trump ponga en marcha como motor industrial. Estados Unidos debe fortalecerse para defenderse de los demás o para imponer su orden por su supremacía, que hay que garantizar mediante la inversión militar.
Preocupante es el concepto de "defensa" de otros y su visión de la OTAN. La "aproximación" a Rusia solo tiene sentido como justificación del desmantelamiento de la forma actual de la OTAN, algo que ha sido otro de sus temas recurrentes. La prensa ha avisado de los lazos económicos e intereses de muchos de los que Trump ha nombrado para su equipo.


Este tema es preocupante por el levantamiento de sanciones a Rusia y sobre todo, porque actuará como un chantaje permanente frente a la protección frente a Rusia. Una Europa que se sienta desprotegida tendrá que aumentar su gasto militar. Trump define al mundo como parásitos de los Estados Unidos. La OTAN es para él un ejemplo. Los países de la antigua Unión Soviética volverán a sentir la presión de Rusia, como ha ocurrido con Ucrania. Europa debe empezar a darse cuenta de esto y lo que supone de debilidad si no se mantiene firme en sus posiciones y comienza a considerar que la defensa es cosa nuestra. Ni que decir tiene que el papel central hasta el momento de los Estados Unidos ha evitado el armamentismo en muchos países, que ahora se tendrá que desarrollar como alternativa a su propia seguridad tanto en lo que respecta al terrorismo como a las amenazas de otro orden. No es bueno que proliferen las armas, pero Trump ya ha dicho que está dispuesto a que el poder de los Estados Unidos redunde en su propio beneficio y no en el de terceros. Veremos qué opina los republicanos ante este desmantelamiento. También debería tener en cuenta que muchas de las bases que los Estados Unidos usa no son suyas. Eso será algo que habrá que poner sobre la mesa si desmantela la política de alianzas. Siempre encontrará alternativas en regímenes que necesiten de su apoyo por inestabilidad interna o peligro exterior próximo, pero le pueden costar.
La política, finalmente hacia Asía, en especial China, aunque también con Japón y Corea, a los que acusa de "robar" los empleos americanos es quizá el aspecto más complicado de todos ellos pues afecta a la totalidad de la economía mundial, en donde se puede producir una enorme inestabilidad que cree conflictos añadidos en el orden interior.


Con todo, el peor de los efectos son las secuelas, los países que se dejen arrastrar por los mismos objetivos y planteamientos. Decíamos el otro día que dos de los cuatro desafíos que amenazaban a la Unión Europea son Donald Trump, que la quiere débil y desunida, y los eurófobos populistas que sencillamente no la quieren. Esperemos que la visión de lo que está ocurriendo con Trump y los peligros en el aire sirvan de vacuna y no de vigorizante.
Europa, en la mente de Trump, es un rival y un parásito. Le interesa débil y barata, incluso como fuente de ingresos vendiéndole lo que él dice le daba gratis. Forma parte del mensaje que está trasladando a su "público" (es realmente su público, dado el componente de espectáculo con el que vive).
La cuestión china es muy compleja y habrá que esperar a que su objetivo comercial prioritario reacciones una vez llegado a la presidencia y hablando como presidente. China no va abajar la cabeza y son los segundos mayores poseedores de deuda norteamericana, después de Japón, y ya saben lo que se dice. Si Trump comienza una guerra comercial con Asia, los riesgos son altos. China ha estado usando la compra y venta de deuda para mantener el nivel que le interesa del yuan, pero en una guerra comercial pueden pasar muchas cosas.
Nunca es buena una guerra con quienes controlan tu deuda y pueden alterar el valor de tu moneda, comprando o vendiéndola. Tampoco lo es para los que piensan en un mercado de 1.400 millones de personas. Es una guerra imprevisible para la economía mundial. Las dos mayores economías del mundo enfrentándose es un escenario peligroso.


No es el único peligro. La cuestión del terrorismo islamista también ha recibido respuestas simples y tajantes en el discurso de Trump:

Outside of trade, Trump's first foreign policy priority will be defeating ISIS and other "radical Islamic terror groups," the document said.
Referring to this security challenge as a clash of civilizations, Trump said in his remarks that the US will "unite the civilized world against radical Islamic terrorism, which we will eradicate completely from the face of the Earth."
The document listed as a second priority rebuilding the military to ensure that "our military dominance must be unquestioned." US military spending in 2015 was roughly the same as the next seven-largest military budgets combined, including China, Russia and the UK.*

Todos los planteamientos anteriores chocan con esa pretensión de liderar "the civilized world" frente al terrorismo. No sabemos cuáles son sus fórmulas para acabar con el terrorismo y vencer en la "guerra de civilizaciones". La respuesta de los países árabes es bastante complicada. Muchos han sido aliados de los Estados Unidos para mantener bajo control el conflicto palestino y cubrir las espaldas de Israel. Los efectos de Trump, con su idea combinada de "guerra de civilizaciones" y "mundo civilizado", que no sabemos si se superponen o hay matices, pueden ser explosivos.


Los equilibrios hasta el momento participaban de la rivalidad Rusia-Estados Unidos, con Irán y Siria, por un lado, y los aliados alrededor de Egipto y Arabia Saudí, ahora con enormes diferencias. Ahora hay un par de guerras confusas en la zona, más el terrorismo añadido. ¿Puede Trump ser el combustible para mayores conflictos? Sin duda. Lo peor que podrían pasar en estos primeros meses es un atentado de importancia en territorio norteamericano, algo que permitiera a Trump hacer una demostración de fuerza como lo fue la Guerra del Golfo, cuyos estragos todavía perduran. El conflicto, como ocurre ahora, sería traducible en nuevos éxodos hacia Europa, que no tendría voz, pero si recibiría el efecto directo y se ampliarían más los conflictos.
El discurso de Trump ha sido el discurso que muchos creían que no se produciría, pero que pronto se vio venir. Con todo, la contestación principal la tiene en los Estados Unidos, cuya población no le dio el triunfo, sino las peculiaridades del sistema que tanto ha denostado.
En estos momentos marchan hacia Washington y por todos los estados mujeres que le dan la segunda muestra de discordancia. También en muchos lugares del mundo. No creo que eso le suponga a Trump mucho problema, pero sí dará en qué pensar a los republicanos en cuanto que empiecen a bajar los niveles de aceptación como ya han empezado a hacer. Trump es el presidente con menor aceptación de los que han pisado en décadas la Casa Blanca. Pero eso a él no le importa demasiado convertido en la persona "más exitosa" que ha llegado a la presidencia. Lo dice por sus propiedades, hoteles y campos de golf por todo el mundo. Los burdeles de su abuelo han dado mucho de sí.


Pero la política es otra cosa. Afecta a las personas, a sus vidas y sus opiniones cuentan. Trump va a conocer, le importe o no, pronto lo que el mundo piensa de él. Le parecerá una confirmación de que va por el buen camino. Suele ocurrir con este tipo de personalidades. La descripción que la prensa ha hecho de él ya no se contiene ante la figura del presidente.
Valga de ejemplo el editorial que The New York Times le dedica tras escuchar su discurso y su visión de América:

President Trump presented such a graceless and disturbingly ahistoric vision of America on Friday that his Inaugural Address cast more doubt than hope on his presidency.
Instead of summoning the best in America’s ideals, Mr. Trump offered a fantastical version of America losing its promise, military dominance and middle-class wealth to “the ravages of other countries making our products, stealing our companies and destroying our jobs.”
[...]
It was hard to make sense of Mr. Trump’s distorted vision of America’s past and present. But the passion was familiar in his promise to “make America great again,” as if the nation were in despair and yearning to retreat somewhere with him. The crowd cheered him repeatedly, particularly when he vowed to “unite the civilized world against radical Islamic terrorism, which we will eradicate from the face of the earth.”
Vainglorious on a podium where other presidents have presented themselves as fellow citizens, preening where they have been humble, Mr. Trump declared that under him America will “bring back our jobs” and “bring back our borders,” “bring back our wealth” and “bring back our dreams.” This country has its challenges, and we fervently hope Mr. Trump will address them. But America had dreams before Friday. It was great before Mr. Trump became president, and with his help — or, if necessary, in spite of his folly — Americans will find ways to make it greater in years to come.**


Las personalidades como Donald Trump viven en un mundo propio, distorsionado, como dice el editorial. Lo malo es cuando consiguen contagiar a los que les rodean, les arrastran a los desastres de sus locuras visionarias y apocalípticas. La Historia presenta ejemplo de desastres de este tipo. Lo malo es que los efectos de esta locura puede afectar a todos. Por todo el planeta se ha producido manifestaciones. No han sido solo las mujeres, las primeras en defender sus derechos y los de todos. Le han dicho que se ocupe menos de elevar muros y más de crear puentes.




* Nicole Gaouette "Trump stakes out inward, protectionist vision for America" CNN 20/01/2017 http://edition.cnn.com/2017/01/20/politics/donald-trump-foreign-policy/index.html
** Editorial "What President Trump Doesn’t Get About America" The New York Times 20/01/2017 https://www.nytimes.com/2017/01/20/opinion/what-president-trump-doesnt-get-about-america.html




viernes, 20 de enero de 2017

Día uno

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como Donald Trump ha dado en repetidas ocasiones una descripción de lo que será su primer día en la Casa Blanca como presidente de los Estados Unidos, no habrá que esperar mucho para ver sus planteamientos reales. Muchos albergan dudas sobre si realmente hará lo que ha dicho que hará, que es por lo que ha sido elegido. En unas pocas horas lo sabremos y el mundo sabrá también a qué atenerse.
Se inaugura el temido liderazgo en la potencia más poderosa de lo que podríamos llamar una agresiva política empresarial, pues es de lo que Trump presume. Hasta el momento los empresarios han estado en una segunda línea, condicionando la política, creando lobbies pero no han tenido esa pretensión para evitar precisamente la incompatibilidad de los negocios. El beneficio era su opción; la política su estrategia. Ahora vemos que las tornas cambian y que alguien que presume de carecer de experiencia política, que considera como una carga, se enfrenta a los problemas del mundo.
Desde el principio, Trump se ha centrado en un mensaje agresivo. La agresividad se ha dirigido hacia temas económicos, planteando una división maniquea entre los Estados Unidos y los que se oponen, conspiran, etc. a su grandeza centrada en el beneficio y el empleo, que es como ha conseguido la mayor parte de sus votos. Él era el "empresario de éxito" que iba a enseñar a gestionar el país consiguiendo los mismos resultados favorables aplicando sus formas de actuar. Pero ni los Estados Unidos son una empresa ni el mundo es solo un mercado.
Salvo algunos marcados políticos —los Farage y compañía—, los que han pasado por la Torre Trump han sido empresarios. Es a ellos, con los que puede compartir un lenguaje, a los que ha hablado o incluso presionado antes de llegar a la Casa Blanca para que retiren sus fábricas de México o creen empleos en Estados Unidos. Lo ha hecho con empresarios extranjeros, asiáticos, principalmente Japón. Y los empresarios han salido de la Torre haciendo declaraciones y prometiendo plegarse a sus deseos para evitar las sanciones de los impuestos prometidos: 35% a los que venga de México, 45%  a lo que llegue de China, según explicaba esta misma noche la BBC.


Los empresarios han respaldado las políticas de bajadas de impuestos en los Estados Unidos que Trump les promete. Pero muchos tienen serias dudas sobre si eso tendrá un efecto real sobre los que le han votado. Lo que está por verse es si esa política de atracción se va a traducir en una política de empleo y de empleo de calidad o va a dar lugar a la instalación de unas fábricas que van a encarecer el propio mercado produciendo una inflación disparada. Los que se llevaron las fábricas de Estados Unidos son los mismos que ahora están dispuestos a devolverlas si se les prometen bajadas de impuestos, pero ¿qué ocurrirá con los sueldos? En España sabemos algo de esto.
Encarecer las importaciones no significa necesariamente producir más barato. Y si se quiere producir más barato, los sueldos son lo primero que se resiente. Por mucho que baje los impuestos, los inversores son implacables, siempre quieren más. Y "más" significa, de nuevo, sueldos más bajos. Lo que se puede producir es un empobrecimiento real bajo un mayor empleo. También sabemos algo de esto. Si se quiere retener la producción, el coste social es enorme porque lo que se produce es a un enorme coste que dispara los precios y los sueldos dejan poco margen de compra. Es eso que hemos escuchado tantas veces de que la mejora económica se traslade al empleo. Entonces los inversores tienen ya la sartén por el mango. Y llega la amenaza si se les presiona. Las facilidades que quieren son las máximas, los compromisos los mínimos porque solo hay uno real: ganar lo máximo posible.
Si Trump, como ha dicho, desencadena una guerra comercial con su proteccionismo, los Estados Unidos tendrán problemas para exportar. A menos que Trump no solo haga prohibitivas las importaciones sino que imponga las exportaciones con otro tipo de amenazas, en cuyo caso los problemas que creará son todavía mayores pues las amenazas y presiones solo pueden llegar desde un apartado, defensa y seguridad.
Los únicos que hablan positivamente de lo que Trump quiere hacer son algunos empresarios y gestores de fondos de inversión. La BBC reproduce las declaraciones en Davos de Ray Dalio, el director del mayor fondo de inversión mundial, quien señala que Trump será "bueno" para la economía mundial y de los Estados Unidos, pero que teme los "populismos" que le acompañan. La información se cierra con una sorprendente cuestión:

"We know that Donald Trump is aggressive - the question is whether he is going to be aggressive and prudent, or aggressive and careless. We don't know the answer. He has put together reasonable people around him, they don't seem reckless."*


La cuestión de la "agresividad" parece ser tomada como una cuestión empresarial. Cuando un inversor dice que algo es "bueno" para la economía de cualquier parte es poco probable que se esté refiriendo a lo que menos le importa y que, sin embargo, son los que le han votado en los Estados Unidos, los trabajadores. Lo han hecho con el argumento "populista", una mezcla de nacionalismo y xenofobia. Pero ¿es el mismo argumento válido para las empresas? ¿Desde cuándo han dejado las empresas de ser nacionales o incluso nacionalistas?
A las empresas americanas les puede ser interesante el proteccionismo, pero ¿eso significa ese "patriotismo" que los votantes esperan de Trump y los que ahora les apoyan? Es más que dudoso. Pensar que los intereses de la gente son los de las empresas es demasiado ingenuo a estas alturas del capitalismo.
Por eso la pregunta de si las medidas proteccionistas se van a seguir de otras de corte imperialista y amenazantes hacia el exterior no son irrelevantes.


José Ignacio Torreblanca dedica su columna en El País a la llegada de Trump. La titula significativa y escuetamente: "El suicidio anglosajón". Torreblanca considera que lo que Trump implica es el fin de un imperio —de una cultura representada por la democracia y el liberalismo económico—, con liderazgo en dos etapas, la británica en el XIX y los Estados Unidos en el XX, que, lejos de ser vencido por la llegada de un nuevo imperio, y en un momento exitoso de la Historia, decide suicidarse. Señala Torreblanca:

Pero ahora, estos dos hegemones, el británico y el americano, que algunos han calificado de “benignos” (más que nada en comparación a otros competidores como la URSS o la Alemania nazi, y no obstante el escepticismo de Gandhi sobre el empeño de Occidente en denominar el imperialismo como “civilización”), están adoptando un rumbo aislacionista en lo político, proteccionista en lo económico, y xenófobo en lo identitario y cultural, cuestionando los elementos fundacionales del orden global que tanto la pax britannica como la pax americana han compartido y articulado.
Lo paradójico es que tanto EE UU como Reino Unido tienen a su favor todos los elementos para seguir sosteniendo un orden multilateral liberal y beneficiarse de él con creces, como han hecho hasta ahora. Frente a las quejas que nos trasladan respecto a integración económica o la inmigración, lo cierto es que los dos países han superado la crisis de 2008 más rápido que sus rivales y, además, son un referente tanto en la integración de inmigrantes como en el fomento de la diversidad cultural y la tolerancia religiosa. Pese a los lamentos de Trump y de los partidarios del Brexit, sus países viven, en comparación a otros, y en comparación a otros periodos de su historia, una época dorada. Que los países más dinámicos, abiertos y exitosos tiren la toalla de la globalización no deja de resultar sorprendente de hasta qué punto vivimos una enorme anomalía histórica.**


Señala el autor que no es la primera vez que un hegemón exitoso abandona sus posibilidades y vuelve a posiciones que tienen consecuencias negativas importantes. El "aislacionismo" que considera Torreblanca quizá no sea el término correcto y haya que analizarlo a la luz de la idea de la "agresividad" de Donald Trump y la diferencia que supone en cuanto a la sensatez o la locura.
El aislacionismo supone, de algunas manera, salir de la globalización, como bien analiza Torreblanca. Pero ¿y si no es la globalización lo que se pretende dejar sino la "reciprocidad" en el mundo global? ¿Y si lo que pretende Trump es una agresividad —todos la dan por supuesta, pero no se atreven a ponerle etiqueta— intimidatoria que obligue a aceptar a unos pagos de muros (México), a otros pagos de la defensa (la OTAN), etc., es decir, una especie política de cobros, embargos y sanciones a los países que no se dobleguen a sus exigencias?
Las políticas de producción en Estados Unidos solo tienen sentido con la exportación y esta exige equilibrios. La única forma que tienen los Estados Unidos para que les resulten rentables sus planes de eliminar las fábricas exteriores es desatar una guerra comercial. A una política de este tipo se le contestará con una política arancelaria similar a los productos norteamericanos. Destruir los tratados de comercio con el mundo solo tiene sentido si piensa seguir una política muy agresiva para imponer sus condiciones, como ha hecho claramente con México, cuyo hundimiento puede provocar.
Sus objetivos ahora son México, el más débil, el vecino dependiente tanto en las fábricas como en la cuestión migratoria. Veremos si los gobernantes mejicanos dan la talla para enfrentarse a lo que se les viene encima. El otro objetivo no es tan sencillo: China.


Si los mejicanos eran "criminales", "violadores", etc. según su discurso durante la campaña, el discurso sobre China es otro. Ha sido más duro en cuanto sancionar a las empresas americanas que importen. Es una forma de agresión a China, que verá reducida su producción ante la reducción del mercado americano. Y ocurrirá algo similar a cuando Europa sancionó a Rusia con el gas: China tuvo un gran contrato beneficiándose de las sanciones al lograr un gran precio. Rusia se sacudió la presión europea al seguir vendiendo gas. Puede que esta vez funcione al contrario y China busque otros aliados para compensar las presiones americanas o las pérdidas causadas. En China, además, hay una creciente clase media que puede compensar su mercado; en Estados Unidos, por el contrario, hay —como en otros países— una reducción de las clases medias y una proletarización importante. Difícilmente podrán asumir sus propias producciones en medio de una guerra comercial o que vaya más allá.

Dar por "natural" la agresividad de Trump muestra hasta qué punto se ha distorsionado la política en estos años. Entra aquí el factor que le preocupaba a Ray Dalio: el auge del populismo. No es casual que la mirada de muchos historiadores y sociólogos se está volviendo hacia el periodo de los años 20 y 30, hacia el momento en el que el fascismo se adueñó de países poderosos en ese momento como Alemania y Japón. Ese populismo se tradujo en racismo, xenofobia, imperialismo, etc. elementos todos ellos que han estado presentes en la campaña de Trump y, lo que es peor, en la mente de sus votantes, a los que no ha tenido que "convencer" sino solo "animar".
La cuestión que está por ver no es tanto el aislacionismo —sería una ingenuidad pensarlo—, mediante el que los Estados Unidos se retirarían de la globalización, sino más bien lo contrario: el aprovechamiento agresivo y asimétrico de la globalización. La teoría que ha estado exponiendo Donald Trump y que ha calado en su electorado es que las desgracias de los Estados Unidos vienen de haber creado las condiciones del comercio mundial y no haber obtenido los beneficios, sino que estos se los han llevado otros, aquellos que producen para luego venderles. Pero se olvida Trump que eso se ha hecho con el consentimiento del gran empresariado norteamericano que ha obtenido así más beneficios. El beneficio de los inversores, una vez más, no es el de los trabajadores porque —de nuevo— la codicia es la que ha regido las relaciones y no la búsqueda de un equilibrio o armonía interior y exterior.
Hoy no nos dicen que los países ricos sean más pobres, sino que ha crecido enormemente la "desigualdad". Se nos dice y repite todos los días con todo tipo de datos: es la desigualdad, la brecha entre ricos y pobres la que crece globalmente y en cada país. Confundir una cosa con otra es peligroso. Lo más probable es que los inversores hagan lo mismo que han hecho en etapas anteriores, enriquecerse ellos y empobrecer a los trabajadores de los países reduciendo sus salarios y ajustando su capacidad adquisitiva.
Las empresas que fabrican fuera y venden dentro. Buscan así los precios más bajos para producir y los más altos para vender. ¿Son estas empresas norteamericanas las que responsabilizan a las extranjeras por fabricar en sus países? Fabrican para ellos.
¿Va el empresario presidente a cargarse la competencia? No: lo que va a cargarse son las reglas del mercado asimétricamente, imponiendo la fuerza de los Estados Unidos hasta llegar a las condiciones que favorezcan ¿a los trabajadores?, más bien a los inversores de las empresas, que buscarán los beneficios de volver a cambio de empleo barato. ¿Qué efectos tendrá esto en la economía global y específicamente en la norteamericana?
El populismo de Trump es el de alguien que presume de no pagar impuestos. Hasta ahí no llega; sus propiedades por medio mundo tampoco son un aval. Sus soluciones no van a ser muy diferentes. Sus discursos pueden serlo, pero la realidad es la que es.


La cuestión, en cambio, es cómo esa agresividad y ese estilo autoritario y personal de llevar sus empresas es válido para llevar a un país como los Estados Unidos a la prosperidad y si la prosperidad americana se consigue abriendo una guerra con otros países.
Hoy nadie puede aislar, con la excepción de lo que el Estado Islámico proclama, un mundo dentro del mundo. Este es hoy un sistema global en el que los desajustes tienden a compensarse hacia el equilibrio. El problema no es que los pueblos produzcan y prosperen; todos deberían hacerlo. La cuestión clave es la desigualdad, que esos beneficios se han ido a los que ahora proclaman estar del lado del presidente recién llegado.
Las fuentes de inspiración de Trump iban a las respuestas sencillas: en los 70 y 80 la culpa era de los japoneses; posteriormente han sido los chinos y coreanos. Es fácil dirigir las iras contra mejicanos, chinos, coreanos, europeos... Veremos en qué acaba esta guerra que hoy, día 20, se declara.
Europa debe tomar ejemplo de lo que no se debe hacer y vigilar también sus desigualdades entre países y dentro de ellos. Son la fuente de los recelos. Lo hemos visto en el Brexit, que veremos en qué acaba.


Leer los artículos con los que la mayoría de la prensa norteamericana analiza este día en el que toma posesión es un ejercicio depresivo. Pero también aleccionador y un gran aviso. Me quedo con el inicio del artículo de David Brooks en The New York Times:

This is a remarkable day in the history of our country. We have never over our centuries inaugurated a man like Donald Trump as president of the United States. You can select any random group of former presidents — Madison, Lincoln, Hoover, Carter — and none of them are like Trump.
We’ve never had a major national leader as professionally unprepared, intellectually ill informed, morally compromised and temperamentally unfit as the man taking the oath on Friday. So let’s not lessen the shock factor that should reverberate across this extraordinary moment.
It took a lot to get us here. It took a once-in-a-century societal challenge — the stresses and strains brought by the global information age — and it took a political system that was too detached and sclerotic to understand and deal with them.***



Es con este pesimismo con el que los Estados Unidos —y el mundo— afronta la llegada de Donald Trump a la presidencia.
Habrá que ver si, como señala José Ignacio Torreblanca, la civilización anglosajona, acaba con sus dos valores, democracia y liberalismo. Y si acaba siendo comparada con los fascismos racistas y xenófobos contra los que combatió con éxito en la primera parte del siglo XX. Los indicadores, hasta el momento, son malos. Es lo que le hemos escuchado a su nuevo presidente una y otra vez.
Se pagan ahora los excesos de las injusticias de la globalización, los que han derivado en el aumento de la desigualdad y del que hay que responsabilizar especialmente a los que ahora responsabilizan a los demás. Trump se ha subido a un tren en marcha; el que le llevaba directamente a la Casa Blanca. Ha recogido en su equipaje miedos, fobias, mentiras y medias verdades. Le han bastado para llegar donde quería.
Hoy comienza un camino incierto.



* "Hedge fund boss Ray Dalio says Trump will boost growth" BBC 20/01/2017 http://www.bbc.com/news/business-38688559
** José Ignacio Torreblanca "El suicidio anglosajón" El País 20/01/2017 http://elpais.com/elpais/2017/01/16/opinion/1484595953_620288.html
*** David Brooks "The Internal Invasion" The New York Times https://www.nytimes.com/2017/01/20/opinion/the-internal-invasion.html?action=click&pgtype=Homepage&clickSource=story-heading&module=span-abc-region&region=span-abc-region&WT.nav=span-abc-region

jueves, 19 de enero de 2017

Ideas por las que nos gusta matarnos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Entre informaciones sobre crisis internacionales, subidas de precios, atentados, rumores de crisis, guerras, etc. eran dos las noticias que ayer acumulaban más comentarios en la edición online de Egypt Independent y se entenderá pronto porqué. Una era de ayer mismo, mientras que la otra acumulaba dos semanas, pero parece seguir aumentando la atención y la discusión. Las dos muestran representan una parte importante de los conflictos encadenan a los pueblos y acaban convirtiéndoles en víctimas de ellos mismos.
La más reciente nos decía rotundamente desde su titular "DNA analysis proves that Egyptians are not Arabs" Egypt"*. El periódico explica:

After over 10 years of analyzing DNA samples from hundreds of people, the National Geographic Genographic Project (NGGP) surprisingly uncovered the fact that Egyptians are not Arabs as most of them believed.
The study presented graphs that show the global genetic makeup of nationals in each country. These help answer people's questions about ethnicity, race, and the overall origins of the human population.
As the graph below shows, only 17 percent of Egyptians are Arabs, while 68 percent of the indigenous population is from North Africa, four percent are from Jewish ancestry, three percent are of East African origins, another three percent from Asia Minor and three percent are South European.*



A esto le sigue un gráfico que dice otra cosa y cuyo pie es "The Egyptian population presented by genetic origin". Es interesante el error que se produce porque se sitúa en el contexto de lo político, la cuestión "nacionalista egipcia". Esta se enfrenta a la del "pueblo árabe", es decir, a la que considera que la división de los países árabes es una imposición occidental para dividir una unidad real, el "pueblo árabe".
Hace unos días, comentamos aquí cómo [ver entrada] se había utilizado el mismo kit de ADN en una escuela norteamericana para desmontar el mito de la pureza de la sangre, del racismo, de la supremacía blanca o de cualquier otro color. Mirando el ADN propio uno descubre que es un "ser" mezclado, resultado de las uniones en las migraciones, de los encuentros en los recorridos de miles de años por las tierras del mundo. Uno descubría que no era tan "blanco" como pensaba o tan anglosajón como creía.
Lo que se trata precisamente es de hacernos ver que esas distinciones racistas, nacionalistas, etc. basadas en la unicidad, en la pureza, etc. no son más que fantasías creadas con el fin de justificar divisiones. Hoy la Ciencia (esa que gusta tan poco) nos dice que somos el resultado de miles de emparejamientos en los que se han entremezclado las "sangres" de personas que se dispersaron para después volverse a encontrar, en términos genéticos.


Nuestra forma esencialista de pensar no acepta fácilmente ese postulado de que seamos el resultado de esas mezclas genéticas y ha elaborado un "ser" esencial y unas diferencias que nos separan. Pero lo cierto es que lo que nos separa no es una barrera infranqueable, sino franqueada de forma muy habitual por el mundo vino sin fronteras, y las nacionalidades son un invento reciente (que se sigue produciendo) que no está impreso en el ADN. Lo que hace la Ciencia entonces es tomar la muestra de una población actual y decirnos la composición de una persona y realizar un cálculo estimado sobre la población.
Esto quiere decir, por tanto lo que se nos dice en el texto, por ejemplo, que "solo el 17% de los egipcios son árabes", lo que significaría que son "puros" frente a los otros que son igualmente "puros" en otras categorías. Lo que significa es que la población egipcia estadísticamente hablando tiene esa mezcla en su ADN.
El estudio trata de analizar el ADN para ver cómo han sido los viajes de nuestros antepasados hasta llegar a nosotros, que somos el resultado. Las poblaciones están conectadas porque partieron de un punto y se fueron esparciendo por el mundo a través de unas rutas antes de que existieran las naciones, los pasaportes, las aduanas o los fanáticos de la pureza de la sangre en cualquier versión (geográfica, religiosa, etc.). Lo que descubrían los estudiantes norteamericanos (para eso se hacía) es que en su ADN había marcas de demostraban que tenían parientes, más o menos lejanos, suyos en lugares insospechados para ellos. La consecuencia que sacan en el diario egipcio, en cambio, es "nacionalista": solo el 14% de la población egipcia es árabe". Es decir: hay un 86% que no lo es. Todo esto no es lo mismo que decir que los egipcios tienen solo un 14% de árabes.
En vez de sacar la moraleja de la escuela norteamericana, que todos estamos unidos en el origen africano, la conclusión egipcia es otra. Cuando vamos a ver la web de Genographic, se nos dice de Egipto:

This reference population is based on samples collected from native Egyptians. As ancient populations migrated from Africa, they passed first through southwest Asia. The 65% Mediterranean and 18% Southwest Asian components in Egypt are representative of that ancient migratory route, as well as later migrations from the Fertile Crescent in the Middle East with the spread of agriculture over the past 10,000 years, and migrations in the 7th century with the spread of Islam from the Arabian peninsula. The 14% sub-Saharan African indicates intermixing with African populations to the south.*

Este párrafo se reproduce también en el texto de Egypt Independent. En él se indican los movimientos previos y los contactos con otros grupos, mucho más recientes como es la expansión árabe a través de la conquista islámica, como se señala en el texto. Además de ideas religiosas, se quedó el ADN. No hay "árabes puros", luego difícilmente puede haber un 14% de "árabes" en Egipto.
El debate que se produce en el periódico es, en cambio, sobre Nasser y su idea de unión de los "pueblos árabes". Pero lo dicho por el Genographic no tiene nada que ver con una idea de "pueblo" o de "árabe" sino con unas ideas políticas de unidad. Los que debaten lo hacen en función de su comprensión de lo que significa ser "árabe" o ser "egipcio" y sus consecuencias política actuales.


En un contexto de disputa egipcia por las islas de Tiran y Sanafir con Arabia Saudí, la idea del "arabismo", de una identidad árabe común no se percibe como la más agradable. Ya a Nasser se le dio mal la unión con Siria, en aquella República Árabe Unida (RAU) que apenas duró. El nuevo nacionalismo es "egipcio", quiere desligarse de lo "árabe" como categoría, un concepto que ha absorbido demasiadas cosas diferentes.
Se plantea una confusión importante (de la que difícilmente nos libramos) cuando proyectamos las categorías del presente para interpretar los momentos del pasado, es decir, cuando no existían los países, las nacionalidades, etc., que es el 99% de nuestra historia. Esto produce absurdos como pensar en los "españoles" antes de que existiera "España", que es un estado. Hace que nos interpretemos en términos muy equívocos, y muchas veces porque tienen un interés político en el presente. En el periódico se cita:

The East African component in the Egyptian genes reflects the localized movement up the navigable Nile River, according to the NGGP; while the Southern Europe and Asia Minor components reflect the geographic and historical role of Egypt as a key player in the economic and cultural growth of the Mediterranean region.
The DNA samples proved that Kuwaitis are mostly Arabs, as their genetic makeup is as follows: 84 percent of Kuwaitis are Arabs, seven percent are from Asia Minor, four percent are North African and three percent from East Africa.
The NGGP said that as ancient migrants passed through the Middle East when moving from Africa to Asia, some of them decided to stay, developing their genetic patterns that were passed down to other generations. While there is small percentage from North and East Africa, maybe due to the Arab slave trade which was common from the 8th to the19th century.
Meanwhile the Lebanese society is the most diverse among Arab countries, as 44 percent are of Arab origins, 14 percent are Jewish, 11 percent are from North African descent, 10 percent are from Asia Minor, five percent are South European and only two percent are East African.
The Tunisian population had the lowest percentage from Arab descent, as only 4 percent are Arabs, while 88 percent are North African, five percent are from Western Europe, and two percent from West and Central Africa. *

En ningún sitio se habla de un Egipto en el pasado. Solo en el preámbulo de la Constitución, donde se afirma que es la "Madre del Mundo". La metáfora constitucional y de propaganda nacionalista del régimen sirve de fondo sobre el que explicar lo dicho del ADN "egipcio", que no es "árabe". Y se vuelve a interpretar mal: no significa, por  ejemplo, que solo el 4% de los tunecinos sean árabes. No es la mezcla de la población, sino la mezcla del ADN y la procedencia no de "países" sino de "regiones".
El caso "ibérico", es decir, las actuales "España y Portugal", es interesante con la siguiente proporción de mezcla en ADN: "48% Mediterranean", "13% Asian Southwest" y "38% Nothern European". Esto no quiere decir, como hace el periódico egipcio en su caso, que haya un 13% de asiáticos en España, sino otra cosa. Explican:

This reference population is based on samples collected from people native to Spain and Portugal. The 48% Mediterranean and 13% Southwest Asian percentages reflect the strong influence of agriculturalists from the Fertile Crescent in the Middle East, who arrived here more than 8,000 years ago. The 37% Northern European component likely comes from the pre-agricultural population of Europe—the earliest settlers, who arrived more than 35,000 years ago during the Upper Paleolithic period. Today, this component predominates in northern European populations, while the Mediterranean component is more common in southern Europe.***


Eso quiere decir, que en nuestro ADN hay restos de los grupos que llegaron desde el sudoeste asiático, del norte de Europa y de la zona mediterránea. Las personas no "surgen" espontáneamente en los "países". Los primeros grupos sales de África y va explorando el mundo; se quedan en unos sitios y siguen buscando otros.
El titular "DNA analysis proves that Egyptians are not Arabs" se nos muestra absurdo, como lo sería titular "Solo el 13% de los españoles y los portugueses son asiáticos". Lo que se dice no es eso. Los estudiosos del ADN no entienden de países o pasaportes (algo muy, muy reciente), sino de "regiones", unas categorías creadas posteriormente para explicar los pasos de unas a otras de los grupos. Señalan:

Using a method of analysis that infers ancestral source populations, we have discovered nine ancestral regions that combine to make up everyone’s genome. Everyone has a mix of these components ranging from 0% to 100% due to interaction between these regions of the world over the past 50,000 years. Native Americans have their own group, as do Oceanians and the Khoisan people of southern Africa. In these places it is possible to have 100% of the respective region. Everyone else in the world is a mix of these components, reflecting ancient and modern migration patterns.***

Los seres humanos nos pasamos muchos siglos de un sitio para otro hasta que encontramos la forma de controlar los entornos, de no tener que irnos nosotros sino de aprovechar lo que había y vivir espacios seguros, productivos, etc. Solo los que quedaron más aislados son los que tienen menos mezcla en el ADN, pero, como se dice en la frase final reflejamos esos viajes, en los que se establecían poblaciones y unos marchaban y otros llegaban.
Los khoisan citados como genética pertenecientes a un mismo grupo, es decir, nada mezclada, se consideran que fue una escisión del grupo humano más antiguo que migró desde África central hacía el norte, que sería el que se extendería por el mundo, mientras que los khoisan o joisán, quedaron en la zona, por lo que hay una menor diversificación. Son esos grupos los que ascendieron hacia los lugares por los que podían seguir caminando, por las rutas que los repartieron por el mundo y donde se establecieron en regiones geográficas específicas. El origen de todos, pues, es africano. La diversidad de las mezclas de ADN son las de los grupos que se establecieron en diversas zonas.
Lo demás es "política", es decir, la forma de controlar los grupos a base de diferencias por las que se justifican racismos, xenofobias, etc. mitificando los orígenes de la pureza, de los pueblos elegidos por los dioses porque les resultaban unos más simpáticos que otros, etc. Hoy, como descubrieron los estudiantes norteamericanos, la "supremacía blanca" la defiende vehementemente alguien cuyos ancestros salieron de África y esta emparentando con poblaciones de otras partes del mundo. Pero nos gusta dominarnos y matarnos con buenas razones.
A muchos egipcios les gustará leer que "solo el 14%" de ellos son árabes. No quieren saber nada de sus vecinos en plena disputa, con conflictos diarios con los saudíes. Y ahora se les dice desde los titulares de la prensa. La duda es si esto es intencional o simplemente una forma de interpretar distorsionada por nuestras visiones tradicionales en las que nos consideramos unidos a la tierra como los árboles que siempre hubieran estado allí. Pero hasta los árboles viajaron de formas muy diferentes esparciendo semillas, esporas, polen o viajando confortablemente en el estómago de quienes se comieron sus frutos y luego los dejaron caer sin romanticismo


La otra noticia, reproducida desde la CNN, afecta a otro tipo de distinción y muestra la otra forma dogmática de matarse o de crear problemas. Su titular es "Muslim refugee falls in love with Christian police officer",  y ha suscitado, claro, un debate entre partidarios de que la gente se case con quien quiera y los amigos de la prohibición permanente, El titular de la CC, en cambio era "Love at first sight: A refugee and a border police officer", lo que permite apreciar cómo se ha entendido lo mismo en un lugar u otro, lo mismo que ocurría con el ADN. En la CNN se comienza hablando de amor y se prescinde de las religiones de cada uno en el titular. Por el contrario, el titular egipcio se centra en el aspecto religioso desde el comienzo, señalando la cuestión desde el principio y haciendo recaer el foco sobre la mujer, que es la musulmana.
Recordemos, que casos como este, que ocurre en Macedonia, o el simple rumor han causado levantamientos en las calles de pueblos y barrios egipcios, porque el hecho de que una mujer musulmana se case con un cristiano es considera un grave pecado y debe ser evitado o castigado. Si antes era el engañoso debate sobre nacionalismo lo que suscitaba controversia, ahora es la religión, el segundo tema favorito por el que matarnos unos a otros.
La noticia nos cuenta el amor que surge entre una refugiada siria que habla múltiples lenguas (se nos dice) y un policía y bailarín al que mandan a la frontera porque habla inglés gracias a sus giras por Rusia, España y otros países. El amor, se nos dice, fue a primera vista; poco después, unidos por el conocimiento de otras lenguas y el amor, decidieron casarse en julio.
Nos dicen para finalizar la historia:

Noora says she's been adjusting easily to life in Macedonia.
"The people, the country, the town, they never let me feel like I'm a refugee," she says.
The community was quick to accept her, and she says her family has been equally accepting of their marriage.
"In Macedonia, we have a mix of tradition and religion," Bobi explains. "I have many friends who are Muslim, and we celebrate Ramadan."
Similarly, Noora says she grew up in a diverse community in Iraq. "My family grew up with Christian people, we are open-minded people."
She explains that her family's initial hesitation about the relationship disappeared when they saw the couple together and understood how deeply in love with each other they were.
If anything, Bobi says, people were surprised because he had been married twice before. He says people used to joke that he wouldn't get married for another 100 years, but within a few months of meeting Noora, they were engaged.
The day he proposed, he went to a tattoo parlor and got her name inked on his arm. A few days later, she got a matching tattoo with his name.***


La primera (y única) palabra del primer comentario es "Haram", es decir, "prohibido". Tras ella un largo debate en el que salen a relucir los "mandatos divinos", la superioridad de una religión sobre otras, y sobre todo la asimetría de la relación. La mujer pierde (no cambia) pierde su religión si se casa con un musulmán mientras que la vida de ella puede correr peligro al ser considerada apóstata por algún piadoso violento. Recordemos que ahora están juzgando, la noticia se daba ayer, al que le cortó la garganta al copto en la ciudad de Alejandría porque vendía vino en su tienda. No era nada personal; solo devolver el orden correcto al mundo. La mujeres, como siempre, creando problemas al alterar el orden divino.
Los comentarios siguientes se reparten entre los partidarios de que no debería haber distinciones entre las religiones monoteístas del mismo origen, los que abominan de la unión, y los que son partidarios de que cada uno se case con quien quiera sin tener que preguntarle a los demás. Al final los debates chocan siempre con los muros del dogma: esto es así porque Dios lo ha dicho. Para estos sobra el ADN o cualquier otro tipo de elemento que ayude a resolver los errores, fantasías o creencias. Nada de eso se transmite por el ADN, por lo que su tendencia no es a mejorar con la evolución
El pensamiento dogmático, sea del tipo que sea, suele abominar de la mezcla, ya sea de cuerpos o de ideas. Ve con horror que lo que está dicho que es así, pueda cambiar. Debe ser así hasta el fin de los tiempos.


Si en la primera noticia se buscaba el aislamiento de los pueblos, aquí los dos miembros de la pareja felizmente casada (nosotros también les deseamos felicidad) cuentan que se han criado en entornos mezclados que han vivido sin problemas. Pero algún día llegará alguien, con el "haram" permanentemente en la boca que les complique la vida, les señale con el dedo y trate de arrastrar a otros a castigar su desobediencia a las leyes divinas. Como siempre, los problemas no suelen ser lo que creemos si no nuestra voluntad de imponérselo a los demás.
Creo que hay algo de complementario en ambas noticias y que nos muestran cómo continuamente estamos construyendo barreras. Durante la mayor parte de la historia humana hemos sido libres de desplazarnos por el mundo para buscar algo mejor, nos hemos mezclado sin preguntarnos por el otro mundo. Debería ser obligatorio hacerse el ADN y ver cuál es nuestro origen real, entender que las distinciones que hemos ido elaborando en el tiempo son artificiales, que pueden tener un sentido determinado, pero que son construcciones sobre las que elaboramos nuestras fantasías de pureza de las razas, de superioridades e inferioridades, de dominación, de moralidad... Pero nuestra capacidad de juzgar es infinita y nuestro deseo de controlar a los demás no le va a la zaga.
Quizá conviene recordar que los seres humanos hemos sido incansables viajeros, que los primeros humanos no tuvieron reparos en lanzarse a recorrer un mundo sin barreras de ningún tipo, que atravesaron montañas, mares, estrechos, etc. para encontrar lugares en los que asentarse. Somos migrantes antes que nacionales.
Nos dicen como presentación del proyecto, en el apartado The Science Behind:

The fossil record places human origins in Africa some 150,000 years ago, but science continues to search for details about the incredible journey that took Homo sapiens from Africa to the far reaches of the Earth. How did each of us end up where we are? Why do we have such a wide variety of colors and features?
Through the eons of time, the full story of human ancestry remains written in our genes. When DNA is passed from one generation to the next, most of it is recombined by the processes that give each of us our individuality. But some parts of the DNA chain remain largely intact through the generations, altered only occasionally by random mutations, which become what are called genetic markers. The order in which these markers occur allows geneticists to trace our common evolutionary time line back many generations.
Different populations carry distinct mutation, or genetic markers. Identifying and following the markers back through generations reveals a relationship shared by all humans, best conceptualized in the form of a genetic tree. Today, thousands of diverse branches, corresponding to unique human groups, can be followed backward to their common African root more than 100 millennia ago.**


Los datos genéticos indican que no teníamos muchos reparos al mezclarnos, incluso con los neandertales a los que etiquetaron así después, pasado mucho tiempo. Hoy, andamos mirando con quien nos casamos o no. El ADN de cada uno atestigua que ha sido la diversidad la que ha regido nuestros viajes por el mundo hasta ser lo que somos: una familia viajera.
Cuando el proyecto del mapa viajero humano se presentó en Asturias, La Nueva España recogió lo que le dijeron a una de las voluntarias que dio su ADN para saber sus orígenes:

«El análisis de tu ADN mitocondrial nos dice que tus antecesores son africanos. Los marcadores no mitocondriales nos llevan a un patrón europeo, pero tienes un tres por ciento de África subsahariana, algo muy habitual entre los europeos. Tus poblaciones más próximas son las griegas y peninsulares. Y en cuanto a tus ancestros homínidos, provienes del Neanderthal. Tienes un 2,7 por ciento de habitante del Sidrón».****


No sé qué tal le sentaría a esto a alguno que podría sentirse especialmente insultado. Ese gráfico que le dieron le mostraba los recorridos de sus antepasados, los entrecruzamientos incluso con los neanderthales. Por mucho que ella esté orgullosa y suba al árbol y coja la flor, como dice la canción popular convertida en solemne himno, el pasado fue viajero, desde el África subsahariana hasta Grecia, la otra punta de Europa.
A un egipcio, como a otro, le dirían que tiene unos porcentajes determinados de asiático, de mediterráneo, de subsahariano, etc. Lo que no le dirían nunca es que es un "egipcio puro", sin "contaminar" por vecinos próximos o lejanos en el espacio y el tiempo., Eso no existe. A algunos no les gustaría. Pero...
Desde el punto de vista de la información, de nada sirve investigar si luego lo explican mal o lo manipulan. Hay que tener cuidado con cómo se cuentan las cosas porque ya hay bastantes errores en el mundo. Con las fake news ya tenemos bastante.




* "DNA analysis proves that Egyptians are not Arabs" Egypt Independent 17/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/dna-analysis-proves-egyptians-are-not-arabs
** "Your Regional Ancestry: Regions" Genographic Project https://genographic.nationalgeographic.com/regions/

*** "Muslim refugee falls in love with Christian police officer" Egypt Independent 6/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/muslim-refugee-falls-love-christian-police-officer
**** "Un termómetro genético para Asturias" La Nueva España  19/04/2013 http://www.lne.es/aviles/2013/04/19/un-termometro-genetico-para-asturias/1399837.html