miércoles, 28 de junio de 2017

Liderazgo y autoritarismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El país publica los datos de la encuesta del "Pew Reseach Center" en donde se refleja la "imagen", es decir, la valoración que los otros países le dan. Si Donald Trump tuviera sentido del ridículo le merecerían una atenta reflexión, pero lo más probable es que se considere que el dato es positivo y que esta es la situación correcta. Los datos son, además, abrumadoramente negativos.
Señala el diario:

En solo cinco meses de mandato, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha conseguido provocar el rechazo a su imagen y gestión en el resto de los países. Aunque no en todos. Rusia (como si la trama no existiera) e Israel son los únicos Estados que confían más en el actual mandatario estadounidense que en su predecesor, Barack Obama. El nivel de confianza ha aumentado 42 puntos entre los rusos y 7 puntos entre los israelíes. También son los dos únicos países donde más de la mitad de los ciudadanos creen que sus relaciones con EE UU van a mejorar con Trump a la cabeza, según un estudio de Pew Research Center, que realiza encuestas en 37 países.´*


Que sean los rusos y los israelíes los que tengan más "confianza" en Trump no deja de ser, especialmente en el primer caso, una ironía difícil de afrontar. En estos momentos en los que Trump reconoce la injerencia rusa —es decir, que él era el candidato del Kremlin— pero responsabiliza de ello a Obama, en otro giro sui generis de su poder explicativo, que sean los rusos quienes tengan más confianza en los "Estados Unidos" es una confianza que arde en las manos. El caso de Israel se explica igualmente. La política agresiva de Israel coincidía con el corte de lo avanzado por Obama con Irán al final de su mandato y que motivó una visita desesperada de Netanyahu a los Estados Unidos. Trump era también "su candidato". Los interesantes resultados por países están al final del texto.
En términos de imagen pública, los datos obtenidos por la nueva presidencia son realmente penosos, difíciles de superar por mandatario alguno. La exposición de la presidencia norteamericana a la opinión mundial es grande, pero es el protagonismo de Trump, su deseo de estar permanentemente en el candelero provocativo, lo que resulta más llamativo


Según los datos, con las dos excepciones, los países encuestados no ven la misma "América" que Trump ve, sino otra de la que hay que recelar en manos de una persona que no les merece ni confianza ni simpatía, dos aspectos muy diferentes:

La encuesta del Pew, que ha entrevistado a más de 40.000, revela que una media del 22% de los encuestados confía en que Trump hará lo correcto en materia de asuntos internacionales. Obama se despidió de su mandato con una media del 64% de confianza. En algunos países europeos la caída en este ámbito es estrepitosa: en Alemania cayó del 86% al 11%, en Francia del 84% al 14%, en Reino Unido del 79% al 22% y en España del 75% al 7%. Esta valoración es muy similar a la que obtuvo el expresidente estadounidense, George W. Bush, al final de su gestión en 2008.
Los niveles de confianza obtenidos por Trump están influenciados por dos aspectos: sus decisiones políticas y su carácter. Aunque la encuesta de Pew Research Center se realizó antes de que EE UU se saliera del Acuerdo sobre el Cambio Climático de París y el veto migratorio parecía no tener salida, su plan de construir un muro en la frontera con México, la idea de prohibir el ingreso a EE UU a ciertas naciones de mayoría musulmana y la retirada de acuerdos comerciales internacionales son rechazados por una media del 70% de los encuestados.
En cuanto al carácter, los participantes del estudio definieron a Trump como: arrogante (75%), intolerante (65%) y peligroso (62%). La cuarta característica es positiva: un líder fuerte (55%). Al menos la imagen desfavorable del presidente estadounidense no ha teñido la imagen favorable que poseen los extranjeros de los estadounidenses: el 58% tiene una opinión positiva. Turquía, Jordania y Líbano son los únicos países encuestados donde la mayoría de sus ciudadanos expresa una opinión desfavorable.*


Hitler también habría sido valorado como un líder fuerte. En el contexto de las demás valoraciones, "fuerte" no tiene precisamente una valoración positiva. La capacidad de liderazgo puede ser positiva, pero el "liderazgo fuerte" de Donald Trump se percibe como una forma agresiva. En realidad, la mayor debilidad de Trump es el "liderazgo", pues ha sembrado la desunión allí por donde ha ido. Es lo que ha ocurrido con el "lío qatarí", con la OTAN, con los acuerdos sobre el cambio climático, etc. El liderazgo de los Estados Unidos no se puede medir en términos "internos" sino "externos", en la medida en que es la primera potencia mundial y se supone que iba a ejercer el "liderazgo". Lo que ha hecho, por el contrario, es debilitar las posiciones de los Estados Unidos en todos los planos.
La situación es todavía peor al haber producido una auténtica fractura interna en la sociedad norteamericana, que no se reconoce en la otra mitad. Trump ha alentado los valores de la desunión llamando "América" a una parte frente a la otra, que ha quedado excluida. El aumento de los incidentes racistas desde el día de su elección confirma esta idea. La mitad de "América" le dijo a la otra que no lo era por su idioma, su color o su religión. La "América" de Trump es la del supremacismo blanco y la arrogancia, la que va a dejar sin seguro médico en los próximos años —si finalmente lo consigue— a más de veinte millones de norteamericanos, según las cifras que acaban de dar las administraciones.


Ha llevado la división al seno mismo del partido republicano, con un creciente número de senadores que se niegan a aprobar un plan médico que dividirá —una vez más— al país estableciendo una barrera en la salud  o, si se prefiere, entre enfermos atendidos y sin atención médica. En estos días, los medios norteamericanos se llenan de casos de personas para las que la implantación del programa propuesto significará la muerte. Desde niños a ancianos, los rostros de los enfermos necesitados de tratamiento se muestran expuestos para evitar que las meras estadísticas distraigan del problema real: la muerte de las personas, el dolor, el abandono.
El presidente sigue teniendo, eso sí, el apoyo de aquellos que le aplaudirían cualquier cosa. Es un apoyo basado en una identificación con un personaje al que el mundo ve como esperpéntico y peligroso, narcisista y bravucón.
Recoge el diario que la percepción negativa de Trump no ha afectado en gran medida a la de los Estados Unidos, con la excepción de los tres países señalados —Turquía, Jordania y Líbano—. En eso ha sido muy importante que el mismo día siguiente a su toma de posesión, saliera a la calle una manifestación, la de las mujeres, dejando claro que no les gustaba su presidente.


El mundo ha podido ver en este caso la doble vertiente de la democracia, el riesgo de que un demagogo seduzca y convenza a los votantes para acceder a la presidencia y, a la vez, el valor de las instituciones —de los jueces a la prensa— y la decisión de las personas para oponerse a un líder injusto usando los medios legales. El voto, entienden con razón, no puede implicar una pérdida de derechos constitucionales.
El liderazgo de Trump no es "fuerte", sino "autoritario". La capacidad de distinguir entre ambos es esencial porque hay muchos líderes sueltos por el mundo con esta confusión. El aumento del autoritarismo parece bastante evidente y si se considera que es "positivo" lo será más, creándose una situación peligrosa.



* "La imagen de EE UU en el mundo se hunde 15 puntos con Trump" El País 27/06/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/27/actualidad/1498555590_117001.html





martes, 27 de junio de 2017

La guerra turca contra Darwin

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El gobierno de Recep Tayyip Erdogan acaba de dar un paso más en su movimiento totalitario desvelando otro avance en su programa dentro del denominado "islam político". Durante décadas, el gobierno de Erdogan ha ido desmantelando la democracia turca penetrando allí donde otros ven la solución a los problemas de fundamentalismo: la educación.
Erdogan sabe, como lo sabemos desde hace siglos, que la educación es la herramienta del moldeado de las mentes, la acción mediante la que se siembra la "normalidad" en los momentos en los que se confía. Las luchas educativas por todo el mundo han dejado ver los sistemas contrapuestos que tratan de ganarse las voluntades. A las purgas frenéticas tras el intento de golpe de estado del año pasado, injustificadas en su mayoría, sigue ahora la reforma educativa que despeje el futuro en su construcción visionaria del nacionalismo islámico otomano.
El nuevo golpe de Erdogan se da en la educación en el punto en el que el dogma choca con la ciencia: la teoría de la evolución, que hoy es la conjunción del darwinismo y la genética. Con ello, Turquía avanza en el "fundamentalismo de Estado" y ejerce una nueva forma de violencia que es la privación a sus ciudadanos del conocimiento científico en nombre del mito y la creencia.
Tenemos una visión demasiado simplista del terrorismo, de sus orígenes y del moldeado de las mentes. Lo que está sembrando Erdogan es radicalismo en la medida en que todos aquellos que enseñan lo contrario van "contra Dios", son un peligro del que hay que prevenirse. Primero se dirigirán contra los "ateos" turcos para, a continuación, explicar la "diferencia" respecto al mundo. La eliminación de miles de profesores y maestros tras el intento de golpe no era más que una maniobra para deshacerse de la posibilidad de resistencia educativa. Los cierres de periódicos, los bloqueos de internet, etc. son solo variantes de una misma acción: el aislamiento. Necesitan de un país aislado para poder ejercer la violencia intelectual que es la extinción del conocimiento científico.
The Independent señala:

Evolution will no longer be taught in Turkish secondary schools after being described as a “controversial subject” by the government.
President Recep Tayyip Erdogan has personally approved the change, which will be part of a new national curriculum being published later this month.
The head of the education ministry’s curriculum board, Alpaslan Durmuş, said a section on Darwinism would be cut from biology classes from 2019.
“We have excluded controversial subjects for students at an age unable yet to understand the issues’ scientific background,” he told a seminar in Ankara, according to Hurriyet Daily News.
“As the students at ninth grade are not endowed with antecedents to discuss the ‘Origin of Life and Evolution’ section in biology classes, this section will be delayed until undergraduate study.” 
Mr Durmuş said pupils at elementary schools would still be given an “evolutionary point of view” and learn evolutionary biology from year five.
Claiming the curriculum was being “simplified”, he said the government was attempting to educate children in line with “local and national values”.*


La planificación político religiosa de las mentes es una forma de agresión. Cada vez que se plantea la cuestión del terrorismo fundamentalista, el argumento que se pone sobre la mesa es que están recibiendo una "versión incorrecta" del islam, por lo que se presiona para poder controlar más el sistema de educación. La "versión correcta", como es obvio, está basada igualmente en la religión, para la que se reclama mayor poder. El terrorismo, se nos dice, procede del alejamiento del poder centralizado, del aparato político-religioso.
El enemigo de ambos es el pensamiento científico y el conocimiento que produce. Pero ese conocimiento crítico y progresivo, está también en decadencia "política" en Occidente. La demostración más evidente es la elección de Donald Trump en los Estados Unidos con un programa de cuestionamiento de la Ciencia denunciado por la comunidad científica.
El negacionismo científico norteamericano procede de dos ámbitos: el religioso y el económico. Muchas veces se enmascara uno con el otro en busca de menores resistencias. En unos casos se hace porque va contra los intereses; en otros porque va contra las creencias dogmáticas.


Son dos los principios que entienden y que dinamitan los aparatos de creencias: la teoría de la evolución y la del "Big Bang". Pero es especialmente la primera la que afecta al creacionismo desmontando la literalidad que se le quiere dar a los textos. La teoría de la evolución afecta a las tres religiones monoteísta y molesta a los integristas de todas ellas —cristianos, musulmanes y judíos—. También explica por qué algunos mantienen tan buenas relaciones: consideran ateos a todos los que nos suscriben los principios explicados en sus textos.
Lo hecho por Erdogan es un golpe de estado mental, un asalto a las conciencias, que deben quedar en manos de los clérigos. Señalan en The Independent:

Academics from Turkey’s most prestigious universities have reportedly criticised the proposals, pointing out the only other country to exclude evolutionary theory from schools was Saudi Arabia.
The omission was first noticed in January, when the Turkish government first announced its new primary and secondary school curricula.
The education ministry said a draft would be discussed and criticism taken into account before the publication of the final version, including a possible replacement chapter entitled “Living Beings and the Environment”, with all references to Darwinian theory removed.
Other changes included a decrease in the amount of homework and allowing more time for children to play, and the life of Turkey’s secularist founder Mustafa Kemal Atatürk being given less focus.
Mustafa Akyol, a senior fellow at the Freedom Project at Wellesley College, said the change appeared to arise from advice given by Egitim Bir-Sen, a conservative education union.*

No es casual que las rivalidades en el mundo árabe no dejen alternativa alguna a las libertades de pensamiento y las que se derivan de ella. Los tres países que rivalizan por el liderazgo son integristas: Arabia Saudí, Irán y Turquía. Asusta pensar en las implicaciones que esto tiene para el futuro de las personas, educadas en un pensamiento que prescinde de la Ciencia en todo aquello que cuestiona sus dogmas y las acusa de apostasía, ateísmo o cualquier otra fórmula que se use apara descalificarlos o encarcelarlos.
La aspiración totalitaria al control de las mentes mediante la educación está en marcha en Turquía, en otro tiempo modelo de sociedad laica. El pensamiento religioso no solo dirige el "político" sino el "científico", poniéndole límites y cortapisas, desplazándolo y creando dudas y desprestigio. Solo debe haber una luz, un faro.
La CNN señala:

The new curriculum will go into effect for the 2017- 2018 school year.
It was crafted to emphasize national values and highlight contributions made by Turkish and Muslim scholars, [Alpaslan] Durmus said.
History classes will look beyond "Eurocentrism" and music classes will focus on "all colors of Turkish music," he said.
President Recep Tayyip Erdogan survived a coup attempt last year and solidified his power in April in a referendum that handed him sweeping powers.
Critics view the changes in the education system as another step in the ruling Justice and Development Party's ambitions to make Turkey more conservative. Erdogan has been vocal about wanting to raise "a pious generation."
The argument that evolution is too difficult for ninth-graders to comprehend is not a reasonable explanation for removing the unit from high schools, according to Ebru Yigit, a board member of the secular education union Egitim-Sen.
"The curriculum change in its entirety is taking the education system away from scientific reasoning and changing it into a dogmatic religious system," Yigit said in a phone interview with CNN. "The elimination of the evolution unit from classes is the most concrete example of this."
Darwin's theory of evolution has been at the center of the Turkish culture wars over the last decade.**


Con claridad el programa islámico nacionalista queda expuesto: nacionalismo religioso. Esa generación más "pía" es precisamente la que perpetuará en el poder al partido de Erdogan que, poco a poco, se irá haciendo con la totalidad de la población, eliminando a los que se le opongan, como ya ha hecho durante el año pasado. Periodistas, militares, jueces, maestros, empresarios... han sido eliminados por diferentes causas y algo en común: no compartir la visión de Erdogan del futuro de Turquía. O del origen del universo.
El islam político no difiere de otras formas radicales. Su objetivo es evitar la fuga, la discrepancia o la crítica del sistema que controla la sociedad para evitar su debilitamiento. Muchas veces se explica inocentemente que con el tiempo se producirá, como en Occidente, una separación de lo político y lo religioso. Y es eso lo que se trata de evitar precisamente tras la lección occidental. Es a lo que estamos asistiendo en muchos países desde décadas, a un movimiento que aprendió de los errores y que hoy usa la educación como arma.


La adaptación de lo religioso a lo político es fácil, pues ambas tratan en este caso de establecer el control del comportamiento social e individual. Al final, son reglas. No ocurre lo mismo con el pensamiento crítico científico, que se basa en lo que queda por descubrir —el progreso— y no en lo ya dado, el dogma. A diferencia del pensamiento científico que es revisado, el dogma es incuestionable y se reviste de violencia contra quienes lo desafían. Por eso, la eliminación del conocimiento científico en las escuelas, como con la teoría de la evolución, se presenta como una defensa del modo de vida, de la identidad turca, convirtiéndolo en una prisión mental.
Cualquier conocimiento científico que entre en conflicto con los "valores islámico turcos" se considerará una agresión occidental, un intento de destruir la identidad nacional
La ignorancia como seña de identidad.


* "Turkey to stop teaching evolution in secondary schools as part of new national curriculum" The Independent 23/06/2017 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/turkey-evolution-secondary-school-education-national-curriculum-recep-tayyip-erdogan-regime-a7804016.html

** "Turkey to stop teaching evolution in high school" CNN 23/06/2017 http://edition.cnn.com/2017/06/23/middleeast/turkey-to-stop-teaching-evolution/index.html




lunes, 26 de junio de 2017

El sombrero de la reina, un principio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Durante unos días el tema de especulación política en la semana de comienzo de la negociación del Brexit ha sido el sombrero de la Reina Isabel II. Cuando la realidad se vuelve confusa, nos volvemos hacia el simbolismo y sus oscuridades, que dejan margen para las especulaciones interpretativas.
Durante décadas, los sombreros de la familia real ha sido un tema habitual de discusión hasta convertirse en un "clásico", pero no se había dado el salto a la política, que recordemos. La gente, dentro y fuera de Reino Unido, ha podido especular sobre los sombreros, sobre sus colores y formas, pero esto es nuevo:
En Euronews, Escarlata Sánchez da rienda suelta a su sentido especulativo cuando informa de la aparición en escena del sombrero real:

El sombrero de la reina de Inglaterra durante la apertura del Parlamento ha dado mucho que hablar. Algunos creen que se trata de una alegoría a la bandera de la UE.
Mientras daba su discurso, el mundo entero tenía puestos los ojos en su sombrero. Parece que Isabel II quiso honrar a la UE con su elección. Y es que se parece mucho a la bandera de la Unión Europea.
La reina habló sobre la transferencia de la legislación de la UE a la legislación británica. Además comentó que planeaba darle la bienvenida a los reyes de España el próximo mes de julio, pero no mencionó la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La reina eligió un sombrero con los colores de la UE y flores como las estrellas para un momento en el que dio a conocer el brexit “duro” durante su discurso sobre el programa de Theresa May.
Figúrense cómo perciben este símbolo quienes votaron por permanecer en la UE en el referéndum sobre el brexit.*


La pieza periodística gira sobre el sombrero. En medio se inserta la loncha de la visita de los reyes de España y el olvido —¡castigado!— de Donald Trump. Como el sombrero es un objeto bastante limitado, se hace necesario darle consistencia a través de expresiones como "el mundo entero tenía puestos los ojos en su sombrero" o "figúrense cómo perciben este símbolo". Pues no, no me figuro nada. Quiero que me digan por qué la reina Isabel se puso es sombrero y no otro ese día. No quiero ni figuraciones ni especulaciones, si no causas.
Sin embargo, pese a nuestros esfuerzos por desvelar las intenciones, solo encontramos especulaciones y más especulaciones. Business Insider, del Reino Unido, titula "People are saying the Queen deliberately wore a hat designed to look like the EU flag" y escribe:

Some people thought that this was the Queen attempting to give a message about her views on Brexit, despite The Sun reporting last year that she apparently favoured leaving the EU.
The Queen also read out the government's plans for a 'hard Brexit', despite her alleged EU-inspired outfit. The speech laid out the pathway to leaving both the Single Market and the Customs Union through a series of eight bills leading to Britain's exit from the EU.
Paul Hayward, the Daily Telegraph's chief sports writer, laid out the most convincing argument for the Queen's outfit - that she was wearing the colours of Godolphin, a horse-racing stable featuring at Royal Ascot.**


¡Buscábamos claridad y vamos peor! Obsérvese la sutileza del título: "¡la gente dice...! y, lo que es peor todavía, ese uso abusivo de los "a pesar de" en donde el sombrero tiene un sentido opuesto a todo lo dicho o sugerido anteriormente por la Reina. ¿Es la gente la que lo ha dicho?
¿Y qué decir del final? ¿Que a la Reina le gustaría esta en las carreras del Royal Ascot viendo caballos en vez de estar allí? Es un descarado intento de apropiación por parte del periodismo deportivo de la trascendencia política convertida en sombrero. Es envidia de la trivialidad que el periodismo político ha alcanzado por sus propios méritos.


La CNN trata de recoger las teorías que surgen como setas tras la lluvia: "Queen's hat has striking similarity to the EU flag; theories fly on Twitter":

On anyone else's head, a blue flowered hat would be just that -- a hat.
But when you're Queen Elizabeth II, it doesn't take much for an accessory choice to prompt a national guessing game.
The Queen showed up for her speech to Parliament on Wednesday wearing a hat with striking similarities to the flag of the European Union.
We don't know which side of the Brexit debate she favors, but that didn't stop Twitter users from immediately interpreting what the headgear might mean.
The hat was blue with several yellow-centered flowers on the front. The EU flag is blue with a circle of yellow stars.***


Quizá lo apuntado por la CNN sea cierto: todo el mundo tiene cabeza y puede ponerse un sombrero, pero solo algunos merecen especulaciones. Es el principio de la exclusividad monárquica, pero en sombrero. La reina es el contexto que da sentido al texto. Se lo pone usted y no pasa nada. La guillotina intento acabar con esto. Pero las islas resistieron.
La teoría del sombrero parlante nos puede llevar muy lejos, teniendo en cuenta los sombreros que su majestad ha llevado a lo largo de su vida. Una vez descubierto el principio de que la Reina se comunica a través de ellos, se impone una revisión de situaciones anteriores en las que hubieran podido pasar desapercibidos sus mensajes. Podríamos realizar descubrimientos increíbles —reescribir la Historia— y sentirnos culpables por haber ignorado lo dicho a través de esos miles de sombreros que han sido mal juzgados, con demasiada ligereza.


¿Era un acto de protesta? ¿La última oportunidad de lucir un sombrero encargado anteriormente? ¿Una casualidad?...
En un mundo en el que nada es lo que parece, lleno de "fake news" y teorías de la conspiración, el sombrero de la reina Isabel II pasará a ser un clásico de final abierto, una especialidad semiótica. Como con la piedra Rosetta, todo es empezar.


* "¿Lleva la reina Isabel II la bandera europea en el sombrero?" Euronews 21/06/2017 http://es.euronews.com/2017/06/21/lleva-la-reina-isabel-ii-la-bandera-europea-en-el-sombrero
** "People are saying the Queen deliberately wore a hat designed to look like the EU flag" Business Insider UK 21/06/2017 http://uk.businessinsider.com/did-the-queen-deliberately-wear-a-hat-designed-to-look-like-eu-flag-2017-6

*** "Queen's hat has striking similarity to the EU flag; theories fly on Twitter" CNN 21/06/2017 http://edition.cnn.com/2017/06/21/europe/queen-speech-hat-brexit-trnd/index.html


domingo, 25 de junio de 2017

La guerra a la prensa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Asistimos a un inusitado ataque a los medios en diferentes escenarios. La virulencia de los ataques varía en función de la solidez y el blindaje de los medios en cada país. Con esos conceptos quiero referirme a los aspectos legales que garantizan el derecho a informar y se informado en un ambiente de crítica y libertad. La prensa y la libertad de información es un fenómeno históricamente asociado al surgimiento del nuevo régimen tras el hundimiento de los regímenes absolutistas en el siglo XVIII. Con los medios de entonces, los "impresores" combatían con las armas de las ideas en los campos de debate. La prensa en la forma de objetivar y difundir la variedad de ideas para que se cree una rica opinión pública, informada de lo que ocurre y con capacidad de decidir desde aquello que recibe. La variedad de la prensa previene de las visiones absolutas. La prensa tiene que ser variada precisamente porque ninguna está en posesión de la verdad absoluta, sino que refleja la variedad de las formas de percibir el mundo y de recoger y ofrecer propuestas. La prensa además es "tribuna", es decir, un lugar desde el que dirigirse al mundo para expresar opiniones. La profesionalización del Periodismo fue un avance y más todavía la iniciativa de la educación del profesional en las universidades, que comenzó en la Universidad de Columbia, por una iniciativa de Pulitzer. La importancia de la formación del periodista pasó a ser esencial como una garantía de su trabajo; de la misma forma se fue respetando su independencia profesional y de conciencia para no convertirlo en un sicario de los poderosos. Nunca ha dejado de ser una lucha y una diferencia.


Los ataques a la prensa realizados por Donald Trump se hacen en un contexto jurídico que permite a los medios defenderse. Queda en evidencia un presidente mediático, pero no periodístico; su visión de la política es como showman irascible e incontestable, que busca públicos favorables directamente ante la incapacidad de encontrar un aparato de apoyo suficiente. Donald Trump armado con su teléfono y su televisor, sintonizado en la Fox News, es la del comunicador anti periodístico. Él es el mensaje. El tiene su propio segmento de público con el que se comunica directamente para desesperación de sus colaboradores.
Que haya llegado a la cumbre de los Estados Unidos un personaje así hace reflexionar mucho sobre el cambio en los medios y su poder. Ya no es una lucha contra la prensa: es un combate continuo en el interior de un espacio socio-informativo en el que convergen medios (periodísticos y sociales) como armas distintas con alcances diferentes y penetración variada en función de las exposiciones de los públicos. Vivimos inmersos en información y eso hace que se activen las estrategias de todos los que quieren influir para conseguir algo. Esto provoca una especie de campaña constante en la que los flujos informativos deben circular para mantener la influencia. La comunicación se parece más a una enloquecida partida de squash que a un bien definido partido de tenis.


Esta lucha se ha extendido a todo el mundo por los efectos dobles de la globalización y por el auge de las nuevas tecnologías de la información, cuya rápida puesta en marcha impedía prever los efectos de transformación en todas las sociedades.
Lo que es disputa agria en los Estados Unidos y en los países con tradición democrática, es un combate de otro orden en los que carecen de ella. La velocidad de su implantación y, especialmente, su carácter transfronterizo ha desencadenado una reacción radical desde la división social.
Los países que carecen de democracia siguen teniendo un modelo vertical del poder en donde la comunicación es una herramienta de ratificación del régimen y sus figuras principales y una herramienta de propaganda contra los enemigos interiores y exteriores. Su eficacia se basa, por ello, en la ausencia de otras voces discordantes que pudieran debilitar las versiones oficiales.
El concepto de verdad oficial adquiere un dramático sentido cuando se enfrenta a una multitud de fuentes capaces de desmentirla. Los videos y fotos realizados con móviles impiden al gobierno egipcio mantener la "verdad oficial" ante la muerte a sangre fría de Shaimaa al-Sabbagh. Lo mismo ocurre con el joven muerto hace unas horas en la Venezuela de Maduro, disparado a bocajarro por un militar. Las imágenes no dejan que la "verdad oficial" prospere. El régimen del discurso único y oficial queda en evidencia por los millones de teléfonos, cámaras, vídeos, etc. que son capaces de ofrecer alternativas sólidas.


El control de la información es uno de los recursos básicos del poder para mantenerse. Durante épocas eso significaba censurar y quemar libros. Los lectores no eran muchos y solían estar localizados y vigilados por agentes. Hay historias muy interesantes —sacadas a la luz por los historiadores del Libro— sobre este tipo de vigilancia y de cómo los "prestadores de libros" (clubes de lectores, etc.), por ejemplo, actuaban en ocasiones como confidentes policiales rellenando fichas sobre qué libros se lleva cada persona y pasándola a las autoridades. A los revolucionarios decimonónicos les daba por leer a Rousseau, Diderot y demás escritores considerados peligrosos. La Iglesia también creó su "índice" de lecturas poco después de que la imprenta surgiera. Hasta no hace mucho, el "nihil obstat" estaba en nuestros libros.
La Primavera árabe sirvió para marcar un punto en los efectos de las nuevas tecnologías de la información. Lo que era inicialmente un entretenimiento pasaba a ser una herramienta estratégica de primer orden, capaz de sincronizar las acciones de las personas en una manifestación o de difundir instantáneamente por todo el mundo una fechoría. Hoy una manifestación en cualquier país puede ser considerada como una riada de teléfonos móviles. Desde el aparato telefónico se pueden enviar fotos, vídeos, archivos de todo tipo, conectar con televisiones y hacer declaraciones. Es incontrolable.


Solo hay una solución: el gran apagón. Fue lo que hizo el gobierno de Hosni Mubarak. El mismo Ejército y Policía existente hoy, disfrutó de varios días de manos libres al cortar todos los servicios de telefonía. En Hong-Kong, la llamada "revolución de los paraguas" usó el bluetooth para crear sus propias redes y evitar este problema. Todos podían estar informados sin temor a que se les cortaran las comunicaciones. La verdad oficial se hace difícil de mantener en sociedades comunicativamente abiertas, pese a los intentos de los gobiernos.
Lo que está ocurriendo con Aljazeera estos días es otra demostración, desde el periodismo, de la dificultad de intentar mantener la verdad oficial sin que existan fuentes que la cuestionen. Nada más patético que los llamamientos del presidente Abdel Fattah al-Sisi que pedir a los egipcios que no escuchen a nadie y que solo se fíen de lo que dice él. Los más de cien medios bloqueados o cerrados no consiguen que la verdad oficial prospere.
Cuanto mayor es la ineficacia de un régimen, se producen más intentos de silenciar los medios alternativos y crear esa verdad oficial. Los países árabes no pueden controlar las fuentes y sus flujos de información que contradicen la versión oficial de lo que ocurre.


Egipto, como otros países, posee un espacio informativo desfasado en el tiempo. Poco importa la potencia o cantidad de medios que le sigan comprando los empresarios al gobierno. Son satélites de un sistema de emisión centralizado, que es quien produce la versión oficial. La centralización es la respuesta. El ejemplo de lo ocurrido con los "sermones oficiales", producidos por el ministerio, y difundidos en los rezos de los viernes en las mezquitas oficiales es un ejemplo de la mentalidad: un sermón centralizado, difundido por una red de lectores oficiales hasta un público que no debería recibir más información que esa. Es un sistema completamente vertical y único de información. Y no funciona, claro.
El poder autoritario reacciona siempre mal a la crítica y quiere controlar la percepción que de él se tiene, pues sabe que es esencial para su mantenimiento. La crítica pasa a ser un riesgo de distinto calibre, desde el desprestigio a la muerte en función de grado de autoritarismo y violencia existente.
El problema se plantea cuando las críticas vienen del exterior y no se pueden controlar. Es lo ocurrido con Aljazeera en estos días. El modelo de información de Aljazeera es diferente al mantenido por los demás países árabes que, salvo excepciones, siguen con un modelo incuestionable de comunicación.
Otro ejemplo claro lo tenemos con Recep Tayyip Erdogan en Turquía, en donde el retroceso de la libertad de prensa y la democracia ha sido abrumador. Es un aviso sobre el valor que los partidos islamistas le conceden a la información y a la crítica. La verdad oficial de Erdogan, además, incluye aspectos como la existencia de mezquitas en América cuando Colón llegó o la ausencia del evolucionismo en las escuelas por considerarlo una falsedad frente a lo dicho en los textos religiosos.
El insólito movimiento realizado por países como Arabia Saudí e Egipto, entre otros, contra Qatar exigiéndole que cierre Aljazeera y demás medios es —como hemos sostenido estos días— revelador del modelo autoritario. Arabia Saudí es un caso con pocas esperanzas, pero en el caso de Egipto se sigue sosteniendo que terminó la "hoja de ruta" hacia la democracia tras el "no-coup". Fue en Egipto en donde empezaron los ataques contra Aljazeera por considerar que eran incompatibles sus modelos de verdad. El otro objetivo era Turquía, también considerada aliada de los Hermanos Musulmanes y en donde se crean medios críticos.


La cuestión no es quién tiene razón, sino que todos hacen algo muy similar. Crean medios para difundir sus verdades y atacan a los que consideran que no lo hacen. La muerte del Periodismo es la muerte del periodismo independiente. Medios que siguen las instrucciones dictadas desde el poder no es Periodismo, sino propaganda camuflada.

Un periodismo trivial o dependiente es solo una apariencia de Periodismo. En realidad, no es más que mercancía. El verdadero Periodismo se enfrenta a una realidad hostil y a los intentos de desprestigiar a los medios y profesionales. Hay una primera oleada que afecta a los medios en sí proveniente de los nuevos medios alternativos; hay una segunda oleada que llega desde el poder. Lo que separa al verdadero periodismo de ambos es que su interés está en satisfacer responsablemente a un hipotético lector-ciudadano que aspira a conocer lo mejor que pueda la confusa y vociferante realidad que le rodea. Para llegar a los hechos hoy es necesario atravesar toneladas de información basura, cortinas de humo, ambigüedades discursivas, campañas en contra, etc.



Entre el pensamiento único y el no pensamiento, el Periodismo debe encontrar el camino para llegar a la información, el pulso para ejercer una crítica ajustada y necesaria.
No hay medios ni periodistas perfectos. Son humanos y cometen errores. Lo importante es mantener la idea de que es posible llegar a ofrecer una esquiva verdad, provisional y mejorable.
Hubo un ápoca en que el poder se caracterizaba por no tener porqué dar explicaciones. El silencio era su mejor arma. Hoy los tiempos han cambiado y necesitan dar explicaciones porque los ojos se han multiplicado.
La verdad oficial aspira a ser la verdad única y absoluta. Es labor de los periodistas someterla a revisión mediante la indagación y la exposición. Hace falta más que nunca buen periodismo. El crecimiento de la demagogia y del autoritarismo como formas de llegar o mantenerse en el poder hacen necesaria la honestidad periodística, sin protagonismos, con valentía.
Puede que sea el camino más difícil, pero es el único que tiene valor. 






sábado, 24 de junio de 2017

Hacia el caos qatarí o las 13 exigencias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El lío qatarí avanza hasta su punto de máximo caos. Como planteamos en su momento, la prensa internacional resalta la exigencia de Arabia Saudí y de los demás "aislantes" del cierre de Aljazeera. Es el que todos resaltan. Después, romper lazos con Irán, declararse culpable y pagar por ello. ¡Insólito!
La situación, tras la visita de Donald Trump a la zona, quedó en estado lamentable y caótico. El desplazamiento del foco desde Israel hacia Irán no deja de ser sorprendente pues Irán no parece mucho tener que ver con el terrorismo del Estado Islámico, al que combate sobre el terreno. Pero los recelos son constantes, tal como ocurre con Turquía con los kurdos. En teoría, están combatiendo contra los mismos aunque se combaten entre ellos. Es uno de los problemas de las guerra superpuestas, como ocurre en Siria.
Tras la visita de Trump, todos se lanzaron contra Qatar, e indirectamente contra Turquía, su aliada. El problema básico es que los Estados Unidos es aliado de todos ellos, por lo que solo las palabras de Trump han podido desencadenar este caótico movimiento.


Estas son las 13 exigencias a Qatar —les han dado diez días— que circulan, recogidas por el Middle East Eye (que también está incluido en las demandas):

Demand 1: Curb diplomatic ties with Iran and close its diplomatic missions there. Expel members of Iran's Revolutionary Guard and cut off any joint military cooperation with Iran. Only trade and commerce with Iran that complies with US and international sanctions will be permitted.  
Demand 2: Immediately terminate the Turkish military presence currently in Qatar and end any joint military cooperation with Turkey inside of Qatar.
Demand 3:  Sever all ties to 'terrorist organisations' - specifically the Muslim Brotherhood, the Islamic State group, al-Qaeda and Lebanon's Hezbollah. Formally declare those entities to be terrorist groups.
Demand 4: Stop all means of funding for individuals, groups or organisations that have been designated as terrorists by Saudi Arabia, the UAE, Egypt, Bahrain, the US and other countries. 
Demand 5: Hand over 'terrorist figures' and wanted individuals from Saudi Arabia, the UAE, Egypt and Bahrain to their countries of origin. Freeze their assets, and provide any desired information about their residency, movements and finances.
Demand 6: Shut down Al Jazeera and its affiliate stations.
Demand 7: End interference in sovereign countries' internal affairs. Stop granting citizenship to wanted nationals from Saudi Arabia, the UAE, Egypt and Bahrain. Revoke Qatari citizenship for existing nationals where such citizenship violates those countries' laws.
Demand 8: Pay reparations and compensation for loss of life and other, financial losses caused by Qatar's policies in recent years. The sum will be determined in coordination with Qatar.
Demand 9: Align itself with the other Gulf and Arab countries militarily, politically, socially and economically, as well as on economic matters, in line with an agreement reached with Saudi Arabia in 2014. 
Demand 10: Stop all contacts with the political opposition in Saudi Arabia, the UAE, Egypt and Bahrain. Hand over all files detailing Qatar's prior contacts with and support for those opposition groups.
Demand 11: Shut down news outlets that Qatar funds, directly and indirectly, including Arabi21, Rassd, Al Araby Al-Jadeed and Middle East Eye.
Demand 12: Agree to all the demands within 10 days of them being submitted to Qatar, or the list becomes invalid.
Demand 13: Consent to monthly audits for the first year after agreeing to the demands, then once per quarter during the second year. For the following 10 years, Qatar would be monitored annually for compliance.*


La lista resulta sorprendente y arrogante teniendo en cuenta que se trata de un país soberano y que lo que se le está aplicando es lo más parecido a un acta de rendición tras una guerra victoriosa para el invasor. Difícilmente puede admitir nadie una lista —con compensaciones económica por pérdidas de vidas en atentados— de esta naturaleza.
La lista tiene, en cualquier caso, un tremendo valor revelador sobre la naturaleza de los exigentes, encabezados por Egipto y Arabia Saudí. Revela los métodos que se utilizan para acallar países cuyas actuaciones no les gustan y, peor, cuyas versiones difieren de las suyas.
Criticar la lista en sí y los métodos para intimidar a un país no significa necesariamente simpatía alguna por Qatar y lo que haga o deje de hacer. Significa constatar que es casi imposible que Oriente Medio pueda llegar a disfrutar un día de una paz real mientras se mantengan esta visión de la política y de la soberanía.
La prensa se ha centrado en la más llamativa de las peticiones, el cierre de Aljazeera (la 6ª) y de otros medios qataríes (la 11ª). Se plantea junto a la exigencia de no intromisión en los llamados "asuntos internos". Eso significa, en término mediáticos, que nadie puede opinar de ellos y de lo que ocurre entre sus fronteras. Muchos países árabes no han entrado todavía en el concepto de "prensa" y siguen agarrados al de "propaganda", únicos medios que admiten en su interior. Este criterio propio es el que consideran en los otros. Tú controlas a tus medios y yo controlo a los míos.
Según esta teoría, los gobiernos deben silenciar, encerrar o hacer desaparecer a los opositores de otros países como hacen desaparecer a los suyos. Es una política de buena vecindad. La máxima amabilidad es devolverlos encadenados a los países de los que han huido y a los que critican.
Si entendemos el modelo profundo que esto implica es el de unos países sin libertades, que se deben identificar con las políticas seguidas por sus dirigentes "sí o sí". Las personas son súbditos obedientes. Presionando a Qatar, los exigentes revelan que su modelo ideal deja bastante que desear.


¿Cómo no va a exigir Egipto que cierren Aljazeera o cualquier medio que critique al país o a su presidente si su gobierno ha bloqueado más de cien medios para impedir que los egipcios tengan una versión distinta? Como el caso lo hemos estado siguiendo, no será necesario extenderse: no es solo Aljazeera lo que se ha perseguido sino a todos los medios críticos, muchos de ellos sin conexión con cualquier tipo de "terrorismo". La doctrina de que "la prensa es el enemigo del pueblo" ya estaba inventada antes de Trump. Los países árabes la han practicado todo lo que han podido. Nadie puede tocar a sus presidentes o a sus familias reales a menos que se trate de un juego de rivalidad ante el poder. 
El diario El País se hace eco de la noticia y señala:

[...] Qatar ha dicho repetidamente que estaba preparado a negociar concesiones si se le facilitaba una lista de quejas, pero sólo si va acompañada de pruebas y en la medida en que no ponga en entredicho su independencia. “Estamos convencidos de que esto no tiene nada que ver con la lucha contra el terrorismo; quieren minar nuestra soberanía”, ha declarado el embajador catarí en Washington, Meshal Bin Hamad al Thani.
Es una idea que comparten numerosos observadores. “No hay nada nuevo en las acusaciones. ¿Qué Qatar apoya al terrorismo? Quienes le acusan también”, señala una fuente diplomática occidental que se ha entrevistado recientemente con altos funcionarios saudíes y emiratíes. “En cuanto a Irán, no justifica lo encabronados que están y el lenguaje que están empleando”, añade en el convencimiento de que no hay mediación posible. “Arabia Saudí no está dispuesto a hacer ninguna concesión; sienten que [Qatar] se rio de ellos en 2014 y no se fían de que Kuwait logre el objetivo de traerlo al redil”, concluye.**


¿Por qué ha estallado todo esto? La visita de Trump ha sido decisiva en ello, en mi opinión. Cuando Trump, sorprendentemente, se presenta ante ellos y les dice que el peligro es Irán, muchos ven la ocasión para lanzarse contra sus críticos, en especial con los que no han seguido las instrucciones del verdadero amo de la zona, Arabia Saudí, como muestra la situación creada en Egipto con las islas de Tiran y Sanafir, el cobro por el sostenimiento del país.
Los ataques a la prensa proliferan entre ellos. Hemos citado Egipto, ¿pero no está ocurriendo lo mismo en Turquía, en donde Erdogan cierra un periódico tras otro? La excusa es el terrorismo, que existe, pero tras el que se esconden ataques a los rivales, críticos y opositores. Si se les da una excusa suficiente, estos gobiernos, cuyo sostenimiento solo puede ser el estado autoritario y represivo, el silencio ante las corrupciones familiares y la explotación esclavista de la mano de obra, se lanzan contra ellos, como hemos visto que ocurrió durante la Primavera Árabe.
El control de los medios y de las redes sociales va más allá del terrorismo. Erdogan tras el fallido golpe, aprovechó para deshacerse de sus opositores, encarcelar funcionarios, militares, profesores, policías, maestros, jueces, etc. y sustituirlos por otros de su cuerda. Cerró periódicos para acallar sus voces críticas. Y como ahora hacen con Qatar, exigió que le entregaran a los que había salido huyendo (Grecia) o estaban exiliados (Estados Unidos).


Las políticas maquiavélicas de los estados árabes, de enormes diferencias, implican un juego entre la información, la acogida de enemigos ajenos y la represión propia. Qatar ha quedado en fuera de juego con la maniobra de Trump y es hacia él contra quien se han vuelto las miradas, antes que contra Irán, al que no se van a enfrentar directamente o Turquía.
La cuestión se plantea problemática para la diplomacia norteamericana que obviamente no se puede permitir perder la pieza de Qatar, su base más importante en la zona para atacar al Estado Islámico. Pero a los países árabes alineados con Arabia Saudí les preocupa más los que tienen debajo de los pies que lo que está en una extraña guerra que no se acaba nunca y durante la cual, en cambio, pueden conseguir muchas cosas de Estados Unidos y Europa. No se ve ninguna prisa por terminarla, ya que lo que se está discutiendo no es cómo acabar con el Estado Islámico, sino cómo se va a gestionar lo que me resisto a llamar "paz" desde el punto de vista del territorio y del gobierno.
Oriente Medio es un tablero en el que se está permanentemente dilucidando quién mantiene el control y la influencia en diversos niveles. Los pueblos importan poco a dictaduras militares o a familias dueñas de países. Solo importa el poder. Y el poder no es solamente algo que se ejerce en un espacio propio, el territorio, sino algo que surge de enrevesados juegos internos y externos, de alianzas dentro y fuera de las familias.
La insólita petición de que cierren sus medios de comunicación revela la naturaleza fascista de la presión. Podrían haber pedido la entrega de terroristas o haber denunciado operaciones realizadas desde Qatar. Pero el verdadero objeto de todo esto es la molestia que les produce un medio árabe que mantiene una política informativa diferente a los medios estatales y progubernamentales que la mayoría de estos países mantienen. De Turquía a Egipto, pasando por Arabia Saudí, la libertad de información es un absurdo que solo tienen sentido si sirve para debilitar posiciones dentro del juego de equilibrios.
Señala El País en otro artículo la reacción de la cadena qatarí:

La cadena catarí Al Jazeera ha calificado de "intento desesperado de silenciar los medios de comunicación libres" y de reducir la libertad de opinión y prensa en Oriente Medio la petición de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto al Gobierno de Doha para que cierre la cadena televisiva si quiere que levanten el bloqueo con el que intentan aislar económica y políticamente el país. El grupo de comunicación ha divulgado una declaración escrita en la que se reafirma en su intención de seguir trabajando "sin ningún tipo de restricciones por parte de gobiernos o entidades".
"Al Jazeera mantendrá su misión de practicar el periodismo profesional haciendo caso omiso a las presiones ejercidas por los países de la región que tienen como objetivo silenciarla o cambiar su línea editorial independiente", asegura el comunicado, que considera la petición de los países que ejercen el veto sobre Qatar como un intento de "amordazar una voz independiente".***


Más allá de la retórica de unos y otros, el auténtico problema se le plantea a la política norteamericana. Desde el momento en el que Trump hizo su anuncio, la Secretaría de Estado se llevó las manos a la cabeza e intentó arreglar el embrollo. Pero era exactamente lo que los países árabes estaban deseando, tener una excusa para ir contra Qatar. Antes de que la Secretaría de Estado pudiera matizar el asunto, antes de Kuwait pudiera escenificar la mediación y que todo quedara tranquilo trabajándose en la sombra, el lío qatarí ya estaba montado.
En los distintos países, especialmente en Egipto, un coro mediático uniforme se levantaba contra Qatar. El pequeño país era el responsable de todo. La explicación de Egipto está clara y le ha servido para ir contra diversos países, inicialmente contra Turquía y ahora contra Qatar. La acusación es acoger a los Hermanos Musulmanes y permitirles crear medios de información para "desestabilizarlos". Desde el "no-coup" que dejó fuera del gobierno a Mohamed Morsi y a los suyos, Egipto ha tratado por todos los medios de que se condenara como "organización terrorista" a la Hermandad. Para el gobierno no es una cuestión de "verdad" o "mentira", algo que haya que probar, sino una cuestión de "legitimidad". No lo llamaron "golpe", sino "rectificación de la revolución" por indicación del pueblo, que ya es hilar fino. Unos días toca decir que la revolución de 25 de enero fue obra de fuerzas extranjeras para destruir Egipto y otros que fue el pueblo el que se levantó. Pero la cuestión de la Hermandad es una pieza clave del gobierno porque la necesita para justificar sus propias actuaciones. En ellas, claro, el silenciamiento de toda prensa discordante, hasta llegar a esos más de cien medios bloqueados.
Aljazeera es una pieza esencial con la que están luchando acusándola de difundir "noticias falsas" (no repetir lo que dice el gobierno) y de apoyar doctrinas terroristas (seguir las doctrinas de los Hermanos). Pero la única evidencia de todo esto hasta el momento es que donde están los Hermanos y sus simpatizantes en el propio Egipto, lugar de origen y donde les votaron hasta alcanzar la presidencia. Puede que el gobierno argumente que los Hermanos están todos en Qatar, pero no se ha visto tal descenso de la población egipcia. Muchos de ellos están agitando las banderitas a la espera de tiempos mejores.
La cuestión ahora es cómo va a evolucionar esta situación. Evidentemente, si no se detiene la presión/agresión sobre Qatar por parte de quien puede hacerlo (Estados Unidos, el mismo que la desencadenó) el conflicto irá creciendo hasta límites que no podemos aventurar. ¿Puede haber una invasión, como la de Bahréin, por parte de las fuerzas saudíes y aliados?


El destructor "efecto Trump" es de una fuerza incalculable porque puede crear un enorme conflicto internacional solo para intentar demostrar que está "arreglando el mundo" y aliviar los conflictos domésticos, que son grandes. Así salió de su gira monoteísta, dando a entender que todo estaba camino de arreglarse. Como vemos, no es así y está muy lejos de hacerlo. Por el contrario, al conflicto con la guerra siria y el Estados Islámico se le están añadiendo los conflictos de poder de la zona y, lo que es peor, un frente ante Irán en el momento en el que han empezado a retirarse las sanciones. Es el factor que permite hacer una alianza con Israel, pero ¿a qué precio?
La doctrina de "asuntos internos", ¿implica el cerco a un país, como se está haciendo? ¿Cómo va a reaccionar la comunidad internacional que mira absolutamente escéptica las maniobras saudíes y sus asalariados? ¿Es aceptable una lista cuyas exigencia primera es que te declares culpable, pagues por aquello que has aceptado culpabilizarte y te obliguen a servir a otros países, pues no es otra cosa la renuncia a una línea independiente?
En Egypt Independent se recogen informaciones con fuente en Reuters:

“The demands are so aggressive that it makes it close to impossible to currently see a resolution of that conflict,” said Olivier Jakob, a strategist at Switzerland-based oil consultancy Petromatrix.
Several Qataris who spoke to Reuters described the demands as unreasonable. “Imagine another country demanding that CNN be closed,” said 40-year-old Haseeb Mansour, who works for telecom operator Ooredoo.
Abdullah al-Muhanadi, a retired public sector shopping for groceries in Doha on Friday morning, said the boycott must be lifted before negotiations to resolve the dispute could start.
“There’s a lot on the list that is simply not true or unreasonable, so how can we comply?” he said. “There are no IRGC (Iranian Revolutionary Guard Corps) elements in Qatar and the agreement with Turkey is a long-standing diplomatic agreement so we cannot ask them to leave.****



Es difícil leer la lista sin sonrojarse, por lo que dice del autoritarismo violento, por lo que tiene de ausencia de diplomacia. Muestra, una vez más, que las políticas de alianzas seguidas por la administración norteamericana solo han generado vicios políticos y reforzado el despotismo. Esa es la consecuencia del viaje de Trump.
El problema de fondo es la sombra que esto echa sobre cualquier proceso de democratización, de cualquier sentido aceptable de ciudadanía. ¿Qué esperanza les queda? Su mentalidad es autoritaria, intransigente y es difícil que se modifique la forma de hacer política en la zona, que seguirá siendo la más inestable, la más autoritaria, la más armada y la más violenta. Hasta lo que llaman "paz" es violento porque solo tienen derecho a ella los que aceptan del orden dado.


Como señalamos al principio del lío, la pieza que quieren cazar es Aljazeera. Es la que les incomoda e irrita. Les incomoda que un país pequeño no sea sumiso, que tenga su propia línea diplomática y la expanda a través de la cadena. En un mundo de "verdades oficiales" y de "falsas noticias", disponer de un poder comunicativo que discrepa de lo dicho por los gobiernos no les es tolerable. Los bloqueos de la información son constantes; las detenciones de periodistas aumentan. Pero Aljazeera lea pilla lejos; por eso exigen que se cierre. Incita, dicen, a levantarse contra los gobiernos y al terrorismo, que no es exactamente lo mismo aunque algunos lo digan.
El silencio de muchos países tiene cierta lógica: ¡que lo arregle Trump, que es quien ha creado el lío! Su ignorancia la deben arreglar ellos, aunque la paguemos todos.


* "Bonfire of vanities: Saudi demands expose fear and loathing of Qatar
#GulfTensions" Middle East Eye 23/06/2017 http://www.middleeasteye.net/news/bonfire-vanities-saudi-demands-expose-fear-and-loathing-qatar-382011438
** "Arabia Saudí exige a Qatar el cierre de Al Jazeera para levantar el bloqueo" El País 23706/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/23/actualidad/1498209841_592480.html
*** "Al Jazeera mantendrá sus emisiones pese a que Arabia Saudí exige a Qatar su cierre" El País 23/06/2017 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/23/actualidad/1498246110_154804.html

**** "Arab states demand Qatar closes Jazeera, cuts back ties to Iran" Egypt Independent 23/06/2017 http://www.egyptindependent.com/arab-states-demand-qatar-closes-jazeera-cuts-back-ties-iran/