martes, 12 de diciembre de 2017

Regreso del cine a Arabia Saudí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Son dos las noticias que nos llegan hoy desde la prensa egipcia sobre Arabia Saudí. Las dos tienen, curiosamente que ver con el arte. Una es una negación, mientras que la otra es una promesa con fecha. Las dos aparecen en el contexto convulso del rechazo a Trump y su decisión del traslado de la embajada a Jerusalén, la noticia dominante en estos días sobre el mundo musulmán.
De Arabia Saudí llegan noticias que sorprenden: cosas cotidianas y que apenas se valoran, requieren de esfuerzos titánicos para vencer su resistencia. La posibilidad de que las mujeres condujeran por sus carreteras se ha logrado tras los desafíos constantes en una de esas luchas épicas que se producen para conseguir derechos.
La primera de las noticias es un desmentido, como señalábamos. Se ha producido tras la adquisición millonaria en subasta hace unos días de un cuadro de Leonardo representando a Cristo. Egypt Independent nos cuenta:

Saudi Arabia’s Embassy in Washington issued a statement in response to media reports claiming a prominent Saudi prince had purchased the world’s most expensive painting, the ‘Salvador Mundi’ depicting Christ by Leonardo Da Vinci, which sold at a record price of $450 million at an auction in November.
Media reports alleged that Prince Bader bin Abdullah bin Mohammed bin Farhan Al Saud bought the painting of the Christ, which contradicts Islamic beliefs.
The alleged purchase also drew widespread criticism from media outlets as it came in the wake of Saudi Arabian Crown Prince Mohammed bin Salman’s anti-corruption purge. Critics also pointed to bin Salman’s past big-spending habits, including $550 million spent on a luxury yacht in October 2016.
The embassy, however, explained on Saturday that the painting was purchased as part of Abu Dhabi’s new Louvre museum, adding that the Saudi prince attended the inauguration museum’s inauguration ceremony on November 8.
The Saudi Embassy in Paris also explained in a statement that the painting was purchased by Culture and Tourism authorities in Abu Dhabi to be displayed at the Abu Dhabi’s new Louvre museum, reported Saudi newspaper Okaz.*


La noticia nos muestra cómo las reformas sociales y las medidas anticorrupción van a tener constantes intentos de atacar la figura del príncipe heredero, que pasa a ser un objetivo contra el que se esforzarán los afectados y los sectores más conservadores. El objetivo del rumor era presentarle como una persona de gastos suntuosos e irreverente, contraviniendo las normas islámicas. La suma de las dos críticas buscaba su mayor reprobación. Por lo que parece, el intento ha sido neutralizado por las rápidas explicaciones.
Pero es la otra noticia la que tiene un importante alcance cultural y social, además de político: la reapertura de los cines en Arabia Saudí. La noticia, que nos cuenta Ahram Online, es un enorme salto hacia adelante:

Saudi Arabia on Monday lifted a decades-long ban on cinemas, part of a series of social reforms by the government that are shaking up the ultra-conservative kingdom.
The government said it would begin licensing cinemas immediately and the first movie theatres are expected to open next March, in a decision that could boost the kingdom's nascent film industry.
Reviving cinemas would represent a paradigm shift in the kingdom, which is promoting entertainment as part of a sweeping reform plan for a post-oil era, despite opposition from hardliners who have long vilified movie theatres as vulgar and sinful.
"Commercial cinemas will be allowed to operate in the Kingdom as of early 2018, for the first time in more than 35 years," the culture and information ministry said in a statement.
"This marks a watershed moment in the development of the cultural economy in the kingdom," the statement quoted Information Minister Awwad Alawwad as saying.
Saudi Arabia is expected to have more than 300 cinemas -- with over 2,000 screens -- all across the kingdom by 2030, the ministry said.
Like most public spaces in the kingdom, cinema halls are expected to be segregated by gender or have a separate section for families.
Hardliners, who see cinemas as a threat to cultural and religious identity, were instrumental in shutting them down in the 1980s.
Saudi Arabia's highest-ranking cleric warned in January of the "depravity" of cinemas, saying they would corrupt morals.**


La presentación de este tipo de reformas como parte de una estrategia económica de diversificación frente a la llegada de una "era post petróleo" se viene escuchando cuando se ponen en marcha proyectos impensables hasta hace muy poco. Se evita así entrar en el debate religioso o moral, que es el que los más dogmáticos prefieren, como se percibe en la misma noticia de la subasta. Se ataca el gasto, por un lado, pero se resalta sobre todo que se habría comprado el retrato de un profeta, Cristo, algo que puede ser usado contra él en el marco religioso.
La prohibición del cine es fruto sobre todo de la oleada de conservadurismo, de la "reislamización" producida por la presión de los radicales en la década de los 70-80. La motivación de muchos de ellos era precisamente la guerra con Israel, cuya victoria fue utilizada por los más radicales como una forma de castigo de Dios a los dirigentes por su alejamiento de las virtudes islámicas. La caída de gobiernos pro occidentales o laicos conllevó oleadas de puritanismo. El extremismo conservador fue contentado suprimiendo las música, el cine, etc. condicionándose la cultura de los países en diferente grado.
El caso interesante es obviamente el del cine iraní. Tras la revolución islámica, el cine, con toda una serie de controles y condicionamientos, se ha convertido en un embajador que el régimen de los ayatolas ha sabido aprovechar para su aceptación exterior. El conservadurismo chiita ha sido de tenor diferente al suní de Arabia Saudí, que cerró salas e impidió la creación de una industria. Para unos, el cine era un arma; para otros, una encarnación del mal. El cine iraní ha creado su propia escuela cinematográfica, con reconocidos directores, premiados en los más importantes certámenes. También ha generado un eficiente cine en el exilio, con películas meritorias que nos muestran que el cine forma parte de su cultura, tanto oficial como crítico e independiente.

La oleada de conservadurismo religioso convertía en peligro para las personas la producción de un cine crítico con la propia sociedad. En Egipto tenía la más importante industria cinematográfica del mundo árabe, que se fue desmoronando entrando en crisis y viviendo de las viejas películas. Los realizadores críticos con la evolución social, eran puestos en el punto de mira y al desaparecer la generación que había vivido la revolución de los 50, se encontró bastante desasistida. Las películas críticas de un Youssef Chahine se han echado en falta hasta que una nueva generación de directores puso el énfasis en los problemas sociales, convirtiendo de nuevo el cine en espejo, algo que le cuesta aceptar al gobierno actual. Los conservadores también han realizado su campañas para hacer desaparecer las críticas que el cine mostraba, como las denuncias por las viejas película de Adel Imam en Egipto, al que no le perdonaban sus parodias.
En abril de 2012, en el periodo del islamista Mohamed Morsi en el poder, el diario The National, de Emiratos, titulaba "Adel Imam trial shows Egypt's ingratitude to a comic" y escribía:

"The day has come when Adel Imam, the great and enlightening Egyptian actor, would be tried for denigrating Islam. That means one thing: Egypt has decided to shoot itself in the foot," wrote Tariq Al Homayed, editor of the pan-Arab newspaper Asharq Al Awsat, in an opinion piece published on Saturday.
A court in Giza upheld last week a ruling against Mr Imam, one of Egypt's and the Arab world's best-known comedians, on charges of deriding Islam in some of his movies and stage comedies.
The in-absentia verdict, which Mr Imam said he will appeal, orders the 72-year-old actor to three months in prison with hard labour, in addition to a 1,000-Egyptian-pound fine (Dh600).
A lawyer named Asran Mansour, described in the Arabic press as a "Salafist", filed the case against Mr Imam in February 2011. In his plea, Mr Mansour takes umbrage at the comedian's depiction of characters wearing bushy beards and loosefitting robes. He said the amount of underlying scorn in Mr Imam's work constituted an affront to Islam.
"Targeting Adel Imam in this vindictive manner means that, from now on, we have enough reason to be pessimistic about Egypt's … artistic and cultural future," the editor said.***


El caso es interesante no solo desde la perspectivas del cine sino, como se señala al final del texto, de la evolución cultural. Con el ataque a Imam se pretendía borrar el cine mismo que había caracterizado su carrera, marcarlo como herético. Pero la crítica es válida hoy, pues son constantes las prohibiciones de películas, que pueden verse en festivales internacionales pero cuya proyección se suspende en ocasiones con la gente en la sala. Hace unos días, la prensa egipcia traía otra noticia de este tipo, donde se nos dice que se identificó por parte de la Policía a los asistentes. "Police reportedly prevents screening of ‘The Nile Hilton Incident’ in Heliopolis venue", titulaba el 25 de noviembre Egypt Independent.
El caso nos muestra el conflicto en el que se encuentra el cine (el arte en sus diferentes formas) en los países árabes musulmanes en una doble presión: la política y la religiosa. En ocasiones es por una de las dos causas, pero también pueden provocar la reacción de ambas. Muchos buscan el apoyo de instituciones culturales de otros países para poder financiar proyectos ante las carencias oficiales, que solo premian a los acólitos y tibios.


Ha habido películas importantes de mujeres, directoras como la libanesa Nadine Labaki o la jordana Annemarie Jacir, que han sabido ejercer cine y crítica social, denunciando la situación femenina y la hipocresía social. La voz de las mujeres es esencial en los procesos de cambio social, pues están sometidas a un doble silencio.
Ahram Online nos trae la opinión de la directora de la magnífica película saudí "La bicicleta verde" (Wadjda), que era un mensaje de esperanza para las nuevas generaciones:

"It is a beautiful day in #SaudiArabia!" Saudi female director Haifaa al-Mansour said on Twitter, reacting to Monday's announcement.
Her film "Wadjda" made history in 2013 after it became Saudi Arabia's first Academy Award entry.**


Al-Mansour realizó una película sobre la perseverancia, sobre la capacidad de resistencia ante las presiones de una sociedad moralista e hipócrita, representada por la directora del colegio de la niña, de Wadjda. Es un mundo de vigilancia sobre todo el que manifiesta iniciativas o se atreve a discrepar.
El drama de mucho cine árabe es precisamente esa fragilidad en la que vive. De la censura a la falta de subvenciones, lo que era uno de los pilares culturales y una herramienta de transformación se ha ido cerrando, refugiándose en la viejas películas filtradas por la ideologías que tratan de eliminar el pasado, como ocurrió en el caso de Adel Imam.
La noticia de que se abran salas de cine es algo positivo. Dependerá después de muchas otras circunstancias pero ya es algo. Al-Arabiya da la noticia de la próxima apertura de salas de cine y hace este pequeño retrato de lo que fue la corta historia del cine en Arabia Saudí:

Author Khaled Rabee al-Sayyid, whose book “The Magical Lantern: Readings in Cinema” was recently published, told Al-Arabiya.net that in the past, Saudi cinemas played documentaries produced by oil companies in the eastern province as well as short movies by Saudi director Abdullah El-Muheisen.
According to Sayyid, foreign embassies in the kingdom, like the Nigerian and Italian embassies, played movies and opened their doors for Saudis to watch them. There were also the Bab Shareef and Abu Safiya cinemas in Jeddah while in Taif, projection screens were displayed in any huge open space.
The Committee for the Promotion of Virtue and the Prevention of Vice used to inspect cinemas to make sure movies did not contain any improper content, Sayyid added.
The activity of cinemas in Saudi Arabia began to recede in the 1970s. In the 1980s, the Saudi cinema’s dreams were shattered due to religious and social changes and a sweeping wave of religiosity.
Culture and Arts Association Director Ahmad al-Mulla told Al-Arabiya.net that the Saudi cinema launched its first step in 1977 when the first Saudi movie Assassination of a City was produced.
The movie, which is about Beirut and the destruction it suffered due to the civil war, was directed by El-Muheisen. It was screened at the Cairo Film Festival where it won the Golden Nefertiti Award for best short movie.
After cinemas closed across the kingdom and as embassies no longer allowed Saudi citizens to watch movies there, many began to think that producing movies is tantamount to a “moral crime” which is unforgivable by Islam.
Al-Mulla added that the absence of cinema for four decades has been difficult on the Saudi society, noting that cinemas are significant to achieve an economic and cultural renaissance.****


Si fueron las compañías petroleras las que proyectaron las primeras películas que los saudíes pudieron ver, es la bajada de los precios del petróleo la que ha causado (al menos esa es parte de la versión oficial) la búsqueda de la diversificación de la economía. Como en el caso de cuadro subastado, los responsables se tendrán que enfrentar a críticas, rumores y campañas en su contra. No se van a acallar muchas voces que usarán el cine para mostrar la "deriva negativa" del país.
Quizá el sueño de la directora Haifaa al-Mansour de que su película Wadjda pudiera verse en su propio país esté más cerca. Habrá salas, que es un comienzo. Después habrá que desarrollar un cine disperso, cuyos creadores buscaron climas más favorables.


* "Saudi embassy denies prince has bought ‘Christ’ painting" Egypt Independent 11/12/2017 http://www.egyptindependent.com/saudi-embassy-denies-prince-bought-christ-painting/
** "Saudi Arabia lifts decades-long ban on cinemas" Ahram Online 11/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/5/32/285168/Arts--Culture/Film/Saudi-Arabia-lifts-decadeslong-ban-on-cinemas.aspx
** "Adel Imam trial shows Egypt's ingratitude to a comic" The National 20/04/2012 https://www.thenational.ae/adel-imam-trial-shows-egypt-s-ingratitude-to-a-comic-1.596512

*** "This is how cinemas in Saudi Arabia looked 40 years ago" Al-Arabiya 11/12/2017 https://english.alarabiya.net/en/life-style/2017/12/11/Pictures-Cinemas-in-Saudi-Arabia-40-years-ago.html





lunes, 11 de diciembre de 2017

Y a mí qué me importa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos acabamos de enterar de que la señora Colau, alcaldesa de Barcelona, tuvo una novia italiana. ¿Y a mí que me importa? Puede que alguno considere que esto se merece las portadas del fin de semana, pero quizá no le importe a nadie. O que yo sea un ingenuo y sea al único al que no le importa.
Hasta no hace mucho tiempo, se discutía sobre la existencia de algo llamado "intimidad". La intimidad es todo aquello que uno considera que a los demás no les importa, más o menos. Matizo porque a parece que a la gente solo le importa ya la intimidad, quizá porque se ha convertido en un bien escaso.
Me gustaría que la gente expusiera ideas sobre cómo resolver conflictos, sobre cómo cambiar el mundo y no que me enseñara su casa, me diga con quien se acuesta o qué dieta sigue.
Por supuesto, la señora Colau puede contar todo lo que quiera sobre su vida, pero está haciendo un flaco favor al conjunto que considera que si no se le lanzan estas viandas de vez en cuando, la gente se impacienta. El mundo se ha transformado en una gigantesca portería, el fin de semana de fútbol y el resto de casa de vecinos.
La aldea global de McLuhan es cada día más aldeana y menos cosmopolita, más paleta y vulgar. El barniz tecnológico no camufla esta sociedad cotilla y juzgadora constante de lo que hacen o dejan de hacer los demás.

El chismorreo ha absorbido  a los medios rompiendo las barreras de géneros. La falta de páginas materiales ha hecho que toda esta cacofonía sentimental, brutal, familiar, etc. nos invada para satisfacción de los que desean revolcarse en estas cosas.
La entrada de estas cosas en la política es peligrosa. Lo estamos viendo en los tuit que han lanzado contra el señor Iceta, el candidato socialista en Cataluña. Los ataques han venido de un distinguido miembro de la comunidad científica y académica, director del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología, que ha demostrado su vocación malsana hacia el insulto sobre la sexualidad de la gente. ¿Qué mueve a un serio científico a comportarse de esta manera? Lo que debería ser ejemplo, deja de serlo en una sociedad poco ejemplar, basada en llamar la atención. La vulgaridad forma parte de las élites. Ya no hay excusas; lo vemos todos los días.
Aquel que no respeta su propia intimidad está condenado a perderla cuando la quiera mantener. Algunos exhibicionistas se encontraron con que cuando quisieron parar y pidieron respeto no pudieron argumentar para defenderse. Ellos mismos la habían borrado, les dijeron. Una sociedad sin intimidad es frágil, enfermiza, morbosa.


Si la campaña de Cataluña estaba complicada, empezar a meter en ella la intimidad me parece poco sensato. Pero, ¿lo es algo a estas alturas? Nos parecemos cada vez más a un circo romano, embrutecido, chillón, pidiendo más carne para los leones, que cada día se parecen más a nosotros.
Hace unos días nos llegó la noticia del suicido de una joven actriz norteamericana del cine porno. No pudo soportar las campañas en las redes sociales contra ella. Las jaurías son terribles contra cualquiera que les desafíe. No hay piedad desde el anonimato.
El anonimato es el concepto que ha sustituido a la intimidad. La exhibición propia es la exaltación de la teatralidad de la vida convertida en espectáculo, en forma de atracción de la atención. La intimidad es ya un cebo. El anonimato es el movimiento complementario que nos permite la impunidad. Hoy el mayor arma es una grabación de un móvil que puede ser exhibida públicamente y arruinarte la vida. Lo tenemos todos los días en todos los países. El móvil es el arma de destrucción más poderosa; es un centro militar. Allí esta tu intimidad y allí están las de otros a los que puedes destruir como venganza. Lo que antes eran cartas y diarios robados, hoy son las fotos y vídeos de la fase más oculta de la intimidad. Esa foto que te hacen alegremente, mañana trae tu llanto.

Me gustaría que pensaran que cuando abren sus intimidades las echan sobre nosotros y, sinceramente, no me importan nada las de unos y otros.  


domingo, 10 de diciembre de 2017

Batallas semánticas con el terrorismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En las poco productivas batallas en las que se embarca el gobierno egipcio tratando de enmendar la plana a todos, la última de ellas es la que se refiere al uso del término "terrorista". Es más, ha puesto al frente del Servicio de Información del Estado (SIS) a revisar qué tal lo hacen los medios extranjeros. El constante victimismo egipcio sigue viendo conspiraciones, esta vez lingüísticas, en el tratamiento que se da a lo que ocurre en el país, cuyas premisas deben ser aceptadas como verdades absolutas. Ya nos hemos referido aquí en múltiples ocasiones a los enfados del ministro de Asuntos Exteriores, señor  Shoukry, o al portavoz del ministerio que claman contra artículos en medios británicos o norteamericanos cuando salen las noticias de Egipto. Es perder el tiempo.
Una vez establecido legalmente que en Egipto no hay más verdad que la que dice el gobierno y que llevar la contraria puede acabar con un cierre de un medio o con un disgusto para los periodistas, el problema se plantea fuera, en los medios exteriores. Pero no se deben confundir las críticas al gobiernos y muchas de sus actuaciones con "apoyo al terrorismo", como algunos quieren insinuar, algo completamente rechazable y que incurre en la mala fe. A cada uno lo suyo; críticas al gobierno por sus errores y condena al terrorismo no son incompatibles. Si la política del presidente, como la militar, gira sobre la garantía de la seguridad y esta falla en campos específicos, el gobierno debe aceptar las críticas y no pedir que se acallen las voces. Pero no ocurre así,
En estos días son varios los medios que han planteado cómo debía llamarse a los terroristas y sus acciones en los medios. En Daily News Egypt, con el titular "Avoiding “terrorism” term legitimate in media, experts say", podemos leer:

SIS President Diaa Rashwan has become one of the most active foreign media monitors, particularly in the aftermath of the attack on the Rawda mosque in North Sinai’s Bir al-Aebd, which killed over 300 people in November, and the police shootout that left at least 16 policemen killed a month earlier in Al-Wahat Al-Bahariya desert between Giza and Fayoum.
Commenting on the first incident in a recent press conference, Rashwan said that such killing of innocent people cannot be described as anything but terrorism.
There should be a clear distinction between political opposition and terrorist groups committing crimes against the people, according to Rashwan. Thus, he called on the media to “use the right terms” as he noted that foreign media did not use “terrorism” and “terrorists”, but rather “Islamist fighters” and “jihadists” while covering the attack.*


Desde luego no hay duda de que se trata de "terrorismo". El problema que se plantea, sin embargo, es que es que el señor Rashwan pretende que se prescinda de cualquier otra circunstancia que identifique las causas y objetivos de esos terroristas.
Los terroristas no son nihilistas ni meros psicópatas que disfruten de la violencia por sí misma. Además son personas que creen en algo, que matan por algo y que mueren por algo. Ese algo se llama: "estado islámico". Es más, si esto se soslaya, una vez más se estará encubriendo el origen del problema, que es el fundamentalismo religioso, cuya deriva radical promueve el terrorismo como desprecio absoluto del otro, como intransigencia total.
Hace una semana Daily News Egypt titulaba una de sus noticias "Al-Azhar preacher referred to court for inciting sectarian strife". Esta era la causa:

The Administrative Control Authority (ACA) referred a preacher affiliated with Al-Azhar’s Islamic Research Complex to court on Monday, on charges of inciting sectarianism.
The authority said it followed videos circulating online of the preacher in Sixth October City giving a religious lesson in a mosque, where he challenged and disagreed with the view that a Muslim should be killed in case he killed a Christian. He cited the recent incident when a man stabbed and killed a Coptic cleric in Al-Marg, for which the perpetrator was sentenced to death for murder.
The authority said in a statement that he confessed interpreting religious texts according to his point of view, an interpretation often adopted by ultra-conservative preachers. However, officials from the Ministry of Endowments were quoted in the authority’s statement refuting such interpretations, citing other verses that “value life” and call for coexistence.
Al-Azhar institution has been criticised of being a harbour for conservative interpretations of religious texts that gave room for sectarianism, extremism, and fundamentalism.
In its statement, the authority said that Egypt currently lives in times where terrorism “is claiming the lives of its civilians without differentiation between their religion.”**


Esta vez no se trata de un clérigo de algún pueblo perdido. Se trata de un clérigo de una zona, como es 6 de Octubre, que dice que no se debería condenar a muerte a un musulmán por matar a un cristiano. Lo hace en una mezquita, en una lección y ante, deseamos, los asombrados fieles. Me imagino que el caso contrario, condenar a muerte al cristiano que mata a un musulmán, le parece acorde con las enseñanzas de Dios.
El terrorismo del Estado Islámico —nombre que tampoco gusta que se use— es "islámico", de eso no cabe duda. Por eso se ha creado el gran escándalo social que contábamos aquí el otros día a causa de la negativa de la Universidad de Al-Azhar a considerarlos "infieles". En el fondo sería barrera debajo de la alfombra, ya que como "infieles" entrarían en una categoría en la que están muchos que no se han metido con nadie. Pero no se acaba de entender que la radicalización es la que lleva al terrorismo, que se pretende surge de la nada, por generación espontánea. Pero la realidad, evidentemente, es otra.
Según esta percepción, los Hermanos Musulmanes —declarados "terroristas" por el gobierno egipcio— tampoco deberían llamarse "musulmanes" para no molestar a los musulmanes que no se meten con nadie, la gran mayoría. Sin embargo, lo son.
Dentro de los escándalos que sacuden la opinión pública egipcia, la cuestión de los medios y su tratamiento del terrorismo es constante. No es solo una cuestión exterior.  Al-Arabiya nos da cuenta del problema planteado la entrevista en una cadena privada a un terrorista, de nombre Abdel Rahim al-Mesmari,  atrapado tras el atentado contra la fuerzas de seguridad egipcias. El extenso fragmento cuenta con las palabras de los partícipes en la entrevista y los comentarios de expertos sobre el desastre informativo:

[...] Egyptian viewers impatiently awaited Mesmari’s interview on a private Egyptian satellite channel and were glued to the screen to get a glimpse of what cold-blooded terrorists looked like talking and explaining their actions.
Contrary to expectations, the interview, conducted by veteran media professional Emad al-Din Adib, turned out to be disappointing to many not because of what was said in the interview as much as how the interview was managed and the fact that it was conducted in the first place.
Security expert Refaat Abdel Hamid objected to hosting on TV a terrorist who has not yet been tried and sentenced. “Such interviews should only be conducted with terrorists who do their time and renounce violence afterwards,” he said. “Appearing on TV before going to court and receiving the penalty he deserves is disrespectful to the law and the judiciary.”
Abdel Hamid added that the public would feel offended to see a terrorist who was involved in killing many Egyptians getting airtime to say things like, “I am not a killer. I am a freedom fighter and a hero.” He also argued that hosting terrorist on TV would not be acceptable anywhere in the world. “Had it been acceptable, we would have seen it done in France, Belgium, or the United States.”
Journalist Ahmed Nada focuses on the mistakes in which Adib fell while interviewing Mesmari. Nada uses excerpts from the interview to cite examples of these mistakes:
- Adib: Don’t you feel guilty for killing people you share the same country or religion with?
- Mesmari: The prophet killed his uncles.
- Adib: But those were infidels.
- Mesmari: Exactly!
Adib, Nada noted, acknowledged a completely false historical statement about the prophet killing his uncles, which did not happen. “He also justified the alleged killings by the fact that the targets were infidels, which is exactly the logic used by the terrorist and all terrorists,” Nada wrote. “Adib unknowingly defended the terrorist.” Nada also criticized Adib for turning the interview in certain parts into a religious debate:
- Adib: The killings you carried out are they sanctioned by God?
- Mesmari: Yes, and I have religious evidence.
For Nada, Adib turned the problem into a religious one that revolves around the interpretation of religious texts and made it seem like they only had an ideological difference. “Meanwhile, he allowed the terrorist to explain to us how what he does is based on firm religious foundations.” Nada added that Adib gave a chance to Mesmari to gain sympathy when he asked him, “What is your message to the audience?” and Mesmari replied. “I pray for them all to find the path of God.” According to Nada, Adib was not well-prepared and it was not clear what he wanted from the interview. “Did he want to beast the terrorist’s arguments? Did he want him to repent? Or did he think he can just belittle him in front of the audience?” ***


Es difícil llevar peor una entrevista. Y absurdo poner como excusa lo que se hace en los países señalados, que en todo caso tendrían audiencias muy distintas en el caso del terrorismo islámico. Pero siempre haya que encontrar excusas para la incompetencia.
Las respuestas del terrorista son muchos más contundentes, como las de todo fundamentalista, que las ingenuidades del periodista, que no hace sino darle las entradas para que suelte sus discursos. La entrevista se ha convertido en una plataforma propagandística dada por una televisión egipcia sin necesidad de intervención conspiratoria alguna, ya que habrá sido el ministerio del Interior quien la habrá autorizado. La ingenuidad de preguntarle por si tiene un mensaje para la audiencia es de tal calibre que es imposible imaginarla en otro contexto que el descontrol actual. El que quiso apuntarse un tanto llevando al "terrorista vencido" ante las audiencias para ver el poder del Estados se cubrió de gloria.

El esfuerzo insólito del gobierno egipcio en negar lo evidente es absurdo y contraproducente. El gobierno y el pueblo egipcio tendrán siempre el apoyo cuando se enfrenten al terrorismo islamista o a cualquier otro, cuando padezcan sus criminales ataques. Pero eso no significa que le esté todo permitido, que todo se deba aprobar. Bajo esa excusa se cometen excesos y lo está pagando gente cuya actividad es defender los derechos y libertades de todos los egipcios. Si se convierte al terrorismo en una excusa o se usan las armas diseñadas contra él en contra de personas que no lo son, el problema se agrava y, además, se dan alas al descontento, lo que acaba empujando hacia el radicalismo del que saldrá el terrorismo.
Los esfuerzos de las autoridades egipcias con la semántica no producirán mucho provecho. Hoy mismo, la edición de Ahram Online habla de la victoria de Irak sobre el "Estado Islámico" ("declared final victory over Islamic State") y llama a los terroristas "militantes" ("announced the defeat of the militants"). El texto es de Reuters, pero nada impedía seguir los consejos del presidente del SIS, señor Diaa Rashwan, y cambiarlos. Podemos encontrarlos en prácticamente todos los medios egipcios.
Los terroristas son terroristas y también son militantes porque militan en organizaciones que son terroristas por sus acciones. El terror forma parte de sus estrategias. La palabra "terrorista" no gusta a quien se la aplican, que prefiere ser considerado "guerrero", "militante" o cualquier otro concepto tras el que justificar sus crímenes. Por eso es tan grave el incidente de la justificación del clérigo de Al-Azhar en su lección en 6 de octubre: el que corta el cuello de un cristiano no debe ser condenado a muerte, es decir, no es un asesino. Y sin embargo, lo es.
El terrorismo es una lacra que los pueblos tienen que combatir juntos, sin excusas. Toda vida humana es valiosa y nadie tiene que creerse superior. Los que alientan superioridades de raza, religión, país o cualquier otra circunstancia son los responsables de cada muerte.  Quienes los excusan o callan se hacen cómplices del dolor causado. No hay más.



* "Avoiding “terrorism” term legitimate in media, experts say" Daily New Egypt 3/12/2017 https://dailynewsegypt.com/2017/12/03/avoiding-terrorism-term-legitimate-media-experts-say/
** "Al-Azhar preacher referred to court for inciting sectarian strife" Daily News Egypt 4/12/2017 https://dailynewsegypt.com/2017/12/04/al-azhar-preacher-referred-court-inciting-sectarian-strife/

** "An Egyptian interview with a Libyan terrorist: What went wrong?" Al-Arabiya 3/12/2017 https://english.alarabiya.net/en/media/television-and-radio/2017/12/03/An-Egyptian-interview-with-a-Libyan-terrorist-What-went-wrong-.html



sábado, 9 de diciembre de 2017

La distopía

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En la entrevista en La Vanguardia, Naomi Klein responde así a una pregunta sobre Donald Trump: "Veo a Trump como arte distópico que se ha convertido en realidad. De la misma manera que una mala película de ciencia ficción exagera lo peor de nuestro mundo, Trump es una versión exagerada de lo peor de la cultura."* 
A la entrevistadora, Ima Sanchís, le choca que Klein use la palabra "cultura", pero no creo que haya error. Trump no es un alienígena; es el resultado de un cambio social que lo ha convertido en "aceptable", una deriva histórica hacia esa "distopía" de la habla la periodista norteamericana. Para Klein, esa cultura se define como "la adicción a los medios sociales, es decir a periodos de atención muy cortos; el insulto constante, la falta de curiosidad; una lógica basada en el dominio contra las mujeres, los negros y la tierra; y la adoración a la riqueza."* No está mal la definición de esta nueva forma de cultura que eleva la ignorancia adulándola.
Cuando Donald Trump ganó las elecciones contra todo pronóstico lo que no entraba en la cabeza de las personas medianamente sensatas era cómo había sido posible. Es precisamente la pregunta que se hace una persona sensata. Pero puede ser que la sensatez haya comenzado a ser un bien escaso y que no sea precisamente a lo que una mayoría aspira. Eso convertiría su elección no en una anomalía sino en el comienzo apoteósico de la nueva anormalidad.
La ironía, resaltada por un senador demócrata que ha debido renunciar tras unos casos de acoso sexual, es que él lo haga mientras que una persona que presumía de realizar tocamientos a las mujeres ocupa hoy la Casa Blanca. Pero la vida es así de dura en un mundo cada día más duro, parecen decir sus defensores. Trump ha llegado lo suficientemente alto como para poder parapetarse. Lo que no lograron hacer cuando estaba en campaña, no van a conseguirlo en la presidencia. Uno dimite por vergüenza o por debilidad, y ninguno de los dos conceptos está presente en el cerebro de Donald Trump.


¿Qué ven en él de admirable? Es ahí cuando la descripción de la nueva normalidad de Naomi Klein encaja en el tipo. No es sorprendente que el votante de Trump se mantenga firme, resistiendo todo. Los que le han votado sabían lo que era y lo que haría. Como dijimos en su momento, Trump ha sacado lo peor de cada uno de sus votantes eliminando la idea de corrección. La gente ha dejado de querer imitar; quieren que les imiten. Es natural en una sociedad que reivindica el derecho a los defectos y al error como parte de la identidad.
Schopenhauer escribió "La ignorancia no degrada al hombre más que cuando va acompañada de la riqueza" ("Pensar y leer", en Pensamiento, palabras y música 1998, p. 51). Trump es la imagen degradada del rico ignorante.
The New York Times nos trae unas interesantes reflexiones sobre el cambio que se ha producido en la política. El artículo lo firma Greg Weiner y su título es "The Scoundrel Theory of American Politics". En él se señala:

To elect a candidate is not only to choose incorporeal policies but also the prism through which unpredictable information and events will be assessed. If it were only incorporeal policies, it would not matter who the candidate was.
Another reason the statesman’s character matters is that American notions of political representation assign statesmanship an essential role in the constitutional regime. James Madison’s Federalist 10 says the representative’s role is to “refine and enlarge,” not simply reflect, the public’s views. This is particularly true of the Senate, which Madison’s Federalist 63 says must serve as a “temperate and respectable body of citizens” that delays rather than indulges the people when they are stampeding toward error.
This requires something in the statesman’s composition, which is the quality that thinkers from Aristotle to Aquinas to Burke have called “prudence” — not mere caution but rather a deep capacity for judgment that enables one to choose the most appropriate means toward worthy ends. This capacity requires not just reacting to events but also anticipating them. It is a product of moral cultivation, broad education and political experience and as such, it is inseparable from the statesman’s character.**


Nada más alejado que la figura de Donald Trump. Nada más distante de esa colosal maquina de provocar estampidas hacia el error, por usar la expresión de Greg Wiener. Que la alternativa a esa idea inicial de personas preocupadas no solo por el bienestar material sino por la mejora de las personas —es decir dando ejemplo ético y moral de comportamiento— sea Donald Trump hace tambalearse muchos principios. Pero ha sido posible por la erosión paralela de sociedad y política. Los políticos han buscado la adulación para conseguir sus fines y eso solo ha logrado hacer aflorar lo peor. Nadie duda de que los Estados Unidos de Trump han abierto la puerta a cosas que se creían controladas: misoginia, racismo, xenofobia, destrucción del medio ambiente. Ese es el orgulloso programa de la presidencia; ese ha sido el mensaje demoledor: no necesitáis virtuosos, necesitáis ricos ignorantes que os aplaudan lo que lleváis tiempo reprimiendo: el odio a la igualdad, a los extranjeros, a los de otras religiones.
La explosión de denuncias contra los acosadores es probablemente una reacción a la presencia de Trump en la Casa Blanca. Fueron las mujeres las que salieron al día siguiente a protestar contra él. Y lo siguen haciendo. Es la forma de frenar lo que podrían quedar enterrado para siempre desde esta presidencia, consagración de un denunciado por abusador.


Los mundos que describen Naomi Klein y Greg Wiener son antagónicos. Entre la política pensada como responsabilidad y moderación hasta los provocadores de estampidas hacia el error hay una enorme distancia moral. La tentación aduladora es la base del populismo. El líder dice hacer suyas las aspiraciones populares, sus sueños y deseos. Lo malo es que esa sociedad es arrastrada cada día hacia fórmulas más egoístas e insolidarias convenciéndola que es ahí donde reside el éxito. Trump promete un mundo que le importa poco. Solo buscaba cubrir una parte insatisfecha de su ego. Ni voluntad de servicio ni deseo de moderar... Nada. Solo el poder que da el poder.
Él está allí, dice, para cumplir la voluntad del pueblo. "Dios, el pueblo y yo", les dijo tras la campaña, lo que viniendo de alguien que no cree en nada es todo un sarcasmo. Los acosadores que salen a la luz manifiestan, como lo hizo el propio Trump, la idea de que el poder implica la excepcionalidad. Es volver al ideal del libertino amoral del XVIII: el poder lo es todo, solo los débiles tienen principios.
El conflicto innecesario que ha creado ya tiene su primera sangre. Pero, ¿le importa? La soledad a una persona con el ego de Trump es un estado natural. Hoy la ONU ha condenado el error de Jerusalén, Así lo refleja El País:

Donald Trump está cada día más solo. Su explosiva decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar ahí su embajada, sometió hoy a una insólita humillación a Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Ningún país salió en defensa de Washington y prácticamente todos le alertaron de que su anuncio vulneraba las resoluciones de Naciones Unidas y amenazaba con incendiar Oriente Próximo.***


El arte de Trump es convertir esa soledad y humillación en una victoria a los ojos de quienes le siguen y jalean. Tiene el sentido teatral suficiente para venderlo así. Ha podido vender xenofobia y racismo en un país de inmigrantes. Pero ahora la opinión es unánime y mundial. La soledad ya no es una figura retórica.
Trump pasará, como cualquier otro huracán. Los daños quedarán mucho tiempo, los internacionales y los morales. La distopía llegó y no es fácil el optimismo. Es necesario hacer examen de conciencia.

* "“El deliberado show de Trump nos distrae de lo esencial”" La Vanguardia 9/12/2017 http://www.lavanguardia.com/lacontra/20171209/433498956364/el-deliberado-show-de-trump-nos-distrae-de-lo-esencial.html
** Greg Weiner "The Scoundrel Theory of American Politics" The New York Times 8/12/2017 https://www.nytimes.com/2017/12/08/opinion/roy-moore-scoundrel-theory-politics.html?hpw&rref=opinion&action=click&pgtype=Homepage&module=well-region&region=bottom-well&WT.nav=bottom-well
*** "Repudio global a EE UU en la ONU por su reconocimiento de Jerusalén" El País 9/12/2017 https://elpais.com/internacional/2017/12/08/estados_unidos/1512758981_886432.html

viernes, 8 de diciembre de 2017

Promesas que nunca deben hacerse

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que era previsible para todo el mundo ha acabado ocurriendo. La decisión unilateral de Trump de traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén ha tenido la crítica de todo el mundo, menos de Israel. En su narcisismo, Trump lo ve como un paso hacia la "paz". Como decíamos, la opinión en contra le resulta más atractiva para su ego, que se ve reforzado llevando la contraria.
Rex Tillerson, el Secretario de Estado, ha dado una explicación sencilla: "The president is simply carrying out the will of the American people". Así lo recoge Ahram Online. Se eleva así la "voluntad" de un "pueblo" a un carácter absoluto y universal despreciando lo que debe ser la norma más allá de las propias fronteras, la negociación y el acuerdo, y sobre todo el sentido común para evitar males mayores.
La explicación de Tillerson es sencilla, pero no es más que el enmascaramiento retórico de lo que los demás explican en clave interna de promesa electoral. El hecho de que Trump llevara en su programa algo como el traslado de la embajada tampoco debe ser motivo para que esto se haga sin contar con el respaldo de los demás países pues afecta a todos con sus acciones.

Actuando de esta manera, Trump ha cambiado el "América First" por el "solo América", es decir el unilateralismo, con lo que la situación se ve abocada precisamente al fracaso. Estados Unidos no logra ningún beneficio. De hecho, se ha puesto en contra a la mayor parte de la opinión pública de todo el mundo y el rechazo de los gobiernos, incluso de los que suelen ser tibios en estas cosas.
Son demasiadas cosas en las que los Estados Unidos se está buscando el rechazo internacional, del cambio climático a la cuestión de Oriente Medio. Su visita a la zona, que él vendió como un "éxito" llevó a la mayor crisis en muchos años, en la que se sigue estando.
Si avanzar cuesta mucho, en cambio retroceder puede ser cosa de instantes, como se puede comprobar con la situación actual. El hombre que llegó a la presidencia sin saber qué diferencia había entre Hamás y Hezbollah muestra que su ignorancia, pese a la promesa de aprender cuando llegara la ocasión, ha ido creciendo hasta límites infinitos. Trump quiere pasar a la Historia como lo contrario de lo que los datos confirman: es el peor presidente de los Estados Unidos. El problema es que sus acciones no las padecen solo los norteamericanos, sino la mayor parte de la humanidad que teme ya cualquier movimiento que haga. Y en cualquier sentido.


La llegada al poder de Donald Trump, contra todo pronóstico, conlleva el cumplimiento de unas promesas electorales propias del que no piensa ganar. El hecho de que el cambio de sede, realizado en 1995, no se hubiera realizado hasta el momento, tiene un sentido precisamente de negociación, que ahora se ha dilapidado al querer hacerlo efectivo. Que diga que es el camino hacia la paz es un enorme sarcasmo.
Ahram Online nos cuenta que el Sindicato de Periodistas ha condenado el movimiento de la embajada y se han concentrado en las escalinatas del edificio: «The protesters chanted: "Generation after generation, we consider you an enemy, Israel,” and "Jerusalem is Arab."»** Por su parte, el sindicato cienmatográfico ha llamado al boicoteo de las películas norteamericanas, un nuevo paso. Cada uno llama a una forma de protesta frente a lo que consideran una afrenta.
Egipto es un escenario clave por la apuesta que hizo en favor de Trump, presentándolo como una amistad personal, con bombos mutuos. Ahora esas imágenes de proximidad se vuelven en contra del presidente, en pleno proceso de preparación de unas elecciones. Eso le obligará a desmarcarse directamente de las acciones de Trump.


Era cuestión de tiempo que algo así ocurriera, que se produjera un punto ante el que Egipto no podría seguir hablando del "amigo Trump" por ser contraproducente. Sin embargo, si repasamos, más allá de la retórica, lo que ha recibido Egipto de Estados Unidos han sino muchos desaires, empezando por la condena de los comités de Derechos Humanos ("¡Descorazonador!", dijo Lindsay Graham, su presidente) y los recortes en ayudas. Mientras Trump pasaba la mano por el hombro a Abdel Fattah al-Sisi, con la otra le creaba problemas, dejando que otros asumieran la responsabilidad del enfrentamiento o la sanción. Trump se maneja bien en esa situación, especialmente cuando estaba al principio de su lanzamiento político y necesitaba fotos internacionales.
Cuando Egipto jaleaba la victoria de Trump y se jactaba de ser los primeros en felicitar al nuevo presidente advertimos que a Trump le importaba un bledo Egipto, como tantas otras cosas. La violenta reacción contra Obama y Clinton llevó al autoengaño de creer que con Trump iba a mejorar todo, aunque no se supiera qué era ese "todo".


Egipto está entre los solicitantes de la reunión del Consejo de Seguridad. No puede ser de otra manera, pues es necesario deshacerse rápidamente de los lazos demasiado fraternales anteriores. A ello ayudará, de nuevo, la visita de Vladimir Putin el próximo lunes. Putin llega siempre en el momento justo.
Una vez más, Putin no tiene nada que hacer más que sentarse a esperar que le entren las presas que huyen de Trump. Ha conseguido que nadie pueda ser su aliado declarado en la zona, lo que llevará a conflictos internos graves al acusar de "sionista" a todo el que no se manifiesten no ya contra Israel, sino contra los Estados Unidos directamente. Ha lanzado gasolina al fuego del extremismo y del terrorismo una vez más. Es la justificación que necesitan. Mientras intentan controlar los discursos radicales, Trump los intensifica.
Hoy hay medio mundo lanzado a las calles por una promesa electoral que nunca se debía haber puesto sobre la mesa. No es buen político quien cumple las promesas, sino quien promete lo justo, lo que se puede cumplir en beneficio de todos. 
Una vez más, Trump trae el caos y aumenta el riesgo para todos.



* "On Jerusalem, Trump obeys will of US people: Tillerson" Ahram Online 7/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/282961/World/Region/On-Jerusalem,-Trump-obeys-will-of-US-people-Tiller.aspx

** "Dozens protest at Egypt's Journalists' Syndicate against Trump's decision to move US embassy to Jerusalem" Ahram Online 7/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/282958/Egypt/Politics-/Dozens-protest-at-Egypts-Journalists-Syndicate-aga.aspx