lunes, 1 de agosto de 2016

El regreso de Essam Heggy y de la maquinita

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Essam Heggy vuelve a aparecer en el panorama egipcio. Para refrescar la memoria añadimos que Heggy fue nombrado asesor científico del gobierno por el presidente El-Sisi. Eran momentos en los que todavía se vendía modernidad y un científico brillante, miembro de la NASA era una baza propagandística y hasta puede que sincera del gobierno. Pero Heggy no duró mucho y no tanto por cuestiones políticas —por las que algunos, como El-Baradei, ya se habían ido— sino por lo que no podía pasar por alto: cuestiones científicas, en uno de los episodios más escandalosos y sonrojantes de la vida egipcia, con el Ejército involucrado. Puesto que ya lo tratamos aquí, baste recordar que los militares realizaron un gran despliegue propagandístico por la invención de un "dispositivo" —una máquina tirando a rara y casi de película del espacio— capaz de curar el SIDA y la Hepatitis C.


Como políticamente se debe juzgar siempre la llegada del Ejército al poder como un hecho providencial y a todo el mundo le parece normal que, con un poco de dedicación, los militares resuelvan cualquier problema, a nadie le extrañó y los medios dieron mucho bombo. La cosa acabó mal y una de las consecuencias fue la dimisión de Heggy y su regreso a los Estados Unidos. Heggy calificó la maquinita como un "escándalo".

En estos días en los que las tensiones entre el gobierno y los médicos has sido grandes como consecuencia de los ataques sufridos en hospitales por parte de miembros de la Policía —que les exigían partes médicos que no se ajustaban a la realidad para justificar violencias con los detenidos— el caso de las máquinas maravillosas volvió a salir a la luz. Las máquinas se retiraron ante el clamor y el ridículo internacional diciendo que estaban en periodo de pruebas (después de haber señalado que su eficacia probada era total). El tiempo sirvió para retirar discretamente las máquinas y a los responsables de la luz pública.
Hace unos días los periódicos volvían a dar cuenta del episodio por una iniciativa del Sindicato de Médicos. Al-Monitor le dedicaba un artículo recordando los hechos y sus consecuencias:

An Egyptian Medical Syndicate internal investigative committee recommended the initiation of disciplinary action against four physicians found to have participated in promoting a device that treats patients with hepatitis C and HIV, prior to the completion of recognized scientific efficacy tests. In a July 18 statement published on its official website, the syndicate stated that the physicians deliberately caused harm to millions of Egyptians who sought treatment with the device, which the syndicate characterized as “dubious.”
On Feb. 22, 2014, the spokesperson for the Egyptian army had announced on his Facebook page that the engineering authority of the armed forces had invented a device to diagnose and treat hepatitis C and HIV, with the patent for this device registered after receiving approval from the Egyptian Ministry of Health.
On that same day, the official Egyptian TV channel aired a public service announcement produced by the armed forces that theoretically explained the functioning of the virus detecting device and confirmed the invention of the virus-killing device dubbed the CCD, which it described as the scientific culmination of 10 years of research that was achieving great results during trials on patients infected with hepatitis C and HIV. The announcement included interviews with people who said that they were completely cured after receiving treatment at hospitals run by the armed forces.
The research team set June 30, 2014, as the date for treatments to begin at the armed forces' hospitals for millions of Egyptians infected with hepatitis C. But prior to that date, the engineering authority announced that further research would be conducted for an additional six months before treatments would start. Thus, talk about the device waned and the second deadline expired. In the meantime, Egypt announced the importation of a drug called Sovaldi, which would be given to the 7% of Egyptians who are infected with the hepatitis C virus, according to statements by Egypt’s Minister of Health Ahmed Emad El-Din Rady.*


La historia del Sovaldi en Egipto es compleja, pero nos alejaría de este tema. Lo interesante es que —en el país con el mayor número de infectados por Hepatitis C del mundo— ha servido para tapar el escándalo de la maquinita que comprometía a los militares. En diciembre pasado, The New York Times le dedicó un extenso reportaje al Sovaldi en Egipto contando los detalles** del caso, no exento de controversias nacionales e internacionales.


Lo que nos interesa que ya se están empezando a promover iniciativas como alternativa al gobierno actual lo que planteará nuevas estrategias y probablemente campañas contra los iniciadores para intentar acallar la situación, cada día más compleja en lo económico y en lo político. La noticia de Daily News Egypt —titulada "Can Heggy’s ‘presidential team’ be a real political alternative or will it fail like those before it?"— abre el camino a la especulación. En ella sale de nuevo el nombre de Essam Heggy como uno de los promotores:

Former presidential adviser and planetary scientist Essam Heggy’s announcement Saturday that several Egyptian revolutionaries are forming a “presidential team” to run for the 2018 elections has proved controversial.
This presidential team will consist of people who played their part in igniting the spark for the 25 January Revolution back in 2011, Heggy said.
“The presidential team will win the 2018 elections, even if President Abdel Fattah Al-Sisi also runs as a candidate,” Heggy said in a televised interview broadcast Saturday from London-based Al-Araby TV.
Regarding his role within the team, the NASA scientist explained he will only provide help in the scientific field, adding that no leading role will be assigned to him.
“The presidential team project will focus on providing solutions and generating ideas on five main fields—women, education, health, economy, and equality—with the help of other young people. The presidential team will be a political alternative for Egyptians,” he said.
In a statement published on his Facebook page, Heggy highlighted the main purpose of this initiative which is to lift Egypt back up from the currently poor conditions of sordid poverty, ignorance, and disease. He is determined to end these problems and achieve high levels of education and healthcare.
“‘The presidential team is working to establish a civil state that employs young experts to achieve progress. I believe that education and science are the only way to liberate Egypt,” the statement read.**


Si no lo descarrían antes, habrá ocasión de ver la lucha política entre las dos revoluciones, la del 25 de enero —la de la Primavera de 2011— y el "no-coup carismática de 2013 que llevó al poder a Abdel Fattah El-Sisi tras la salida de los islamistas. El planteamiento implica, necesariamente, la ruptura del discurso oficial en el que se mantiene para tranquilidad de conciencia de muchos egipcios que el "no-coup" fue en realidad una "rectificación positiva del desorden provocado por la revolución" para enderezarla y no un regreso camuflado a la situación (y personajes) de la época de Mubarak.
La rápida asunción por parte de los militares del control de la revolución, que provocó un conflicto entre los que no querían a los militares y los que los querían de nuevo, sirvió para enterrar con retórica las demandas especialmente de la juventud que la principal instigadora de la revolución y, por eso mismo, la más perjudicada por el frenazo, primero de los militares, luego de los islamistas y finalmente del régimen actual.


Los que creyeron honestamente que el "no-coup" buscaba mantener la revolución frente a los islamistas, se desengañaron pronto. Ya fuera por causas políticas o científicas, como Haggy, la gente se fue desengañando de un régimen que ha vuelto a recurrir a los mismos mecanismos (o peores) que el régimen de Mubarak. Para científicos como Haggy tiene que ser duro ver las iniciativas de control religioso a través de los sermones unificados y de las constantes condenas por "insultar al islam". 
Son muchos casos que desbordan la paciencia de todos los que tenían esperanzas de que el régimen girara hacia un país más abierto. Los indicadores de Egipto se han desplomado en muchos campos, de la economía a las libertades, las mujeres o los ataques a la libertad de expresión, siendo el segundo país después de China en encarcelar periodistas.


Los cinco ejes propuestos para el "equipo" que presentará ideas y programas para los que se sumen a esta iniciativa política son los de la revolución y los únicos que pueden modernizar al país, paso necesario para romper la inercia creada, de la que apenas se ha avanzado en nada: "women, education, health, economy, and equality".
Me imagino que nadie se le escapa que no será fácil avanzar en ninguno de ellos. La situación de las mujeres es complicada. Los estudiantes egipcios han protestado por el desastre educativo; las condiciones de los medios destinados a la salud han sido denunciadas por los propios médicos, de la economía mejor no hablar y, en estas condiciones, la desigualdad ha aumentado.
Sin embargo, por más que las condiciones puedan empeorar de aquí al momento de las elecciones en 2018, no será fácil establecer una alternativa a lo existente porque se hará lo que se estime necesario para evitarlo, por cualquier medio. Las campañas contra los que se comprometan con el proyecto serán como la que ya padeció Essam Haggy cuando abandonó su cargo de asesor. Todos resultarán "espías", "depravados", "traidores", etc.; se les acusará de ser parte de alguna conspiración extranjera.

Me imagino que lo más inquietante no sea que se diga que la "educación y la ciencia" sean los caminos de modernizar Egipto, sino las menciones a una posible "reconciliación nacional": «During the televised interview, Heggy called for a national comprehensive reconciliation process that includes all Egyptians. This reconciliation is to include the release of all political or religious detainees.»***
El artículo se cierra con algunas opiniones de personas cercanas a la política en las que advierten de lo que serán los ataques desde los medios afines al poder, además de los oficiales. El régimen se ha asegurado el control de los medios para prevenir estas situaciones y los empleará como hasta el momento. Lo que está por ver es si esta presión constante tiene un punto de saturación desde el que ya no es posible convencer a más gente y se produce un descenso.
La juventud se ha descolgado de la política, aunque sería quizá más adecuado decir que se ha descolgado de la "política gubernamental". Es en esta diferencia en donde radica la cuestión. La mitad de la población egipcia, 90 millones de personas, tiene menos de 30 años, por lo que contar con la juventud y conectar con sus aspiraciones es crucial.


Lo que se juegan con esta iniciativa es si realmente cabe una posibilidad para Egipto de dar el paso necesario para que sea una sociedad civil moderna la que dirija el país, liberándose de los cantos de sirena militares e islamistas. No es fácil saber nunca si sirven de algo las experiencias pasadas. Si así fuera, los egipcios podrían tener esperanzas de cambio. Lo malo son los muchos que han sacado la consecuencia de que en un régimen como el de Mubarak se vivía mejor, que es lo que este régimen ha logrado transmitir en paralelo.

Si se avanza en la educación real (no será fácil dado el estado calamitoso, con un retroceso incluso en alfabetización) se podrá ir creando otra conciencia que pueda transformar el país. Hasta el momento las elites han fallado estrepitosamente en su deseo de que su parte del pastel se mantenga sin importarles los millones que no tenía alternativa más que mal vivir de las migajas. Dios proveerá es una respuesta muy fácil que tiene además las bendiciones oficiales.
La mera existencia de una alternativa es ya una forma de decir que lo que hay no funciona. Lo que se pretende crear, según parece, no es tanto un grupo político como un "think tank" para ofrecer las ideas a los que lleven el peso político. Y es ahí donde empezarán los problemas. Una cosa son los problemas políticos y otra la política como problema. Ambos se dan en el caso egipcio.
Veremos si prosperan las acusaciones contra los médicos que se prestaron a la promoción del artefacto militar fallido y son llevados ante un comité de ética, un reivindicación antigua. 
El gobierno, por su parte, se encuentra en la encrucijada de acusar de "islamistas" a los médicos, encubriendo el fiasco, o aceptar que el invento que iba a asombrar al mundo solo lo hizo enrojecer. No hay mucho más para escoger.


* "Egypt’s doctors take on army over HIV ‘cure’ controversy" Al-Monitor 26/07/2016 http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/07/egypt-cure-hepatitis-c-hiv-military-politicized-medical.html
** "Curing Hepatitis C, in an Experiment the Size of Egypt" The New York Times 15/12/2015 http://www.nytimes.com/2015/12/16/health/hepatitis-c-treatment-egypt.html

*** "Can Heggy’s ‘presidential team’ be a real political alternative or will it fail like those before it?" Daily News Egypt 31/07/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/07/31/can-heggys-presidential-team-real-political-alternative-will-fail-like/

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