Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
Una de
las mayores fantasías que produce el poder
es la "verdad". La "verdad" no es lo que ocurre sino su
versión oficial, lo que se cuenta y
circula. Este carácter oficial de la verdad implica que debe estar enunciada
desde una instancia superior con el poder suficiente como para no poder ser
contestada sin consecuencias. Ya sea la religión, la política o la ciencia, la
verdad se sostiene de diferentes
formas que van del diálogo a la imposición, del modesto experimento a la pompa
de los discursos descendidos del cielo.
El
poderoso siempre ha utilizado su poder precisamente para apuntalar la verdad,
la que le respalda a él y a sus acciones y afirmaciones. Y esta, cuanto más
cuestionable y débil es ante la crítica, más necesitada se encuentra del apoyo
del castigo, de la violencia, de la censura, etc. El poder autoritario siempre
busca la expansión incuestionable de la verdad. Por eso siempre ha temido la
multiplicidad de voces, recelando de la diversidad. El poder autoritario quiere
que su voz sea única, su verdad eterna.
Las
sociedades democráticas buscan el equilibrio entre las opiniones y los flujos
de información que hagan que las verdades aceptadas no se enquisten, no se
queden obsoletas atrapando a la sociedad. Por eso el papel de la educación y de
los medios de información son esenciales en la medida en que ayudan a que la
información circule y las verdades se renueven permitiendo evolucionar. Esto no
le gusta a todo el mundo, especialmente a los partidarios de que si ya existe una verdad, lo demás no es necesario.
El auge
del dogmatismo religioso y político —ambos tienen en común muchas cosas y se
refuerzan, la religión se hace política y la política religión— va en
detrimento de la posibilidad de circulación. Cada vez son más frecuentes y
virulentos los ataques a la prensa y, con la misma intención, aumenta la labor
de desinformación para contrarrestar los efectos críticos. La emergencia
constante de personalidades autoritarias en las formas y dogmáticas en el
pensamiento está ya afectando a los países con tradición democrática y crítica.
Ya no son solo las dictaduras, como señala el Index on Censorship, explicando la situación de los Estados Unidos en la era Trump.
La
noticia hoy en los medios norteamericanos es la ruptura de la vieja tradición
de la asistencia del presidente de los Estados Unidos a la cena de
corresponsales en la Casa Blanca. Desde que se creó, solo faltó un año Ronald
Reagan, aquel en el que sufrió el atentado. El presidente ha creado su propia tradición, celebrado un mitin para insultar a la prensa.
El acto
se ha convertido en una celebración del derecho de información y de una
sociedad abierta en el que la "verdad" no está dada sino que se genera mediante el debate social. La ausencia de
Trump ha permitido liberar las tensiones y reafirmar sin tapujos la voluntad de
servir honestamente la información:
Bob Woodward and Carl Bernstein, who broke the
Watergate scandal during the Nixon administration for The Washington Post,
acted as senior statesmen for their profession with remarks at the podium.
Journalism should be “the best obtainable
version of the truth,” Bernstein said, sharing his strategy for covering
politicians: “When lying is combined with secrecy, there is a pretty good
roadmap in front of you. . . . Yes, follow the money, but also follow the
lies.” He sang the praises of “incremental reporting,” the tedious stories that
inch a larger story forward, and said that he viewed this type of work as important,
“especially now.”
Woodward added: “The press, especially the
so-called mainstream media, comes under regular attack. Mr. President, the
media is not fake news. Let’s take that off the table as we proceed.”*
La lucha por imponer
una verdad oficial no es nueva. De hecho, lo atípico es que puedan aflorar el
debate social sin interferencias. La afirmación de Woodward de que el
Periodismo debería ser “the best obtainable version of the truth” es importante
en estos tiempos en los que se trata de descalificar e imponer. Allí donde no
se puede imponer, se descalifica —como en los Estados Unidos— y allí donde se
puede imponer la censura, el silencio, la desaparición y la muerte acompañan a
la información.
"Verdad" es una palabra fuerte que viene de tiempo
en los que era posible imponer la palabra por la fuerza. La Historia de la
Humanidad es el paso de lo incuestionable a lo sometido a debate, a lo provisional
conforme hemos ido aceptando nuestras propias limitaciones y nuestra soledad.
Precisamente porque la verdad social no se resuelve en con experimento en un
laboratorio, es esencial el debate y la provisionalidad para mejorar. Muchos
confunden la "provisionalidad" con el "relativismo", pero
eso no es más que un error interesado.
El Periodismo, igualmente, se hace día a día con lo que se
puede conocer, en gran medida limitado desde el mismo poder, que se resiste a
ser cuestionado en su versión oficial, la que refleja el mundo y su explicación.
Otra de las noticias que están hoy en los medios es el
bloqueo de la Wikipedia en Turquía. De nuevo, al presidente Recep Tayyip
Erdogan —otro ejemplo de dogmatismo amenazante— no le gusta lo que dicen ni que
otros lo conozcan, dos fases muy distintas. Que algo no me guste o no esté de
acuerdo con ello, no implica necesariamente que deba evitar que otros los
conozcan. Lo primero es mi problema; lo segundo, un acto autoritario. Y Erdogan
es cada vez más autoritario, por lo que sus problemas con el resto del mundo
aumentan.
Como en toda personalidad totalitaria, sus afirmaciones
abarcan la totalidad del mundo y de los tiempos. Él es el portavoz de la
Historia y el explicador del Universo. La Wikipedia es solo una herejía
discrepante, un monumento a la soberbia de los hombres intentando encontrar la
verdad, que ya está dada. A Erdogan le sobra casi todo, de Darwin al genocidio
armenio, dos grandes falacias heréticas.
La BBC nos da cuenta del cierre de Wikipedia:
Turkey has blocked all access inside the country
to the online encyclopaedia Wikipedia.
Officials said "an administrative
measure" had been taken, but gave no reason why.
Turkish media said authorities had asked
Wikipedia to remove content by writers "supporting terror".
Turkey has temporarily blocked social media
sites including Facebook and Twitter in the past, usually following protests or
terror attacks.
The Turkey Blocks monitoring group said
Wikipedia was unreachable from 08:00 (05:00 GMT). People in Istanbul were unable
to access any pages without using a Virtual Private Network (VPN).
"After technical analysis and legal
consideration based on the Law Nr. 5651 [governing the internet], an
administrative measure has been taken for this website," Turkey's
Information and Communication Technologies Authority was quoted as saying,
giving no further details.
However, the Hurriyet daily newspaper said
Wikipedia had been asked to remove content by certain writers whom the
authorities accuse of "supporting terror" and of linking Turkey to
terror groups. The site had not responded to the demands, Hurriyet said, and
the ban was imposed as a result.
Turkey Blocks and Turkish media, including
Hurriyet, said the provisional order would need to be backed by a full court
ruling in the next few days.**
Pero como Erdogan ya ha hecho una limpia de jueces (y de decenas de miles de funcionarios, profesores,
etc.) no debería tener mucho problema en que ratifiquen sus órdenes. Turquía se
dirige hacia su propio infierno construido con muros absolutos. Erdogan crece a
los ojos de sus admiradores devotos mientras que el mundo contempla otro
agujero negro en el espacio de las libertades.
La expresión "supporting terror" aplicada a los
que dan una versión diferente de la peculiar turca —que no convence a la mitad
de su población— implica, por ejemplo, a los kurdos, que deben quedar sin
posibilidad de escribir su historia y
someterla a discusión con los que no estén de acuerdo aportando sus propios
argumentos. La salida de Erdogan es siempre la autoritaria, prohibir, cerrar. Los
oscuros episodios de Turquía y el Estado Islámico quedarán bajo la aprobación
de Erdogan, como quedaron tapadas conversaciones telefónicas familiares y
sospechas de corrupción en Twitter y YouTube, víctimas frecuentes de su ira.
El historial de turco es de los peores que ahora se pueden
poner sobre la mesa en cuestión de libertad de expresión e información. Está entre los países colistas de los 180
recogidos hace unos días por el informe de Reporteros sin Fronteras.
La publicación egipcia Mada Masr recogía en su titular algo
que ya sabíamos: "Egypt drops 2 places on World Press Freedom Index".
Y el puesto, el 161, no es nada bueno. También allí se advierte de que solo
debe haber una voz, la del
presidente. El periódico señala:
In 2016 the New York-based
Committee to Protect Journalists reported that 259 media workers were behind bars, a record high,
listing Egypt as the third worst offender with 25 journalists in prison,
preceded by China with 38 and Turkey with 81.
In a statement issued in March 2017, CPJ
denounced the continued detention of journalists in Egyptian prisons, ahead of
Sisi’s April meeting with US President Donald Trump.***
Siempre hay excusas para detener periodistas, para cerrar
periódicos allí donde se puede (como ha ocurrido en Turquía) o evitar la salida
de números de periódicos (como con Albawaba en Egipto).
En la segunda campaña electoral de Obama, el actor y director
Clint Eastwood, interpretó en la convención republicana un número casi
surrealista en el que se dirigía a una silla vacía. La hablaba a la silla como
si estuviera ocupada por el rival, Barack Obama. La silla escuchó
pacientemente.
Los periodistas le han hablado también a una silla vacía, la
del ausente Trump, que había preferido seguir con sus cada vez más largos
discursos ante sus seguidores, los que le exigen de forma cada vez más vociferante
que sigan en esa línea de doblegar a la prensa y al mundo.
La ausencia de Donald Trump de la cena en Washington tiene también
algo de liberación. Los periodistas no va a renunciar a lo que les exige su
deber informativo: van a seguir preguntando, metiendo el dedo en las
contradicciones, denunciando las mentiras presidenciales, como lo hicieron
durante la campaña.
No es fácil hacer periodismo en esta época de micromedios.
Por eso es importante y es lo que están reivindicando los grandes medios
norteamericanos: la necesidad de esa verdad posible, provisional, fundada en la
investigación, que es la que el periodismo aporta a la sociedad. Donde no es
posible informar, tampoco suele ser
posible debatir.
La "verdad" periodística no es una verdad última,
sino un estado diario de conocimiento. Es consciente de lo que se sabe hoy, de las limitaciones de
informar contracorriente y contrarreloj. A veces avanzamos hacia la claridad,
otros hacia la confusión.
Nada hay que enseñe más que el Periodismo en su sucesión de
los días. De nada se aprende más modestia que de saber que lo que hoy se escribe
será sustituido por lo que mañana se diga. Es cuestión de proporción. Ningún oficio está tan sujeto a los
vaivenes, a la responsabilidad de dar la cara cada día con el riesgo de que los
hechos sean tozudos, parciales,cambiantes o inesperados. Por eso el buen periodista es modesto; comprende que el
cambio es la esencia de su trabajo y de la vida misma. Solo el que no quiere
que nada cambie se puede permitir ser dogmático; la vida del periodista es dar
cuenta del cambio: esa es la noticia, que el mundo gira.
El periodista no le habla a una silla vacía —como Clint Eastwood— ni a un auditorio entregado al dogma, sino a unos lectores a los que debe respetar en su inteligencia. Son los que esperan, como ha señalado ayer Carl Bernstein, la mejor versión posible de la verdad.
Sí, el buen periodismo es necesario: modesto y afirmativo,
responsable y riguroso, provisional y crítico. El estado actual del mundo así
lo exige. O iremos a peor.
* "‘We
are not fake news’: At a Trump-free correspondents’ dinner, White House press
has its say." The Washington Post 30/04/2017
https://www.washingtonpost.com/lifestyle/style/we-are-not-fake-news-at-a-trump-free-correspondents-dinner-white-house-press-has-its-say/2017/04/29/a9548892-2d26-11e7-b605-33413c691853_story.html
**
"Turkish authorities block Wikipedia without giving reason" BBC
29/04/2017 http://www.bbc.com/news/world-europe-39754909
*** "Egypt drops 2 places on World Press
Freedom Index" Mada Masr 27/04/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/04/27/news/u/egypt-drops-2-places-on-world-press-freedom-index/
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