Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
El
espectáculo en directo de la política norteamericana que puede seguirse en
varias cadenas de televisión (CNN y Fox, por ejemplo) nos permite apreciar
minutos a minuto, palabra a palabra la ceremonia democrática del
"impeachment". Uno a uno los miembros de la Cámara de Representantes
del pueblo de los Estados Unidos van explicando los motivos de su voto a favor
en contra. Es un impresionante y preciso ejercicio de democracia en un país que
ha padecido y padece un ataque a las reglas y a las formas democráticas.
Para
algunos, se trata de una venganza de los demócratas contra el "éxito"
del presidente Trump. Para otros, en cambio, son los desprecios a la democracia
misma y a sus reglas lo que ha llevado a una situación de esta complejidad y
gravedad políticas.
Lo que
queda para la Historia del país, sea lo que sea, estará marcado por la
celebración de un procedimiento político que solo se ha producido tres veces,
lo que le dará la menos deseada de las excepcionalidades que Donald Trump ha
deseado desde que llegó a la Casa Blanca. Siempre quiso ser único y lo ha
conseguido.
Leo el tuit
que ha enviado mientras se celebra la votación: "Can you believe that I
will be impeached today by the Radical Left, Do Nothing Democrats, AND I DID
NOTHING WRONG! A terrible Thing. Read the Transcripts. This should never happen
to another President again. Say a PRAYER!". El diario El
Mundo lo traduce así: "¿Pueden
creer que la izquierda radical me someterá a juicio político sin haber hecho
nada mal? Es terrible, lean las transcripciones. Esto nunca debería pasarle
a otro presidente. ¡Recen por mí!"* El uso de las mayúsculas que el
presidente realiza no se recoge y creo que debería hacerse porque son los que
implican el patetismo trumpiano en un intento de recolectar simpatías
ofreciéndose como víctima. Ese "PRAYER" se merece el respeto
documental de las mayúsculas, al igual que el "AND I DID NOTHING
WRONG!"
La
retórica de Trump incumbe a su oratoria, pero sobre todo a esas toneladas
virtuales de tuits con los que ha ido sazonando su paso por la Casa Blanca,
subtitulando la realidad en directo, por decirlo así.
En la
CNN, Kevin Liptak escribe, tras explicar que Trump quería dar la impresión de
desprecio al proceso dedicándose a su trabajo, escribe: «Ten
minutes later, he was decrying "SUCH ATROCIOUS LIES BY THE RADICAL LEFT,
DO NOTHING DEMOCRATS" on Twitter, his message written in capital letters.»** Se
resalta la escritura en mayúsculas como un rasgo que Trump usa conscientemente.
Unas líneas antes ha
resaltado un error ortográfico de Trump: «"This shoild never happen to
another President again," he wrote, the misspelling of "should"
hardly masking his outrage. "Say a prayer!"»**
Pero el texto que ha merecido un análisis detallado ha sido
la carta de seis páginas enviada por Trump a Nancy Pelosi. El texto ha merecido
muchos comentarios, pero el análisis realizado por el profesor de Historia
Thomas Lecaque, de la Universidad de Grand View (Iowa), en The Washington Post
se adentra en el universo Trump, el mundo que trata de recrear como fondo para
la interpretación de su propia actuación. Este es su comienzo:
There are moments fertile for apocalyptic
anxiety — numerologically specific dates, perhaps, or seemingly significant
ones like the year 2000 — but nothing sparks the apocalyptic imagination like a
time of existential distress. For President Trump, that moment is now. In
response to an impending impeachment vote in the House of Representatives, he
sent a letter to House Speaker Nancy Pelosi (D-Calif.) on Tuesday that reveals
more than now-familiar tantrums and rage. This text is a window into his own
eschatology, his theology of the End Times. For Trump, impeachment is not a
political problem: It is the climax of a holy war that he must win.***
Trump ha ido construyendo la idea de su "llegada"
a la política norteamericana, a la Casa Blanca, como la de un "enviado".
Se percibe a sí mismo como el "gran arreglador", la persona que viene
enviada para rectificar los errores ajenos, que son los que marcan la política
norteamericana anteriores a él, en especial, los cometidos por Barack Obama,
hacia el que atrajo todas las iras de su propio electorado. En política
exterior ha hecho algo parecido. Los enemigos exteriores de los Estados Unidos
o los parásitos que se alimentan de ellos son señalados y muestra su energía y
capacidad de frenarlos. Trump vive en una "guerra", en una "cruzada"
salvadora.
La idea de una "guerra santa" permite desarrollar
en la mente de sus lectores su papel con el dramatismo necesario para encontrar
la identificación, interna y externa, de sus seguidores.
La mentalidad de una parte de los Estados Unidos se ve a sí
misma como algo más que un país, su constitución procede de una voluntad
divina, una nueva tierra prometida de libertad. Eso funciona como un marco en
el que se interpretan los hechos y que Trump invoca.
El profesor Lecaque hace referencia al peculiar género
textual al que Trump se acoge por asociación e invocación:
The text opens with the president protesting
“the partisan impeachment crusade” of the Democrats in the House. The word
choice of crusade, of course, no longer reflects the papally issued holy wars
of the Middle Ages — indeed, “crusade” is used routinely for any political
movement seen as being overly zealous against a particular target. But Trump’s
use of “crusade” gives a framework for the central apocalyptic crutch of his
entire administration: the notion of an existential, good-vs.-evil, apocalyptic duality surrounding his term of office
that includes him as a semi-messianic figure.
And that framework of holy war never really
leaves the text. Its tenor suggests that to challenge Trump is, somehow, to
violate the righteousness of Trump’s presidency itself. But the text goes
further, arguing that the Democrats are attacking America at its core.
Impeachment, according to Trump, “display[s] unfettered contempt for America’s
founding and your egregious conduct threatens to destroy that which our
Founders pledged their very lives to build.” The very next line argues that
Pelosi’s claims to pray for the president are “offending Americans of faith,”
that the statement “is not true, unless it is meant in a negative sense. It is
a terrible thing you are doing, but you will have to live with it, not I!”
This prologue may seem normal, coming as it
does from a president who routinely personally attacks his political opponents.
But it also sets up a moral argument that undergirds his attempt to rebut the
articles of impeachment: This is an existential conflict, because the Democrats
“are declaring open war on American Democracy.” It is rooted in his anger about
his legacy and the stain that being one of only three American presidents to be
impeached will leave on it — but it is also part of a broader discourse on
Trump and his supporters being the “real America,” which, in the form of
quasi-religious dogma, suggests that Democrats opposing Trump are at war with
the righteous. The framing of Trump’s letter builds on this foundation,
suggesting that the conflict is a holy war: a war for American democracy, as
well as a war between “Americans of faith” and those who oppose Donald Trump:
the Democrats, the liberals, secular America, etc.***
Tengo mis más que serias dudas sobre el espíritu religioso
de Trump. Creo que es más bien un uso retórico y manipulador sobre aquellos a
los que quiere hacer mirar el mundo desde su perspectiva. Dice lo que su electorado quiere escuchar y se presenta como quiere que le vean.
Efectivamente, Trump se presenta ante los otros no como el
presidente que más escándalos sexuales y dudas morales ha acumulado con sus
comportamientos, si no como el elegido, el cruzado destinado a salvar los
Estados Unidos de las conspiraciones mundiales y, en especial, del mal interior que
representa la "izquierda radical", como se refiere a los demócratas
que le han desafiado. Cualquiera que se le opone, a sus ojos, comete un desafío
a su elección, que no es humana, sino divina. Trump (lo tratamos aquí cuando se
produjo) ha llegado a hablar de "Dios, el pueblo y él", como una
tríada conectada por raíces profundas.
Ya no es el organizador de concursos de belleza, el
presentador de concursos televisivos o el coautor de libros para ser rico,
entre otras facetas mundanas, sino el "enviado" a defender la República. La mística que rodea al partido republicano fomentada por las
organizaciones religiosas del Tea Party hace que el voto se oriente hacia una
voluntad de Dios que desea que se frene el mal.
No tiene nada de particular que Trump se presente como
víctima y el impeachment como su particular "via crucis". Como
siempre, las dudas respecto a Trump es si es un farsante que se cree sus
propias mentiras o si es simplemente un manipulador compulsivo que ha
desarrollado esa capacidad.
Las peticiones de oraciones no son solo por él.
Retóricamente la gente debe rezar por el destino de los Estados Unidos de
América cuya supervivencia depende de que no triunfen los planes de los
malvados demócratas, los enemigos de América. También fueron calificados como los
enemigos del pueblo" los medios de comunicación que le criticaban o
incluso los que han perdido su confianza, como cuando arremetió recientemente contra
algunos presentadores de la Fox News, su principal apoyo mediático.
La Cámara de Representantes, tras larga votación, ha aprobadso el impeachment presidencial. Trump ya ha conseguido su puesto en la Historia, la primera línea asegurada.
Desde una perspectiva exterior a los Estados Unidos, deberíamos aprender de los
efectos que tiene en la política la constante apelación al apocalipsis, por
decirlo así. Se empieza pensando que Dios te envía y se acaba
mandando a todos los que no lo aceptan al infierno.
* "Donald Trump, a
un paso de ser el tercer presidente sometido a un juicio político en EEUU"
El Mundo 18/12/2019 https://www.elmundo.es/internacional/2019/12/18/5dfa7759fdddff2aaa8b45f9.html
** Kevin Liptak "Inside Trump's
impeachment week: Holiday parties, phone calls and angry tweeting" CNN
18/12/2019
https://edition.cnn.com/2019/12/18/politics/donald-trump-impeachment-reaction/index.html
** Thomas Lecaque "The apocalyptic
worldview hidden in Trump’s letter to Pelosi" The Washington Post
18/12/2019
https://www.washingtonpost.com/outlook/2019/12/18/apocalyptic-worldview-hidden-trumps-letter-pelosi/
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