jueves, 2 de abril de 2026

Los insultos racistas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo ocurrido en el partido amistoso de fútbol entre Egipto y España es grave. Pero una cosa son las sanciones que pueda acarrear en el plano deportivo o económico y otra es lo que revela, lo que nos muestra y no nos gusta ver de nosotros mismos.

Hace unos días veíamos la noticia de las sanciones a Israel por un comportamiento racista en otro partido y vimos cómo encajaba con lo que está ocurriendo en el país, el racismo profundo, la guerra, etc. ¿Seremos capaces de ver lo que esto nos muestra a nosotros?

Pero parece que importa más el que España se haya jugado la final del Campeonato del Mundo, que es ahora el temor de algunos, lo que ha llevado a una respuesta muy amplia. Eso es lo que se nos señala en 20minutos:

Todo iba sobre ruedas para la selección española y la RFEF. La Roja brilla y es una de las favoritas a ganar el Mundial del próximo verano, mientras la Federación sigue trabajando en la organización de la Copa del Mundo de 2030, que acogerá junto a Portugal y Marruecos, con la firme intención de que la sede de la gran final esté en España, por lo que pugna con la federación africana. En plena disputa por el partido por el título, los cánticos racistas que una parte de la afición profirió este miércoles en Cornellá, durante el amistoso de España ante Egipto (0-0), comprometen la posibilidad de que el campeón del mundo se decida en España.*

El problema de España no es el de los negocios futboleros que haya con una final. El problema de España es el crecimiento del racismo y otras formas de extremismo, de radicalismo especialmente entre los grupos jóvenes, algo que nos muestran todos los estudios que indagan en nuestra realidad.

Empezó con las pitadas al himno egipcio y siguió con los cantos racistas señalados. Dado el peculiar canto ofensivo, en realidad no es tanto racista como anti religioso, más una fórmula que se acerca al "delito de odio". Pero lo realmente importante no es tanto la definición, sino lo que representa y muestra de la sociedad española.

Siempre podemos escudarnos en lo "minoritario", en el rechazo de una parte del público, etc. pero no por ello deja de ser una parte triste de nuestra realidad. Está ahí, no se puede negar.

Cada vez nos llegan más avisos de esta actitud de una parte de nuestra sociedad. En estas semanas tenemos noticias de ataques homófobos, del crecimiento explosivo de la violencia de género, de los asesinatos de mujeres, de racismo y xenofobia, etc. Personas que conoces desde hace tiempo te sorprenden responsabilizando a los inmigrantes del colapso de la Sanidad, de los asaltos callejeros y de los ataques a mujeres. Les escuchas intentando saber a qué han estado expuestos, qué mensajes reciben a diario para que estas percepciones de la realidad se nos vayan colando en nuestras vidas y opiniones.

Y esas es la triste realidad, el avance de este tipo de actitudes que nos convierten en cómplices de lo que ocurre en calles, fiestas o celebraciones en un campo de fútbol.

Nos falta el espíritu crítico necesario para impedir que estas influencias sigan creciendo ante nuestros ojos. Lo hacen aprovechando el anonimato de las redes, crecen en los grupos que acosan en aulas a profesores y profesoras que defienden la igualdad, creando miedo a lo que pueda ocurrir si les respondes. Es el retorno de la "España oscurantista", la del falso cristianismo, la del falso patriotismo. Es la España que se niega a reconocer la convivencia como un objetivo y hace del desprecio su valor principal. Lejos quedan valores positivos, que nos enriquezcan como personas y como comunidad, como el respeto, la capacidad de convivir en paz.

Y esto no es nuevo. Es un episodio más en una larga lista de incidentes de este tipo. Ya en 2024, la deportista española Ana Peleteiro se quejaba de los insultos y comentarios racistas que recibía en redes cuando salía vistiendo la nueva equipación española:

La atleta española Ana Peleteiro ha vuelto a sufrir un nuevo episodio de insultos racistas. La atleta gallega, que desde este viernes participa en los Europeos de Atletismo de Roma, ha presumido en los últimos días de la nueva equipación que lucirán los deportistas españoles en París 2024. Una equipación que deja de lado el rojo tradicional y presenta tonos naranjas y amarillos. Sin embargo, esa equipación no parece tener buena acogida entre los espectadores que han aprovechado la ocasión para arremeter contra Peleteiro y lanzar intolerables insultos racistas.**

 

Da igual que Peleteiro gane medallas defendiendo a España, su país, como ha dado igual que el aplaudido Lamine Yamal, miembro de la selección nacional española contra Egipto, sea objetivo constante del racismo. Da igual. El discurso "nacionalista" exige una pureza de raza o de confesión religiosa digna del nazismo.

En el diario El País nos llama la atención el significativo titular "Un año de rastreo del discurso de odio en redes: Lamine Yamal, a quien llaman "moro de mierda", concentra el 60%  de los ataques racistas". Evidentemente el insulto se concentra en aquellos más populares, pues se trata de llamar la atención sobre el propio "mensaje" aprovechando la notoriedad del atacado. Es la estrategia de la difusión. Así se llega más lejos.

Desde hace tiempo, nuestra incapacidad de ponernos de acuerdo sobre algo hace crecer la rentabilidad del racismo y la xenofobia, del machismo, etc. a través de estas formas que cuentan con la atracción mediática y lo intocable de las redes sociales.

Las redes son un negocio enorme que se basa en dos principios, anonimato e impunidad, ambos relacionados. Un pequeño grupo puede amplificar sus mensajes. Hoy estos "pequeños grupos" han crecido y se lanzan a la búsqueda de su reforzamiento social. No les importan tanto los votos inmediatos como la creación de corrientes de opinión, la presencia cultural. Están acabando, desde las generaciones más jóvenes, con la labor de décadas de avance en los derechos humanos y su consolidación social.

Todo se traduce en juego, en divertimento; de los cánticos jocosos en un estadio a las palizas homófobas en bares o discotecas. Pero tras estos "juegos" lo que hay es un intento de "normalización" de estas actitudes destructivas para la convivencia.


Lo ocurrido en el partido es muy grave, pero no por las sanciones —la preocupación superficial—, sino por lo que revela del estado actual y del futuro al que nos encaminamos. Cubiertos por las disputas partidistas continuas, estos extremismos aprovechan el clima creado e introducen sus máximas fanáticas y fundamentalistas, violentas y destinadas a cambiar las actitudes radicalizando jóvenes a través de este carácter "festivo" de sus acciones. Hoy cantas eslóganes en un partido, mañana pateas a una chica trans, pasado prendes fuego a un local que acoge inmigrantes...

No debemos pensar que el hecho de que esto ocurra en el deporte y especialmente en el Fútbol. Es sin duda el espectáculo donde es más fácil conseguir manipular y con mayor repercusión. Esta vez ha sido un un partido internacional de la Selección, el escenario perfecto, con trascendencia mediática, visibilidad internacional, anonimato...

¡Preocúpense menos de dónde se celebrará la final del Mundial y háganlo más por la deriva peligrosa que estamos tomando como sociedad! Lo realmente importante importa poco. 

 

* "Los cánticos racistas en Cornellá comprometen la final del Mundial 2030 en España en plena lucha por Marruecos" 20minutos  02/04/2026 https://www.20minutos.es/deportes/futbol/los-canticos-racistas-cornella-comprometen-final-mundial-2030-espana-plena-lucha-por-marruecos_6953577_0.html

** D.R.C. "Ana Peleteiro denuncia los insultos racistas que está sufriendo por posar con la nueva ropa de España" RTVE.es 7/06/2024 https://www.rtve.es/deportes/20240607/ana-peleteiro-denuncia-insultos-racistas-presumir-nueva-ropa-espana/16137664.shtml



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