martes, 9 de junio de 2026

No soy un robot

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Probablemente dedique una parte cada vez mayor a demostrar que no es un robot. Le exigen decir cuántas escaleras, cuántas motos, cuantos camiones, etc. ve usted en la pantalla. Otras le piden que marque la casilla declarando que no es un robot, lo que no significa que le crean, porque, como decía la zarzuela, "los tiempos adelantan que es una barbaridad".

Los que estamos en Internet desde su origen en España a mediados de los años 90 no acabamos de entender esta evolución. Me tuvieron recorriendo parte del país enseñando las ventajas de Internet, la libertad que suponía dejar atrás lo material y la posibilidad de crear un nuevo mundo virtual ajeno a la tiranía de la materia. ¡Madre mía, lo que hemos creado! Lo que iba a ser un mundo alternativo, un filtro de las desigualdades se ha convertido en un mercado controlado, un lugar de estafas múltiples, de acoso virtual, etc. con efectos negativos en la educación, en la autoestima, con psicólogos recomendando mantener a los niños alejados, con formas de acoso sexual y un sinfín de problemas que surgen del uso descontrolado. Se ha convertido en un espacio incontrolado de radicalismo y desinformación, que gobiernos y grupos —de partidos políticos a extrañas sectas— han usado para aumentar su presencia y poder. Ha dado lugar a un imperialismo tecnológico que actúa con censuras políticas mundiales al servicio de empresas con mentalidad totalitaria y es lo primero que controlan las dictaduras plenas para evitar la entrada o salida de críticas y usan para la propaganda masiva.

Por supuesto, hay también ventajas importantes, sino habríamos tenido que cerrarlo hace tiempo. Hay que saber navegar y encontrar elementos culturales valiosos, grupos afines, etc. Pero las fuerzas negativas se han acabado por imponer al deformar a sus propias audiencias y quedarse con el control de la atención, que ha desarrollado una economía propia.

Pero algo está cambiando en el sistema. Leo en el 20bits de 20minutos la siguiente información:

Por primera vez en la historia de internet, el tráfico generado por bots ha superado al de usuarios humanos. Según datos compartidos por Cloudflare, las solicitudes automatizadas representan cerca del 57% del tráfico global, mientras que las realizadas por personas se sitúan en torno al 43%.

Este cambio de tendencia refleja el creciente protagonismo de los sistemas automatizados en la actividad diaria de la red, debido a que gran parte de este crecimiento está relacionado con el auge de la inteligencia artificial. Anteriormente, mientras que los bots tradicionales se limitaban a tareas como indexar páginas para motores de búsqueda o rastrear contenidos, ahora, los nuevos agentes de IA son capaces de navegar de forma autónoma, recopilar información, comparar productos, analizar documentos o ejecutar acciones en nombre de los usuarios. Por lo tanto, esta evolución ha multiplicado el número de interacciones automáticas que se producen cada día en internet.

Sin duda, este cambio ha reavivado el debate sobre la denominada 'teoría del internet muerto', siendo una hipótesis que sostiene que una parte cada vez mayor de la actividad online está generada por bots en lugar de personas. Y aunque muchos expertos consideran que esta teoría es exagerada, los datos recientes muestran que la presencia de sistemas automatizados en la red está aumentando de forma acelerada.* 

Traducido a lo cotidiano: ya son más los bots que navegan por la red frente al descenso proporcional de humanos, lo que tiene enormes consecuencias dada su conversión en mercado. Significa que, en muchos casos, ya no hay "un humano" al inicio de la comunicación y probablemente tampoco uno al final. Eso desbarata las forma tradicionales de manipulación, influencia o como lo queramos llamar.

Imagínese que ya no coge su teléfono y que este contesta solo y filtra sus llamadas, informándole al final del día de lo que pueda serle útil conforme a criterios que puede haber seleccionado y programado o, más allá, haya decidido depositar su confianza absoluta en el teléfono y no volver a contestar usted. Ha clonado su voz con el bot de IA y le deja que se comunique con unas cuantas instrucciones o que este las deduce de su comportamiento virtual y los documentos que guarda en su ordenador.

Entonces es cuando empieza lo de demostrar que uno no es un robot. Mi propia universidad me hace pasar por esta tortura diaria de tener que demostrarle que yo soy yo, no una máquina, lo que quita las ganas de seguir conectado, aunque todo se hace con el presupuesto de que debo estar conectado para todo. Te empujan y luego te frenan.

El aumento de la automatización de muchas áreas las deshumaniza, se convierten en pasto de filtros que debo superar simplemente para acceder a mi correo. Si decido actuar como un humano, es decir, ir a alguna dependencia o servicio, te miran mal o te mandan a tu ordenador a esperar la respuesta. Ellos no están allí para atenderte a ti, ¡qué te has creído!

Parece ser que esto estaba ya anticipado, es decir, la creación de un sistema en el que ya no son los humanos los que lo usan, sino que se ha automatizado y son bots los que se preguntan y se contestan, se informan unos a otros. ¿Saben que el otro es un bot? Probablemente, no. Por eso te piden que confirmes que eres humano, un humano que sabe de escaleras, de motocicletas, de autobuses, etc. Es absurdo porque no debe ser difícil programar bots para que vean escaleras, motos y demás signos burdos de confirmación de humanidad.

A las redes le sumamos el problema de la IA. Todos son problemas que generamos nosotros mismos, los humanos. Sustituimos la "sociedad" por las "redes sociales" y producimos los mayores problemas de "soledad", de "crisis identitarias", elevamos la tasa de suicidio, de acoso sexual, violencia, etc. Sustituimos la "inteligencia" por la Inteligencia Artificial" y tenemos que estar demostrando que no somos robots. Producimos la llamada "Sociedad de la Información" y generamos desinformación masiva. 

Nos desarrollamos a tal velocidad que somos incapaces de ver los problemas que generamos. Cuando nos damos cuenta ya son imparables y nos llevan al caos. El nuevo problema genera nuevos problemas no soluciones.

¡Vaya panorama! 


* Ana Higuera "La IA cambia las reglas de internet: los bots superan por primera vez a las personas en tráfico web" 20minutos/20bits   https://www.20minutos.es/tecnologia/inteligencia-artificial/ia-cambia-reglas-internet-bots-superan-por-primera-vez-personas-trafico-web_6980620_0.html

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