Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Más
preocupados por la relevancia de los nombres, dejamos de lado lo auténticamente
relevante: qué papel tenían en algo que va tomando la forma de una estructura.
¿Es una casualidad que se vayan juntando nombres, que se revelen poco a poco
conexiones entre ellos cuya finalidad no está clara? En el caso de Reino Unido,
llegamos hasta el entorno de la Corona con el ex príncipe Andrés, ahora
detenido.
Ya
podemos preguntarnos: ¿es la pederastia el fin o el medio? Para los medios, la
personalización de los casos es importante para el etiquetado informativo, pero
¿no está contribuyendo a desviar la información sobre la finalidad real de
estos grupos? La acusación para la detención de Andrés no es la pederastia, sino
el desvío de información privilegiada obtenida desde su cargo, es decir, desde
el acceso que tenía.
La
cuestión era si la pederastia o cualquier otro servicio sexual que se les
ofrecía no era más que un gancho, una forma de captación para otro tipo de
"negocios" más suculentos en cuanto a los beneficios. ¿Que debían
ofrecer como contrapartida por pertenecer al "club Epstein -
Maxwell"?
Los
medios se centran en la relevancia de los que van cayendo acusados de pertenecer
al "club", pero no sabemos cuál era la contrapartida. ¿Solo
"amistad"? El club no era precisamente barato; algo querrían conseguir.
En los
casos de nuestras "tramas nacionales", la cuestión es más compleja
porque atañe a partidos políticos, pero también más sencilla pues el móvil es
la corrupción económica (hasta donde sabemos y
por las que han salido hasta el momento a expensas de lo que salga en el
nuevo caso "policial"). El llamado "caso Koldo" encubre con
su denominación las jerarquías verdaderas y la dirección del entramado. Han
salido los nombres de empresas beneficiadas, como en el llamado "caso
Montoro", pero no se les ha puesto todavía cara a la gran mayoría de los
enlaces y beneficiados desde el lado empresarial. Apenas sabemos nada de las
forma de captación y contratación desde el otro lado.
Hay que
distinguir en las tramas corruptas el fin de los medios, quiénes son materia
prima por su debilidad o quiénes son los que actúan en nombre de las empresas que consiguen así grandes beneficios. En el caso algunas de las tramas
corruptas españolas parece claro que se trataba de llegar a las alturas de los
ministerios desde la altura de los partidos, copando puestos decisivos para
reforzar sus propias estructuras situando a los fieles en sus lugares de
control e influencia. Desde allí controlan quiénes suben y los colocan en puestos de confianza para facilitar su "labor". Son los "Koldos" de turno.
La capacidad
de indagar estos casos frente a muros de influencia y silencio, con personajes
como varios presidentes y expresidentes de los Estados Unidos o miembros de la
Casa Real británica y de otras casas reales europeas, de la diplomacia o los
ministerios, con la hija del magnate de la prensa británica (Maxwell), miembros
de la cultura de todo tipo, etc. parece limitada. Para trabajar con seguridad necesitan de esas redes de protección, que va de autoridades a medios.
Lo que
parece una enfermedad política de alcance mundial es la gran capacidad de aunar
la corrupción privada en grupos organizados, ya sea entre ellos o con unos
controladores / organizadores que usan a los miembros por sus accesos a
información de todo tipo, política, económica, personal, etc. ¿Qué hizo Andrés con la información que pasó a terceros? ¿Qué hicieron ellos con ella?
La
prensa repite que solo queda de esa
trama Ghislaine Maxwell en la cárcel, pero ¿es posible que este entramado
gigantesco lo llevaran solo dos personas, que pudieran manejar a decenas de
personas y millones de documentos, de fotos a correos, y atendieran los
intereses del sistema?
Si los indicios
se confirman, veremos cómo acaba nuestro último caso, el de la Policía
Nacional, que presenta otros matices personales e institucionales. Pero si se demuestra
que había algún tipo de organización interna detrás, una forma de tapar los
abusos, el caso podría cambiar radicalmente. El hecho de que en apenas unas
horas hayan salido a la luz los datos personales —de su nombre a su número de
teléfono— de la víctima en chats policiales, como denuncian que ha sucedido, es
grave. El abogado defensor ya ha señalado que les están contactando otras
víctimas.
Los
partidos españoles se están tomando esto de las "tramas" y
"casos" como algo que deteriora su "imagen", pero deberían
entender que nada deteriora más su imagen que el hecho de que existan estas tramas
y no se haga nada más que tirarse los trastos a la cabeza.
La
confianza ciudadana queda destruida ante la sospecha de que pueden colocar a su
propia gente allí donde les interesa para asegurarse su invisibilidad, al menos
hasta que salta el escándalo y ya es más difícil de controlar.
El
"caso Epstein & Maxwell" es algo más que de
"pederastas"; no creo que ese fuera el fin y tirando del hilo del ex
príncipe pueden salir muchas cosas, los verdaderos motivos de la trama y quién
más esté detrás de otros hilos hasta ahora invisibles.







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