jueves, 13 de diciembre de 2018

Contar la historia de nuestro tiempo y sus riesgos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras los políticos preguntan a los directivos de Google por qué al escribir la palabra "idiota" surgen las imágenes de Donald Trump, la revista Time ha nombrado "Personas del Año" a una serie de profesionales de la información cuyas preguntas a los políticos no suelen ser tan obvias (recuérdese el caso reciente de Jim Acosta, periodista de CNN, expulsado por Trump de la Casa Blanca), cuyas historias contadas entrañan riesgos para su propia seguridad, o cuyo compromiso con la libertad de expresión e información les lleva a la tumba (como el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi, entre los galardonados).
Ser periodista se ha convertido en una profesión cada día más arriesgada. Lo es porque las luchas del mundo ya no son solo las que se dan en los campos de batalla, sino porque hoy las batallas se dan sobre todo en las mentes y por las mentes como efecto precisamente de la conversión del mundo en un espacio mediático, en un ecosistema informativo que desea ser controlado, en el que no molesta bombardear Yemen o que se asesine a quien lo denuncia sino que parezca tu rostro al buscar "idiota" o que se difunda un meme con orejas de Mickey Mouse (como ocurrió con el presidente egipcio, al-Sisi).
La PressGazzette (Fighting for Jounalism es su lema) celebra así el reconocimiento honorífico de personas del año a los periodistas:

Under the heading “The Guardians and the War on Truth” Time has released four separate covers (see below). Gracing them are:
Slain Saudi journalist Jamal Khashoggi
Jailed Reuters reporters Wa Lone and Kyaw Soe Oo
Persecuted editor Maria Ressa
Journalists at the Capital Gazette where five were killed in a gun attack
Time editor-in-chief Edward Felsenthal said they were “representative of a broader fight by countless others around the world… who risk all to tell the story of our time”.
The magazine said: “For taking great risks in pursuit of greater truths, for the imperfect but essential quest for facts, for speaking up and for speaking out, the Guardians… are Time’s Person of the Year.”*


Es casi una norma que cuando los periodistas son premiados es porque el periodismo se ve atacado, como ocurre en estos momentos en todo el mundo. Como señalábamos, la información se hace más importante en un mundo que se construye con informaciones. Las voces críticas se ven como obstáculos frente a los planes de colonización informativa de las mentes.
El gran problema al que nos enfrentamos es que cada vez se hace más evidente asimetría de la lucha entre lo que los profesionales de la información consideran que debe ser contado y las versiones oficiales de la "realidad". Lo que Time ha llamado "la historia de nuestro tiempo", señalando que es compromiso del periodista contarla, es un escenario conflictivo, la descripción, la escritura misma, se ha convertido en un ejercicio arriesgado.
La realidad no es algo que se describe, sino algo que se crea mediante la escritura. Ese principio posmoderno sobre el valor del discurso, esa precedencia del texto que genera su propia realidad tras él, es el escenario de la lucha. Gran parte de la discusión sobre el discurso historiográfico —la Historia como hecho, la Historia como discurso sobre los hechos— queda ampliada al comprender que los hechos mismos son construcciones discursivas, descripciones. Que lo acontecido desaparece, quedando su huella.
Por supuesto, ocurren cosas, hechos. Pero es el discurso donde quedan configurados, toman forma, son interpretados, convertidos en parte de series históricas", comparado, contrastados, difundidos reinterpretados, etc., toda una serie de operaciones retóricas que convierten el acto de informar en parte de esa batalla por algo que se llama "verdad", "realidad" o términos que los cierran como textos.
El escándalo de los trumponianos y similares es que no ven esto como un problema, sino como una ventaja. El gran escándalo es ver cómo a la reflexión sobre los hechos y su conversión en discurso responden con la fabricación de los hechos calificándolos como "alternativos" y lo centran en la llamada "voluntad de verdad", es decir, la capacidad de imponer una versión como verdadera, como de referencia en un universo de posibilidades.
Así, la lucha enmarañada por intentar una aproximación a lo acontecido, siempre esquivo, los partidarios de las aguas turbias responden con más agitación, favoreciendo la confusión. Ese es el sentido de las "fake news", que siempre han existido, pero que ahora con la capacidad de reproducción más allá de lo institucional pueden manipular las mentes hasta niveles insospechados.


Euronews acaba de introducir en una de sus piezas informativas sobre el atentado de Estrasburgo —escuchada hace unos minutos— la idea atribuida a los "teóricos de la conspiración" de que este habría sido un hecho producido para contener el movimiento de los "chalecos amarillos" en Francia y evitar su "contagio" por Europa. La elevación del nivel de seguridad ante los atentados frenaría las manifestaciones. Sorprende que se acoja dentro de la propia noticia un "rumor" sin fundamento o explicación. Su única justificación para difundirlo (sin crítica alguna) es que lo dicen los "teóricos de la conspiración". ¿Quiénes son? ¿Por qué lo dicen, cuál es su objetivo? Pero nada de esto se analiza, solo se deja caer como un hecho más.
Así se teje una maraña de confusiones en la que lo que sabemos se mezcla con lo que se rumorea interesadamente. No se trata de una investigación sobre las "cloacas", simplemente un rumor fabricado con un fin. Hace unos días veíamos cómo la prensa egipcia decía que eran los Hermanos Musulmanes los que estaban tras el movimiento de los chalecos amarillos. Igualmente, la manipulación informativa, al servicio del régimen era obvia. Los fines pueden ser distintos, pero los procedimientos son los mismos. Se trata de dirigir la opinión, de provocar la acción de respuesta en un sentido y otro.


Hoy la guerra se da en las noticias. Por ello el papel de los periodistas honestos y meticulosos preguntando se ve como una forma peligrosa de  actuación. La expulsión de Acosta de la Casa Blanca es un  ejemplo de lo molestas que pueden llegar a ser las preguntas para quien carece de respuestas.
Lo que la revista Time ha premiado o reconocido es el valor y el riesgo que supone contar una realidad esquiva, "líquida", "fuzzy", como la queramos llamar, en la que no solo la palabra es cuestionada sino los son las formas aparentemente más estables de discurso, como los audiovisuales. Hoy podemos ver imágenes retocadas, vídeos falsificados, como hizo la propia Casa Blanca manipulando la grabación de las imágenes de Jim Acosta con la joven que le retiraba el micrófono.


La labor el periodista es vivir entre mentiras y tratar de destilar un poco de verdad, no renunciar a ser una fuente de fiabilidad para aquellos que navegan cada día en este oscuro y picado mar de la información. Si ya es complicado determinar los hechos, lo es todavía más luchar con los discursos que los describen con ánimo de manipular o enfrentarse a los que nos dan las versiones oficiales con la pretensión de que sean la última palabra, la que cierre la serie, la que selle el pacto entre lo ocurrido y lo contado.
Si hay una profesión con una línea fina, muy fina de demarcación entre lo heroico y la traición es la periodística. Hay que elegir pronto entre enfrentarse a lo que se nos propone sin fundamento y lo que honestamente pensamos o ser meros voceros de los que ofrecen la versión final de la historia cuidadosamente empaquetada.
Time ha reconocido la labor de los primeros, la de aquellos que se enfrentan con la escritura, con la palabra, con la imagen... a un mundo confuso en el que tratan de poner un poco de luz para hacerlo inteligible. Están en cárceles, exiliados o muertos... por contar la historia de nuestro tiempo.


* "Time honours oppressed ournalists including Jamal Khashoggi and jailed Reuters duo with Person of the Year title" PressGazette 11/12/2018 https://pressgazette.co.uk/time-honours-oppressed-journalists-including-jamal-khashoggi-and-jailed-reuters-duo-with-person-of-the-year-title/

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