miércoles, 15 de agosto de 2018

Los divorcios y la violencia doméstica en Egipto


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer tratábamos sobre la importancia de la herencia en relación a dos planteamientos en dos países musulmanes, Túnez y Egipto. La revolución de 2010 en Túnez, la primera y que marcó el rumbo de la Primavera Árabe seguía avanzando en el firme propósito de conseguir la igualdad de género, la equiparación de derechos entre hombres y mujeres, una de las bases esenciales de la transformación social. El presidente tunecino había propuesto al parlamento lo que era una exigencia de las mujeres en la calle, que la herencia fuera igual para hombres y mujeres a expensas de la tradición islámica que establecía que los hombres recibían el doble que las mujeres. En Egipto, veíamos como el planteamiento era muy distinto, asegurar que las mujeres recibieran esa mitad, ya que solo algunas recibían de lo que les correspondía según la ley islámica. Dijimos que este último planteamiento, asegurar que las mujeres recibieran la mitad, era la confirmación de la tradición y no un avance. Multar a los que no pagan la mitad no es un avance; es simplemente consagrar que una ley injusta se lleve a cabo como una alternativa a lo peor, que se ignore la ley.


Las diferencias entre uno y otro planteamiento son pues abismales, por más que el régimen de al-Sisi lo planteara dentro de un propagandístico "Año de la Mujer", un intento más de maquillar una realidad cada vez más conservadora y que uno de los analistas citados califica de "salafista" en su tradicionalismo. Junto a la tradición legal de pagar la mitad, como veíamos, estaba la costumbre en muchos casos de no pagar a las mujeres más que algunas migajas con las que se tenían que dar por contentas. Se controlaba así su vida por parte de las familias asegurándose el control. Cuando heredaban por parte de los padres, los familiares tenían la excusa de que el dinero "saldría de la familia". Señalábamos que esta era una de las formas de evitar que la mujer tuviera capacidad de ser autónoma en sentido económico, por lo que la dependencia era total. La vergüenza para reclamar ante los jueces, el miedo a la familia, la falta de atención en las denuncias, etc. frenaban el que saliera a la luz este verdadero escándalo de control sobre las mujeres.


Hoy llamamos la atención sobre un interesante estudio, publicado en Mada Masr el 11 de agosto, con el título "Divorce, violence and financial independence" que tiene mucho que ver con lo que expresábamos ayer respecto a la cuestión de la herencia y confirma el planteamiento general, el evitar que las mujeres puedan tener independencia económica, que es la única que garantiza la supervivencia (no siempre en buenas condiciones) de las mujeres frente al control de los varones y familias.
La realidad que se muestra en los datos es clara. A preguntas de Mada Masr, esta es la respuesta de Mona Ezzat, directora de Programa de Trabajo y Mujeres de la New Woman Foundation NGO:

Rising divorce rates — according to Egypt’s latest census there were 199,000 divorces in 2016, an increase of 10 percent compared to the year before — can only be understood in relation to a broader changing economic and socio-economic reality, Ezzat suggests.
Part of this rise, according to Ezzat, can be attributed to the rise in underage marriage — another alarming figure in the 2017 census was that there were 118,000 cases of child marriage, constituting 40 percent of all marriages in 2016. This is linked to high divorce rates, Ezzat explains, as “a significant percentage of underage marriages are short-term unions between female minors to wealthy men from the Gulf or Egypt.” The rise in the rate of these short-term marriages is itself linked to increasing economic strain.
More broadly, however, Ezzat argues that the hike in divorce rates should not be viewed separately from what is happening in the public sphere. When the spaces in which people can express themselves are closed down and economic pressures are on the rise, Ezzat explains that this often means that the home becomes the only space for releasing anger and repression, with dire consequences for women.*


Esta cuestión ha sido objeto de más de un escrito aquí. Ha sido, además, uno de los temas más conflictivos con los refugiados, cuya exposición era mayor por debilidad evidente y que veían cómo algunos piadosos varones ofrecían a las familias llegadas el "liberarlas" de las cargas y riesgos de sus hijas menores, expuestas a todo tipo de peligros en viajes y en los campos. En esto, Egipto sabe mucho de las visitas de los ricos del Golfo, de Arabia Saudí, uno de los motivos por los que la relación por abajo no es tan "buena" como por las alturas políticas. Recordemos la vergüenza de la ley aprobada con el ex ministro de Justicia Al-Zind (el que fue defenestrado por bocazas al referirse al Profeta) mediante la cual se exigía un depósito económico cuando los matrimonios se celebraban entre una niña y un hombre de gran edad. De esta forma, se decía, la familia quedaba cubierta en caso de "devolución" (que solía ser el final tras unos meses). Al igual que con la herencia, la ley no combate la injusticia (heredar la mitad o el matrimonio infantil), sino que la confirma.


La ley sobre la custodia también se ha modificado, lo que permite una mayor dependencia ya que el marido puede reclamarla antes de la edad fijada (otro juego de edades). Si la mujer se casa, la custodia ya no pasa a la abuela materna, sino al marido, con un evidente agravio, ya que la mujer no puede hacer lo mismo. Es otro ejemplo de cómo se ha visto un peligro en la mejora de la condición de la mujer, en sus pasos hacia la igualdad.


El aumento de los matrimonios infantiles repercute evidentemente en la tasa de divorcios, como bien se apunta. En la medida en que es impuesto por la familia —ya sea por problemas económicos, por deseo de emparentar o por quitarse de encima un "problema"— está abocado al desastre. La forma de tener contraladas a las mujeres es cortar su acceso a la educación, que será lo que después podría proporcionarles una fuente de ingresos. El mundo laboral tampoco es un paraíso, debido al acoso sexual generalizado y que se ceba en especial en las mujeres divorciadas, una auténtica plaga.
La cuestión de la debilidad de las mujeres es esencial para su control. Sin educación y sin ingresos, pasa a depender de la pensión que graciosamente paga o no según su disposición. Reclamar una pensión es una labor penosa que provoca mayor debilidad.


La rebaja de la edad de los matrimonios fue una de las primeras cosas que plantearon los islamistas a su llegada al poder. La obsesión con las niñas es realmente una patología disfrazada de piedad en aquellas sociedades musulmanas que no se lo plantean como "problema" sino como "tradición". El problema, desde luego, es para las mujeres, que son casadas sin posibilidad de decidir. Hemos dado noticias de la propia prensa egipcia denunciando la celebración de los matrimonios por debajo de la edad legal. Se celebra pronto el compromiso y se espera a que lleguen a la edad en el mejor de los casos.
El trabajo de Mada Masr, firmado por  Karoline Kamel, incide en otro aspecto señalado al principio, una consecuencia de la crisis y que se añade a la mala situación, la violencia doméstica:

Here, the economic side of domestic violence, and women’s ability to escape from it, rears its head. CAPMAS worked with the National Council for Women and the United Nations Population Fund in 2015 to conduct a survey on the economic cost of gender-based violence. The survey, released in 2016, showed that women who have no income were more likely to experience spousal violence, and that the higher a woman’s income, the less likely she is to experience emotional or physical violence.
The survey found that women who had a monthly income of less than LE300 or none at all, and who did not own any assets or property, were more likely to be subjected to one or more types of violence at the hands of their husbands.
Divorced and separated women were the most likely to report having experienced violence, as well as financial controlling behavior, by their former husbands during the marriage. The survey’s results also “reveal that women’s belief that a wife must agree with her husband’s opinion even if she is not convinced, and that it is the man who must control the home, is associated with spousal violence.”*


Todo el sistema se base y ordena a partir de esta idea, el centro es el hombre, quien decide y ordena, quien administra y dispone, quien sanciona o castiga. Desde ese principio, la mujer es secundaria y víctima. El precio de la paz es la sumisión. Y la mujer que se ha negado o no puede soportar más la situación se expone a peligros dentro y fuera del hogar.
Esta asociación de falta de recursos educativos, profesionales y económicos aumenta las probabilidades de violencia, algo completamente lógico en quien ya desde su concepto del matrimonio ha ido buscando la sumisión y la ausencia de defensas. Ya en el matrimonio mismo está el germen de la desgracia que no tardará en desarrollarse.


Es muy propio del régimen egipcio el autoengaño o confundir las causas de los efectos. Aquí ya hemos tratado la decisión del gobierno de reducir el número de divorcios regulando el divorcio oral, del que ni siquiera la mujer se tiene porqué enterar. Cuando se entera de que ya no existe su matrimonio porque su marido se ha divorciado de ella, ya no hay nada que hacer. Otra tradición bien acogida por los "piadosos", que ven consagrada en ella otra profunda injusticia inadmisible a los ojos de cualquiera que no se aproveche de ello. Limitar los divorcios no es más que maquillar las cifras y, como en el matrimonio infantil, una forma de asegurarse el mantenimiento de la costumbre, que siempre favorece al hombre.

El régimen de al-Sisi no consigue desarrollar leyes que realmente signifiquen un avance para las mujeres, por mucho bombo que se dé a cualquier nombramiento o inauguración. Esta atrapado en su propio conservadurismo virtuoso, por un parlamento lleno de diputados retrógrados (con peticiones de que se hagan exámenes de virginidad en las universidades, que acepten con gusto la ablación u otras peticiones que afortunadamente no prosperan ante el escándalo social) y por una universidad de Al-Azhar que sigue en la idea del control religioso de la sociedad. El silenciamiento habitual de las diputadas incorporadas al parlamento (a las que pidieron a su llegada que moderaran su vestimenta)  es una señal de que la cuestión de las mujeres sigue pendiente políticamente. El régimen presume de tener cuatro ministras, lo que está muy bien, pero no son personas cuyas circunstancias se asemejen a las de la mayoría de las mujeres, que padecen, por ejemplo, un nivel de analfabetismo en zonas rurales muy por encima de los varones. Es fácil tener cuatro, cinco o diez ministras. Lo que no es fácil es hacer una política progresista para las mujeres si hay que enfrentarse a una sociedad que hace del conservadurismo tradicionalista bandera.


El régimen de al-Sisi es tradicionalista en lo moral y autoritario en las formas y las tradiciones son un arma de doble filo desde esa perspectiva. Su idea de la "moral" es aprovechada por los más conservadores para hacer ver que esa es la "naturaleza egipcia" o, como dijo una autoridad religiosa, "el egipcio es religioso por naturaleza", curiosa forma de mezclar la genética con la religión. Pero esto forma parte de la adulación permanente que sirve de control. Quien no lo es, se convierte en "no egipcio", un traidor o un renegado. Todo el sistema se autorregula con estos principios tautológicos en lo que el primero y el último pasan por la autoridad del varón y la sumisión de la mujer a las leyes creadas por él en el nombre de Dios.
El artículo de Karoline Kamel está acompañado de casos reales, de voces que dicen lo que no pueden decir habitualmente ya sea porque no son escuchadas o por temor a las represalias. El texto termina diciéndonos que las que hablan han cambiado sus nombres para no ser identificadas, En la realidad no resulta tan sencillo.


* Karoline Kamel "Divorce, violence and financial independence" Madar Masr 11/08/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/08/11/feature/society/divorce-violence-and-financial-independence/



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.