sábado, 7 de enero de 2017

Influencias T1

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La polémica sobre la intervención de Rusia en las elecciones norteamericanas, certificada oficialmente por la CIA en el informe hecho público, lleva a los Estados Unidos a una situación insólita. La ironía de Vladimir Putin —con el cinismo que le caracteriza— es preguntarse ante las acusaciones "¿son los Estados Unidos una república bananera para que Rusia les pueda influir?". La pregunta es puro Putin.
La ironía de todo esto es que los Estados Unidos, por boca de Al Gore, saludaron la llegada de las llamada entonces Superautopistas de la Información como una victoria tras el hundimiento de la Unión Soviética. Se suponía que debían expandir la forma de vida americana y, especialmente, su visión del mundo a todos los rincones. Pero las superautopistas pasaron pronto a serlo de la desinformación o de la contrainformación. Nadie podía ponerlas en orden y sí, en cambio, se podría crear un caos de confusiones, noticias falsas, insinuaciones, etc. que beneficiaran a unos más que a otros. Solo había que apuntar en la dirección adecuada, liberar la información conveniente y... ¡zas! ya estaba el lío montado.
Que Rusia ha "intervenido" en la campaña electoral solo puede sorprender a los norteamericanos. De hecho Rusia está interviniendo en todas las campañas que se celebran en Europa y de las que aquí hemos tratado. No hace sino devolver la ingenuidad europea —occidental mejor— que piensa que imponerle sanciones por lo de Ucrania no tiene consecuencias. Nuestra ingenuidad es tal que veremos cómo se desintegra la Unión Europea pensando que es cosa nuestra y no parte de la estrategia de Vladimir Putin para contestar a lo que considera ataques y provocaciones occidentales.

Cuando hablamos de los admiradores de Putin no es que como Julien Sorel guarden una foto de Napoleón bajo el colchón de sus camas, sino que sencillamente están de acuerdo con una serie de principios y reciben, de una forma u otra, apoyos. Estos pueden ser mediáticos o económicos de formas múltiples, como sabemos por los créditos concedidos por la banca rusa a Marine LePen. Es el dinero mejor invertido de la política. Unos cuantos miles de euros y tiene al enemigo de tus enemigos en el poder. Lo que Putin ya ha logrado en varios países de la antigua órbita soviética —después de hacerles ver que Occidente es un fracaso— lo ha intentado (hecho) en los Estados Unidos apoyando a un candidato y favoreciendo las críticas a otros.
Lo malo es que cuando se dice esto, a Putin le surgen más admiradores. Es decir: personas que ven que poniéndose en su órbita podrán alcanzar más fácilmente el poder. Luego Putin escoge al más favorable a sus pretensiones o, como decimos, el que más debilite a sus enemigos. Es indudable —sobre todo porque lo dicen ellos— que Putin interfiere en las elecciones europeas aunque solo sea liberando noticias a través de los canales internacionales con los que ahora aprovecha las "autopistas creadas". Dedíquenle media hora a ver la RT y se darán cuenta que su destinatario implícito —vamos a llamarlo así— recibe informaciones peculiares sobre temas "sensibles" a las opiniones. Si quieren "conspiraciones" dedíquenle un rato. Les explican el mundo alternativo con una claridad pasmosa. Su canal en español está dirigido básicamente hacia América Latina, pero también a la población hispana de los Estados Unidos.
En estos momentos, la propia RT se divierte con el siguiente titular:

RT, estrella del informe sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de EE.UU.
Publicado: 6 ene 2017 21:48 GMT | Última actualización: 7 ene 2017 04:51 GMT
La Inteligencia estadounidense ha dedicado ni más ni menos que siete páginas de su reciente informe al supuesto papel que desempeñó la cadena RT en las elecciones presidenciales de EE.UU.*


Lo que el informe de la CIA dice ahora —y hace tanta gracia a la RT— no necesita de investigaciones especiales: es la función del canal. No entiendo dónde está el descubrimiento. El canal ruso emite para influir en el mundo. Solo la ingenua visión norteamericana de ser el ombligo del mundo puede estar ciega a este efecto.
Mientras los norteamericanos discuten sobre la "posverdad", las "fake news", etc. Vladimir Putin y sus allegados han puesto en marcha una maquinaria informativa múltiple destinada a poner palos en los engranajes del imperio americano. Pero esto lo ve cualquiera que lo quiera ver. Lo han hecho en Oriente Medio, creando el antiamericanismo más absoluto en los dos principales aliados norteamericanos, Turquía y Egipto, además de complicar la vida por Latinoamérica y los países del Este de Europa.
Los norteamericanos —como bien detectó Graham Greene— pueden ser de una inocencia pasmosa. Pensar que crear un mundo globalizado en el que solo juega el que lleva las blancas es un error demasiado garrafal y costoso. La sociedad de la Información es sencillamente caótica y el que lo comprende tiene más posibilidades de sacar provecho que el que no.
En esta campaña presidencial (y en las primarias) hemos podido observar a un candidato, Donald Trump, que ha tenido en contra a los medios convencionales, a los grandes periódicos y canales de televisión; cada día le han analizado, desmenuzado y triturado. Se han dejado al descubierto sus barbaridades, sus inconsistencias, sus errores... pero seguía a flote y aumentando sus posibilidades cuanto más se le atacaba. Ha tenido a su favor (además de algunos canales televisivos conservadores) a una serie de fuentes informativas que liberaban andanadas de noticias falsas y aireaban sus barbaridades como demostraciones de que estaba en lo cierto con el sencillo racionamiento de "si lo atacan es porque dice la verdad". El candidato Trump ha sobrevivido incluso a su propia estupidez, como el caso de las grabaciones sexistas puestas en circulación. Pese a ello —y contra toda lógica—, una importante parte del electorado femenino le ha sido fiel. Puede que no se quedaran a solas con él en una habitación, pero le han votado. Llamó criminales y violadores a los "mejicanos", metiendo en esta categoría a todos los que están al sur de la frontera y hasta llegar a la Patagonia, prometiendo hacerles pagar un "muro" de contención. Hasta invocó él mismo a los rusos para que actuaran en su favor liberando correos hackeados. Atacó el principio de libertad de culto amenazando con la expulsión de los musulmanes de Estados Unidos; prometió favorecer las armas sugiriendo que le dieran dos tiros a Clinton e insinuó acabar con la libertad de los medios. Demostró desconocer la constitución de los estados Unidos inventándose artículos que no existen. Y un largo sinfín de despropósitos, maldades e incompetencias. Salió elegido.


Si ha sido por el apoyo de los rusos o no es difícil de establecer. La complejidad de los fenómenos sociales, la enorme cantidad de variables posibles, etc. hacen que sea algo imposible de demostrar científicamente, pero no todo en esta vida es la Ciencia, sino que el sentido común tiene una parte importante en lo que hacemos.
Si la Ciencia fuera lo importante, nadie habría votado a Trump que, por no creer, no cree ni en el cambio climático o en las vacunas, siendo todo conspiraciones contra los Estados Unidos. La única conspiración que no está dispuesto a aceptar, de hecho, es la de Vladimir Putin para llevarle a la presidencia.
Pero, en un sistema democrático, es preferible dar por buena una teoría de la influencia que una de la estupidez congénita de millones de personas que se han creído o han querido creer lo que les contaba. O quizá sería mejor decir que han reconocido en las palabras de Trump sus pensamientos.
La campaña de Trump no ha inventado nada., Por el contrario, se ha limitado a recoger todas las fantasías y delirios con los que una parte de la sociedad norteamericana justifica sus prejuicios, miedos y fanatismos. Le ha gusta tener un candidato que ¡por fin! les dice lo que quieren escuchar y se compromete a hacerlo realidad. Trump ha destapado los demonios americanos sacándolos de la conversación vergonzante, arrinconada por lo políticamente correcto. Ningún candidato republicano se había atrevido a decirlo por temor a ser despedazado. Allí donde otros se moderan para ocultar su radicalismo y prejuicios, Trump ha hecho exhibicionismo. Se necesitaba un narcisista patológico para poder decir lo que Trump ha dicho. Machismo, xenofobia, racismo, incultura a mansalva, egocentrismo..., parece el programa de un anticandidato. Sin embargo ha ganado con él la presidencia.


Lo que ha hecho realmente Trump es convencer a la gente que sus peores pensamientos constituían un verdadero programa político, un programa posible. Lo que antes quedaba para grupos muy marginales, sale ahora a la luz sin reparos, se puede poner como eslogan en una camiseta, en una pancarta.
¿Ha influido Putin en todo esto? Desde luego lo ha intentado. No sé si de forma determinante o no, pero lo ha intentado. No es nuevo porque, como hemos dicho, tiene más objetivos que la presidencia de los Estados Unidos.
La cuestión ahora es qué significa esto. Podemos hablar de la influencia de la Luna o de Putin, pero lo importante es que no servirá de nada. Es una piedra importante en el camino de Trump, pero no creo que le afecte. Hasta es posible que le divierta.
Lo que nos enseña a todos es que la idea de "opinión pública" en unas democracias globales debe ser revisada. Lo hemos dicho muchas veces: nunca ha habido tantas herramientas para influir en la gente y nunca se ha investigado tanto (incluidas las universidades norteamericanas) en cómo manipular a través de las redes. Todo lo que hacen con la llamada "datificación", con el Big Data, no es más que tratar de establecer las pautas de comportamiento a través de la conversión de los daros en informaciones que ofrezcan patrones y correlaciones. The Washington Post establecía una interesante correlación entre los votantes de unos y otros y las series de televisión que unos y otros veían. Hay diferencias entre ver "Modern Family" y "Duck Dinasty". Los dos mundos norteamericanos también se diferenciaban en sus series preferidas. Ya George Lakoff advirtió que son mundos separados, con mente que funcionan de forma distinta, con categorizaciones y valores de la realidad diferentes.


No se trata evidentemente de cuántas personas ven la cadena RT. Plantearlo así es absurdo. No se trata de una exposición directa a los medios sino de la creación de flujos de información (o desinformación). Después, como ocurre con las corrientes de agua, se van deslizando por los medios más favorables, produciendo sus propios charcos en los que van a pescar los que se han hecho habituales de un tipo de medios que favorecen y refuerzan su visión del mundo. Cada uno busca lo que quiere ver.
La cuestión no solo es el favor hecho a Trump, sino la erosión causada en el voto demócrata, algo que el propio Sanders mantuvo hasta el final, negándose a apoyar a Clinton. Pese a ello, Hillary Clinton ha conseguido casi tres millones de votos más que Trump. El golpe final no lo ha dado Putin, sino la herencia esclavista del "colegio lectoral" del sistema norteamericano con sus distorsiones territoriales. Hillary Clinton ganó las elecciones; Donald Trump la presidencia. El matiz es importante, como el propio Trump —muy irritado con esto— ha comprendido.
Con todo, poco se puede hacer. Pero creo que sí es importante dar el salto mental para empezar a pensar que nuestras elecciones —las de cada país— ya no son cosa solo nuestra. Quizá nunca lo han sido, pero es cierto que nunca ha sido tan fácil y frecuente la intervención desestabilizadora. Esta se puede conseguir de forma muy fácil simplemente liberando información sensible en el momento adecuado respecto a un candidato, como se ha hecho en el caso de Clinton. Los hackeos, el espionaje de las comunicaciones, el robo de fotos, etc. van a empezar a formar parte de nuestra vida electoral cotidiana.


El otro punto preocupante —quizá más— es la bajada del listón democrático. Con ello me refiero a la caída en la defensa de los derechos humano como un fondo común de los que participan en sociedades democráticas. La democracia no es solo una forma de elección, como algunos están empezando a proponer. Es, sobre todo, un sistema de valores, de instauración del respeto y la dignidad de todos. Lo más grave del caso Trump es que ha salido elegido mostrando valores negativos, como ya hemos señalado. Eso implica un importante trauma y una fisura sociales. Los ejemplos que se multiplican de racismo en calles y tiendas, en restaurantes, etc. de racismo, de xenofobia, son indicadores de que se ha entendido que la llegada a la casa Blanca de un xenófobo y racista se ha interpretado como un derecho a la persecución y al acoso. La violencia racista constante en la sociedad norteamericana hace que esto vaya a ser un conflicto abierto en donde el "orgullo racista" tendrá ya sus desfiles, como todavía tenía sus banderas.
Ya se anuncian las retiradas de leyes progresistas en muchos ámbitos que permiten ver la homofobia, el oscurantismo creacionista, el machismo patriarcal latentes en la sociedad norteamericana en sus áreas rurales. The New York Times hablaba hace unos días de la nostalgia de un "cristianismo blanco" en el interior de los Estados Unidos. En su visión, los USA son el nuevo pueblo elegido, atacado por los "salvajes" que les rondan en el sur del continente o que les llegaron de África. Ese es el mundo al que Trump se ha dirigido y que le ha respondido.
Los espectadores latinos de RT y de su página web se mofan del informe norteamericano. Allí se recoge:

Los usuarios de las redes no han tardado en reaccionar a las acusaciones de los servicios de Inteligencia de EE.UU. "¡Felicidades RT! ¡El propio Gobierno americano dice que son la agencia de noticias más influyente del mundo!", escribió nuestro lector Roger That.**


La página muestra su forma de trabajo. Usa los propios comentarios que provoca como fuente información. Sus usuarios pueden decir cualquier cosa; RT se "limita" a recogerlo. Así pueden convencer al mundo de que los Estados Unidos provocaron el 11-S, son los que controlan al terrorismo internacional, etc. El medio devuelve a los usuarios lo que estos quieren escuchar.
Así funcionan los nuevos medios. No informan sobre el mundo con pretensión de "verdad" sino de "aceptación". Los sistemas de repetición aseguran la fidelidad y la expansión. Aquello que se quiere creer, se quiere comunicar. Es un principio básico de la nueva comunicación a través del espacio de las redes.
Los tiempos que llegan serán peligrosos o no, pero serán interesantes para cualquiera que desee estudiar las formas de manipulación de la opinión. En los cuatro próximos años se vivirá un clima insólito en los Estados Unidos. También en el resto del mundo, que no podrá permanecer indiferente ante las políticas anunciadas por Trump. Hasta el momento, hay cautela, pero también preocupación. Los actos de los Estados Unidos provocan algo más que el "efecto mariposa".


Se crea en la influencia o no, lo que está muy claro es que los que quieren conservar su poder y evitarse problemas empiezan por cerrar sus espacios informativos. Invierten millones en evitar que unos y otros interfieran en sus medios, que desean controlar al máximo. El aumento de la información provoca la reacción de la censura, leyes restrictivas, etc. como estamos viendo estos días en Egipto.
En los países autoritarios, esto es sencillo porque ya existen censuras. Se crea un modelo a la china, un "Great Firewall" envolvente y aislante. El problema se plantea en aquellos países en los que las libertades permiten que cualquiera invierta en modelar la opinión y en llevarla hacia un lado u otro. La lección americana tiene muchas consecuencias que debemos considerar.
El Finacial Times del 16 de diciembre nos traía noticias del nuevo negocio en Macedonia, antigua república de Yugoslavia, la creación de noticias falsas destinadas a la campaña americana y a las próximas europeas:

More than a hundred US politics sites are run from Veles, where a handful of entrepreneurial Macedonian teenagers — apparently unconnected to American rightwing elements or alleged Russian operatives — produce hoax articles attracting millions of clicks and shares. One such article posted on December 6 said that Syrian terrorists had attacked New York. No such attack took place.
The emergence of a fake news industry in this unlikely spot in the Balkan hinterland may even have tipped the electoral balance in Donald Trump’s favour.
“No one can be sure, but it’s nice to think we could have changed the course of American history,” said Slavcho Chadiev, the town’s mayor, of the websites credited by some with helping to elect Donald Trump as US president. “Some think we should now be called ‘Trump’s Veles’,” he joked.
The hoax news creators, who decided to set up online after the success of local health websites, still make most of their money from Trump-related content. But elections next year in France and Germany offer a fresh opportunity. “I think that this model can be replicated anywhere,” said Marius Dragomir, director of the Center for Media, Data and Society at Budapest’s Central European University. “I believe it will happen. Many will try as experiences elsewhere show that fake news can be monetised and that is going to prompt many to repeat the success [in Veles].”**


Como se puede apreciar, no es necesario ni estar pagado por el "oro de Moscú". La manipulación es un buen negocio, un mundo de emprendedores que pueden tener una proyección política mayor o menor. Ellos apuestan por un candidato y desarrollan lo que sus seguidores quieren escuchar. Si quiere leer que Obama es un musulmán del Estado Islámico infiltrado para destruir América, lo escriben y no tienen reparo en decir poco después que el estado Islámico es un invento de Hillary Clinton y Barack Obama para destruir el mundo. La mente lima las contradicciones. Es puro deseo, nada de lógica. 
La discusión sobre si Putin da las órdenes directamente o estas cosas surgen por iniciativa propia no lleva a ningún lugar. Lo importante son los efectos. Probar el origen es más complicado. Lo que debe cambiarse es el chip de la influencia, término que debe dejar de definirse en viejos términos causales "aristotélicos" y debe considerarse desde las teorías que explican el funcionamiento de sistemas y redes. Basta con inundar el espacio con noticias falsas para que produzcan su efecto. Los macedonios son claros: funciona. Ya están empezando a comprar dominios falso, como el "zdfpolitik.com", según recoge el Financial Times. Cuanto más confusión, mejor. Los rivales se agotarán desmintiendo o comentando tonterías.
No deberíamos sorprendernos de que se alegren todos, la RT o el sitio macedonio, de ser influyentes. Eso revaloriza sus negocios. Los que quieran que en el futuro les ayuden ya saben dónde ir. Habrá que esperar que, visto el éxito, les salgan muchos imitadores especializados.
Hemos visto ya la primera temporada. La segunda, visto el éxito, llegará pronto.




* "RT, estrella del informe sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de EE.UU." RT6/01/2017 https://actualidad.rt.com/actualidad/227837-rt-estrella-informe-supuesta-injerencia-elecciones

** "Macedonia’s fake news industry sets sights on Europe" Financial Times 16/12/2016 https://www.ft.com/content/333fe6bc-c1ea-11e6-81c2-f57d90f6741a

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