miércoles, 11 de enero de 2017

El camino (más) difícil

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las leyes que se proclaman en Egipto muestran siempre la misma cara del dado: la autoritaria. No se puede decir de otra manera cuando la conclusión a la que todos llegan es la misma: se trata de silenciar al país. El régimen de El-Sisi no tiene sentido democrático, palabra que siempre se pospone en beneficio de otras que, de nuevo, siempre buscan el silencio. "Seguridad", "orden", "estabilidad", etc. son todos conceptos que en la realidad se traducen de la misma manera: menos libertades, más silencio.
Egypt Independent nos trae una escueta noticia, cuyo titular es "Supreme Judicial Council bans publishing news on judicial affairs, judges on social media" y que vuelve a la senda del silencio:

The Supreme Council of Judiciary banned on Monday publishing news related to judicial affairs or judges on all websites and social media platforms.
In a statement, the council said, “Violating the ban will lead to notifying investigative authorities if necessary or applying disciplinary penalties as mentioned in the judicial authority law.”
Meanwhile, the Judges Club, headed by Mohamed Abdel Mohsen Mansour, welcomed the decision and considered this an important step that comes to confront a campaign launched against judges.
Mansour approved the decision and stressed that the constitution bans tackling all judicial affairs. He said that the decision was a step toward confronting the campaign that judges have been facing.
Speaking to Al-Masry Al-Youm, Mansour said that the council has the right to notify investigation authorities about any news, posts or incidents believed to be a violation against judicial affairs. He added that the council is the one responsible for judicial affairs and that the club had called for such measures previously.
In related news, Adel al-Shorbagy, first deputy chief of the council, told Al-Masry Al-Youm that the decision applies to all news websites, saying that the decision also bans judges from speaking to media, so long as no reason exists, adding that the judge’s work is limited to the law.*


Esto se hace en plena crisis del Consejo de Estado, uno de los pilares del sistema judicial egipcio, debido al escándalo de la corrupción y el suicidio tras su dimisión y arresto, de uno de sus miembros [ver entrada].
Teniendo en cuenta que todo en Egipto pasa por los jueces, la medida es grave y condena al silencio a todos. Nadie podrá hablar de los juicios ni de los jueces. La distinción es importante, sobre todo ahora que se perciben los nubarrones de juicios complicados.
Sorprende que se diga que los jueces hacen esto para "protegerse de las campañas contra ellos" y una vez más se diga que la Constitución lo permite. Una cosa es decretar el secreto de un sumario y otra decretar que todos los sumarios son secretos y los jueces invisibles y además deben estar callados, impidiéndoseles hablar con los medios.
El camino elegido por el régimen es del absurdo y solo demuestra la incapacidad de manejar la realidad y enfadarse mucho porque se lo digan. ¡El apoyo que se ha ido malgastando en este tiempo!
La medida de silenciar a todos es una confesión de impotencia. Siguen pensando que la situación egipcia puede mejorar si no se habla de ella. Esto, como se ha podido comprobar hasta el aburrimiento, es completamente erróneo y además contraproducente.


Hay una segunda noticia en Egypt Independent que confirma esta falta de visión, que se convierte de forma retórica en la incomprensión del mundo —y de los medios de comunicación— ante el camino heroico tomado por el régimen. Una vez más, la incompetencia se disfraza de heroicidad y los errores de cumplimiento de un destino incomprendido.
Las declaraciones del presidente, la única voz autorizada, a un programa de televisión nos muestran cómo se maneja ese lado trágico ante la sociedad, que debe asumirlo como un gran sacrificio frente al mundo:

Egypt President Abdel Fattah al-Sisi said Tuesday that the cost of fighting terrorism is “very high,” but that Egyptians have chosen “the difficult path".
In a phone-in with Amr Adib’s show Kol Youm (Everyday) on a privately owned satellite channel, Sisi said “I would like to remind you Egyptians and myself of July 24 (2013) I asked for a mandate from the people to counter terrorism and would-be violence, and people took to the streets. I was telling the Egyptians that you will see a huge amount of challenges, not just over one day, or a month or a year, but over years.”
“In the challenge, there will be a very high cost, the cost of our sons; then the financial cost, which is a huge cost on the Egyptian state for 3.5 half years (now), and the size of the challenge that Egypt is still facing (terrorism) alone,” he continued.
“The difference between normal media coverage and the estimates of the various state bodies of the size of the challenge was great,” he said.
Sisi went on that “the size of the challenge was huge because you chose the difficult path.  And you know that a very big size of losses is a consequence for this choice, this is what we have seen for three and a half years and we continue to see this.. And that is because we chose a way opposite to what had been planned for the Middle East region.”
“Egypt is in a very real war against terrorism and will not back down, and if it was not for what Egypt has done and continues to do, terrorism could have flared up even more in the region,” Sisi said.**


La invocación del origen de la violencia del estado en un "mandato del pueblo" que salió a manifestar su voluntad de que se produjeran las masacres callejeras es realmente una confesión de esa impotencia y de falta de argumento, además del decoro. Que un gobernante del siglo XXI salga públicamente a justificar la violencia del estado como un "imperativo" del pueblo, que asume respetuosamente no deja de ser una gran impostura.
En Egipto no se lucha solo contra el terrorismo. En las cárceles y en la tumbas hay mucha gente que no ha tenido ni tiene nada que ver con el terrorismo pero a los que se mete en esa categoría para justificar la violencia que siempre ha permanecido tras el estado desde Nasser, Sadat y Mubarak, y después con la SCAF y los islamistas de Morsi. Todos han convertido, con razón o sin ella, a sus contrarios en "terroristas" y han usado la excepcionalidad para aplicarla a la generalidad y silenciar las protestas que sus injusticias, sus errores y sus dogmas provocaban. El estado egipcio siempre ha sido autoritario, desde su origen mismo ha usado la misma retórica de la fatalidad para justificar su degradación, su incapacidad para hacer un estado inclusivo al servicio de sus ciudadanos. Por eso, esta retórica del "camino trágico" choca con noticias como la de la corrupción, que es el "camino fácil", el que han seguido aquellos que se han beneficiado de ese silencio para construir sus feudos, sus islas de tranquilidad en medio de las turbulencias sociales.


Los escándalos de la corrupción —el escándalo del trigo, la harina y el pan, el del Consejo de Estado, los medicamentos, de las enfermedades en las que Egipto bate récords mundiales, como la hepatitis-C o la diabetes, etc. — no tienen que ver con el "terrorismo", pero es lo que justifica la permanencias de regímenes que siempre han acallado las protestas considerando criminales a los que denunciaban la desidia, la corrupción, la incompetencia. Ha sido más cómodo —todos lo han hecho— rodearse de silencio mediante leyes de excepción —treinta años la de Mubarak— que escuchar los problemas reales de la gente.
Una vez más, se invocan los desastres de los demás para justificar los propios. Una vez se habla de conspiraciones para destruir Egipto, de los intereses del mundo occidental, de los vecinos, etc. para destruir y de lo heroico de la resistencia. Pero se acerca el aniversario del 25 de enero, de la muerte de Shaimaa al-Sabbagh, muerta de un tiro en la cabeza por llevar flores a los mártires de la revolución de 2011, personas a las que la retórica del régimen ya convirtió en "terroristas" para justificar la dictadura anterior, convertida en paraíso. El propio régimen se metió en un callejón sin salida al intentar unir las dos "revoluciones", la de 2011 —imperfecta, caótica, desintegradora— con el "golpe de timón" de 2013, la invocada definitivamente como un "mandato" contraterrorista del pueblo.
La petición  de que salieran a manifestarse se convirtió en una orden ejecutiva y una justificación de la violencia posterior no solo contra los Hermanos Musulmanes, desalojados del poder, sino contra todo el que llevara la contraria al régimen. Una vez más, se aprovechó para hacer limpieza de obstáculos. Todos los apoyos políticos que tuvo la salida de los islamistas del poder se perdieron en poco tiempo por las formas violentas de actuar que pronto se volvieron contra todos los discrepantes. El gobierno se quedó solo y lo achacó a las conspiraciones del mundo, a los medios de comunicación, etc. Todo el planeta conspiraba contra Egipto. Y esta sigue siendo la retórica oficial, lo que hay tras las palabras del presidente Sisi. Nuestro destino, viene a decir, es hacer lo correcto aunque este camino difícil no sea comprendido por el ingrato mundo en el que vivimos. Ese es el camino difícil, el compromiso del que ha sido llamado desde el otro mundo a incumplir su palabra de que no habría un gobierno militar tras el golpe, tras el "no-coup", el "milagro" de los milagros.


El gobierno se queja de ser incomprendido, de que no se entiende el destino trágico de Egipto y el sacrifico de sus dirigentes, incluidos los de las maletas llenas de dólares, que son la élite, incluido el parlamento. Los medios no reflejan la realidad, nos dice el presidente con frecuencia. Veamos un ejemplo de cómo sí reflejan la realidad, de cómo le gusta al régimen verse a sí mismo en los medios. Se trata de un artículo firmado por un panegirista habitual del régimen cuyo título es ya revelador: "Unprecedented Miracles by an Exceptional President". El artículo nos da la misma versión que el presidente pero sin la modestia obligada. Incapaces de enfrentarse a la realidad, los medios afines repiten a los egipcios la interpretación del cuento de hadas de la fundación del régimen en el que viven, el surgido del golpe tras el 30 de junio. Se uso al pueblo por delante para realizar el "milagro" después. Es la forma de entender la "democracia", a través de la interpretación de una manifestación. Lo que Tamarod había pedido era la dimisión del presidente Morsi y la convocatoria de elecciones para cerrar el periodo islamista, absolutamente nefasto. Pero lo que se le dio fue otra cosa. Esta es la versión beatífica de los aduladores del régimen. No es un caso excepcional de un baboso profesional, es la interpretación literal de lo que el régimen piensa y se quiere que piense de lo ocurrido:

It's the spirit of June 30 that spread into those great people, turning them into prophet-like creatures able to make miracles inspired by the heavens.
This was the spirit of great people who rose up in a rare historical moment in which he decided to make his future, refusing to be ruled by a treacherous group. The people seized the moment and created the June 30 miracle.
No one had ever imagined that the Egyptians would change the face of history, but they managed to, challenging the whole world.
The beginning was the miracle of June 30, which was like the Moses’s stick which swallowed the magicians’ snakes leaving the pharaohs of the world who wanted to make us kneel astonished. Then, the miracles went on including the construction of the constitution which began with choosing the Constituent Assembly and the constitutional referendum. Then came the presidential and parliamentary elections.
The construction phase started with the launch of the new Suez Canal, which paved the way for the East Port Said giant project that moved in parallel with Ataka Mountain power station and Al-Galala city followed by the one and a half million housing units in addition to the agricultural reform project.
All this was in parallel to fierce fights against terrorism and conspiracies made by the evil powers around us so that we are now a modern world in steadfastness and challenge, two flashlight and work and effort is still ongoing and still miracles in succession.
This was the spirit is the spirit of prophets supported by heaven, performed miracles on their hands because they have every right to succeed.
This spirit moved from the Egyptian people into one of their sons who supported the right, put his soul on his hand, and came out to announce to the whole world that the abduction of this country is impossible.
Finally, he responded to the people who asked him to run for president, he decided to complete his long road to building a modern civil state.
Over two years, we have fought terrorism and criminal groups without forgetting the battle for construction, a major battle fought by a national leader, we celebrate the today's achievements that were incredible, but the will of the people created miracles.
What has been achieved on the ground opens up prospects for the future that we have repeatedly dreamt of.***


No es de extrañar que el presidente Sisi entre en shock cuando se enfrenta a la prensa extranjera. No es de extrañar que se despida o silencie a los periodistas que le dicen, como hizo una presentadora de televisión durante un programa, que creen que no está haciendo bien su trabajo. El paso de la adulación a la crítica no es sencillo cuando uno se considera no como un gobernante (normalidad) sino como un enviado (excepcionalidad)
El texto en un revelador ejercicio retórico de la mentalidad que justifica el poder y su brutalidad. Ese Egipto de milagros y profetas no existe o, para ser más precisos, solo existe en los discursos que camuflan la dura realidad. Son esos discursos los que muestran la incompatibilidad con un pensamiento democrático, que acepta críticas y ve las acciones como decisiones y no como destinos marcados. El destino de Egipto no puede ser construir más cárceles que escuelas. Sin embargo es la realidad.
La dura realidad es la inflación por encima del 20%, el hundimiento de la libra egipcia, el rechazo internacional, la falta de confianza de los inversores, la indefinición en política exterior que ha creado fisuras con los países que le financia, como Arabia Saudí, la ineficacia del tramo del Canal (advertida por los especialistas en comercio internacional) y el hundimiento del país en todos los indicadores sobre Derechos Humanos, además de en sectores como la educación, la sanidad, etc. por la falta de atención. El largo etcétera incomodaría al autor del artículo, Abdel Rehim Ali, y a sus lectores habituales.


El mundo de profetas y mesías, de milagros, mandatos divinos, del bien y del mal, etc. sencillamente no existe. Lo que Egipto o al menos una parte de su población pedía en 2011 era precisamente el final del mundo de los presidentes elegidos por el dedo de Dios, la entrada en una modernidad que se resiste, cuyos retrasos tienen en el caos a los pueblos árabes, controlados por minorías respaldadas en la fuerza, favoreciendo con la incultura, con la eliminación de los críticos, la fuerza de los dogmáticos.
El silencio avanza hasta llegar al silencio total, al silencio en el que solo se puedan escuchar las pisadas del presidente recorriendo el largo pasillo egipcio. Nunca el silencio ha solucionado nada, pero menos cuando trata de encubrir una realidad dolorosa que la mayoría de los egipcios padecen en su vida cotidiana. Añadido al silencio impuesto, el económico: la caída de la libra ha obligado a subir los precios de los periódicos, tanto por el encarecimiento de las materias como por la caída de la publicidad por el hundimiento de muchas empresas por la crisis económica. Muchos son los caminos del silencio.


No hay milagros, no hay mandato divino, no hay pueblos elegidos, sino pueblos que eligen o no eligen. No es sorprendente la existencia de esa casta formada alrededor del poder que acepta y aplaude el mantenimiento de sus privilegios, surgidos estos de la sumisión y de los negocios fraudulentos, de los beneficios del roce con el poder que acaban en esas imágenes de maletas llenas de billetes mientras el resto vive de mendigar subsidios unos y de aprovecharlos para hacer negocios oscuros otros.
El silencio crece cada día. Se acercan las fechas de enero que el gobierno teme. Como cada año. Tiene razón el presidente al decir que Egipto ha escogido el camino difícil. El más difícil, podría decirse. Y el más inútil porque no llevará a una democracia sino a una situación de conflicto permanente sin la capacidad de regenerarse por la inexistencia de la crítica, por la ausencia de libertades. Así el sistema se perpetuará en lo negativo, en su autoritarismo y amparo de la corrupción, y eliminará las posibilidades de regeneración. No se puede construir una casa sólida sobre pilares débiles. Y Egipto trata de hacerlo sobre los mismos pilares una y otra vez.
El régimen se perpetuará con las bendiciones de muchos. 



* "Supreme Judicial Council bans publishing news on judicial affairs, judges on social media" Egypt Independent 10/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/supreme-judicial-council-bans-publishing-news-judicial-affairs-judges-social-media
** "Sisi: Egyptians chose 'the difficult path'" Egypt Independent10/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/sisi-egyptians-chose-difficult-path

*** "Unprecedented Miracles by an Exceptional President" Albwaba 04/06/2016 http://www.albawabaeg.com/88928



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