lunes, 25 de septiembre de 2017

El incendiario

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Qué le queda a Donald Trump por destruir? El presidente fracasa cada vez que quiere dar lecciones de patriotismo y pregonar qué es ser norteamericano, un concepto cada vez más complejo con él en la Casa Blanca. No hace mucho le tocó a los Boy Scouts, hoy es la liga de Fútbol, la NFL. Su ansia de protagonismo destructor no tiene fin y, lo que es peor, busca con las polémicas la división.
De forma rápida: la situación de desprecio de las minorías, de violación de sus derechos, ha llevado a muchos jugadores profesionales a marcar la anormalidad de la situación cambiando la postura tradicional que todos suelen mostrar mientras suena el himno nacional. La idea es que esa idea de "patria" se debe ampliar para realmente considerar iguales a los ciudadanos del país y no ampliar las discriminaciones de la gente que pertenece a las minorías. Una bandera, un himno, etc. pueden convertirse en símbolos de la opresión o el desprecio, de sumisión, si tu propio presidente las usa para defender a los supremacistas.
Tienen los lectores todavía la oportunidad de acercarse esta semana a los cines a ver la película "Detroit" (K. Bigelow 2017) que recoge los acontecimientos ocurridos en la ciudad en 1967. Han pasado 50 años y el sentido de retroceso lo perciben muchos. Pese a las críticas políticas realizadas contra la película por eludir el sentimiento de agravio y frustración preexistente en la ciudad, es una muestra de la brutalidad y la discriminación existente. 
La discriminación racial no ha remitido, sino que estaba esperando la revancha por las dos legislaturas del presidente Barack Obama, que la América racista ha llevado muy mal. Trump ha jugado con ese sentimiento desde el principio. 


Racismo y xenofobia han sido los dos rasgos que Trump ha mostrado y ha hecho emerger desde la oscuridad de las ciudades en donde algunos han desempolvado trajes y antorchas para hacer sus correrías intimidatorias, como ocurrió en Charlottesville.
Ayer y hoy todas las cadenas se hacen eco de los tuits de Trump pidiendo que se expulse de los estadios y se despida de los equipos a los que no mantienen la postura durante el himno. Sus amenazas de no invitar a los equipos a la Casa Blanca y perderse ese "gran honor" han sido contestadas de manera firme por muchos, llegándole a decir que no es un "honor" desde que está él.
Lo que pretendía volver en su favor ha sido, por el contrario, un movimiento en su contra por parte de los equipos y los jugadores. The New York Times se refería a las distintas fórmulas de protesta contra Trump, entre ellas las de no saltar al estadio hasta después de que se haya escuchado el himno:

Neither the Seahawks nor the Titans took the field for Meghan Linsey’s singing of the national anthem in Nashville.
While the Titans not participating was somewhat of a surprise, the Seahawks had announced in advance that they would not be on the field, issuing a statement that said “As a team, we have decided we will not participate in the national anthem. We will not stand for the injustice that has plagued people of color in this country. Out of love for our country and in honor of the sacrifices made on our behalf, we unite to oppose those that would deny our most basic freedoms. We remain committed in continuing to work towards equality and justice for all. Respectfully, The Players of the Seattle Seahawks.”
The complete lack of players made for a bizarre scene where team mascots and game officials were the only things the television cameras had to focus on besides the flag and Linsey. Unlike some other stadiums, where fans booed at the protests, the fans in Seattle were eerily quiet during the anthem, and after the song’s conclusion Linsey took a knee on the field.*


La capacidad destructiva de Trump es infinita. Es como un rey Midas de la destrucción. No teniendo bastante con la crisis de Corea del Norte, ni con la que está creando con Irán, ahora abre una nueva en casa para acabar de liarla.
Cada vez es más clara la estrategia de la cortina de humo. La diferencia es que la cortina sale de las hogueras que levanta con su lanzallamas retórico. Trump es un dragón flamígero, de bocaza siempre abierta e imprevisibles consecuencias.


No debe pensarse que la rodilla en tierra es un gesto de desprecio al himno en sí, sino al conformismo de los que consideran que el país está tratando a todos sus ciudadanos de la misma manera, Como alguien ha recordado, es repetir el gesto que el propio Martin Luther King realizaba en el mismo sentido.
Para muchos, el retroceso en derechos civiles está empezando a ser preocupante. No se trata solo de lo que ocurre en las calles, de las diferencias de trato, sino de las reacciones de la presidencia por lo ocurrido en Charlottesville o la iniciativa de indultar y elevar a ejemplo al racista sheriff Arpaio. Todas esas acciones, junto a otras muchas, forman —ladrillo a ladrillo— ese otro muro de la vergüenza que Trump está elevando cada día. 
Otro muro, otra división.





* "N.F.L.: Seahawks and Titans Skip National Anthem After Trump Comments" The New York Times 24/09/2017 https://www.nytimes.com/2017/09/24/sports/nfl-trump-anthem-protests.html






domingo, 24 de septiembre de 2017

Cantar, bailar, reír... o todo lo contrario

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El papel central que juega (y quiere jugar) la Universidad de Al-Azhar hace que cualquiera de sus decisiones o las opiniones que manifieste puedan convertirse en polémica estableciendo las distancias entre lo que la gente puede aceptar y lo que la institución pretende que acepte fundamentando sus dictámenes y fatwas.
Los choques de la presidencia de Al-Sisi han sido constantes desde el comienzo de su mandato, momento en que se aprovechó para aumentar hasta niveles no vistos la represión sobre los reformistas auténticos, reformas que solo pueden hacer desde el exterior de la institución.
Cree el presidente egipcio que Al-Azhar es una institución que podría "renovar" el discurso, pero su función es justo la contraria, garantizar la "ortodoxia". Su función no es cambiar, sino mantener. Su espíritu es siempre conservador, pues no se trata de abrir caminos sino de mantener limpios los de siempre.
No hace muchos días comentábamos aquí la polémica sobre la detención y expulsión a su país de los estudiantes musulmanes chinos. China no está dispuesta a dejar crecer un problema que está sublevando comunidades que quedaron bajo el influjo del islam y en las que está aumentando la presión de los islamistas desarrollando una "identidad nacionalista religiosa" que a Beijing no le gusta nada. Egipto, parece, inició un proceso de identificación y devolución a petición del gobierno chino, acto que no se hizo con discreción y trascendieran vídeos telefónicos e informaciones de los detenidos.
Otro caso reciente ha sido la instalación en el Metro de El Cairo de cabinas con clérigos dispuestos a resolver las dudas cotidianas sobre lo que está permitido o no. De esta forma, los múltiples casos que se presentan en la vida diaria son dirigidos por las enseñanzas oficiales de los clérigos de Al-Azhar que dan garantías para que la conciencia se quede tranquila.
En estos días se han producido dos noticias sobre la cuestión de la renovación religiosa de fondo. La primera afecta directamente a Al-Azhar, la segunda lo hace, en cambio, al Ministerio de Asuntos Religiosos, del que dependen los clérigos y las mezquitas oficiales.
La primera noticia recogida por Egypt Independent hace unos días era esta:

Head of Al-Azhar University, Mohamed Hussein, decided on Sunday to refer Al-Azhar professor Sabri Abdul Raeuf to investigation over recent his recent necrophilia ‘fatwā’ [Islamic legal opinion], that generated massive outrage and controversy among Egyptians.
Sabri expressed in his fatwā that it was permissible for Muslim men to engage in sexual intercourse with their dead wives. Fatwās are legal opinions that qualified jurists or muftis give on issues pertaining to the Islamic law and are not official rulings, none the less the opinion of the professor led to contention in the community.
The massive outrage sparked social media users in Egypt, to launch attacks and called on the government to provide a prompt trial for the cleric.
Sabri’s views were shared during a TV interview, broadcasted through privately-run channel LTC, where he stated that Islam does not consider sexual intercourse between a man and a dead woman as a ‘sin’, as long as the dead woman was his wife.
He explained that necrophilia was not a social norm that society could easily accept, and that any rational person would not partake in such an act.
“It is not favorable in Islam; however the Islamic law considers it as ‘Halal’ [translated into permissible]” he said. Sabri’s statements were in response to a question from the audience.
The university made a statement on Sunday that the investigation would focus on the medias’ role in the controversy, as the comments were shared without permission from the university’s administration.*


El último párrafo no dice algo sobre los culpables, los "medios", por dedicarse a permitir que estas cosas salgan a la luz con tanto foco y no en la tranquila intimidad de las cabinas del Metro de El Cairo, en donde se podrían haber informado más discretamente.
Es sorprendente el escándalo porque el caso no es nuevo. Sencillamente, reaparece produciendo controversia, como es lógico en los tiempos que vivimos. En 2012 hubo otra oleada de escándalos mediáticos con este tema de la "legalidad" de practicar sexo post mortem con la esposa fallecida. La idea de que no está prohibida la necrofilia si se practica con la difunta esposa pero se considera adulterio hacerlo con el cadáver de otra lleva, vía absurdo, a la lógica que preside el asunto, difícil de aceptar por pocos, por mucho que se empeñen la fatwas de los profesores de Al-Azhar.
Cuando esto polémico tema sale a la luz suele tener la intención de poner en un aprieto a alguien pues nadie se queda indiferente. El marco escogido por el profesor Sabri Abdul Raeuf, la televisión, para realizar sus comentarios parece haber sido el  menos adecuado por las repercusiones inmediatas.
La fecha de 2012 no es casual, pues es cuando el parlamento egipcio estaba ocupado por los islamistas. El 25 de mayo de 2012 MEMRI Middle East Media Research Institute), publicó un artículo recogiendo el origen y las consecuencias de lo que estaba circulando. Lo hizo con el título "Uproar Over Fatwa By Moroccan Sheikh Permitting Necrophilia" y señalaba:

In February 2012, former Moroccan MP Sheikh 'Abd Al-Bari Al-Zamzami, a founding member of the International Union of Muslim Scholars, headed by Sheikh Yousef Al-Qaradhawi, republished his fatwa from May 2011 on the issue of necrophilia. The fatwa permits a husband to have intercourse with his wife's corpse up to six hours after her death, on the grounds that the marriage contract between them still holds. Al-Zamzami is also the author of a fatwa permitting women to use vegetables to gratify their sexual desires.[1]
Following the reissuing of the necrophilia fatwa, reports in the Egyptian and Arab press claimed that a draft law had been submitted to the Egyptian parliament, based on Al-Zamzami's fatwa, permitting necrophilia and various other offensive practices that violate women's rights. A report in Al-Ahram by journalist 'Amru 'Abd Al-Samih claimed that the head of Egypt's National Council for Women, Dr. Mervat Al-Talawy, had sent a letter to the parliament speaker demanding to reject this draft law.[2] Al-Talawy denied this;[3] she and Egyptian MPs stated that the draft law never existed and that the reports about it were unfounded rumors.[4]
Egyptian MP Amin Iskandar, of the Al-Karama party, pointed out that the rumor was not surprising. "The general atmosphere in parliament," he said, "gives rise to rumors of this kind, especially after the [recent] submission of a draft law proposing to lower the age of marriage for girls from 18 to 14... These are dangerous draft laws, which sow confusion and fear in society."[5] In his article, 'Amru 'Abd Al-Samih likewise mentioned "the [strained] cultural, social, and political atmosphere in Egypt, and the concern over how the new constitution will define the character of the state."[6]
The fatwa and the rumored Egyptian draft law evoked angry and derisive responses from many in the Arab public, who protested what they called the moral depravity of some Muslim clerics and of the Egyptian parliament. Some articles saw the fatwa as a facet of the chauvinist mentality that regards women as inanimate objects to be used, while others expressed concern about other laws that the new Egyptian parliament might pass in violation of women's rights.**

2012

Por los titulares recogidos en distintos países de la zona, el revuelo fue grande. El artículo señala las formas de intoxicación de los medios y los temores sociales ante lo que un parlamento de mayoría islamista podría hacer en Egipto. Es la muestra, una vez más de que efectivamente la guerra se da como acción sobre la opinión pública, blanco de todo tipo de rumores.
Lo señalado por Egypt Independent podrá ser comprobado en los próximos días si las reacciones sobre lo dicho en televisión por el profesor de Al-Azhar resulta finalmente sancionado, algo que dudamos por lo dicho en la propia información. De nuevo, podrá ser aprovechado para presionar a la Universidad sobre un hipotético discurso "renovador".
La otra noticia nos la traía ayer mismo también Egypt Independent, con el titular "Azhar preacher suspended from work after singing Umm Kolthom song: CNN"***

The Ministry of Endowments revoked Islamic researcher Sheikh Ihab Younes’s right to teach religious discourse after he sang Umm Kolthom’s song Lessa Faker on a TV satellite channel, CNN reported on Friday.
Chief of the Values Committee, Gaber Taya, referred Younes to investigation by administrative prosecution as he behaved in a way that contradicts his duties as a preacher, a ministry statement read.
Younes sang the Om Kolthom song when he was interviewed on the Set al-hussn program on ON TV channel on September 18.
Younes is a preacher at the Ministry of Endowments. He was ranked first in the Arab music competition Itrgal in 2009. He is a director of the religious songs union and founded a musical band for religious songs.***


Pasamos de la locura de la necrofilia a la locura de sancionar al imam por dedicar su hermosa voz a cantar a la gloria nacional, Umm Kalthoum, la madre de la canción egipcia y un ídolo en todo el mundo árabe. En efecto, la noticia surgió en CNN Arabic, que incluye el vídeo en el que se puede disfrutar la voz del imam Ihab Abdo Younis Abdul Rahim y la canción "Lesser Faker", de Kalthoum.
Esta vez no ha sido Al-Azhar sino el Ministerio de Asuntos Religiosos, es decir, el gobierno, quien ha actuado contra el clérigo de Al-Azhar. ¿Forma parte de la batalla? No podemos saberlo, pero sí la enorme diferencias existente entre ambos casos. Creo que el comentario de un lector deja claro el estupor: «He celebrates life with a song. What is wrong in this country ? We can't sing, we can't dance, we can't laugh ...» Son las dos caras de Egipto, los que celebran la vida y los que celebran la muerte. Unos quieren cantar, baliar, reír mientras que otros no abandonan su sequedad momificada.
Escuchar las risas egipcias es una experiencia única.


* "Al-Azhar professor says necrophilia between spouses not a sin, sparks outrage" Egypt Independent 18/09/2017 http://www.egyptindependent.com/al-azhar-professor-says-necrophilia-between-spouses-not-a-sin-sparks-outrage/
** "Uproar Over Fatwa By Moroccan Sheikh Permitting Necrophilia" MEMRI 25/05/2012 https://www.memri.org/reports/uproar-over-fatwa-moroccan-sheikh-permitting-necrophilia http://www.egyptindependent.com/al-azhar-professor-says-necrophilia-between-spouses-not-a-sin-sparks-outrage/

*** "Azhar preacher suspended from work after singing Umm Kolthom song: CNN" Egypt Independent 23/09/2017 http://www.egyptindependent.com/azhar-preacher-suspended-from-work-after-singing-umm-kolthom-song-cnn/





sábado, 23 de septiembre de 2017

Los Hermanos en la novela "Partir", de Tahar Ben Jelloun

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La obra novelística del escritor marroquí asentado en Francia Tahar Ben Jelloun merece ser revisada tanto por sus valores literarios (Ben Jelloun es premio Goncourt) como por la necesidad de penetrar en mundos opacos desde el otro lado de la cultura. Entre sus muchos valores, la Literatura nos permite ver el mundo desde principios y perspectivas distintas a las que poseemos. Cada texto es una reproducción del sistema cultural en el que surge recogiendo sua enciclopedia y una enunciación que coincide con la nuestra o, por el contrario, nos permite adentrarnos en un camino diferente en el que podemos encontrar piezas del gigantesco rompecabezas que es este mundo globalizado en el que la culturas se encuentran y chocan entre malentendidos y distorsiones, estereotipos y cegueras.
"Partir" (2005, 2006 en España) es una novela particularmente interesante para los españoles ya que nos muestra cómo es percibida "España" desde el otro lado del estrecho. Nos mete en la mente de los que desde suelo marroquí contemplan las luces de nuestras costas. Nosotros somos parte de un sueño, de unas expectativas que la contemplación diaria, los relatos de los que están aquí o regresan a su tierra, las experiencias coloniales, etc. han creado.
La carrera literaria de Tahar Ben Jelloun (1944) comenzó en 1970 e incluye una larga obra dedicada principalmente a la novela, pero  también en la poesía y con interesantes incursiones en el ensayo. Fue en esta modalidad que reseñamos aquí su librito sobre la "Primavera árabe", que Alianza había publicado al hilo de los levantamientos. Ben Jelloun ha usado la literatura para explicar a los más jóvenes qué es el islam o qué es el racismo tratando de ser sencillo y eficaz. Se le ha concedido por ello y por sus obras literarias premios y doctorados honoríficos por diversas universidades. Posee, además, algunos de los más importantes premios literarios en lengua francesa.
Ya habrá ocasiones de entrar en otros valiosos aspectos de su obra. Me interesa ahora recoger un tema de actualidad en el mundo árabe musulmán: la cuestión de los Hermanos Musulmanes.


En su visita a Naciones Unidas estos días, el presidente Sisi llevaba de nuevo en su maleta un tema que resulta incómodo para todos: la declaración de "grupo terrorista" a la Hermandad Musulmana. La cuestión es compleja porque implica muchos niveles y muchas cuestiones en diversos frentes.
El primero de ellos es el hecho de que el actual presidente egipcio fuera el ministro de Defensa del gobierno presidido por el Hermano Mohamed Morsi derrocado por el "no-coup" y la posterior matanza de islamistas. Esto es un hecho histórico, lo que no significa que sea reconocido e interpretado por las partes de la misma manera.
La responsabilidad que los egipcios atribuyen a la administración Obama con Hillary Clinton en el apoyo de los Hermanos Musulmanes en el gobierno no puede obviar que fueron los propios egipcios los que votaron a Morsi y a los salafistas dándoles una amplísima mayoría parlamentaria que les permitió hacer lo que quisieron sin preocuparse por los demás. Responsabilizar a los Estados Unidos (que sí tenía responsabilidad) no significa limpiar hipócritamente su propia responsabilidad como electores. De no haber jugado sus cartas tan rematadamente mal los restos del Estado de Mubarak y haber apoyado unas fuerzas democráticas plenamente, el resultado habría sido otro. Sin embargo (con conspiración o sin ella) lo cierto es que empujaron a los votantes egipcios a los brazos de unos islamistas, que una vez más, engañaron con su palabrería de gobernar para todos. Recibieron tanto poder que se les hincharon las ambiciones, causando finalmente su propia destrucción por los errores cometidos. Aquí hemos repetido muchas veces —porque hay algunos muy desmemoriados— que la Unión Europea, por boca de Merkel, recriminó la forma sectaria de hacer política de Morsi marginando a minorías (los coptos) y a las mujeres. Pero es más útil (y muy peligroso) considerar que Occidente apoyaba a los Hermanos. En este sentido, la manipulación mediática es parte del mundo egipcio, con lo que se cierra apoyos que podría tener y no el recelo hacia sus actitudes.


Los Hermanos Musulmanes no son un partido político (tuvieron que hacer uno) ni un grupo político. Son una red, con funcionamiento adaptativo eficaz, para el cumplimiento de un único objetivo: la islamización doctrinal y política de los países. Los Hermanos buscan la creación de un estado islámico mediante la islamización social, por eso les molesta que los términos se asemejen a los del Estado Islámico. Todos buscan lo mismo pero difieren en los métodos. El objetivo de todo los grupos —y por lo que rivalizan en su influencia— es la islamización, término positivo con contrapartida negativa: la desoccidentalización, antimodernización y la sustitución de una "democracia" a la occidental por un liderazgo islámico, en el que lo único que se discute es quién es está más cerca de la estrategia para conseguir los fines comunes, que son indiscutibles: el asentamiento musulmán en el mundo. La reislamización se puede hacer por abajo (socialmente, controlando la comunidad mediante diversos servicios asistenciales y atacando al estado por sus carencias) y por arriba (desde los gobiernos, como actualmente en Turquía o en el Egipto de Morsi). El arriba y el abajo se encuentran separados o actuando conjuntamente.

Como grupo es adaptable a las circunstancias. Los medios para conseguir los fines fijos son variables y pueden ser violentos o políticos según sea más eficaz. Siempre veremos la cara que desean mostrar.
Los Hermanos Musulmanes se diferencian de otros grupos del mundo árabe en que son antimonárquicos (así pueden llegar al poder, por eso Arabia Saudí no lo quiere) e internacionalistas (por eso los nacionalistas se enfrentan a ellos y se acusa a Morsi de traición por sus contactos con Hamas, etc.). Como todo grupo islamista, busca el control absoluto de la sociedad y la extensión del mensaje. En su origen, los textos de Hassan el-Banna se orientaban a una estrategia común para vencer al colonialismo, es decir, la ocupación inglesa de Egipto. Eso les hizo ganar fuerza de piadosos y anticoloniales. Nasser los aprovechó por su base social y luego se enfrentó mortalmente a ellos por ser antimodernos. El hecho real es que, en la cárcel o no, su poder se extendió (y se extiende más allá de las fronteras de Egipto y allí donde anidan se hacen rápidamente con los accesos del poder. han sido acogidos en distintos países, en donde han tenido cuidado por dar su cara más "amable" hasta que se hacen con el poder, en cuyo caso esa cara desaparece y comienza el uso de la fuerza de la imposición. Erdogan es un caso claro de islamismo desenmascarado: una vez conseguido todo el poder, el retroceso democrático, las purgas, la censura, etc. se pone en marcha. Mohamed Morsi, vanidosamente egipcio, lo quiso hacer en meses y labró el rechazo mayoritario de los que le había apoyado anteriormente. Esto fue aprovechado para volver a la casilla de salida y reponer parte del régimen de Mubarak.
Lo anterior requeriría muchos matices y complementos, pero creo que es suficiente para leer los fragmentos de la novela de Tahar Ben Jelloun, "Partir", que escrita en 2005 se aleja de las perturbaciones y malentendidos causados por los efectos de la Primavera Árabe.
Creo que se debe seguir la secuencia que la propia novela presenta al mostrarnos la llegada del joven marroquí Azel y de algunos otros personajes que tienen sus encuentros con los Hermanos Musulmanes.
En estos fragmentos se nos muestra su presencia en España y el papel que juegan en las vidas de los recién llegados:

En cuanto llegó a Europa, su tío se hizo cargo de él. Lo alistó en un grupúsculo liderado por él que se congregaba todas las noches para leer el Corán y escuchar las charlas religiosas que daba un egipcio, que se decía ulema, sabio en religión. Esas reuniones tenían algo de lúgubre. Mohamed Larbi, adoctrinado por su tío, escuchaba atentamente y cumplía con las consignas del ulema. Cada vez se trataba un tema: la relación del hombre con la mujer, cómo mantener la superioridad absoluta del hombre sobre ésta, contrarrestar la propaganda occidental que intenta aniquilar el poder masculino, cumplir con el deber conyugal sin caer en el vicio…   
El ulema hablaba de manera muy directa:  
 —No lo olvidéis jamás, las astucias de las mujeres son terribles, Dios nos lo ha enseñado y nos ha avisado, sabed que el Mal se origina en el cuerpo y el corazón de la mujer, pero el Bien también puede encarnarse en ellas, pensad en vuestras madres… Estad muy atentos al porvenir de vuestras hijas, aquí, en tierra de cristianos… ¿O acaso no os habéis enterado de que la policía de este país convocó hace unos días a uno de mis amigos, un hombre virtuoso, para que explicase la paliza que había dado a su hija mayor que lo desobedecía? ¡Quería salir de noche, maquillada y dispuesta a cualquier aventura! ¡Dios nos libre! ¿Os dais cuenta de que aquí se castiga al padre de familia porque vela sobre la virtud de su hija? Occidente está enfermo y nosotros no queremos que contamine a nuestros hijos. ¿Habéis oído hablar de esas leyes que permiten a los hombres casarse entre ellos e incluso adoptar niños? ¡Esta sociedad está perdiendo la cabeza! Por eso, debéis reforzar la vigilancia con vuestros hijos, con vuestras hijas sobre todo, para que no caigan en la moda del vicio. ¡Mirad las paredes de Bruselas! Dicen que es sólo publicidad: ¡mujeres medio desnudas que enseñan las nalgas para anunciar un coche! ¡Hombres maquillados como mujerzuelas posando para vender un perfume! Nosotros no tenemos nada en común con esos vicios, ese olvido de los valores, de la familia, del respeto a las personas mayores, nosotros vivimos aquí porque ése es nuestro destino, Dios lo ha querido y estamos entre las manos de Dios que nos observa y nos pone a prueba. ¿Vamos a entregar a nuestros hijos a esta sociedad impía? ¿Vamos a dejarlos actuar sin reaccionar, sin decir nada? No, hermanos. Somos musulmanes, responsables y solidarios, pertenecemos a la misma casa, a la misma nación, a la Umma Islamiya. Nadie escapa de esta gran casa. Hemos nacido musulmanes y musulmanes volveremos al Creador…   
El ulema, por supuesto, no hacía más que repetir lo que otros inmigrantes comentaban en los cafés. Sus charlas no aportaban ningún elemento original. Probablemente, Mohamed Larbi había oído ese discurso en el mismo Tánger, y, en particular, en verano, cuando las familias de los emigrantes regresan para las vacaciones. ¿O acaso no se acordaba de esos adolescentes arrogantes y engreídos, esos niños mal criados, violentos, ni europeos ni marroquíes, que se paseaban ostentosamente en coches lujosos?*


Aunque la referencia no es directa a los Hermanos Musulmanes en cuanto a la organización, se incorpora  el concepto de "hermandad" que sirve de metáfora a la organización y a la idea de control sobre los otros por encima de cualquier circunstancia: se nace musulmán y se muere musulmán.
En estos momentos en los que se debate el papel de los imames tras los atentados de Cataluña en los que se había creado una comunidad a su alrededor es interesante acercarse de forma novelística a lo que escuchamos y leemos de forma habitual en muchos diarios de Oriente Medio. El discurso de la "pureza" frente a un occidente "perverso", en decadencia moral, es común a todas las prédicas. Todos deben permanecer unidos frente al peligro de la degradación occidental. La obediencia al ulema es la aceptación de la palabra de dios, de la que es transmisor, y el reconocimiento del pecado.
El discurso, se nos dice a través de la reflexión del personaje, se escucha aquí (en Europa) y allí para evitar la seducción por parte de los que regresan cargados de bienes y lujos, luciendo lo conseguido durante su estancia en el exterior. Los mediadores religiosos tratan de evitar la emigración y de neutralizar el regreso. Se asientan en las comunidades (como ha ocurrido en Cataluña) para evitar que los jóvenes escojan un camino de alejamiento. Montan también (como ha ocurrido en Alemania con la llamada "Policía de la Sharia") la vigilancia de los barrios y comunidades poblados por musulmanes.
Especial relevancia tiene en el fragmento la vigilancia de las mujeres. La indignación ante las denuncias por los maltratos "correctores" a hijas o esposas es una forma habitual de evitar que se pueda cambiar la perspectiva patriarcal como efecto de la vida en el exterior. Los conflictos con las hijas son importantes y se resuelven imponiendo la autoridad, evitando que la idea de un derecho de las mujeres surja en ellas.


Yo mismo he tenido ocasión, en un viaje a El Cairo hace unos años, de escuchar el mismo discurso sobre la "vileza occidental". La moralidad es un privilegio exclusivo del que sigue la verdadera doctrina y la hace cumplir para evitar el desastre de la corrupción, conspiración mediante la que Occidente trata de destruir al islam.
Unos pocos párrafos más allá en el texto, se vuelve a recuperar la presencia del ulema:

Casualmente, esa misma semana el ulema regaló a Mohamed Larbi un teléfono móvil. Lo hizo en previsión de un próximo viaje a Egipto, donde debía seguir unos cursos de religión. Una buena oportunidad, le había dicho su tío.   
—Te has ganado la confianza del ulema, no debes decepcionarlo. Vais a viajar unos diez jóvenes a El Cairo, allí los Hermanos se ocuparán de vosotros. Ya verás, El Cairo es una ciudad muy bonita, los Hermanos son buena gente, buenos musulmanes en guerra contra la corrupción y el vicio.   
La primera llamada fue para Nadia. Atendió el ulema que reconoció el número. No se enfadó, no dijo nada, se encerró en su cuarto e hizo algunas llamadas de teléfono en lenguaje codificado. Ese día, se selló el destino de Mohamed Larbi. De Egipto lo enviaron a un campo de entrenamiento en Pakistán, desde el que nadie lo vio jamás regresar.*

En este segundo párrafo se establece la conexión del genérico "hermanos" (todos los musulmanes) al concreto "Hermanos" (la organización) en donde se nos da cuenta de sus actividades. El ulema ha actuado como "reclutador"; ha localizado a los más receptivos al mensaje antioccidental y los ha enviado a El Cairo. Allí se encontrará con los verdaderos luchadores, no solo habladores. La definición de los "Hermanos" como "buenos musulmanes", como se hace en el texto, es importante ya que se nace y muere "musulmán", pero se puede ser mal musulmán. Ser "buen musulmán" implica aquí dos fases, la primera es la estar "en guerra con la corrupción y el vicio"; la segunda la lucha activa. Una vez que se ha identificado el mal —"corrupción y vicio"— y se ha establecido que es el estado natural de Occidente, la guerra contra Occidente es una consecuencia lógica, por lo que el joven acabará en un campo de entrenamiento terrorista en Pakistán.
Recordarán los hipotéticos lectores de estos textos, la importancia que dimos al tuit de uno de los jóvenes terroristas que decía desear destruir a "occidente y los malos musulmanes". En esta última categoría entran todos los que se han dejado seducir por Occidente (origen del mal) o simplemente que no siguen sus cada vez más estrictas y estrechas normas.
La remisión a El Cairo no es casual. No se trata de que sea el origen histórico, el Egipto de los años 20, sino de ser el centro organizativo en el que se formarán doctrinalmente y enviados posteriormente a Pakistán. Tahar Ben Jelloun no dice cuánto tiempo pasaron los jóvenes en El Cairo antes de salir para Pakistán a recibir el entrenamiento terrorista, pero es previsible que fueran "revisados" y "reforzados" antes de ir a su destino formativo final. Después serían enviados a cualquier lugar en el que fueran necesarios para un atentado.
Una tercera situación de la novela nos muestra otros aspectos interesantes de cómo actúan los Hermanos:

Mientras soltaba ese discurso, un hombre sentado en una estera en el fondo de la minúscula tienda, tosió varias veces. Azel preguntó quién era.   
—Es Hammu, un tío que quemó una parte del mar en una barca y el resto a nado. Cogió una pulmonía o algo parecido. Tose, escupe flemas asquerosas, tendríamos que encontrarle un médico que no lo denuncie a la policía, tu amigo podría arreglar eso, ¿no?   
Azel no quería mezclar a Miguel en aquella historia.   
—Yo podría conseguir algo de dinero para comprarle medicinas.   
—No, olvídalo, creo que los Hermanos van a ocuparse de él. Les gusta ayudar en ese tipo de situaciones.   
Azel entendió perfectamente que los «Hermanos» eran los islamistas. No hizo ningún comentario, pero Abbas notó el gesto de desagrado de Azel.   
—Bueno, ya se sabe, los Hermanos no hacen nada gratuitamente, se presentarán luego y pedirán que les haga algún favorcillo, hasta el momento yo no he querido que me ayuden, por eso te he hablado de tu amigo, pero si es imposible, voy a verme obligado a aceptar su ayuda, tienen entre ellos médicos, abogados, gente con dinero, están bien organizados, nunca hubiera imaginado que los musulmanes se pudieran organizar tan bien.  
 —¡Qué racista eres!   
—Uno no puede ser racista contra los de su propio campo, eso no es racismo, eso es conocer. Yo no he estudiado una carrera, me las voy apañando, la escuela de la vida me ha enseñado mucho, por ejemplo, si quieres salir adelante, tienes que aceptar oír cosas no muy agradables sobre tu propia comunidad. ¡Ojo! Hablo así contigo, con los spaniulis, por el contrario, soy más árabe que Gadafi.*


El fragmento es interesante porque nos muestra ambas caras, a amable y la interesada. Los Hermanos han ganado el prestigio asistencial en unas sociedades corruptas en la que atención de las personas (sanitaria en este caso) ha fracasado. Ante las carencias más básicas, los Hermanos ejercen una "caridad" crítica, es decir, la usan para contraer deudas —cobrarse los favores— con las personas creando redes de dependencia y servicios.
Es interesante también la alusión a la "organización" de los Hermanos, a su buen orden en un mundo caótico. Este es su valor más importante pues es lo que les lleva a poder ganar unas elecciones en Egipto, Túnez o Turquía. Allí donde actúan, los Hermanos imponen su orden sobre el caos. Los Hermanos no son un partido, pero pueden producirlo en pocos días gracias a su organización, como hicieron en Egipto, y ganar unas elecciones haciéndose con el poder. Los partidos no son más que instrumentos (a la occidental) para un fin, conseguir el poder.
No son solo organización; también son inmensas cantidades de capitales que se mueven por el mundo comprando negocios o cadenas de televisión, invirtiendo en  empresas, etc. Los Hermanos son una internacional, no un fenómeno egipcio exclusivamente. La llegada al poder de Mohamed Morsi en Egipto movilizó rápidamente a los hombres de negocios de países como Turquía para que se pusieran en contacto con los islamistas empresariales egipcios. Los negocios florecen entre ellos y parte de los beneficios (además de los negocios oscuros de sus dirigentes, como Erdogan y su familia) vuelven a la organización que los invierte allí donde sean más necesarios.
La Hermandad se asemeja a una organización proteica, que muestra la cara que le interesa que otros vean. Evidentemente, los hay que de buena fe piensan que son una alternativa democrática al caos de Oriente Medio. Los islamistas no son nunca demócratas. La democracia implica la voluntad humana, el control del destino propio y común, y para ellos solo hay "sumisión" al mandato divino, que ellos dicen interpretar correctamente.


La pregunta, por tanto, no es si los islamistas pueden ser "demócratas" sino si es posible que haya democracia en los países árabes. Esa es la lucha de muchos que han quedado en medio, que recelan de Occidente y de los islamistas. Mientras no haya una reconstrucción sincera y honesta de las relaciones que levanten los recelos, es muy difícil que los que quieren una democracia real puedan tenerla pues carecen de lo que a los Hermanos les sobra: organización y apoyo.
La última de las apariciones de los Hermanos Musulmanes en la novela "Partir" tiene un sentido aclaratorio sobre el destino de los que no siguen su juego o ellos consideran que pueden obstaculizar sus avances y poner en peligro sus fines:

La portera del edificio dijo haber visto la víspera a Azel acompañado de dos hombres, moros, precisó la mujer. Una vez arriba, el policía llamó al timbre insistentemente pero nadie abrió. Pidió refuerzos para tirar la puerta abajo.
Azel yacía en el suelo, degollado, con la cabeza en un charco de sangre. Como un cordero del Aid el Kebir, los Hermanos lo habían pasado a cuchillo.

Se entenderá ahora que la pregunta sobre si la Hermandad Musulmana es un grupo terrorista o no tienen una inmensa cantidad de matices que dependerá de la perspectiva del momento y de lo que le interese mostrar. Por más que intente ser valorada por sus caras sonrientes y sus aspiraciones modernas, no se debe dejar de mirar a sus maneras autoritarias disfrazadas de piedad religiosa. Lo que perciben como obstáculo, sencillamente lo destruyen. Puede que algunos no piensen así, pero eso no es obstáculo para la organización, que siempre tendrá miembros que creerán estar sirviendo a Dios cortando cuellos o volando edificios para traer la paz al mundo.
Lo que hemos visto descrito en estos cuatro fragmentos de la novela es un recorrido por una organización que es capaz de estar presente en medio de la comunidad marroquí en España, que está en Marruecos, en Egipto o en Pakistán; una organización que es capaz de atender situaciones médicas o mandar personas de España a El Cairo y Pakistán. Es una organización capaz de ganar las elecciones en Marruecos, en Túnez, en Egipto y en Turquía, que controla parte de Palestina con Hamas, etc. Está fuertemente jerarquizada desde el líder supremo a la casa más humilde y exige obediencia en todos sus niveles.


Es difícil luchar con ella porque tras esas luchas siempre existen oscuras relaciones con el poder. Los Hermanos han infiltrado en mayor o menor medida los medios, la judicatura, el ejército, la policía, los sindicatos (especialmente los médicos)... y la universidad de Al-Azhar., en la que siguen las luchas internas Hay miembros conocidos y muchos otros desconocidos que sencillamente actúan como buenos y obedientes miembros, imágenes amables en sus comunidades y orientadores de la opinión, hasta que sean reclamados para cumplir en los puestos para los que sean designados por la organización.
En las primeras elecciones egipcias en que participaron, muchos jóvenes se les rebelaron porque no estaban dispuestos a aceptar aquella jerarquía que les sustraía algo esencial en una democracia: la libertad de a quién votar. Ellos quería obediencia ciega.
Una novela es una novela, pero es también una mirada. Lo que se cuenta se hace con un grado mayor o menor de fidelidad a lo que ocurre. Pero es importante ver cómo, en medio de una trama, se crea un fondo en el que no solo los personajes sino también las personas reales se encuentran inmersas. Creo que lo reflejado por Tahr Ben Jelloun en "Partir" es una forma de verdad novelesca que ofrece, con los rasgos del arte, una realidad sobre un lienzo literario.
"Partir" es una novela muy interesante, más allá de la cuestión que traemos hoy. Habla de sueños y frustraciones, de atracción y repulsión, de amor y odio. Nos permite entrar en esa vida difícil e ignorada de la que solo vemos aquello que nos ofrecen. En estos tiempos en que los periódicos se llenan de noticias sobre cosas que no llegamos a entender, es bueno entrar en la realidad por otras puertas y ventanas. La novela de Tahar Ben Jelloun no ofrece una de ellas.



* Tahar Ben Jelloun. "Partir". Traducción de Malika Embarek. El aleph. Barcelona, 2006. 236 pp.



viernes, 22 de septiembre de 2017

El nacionalismo callejero o cómo se ha podido llegar hasta aquí

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hablo con una amiga recién llegada a Barcelona. Participa como profesora en un Máster en una de las universidades públicas. Hace varios años que se le pidió que dejara de dar las clases en español y que lo hiciera en francés o inglés. No es una novedad. Algunos de mis alumnos extranjeros que iban a Barcelona para mejorar su español durante antes de matricularse en el Máster de Periodismo dejaron de ir por motivos evidentes: les era difícil practicar un idioma que la gente evitaba. Los ejemplos podrían multiplicarse como las denuncias crecientes por la persecución de los castellano hablantes desde las propias instituciones.
La situación actual de Cataluña plantea la inversión de los efectos y las causas. Se ha mantenido el viejo discurso victimista del anti catalanismo mientras que se practica lo contrario, la depredación, desde la ocupación institucional de la Autonomía. Jugar al victimismo y pedir libertades es un ejercicio de cinismo e hipocresía que es difícil ignorar. Sin embargo, se ha hecho. Durante años, el éxodo de personas que veían cerradas sus posibilidades profesionales por no ser nacionalistas ha hecho que muchos acabaran acogidos en el resto de España. Hemos escuchado, por ejemplo, a profesores que se alejaban para opositar fuera de Cataluña ante la barrera que se les imponía. Allí solo se admitía a un tipo de persona. Las quejas por el derecho a recibir una educación en castellano se han multiplicado en años hasta dejar de ser noticia por lo rutinario.
Recogimos aquí en su momento la definición que Artur Mas, presidente de la Generalidad catalana, iba dando en sus viajes por el mundo. A su llegada promocional a Nueva York definió a España como una "piedra en la mochila catalana". Durante décadas, la idea tópica de la brecha norte-sur se repite también en España. Durante décadas, el insulto permanente se basaba en ideas simples como la de Mas: España no trabaja, parasita a los virtuosos catalanes. Tópicos y más tópicos.


Lo que ocurre hoy en Cataluña es el resultado de una política de largo plazo, la de los nacionalistas, practicada desde el día siguiente en que se creó el Estado Autonómico, y las de la "nueva política" que surge en España tras el 15-M. Los primeros no creen en "España", los segundos solo creen en la calle y en las instituciones cuando las ocupan.
Puede que algunos no recuerden lo que ocurrió en Cataluña durante la época del 15-M. Un mes después, las fuerzas callejeras rodearon el parlamento catalán escupiendo y zarandeando, increpando a los diputados autonómicos que intentaban entrar. Para algunos, aquel espectáculo era una peculiar venganza del Consejero de Interior, que había sido criticado por los políticos por la actuación de los Mozos, la policía autonómica.
El diario barcelonés La Vanguardia contaba así los incidentes de junio de 2011:

Redacción / Agencias (Barcelona).- Algunos diputados del Parlament de Catalunya han sido víctimas del acoso de parte de los cerca de 2.000 'indignados' que permanecían esta mañana a las puertas de la cámara catalana. Pese al amplio cordón policial implantado para asegurar el acceso de los políticos a la cámara, algunos diputados han sufrido pintadas, empujones y el impacto de alguna piel de plátano lanzado por los manifestantes.
Así, el ex conseller Ernest Maragall ha recibido algunos empujones y el ex número dos de Interior, Joan Boada, ha visto como le pintaban la cabeza con un spray. Boada finalmente ha conseguido entrar al parque de la Ciutadella tal y como lo han hecho otros diputados de la cámara: entre abucheos, algún momento de tensión y escoltado por la policía.
Otros miembros de su partido también han sido increpados. Al secretario general de ICV, Joan Herrera, que iba acompañado de Jordi Miralles, le han tirado una piel de plátano. La ex consellera socialista Montserrat Tura ha sufrido una pintada en forma de cruz negra sobre la espalda de su gabardina blanca. Por lo demás, todo fueron gritos en contra de los políticos, insultos y gritos.
Tura ha dicho que si el movimiento quiere ganar prestigio "no se puede basar en el spray y marcar a las personas como si fueran dianas", y ha reprochado que recuerdan formas que utilizaban regímenes autoritarios que "marcaban a los diferentes".
En declaraciones a TV3, la ex consellera ha afirmado que no se puede sentir representada por la gente que se ha manifestado ante el Parlament, y ha criticado que no se puede impedir la entrada a aquellos diputados escogidos por los ciudadanos: "Se han equivocado". Tura ha asegurado que puede compartir su lucha contra la economía especulativa y por una sociedad más justa, pero que desde determinadas prácticas "no". La diputada socialista espera que representantes del movimiento rechacen las prácticas que se han llevado a cabo contra los políticos y trabajadores del Parlament.
Por su parte, al diputado de CiU Gerard Figueras (JNC) le han robado uno de los dos maletines con los que iba al Parlament y le han tratado de sustraer el otro. Muchos diputados han sido insultados, han recibido 'escupitajos' y les han tirado agua cuando han tratado de acceder a pie a la cámara, como a Albert Rivera (C's), el propio Figueras y Alfons López Tena (SI).
Para tratar de pasar desapercibidos entre los indignados y poder entrar más fácilmente en el Parlamento catalán, algunos se han sacado la corbata, pero para la mayoría de diputados ha sido una misión imposible.*

junio 2011
Es bueno recordar escenas como estas. A los pocos días, los mismos políticos zarandeados y vilipendiados, con el presidente Mas al frente, conseguían que la gente les siguiera al ponerse todos detrás de la bandera catalana separatista desfilando por las calles. La carrera por mantener el poder había comenzado. Se trataba de canalizar el movimiento para lanzar el asalto al estado y seguir manteniendo a la misma clase política que había gobernado Cataluña desde el inicio autonómico.
Muchos de aquellos que escupían, insultaban, acosaban y denigraban a la clase política catalana y a las instituciones están de nuevo en la calle y algunos al frente de las instituciones. La falta de medidas políticas y la vertebración de lo que inicialmente era indignación poco organizada ha dado lugar a la explosiva situación actual.
¿Cómo se ha podido llegar hasta aquí? Son varios los factores que confluyen en lo que vemos hoy. El primero de ellos es la evidente mala fe de los partidos nacionalistas por el incumplimiento de los compromisos constitucionales. El estado actual, incluidas las instituciones catalanas, surge del acuerdo constitucional aprobado por la totalidad de España. El estatuto autonómico que vulneran es el resultado de su propia votación. Todos votamos la Constitución, en la que participaron todas las fuerzas políticas (izquierda, derecha, centro y nacionalistas) y sobre ella se hicieron los estatutos hasta donde la Constitución permitía. Es más, la conversión de España en autonomías regionales fue una concesión a los nacionalistas que convirtió partes de España sin vocación autonómica previa en autonomías solo para justificar tres de ellas, Galicia, País Vasco y Cataluña, que algunos llamaban "históricas" sin saber muy bien por qué.

El segundo factor es el fracaso de la clase política. La debilidad de los políticos ha hecho que se carezca de planes realmente de integración porque la base es el enfrentamiento. Dicho hasta el aburrimiento: la base de la política tiene que ser la consecución de acuerdos en beneficio de los ciudadanos. La política del enfrentamiento continuo solo esconde la incapacidad de muchos para la dirección del estado y las instituciones. La lucha continua debilita a las instituciones, que son atacadas por aquellos que quieren eliminarlas para sus propios fines.

España ha renunciado a los grandes pactos de Estado cuando más lo necesitaba. La mejor manera de demostrar la firmeza de las instituciones es actuar de forma coherente, defendiendo lo que debe ser defendido por todos para la convivencia. Pero la posibilidad de estos pactos y gestos conjuntos ha sido rechazado desde el cálculo electoral, el gusto por el conflicto y la presión de los nuevos partidos que captaban la política callejera finalmente organizada.
Los grupos de política callejera recogían la imagen negativa de la innombrable "España" (solo utilizable en las selecciones deportiva) por el absurdo "Estado español" habitual expresión de algo próximo a Felipe II y con capitalidad en El Escorial. La forma de afianzar la "nacionalidad catalana" era destruir la "nación española" negándola identidad en los discursos. Educados en escuelas y con libros de texto que daban esto por hecho, alentados por los nuevos intelectuales fabricantes de una Historia enfrentada al resto, la situación no podía ser otra.
El tercer factor son los estragos de la crisis económica en una generación que ha crecido descreída por las instituciones. Si hay algo que se puede reprochar con firmeza a la clase política de este país es el abandono a su suerte de una generación que está hoy en las calles protestando o viviendo en la indiferencia. Nada más corrosivo que la falta del sentimiento de pertenencia por sentirse abandonados. Es el caldo de cultivo del que salen las actitudes más radicales. La política callejera ha jugado con esos nuevos parias que son explotados, con bajos sueldos y mínimas expectativas de mejora. Son el universo precario que se adhiere a aquellos que no le dan esperanzas pero sí levantan su dedo señalando culpables.


La agenda nacionalista es la que siempre ha sido. Frenarla es cuestión de la resistencia que se pueda ofrecer. Ha escogido el momento de más debilidad para estallar. Es el punto de debilidad política que hace que haya un gobierno sin mayoría absoluta, necesitado de pactos; es el momento de mayor distanciamiento entre las fuerzas políticas nacionales tanto señalado por la debilidad del gobierno como por la debilidad del Partido Socialista (primero en la propia Cataluña con la crisis del PSC y después por su conflicto de liderazgo); y es el momento en el que las fuerzas indignadas han conseguido atraer a una juventud poco esperanzada, harta de retórica hueca, y fácil de convencer por la demagogia usada.


Los tres factores son de índole interna. Los hay también exteriores. Los conflictos en Europa tienen sus beneficiarios y España no es el único país con conflictos. En cualquier caso, con las excepciones de Julian Assange, del pueblo "revolucionario" andaluz de Marinaleda y de Nicolás Maduro, prestigioso dirigente por el hundimiento y represión de su país, el desafío secesionista catalán se percibe como un disparate histórico. 
A finales de enero, el periodista de La vanguardia Enric Juliana escribía:

Rusia no quería saber nada de movimientos independentistas hasta que Estados Unidos y diversos países europeos, con gran activismo de polacos y bálticos, le hicieron jaque en Ucrania. Moscú se anexionó Crimea y armó a los ucranianos prorrusos. Esa guerra civil ha provocado ya miles de muertos. Desde el referéndum anexionista de Crimea, no reconocido a nivel internacional, Rusia ha pasado a mirar con simpatía los movimientos secesionistas, que pueden ayudarle a reivindicar la identidad política de las minorías rusas en el Báltico, en el Este de Europa y en Asia Central. El 25 de septiembre del 2016 tuvo lugar en Moscú una conferencia de movimientos independentistas de todo el mundo, titulada “El derecho de los pueblos a la autodeterminación”, a la que acudió un representante del partido Solidaritat Catalana, hoy extraparlamentario.
La tentación rusa existe y los gobernantes de la Generalitat la conocen. Hasta la fecha han sido prudentes. Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o Artur Mas en el Kremlin es una imagen que seguramente no veremos. La tentación rusa existe y el europeísmo está en riesgo. El marco internacional cambia, los viejos carriles se han desdibujado y la propaganda ahoga la reflexión. En situaciones así, los errores se pagan caros. El año 17 será tremendo.**


Y lo está siendo, sin duda. Una parte del nacionalismo callejero está más cerca de Putin que de la "Europa de los banqueros", de la misma manera que hace pocos días, en pleno verano, asustaba a los turistas con su acciones anti turismo ante la indiferencia de la alcaldesa de Barcelona, un producto de la política callejera, y la irritación de los empresarios.
Si tenemos en cuenta la complejidad del Brexit, por ejemplo, la ilusión de la "desconexión del día después" se contempla como una osadía de negligentes e ignorantes. Europa lo ha dicho claramente: si Cataluña no es España tampoco es Europa
Se deben desenmascarar los intentos de victimismo y el arrogarse la de democracia y la libertad. Es bonito salir a la calle a gritar consignas y lucir pancartas. España es un estado democrático, con un papel de las instituciones y de su constitución, que es la de todos mientras los españoles —todos— no las cambiemos. Los ataques contra la Transición —un modelo de convivencia  celebrado por todo el mundo—, como era previsible, eran intentos de deslegitimar las leyes que todos nos dimos. Son las que hay y deben ser cambiadas por todos y no unilateralmente aduciendo que existían "reservas mentales" por las circunstancias del momento. No sirve el argumento, que solo muestra deslealtad.

2012
Solo cabe desear que la inteligencia se use para no ahondar más en un conflicto desleal, alimentado por años de mala fe y de persecución de aquellos que no lo compartían, condenados al silencio o a marcharse acusados de ser agentes del "enemigo español". Los años en los que los políticos nacionalistas catalanes han recorrido el mundo lanzando insultos contra un país del que renegaban no les han conseguido más simpatías internacionales para sus causas rupturistas. Han alimentado, sin embargo, la fabulación del discurso nacionalista diseminado desde las instituciones que controlaban. Los ejemplos son múltiples.


Cuando se han producido los recientes atentados en Barcelona, toda España ha estado con Cataluña. La manipulación de las manifestaciones y los insultos a quienes representaban al gobierno de los españoles y a España fueron evidentes en uno de las peores escenificaciones del nacionalismo callejero, para el que no hay reglas, solo manifestaciones de fuerza.
Es necesario trabajar en los tres frentes, hacerlo con eficacia y sin caer en las trampas que se están tendiendo para ampliar el conflicto y abrir una amplia brecha. Estas son las consecuencias de posponer soluciones y de subestimar los desafíos, de enzarzarse en pequeñas batallas e ignorar los grandes conflictos que requieren unidad y compromiso.



* "Los parlamentarios catalanes logran acceder al Parlament entre pintadas, empujones y abucheos" La Vanguardia 15/06/2011 http://www.lavanguardia.com/politica/20110615/54170903036/los-parlamentarios-catalanes-logran-acceder-al-parlament-entre-pintadas-empujones-y-abucheos.html
** Enric Jukiana "La tentación rusa" La Vanguardia 29/01/2017 http://www.lavanguardia.com/politica/20170129/413802225887/la-tentacion-rusa.html


jueves, 21 de septiembre de 2017

Sisi en la Fox

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo primero que el presentador de la Fox, Sean Hannity, le ha preguntado al presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, es por lo que ha llamado "revolución" del discurso religioso del islam. La Fox es probablemente el único espacio informativo que no comienza preguntándole por los "derechos humanos" en Egipto. Pero, todo hay que decirlo, tampoco hay que esperar demasiado en la cadena que más apoya a Donald Trump. Frente al vacío o a las críticas aceradas, la Fox es un espacio de paz y propaganda heroica del presidente Sisi, presentado como un luchador contra el islam radical. Son cuatro minutos de gloria que en tiempos de huracanes y terremotos en los Estados Unidos, México y el Caribe son un regalo apreciable.
Comenzar declarando a Al-Sisi como un "revolucionario" contra el islam radical y las malas lecturas de la doctrina es una introducción que recoge la música, pero no la letra. La estrategia de la cadena es presentarlo como un luchador contra el radicalismo, contra el terrorismo, tratando de evitar las zonas oscuras que este tipo de acciones conllevan, como las críticas por los derechos humanos y el recrudecimiento de los ataques a personas que no pueden ser considerados en absoluto "radicales religiosos" o "terroristas".


El presentador de la Fox explica en un pausado inglés que es "esta ciudad", por Nueva York, tres mil personas murieron por el terrorismo radical islámico. Hannity lo hace, todo hay que decirlo, al presidente de un país en el que el 78% de la población piensa que fueron los propios norteamericanos los que destruyeron las Torres gemelas, el mayor porcentaje en el mundo, seguido de cerca por Turquía. Lo hace también al presidente de un país en donde es frecuente escuchar a los líderes políticos y religiosos (incluidos los coptos) que el Estado Islámico es una fabricación con responsabilidad, de global a local, de "Occidente", "Estados Unidos" y "Obama - Hillary Clinton" según los carteles y pancartas exhibidos por las calles o reflejados en encuestas. Pero estas cosas no entran en la entrevista de Sean Hannity para la Fox. Hannity no pierde ocasión en preguntar por las diferencias entre Trump y Obama, señalando que Obama apoyaba a Mohamed Morsi mientras que Trump (obviamente) no. Trump no lo hubiera hecho mejor en su canal favorito. Pan para hoy.


El diario estatal Ahram Online sintetiza la cuestión de la Fox hasta límites telegráfico (o de tuit, como diríamos hoy):

Egyptian President Abdel-Fattah El-Sisi has renewed calls for reforming Islamic discourse, saying it is a key element in defeating terrorism.
"By speaking of renewing religious discourse, we look to promote the correct understanding of [Islam] and filter out false ideology and misconceptions," El-Sisi said in an interview with Fox News in New York on Wednesday.
The Egyptian president reiterated the need for a comprehensive strategy that is not confined to military and security confrontation, to combat extremist ideology and terrorist organisations around the world.
"The international community needs to stand firm against [extremism] with a comprehensive strategy that is not confined to military security confrontation, but which involves other aspects: economic, social and cultural," El-Sisi said.*


Nada nuevo ni nada concreto. Hay que reconocerle al presidente, al menos la constancia del mensaje sobre la reforma. El problema —que hemos abordado aquí cada vez que el presidente lo ha planteado— es que ese discurso choca con dos frentes importantes: a) la institución religiosa, es decir, la Universidad de Al-Azhar, que tiene su propia agenda; y b) la incompetencia de su propio apoyo parlamentario que sigue intentando ganar popularidad haciendo un populismo tradicionalista de barrio. Desgraciadamente, el presidente Sisi se encuentra en esa posición para la que necesita el apoyo de las instituciones religiosas para realizar esas reformas que apenas se materializan y cuando lo hacen no tienen el beneplácito de los clérigos de Al-Azhar, como ha ocurrido con cuestiones como el divorcio oral (exprés).
El discurso reformista es necesario como un arma justificadora de la acción. Sin embargo, nadie ha dado una justificación teórica desde la religión. Todo se ha resuelto en conflictos institucionales, como ha ocurrido en el enfrentamiento por la cuestión de la unificación ministerial de los sermones de los viernes en las mezquitas oficiales que llevó a un enfrentamiento con los clérigos de la Universidad. Que los sermones se escribieran en el ministerio y fueran de obligada lectura en las mezquitas oficiales, sentó muy mal a los que controlan la vida religiosa (o dejan de controlarla cuando les interesa).
La cuestión egipcia es que es muy difícil reformar la religión desde arriba porque se corre el riesgo de que desestabilicen desde abajo, es decir, que se usen las reformas realizadas para erosionar al poder. Como todo poder usa siempre la religión, en una u otra medida, para su sostenimiento, debilitar el mensaje religioso se acaba volviendo contra el Estado. Es difícil enfrentarse para reformar un mensaje religioso cuando la competencia piadosa busca la mayor pureza y cumplimiento. Por eso las respuestas teológicas contra los "puristas" del Estado Islámico se vuelven más complicadas porque son algo más que "malas lecturas". Al Azhar ha tenido conflicto con las enseñanzas de algunos clérigos que se escudaban en que su perspectiva era "histórica", es decir, lo que había antes y no lo que había ahora. Pero eso es una simpleza porque no es ese el planteamiento cuando precisamente el argumento central de los "puristas" es volver hacia atrás, al origen, como hace el salafismo.


El argumento —de todos— es anti modernidad. La modernidad va contra la esencia por el sencillo argumento de que el mensaje es perfecto y se ha ido destruyendo o pervirtiendo en el tiempo. La palabra "reforma" pertenece al vocabulario occidental, pero no al del islam donde la verdad ya está enunciada y cuestionarla es herejía. La reforma es cuestión de la política, no de la religión. Por eso el discurso del presidente al-Sisi choca con los principios cuando pide reformas, No aceptan los cambios.
Por eso las críticas feroces a Túnez cuando estos han anunciado (ya lo han hecho) las "reformas", cambios verdaderos, relacionados con los derechos de las mujeres a la herencia y la posibilidad de que una musulmana se case con un varón de otra (o ninguna) religión. Eso le ha parecido a las autoridades de Al-Azhar una perversión de los mandatos divinos, que es el blindaje para que nada cambie.
La ingenuidad y desesperación del presidente egipcio en creer que de Al-Azhar va a salir alguna "reforma" en algún sentido. No es su función, sino precisamente la contraria: garantizar la ortodoxia mediante la condena en forma de fatwas de los que se aparten del centro teológico. La reforma será política o no será. Y la única forma es romper el círculo vicioso del respaldo mutuo y comenzar a abrir leyes que permitan sustraerse a la uniformidad social.
Pero para hacerlo tiene que dejar de condenar reformistas, demócratas, etc. porque así se manda el mensaje contrario. Aunque parece haber remitido esta línea —quizá para presionar a Al-Azhar—, la reforma social necesita de voces sociales. El radicalismo religioso es el resultado de la uniformidad y de la condena de todo lo que no es ortodoxo. La convivencia se crea con la tolerancia, que lleva a la normalización de todo lo que hoy parece censurable. Se trata de permitir a otros vivir su propia vida desde sus propios pensamientos, aunque sean contrarios. Eso es lo que impide la normalidad, que es aceptación del otro y no imposición.
Hasta el momento, el gobierno egipcio no solo ha encarcelado a "terroristas" sino a todo tipo de personas discrepantes o críticas. No sirve de nada mandar mensaje de reforma si se sigue actuando de forma no reformista. La economía, la educación, etc. son factores señalados por el presidente para evitar el terrorismo. Pero en estos momentos no parece que estén sirviendo de mucho por la mala situación. Tampoco hay que engañarse con mensajes simplificadores. La complejidad es grande y esto está empezando.
Sean Hannity se ha quedado con lo que quería para mostrar su "personaje". Lo ha hecho por él, pero también por Donald Trump, que queda indirectamente reflejado como un "amigo" de los que combaten el radicalismo en el mundo. Pero esto sería ya otra historia.




* "Egypt's Sisi stresses importance of reforming religious discourse to fight terrorism" Ahram Online 20/09/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/277454/Egypt/Politics-/Egypts-Sisi-stresses-importance-of-reforming-relig.aspx