sábado, 22 de julio de 2017

El gurú islámico o la modernidad que dejamos atrás

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Para evitar un texto demasiado largo —una mala costumbre—, dejé ayer fuera de la entrada un artículo publicado en Egyptian Streets con el título "Islam and the Trap of Bigotry"*. Este texto de hoy se conecta con la idea del retorcimiento de los conceptos hasta hacer imposible cualquier tipo de diálogo posible en cualquier sentido productivo. Es un ejemplo del juego con las palabras hasta dejar fuera del diálogo a cualquier interlocutor posible.

Antes de entrar en el texto en sí, dos consideraciones. La primera es el lugar de su publicación, Egyptian Streets, ya que casa poco con su línea editorial. La segunda es la propia autoría, ya que el artículo está firmado por el turco Harun Yahya.
Veamos quién es este personaje según el retrato que nos hacían de él en El Confidencial por estas fechas de 2013, con el título "Harún Yahya, el millonario y oscuro gurú del 'creacionismo islámico'". Así lo describían:

Probablemente usted nunca ha oído hablar de Harun Yahya. Pero si teclea su nombre en Google, encontrará casi cinco millones de resultados, la mayoría generados por sus seguidores. Y es que el turco Harun Yahya (cuyo verdadero nombre es Adnan Oktar) es uno de los personajes más influyentes del mundo musulmán. Aunque no el fundador, sí es el principal representante e impulsor del 'creacionismo islámico', una doctrina que, al igual que su versión cristiana, niega la teoría de la evolución y el darwinismo.
A pesar de no haber terminado la carrera de Filosofía en la universidad y de carecer de estudios islámicos, a Yahya le gusta presentarse como "pensador islámico". Con más de 60 páginas web dedicadas a su trabajo (varias de ellas en español, como http://harunyahya.es/) y sus libros traducidos a más de quince idiomas, su popularidad sobrepasa con creces la profundidad de su obra. Pero Yahya cuenta con todo un emporio económico que respalda la difusión de sus trabajos y una legión de fieles seguidores encargados de dar a conocer sus ideas. Su editorial, Global Publishing, asegura que vende anualmente más de 18 millones de copias de sus libros, sobre todo en el mundo musulmán, aunque también en librerías islámicas de Europa y EEUU.
“Su poder, para aquellos que no tienen formación científica, yace sobre todo en su visión de la redención. Sus libros, que combinan imaginería beatífica con un ataque al darwinismo como supuesta fuente de todos nuestros problemas, ofrecen una imagen de un mundo redimido. Y refutar la evolución es un medio para este fin”, dice el periodista estadounidense Nathan Schneider, un declarado detractor del creacionismo que entrevistó a Yahya en 2008.
Para Oktar, la teoría de la evolución es la fuente de todos los males de la historia (como el comunismo, el fascismo, el terrorismo e incluso los tiroteos en los institutos de secundaria en EEUU), y así lo dejó claro en una de sus obras más populares, Los desastres producidos por el darwinismo a la humanidad. Otro de sus libros, el monumental Atlas de la creación -en el que trata de defender 'científicamente' sus teorías mostrando supuestos fósiles de edad milenaria en los que no se habría producido cambio alguno a lo largo de la historia y, por tanto, no habría 'evolución'-, empezó a ser distribuido de forma gratuita a biólogos y profesores universitarios de todo el mundo en 2006.**


A esta descripción le siguen dos aspectos que se consideran relevantes: su gusto y el de sus abogados por demandar a todo el que le lleva la contraria y los rumores sobre los sometimientos sexuales de sus seguidoras**. El sexo es espectáculo en los programas televisivos de Adnan Oktar, forma parte de un mundo de casi psicodelia con el que va sumando seguidores.
Un año después, en 2014, la publicación The Balcanist hacía este otro elocuente retrato:

Harun Yahya is said to be the messianic leader of an apocalyptic Islamic sex cult. He’s also the owner of a Turkish television station called A9, and the host of his own religious talk show, which just might make your eyeballs pop out of your skull. The entire set and everyone on it glow like irradiated ultraviolet rays. Five amazing looking women usually co-host the show, wearing things like false rainbow eyelashes, wigs, and diamond-studded Versace bondage gear. The backdrop is a blinding fake lavender cityscape. Conversations often focus on how materialism and Darwinism are dead, how to recognize the face of a real Muslim, and how Turkish Prime Minister Recep Tayyip Erdogan — with whom the host is rumored to enjoy friendly relations — is “one of the important figures for the End Times”.
Harun Yahya wears Armani, and is only addressed as “my master” or “sultan”. His real name isn’t even Harun Yahya, though that’s how he’s known to audiences outside of Turkey. In reality, he’s Adnan Oktar, and right now, he’s the global icon of Islamic creationism. He’s also been named one of the world’s 50 most influential Muslims, The Complete Idiots Guide to Understanding Islam describes Oktar as a “top” Muslim scientist, and he even writes articles for the Huffington Post. More traditional clerics are beginning to express their concern about his growing influence in the Muslim world.
Like most creationists, Oktar and his followers believe Darwinism is evil. And like many American evangelicals, they are skilled in the art of televangelism and the mass marketing of religious materials. The sect has produced more than 300 books to date, including the 800-page pinnacle of anti-evolutionary scholarship, the Atlas of Creation. A promotional video for the masterwork alleges that the book’s release had “the impact of an atom bomb”: According to a “scientific” study, before the atlas was published, a full “90 percent of Europeans believed in evolution”. Since the Atlas of Creation has been made available in nine different languages, “only 10 percent of Europeans still believe in Darwinism”. Real facts. Watch the entire promo video below.***


Las historias que se pueden encontrar sobre este personaje —digno de ser villano en una nueva entrega de Austin Powers— son realmente increíbles y muestran el grado simultáneo de degeneración y fascinación que estos tipos representan ante las nuevas audiencias.
Muchos lo comparan con los telepredicadores norteamericanos. Oriente Medio está plagado de ellos, pero este tiene un punto especial, su propia estética, con sus armanis y  sus acólitas presentadoras, psicodélicas e hípersensuales para deleite de sus espectadores y —según afirman los que han abandonado al líder y al grupo— de los invitados y él mismo. Los escándalos sexuales le rondan siempre y muchos medios apuntan a que se defiende con "vídeos caseros" del posible abandono de los amigos.
Todos los textos consultados sobre él le sitúan ideológicamente en un punto, por encima de otros aspectos "formales": el creacionismo. El creacionismo es la piedra angular de los movimientos fanáticos porque afecta al conjunto de la vida y a la aparición del universo, como el propio Charles Darwin sabía. No hay mensajes divinos que aparezcan sobre este aspecto. El argumento es sencillo: todo fue creado a la vez; no hay evolución.


El evolucionismo fue la gran batalla del siglo XIX y lo está siendo en el XX y XXI por el retroceso que estamos viviendo por la presión de los negacionistas. Saben que su poder se tambalea sin esta pieza, que sus argumentos fallan si existe contradicción flagrante entre los textos revelados y las evidencias científicas.
El truco, claro está, lo anunciábamos ayer, está en la perversión semántica: en llamar "ciencia" a la "teología" y "mito" a la "ciencia". El camino que tanto costó para poder seguir caminando, se retrocede ante la consideración del texto religioso como verdad indiscutible. La palabra "ciencia", en cuanto "conocimiento" queda reservado a lo que se puede extraer de los "libros revelados", siendo todo lo demás una tentación diabólica, un soberbio deseo.
Con estos apuntes sobre el telepredicador turco, es posible entender la extrañeza de que el texto haya aparecido en Egipto —muchos apuntan a la connivencia de Harun Yahya con Erdogan— y más todavía en una publicación como Egyptian Streets. En la página oficial del telepredicador ya aparece recogido como su última publicación.


A nadie se le escapará que entre las 13 imposiciones a Qatar está la de la ruptura de las relaciones con Turquía y el cierre de la base otomana en el emirato. Egipto es uno de los cuatro países "exigentes", por lo que la aparición del texto debe hacernos reflexionar tanto sobre su aparición como sobre su sentido.
El texto trata de definir lo que significa "modernidad" en el islam y lo erróneo de las posturas, pero va más allá:

In recent times, the topics ‘modern Islam’ and ‘Islam and modernism’ have been frequently discussed in the Islamic world. When people examine them more closely, it becomes very apparent that Islam, both historically and in the future, presents us with an understanding of the most modern way of life and the perfect social model for all people. However, at this point it is useful to clarify what the expression ‘modern Islam’ really means, which is often misunderstood or distorted by some people.
First of all, ‘modern Islam’ is not the adaptation of Islam to the mentality, lifestyle nor to the understanding of morality and accepted social values of the period. Neither does it mean diverting morals from the essence of the religion of Islam.
Modern Islam is not the wannabe interpretation of Islam through superstitious philosophies such as socialism, communism, materialism, or Darwinism by people with inferiority complex who cannot properly comprehend the greatness of Islam. Also, ‘modern Islam’ is not at all an effort to integrate various degenerate cultural concepts and twisted moral values, such as homosexuality, into Islam by labeling these perversions as modern.*


Desde el comienzo apreciamos la táctica de la apropiación de las palabras —la creación de un marco metafórico, diría George Lakoff—, en este caso "modernidad". Harun Yahya se apropia de las palabras "moderno" y "modernidad" aplicadas al islam para evitar que se pueda desviar hacia cualquier otro territorio. La "modernidad" que otros sostienen es una falsa modernidad, degenerada, viciosa, enferma.
Si la modernidad es una posición en el tiempo e implica actualidad, Yahya nos dirá, por el contrario, que el islam es moderno inmóvil, es decir, siempre es actual. Es el hombre, la sociedad quienes degeneran malinterpretando y creyéndose por encima del mensaje. La modernidad tiene un límite: la revelación. Nada puede cambiar porque el cambio es retroceso. Solo hay aceptación; no interpretación o adecuación. Solo el sabio intenta comprender la verdad del texto.
En lo dicho hasta el momento no hay ninguna novedad y Harun Yahya se manifiesta como cualquier otro pensador islamista: el islam es la solución. Para ello debe meter en el mismo cajón las "filosofías supersticiosas" —recordemos que él es la "ciencia", los demás son la ignorancia"—, es decir, "socialism, communism, materialism, or Darwinism".
Es interesante la división en dos bloques, el político (socialismo y comunismo) y el "filosófico-científico" (materialismo y darwinismo). La primer obviedad es que solo habla de ideologías de izquierda, por usar una terminología actual. No es casual. Nada hay más reaccionario que el islamismo. En su base existe un profundo anti igualitarismo: Dios da a cada uno lo suyo.


Los movimientos islamistas siempre han sido anti izquierdistas, por otro lado, porque en la izquierda veían el "ateísmo", al que ayer ya dedicamos la entrada del blog. Nasser se enfrentó a ellos porque era un socialistas, pero encontraron juego de nuevo con el liberal, derechista y piadoso Sadat. Un tuit de hoy mismo revela esta idea: "God gives prosperity, abundance and beauty to those who are sincere in His Way". ¿Para que ir contra el Gran Repartidor, en la versión de Yahya?
Tiene su lógica que todos estos ricos hombres de negocios se apunten al islamismo de derechas frente al "populismo" del Estado Islámico, que prescinde del mercado con su carácter más espartano. La secta de Harun Yahya es para ricos y para enriquecerse. Es un gran negocio.

Modern Islam defines the fact that the Islam based only on the Qur’an, free from superstition and bigotry, teaches a concept of modernity that is far beyond the perception and comprehension of what most people or societies understand. Modern Islam is the perfect system that will emerge when people live in the sincerest after having understood the Qur’an in the most correct way. It is the true application of democracy and freedom.*

Los salafistas dijeron lo mismo cuando había que votar una constitución en Egipto: "¿para qué queremos una constitución si ya tenemos el Corán?". "Libertad" o "democracia" son absorbidas de nuevo para que solo tengan sentido en el contexto islámico. Todos los demás usos —los occidentales— son perversiones, errores, malentendidos.


Como suele suceder en estos caso, se presenta como un visionario. Los demás están incapacitados para llegar tan lejos como él en la "ciencia". Solo les queda seguirle aceptando todas su interpretaciones. Si la gente le pide "libertad" o "democracia", les convence de dónde encontrarla. Todo lo demás son engaños, como dice él mismo, de gente con complejo de inferioridad.
La segunda parte del artículo está dedicado a convencer a la gente de que todo lo que piden lo tienen en la versión correcta:

Modern Islam is the Islam our Prophet (pbuh) and his companions lived by. The period in which these blessed people lived was a period where liberty, freedom of thought, democracy, justice and human rights were practiced perfectly. It was a time when happiness, comfort, honesty and sincerity prevailed, and Islam in its true sense was the most comfortable, easy and enjoyable way to live. If the Messenger of God had lived in this period, there is no doubt that he would be the most modern man of our time, the most beautiful example of modern religiosity.
Being the most modern is not a material concept. Modernity means being the most decent, the most imitated, the most loved and liked person in every respect such as morality, reason, culture, understanding, consciousness, attention, depth, status, attitude, manners, behavior, personality, fashion, art and the sense of love.*

La ventaja del pasado es que siempre nos lo tienen que contar. La perfección —como los salafistas pregonan— está en el pasado. Es como hacer retroceder una película con el mando a distancia. La evolución no existe ni en la Naturaleza ni en la Historia; solo la degeneración, la existe la degradación. Progresar es alejarse de la perfección ya alcanzada y abandonada por las tentaciones, las malinterpretaciones y engaños de todo tipo. Hay pueblos que sueñan con un futuro; otros se lamentan por su pasado, viven bajo la melancolía y la ira. Todos son culpables de que la perfección se perdiera. Y culpables hay muchos para elegir, según toque.


¿Cuál es el estado actual? Nos lo dice en el título, el "fanatismo", un "falso islam":

It is obvious that the understanding of religion, mode of thought and lifestyle prevailing in the overwhelming part of the Islamic world today, is unfortunately not at all related to the model described above. In fact, when Islam is mentioned, a system that is entirely against modernity, quality, aesthetics, art, science and freedom comes to mind in the Western world.
The only reason for this negative perception is because the majority of the Muslims are not following the Islam mentioned in the Quran but rather a religion of “bigotry”, filled with superstitions and dated practices far removed from the Qur’an, yet practiced in the name of Islam. The beliefs, rules, customs and traditions of the tribal culture of the past periods define the social, cultural and moral basis of this fanatic system. This superstitious system, which can also be referred to as the “religion of the ancestors” and severely condemned in many verses of the Qur’an, is unfortunately recognized as the “religion of Islam” among the majority of Muslims, and also in the Western world today.*

Para Harun Yahya, lo malo nunca es islámico (y viceversa) porque es metafísicamente imposible. Si es la perfección, todo los problemas provienen de esas herencias del pasado anterior o de las influencias del presente perverso. De esta manera la doctrina se blinda ante la crítica. Todos los problemas provienen de lo imperfecto, no de la perfección. Fallan los hombres. Siguen argumentos y ejemplos.
Este mensaje "purista", como los que se basan en una edad de oro, siempre adolecen de realismo y se exceden en su retórica de lo grandioso, camino que ellos aseguran si se siguen sus enseñanzas. El escrito es una declaración contra el fanatismo (todo aquello que suscitas críticas) y una defensa de la utopía islámica, una ensoñación del estado perfecto que él ha vislumbrado.


Volvamos al inicio: ¿qué sentido tiene la aparición de un artículo contra el islam fanático en Egipto a cuenta de un turco, de la peor reputación (del sexo a la cocaína), que se declara defensor de las mujeres, especialmente del maquillaje, pese a tener denuncias? ¿Qué sentido tiene en el actual barullo con los intentos de modernizar el discurso religioso de la presidencia, la ortodoxia conservadora de Al-Azhar, los salafistas y el frente islamista de los Hermanos Musulmanes y los yihadistas?
Cómo se ha colado en Egyptian Streets es una cuestión que puede tener alguna respuesta en días próximos si a algunos les parece una "interferencia", ahora que está tan de moda con Qatar. Pronto sabremos si este amigo de Erdogan ha traído problemas debajo del brazo.
No es fácil saberlo. Pero está claro que su concepto de la modernidad no es nuevo. No lleva a ningún lado; solo a la idealización del pasado y la mala interpretación del presente, que es precisamente una de las bases de la radicalización.
¿Es este predicador que se rodea de mujeres — "My lady friends love me with a strong love of God, loyalty and passion", dice en uno de sus tuits— lo que el conservadurismo egipcio espera? Lo dudo mucho. 
Bajo su apariencia de defensor de las mujeres, solo se esconde otro exquisito. Otro tuit reciente con su firma lo muestra: "Women are one of the most beautiful ornaments and blessings of this world". Patriarcado disfrazado de piropo. Más que defender a las mujeres, defiende el maquillaje, del que habla a menudo y sus azafatas muestran.


Me intriga —o quizá sea la consecuencia lógica— otro de sus tuits: aquel en el que pide a Erdogan y Putin que apoyen a Trump y no le dejen solo frente al "estado profundo británico", que es una de sus obsesiones tuiteras, la mano negra que está detrás de todo, incluido el golpe de hace un año. En este sentido, sí parece tener más visión. La alianza de los tres es casi un hecho.
La modernidad de Yahya es más bien una cuestión de vestuario y maquillaje. El mundo acabará rindiéndose a la verdadera modernidad y saldrá del error de los fanatismos. No hacen falta democracia ni libertades. Todo está ya inventado. Por si acaso, se rodea de lujo y belleza, dinero y acólitos. No sabemos si está reproduciendo la sociedad perfecta o anticipándose el paraíso.
Cada vez es más difícil encontrar cordura en el mundo. Dice Harun Yahya que la gente que creía a Darwin en Europa estaba en el 80% hasta que él publicó su "monumental" obra contra el naturalista británico; ya solo cree el 10%. Al menos sabemos que con Erdogan ha funcionado. Pero debería repasar sus fuentes.


* Harun Yahya "Islam and the Trap of Bigotry" https://egyptianstreets.com/2017/07/19/islam-and-the-trap-of-bigotry/
** "Harún Yahya, el millonario y oscuro gurú del 'creacionismo islámico'" El Confidencial 19/07/2013 http://www.elconfidencial.com/mundo/2013-07-19/harun-yahya-el-millonario-y-oscuro-guru-del-creacionismo-islamico_227317/
*** "The Islamic Sex Cult Supporting Turkey’s Prime Minister" The Balcanist 28/03/2014 https://balkanist.net/the-islamic-sex-cult-supporting-turkeys-prime-minister/



viernes, 21 de julio de 2017

Ateos, terroristas y otros problemas conceptuales

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La forma de enfocar los problemas puede ser muy diferente. En primer lugar, obviamente, está el reconocimiento de que un problema existe. En este primer paso ya se quedan fuera muchos, aquellos para los que el problema no es tal. Los enfoques, por supuesto, son el siguiente factor de discordancia y de ahí saltamos a las responsabilidades, ¿quién es el causante? Puede haber divergencia entre la causa y la responsabilidad, ya que pueden causarlo unos por irresponsabilidad de otros. Todos estos motivos de fricciones y algunos más nos llevan al final, que es el gran debate de las soluciones. Muchas veces se siguen trayectorias completamente divergentes hasta llegar a las posiciones que imposibilitan cualquier solución. La elasticidad que requiere encontrar soluciones conjuntas a los problemas es mucha, por eso algunos tratan de dejar fuera a los que consideran el problema de una forma distinta. Discutir con los que se está de acuerdo es más fácil, pero no suele servir de mucho.
Uno de los mayores centros de creación de problemas es la situación de Oriente Medio, un "problema" que sigue generando problemas y en donde el entendimiento es cada vez menor. El más citado es el de la "radicalización". Parece que es sencillo de definirlo, pero desde luego no lo es, tanto por las divergencias conceptuales como por los hechos.
Por reducirlo a dos grandes posturas simplificadas, para unos la "radicalización" se frena con más libertades para las personas, mayor apertura en la educación, desarrollo y contacto con el mundo,  etc. mientras que para otros solo se resuelve con más ortodoxia, es decir, casi lo contrario. Para el ortodoxo, por ejemplo, si una persona se desradicaliza dejando de creer o considera que sus creencias forman parte de su vida, solo habría cambiado de "radicalismo". "Un ateo es un radical como lo es un terrorista", piensa. Le basta con definirlo como una "amenaza". El resto es sencillo.
En Egipto, hace un par de años salió a la luz una estadística ridícula sobre "ateos". The Guardian recogió la noticia con el titular "Egypt’s atheists number 866 – precisely"*. En el artículo se señalaba:

No one in Egypt can agree on how many people live in Cairo, let alone the precise ratio of Muslims to Christians. But senior government clerics are quite sure of one thing: there are exactly 866 atheists in Egypt – roughly 0.001% of the population.
This suspiciously precise figure means Egypt harbours the highest number of atheists in the Arab world, according to claims by Dar al-Ifta, an official wing of government that issues religious edicts, citing research released this week by a regional polling group. Morocco came in second, with supposedly only 325 atheists. Yemen is meant to have 32.
Religiosity is very high in Egypt, and across the Arab world. But the tiny estimates nevertheless prompted high amusement among atheists and secularists in Egypt, who say atheism is slowly on the rise. Even Dar al-Ifta’s definitions of atheism seemed comic. According to the clerics, atheists include not just unbelievers, but those who believe in a secular state, and Muslims who convert to other religions.*


El párrafo final nos muestra como "ateo" puede ser un concepto problemático para la discusión, The Guardian lo considera "cómic". Pero la idea ilustra perfectamente el mecanismo de constitución del "error": un ateo es el que no cree en lo que yo creo, viene a decir la definición de Dar al-Ifta, la institución de Al-Azhar. Defender la secularización del Estado te convierte en "ateo" como dejar de creer o pasarte a otra religión. Ser "ateo", sencillamente, es enfrentarse al poder militar y religioso que se apuntalan mutuamente.
Como al ateísmo solo se puede llegar a través de un proceso degenerativo, el gobierno egipcio dio tratamiento psicológico al problema del ateísmo. De hecho se crearon unidades de psicólogos para tratar la peligrosa oleada de ateísmo que amenazaba a Egipto y, por ello, al mundo. Esto último no es una ironía, sino un argumento más que se usa en los discursos oficiales para justificar la represión.
La revista Mashrq - Politcs & Culture (MPC Journal), publicaba a principios de 2016 un artículo "The Taboo of Atheism in Egypt", firmado por su editor jefe, Hakim Khatib, en el que se señalaba:

This discriminatory discourse is especially accentuated by Al-Azhar mosque and the Coptic Church. Starting from 2014, both institutions have been cooperating to fight against atheism in order to “save the Egyptian society”. In the same year, the government embarked a “national campaign” to combat the spread of atheism among young people using the help of a number of psychologists, sociologists and political scientists.
Nemat Satti, chairman of the Central Administration of the parliament and civic education at the Ministry of Youth and Sports, said to Shorouk News in 2014 that the phenomenon of atheism has become as noticeable and widespread among young people as the phenomena of harassment, rape and extremism. The comparison is pretty clear.**


En efecto, comparar el "ateísmo" con las "violaciones", el "acoso sexual" y el "extremismo" muestra claramente, como ocurre, la incapacidad de resolución de cualquiera de ellos por parte de las autoridades e instituciones egipcias. La tendenciosidad es manifiesta al comparar unas cosas con otras.
El hecho de que haya personas cuyas creencias o ausencia de ellas difieran y por ello sean considerados "extremistas" y demás lo que nos muestra claramente es la intransigencia cubierta de normalidad institucional que está profundamente asentada en el conjunto social. El artículo nos muestra como los medios de comunicación son usados para reforzar ese sentimiento de amenaza para la sociedad y estigmatización:

For instance, in 2015 in her program “the morning of the capital” on the Egyptian channel “the Capital TV” (Al-Asima), an Egyptian journalist throws out an atheist guest on air for his ideas. A wrangle broke out between the Egyptian journalist Rania Mahmoud Yaseen, the host of a debate on atheism, and her atheist guest Ahmed Al-Harqan, who spoke about “the lack of historical evidence concerning the existence of the figure of the prophet Mohammad”.
Rania Yasin interrupted Al-Harqan saying: “Come on! Leave! We don’t need Atheists or infidels. People should pay attention to the warnings against infidelity, atheism and these outrageous ideas in the society.”
Hence the guest left the debate, it remains to wonder why an Egyptian journalist hosts a debate about such a sensitive issue in Egypt, if she isn’t willing to listen to what atheists have to say.**


¡Poco dura la tolerancia religiosa! El grito de "¡no necesitamos ateos ni infieles!" a cargo de la presentadora ejemplifica perfectamente lo que deben ser las virtudes públicas. Es plural engloba a todas las personas respetables y piadosas que se ven atacadas. ¡Qué osadía! El ateo mediático fue de una enorme ingenuidad pensando que se le daba una oportunidad histórica y única, que sería capaz de abrir las mentes de algunos receptores. Pasar de la oscuridad solitaria a las luces del plató televisivo fue un salto demasiado grande que tuvo que dar sin red protectora.
Está claro que las instituciones egipcias han decidido combatir lo que tras su definición del problema equiparan "ateísmo", "radicalismo", etc. Tratar de la misma manera al que piensa de otra manera que al que decapita, pone bombas, secuestra, etc. es un ejemplo de visión distorsionada del mundo y del papel que jugamos cada uno.
La prensa egipcia nos trae hoy algunos ejemplos. Ahram Online recoge el acuerdo al que se ha llegado entre los responsables del Metro de El Cairo y las instituciones religiosas responsables de la ortodoxia. El título del artículo es "Azhar opens fatwa kiosks in Cairo metro station to counter extremism". Recordemos que hace unos días recogíamos aquí también la estrategia de los clérigos de Al-Azhar de presentarse en los cafés a explicar a la gente los peligros del extremismo.
El artículo señala:

The Fatwa Committee of Al-Azhar’s Islamic Research Academy has opened a number of kiosks in one of Cairo’s main underground metro stations to allow commuters to seek guidance on Islamic issues.
The kiosks, which opened on Wednesday on a trial basis, are located within Shohada metro station and are open from 9am to 8pm daily.
Commuters are invited to bring their questions on religious issues to the Azhar clerics manning the booth, who will then provide them with the necessary answers.
The initiative aims to “counter the extremist ideologies and misguided fatwas provided by extremist groups," said Mohi El-Din Afifi, the secretary-general of the academy, in press statements.
The project is the result of a protocol signed by the Egypt Metro Company and the Islamic Research Academy.
In a related initiative, Al-Azhar began broadcasting content on the metro’s radio station in May, which was also the beginning of the month of Ramadan.***


La lucha del gobierno con Al-Azhar no es tanto por la intensidad y ubicuidad del mensaje religioso —que es la estrategia de los clérigos— sino de la modernización, que es una estrategia completamente distinta. Desde el principio de su ascenso al poder, el presidente Al-Sisi ha intentado que el mensaje religioso fuera de tolerancia religiosa y su estrategia era que quien debía hacer esto era Al-Azhar. Sin embargo, la universidad religiosa tiene unos planes distintos: aumentar su poder convirtiéndose en la garante del mensaje "correcto", reivindicando su papel central sobre las conciencias egipcias. Es lo que en el texto se alude con "provide them with the necessary answers". Las respuestas adecuadas son las que emanan de la Universidad.
Recordemos que esta misma institución es la que acaba de emitir una fatwa contra una mezquita "liberal" en Alemania, en la que pueden rezar juntos hombres y mujeres y estas pueden dirigir la oración. ¿Es esto "modernización", "apostasía", "ateísmo", "radicalismo", "insulto al islam", etc.? Probablemente, lo consideran como una mezcla de todo ello junto, pero sobre todo un "desafío". Militares y religiosos son los que constantemente se ofrecen como alternativa al caos, a la destrucción del Estado (otro de los objetivos del ateísmo), de la sagrada moral o de la identidad. La mezquita alemana es un desafío y la llegada del caos. Turquía también ha arremetido contra ella. Es normal, dado su necesidad del control.
No hay que ser muy perspicaz para entender que esto no lleva a una mejor convivencia sino a un aumento de la intransigencia, a un levantamiento de barreras cada vez más altas y peligrosas. El radicalismo surge como una forma imparable de deseo de "pureza", genera una competición en la que los que quieren poder acusar a los otros de desvirtuar el "mensaje", de traidores a los orígenes. El mensaje es perfecto, pero es ignorado, malinterpretado, desvirtuado por los otros. Esa es la acusación que una y otra vez se repite, que una y otra vez sirve para justificar la violencia.
Lo que se busca es el poder, es decir, el control. Los Hermanos Musulmanes han desacreditado durante décadas a la Universidad de Al-Azhar haciendo ver que no era la voz del mensaje sino el mensaje de los militares en versión religiosa. El deseo de apertura que supuso la Primavera Árabe para muchos, asustó al resto que han visto en la ortodoxia el mensaje tranquilizador para seguir controlando la sociedad. Al caer los Hermanos Musulmanes, las fuerzas se presentaron como "liberales" abominando del deseo de control religioso de las instituciones y personas. Sin embargo, el camino elegido ha sido el mismo.
El temor a ser considerado "anti religioso" hizo que el presidente Sisi dependiera de Al-Azhar sabedor de que él solo no podría acometer la reforma religiosa sin el respaldo de la institución. Pero la institución falla porque no desea perder su influencia. Para evitar el radicalismo que pudiera salir de la Universidad (que sale) se implantó el sermón ministerial de los viernes, aplicable en todas las mezquitas oficiales. Al-Azhar protestó pero ha tenido que acatar la decisión de quien paga los sueldos, el Ministerio.


En esto hay que entender la soledad del presidente, ya que no hay forma de separar lo político de lo religioso. Los liberales y partidarios de un estado secularizado, que podrían haber sido fundamentales en su política renovadora de, mensaje islámico, han huido por el autoritarismo creciente del régimen. Cada vez quedan menos apoyos y sabe que enfrentarse a Al-Azhar sin ellos no es sencillo.
El camino elegido por Al-Azhar es hacerse imprescindible y omnipresente. De ahí el metro, la radio, los cafés... La cuestión es si esto se puede considerar "renovar" el islam o, por el contrario, es hacerlo caer en un oficialismo omnipresente que considera, como vimos, a todos los que discrepen como enemigos del país. ¿Realmente se crea así la necesaria convivencia, se llega a la tolerancia y al respeto mutuo? Así solo se convierte el país en una enorme mezquita.
El problema añadido —y forma parte de la Historia— es que nunca se es bastante puro, siempre hay que ir un poco más allá. Los ejemplos los hemos tenido de forma constante en el tiempo en que se supone que Egipto se había librado de unos islamistas militantes y radicales. Los casos de censuras, de detenciones por discrepar sobre la veracidad de un escrito de la tradición, el encarcelamiento de los reformistas, etc. son las marcas de este periodo aparentemente liberal, por extraño que parezca. Una extraña forma la egipcia de resolver problemas: un policía y un predicador en cada esquina.
La conclusión es que nadie es capaz de tolerar al que sea diferente. Solo se trata de estar en el poder para "tener razón". La verdad es solo la oficial; lo demás es disidencia, enfermedad, desvío, ignorancia. Se ha pasado de llamar terroristas a los que ponen bombas a hacerlo con los que tienen otras ideas. Y algo preocupante: el aumento denigrante de la palabra "infiel", que convierte en problemática la relación con el otro, con el resto del mundo.
El departamento de Estado de la administración Trump —¡un buen amigo!— acaba de publicar una advertencia a sus ciudadanos sobre los peligros de los viajes al país. Y no ha sentado nada bien.
Pero el gobierno egipcio es un gran negador de los problemas que le rodean hasta llegarle al cuello. La respuesta recogida por Egypt Independent es la siguiente:

Egyptian Foreign Affairs Minister Samih Shokary on Thursday assigned the Egyptian Embassy in the US with the task of expressing Egypt’s objection to the recent travel warning message issued by the US Department of State, according to the Ministry’s official Facebook page.
The Ministry noted that the warning message issued by the US Department State called on US citizens to consider travel risks when planning a trip to Egypt due to terrorist threats and attacks in the country– which the Ministry claimed was “misleading”.
Shokary asserted that the US warning referenced terrorist attacks that took place years ago, and that it will give people the impression that these are recent attacks.
Moreover, the Ministry addressed clear criticism of the message for describing the armed militants engaging in confrontations with the government as “violent political opposition groups”. “Any political group that uses violence is considered a terrorist one, it is not logic to describe these groups as ‘political opposition groups’,” the Ministry’s statement read.
In the same context, Shokary criticized the US warning message for insinuating that terrorist attacks could occur in Egypt at any time and place.
“The warning message’s content, which stipulates that attacks can take place in Egypt at any time or place, is misinformation and is negatively stereotyping the security conditions in Egypt,” he said.
The Ministry’s statement concluded by conceding that the US Department of State’s message mentioned the strict security presence in Egypt at touristic and religious sites, however, it claimed the message was nevertheless misleading the public in regards to safety conditions in Egypt.*****


Es un ejemplo más de la mala definición de los problemas y de discusión permanente con los otros para que los interpreten de una forma acorde con el punto de vista propio.
Hay tres puntos centrales en el argumento. El primero es que los atentados son antiguos, aunque hace unos días se apuñalara hasta la muerte a dos turistas alemanas en Hurghada dejando heridas a otras cuatro. El segundo es el hecho de que puedan ocurrir en cualquier momento o lugar, también contestado y que se considera que supone un "estereotipo negativo" sobre la seguridad egipcia, algo cuya explicación podría llevar hasta el absurdo.
Pero es el tercero el más interesante desde el punto de vista político: “Any political group that uses violence is considered a terrorist one, it is not logic to describe these groups as ‘political opposition groups’”. No sabemos bien, desde la mencionada lógica, cuál de los tres elementos, política, oposición o grupos deben ser considerados inadecuados. Hay además una contradicción al pedir por un lado que se les considere "terroristas" y por otro decir que no son "actos terroristas" los atentados.
Por supuesto, el ministerio de Exteriores egipcios puede seguir dando sus interpretaciones de los problemas, de los "no atentados" (avión con turistas rusos o las turistas alemanas...) o de todas aquellos aspectos de la realidad que esté empeñado en discutir. Al mundo le es muy complicado aceptar las interpretaciones egipcias de muchas cosas.


En 2015, el diario estatal Ahram Online titulaba "Egypt's 'war on atheism'", un claro eco del célebre "War on terror". El artículo era una consecuencia más de las estadísticas que se habían dado sobre el número de ateos, la plaga, existente en Egipto. " 2014 fue un año repleto de noticias sobre los ateos y sus peligros para el país y la humanidad. Las declaraciones oficiales los vinculaban con la homosexualidad, con el terrorismo, etc.  Ahora toca una fase expansiva. Se trata de hacer llegar el mensaje correcto a todos. Metro, cafés, etc. todo lugar es bueno para asegurarse de que la ortodoxia está en buenas manos.
El largo texto trataba de separar lo que llamaba una iniciativa propia de Al-Azhar y un tópico mediático de la actitud más "permisiva" del presidente. Los medios y los clérigos de Al-Azhar eran los responsables, no la presidencia. Por supuesto, las detenciones de algún ateo eran meros hechos puntuales. El artículo merece recogerse en su totalidad para ver la percepción de los problemas, pero recojamos una de las declaraciones de los que desde el ministerio se ocupan de los ateos como problema:

Sheikh Ahmed Turky, responsible for the portfolio of atheism in the Ministry of Endowments and a coordinator in the ministry's anti-atheism initiative, told Ahram Online that the initiative aims to "arm youth with scientific responses to atheistic claims, so that they wouldn’t be lured to it."
At this point in time, the initiative only talks with Muslim and Christian youth and not to atheists, but Turky says that this may change in the future.
“[Atheism] is a national security issue," Turky said. "Atheists have no principles; it’s certain that they have dysfunctional concepts — in ethics, views of the society and even in their nationalistic affiliations.”
“If [atheists] rebel against religion, they will rebel against everything,” he added.*****


No sé si algún ateo se reconocerá en esa versión dada por el jeque Ahmed Turky, persona sabia, científica y conocedora de los textos, por lo que ha sido asignada a ese puesto. Pero dice mucho de cómo esa forma de enfocar los problemas. Es una persecución, simple y llanamente.
Un ejemplo de en lo que acaban estas situaciones "científicas" (otro concepto retorcido). Lo recoge el periodista Brian Whitaker, autor entre otras de "Arabs without God", una obra sobre el ateísmo en los países árabes.

Mostafa Zakareya, an atheist from Alexandria who had bravely (or perhaps foolishly) agreed to appear in the programme told viewers he had no desire to “insult religions” but simply wanted Egyptians to accept him as an atheist.
“I’m not here to say that Islam is bad or to criticize religion, I’m here to say that everyone is free to choose his faith, and that people should understand that religious beliefs should remain personal,” he said. “We need to deal with each other as humans.”
Responding to Zakareya’s remarks, Sheikh Gomaa Mohamed Ali, a well-known cleric, called for him to be arrested and executed. The sheikh claimed that atheism is a “new phenomenon” that has been “coined by the Zionists”.******


Esta es la ortodoxia que servirá para evitar el radicalismo, es indudable que solo servirá extender la intransigencia disfrazada de autoproclamada moderación. El plan no es acabar con los radicales, sino con la dispersión que el propio radicalismo disfrazado de "normalidad" produce. El problema no es que dejen de creer en Dios sino que dejen de creer en ellos, en su mediación. ¿Cómo no va a ser verdad lo que dicen?
Incapaz de solucionar problemas, la alternativa es jugar con la semántica de los conceptos clave. Esos términos son los que te dejan —por el solo hecho de que te lo apliquen— fuera de la comunidad. 
Basta con definir como un problema de seguridad nacional el ateísmo, considerar que el terrorismo no es una cuestión política cuando lo dicen otros, pero sí cuando tú lo decides, etc. para que ocurran dos cosas: la primera es que no se resuelve nada; la segunda que es cada vez más difícil hablar. 
Las palabras quedan vacías de tanto retorcerlas; dejan de significar. Y así es muy difícil.



* "Egypt’s atheists number 866 – precisely" The Guardian 12/12/2014 https://www.theguardian.com/world/2014/dec/12/egypt-highest-number-atheists-arab-world-866
** Hakim Khatib "The Taboo of Atheism in Egypt" MPCJournal 1/1/2016 http://mpc-journal.org/blog/2016/01/01/the-taboo-of-atheism-in-egypt/
*** "Azhar opens fatwa kiosks in Cairo metro station to counter extremism" Ahram Online 20/07/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/273950/Egypt/Politics-/Azhar-opens-fatwa-kiosks-in-Cairo-metro-station-to.aspx
**** "Egypt responds to US Department of State travel warning" Egypt Independent 21/07/2017  http://www.egyptindependent.com/egypt-responds-us-travel-warning/
***** "Egypt's 'war on atheism'" AZhram Online 14/01/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/151/120204/Egypt/Features/Egypts-war-on-atheism.aspx
****** Brian Withaker "Sisi's Egypt to 'eliminate' atheism" Al-Bab 19/06/2014 http://al-bab.com/blog/2014/06/sisis-egypt-eliminate-atheism




jueves, 20 de julio de 2017

Los troyanos autoritarios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Más allá de cualquier cuestión técnica, la Unión Europea debe afrontar dos tipos de problemas: el que quiere salir, como en el Brexit británico, que supone un enorme reto, y  otro peor, el de los que "no quieren cumplir" con los principios básicos, los que afectan a las libertades y derechos de los ciudadanos.
No es casual que en el Brexit se haya comenzado debatiendo por los derechos de los ciudadanos que quedan afectados en la separación o ruptura. La Unión es algo más que economía; son sobre todo "derechos", personas que son iguales ante las leyes y las instituciones porque comparten una visión de la vida y las libertades.
Ahora que se percibe un distanciamiento completo en la visión de los derechos y libertades de los ciudadanos en el caso de la aspirante a formar parte de la Unión Europea, Turquía, es chocante tener que contemplar la "involución" política de algunos de sus miembros, como es el caso actual de Polonia.
Nos dice el diario El País:

Europa ultima medidas concretas contra los excesos autoritarios de Polonia. La Comisión Europea ha anunciado este miércoles que abrirá un procedimiento de infracción contra el Gobierno polaco si no retira la reforma que coloca al poder judicial bajo control político. Además, el Ejecutivo comunitario alerta de que está “cada vez más cerca” de apretar el llamado botón nuclear de la UE: la activación del proceso que puede acabar suspendiendo los derechos de voto de Polonia en el seno comunitario. Esta vía inédita se esgrime como amenaza contra un Gobierno que ha desoído todas las advertencias de Bruselas.
El gigante del Este —séptima economía de la Unión Europea— plantea la mayor afrenta a los valores europeos. Polonia, gobernada por Beata Szydlo, del ultraconservador Ley y Justicia (PiS), se encamina hacia la dictadura sin que la Comisión Europea, garante de las reglas de la UE, tenga claro cómo impedirlo. Tras casi dos años de advertencias por los incumplimientos sistemáticos del Estado de derecho, Bruselas invoca por primera vez el procedimiento que puede acabar despojando a Varsovia de su voz en la UE. Los comisarios han llegado a ese punto tras un largo debate en el que casi todos han querido expresar su preocupación por la deriva autoritaria de Varsovia, según explican las fuentes consultadas.*


¿Qué hacer con un miembro de la Unión Europea que comienza a parecerse al que uno no desea como socio? El control político sobre el poder judicial es la reducción de la democracia a la impunidad gubernamental que, al controlar el aparato judicial, puede actuar en cualquier sentido.
El este de Europa sigue manteniendo en algunos países las formas autoritarias cambiadas de signo que les mantuvieron al margen de las libertades. Al igual que en países como Turquía, las andanzas polacas o húngaras hacen resquebrajarse los postulados de la Unión Europea, comprometida institucionalmente con un modelo de democracia.
En la medida en que los países se separan de ese modelo conjunto, su estancia en el interior de la Unión se vuelve más conflictiva. Es inevitable que los que se ven manipulados, perseguidos, en la impotencia legal o política recurran a las instituciones comunes para tratar de frenar su estado.
El intento de crear un grupo autoritario dentro de la UE, liderado por Hungría y Polonia, con sus populismos nacionalistas de derechas, con conexiones con la Rusia de Putin (como es el caso de Viktor Orbán) muestran que las agresiones desde el interior pueden ser tan peligrosas (o más) que las del exterior. Las agresiones exteriores sueles aumentar la solidaridad, pero las conexiones rusas actúan más como un troyano, un ataque desde dentro destinado a subvertir los principios europeos.

 
La condena de las prácticas autoritarias de Polonia y el apoyo que Hungría le está dando son un reto europeo. Y un reto importante. Europa no se puede permitir ascensos autoritarios que minen los derechos de sus ciudadanos. Igual que se están defendiendo los derechos de todos los europeos en Reino Unido para el Brexit futuro, los ciudadanos polacos son "europeos" y no pueden tener menos derechos que los que la Unión establece. Con toda razón, recurren a las instituciones europeas —sus instituciones— para que les defienda de los abusos.
En el artículo de Politico publicado a principios de año, con el título "Why Putin needs Orbán", se señalaba sobre el caso húngaro, otro de autoritarismo ascendente:

Orbán has worked to boost ties with the Kremlin since coming to power in 2010. But the election of President Trump seems to be creating new opportunities for Hungary — and for Budapest’s relationship with Moscow.
The Hungarian prime minister has hailed Trump’s election, saying it heralds a new age where countries are free to put their interests first. “The era of multilateralism is at an end, and the era of bilateral relations is upon us,” he said in a January 23 speech.*


"Bilateralismo" significa aquí ignorar al conjunto cuando le interesa pero mantenerse dentro para tener los beneficios correspondientes. Es nadar entre dos aguas. Las diferencias entre Hungría y Polonia son grandes (especialmente en sus relaciones con la Rusia de Putin) pero el fondo del autoritarismo se asemeja mucho en los recortes democráticos. Los polacos se vieron afectados por las sanciones sobre productos perecederos e hicieron un orgullosa campaña con sus manzanas como protagonistas. Pero no es este el caso de Viktor Orbán, abiertamente pro negocios con Putin.


Los que ven en Putin y Trump modelos que imitar son pocos, pero dentro de la Unión son un peligro. Hungría es advertida una y otra vez por las autoridades de Bruselas.  Juegan a dos bandas tratando de obtener ventajas de las relaciones a través de sus desafíos. Se sienten seguros en la Unión pero lanzan sus redes en la cercana Rusia de la que obtienen tratamiento favorable por romper la unidad europea. Divide y vencerás.
Una Polonia retrógrada es un atentado contra sus propios ciudadanos, cuyos derechos y garantías se ven pisoteados respecto a otros conciudadanos de la Unión. ¿Cómo puede defenderse Europa de países que entran en unas condiciones y después las modifican negativamente? Muchos polacos ven en Europa una defensa de sus libertades, a las que no quieren renunciar por el giro autoritario de sus propios gobiernos. No son los únicos que intensifican sus sentimientos europeos ante el avance de movimientos retrógrados, nacionalistas y populistas.
No es una situación fácil y pone en cuestión el espíritu mismo de la Unión Europea. ¿Es posible que un modelo autoritario conviva con uno liberal? Hay que tener cuidado con los efectos de contagio. Son troyanos autoritarios.



* "La UE advierte a Polonia por su clara deriva autoritaria" El País 20/07/2017 https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/19/actualidad/1500473399_253763.html

** "Why Putin needs Orbán" Politico 2/1/2017 http://www.politico.eu/article/why-vladimir-putin-needs-viktor-orban-russia-hungary/






miércoles, 19 de julio de 2017

La caverna turca o la regresión infinita

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Poco a poco, Turquía sigue avanzando hacia su destino carcelario. El autoritarismo de Erdogan no tiene límite y sus iniciativas represivas se aseguran de que Turquía llegue a un punto de no retorno. El islam político muestra su cara y lo que se puede esperar de él: involución.
Sabe que mientras dure la crisis siria puede rentabilizar el fenómeno de los refugiados. No es el único país que hace esto de usar sus fronteras como forma de chantaje. De una forma u otra, siempre reciben para evitar la llegada a Europa de una inmigración masiva. Erdogan es un maestro en los tiempos; sabe medir perfectamente los momentos críticos de Europa para dar sus zarpazos interiores deshaciéndose de la oposición a la que le basta tildar de "terroristas".
Toda oposición al poder es "terrorismo". En esto Erdogan coincide con otros autócratas árabes. La encarcelación de la directora de Amnistía Internacional en Turquía,  Idil Eser, junto con otros miembros de su equipo, es el enésimo escándalo turco.
Turquía sigue siendo miembro de la OTAN y también allí hace sus juegos políticos. Sigue manteniendo sus quejas respectos a la adhesión a la Unión Europea, a sabiendas de que no es ese su destino por sus propias acciones. Por mucho que nos engañemos, Turquía sería una bomba de relojería dentro de la Unión. Las teorías sobre que la adhesión trae estabilidad democrática a los países es solo realidad cuando los países tienen un deseo estable de democracia, algo que el gobierno de Erdogan manifiestamente no tiene.


La involución turca está en la fase ideológica de recriminación a Occidente, de considerarlo una abominación, el mismo juego que los demás países musulmanes que han decidido que la democracia es demasiado arriesgada para el mantenimiento del poder por parte de las minorías intelectuales, ya sean militares o sostenedoras de monarquías absolutas. Es el efecto pendular.
La fase de abominación de Occidente se centra en el repudio de la democracia "liberal", entendiendo que es puramente occidental. La tesis es sostenida también desde muchos sectores occidentales que se entregan al pragmatismo de negociar con dictadores y absolutistas de diferente calaña y boato. La danza de la espada realizada por Donald Trump en su visita a Arabia Saudí es un ejemplo de ese regodeo en el exotismo de un país en el que las mujeres no pueden salir a la calle solas. La mayor preocupación saudí en estos momentos es una mujer que les ha desafiado paseando en shorts y camisa por las dunas del desierto, conduciendo un automóvil y escuchando música tranquilamente. La Policía de la Virtud y de la Prevención del Vicio —categoría totalmente orwelliana— la busca con intensidad, pero ¿cómo identificar a las mujeres a las que no les ven la cara más que sus familiares?


Erdogan ya ha propuesto a las mujeres que se dediquen a tener hijos para la causa. No ha especificado cuál es, pero no necesita mucha explicación. No es, desde luego, la de las libertades. Esos hijos futuros serán educados en la creencia de que el evolucionismo es un enorme pecado que desafía el orden divino y buscarán la forma de restituir el orden otomano, juego escénico con el que Erdogan se construye lujosos palacios. Esos niños creerán, porque Erdogan se lo ha dicho ya y no es cuestión de dudar, que cuando Colón llegó a América se divisaban los minaretes de las mezquitas que allí existían. No se sabe de dónde ha sacado la idea, pero si lo dice Erdogan... Las masas islamistas creerán lo que les diga porque él siempre habla en nombre de Dios, como todos estos autócratas cuyo dedo índice señala con demasiada frecuencia hacia el cielo.

El encarcelamiento de la directora de Amnistía Internacional, Idil Eser, es otra aplicación de la fuerza y la arbitrariedad disfrazada de autodefensa. ¡Cuánto daño ha hecho la doctrina norteamericana de la "guerra al terror"! Tenemos a todos los dictadores del planeta hablando de "terrorismo" como justificación de sus purgas, de sus encarcelamientos, de sus desapariciones.
La prolongación de los estados de excepción —mayor reducción de derechos— implican mayores actos de represión sin explicación. Lo peor de todo es la justificación que escuchamos en boca de estos dictadores ilustrados: ¡Occidente también proclama el estado de excepción! Sí, pero no los aprovecha para hacer desaparecer ciudadanos, acabar con la oposición, etc. En Reino Unido, en Francia, en Bélgica u Holanda, etc. los estados de excepción están regulados por las leyes y los jueces no son sicarios de los gobiernos. Se usan para proteger a los ciudadanos, no para encarcelarlos. La purga llevada a cabo por Erdogan en todas las instancias de la administración, decenas de miles de personas, de maestros a jueces, es el mayor asalto a un estado cometido en décadas. Con el aparato de educación, de justicia y policial ocupado por sus acólitos, ¿qué Turquía queda? ¿Cuál es su futuro? La regresión, el exilio, la cárcel.
De ella se van muchos intelectuales, periodistas, escritores, actores... En febrero, el diario El País escribía sobre el estado de la prensa tras las purgas:

El 27 de julio de 2016, pocos días después del intento de golpe de Estado en Turquía, se vivió una de las jornadas más negras para la libertad de prensa. Con una sincronización apabullante fueron cerrados o expropiados 102 medios, entre ellos 45 diarios, 15 revistas, 16 canales de televisión, 23 emisoras de radio y tres agencias de noticias, además de 29 editoriales.
Era el colofón a la oleada de purgas y represalias llevadas a cabo por el régimen de Erdogan, que castigó de manera cruenta a la prensa. Hoy, Turquía es la mayor cárcel del mundo para periodistas, por delante incluso de China, un viejo enemigo de la libertad de información acostumbrado a estar en lo alto del podio. Las organizaciones profesionales calculan que actualmente 200 profesionales están en prisión preventiva o arrestados en comisarías turcas. Defender la independencia informativa tiene solo dos salidas: el calabozo o el exilio.
Yavuz Baydar, reportero, articulista, corresponsal y presentador de televisión, ha optado por esta última vía, como otra treintena de colegas que han encontrado cobijo en Europa, Canadá y Estados Unidos (de momento y hasta nueva orden del presidente Trump). En su reciente visita a Madrid, invitado por Reporteros Sin Fronteras, Baydar dibujó el desolador panorama que tiene ante sí la prensa independiente en Turquía, donde en los últimos cuatro años han sido despedidos 9.000 profesionales, la mitad de todo el cuerpo informativo. Según su diagnóstico, “los medios están ya genéticamente modificados” y los informadores son criminalizados “con acusaciones de espionaje o terrorismo”.*


Los chantajes de Erdogan no tienen límite. Sus amenazas van desde dejar de vigilar las fronteras a sublevar a los cinco millones de turcos que viven en Alemania. Muchos de ellos están allí para no tener que ver a Erdogan, pero los sicarios —como denunció la prensa alemana— han creado sus propios sistemas de espionaje y vigilancia de la comunidad turca.
Podemos pensar que los países islámicos son incompatibles con la democracia, tal como la entendemos allí donde la hay y funciona. Eso es hacerle el favor a Erdogan, a los autócratas —monarquías y regímenes militares— de otros países que han decido que es un perverso invento occidental para quitarles el poder. Ellos no lo llaman así, claro. Hablan de diferencias culturales, tradiciones, etc. Pero encerrar a la gente en las cárceles, hacerlos desaparecer, las torturas y el absolutismo represivo no son "cultura" sino malas costumbres que también occidente tuvo y de las que se sale.


La estrategia de llamar "cultura" a lo que es represión —de mujeres, de minorías, de disidentes— es una forma de encubrimiento que elude una cuestión: los mecanismos para evitar que haya habido evolución hacia formas más humanitarias y democráticas. La ignorancia del pueblo se ha mantenido mientras una élites ilustradas y políticas ocupaban el poder sin que nadie se lo cuestionara amparándose en diversos mitos que debía ser aceptados obligatoriamente.
Sociólogos y antropólogos dan sesudas explicaciones, pero eluden el principio básico de que las sociedades cambian si se las deja cambiar. Solo el aislamiento ralentiza la evolución. Y ese aislamiento es el que muchas veces garantiza el mantenimiento del poder. Es lo que estamos viendo.
Erdogan en Turquía y otros autócratas en otros países están haciendo retroceder los derechos de las personas, imponiendo de nuevo un férreo control de la sociedad a través del control policial y, lo que es peor, del control a través de la vigilancia social, algo que un periodista egipcio que tuvo que dejar su país llamo el "fascismo social": la presión sobre las personas a través de su entorno más próximo. Tú vida deja de ser tu vida y queda en manos de aquellos que te rodean y observan para que cumplas los requisitos exigidos para cumplir el nuevo "conformismo", el que describió magistralmente el italiano Alberto Moravia.


El conformismo es vencer el deseo de ser uno mismo y actuar como un reflejo ajeno. Es ser el buen hijo, la buena hija, el buen padre, la buena madre, el buen vecino, el buen turco... La idea de "bueno" o "buena" es, por supuesto, para asegurarse que te comportas como el resto, que no comprometerás el "buen nombre" familiar. No lo hace por amor, sino por cobardía, ya que se trata de una cadena en la que unos vigilan y presionan a los otros. Si todos se vigilan, la diferencia se reduce. El disidente es pronto el bicho raro, el perverso, el que ha perdido su esencia y debe ser tratado como un extranjero y, como tal, apartado del grupo o castigado si se puede.
La Unión Europea denuncia hasta un límite. Ha hecho bien en criticar lo que está ocurriendo, pero el chantaje es permanente por parte de Erdogan y del gobierno turco. Otros gobiernos que pisotean los derechos humanos diciendo que son cosas occidentales, han aprendido las misma mañas.
No hay que olvidar estas causas. Los derechos humanos y las libertades no son "costumbres" sino aspiraciones a poder vivir una vida propia. Llamar "tradiciones" a la represión tradicional es jugar con la semántica. Hay que dar notoriedad a lo que ocurre u no pensar que es así, simplemente, en fatalismo que solo beneficia a los que hacen de la represión una costumbre y una forma de gobierno.
La purga de Erdogan comenzó hace ya un año y todavía continúa desmantelando Turquía, despidiendo, encerrando, expulsando del oaís. Lo seguirá haciendo hasta que quede a su gusto islamista, una oscura caverna.



* "Periodistas turcos: a la cárcel o al exilio" El país 12/02/2017 https://elpais.com/elpais/2017/02/11/opinion/1486837888_734590.html