jueves, 10 de noviembre de 2016

Trump, Hillary y Egipto: pasado, presente y futuro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi fue hace unas pocas semanas a la asamblea de Naciones Unidas a Nueva York se había hecho a la idea de que iba a encontrar pocas simpatías. Las expectativas mundiales sobre la democracia en Egipto son más bien sombrías y encontrarse con un mandatario extranjero en esas condiciones no es precisamente un plato de gusto salvo que sea para hacer negocios, algo que todo el mundo disculpa.
El presidente se reunió con los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. De Hillary Clinton recibió unas recomendaciones sobre los Derechos Humanos en Egipto que auguraban unas relaciones tensas en el caso de ser elegida presidenta de los Estados Unidos. En su etapa como Secretaria de Estado, miles de egipcios se pasearon por las calles con carteles con su foto luciendo tachaduras, con colmillos vampíricos y una amplia gama de insultos.
Esta es la descripción de lo ocurrido durante su visita a El Cairo en julio de 2012 tal como la recogió la agencia Reuters, que tituló "Egyptians pelt Clinton motorcade with tomatoes":

Protesters threw tomatoes and shoes at Secretary of State Hillary Clinton's motorcade on Sunday during her first visit to Egypt since the election of Islamist President Mohamed Mursi.
A tomato struck an Egyptian official in the face, and shoes and a water bottle landed near the armored cars carrying Clinton's delegation in the port city of Alexandria after she gave a speech on democratic rights.
A senior U.S. official said neither Clinton nor her vehicle, which was around the corner from the incident, were hit by the projectiles, which were thrown as U.S. officials and reporters walked to the motorcade after her speech.
Protesters chanted "Monica, Monica," a reference to the extra-marital affair conducted by Clinton's husband, former President Bill Clinton, while in the White House. Others earlier chanted "leave, Clinton" an Egyptian security official said.
It was not clear who the protesters were or what were their political affiliations. Demonstrations have become common in Egypt since former President Hosni Mubarak, long-time U.S. ally, was brought down by mass street protests last year.
Egypt is gripped by political uncertainty as two major forces, the military and the Muslim Brotherhood, engage in a power struggle over the future of a country that remains without a permanent constitution, parliament or government.
On Saturday night, protesters outside Clinton's luxury hotel in Cairo chanted anti-Islamist slogans, accusing the United States of backing the Muslim Brotherhood's rise to power.
In her speech at the newly re-opened U.S. consulate in Alexandria, Clinton rejected suggestions that the United States, which had long supported former Mubarak, was backing one faction or another in Egypt following his ouster last year.
"I want to be clear that the United States is not in the business, in Egypt, of choosing winners and losers, even if we could, which of course we cannot," Clinton said.
"We are prepared to work with you as you chart your course, as you establish your democracy," she added. "We want to stand for principles, for values, not for people or for parties."*


Es comprensible que Abdel Fattah al-Sisi, aunque nadie diera entonces demasiadas probabilidades de victoria a Donald Trump, se encontrara más cómodo con un egipcio, país en el que se hablaba de Hillary Clinton en los mismos términos que en sus mítines, "¡Mónica, Mónica!", "¡mátala!" o "¡que la encarcelen!". Parecido tratamiento dieron a la embajadora Patterson durante el tiempo que duró su estancia o de forma más generalizada acusando al presidente Obama de ser un terrorista, algo que también comparten con los seguidores de Trump. Una de las primeras vergonzosas estrategias que han llevado a Trump a la Casa Blanca fue dudar de la nacionalidad de Obama y considerarlo una especie de agente extranjero (Obama = Osama) que pretendía destruir los Estados Unidos desde dentro. Las presiones consiguieron de dejara de afirmarlo y solo lo insinuara. Como tantas otras cosas.
Las fotos del encuentro de Trump fueron utilizadas para burlarse en las redes sociales de ambos. En algunas de ellas, Trump —con probable déficit de atención— aparecía mirando en distintas direcciones como si no hiciera caso de los que el presidente del país de las pirámides le decía. Al-Sisi era el segundo presidente extranjero que Trump veía tras el show montado en México con Peña Nieto.


Es interesante recuperar la información de The Washington Post sobre el encuentro de al-Sisi y Donald Trump porque puede tener importancia grande para el equilibrio de Oriente Medio:

Although Donald Trump doesn't have too many nice things to say about people in the Middle East, he has spent the past year and a half lionizing one man in particular: Egyptian President Abdel Fatah al-Sissi.
The Egyptian leader and former army officer came to power in a military coup in 2013 and has since set about consolidating his grip through a ruthless campaign of repression, censorship, arrests and disappearances. Sissi also is believed to have presided over the massacre of hundreds, perhaps thousands, of suspected Islamists who supported the ousted democratically-elected President Mohamed Morsi.
Nevertheless, for Trump as well as other senior Republican politicians, Sissi has become an exemplar of a solid ally, a soldier who is tough on terrorism and vehemently opposed to political Islam. In August, Trump hailed Sissi as someone who recognizes "this ideology of death that must be extinguished."
Donald Trump seemed to praise Saddam Hussein at a July 5 rally, but it's not the first time the presumptive Republican presidential nominee said nice things about authoritarian leaders. (Peter Stevenson/The Washington Post)
On Monday evening, Trump met the Egyptian president in New York on the sidelines of the sessions at the U.N. General Assembly. It was his second face-to-face encounter as presidential nominee with a foreign leader — the first occurred when he jetted to Mexico City to meet President Enrique Peña Nieto, a publicity stunt that seems to have backfired on the Mexican president.
Sissi also sat down with Trump's rival for the White House, Hillary Clinton. According to an aide, the Democratic candidate and former secretary of state "emphasized the importance of respect for rule of law and human rights."
Trump, though, seemed less concerned. He is on record lamenting the democratic uprisings that shook Egypt in 2011 and led to the departure of longtime dictator Hosni Mubarak. And after the sit-down with Sissi, Trump's campaign issued a glowing statement.
"Mr. Trump expressed to President el-Sisi his strong support for Egypt’s war on terrorism, and how under a Trump Administration, the United States of America will be a loyal friend, not simply an ally, that Egypt can count on in the days and years ahead," it said.
The words "democracy," "human rights" and "rule of law" do not appear in the text. This shouldn't be surprising. Trump has been conspicuous in his celebration of strongmen and decisive leadership, no matter how problematic their governance may be. He claims to have an affinity with Russian President Vladimir Putin, backs Sissi's crackdowns and even advised the Washington establishment to curb its criticism of Turkish President Recep Tayyip Erdogan's widespread purge following a failed coup this summer.**


La visión de los derechos humanos es similar en ambos: al-Sisi cree que son un invento occidental que no se puede aplicar en Egipto y a Trump le parece muy bien que no existan allí donde no benefician a los Estados Unidos, incluidos los propios Estados Unidos. ¿Qué visión de los derechos humanos puede tener alguien en cuyo programa se incluyen expulsiones, muros, racismo, discriminación religiosa, etc.? Si para al-Sisi son un invento occidental, para Trump son un invento izquierdista, cosa del diablo.
Son muy pocos los políticos que han manifestado su apoyo a Trump más allá de dictadores, golpistas y ultraderechistas, incluido el presidente Putin. Son los que ahora se sienten respaldados por la elección un personaje como Donald Trump. La descripción que se hace del presidente egipcio en The Washington Post es muy negativa en cualquier sentido y coincide con la de la mayoría de la prensa norteamericana que ha visto cómo se han desarrollado  estos años.


Pero lo interesante es ver cómo se ve desde el lado contrario, desde Egipto, la llegada de Trump a la presidencia. Para los enemigos de al-Sisi, las tintas se irán cargando en lo que más debate ha causado: sus declaraciones de expulsión de los musulmanes de los Estados Unidos. Como ya le explicaron, eso va contra la Constitución, pero eso no es óbice para que sea usado contra él.
Se usará también contra él que es "americano", ya que no será fácil torcer la fuerte corriente "antiamericana" —como vimos en un post anterior, es el segundo país con más sentimientos antiamericanos— que existe en Egipto y en la zona.
Si los egipcios han podido recibir a Vladimir Putin como un "salvador", ¿por qué no pueden hacerlo con Donald Trump? La comparación no es simplemente una paradoja, sino el principio de un problema en el que la descentrada política egipcia se puede encontrar muy pronto en el plano internacional, con repercusiones internas.
Si recordamos lo dicho por The Washington Post en el encuentro de Naciones Unidas respecto a la zona de Oriente Medio tenemos: a) le parecía bien Saddam Hussein (que se lo explique a los republicanos); b) le parece mal la Primavera árabe (que se lo explique a los demócratas del mundo) y le encantaba Hosni Mubarak (que vaya a la cárcel a contárselo); y c) le gusta Erdogan y su contragolpe de estado (que se lo explique a los turcos procesados, a los aliados kurdos y a los mismos egipcios, que lo consideran un enemigo visceral).


La política internacional de Trump se centra en ponderar lo contrario a lo que decía o había hecho Hillary Clinton. Donde ella tenía enemigos, Trump buscó los amigos. Recordemos, además, que Trump hizo suya la teoría conspiratoria por excelencia de Oriente Medio: que el Estados Islámico es un invento de los norteamericanos para destruirlos y desprestigiar al islam. Es la teoría que gusta a todos: a los piadosos les deja con la conciencia tranquila de que no es cosa suya, a los antiamericanos les confirma que son el diablo. A Trump le ha bastado con afirmar que no era cosa de los americanos sino un plan de Obama (el musulmán infiltrado) y de Hillary Clinton para ser creído y aceptado por los deseosos de creerse lo que les conviene.
La calamitosa situación del país hace que se haya recibido el triunfo de Trump con esperanzas, aunque no se sepa muy bien de qué. En este momento, desde luego, de ayudas económicas. Las ayudas militares no se comen (o solo se las comen algunos). Y los egipcios esperan que les lleguen ayudas en forma de turistas, préstamos o lo que sea para poder ¿volver a la era de Mubarak? Pues no piden mucho más o los que las pedirían se callan.


Por lo pronto la prensa recoge el orgullo egipcio de haber sido los primeros en felicitarle. Lo cierto es que muchos líderes mundiales, especialmente aquellos que han sido insultados por Trump en su campaña, han tenido que medir mucho los términos de las palabras con las que acogen la llegada al poder de un verdadero descalabro mundial, más allá de la escena norteamericana, cuyo público es el mundo entero. Putin le ha echado una mano para salvarlo del ostracismo o de las reacciones: juntos salvaremos el mundo.
En Egyptian Streets se recoge esa salutación récord del presidente egipcio al nuevo presidente:

Egyptian President Abdel Fattah Al-Sisi called Donald J. Trump within hours of his triumph to congratulate him and invite him to Cairo, announced the Egyptian Presidency.
Earlier in the day, the Egyptian President had released a statement congratulating the Republican President-elect on his victory.
Following the statement, President Sisi telephoned Trump and personally extended an invitation for Trump to visit Cairo once he takes office.
In response, Trump expressed his gratitude and his wishes to meet the Egyptian President. It is unclear whether Trump will be visiting Cairo within his first year of Presidency in 2017.
According to the Egyptian Presidency, Trump thanked Sisi for the call, particularly given he was the first world leader to congratulate him.
Some on social media have criticized the Egyptian President for congratulating Trump due to his anti-Muslim rhetoric.***



La perspectiva de los puentes del Nilo, las calles y plazas de El Cairo decoradas con retratos del presidente golfista será una experiencia que los egipcios, tras Putin, brindarán al mundo. Serán el reflejo de eso que el periódico llama finalmente "buena química" entre ambos.
Sin embargo, creo que Egipto se está metiendo en una nueva e imprevisible fase con Trump. Es cierto que Trump necesitará romper el cinturón de aislamiento que él mismo se ha creado y que la mayoría de los países han mantenido por prudencia ante un candidato a la presidencia de estas características. ¿Qué actitud se puede tomar desde países responsables ante la irresponsable campaña llevada a cabo por Trump, por más que le haya funcionado? La prensa americana ya advierte que muchas de sus promesas se evaporarán porque sencillamente no son posibles. Los gobiernos del mundo tienen una enorme prevención ante Trump y hacen bien. La pregunta que muchos se hacen es si tendrá alguien junto a él permanentemente al que haga caso cuando la ignorancia y la soberbia le lleven a afirmar las mismas barbaridades que ha dejado caer en esta campaña.


Muchos egipcios ya están haciendo el cuento de la lechera. Trump era su candidato (porque no lo era Hillary Clinton) y ha ganado. Han logrado convencerse que ha sido el periodo Obama (al que recibieron con grandes esperanzas) la base de sus desgracias. Ningún pueblo practica con tanta perfección el arte del autoengaño y por ello es manipulado hasta el extremo de vivir en una burbuja. Una vez convencidos de que con Mubarak se vivía en el paraíso, que la democracia es mala para la economía y que lo que les ocurre es culpa de Occidente y, en especial, de Obama y Hillary, creadores del Estado Islámico, se lanzan ahora en manos del amigo fiel americano. Ahram Online recoge el comunicado oficial de la presidencia egipcia:

In a statement issued on Wednesday by the Egyptian presidency, El-Sisi expressed his hope for more cooperation between Egypt and the United States in all fields.
On his part, the newly-elected 45th president of the United States thanked El-Sisi, saying he appreciated the call and hinting that it was the first telephone call he had received from a world leader.
Trump also expressed his wish to meet with the Egyptian president soon.
"Egypt is looking forward to seeing a new spirit brought to the presidential term of President Trump in terms of Egyptian-American relations, including more cooperation and coordination for the mutual benefit of the American and Egyptian people," the Egyptian presidency's statement read.
The Egyptian Presidency added that Egypt is looking forward to the enforcement of peace and development in the Middle East and hopes for continued stability and prosperity for the American people.****


No creo que a Donald Trump le importe mucho el desarrollo de Egipto en cualquier plano. Su política será una variante dura de la republicana: los intereses de los Estados Unidos exclusivamente. La única diferencia es que dejarán de hacer críticas a la situación de los derechos humanos, lo que padecerán todos los egipcios. Si consiguen más dinero será para financiar el Ejército en su lucha contra el terrorismo, pero que esperen poca ayuda económica de alguien que quiere restringir la globalización y es proteccionista. 
La táctica habitual de convertir los países en barreras de contención se seguirá manteniendo. A Trump le interesa de Egipto la represión, por eso Al-Sisi es una figura que le gusta: es el hombre fuerte favorito, como titulaba The Washington Post.
Las reacciones en el parlamento egipcio han sido de gran satisfacción por la elección de Trump, lo que ha servido para la exposición de las fobias acumuladas y de los tópicos recurrentes. Ahram Online las recoge:

In a quick reaction to the results of America's ‎presidential election, Egypt MPs said the ‎triumph of republican candidate Donald ‎Trump could be a very positive ‎development for Egypt.‎
Most of the MPs who spoke with parliamentary ‎reporters Wednesday also agreed that the ‎election of Trump should be considered good ‎news for Egypt's president Abdel-Fattah El-Sisi—the first Arab ruler to congratulate him on his ‎triumph. Besides, they added, Trump's victory means a big setback for the Muslim ‎Brotherhood and other Islamist movements ‎who had high hopes that Democratic party ‎candidate Hilary Clinton would win.‎
Margaret Azer, a Coptic MP, said in a ‎statement that the election of Trump will surely ‎mean a positive new beginning for the world and ‎the Middle East.
"Trump's victory represents a ‎radical departure from the Obama-Clinton clan ‎who supported the Muslim Brotherhood and other ‎political Islam movements," said Azer, adding ‎that "in fact Hilary Clinton was the candidate ‎of the Muslim Brotherhood — rather than the ‎Democratic party — in the US presidential ‎election."
"The election of Trump ‎should also help put an end to the terrorist ‎group ISIS and to chaos in Syria," said Azer.‎
Azer said that she hopes Trump will move ‎quickly to restore old strategic relations ‎between Egypt and the United States. "This ‎strategic relationship is necessary for America to ‎win the fight against terrorism in the Middle ‎East," said Azer.‎
Parliament's Human Rights Committee also ‎issued a statement Wednesday, stating that ‎the election of Trump ‎should not come as a surprise. "This ‎election has clearly shown that the American ‎people have voted against the disastrous ‎policies of (current US president) Barack ‎Obama and his former secretary of state Hillary ‎Clinton," said the committee's chairman Alaa ‎Abed.‎
Abed accused Obama and Clinton of spending ‎billions of dollars on support for Islamist ‎movements in the Middle East. "They were ‎under false convictions that these movements ‎are moderate and democratic, and in this way ‎they gave them cover to spread their ‎terrorism and poisonous ideology in the ‎Middle East," said Abed.‎
Abed said the stunning victory of Trump has ‎also exposed the American media's flawed and ‎biased coverage of the election and how it managed to ‎mislead the American people and the world. "Please review the hundreds of flawed ‎anti-Trump reports and opinion polls which the American media published for months, to discover the disgusting reality of ‎this malicious media," said Abed.‎*****


Las interpretaciones son interesantes porque sirven para tapar las carencias. El resultado sirve para atacar de nuevo a la prensa norteamericana (en general a casi toda la occidental) y se saluda que el pueblo americano no se haya dejado engañar por las conspiraciones periodísticas contra el beatífico Trump, del que ya muchos se olvidan que quería prohibir la entrada en Estados Unidos a los musulmanes, entre otros insultos. Así es la naturaleza humana de veleidosa y especialmente la de los políticos.
La llegada de Trump —como la de al-Sisi, que iba a arreglar Egipto— cambiará el mundo y resolverá los problemas de los egipcios. Si todos los males vienen de Estados Unidos, ¿por qué no debían llegar los milagros? Siempre mirando al cielo, el egipcio confía. La diputada copta Azer cree en el comienzo de un "nuevo mundo" para Egipto y Oriente Medio y ya ha adelantado que Estados Unidos necesita a Egipto para cambiarlo todo.
Los sueños americanos de los egipcios es difícil que se materialicen. La guerra al terrorismo que Al-Sisi ha estado vendiendo es en gran parte una guerra a su propio terrorismo, es decir, al producido tras el "no-coup" que le llevó al poder. Desde el principio intentó desentenderse de la cooperación internacional aduciendo que ellos ayudaban actuando contra su propio terrorismo, que era presentado como parte del terrorismo global. Ese terrorismo no va a cesar por más que el Estado Islámico sea vencido militarmente en Siria. El reciente asesinato de dos generales y el intento de asesinato contra un juez prueban que tiene sus propios objetivos.


Tampoco está claro que dure mucho la ilusión de que los problemas egipcios vayan a resolverse con Trump. Lo mismo ocurrió con Putin, que iba a mandar millones de turistas y comprar de todo a Egipto. Más bien ha intentado venderles, desde trigo a armamento y centrales nucleares. Putin es otra pieza clave en el futuro. Si los saudíes se enfadaron con el doble juego de Egipto, que pasará con su corazón dividido entre Putin y Trump, perspectiva que no deja de ser triste.
Pero la tendencia egipcia a la melancolía se compensa con su capacidad innata para acoger esperanzas de que todo se arreglará con lo que venga de fuera:

The victory of Donald Trump in the US presidential elections on Wednesday sparked new hopes for Egypt, as the presidency positively received the news.
At the same time, it raises the question on how the new Trump administration will affect the issue of terrorism and the Middle East as a whole, where politicians differ on whether Trump’s stances towards Muslims and Islamists will bring positive or negative results.
On one hand, Nader El-Sharkawy, secretary general of the Free Egyptians Party (FEP), sees the presidency of Trump as a better alternative for Egypt, given that the new American president had previously expressed support for his Egyptian counterpart Abdel Fattah Al-Sisi.
Moreover, El-Sharkawy highlighted Trump’s rejection of the Muslim Brotherhood, a group outlawed by Egyptian authorities. According to El-Sharkawy, “unlike the polls predictions, Trump was able to attract more voters to the right wing by playing on the fear of terrorism.”
Commenting on Trump’s controversial statements on Arabs and Muslims, El-Sharkawy argued that there is a difference between Trump, the candidate who was acting on his personal volition, and Trump, the US president bound by the rule of institutions, constitution, and laws.
“Now the entire congress will be controlled by the Republicans, which I find more realistic when dealing with the Middle East and approaching terrorism. There’s going to be a boycott of relations with Iran, maybe a softer approach to the Syrian crisis, but we will have to wait and see how the strategic alliance with Saudi Arabia will develop,” El-Sharkawy said in comments to Daily News Egypt on Wednesday.*****

La estrategia egipcia vuelve a ser la habitual: el peligro del terrorismo solo puede ser conjurado con ayuda. Ayudando a Egipto se ayuda a los Estados Unidos al contribuir a eliminar enemigos potenciales. Eso ya lo hizo Mubarak como lo hizo Sadat. Ahora es la única baza que al-Sisi tiene para conseguir recursos. Pero no está claro que eso sirva de algo en un estado calamitoso como el que en estos momentos vive el país que necesita de paz para crecer y no de ser convertido en una trinchera.
El mensaje de la lucha contra el terrorismo, además, entra en contradicción con el de la paz deseable para atraer al turismo, que es el que trae el dinero que se reparte de forma más justa y extensa por el país, frente al que le llega en forma de ayudas que se pierde por el camino.
Sigue sorprendiendo la capacidad egipcia para fabricar estas ilusiones en vez de intentar arreglar sus propios problemas, los que les causan sus dirigentes, su economía desfasada, la corrupción reinante, el gigantismo de la administración, el militarismo, las subvenciones fraudulentas, el fracaso de la educación, la ausencia de una sanidad eficaz, etc. Todo esto no se resolverá con Trump y los republicanos.
En este último sentido se manifiestan otros políticos egipcios que desconfían de Trump:

On the other hand, Farid Zahran, head of the Egyptian Social Democratic Party (ESDP) was much more sceptical of Trump’s intentions towards the Middle East.
“Trump is known for his anti-Islamic and anti-Arab stance, even if at some point he retracted some of his outrageous comments for calculations related to the electoral process,” Zahran told Daily News Egypt on Wednesday.
To Zahran, Trump’s victory will reinforce worldwide racism and polarisation, although he said he hoped that US institutions will be able to control some of Trump’s “wildness”.
“It would be a mistake to celebrate Trump’s hostility towards Islamist extremism, even if he helps a particular force or country in the Middle East in countering terrorism, because he does not differentiate between Islamist extremism and Muslims or Arabs in general,” Zahran reasoned.******


La campaña de Trump no se ha centrado en las relaciones internacionales precisamente porque uno de sus argumentos es el aislacionismos, sacar a Estados Unidos de donde otros le han metido. Aunque hay incongruencias, estas se resuelven en el concepto de amenazas. Si a Trump le gustaba Saddam no es por nada en especial, solo porque considera que fue mala la guerra de Irak. La idea es que cada uno se ocupe de lo suyo y los Estados Unidos se lo que le afecte realmente. Si eso incluye a Europa y la OTAN, ¿qué esperan conseguir los demás?
La imaginación se ha puesto a soñar y algunos han ido a buscar, debajo de las banderas rusas, las banderitas americanas que no hayan sido quemadas. Los habrá que crean que el apoyo de al-Sisi ha sido decisivo para la elección de Trump, pues la fantasía no tiene límites razonables. La desesperación actual de los egipcios hace confiar en cualquier cosa que les haga recuperar algo de confianza. Probablemente sea el único país que se alegra del triunfo de Trump y no solo de la pérdida de Hillary Clinton. Eso de la buena química entre ambos presidentes les parece prometedor.
Los misterios electorales han querido que Hillary Clinton, sacando más votos en las urnas que Trump, sea la gran perdedora y con ella los propios Estados Unidos, cuyas reacciones son de espanto, temor y vergüenza. Pero ese es el sistema. Los votos no valen lo mismo y a Clinton se le han escapado donde más falta hacían.


Cuanto antes se den cuenta los egipcios de que sus problemas son suyos y que no llegará nadie a arreglárselos, será mejor. Lo que descubrirán pronto es que a Trump le importa un bledo Egipto, que necesitaba una foto con alguien que le permitiera dejar de ser el candidato paria ante el mundo. De la misma manera, al-Sisi necesitaba la foto con alguien que no le recriminara la situación de los derechos humanos o sus cambiantes políticas internacionales.
Esa es la única seguridad en los tiempos de incertidumbre que se abren al mundo. Es difícil que Trump pueda arreglar algo en Estados Unidos o en el resto del mundo. Es mucho más fácil que lo acabe de enredar. Aquí hemos criticado con dureza la falta de acierto de la política norteamericana en Oriente Medio, pero Trump es otra dimensión de la política. Es negación e incógnita. No ha demostrado tener una sola idea válida para la solución de un solo problema, aquí o allí. Solo ha mostrado maneras contrarias a lo que debe ser un político. Pero son malos tiempos para la virtud, que escasea. También la inteligencia.
Donald Trump no es bueno para los Estados Unidos ni para Oriente Medio ni para nadie. No es la solución a nada; solo es parte de los problemas. Es una excrecencia que ha aprovechado precisamente los errores de otros y la frustración de muchos para emerger. Es un indicador de los males y deficiencias del sistema. Poco más.



* "Egyptians pelt Clinton motorcade with tomatoes" Reuters 15/07/2012 http://www.reuters.com/article/us-egypt-usa-clinton-idUSBRE86D07520120716
** "Trump met his favorite Middle East strongman. What happened next will not surprise you" The Washington Post 20/09/2016 https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2016/09/20/trump-met-his-favorite-middle-east-strongman-what-happened-next-will-not-surprise-you/
*** "Egypt’s President Sisi Invites Trump to Cairo, First to Congratulate Him for Victory" Egyptina Streets 9/11/2016 http://egyptianstreets.com/2016/11/09/egypts-president-sisi-invites-trump-to-cairo-first-to-congratulate-him-for-victory/
**** "Egypt's Sisi invites Trump to Cairo" Ahram Online 9/11/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/248648/Egypt/Politics-/Egypts-Sisi-invites-Trump-to-Cairo-.aspx
***** "Trump's victory a setback for Muslim ‎Brotherhood, say Egypt MPs" Ahram Online 9/11/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/248684/Egypt/Politics-/Trumps-victory-a-setback-for-Muslim-%E2%80%8EBrotherhood,-.aspx
****** "Politicians between hope and scepticism on how Trump administration will affect Middle East policies, terrorism" Daily News Egypt 9/11/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/11/09/politicians-hope-scepticism-trump-administration-will-affect-middle-east-policies-terrorism/

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