sábado, 19 de noviembre de 2016

Trump, Hamilton y el pueblo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Todo anticipa que será una larga y difícil batalla. Será otra guerra por las ideas, los derechos y las libertades como no se recuerda. Los avisos de que Trump es Trump se confirman sin haber pisado la residencia oficial. Es la persona que una parte de los norteamericanos ha elegido para luchar contra la otra parte bajo el eufemismo de hacer una "América de nuevo grande". La grandeza anunciada consiste en pisotear derechos, amenazar como demostración de la fuerza. Pero no todos se han achantado.
The New York Times (toda la prensa nacional e internacional lo recoge) nos cuenta un incidente producido durante la representación en el teatro Richard Rodgers, de Broadway, del musical Hamilton, uno de los grandes éxitos del teatro musical en décadas, una obra surgida modesta pero que pronto dio el salto a lo más alto, arrasando en los premios Tony y con el Grammy a la mejor grabación de teatro musicial. Nos cuenta el periódico:

“Hamilton,” the hit Broadway musical about colonial rebels shaping the future of an unformed country, took an even more political turn at the end of its performance on Friday night.
With Vice President-elect Mike Pence attending the show, the cast used the opportunity to make a statement emphasizing the need for the new administration of President-elect Donald J. Trump, a Republican, to work on behalf of all Americans.
As the play ended, the actor who played Aaron Burr, Brandon Victor Dixon, acknowledged that Mr. Pence was in the audience, thanked him for attending and added, “We hope you will hear us out.”
“We, sir — we — are the diverse America who are alarmed and anxious that your new administration will not protect us, our planet, our children, our parents, or defend us and uphold our inalienable rights,” he said. “We truly hope that this show has inspired you to uphold our American values and to work on behalf all of us.”*


El diario recoge en dos vídeos grabados con teléfonos en la sala: el momento de esas palabras dichas sobre el escenario y también la llegada entre abucheos del vicepresidente de Trump, Mike Pence. Las grandes ciudades no son el espacio más adecuado para crear un clima propicio a las apariciones de los recién electos.
Los norteamericanos se han tomado esto como algo más allá de un cambio de gobierno. Temen un cambio de vida, un intento de desmantelar más allá del legado de  Obama. Las selecciones que Trump está realizando hacen tener pocas dudas sobre cuáles son sus intenciones. Se está armando con el ala más dura en todos los campos.
Es probable que el temor a maniobras de los republicanos, como algunos señalaron, le esté llevando a hacer una demostración de fuerza eligiendo los sectores más duros y dejando que sean ellos los que libren las batallas internas para frenar los movimientos.
Pero la calle no la controlan los republicanos y pronto empezarán a aparecer manifestaciones mayores en muchos lugares. La gente necesita símbolos —metáforas, como veíamos hace dos días— para armar sus valores. Hasta el momento, a lo que se ha recurrido es al ataque ridiculizando a Trump. Ahora se trata de otra cosa: de la defensa de lo que estiman está siendo cuestionado por los que van a llegar a la Casa Blanca.


El ejemplo de lo ocurrido en el teatro Richard Rodgers es un signo de lo que viene por delante y no tendría nada de particular que la gira prevista por el musical para 2017 se convierta en un himno a la libertades y derechos amenazados por la acciones de los que llegarán a la Casa Blanca muy pronto.
La obra tiene los requisitos de oportunidad necesarios para convertirse en un fenómeno de resistencia. Nada más adecuado que el arte para ofrecer este tipo de apoyo simbólico. El diario señala: «The audience gave a standing ovation during the play at the line, “Immigrants, we get the job done,” one theatergoer, Christy Colburn, wrote on Twitter.» Hamilton se puede convertir en una pieza capaz de ofrecer las emociones, articular los cantos que sin duda van a complicar las apariciones de Trump en cualquier momento.
La BBC recoge el incidente en el teatro y muestra los tuit que se fueron enviando desde la sala al exterior. Uno de ellos dice "There was a full 3 minute standing ovation @HamiltonMusical when the King sang "On Your Own" directly at Mike Pence. This is catharsis".** Es difícil decirlo más claro.
La canción es "What Comes Next", cantada por el Rey Jorge III y su final, dicho mirando al vicepresidente electo tuvo que ser una experiencia en la sala:

Do you know how hard it is to lead?
You're on your own
Awesome...wow
Do you have a clue what happens now?
Oceans rise
Empires fall
It's much harder when it's all your call
All alone
Across the sea
When your people say they hate you
Don't come crawling back to me
You're on your own...


Hay que reconocer la oportunidad del personal de la obra y la falta de perspectiva de Mike Pence. La campaña electoral se ha acabado. Ha comenzado la campaña por los derechos de muchos millones de americanos.
La cuestión del voto popular pasa a ser importante porque Hillary Clinton consiguió más votos que Trump, pero repartidos de forma que beneficiaban a este último. Quien se quejaba y no se atrevía a afirmar que reconocería los resultados diciendo que se preparaba un fraude es quien ha resultado ser beneficiado por el sistema electoral. Demuestra la capacidad de Trump de recurrir a cualquier bajeza, como lo hizo durante la campaña.


El día 11 todavía se ampliaba el número de votos en cada recuento conseguido por Clinton. No servirá de mucho por el sistema de "colegios", pero sí como referencia moral contra Trump. La América de Trump ha ganado la presidencia pero no ha ganado el país. Tiene mayoría en las cámaras, pero no en las calles. No hay números para hacer una revolución y eso lo saben los políticos que tienen que seguir o secundar a Trump. También los que están en las ciudades, donde sus mayorías son muy grandes a favor de Clinton, que ha dejado de ser lo importante pasada ya la elección. Ahora lo que cuentan son los derechos. Y la gente no está dispuesta a perderlos sabiendo que son mayoría en el país. No es la presidencia lo que se discute, sino lo que puede hacer desde ella.
El voto pasa a ser una referencia. Lo que Trump pretendía, se vuelve contra él. Ha sido quien se ha beneficiado del sistema. Ya ganador, seguía apostando a favor del "voto popular". Los estrategas y asesores le han debido advertir lo que podría ocurrir: está dando armas a sus enemigos.
Lo que es cierto es que nadie da la batalla por perdida. Como en la canción de Hamilton, el pueblo ha empezado a decirle a su nuevo emperador lo que piensa de él con claridad.


* "Mike Pence Saw ‘Hamilton.’ The Cast Had Something to Say." The New York Times 19/11/2016 http://www.nytimes.com/2016/11/19/us/mike-pence-hamilton.html

** "Mike Pence, VP-elect, booed at Hamilton musical" BBC 19/11/2016 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-38036872



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