miércoles, 30 de noviembre de 2016

Si supieran qué hacer con ellos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
The Economist publica hoy un artículo titulado "Another Arab awakening is looming, warns a UN report" del que me interesa resaltar la ´frase que lo cierra: "If only their rulers knew what to do with them." La frase, que se refiere a los jóvenes, creo que es lo suficiente clara sobre la forma en que ese despertar citado se percibe. 
La publicación se hace eco del informe de Naciones Unidas presentado el 29, ayer, sobre lo que es posible esperar en este tiempo que viene de una región, los países árabes, en la que queda poco margen para un futuro que pueda ser planteado como motivo de esperanza.
El presente se hace más o menos duro en función de las expectativas de futuro que se puedan plantear en cada momento. Es la esperanza la que nos permite soportar el presente y la desesperanza la que nos lanza contra lo que percibimos como obstáculo, encierro o limitación. El informe no deja mucho lugar a la esperanza. Recoge The Economist:

As states fail, youth identify more with their religion, sect or tribe than their country. In 2002, five Arab states were mired in conflict. Today 11 are. By 2020, predicts the report, almost three out of four Arabs could be “living in countries vulnerable to conflict”.
Horrifyingly, although home to only 5% of the world’s population, in 2014 the Arab world accounted for 45% of the world’s terrorism, 68% of its battle-related deaths, 47% of its internally displaced and 58% of its refugees. War not only kills and maims, but destroys vital infrastructure accelerating the disintegration.*

Es difícil tener esperanza cuando esa es la tendencia y esas son las expectativas. Las cifras espantan por su claridad. Si los actos de terrorismo que padecemos nos preocupan, es preciso hacer un gran esfuerzo para imaginar ese 45% que padece una población. Por mucho que nos indignen y horroricen los atentados que padecemos, son poca cosa en comparación con la tensión, la angustia que tiene que ser vivir en zonas donde un día tras otro actos tan simples como ir al mercado, asistir a una boda, etc. suponen una elevada posibilidad de muerte y sufrimiento. No es la estadística de los muertos lo peor, sino la convivencia mental con la muerte, con el miedo como forma de "normalidad" maldita que es necesario dominar para que esos pequeños actos cotidianos no se conviertan en momentos de una crueldad infinita.


La mentalidad del árabe es un gran misterio. Las visiones más claras de su situación, de la causa de sus males, le son expuestas por sus mentes más preclaras, pero las rechaza con aire ofendido. Pocos pueblos han despreciado más a las personas que les hablaban honestamente de las causas de sus fracasos, los que han denunciado sus males crónicos. Hay una larga lista de perseguidos, silenciados, condenados, repudiados... por intentar ayudarles a llegar a una luz que no se quiere ver.
Por el contrario, pocos pueblos han seguido a más farsantes, bendecido a sus propios dictadores, torturadores, opresores, aclamándolos y besando sus manos, creyendo sus promesas. Han creado estados represivos que han pisoteado sus esperanzas sin que haya sido obstáculo para que muchos besaran las imágenes de aquellos que les explotaban creando mares de corrupción e ignorancia en su beneficio. Han sido expertos en manejar el hambre y los favores, la ignorancia y el desprecio de sus pueblos; pese a ello muchos han sido tan amados como odiados. 
Han logrado además que les crean en sus mentiras, liberando sus responsabilidades en otros. Es difíicl evitar crecer en el odio si constantemente te están señalando que tus males proceden de fuera, que son los otros los responsables de tu miseria y abandono.
Escriben en The Economist con los datos del informe de Naciones Unidas:

Yet governance remains firmly the domain of an often hereditary elite. “Young people are gripped by an inherent sense of discrimination and exclusion,” says the report, highlighting a “weakening [of] their commitment to preserving government institutions.” Many of those in charge do little more than pay lip-service, lumping youth issues in with toothless ministries for sports. “We’re in a much worse shape than before the Arab Spring,” says Ahmed al-Hendawi, a 32-year-old Jordanian and the UN’s envoy for youth.*


Es la juventud la que pierde la ilusión por mejorar sus pueblos, sabedora de que de poco servirá. La experiencia de la Primavera Árabe ha sido demoledora para los que albergaban alguna esperanza de reforma en muchos de estos estados. Es terrible que países en los que hay tanto por hacer, los jóvenes sean desplazados, ignorados y enviados a buscarse el futuro personal renunciando al colectivo.
La explicación es muy compleja, necesitada de un debate que se le niega: es el bloqueo del pensamiento, la incapacidad de evolucionar por eliminación de todo aquello que pudiera suponer cambio. Se prefiere vivir en un círculo en el que no se avanza, como si de un caballo de noria se tratara, antes que plantearse una evolución que saque de la miseria, de la violencia y la ignorancia.
La estrategia es siempre el engaño de la juventud, el frenar a las mujeres. Nada debe cambiar para que las mentalidades más caducas se mantengan en el poder y respaldándolo para poder reproducirlo en las parcelas que cada uno controla. El sistema les permite la violencia, la justifica. La violencia contra el joven en el nombre del padre, contra la mujer en el nombre del padre o marido, hermano o hijo. 


No tiene nada de particular que aumente el peso de la religión. Pero no es la del diálogo o el amor sino la que permite sentirse por encima de otros, de paganos y herejes, de mujeres. Es la que sirve para dar salida a la frustración que el sistema produce.
Y toca ya. Dice el informe:

Though less likely to vote than the global average, young Arabs are much more inclined to protest. The UN report notes that Arab protest movements tend to come in five-year cycles. North Africa’s unrest spiked in 2001, 2006 and 2011, each time more turbulent than the last. Another bout seems due. Young Arabs, the report says, “may prefer more direct, more violent means, especially if they are convinced that existing mechanisms for participation and accountability are useless.”
The new generation, it says, is “the largest, the most well educated and the most highly urbanised in the history of the Arab region”. Thanks to social media, they are more in tune with the world than ever. If only their rulers knew what to do with them.*

Sería irónico que esa pauta de los cinco años se cumpliera como un destino del que no se puede escapar. Sin esperanza, solo queda la rebelión inútil, cíclica, una rueda sin apoyo que gira en el aire.
La lectura del informe de Naciones Unidas es deprimente. No puedes dejar de pensar, tras cada línea, en las experiencias frustrantes y frustradas de Libia, de Siria, las malogradas de Egipto. Túnez se salva de momento porque se han defendido con uñas y dientes, sobre todos las mujeres, sabedoras de ser las primeras víctimas de la barbarie retrógrada. La vergüenza del caso sirio en donde se percibe el empecinamiento feroz en la destrucción entre islamistas y el régimen. Han preferido ver destruido, desolado un país entero antes que poder crearle un futuro habitable. Pero es del futuro de lo que se huye. Es la parálisis mental, social, la aniquilación del movimiento. ¿Es recuperable Siria para la vida o es ya un desierto? ¿A qué se le puede llamar victoria sin que salgan los colores?
"If only their rulers knew what to do with them..." ¡Terrible frase! ¡Verdad terrible! 




* "Another Arab awakening is looming, warns a UN report" The Economist 29/11/2016 http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21710934-arabs-make-up-just-5-worlds-population-they-account-about-half




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