sábado, 12 de noviembre de 2016

Si novedad en las calles o la no protesta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tras inventar el "no-coup", Egipto ha inventado la "no-protesta", realmente un gran invento que hace avanzar las tácticas de disolución de los problemas reales. El titular de Ahram Online nos lleva hasta ayer, 11 del 11, el día señalado para la llamada "protesta de los pobres": "Quiet streets in Egypt on Friday despite protest call"*. Lo que se venía esperando desde hace tiempo, la llamada a los pobres, que son cada vez más, para que manifestaran sus quejas frente al gobierno se quedaron en la "no-protesta", que en Egipto algunos tomarán como apoyo al gobierno en sus políticas económicas.
Hagamos historia: lo más interesante de la protesta es que no tenía promotores fijos. Por supuesto, cuando algo no tiene promotores son los Hermanos Musulmanes los que todo el mundo piensa que están detrás. A los islamistas les interesa hacer creer que ellos son los que están detrás de una protesta si es masiva y al gobierno le interesa también que sean los Hermanos los que parezcan como desestabilizadores, ya que es la estabilidad lo que se considera la panacea del sistema, "estabilidad y seguridad", para ser más precisos con las afirmaciones del presidente.
Aunque todo el mundo considera que hay motivos más que suficientes para protestar dada la situación —que luego veremos—, lo cierto es que nadie quería verse envuelto en una convocatoria tan poco clara y con la amenaza de verse puesto al lado de los islamistas. La estrategia islamista, dado el rechazo popular entre los egipcios, pasa por no figurar en primer término de nada y, en todo caso, como suelen hacer, sumarse si la cosa funciona y dar a entender que son ellos los que recogen y defienden las demandas del pueblo egipcio. Una tontería, pero lo hacen así habitualmente.


La estrategia del gobierno, en cambio, ha sido airear mucho la manifestación, con lo que obtenían varias cosas importantes: a) que los grupos políticos se desmarcaran de la manifestación por temor a ser considerados desestabilizadores o enfrentarse al presidente en sus políticas económicas; y b) que la gente cogiera miedo de lo que podría acabar pasando. Detenciones, descubrimientos de armas, etc. son las noticias que han salpicado los medios egipcios estos días para preocupación de las personas sensatas que decidieron tragarse sus problemas cotidianos, que son muchos, ante lo que podría ser peor: ser acusados de simpatizantes de los Hermanos y acabar detenidos.
La situación de los egipcios es dramática en más de un sentido, tienen que tragarse las medidas desastrosas para su situación y la única opción que no lo empeora es callarse imitando lo que hizo su presidente durante diez años con un refrigerador solo con agua. Pero a los egipcios ya no solo les cuesta mucho la comida para meter en el refrigerador: les cuesta mucho más que le costó al presidente el mantenerlo encendido, ya un lujo a los precios que se les ha puesto la energía.
Durante días, la Policía y el Ejército han exhibido músculo en las calles de El Cairo. Se trataba de quitar las ganas de salir a los que decidieran salir a protestar. Los medios se han preocupado mucho de esto y le han dado una atención constante. Ahram Online contaba ayer mismo, al comienzo del día, la actitud de los medios en un apartado dedicado a ellos del largo artículo titulado "Egypt's 11 November: Anonymity and concern hover over 'Friday's protests'":

Ahmed Moussa, one of the prominent media anchors known for his affirmative pro-government stances, warned viewers in an episode on 7 September of the “Poor Movement," which he said was led by the Brotherhood domestically and internationally in an attempt to exploit the “price spikes” situation.
Moussa showed screenshots from several websites he said were affiliated with the Brotherhood, including the El-Mesryoon portal and that of the Freedom and Justice Party, and quoted the alleged leader of the movement, El-Omda.
“Don’t let anyone use you and your agony like they used you in the January 25 days: the Brotherhood, the fifth column, El-Baradei, Revolutionary Socialists and others,” Moussa said.
Moussa added that “not a single noble, patriotic citizen is involved in this," referring to the protests as part of a “conspiracy” to “topple the state."
MP Mostafa Bakry, has begun sharing news about the Brotherhood’s intentions to “spread chaos." He has shared documents of “assassination lists” before 11/11, including 25 figures public figures, from media personnel—including Bakry himself—to military officers, police officers, and judges.
Ibrahim Eissa, a prominent journalist, writer, and night show host, told audiences on Monday that it was in “the best interest of some security institutions that people become afraid of 11/11. It is also in the interest of terrorist groups that [Egyptians] become nervous about the calls."
Eissa is known for being highly critical of the government, but said repeatedly that he believes "nothing will happen on 11/11."**


Es interesante ver las tres intervenciones que recoge Ahram Online. Las dos primeras son las versiones apocalípticas de las posibles manifestaciones y de sus intenciones para derribar al gobierno "sembrando el caos".  Se aprovecha para esparcir elementos negativos, sin fundamento alguno, contra todos aquellos que puedan elevarse críticamente contra el gobierno, incluido ElBaradei o los socialistas que no se sabe muy bien que hacen en esa lista negra. Pero esa es la táctica habitual de las fuerzas mediáticas que sostienen al gobierno: descalificar, calumniar, etc. a cualquiera que pudiese recoger el descontento, con o sin manifestaciones. Obsérvese la afirmación de que el 25 de enero, la revolución que hizo caer a Mubarak (no a su régimen), es incluida en la lista negra, que fueron manipulados por los islamistas. Es la forma de justificar el "no-coup" que es presentado no como un golpe de Estado sino como una "rectificación" para que los islamistas no secuestraran la voluntad popular. Ese es el argumento que justifica todo de forma constante: El-Sisi salvó la revolución devolviéndola al pueblo.
Pero finalmente apenas nada ha sucedido el "11/11", dando la razón a Ibrahim Eissa. Un día tranquilo con las calles llenas de militares y policías.
Lo complicado ahora es saber si no ha pasado nada porque 1) la gente tenía miedo y no se manifestaron; 2) los Hermanos Musulmanes no querían manifestarse pero sí que la gente sintiera miedo; 3) la gente no se manifestó como apoyo al gobierno y sus medidas económicas, es decir, por patriotismo masoquista;  o 4) se trataba simplemente de una inexistente convocatoria destinada a evitar que las protestas reales se produjeran.


Según el grado de complejidad que esté cada uno dispuesto a aceptar, puede elegir la que más le convenza. Para muchos, esta "no-protesta" ha servido precisamente para evitar las protestas que se avecinaban con los efectos de la caída en picado de la libra, el aumento de los precios y los recortes de las subvenciones. El miedo a una matanza habría dejado a la gente en sus casas para evitar verse envueltos en los rifirrafes con los islamistas. Los dos atentados con las muertes de generales tampoco habrían ayudado mucho a tener unas manifestaciones tranquilas.
El diario Al-Masry Al-Youm muestra unas fotos de lo que califica como detenciones en Alejandría. No parece que fuera mucho, la verdad, y da la impresión que los dos agentes se llevaron a algún manifestante para protegerlos de la señora que vistiendo una camiseta de al-Sisi y envuelta en una bandera egipcia arremete contra ellos. Son un par de agentes de calle lo que intervienen y se llevan a dos. Puede ser hasta una disputa callejera al paso de la señora patriótica.


Con el titular "Egypt imposes big security clampdown, protests fail to materialize", Egypt Independent abre una sección en su información para hablar de "Dissent crushed" y señala en ella:

Many ordinary Egyptians and activists believe the heyday of street politics is over. After taking power, Sisi crushed dissent and has applied a protest law so strictly that few dare to come out, despite rising public anger.
State media reported police surrounded the entrances of Cairo and other cities to ensure that members of the Muslim Brotherhood did not enter.
The interior ministry said on Thursday that it confiscated a cache of arms and ammunition hidden in a graveyard and house by the Brotherhood in Fayoum province, southwest of Cairo.
The ministry also said it raided five bomb factories around the country on Wednesday, accusing a militant group of coordinating with the Muslim Brotherhood to attack police checkpoints on the eve of the protests.
Stung by street revolts that have made life worse rather than better, many people said they would stay at home.
Reuters spoke to five activists who all said protests would achieve little and feared violence if they did materialize.
"The revolutionary bloc is reticent to protest. We now know that any street action leads to bloodshed. There is no result we can achieve [through protest] with this regime," said Malek Adly, a human rights lawyer with the Egyptian Centre for Economic and Social Rights.
Sisi came to power promising economic reform and stability but problems have piled up. With a budget deficit of 12 percent and a looming funding gap, Egypt has now reached a preliminary deal with the IMF for the US$12 billion loan in August this year.***


Con estas perspectivas, con un parlamento prácticamente mudo y una calle temerosa, los egipcios acaban dando por buena la feroz crisis que tienen encima.  El apoyo del bloque mayoritario a la política del gobierno excluye casi cualquier posibilidad de cambiar en algo las políticas tomadas. Hay algunas voces que apuntan a medidas menos lesivas, pero no van a hacer cambiar nada de las decisiones políticas.
Las medidas tomadas suponen un choque brutal para la economía de la gente. No es que sean recortes en las subvenciones, es que quedan con el valor de su dinero reducido y la inflación en el 14% prácticamente. Con todo subiendo, especialmente la energía entre un 25% y un 40%, el sueldo de los egipcios se queda convertido en muy poco.
Con este panorama, el Ejército se ha hecho con el control de los productos subvencionados. El sentido de la medida tiene diversas interpretaciones, desde la de no fiarse de los ministerios, en donde los funcionarios usan de diversas maneras los productos que deben distribuir, hasta la necesidad de reforzar la imagen idealizada del Ejército como distribuidor de lo necesario. Los soldados empaquetando productos y vendiéndolos por las calles nos da una imagen de la situación egipcia, no porque no hayan estado los militares haciendo de todo, hasta atendiendo turistas en los clubes barcazas del Nilo en épocas buenas, sino porque ahora es esencial mantener la imagen. Esa el equivalente a las inauguraciones de las obras públicas por al-Sisi de uniforme. Se trata de que el Ejército egipcio siempre esté considerado como el límite de la subsistencia del país en todos sus estratos.


El desastre acumulado de la economía egipcia tiene muchos factores, entre ellos el peso del Ejército en una economía manipulada y subvencionada, con fábricas y empleados militares, sin pagar impuestos y con un presupuesto no controlado por patriotismo, según se dijo en el parlamento cuando se preguntó.
¿Qué opciones les quedan a los egipcios entre lo malo conocido y lo peor por llegar? Daily News Egypt acaba de publicar un artículo titulado "Egyptians struggle to cope after two uprisings: analysts"**** preguntando precisamente este cuestión a analistas políticos. La falta de eficacia de la llamada a las calles parece sentenciar la vida política con una mayor represión política —se ataca de nuevo a las ONG de Derechos Humanos— y el aburrimiento y pesimismo de los egipcios ante soluciones que pasen por la acción. Los analistas consultados desconfían de la posibilidad de un tercer levantamiento.
Se recogen las opiniones del antropólogo político Ammar Ali Hassan, quien señala el bloqueo en el que se encuentran y la pérdida de confianza en la política, en especial en el proyecto de los islamistas, a los que los egipcios han visto en su verdadera cara, con su uso interesado de la democracia para lograr sus fines.

“The Islamist project has never proved itself as an alternative to the failure of liberal leftist and nationalist projects during the post-independence era of the Arab states,” Hassan emphasised.
Hassan believes that authoritarian regimes have always been keen on stigmatising any elite that could help people gain more knowledge about their rights. They always—successfully—do that with the help of their media arms, in order to alienate people from the potential emergence of public figures that could defend their rights and raise their demands.
Although the current regime has been keen on recreating the death of politics, Hassan said, this goal seems impossible to achieve. Egyptians will always remember that they had the power to overthrow two presidents in three years, he concluded.****


La visión de Ammar Ali Hassan es poco optimista porque las circunstancias económicas condicionarán las políticas. Ningún proyecto ha prosperado, quizá porque ninguno ha sido sincero con el propio pueblo egipcio y solo ha buscado su control, algo a lo que han antepuesto cualquier otra circunstancia. El estado calamitoso de Egipto no es el resultado de una ideología sino de un reparto de poder y beneficio desde el estado y la creación de una dependencia para poder hacer u obtener. ¿Les queda a los egipcios solo el sueño de haber hecho caer a dos presidentes? La historia está por determinar  las circunstancias de cada caso más allá de las mitificaciones.
El otro analista consultado no tiene una visión mucho más optimista:

Said Sadek, a political anthropology professor at the American University in Cairo, believes that the potential for another revolution in Egypt is almost impossible. Since the 2011 and 2013 uprisings, Egyptians have become concerned about their future as they saw the collapse of many neighbouring countries, he explained.
The revolutions have caused tension among Egyptians for a while and they are gradually cooling off. That’s why a third revolution or a new revolutionary wave is highly unlikely, in Sadek’s point of view. Egyptians now see a revolution as an unsuitable mean for real change, he added.
The two uprisings made Egyptians feel that revolution is not the solution, he stated. Gradually, they began to accept authority as a better option than chaos. That’s why a third revolution is not feasible for the time being. But changes in the political culture occurred—rulers are no longer sacred and cannot stay in power forever, Sadek explained.
He believes that Egyptians mainly feel helpless and that economic deterioration is their main concern.
Sadek added that although Egyptians see that the economy is in a very bad state, they still fear that things will go further out of control. They are afraid of more poverty, instability, lack of security, and the unknown future.
In the last few months, the media has been preparing the public for an inevitable increase in prices, subsidy cuts, and currency devaluation. There is public resentment and helplessness towards the situation.
Sadek says that the faltering economy is severely hitting the middle class, a class that seeks economic security above of ascendance to a higher social class.****

Pocas esperanzas de que llegara una tercera revolución, ni la "de los pobres" ni ninguna otra, señalan ambos analistas. Las aspiraciones egipcias han quedado reducidas a la supervivencia y esta solo llega de la mano de los militares, cuya imagen se ha construido como una alternativa al caos y a la violencia, por un lado,  y al hambre por otra. Sin embargo, en ambos analistas hay unas ciertas señales de aviso: los egipcios puede que no se conformen y que reclamen por otras vías, aunque no se especifiquen cuáles. El sistema electoral está diseñado para debilitar a los partidos y respaldar al gobierno, la ley antiprotestas para evitar que salga nadie a la calle y los medios para sembrar miedo y apología del líder, como se ha visto en la "no-manifestación". Con este panorama, ¿qué queda?


Las palabras finales de Sadek son para recordar algo que ya recogimos hace unos días, la caída de la clase media egipcia entre 2000 y 2015 ha sido del 15% al actual 5%. Literalmente, se ha exterminado a la clase media. Finalmente, el analista concluye:

The social fabric has never been worse, Sadek explained, since after two uprisings, the middle class is losing its ambition and people of lower income are still seeking basic necessities, like food, medicine, housing, and security. Meanwhile, the upper class thirsts for more political influence, security, and business opportunities through exploiting government resources.****

Quizá en estas últimas palabras se pueda resumir el drama de la vida egipcia: una insaciable clase dirigente que ha vivido de parasitar a su propio pueblo durante décadas, usando la represión y la falsa política para mantener un sistema del que el Ejército, Policía y Jueces han servido de garantía. Las palabras del nefasto ex ministro de Justicia al-Zind señalando que solo los hijos de los jueces deberían ser jueces no era solo un insulto al pueblo egipcio sino una manifestación de realismo maquiavélico. 
La gran ventaja de que haya pobres es que puedes dar limosna.

Doaa Eladl


* "Quiet streets in Egypt on Friday despite protest call" Ahram Online 11/11/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/248821/Egypt/Politics-/Quiet-streets-in-Egypt-on-Friday-despite-protest-c.aspx
** "Egypt's 11 November: Anonymity and concern hover over 'Friday's protests'" Ahram Online 11/11/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/248584/Egypt/Politics-/Egypts--November-Anonymity-and-concern-hover-over-.aspx
*** "Egypt imposes big security clampdown, protests fail to materialize" Egypt Independent 12/11/2016 http://www.egyptindependent.com//news/egypt-imposes-big-security-clampdown-protests-fail-materialize 
**** "Egyptians struggle to cope after two uprisings: analysts" Daily News Egypt 12/11/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/11/12/egyptians-struggle-cope-two-uprisings-analysts/

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