sábado, 26 de noviembre de 2016

La entrevista portuguesa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La pregunta que muchos egipcios y personas de otros países se hacen una pregunta: ¿en qué país vive su presidente, Abdel Fattah al-Sisi? Lo del famoso "síndrome de La Moncloa español" es una broma en comparación con lo que ocurre en Egipto. A los que desconocen el sentido del término, se refiere a la pérdida progresiva del sentido de la realidad que se presupone el vivir en el Palacio de La Moncloa, residencia de los presidentes del gobierno. Se acuñó pronto en la democracia española este término y se saca a colación en los segundos mandatos cuando los presidentes empiezan a mostrar síntomas de aislamiento encerrados entre los muros de su residencia.
Pero lo del presidente egipcio excede cualquier forma de aislamiento y entre más bien en los mundos paralelos, dimensiones ocultas de la realidad o cualquier otro factor esotérico. Esto se manifiesta sobre todo en sus viajes al extranjero, en los que se empeña en refutar todo lo que se le dice con la respuesta de que están mal informados. Ya se lo dijo a los propios egipcios y lo repite siempre que tiene ocasión.
A los extranjeros les dice que no hagan caso a los medios egipcios y a los egipcios que no hagan caso a los medios extranjeros. Quizá por eso llama a los directores de los periódicos locales a explicarles qué y cómo deben expresar lo que ocurre en el país. Los directores vuelven con las lecciones teóricas aprendidas y el campo bien delimitado.
Un poco más complicado lo tiene cuando sale al extranjero y tiene que estar desmintiendo todo lo que el mundo sabe que pasa en Egipto menos él o, en su propia versión, fruto de malentendidos y conspiradores. El modelo paternal que se reproduce presidente tras presidente en Egipto adquiere en Abdel Fattah al-Sisi una dimensión pedagógica realmente insólita. No sabemos si ve Egipto como un cuartel, como una escuela o una mezcla de ambas.
Su viaje a Portugal ha dado lugar a una entrevista en la que el delirio alcanza posiciones realmente notables. La visita no es plato internacional de gusto porque inmediatamente surgen los recordatorios de la situación egipcia, que lejos de arreglarse con el tiempo se va volviendo más conflictiva con las medidas que intentan silenciar las críticas con distintos métodos.
La oficial RTP, con el titular "Presidente egípcio em Portugal debaixo de críticas de ONG", daba así la noticia de la visita:

Abdel Fattah al-Sissi está esta segunda-feira em Portugal, para a primeira visita de Estado de um Presidente egípcio a Lisboa em mais de duas décadas. Uma visita de Estado que não agrada à Amnistia Internacional, que acusa o Chefe de Estado de atos de repressão e tortura, prisões arbitrárias e limitação à liberdade de expressão.*


Creo que difícilmente un medio oficial puede mostrar menos entusiasmo con una visita que esas dos frases: en la primera se dice que llega y en la segunda se da voz a las acusaciones de represión, torturas, etc. El audio que acompaña a la noticia es de una activista que describe la situación de Egipto de forma bastante negra.
El discurso del presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, tal como se recoge en la web gubernamental**, comienza hablando de la alegría por recibir a un presidente egipcio más de veinte años después, pasa a dar las gracias por el apoyo a la candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas del portugués Antonio Guterres y, en tercer lugar, comienza a aparecer la expresión "derechos humanos" en dos de cada tres frases. Después se reconoce la posición geoestratégica de Egipto y finalmente se congratula por la posibilidad del desarrollo bilateral. El discurso es de 4 minutos y 42 segundos. En el minuto 1 con 46 segundos se mencionan ya por vez primera los "derechos humanos"; en 2' con 21'' se vuelven a mencionar, hablando del desafío que suponen en el camino. En el 2' con 51'' de nuevo menciona los "derechos humanos", para volver a hacerlo cinco segundos más tarde (2' 56''). En el minuto 3 del discurso, el presidente Marcelo Rebelo de Sousa pasa al cuarto punto, la posición geoestratégica. Es decir, de un discurso de 4 minutos con 46 segundos, se han empleado 1' con 15'' hablando de derechos humanos, justicia social, respeto a la diversidad, etc. que son los aspectos desarrollados entre medias. Si consideramos que la primera parte es recordar que hace tiempo que no venía un presidente egipcio, después dar las gracias por el apoyo a Guterres, es decir, cuestiones más protocolarias, el discurso se reduce a la mención de los derechos humanos y la importancia que tienen y a la mejora futura de las relaciones bilaterales y la cooperación.


Cuando se buscan reacciones a la visita de la prensa portuguesa, prácticamente no existen y las primeras que copan los buscadores son las egipcias, señal de que se le ha dado mayor protagonismo.
Egyptian Streets reproduce el resumen de la entrevista realizada por la RTP con el presidente egipcio. Lo hace con el título "There is No Room for Dictatorship in Egypt, Sisi Tells Portuguese TV" y su contenido es el que hace dudar seriamente sobre la realidad en la que vive o quiere transmitir:
Las primeras líneas nos dejan desconcertado, tal como debieron dejar también al entrevistador:

President Abdel Fattah Al-Sisi said there is no longer room for dictatorship in Egypt, in an interview with Portuguese TV network RTP Tuesday night.
When confronted by the interviewer that he may sometimes be dubbed “a dictator,” Sisi laughed and said there is no room for dictators in Egypt and that there is a transfer of power every four years.
“No one cannot stay on [as president] after their term is over,” he asserted, “according to the law, to the constitution and to Egyptians’ will.
“There is no dictatorship in Egypt; every four years, the people can elect a new president,” he continued, “and this is one of the January 25 revolution’s achievements.” ***


Es sorprendente que el argumento de confirmar la democracia por la cuenta de los cuatro años ignore que él mismo se encargó de que su predecesor en el cargo, Mohamed Morsi, no los terminara. La revolución del 25 de enero se saca como fecha y no la del 30 de junio, que es la que gusta más ahora, es decir, el "no-coup". Los islamistas fueron un fiasco en el poder, pero lo ocurrido después tiene más versiones que la oficial. Dando por bueno que el pueblo egipcio quisiera librarse de Morsi y los Hermanos Musulmanes, eso no hace democrático al régimen posterior si no se avanza en esa dirección. Es lo que le ha dicho el presidente portugués entre líneas y en todos los tonos. La democracia exige el respeto a los derechos humanos.
Aunque se comprendan muchos de los problemas de Egipto, el mayor de sus problemas es la insistencia del presidente y los que le apoyan en que ya hay democracia. Aquí lo hemos señalado muchas veces: considerar que la hoja de ruta está concluida, como se ha señalado insistentemente, con la elección del parlamento es engañarse y pretender engañar a todo el mundo. ¡Pobre democracia sería la egipcia si estuviera concluido el proceso democrático!

Las leyes que se han ido desarrollando —quizá con la excepción de la constitución, que se vulnera constantemente— no han tratado de ir hacia la democracia sino, al contrario, debilitar las opciones democráticas para fortalecer el protagonismo presidencial y, por ende, militar. Egipto sigue teniendo gobiernos de militares después de la revolución contra otro militar vestido de paisano, Hosni Mubarak. Nada ha cambiado y, algo peor, para muchos la represión es ahora mucho mayor que en la época de Mubarak, lo que ha hecho reavivar el gusto por el viejo dictador que se pasó 30 años en el poder usando una Ley de Excepción que dejaba en suspenso las demás. Hoy al-Sisi usa una similar, la "ley anti-protestas" con el mismo fin. La administración sigue siendo la misma y se siguen reproduciendo los mismos males de corrupción, quizá agravados por la reducción del tamaño del pastel y el apetito de los tiburones. El parlamento se hizo mediante una ley que evitaba que se formara cualquier mayoría alejada de la presidencia. No es un parlamento sino una cámara de apoyo en la que se han dejado algunas voces discrepantes para fingir unos debates inexistentes. La calidad de la cámara es ínfima con algunas excepciones que no salvan al conjunto. La propia prensa egipcia ya ha identificado a los actores principales a través de las barbaridades contra las mujeres, los emigrantes, etc.
Pero todo esto no existe en el mundo de al-Sisi:

In his interview, Sisi denied that there are scores “unjustly imprisoned,” boasting that a recently-formed committee is still looking into cases of young detainees, after an initial group of 82 detainees was pardoned last week.
“I don’t want to give figures,” he said, “but if there is just one person jailed unjustly it is one too many.”
The committee is currently preparing another list of cases to be potentially pardoned, reportedly focusing on prisoners of conscience, journalists, those with severe health conditions and detainees over 80 years old, excluding those involved in violent acts, according to the National Council for Human Rights.
Sisi said that the number of cases being reviewed by this committee does not exceed 500.
“They are not thousands [as claimed] at all,” he maintained.
The Egyptian president also urged those interested in Egypt’s affairs not to judge only through media reports.
He maintained that Egypt is a state that respects the rule of law and takes no exceptional measures.
He defended Egypt’s judiciary, saying that there are no “unfair trials,” since the judiciary is independent.***

Las viejas dictaduras hacían lo mismo, soltaban algunos presos cuando llegaban visitas internacionales para poder ofrecer una cara más amable o dar la esperanza de que se iba en un mejor camino. Los liberados descubren ahora que han sido una excusa para "congraciarse" con los "jóvenes", primero, y ofrecer una coartada en el viaje a Portugal. Pero para que te "liberen" primero te han tenido que "detener". Ese aspecto no parece importarle porque se apoya en una de las mayores falacias del régimen, la independencia de la judicatura. No se ha cambiado nada de la administración de la época de Mubarak, que creó una casta judicial para evitarse problemas. El argumento de que los jueces son independientes y que hacen lo que ellos quieren y no lo que se les ordena es realmente sonrojante ante la cantidad de casos, incluidos juicios masivos, detenciones arbitrarias, desapariciones, etc. El argumento más claro de esta falta de independencia fue hacer ministro de Justicia al presidente del Club de Jueces. De no ser un bocazas, todavía sería el ministro. Fue cesado por soltar una expresión que consideraron un insulto a Mahoma no por una mayor independencia.


Diversas organizaciones internacionales de juristas han condenado la situación egipcia precisamente por su falta de independencia. Aquí las hemos recogido en ocasiones. Pero la estrategia de al-Sisi es hablar de un inexistente mundo perfecto. Su mundo tiene poco que ver con el que los demás conocen y padecen.
La triste realidad es que los jueces egipcios han ido liberando a los responsables de la corrupción del régimen anterior. Están liberando a los que ellos mismos condenan por torturas o crímenes represivos contra los que nadie parece poder luchar. Las revisiones es la fórmula con la que se saca de la cárcel a los que primero se les pide que acepten los veredictos. De esta forma se mantienen penas mínimas (habría que ver dónde se cumplen) y después salen a la calle. El sistema puede ejercer la represión policial solo si saben los que la ejercen que tendrán el apoyo de las instituciones y que no van a ser perseguidos por lo que hacen al servicio del Estado y su mantenimiento.


Los excesos van más allá de la lucha contra el terrorismo. Afectan a ciudadanos que, después de décadas, siguen siendo tratados de forma abusiva por las fuerzas de seguridad, acostumbradas a actuar con casi total impunidad. La prensa estatal titulaba hace apenas unos días "Egypt prosecutors release policeman suspected in fish vendor's death on bail". Otra historia como tantas otras de muertos en las detenciones. Ello no es impedimento para que el presidente dé su versión portuguesa:

The president furthermore denied that there is torture in Egyptian prisons, saying that it is illegal.
“If this takes place, we hold those responsible accountable,” he said.
When asked about the recent two-year sentences handed down to the Journalists’ Syndicate’s head and board member, Sisi maintained that they were tried on criminal charges, rather than for stating an opinion.
“They weren’t convicted for being journalists or having an opinion,” he said. “This is a criminal case and it’s important that you know that.”
Sisi said that he accepts freedom of speech and no one is prosecuted for their opinions.
“If you follow the media in Egypt you will see that journalists are free to say whatever they want,” he said.
The US-based Committee to Protect Journalists (CPJ) said last December that Egypt is second only to China as the world’s worst jailer of journalists in 2015.***

Al-Sisi tiene respuesta para todo. La explicación de los acontecimientos llega a ser ridícula y quien le esté entrevistando llegará a pensar por sus adentros si aquel hombre que tiene enfrente se cree lo que dice realmente o solo es un profesional de la Relaciones Públicas capaz de decir con una sonrisa las cosas más increíbles.
La teoría general es que todo el mundo, dentro y fuera, está equivocado, mal informado, etc. Es difícil que un régimen acumule tantos informes negativos ante su ineficacia absoluta para resolver problemas hasta llevar al país al desastre o, si se prefiere, su incapacidad manifiesta para rectificar la situación heredada y el agravamiento de la situación hasta llegar al momento crítico en que se encuentra.


La situación heredada no puede, en todo caso, obviar los problemas creados por el régimen actual, nacido de un derrocamiento y que sigue sin tener visos de arreglarse. Lo que comienza en Oriente Medio tiene fecha de inicio, pero en muy poco casos de final. Las grietas y heridas no se cierran nunca.
Las noticias en el país idílico de al-Sisi siguen siendo preocupantes. En este paraíso de libertades, de prensa libre con la cabeza del sindicato encarcelado, de libertad de expresión en el que se cierran las fronteras a las personas, como acaba de denunciar Naciones Unidas y se recoge en el titular de Daily News Egypt "UN, local report slam Egypt’s increasing number of arbitrary travel bans":

The statement was supported by David Kaye, Special Rapporteur on the promotion and protection of the right to freedom of opinion and expression, and Maina Kiai, Special Rapporteur on the rights to freedom of peaceful assembly and of association.
“Restrictions imposed on defenders’ freedom of movement have regrettably become routine in what is seen as a broader crackdown against Egyptian civil society that has continued unabated since 2011,” said Forst, who received more than 15 travel ban cases in 2016 for human rights defenders who were prevented from travelling abroad for regional and international events.
Rights defenders, political activists, academics, and media figures have increasingly been banned from leaving the country as they attempted to travel.
[...]
Another report on travel bans was jointly issued by the Association for Freedom of Thought and Expression (AFTE) and the Cairo Institute for Human Rights (CIHRS) on Wednesday. The report accounts for 80 cases of travel bans between June 2014 and September 2016.
“Travel bans are an unconstitutional form of political retaliation and psychological harassment deployed against activists […]. The travel ban has become one of the most significant tools of repression in Egypt, aimed at indirectly deterring and intimidating Egyptians, as well as some non-Egyptians, inside and outside of the country,” read the statement.
According to the UN’s statement, restrictions are often based on investigations related to the controversial “NGOs foreign funding” case launched by the Egyptian government in 2011.****


El caso de las ONG es especialmente significativo. Aisladas en el interior, la recepción de fondos desde el exterior para hacer su trabajo es interpretada como una forma de financiación de la subversión. Las ONG ven congelados sus fondos sin más explicación y sus directivos reciben una prohibición de salir del país; son detenidos en aeropuertos cuando intentan viajar.
En este campo, se han cebado especialmente con las que tienen que ver con los derechos de las mujeres, las ONG feministas que tratan de denunciar el retroceso en casos como los matrimonios infantiles, la mutilación genital y la violencia contra las mujeres. Recordemos que en el parlamento se han levantado voces pidiendo a las mujeres que  acepten la mutilación, como ya hemos tratado aquí, o se han escandalizado porque se pida la misma pena por adulterio, entre otros muchos ataques a las mujeres en su conjunto. Lejos queda la foto de al-Sisi visitando como primera acción un hospital a llevar flores a una víctima de la violencia machista.
Las noticias de actos contra los defensores de los derechos humanos son constantes. No hablemos ya de las desapariciones, las torturas (con o sin muertes), los juicios postergados una y otra vez para castigar a los que no se juzga. De todo eso es de lo que le hablaba el presidente portugués. Y de lo que no le habló Donald Trump, al que le importa un bledo lo que ocurra a los egipcios mientras le sirva a Estados Unidos. De ahí la buena sintonía entre ambos, dos figuras que ven en la autoridad el remedio de los males. Es de Trump, por cierto, de lo último que le preguntaron en la entrevista. Otro exotismo.


Las respuestas de al-Sisi dadas en Portugal pintan un país inexistente, un parque de diversiones en el que te reciben disfrazados de faraones en la puerta. Toda la obsesión de al-Sisi es intentar crear una imagen de "normalidad" para vender al mundo que en Egipto no ocurre nada. Lo malo es que ocurre. Su pretensión es reducir al silencio cualquier voz discordante por un medio u otro, ya sea por el descrédito, por la amenaza o por el silenciamiento mediante algún tipo de maniobra "independiente" de los jueces. Su idea de "normalidad" no es democrática. Es la ausencia de contestación, algo muy diferente. No hay verdadero sentido de la democracia, sino del cirujano que va extirpando todo aquello que le molesta. Los apoyos políticos iniciales se fueron perdiendo ante el incumplimiento de los principios que justificaban el derrocamiento de Morsi. Ahora ha fabricado su propio sistema con sus propios altavoces. Sigue creyendo que mientras consiga convencer al pueblo egipcio que sin él el país será destruido, le funcionará el sistema. Le basta con que los medios oficiales se centren en los desastres libios o sirios para que la gente se encoja de miedo. Basta con proclamar unas cuantas conspiraciones extranjeras por parte de los países a los que luego va a hacerse las fotos para que el pueblo egipcio crea que le han salvado y que deben seguir haciéndolo por la eternidad.


Pero el sistema no funciona. No lo hace además en ninguna dirección. Ni la economía, la seguridad, la educación, la sanidad, etc. Persiguiendo a las personas que defiende las libertades y le critican sus maneras o el mal funcionamiento, al-Sisi solo se puede apoyar en lo peor del régimen anterior, que sale de las tumbas después de que pasara el chaparrón democrático y del islamismo en el poder, y en los que pretenden hacer negocios en el actual.
La excusa de las leyes vale poco cuando en el parlamento le están haciendo las leyes para poder controlar a la sociedad civil, ya sea la prensa o las ONG.
En Portugal se lo han dicho, como se lo irán diciendo en cada lugar al que vaya y tengan un poco de interés real por el pueblo egipcio y le desean algo mejor que lo que ahora tiene. Desgraciadamente el futuro que se construye no es para ellos, sino para apuntalar un régimen que durará más de los cuatro años que al-Sisi ha dicho en Portugal.


Los viajes son esenciales porque se trata de hacer ver que el régimen es bien visto y que pronto regresarán turistas e inversores. Sin embargo, es aquí donde es contraproducente lo que el presidente al-Sisi hace. El ejemplo italiano con el cao de Giulio Regeni es muy claro pero no ha servido de nada a Egipto; tampoco el del avión ruso hecho explotar por terroristas o la actitud tomada ante Francia en el caso del avión caído frente a Alejandría, cuyos parientes están todavía esperando los restos pasados los meses porque los franceses se niegan a aceptar la interpretación oficial egipcia.

Las simpatías que el mundo entero sintió por los egipcios el 25 de enero de 2011, por su sacrificio y por la ilusión de hacer una país más libre, un país para todos, con preocupación por los abandonados a su suerte, más justo... se desvanecieron pronto, en cuanto empezó el poder a tomar decisiones y se vio que poco o nada había cambiado, que los sueños se reprimían. Los ataques que padecen hacen que las simpatías vayan ahora a quien defiende a las mujeres, a los abandonados a su suerte, a los que carecen de voz o son encerrados por ejercerla. Muchos tratan de presentar esto como una "conspiración", dentro de esa idea de falsa normalidad que el régimen desea. Pero lo que ha hecho el presidente portugués es cumplir con su obligación de recordarlo. Los derechos humanos no son un lujoso invento occidental, sino un idea que muchos comparten en Egipto y que por ello sufren diversos tipos de castigos, encierro, prohibiciones, etc.
Desgraciadamente, no parece que el régimen vaya a cambiar. La crisis hará levantarse cada vez más voces descontentas y entonces caerán sobre los denunciantes las acusaciones de traidores y conspiradores.
Sorprendente y enigmático es el último párrafo de la entrevista portuguesa:

When asked about Trump’s statements against Muslims in the US, and the harassment they have been facing since his election, Sisi said that “every country tries to maintain its stability and security, and I understand that.”***

Renunciamos a interpretarlo. Que cada cual entienda como guste lo que haya querido decir. 



* "Presidente egípcio em Portugal debaixo de críticas de ONG" RTP 21/11/2016 http://www.rtp.pt/noticias/mundo/presidente-egipcio-em-portugal-debaixo-de-criticas-de-ong_a963494
** "Presidente Marcelo Rebelo de Sousa recebeu Presidente do Egito em Visita de Estado a Portugal" http://www.presidencia.pt/?idc=10&idi=118068&idl=2
*** "There is No Room for Dictatorship in Egypt, Sisi Tells Portuguese TV" Egyptian Streets - Aswat Masriya 24/11/2016 http://egyptianstreets.com/2016/11/24/there-is-no-room-for-dictatorship-in-egypt-sisi-tells-portuguese-tv/

**** "UN, local report slam Egypt’s increasing number of arbitrary travel bans" Daily News Egypt 24/11/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/11/24/un-local-report-slam-egypts-increasing-arbitrary-travel-bans/








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