viernes, 18 de noviembre de 2016

La crisis de los medicamentos o ¡que lo solucionen!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El sector en el que las crisis producen más angustia es sin duda el que se refiere a la salud. A otras pueden buscarse alternativas, pero lo relacionado con las enfermedades no tiene muchas salidas y especialmente si se trata de un país como Egipto con enfermedades crónicas muy extendidas, como la Hepatitis-C o la diabetes (es el 8º país en número de enfermos, con más de un 10% de la población).
Los efectos de la caída de la libra respecto al dólar han sido terribles (se ha pasado de un cambio de 8 a uno de 15 por dólar). Todo lo que se importa ha pasado a encarecerse de forma brutal y, entre lo más trágico, los medicamentos. La crisis de los medicamentos no es más que una parte de la crisis más amplia sanitaria que se refiere a los aspectos asistenciales y a la propia calidad de la medicina practicada. Ya hemos tratado en ocasiones estas cuestiones. Nos centramos hoy en la cuestión de la escasez de los medicamentos, algo que pone muy nervioso al gobierno por la importancia que tiene para los ciudadanos.
La primera lucha se produce allí donde el gobierno se siente atacado por las reclamaciones. La política económica (ni cualquier otra) no ha funcionado y la crisis después de dos años de gobierno es evidente. Pero por más que los egipcios la tengan delante y la padezcan en extremos, decirlo es otra cosa, si bien ya son muchos los que lo dicen abiertamente, como en la reciente entrevista al ingeniero Mamdouh Hamza publicada en Daily News Egypt ("Al-Sisi must make a 180-degree change to his policies to save himself: Mamdouh Hamza"*). Lo cierto es que la política se ha centrado más que en solucionar problemas en poner a buen recaudo a quienes los denunciaban, pero la falta de soluciones, la desaparición de los recursos y la necesidad de pedir préstamos oficiales al FMI ante el cierre de las fuentes tradicionales que les solucionaban la papeleta, ha hecho que la crisis estalle en toda su virulencia al devaluar la moneda, que se ha hundido. Lo que debería favorecer las exportaciones se complica por lo poco que se exporta y lo que se tiene que importar, que es mucho, se ha encarecido hasta hacerse prohibitivo. Ya no hay parches suficientes.
La fórmula (política) pasa siempre por preservar la integridad de la imagen presidencial, sobre la que gira todo. El esquema, simplificado, siempre viene a ser el mismo: 1) "mi general, tenemos un problema" y 2) "¡que lo solucionen!". Puede parecer demasiado simple, pero es una reproducción bastante fiel de lo que ocurre. Se puede comprobar en la siguiente información de Egypt Independent sobre los medicamentos:

President Abdel Fattah al-Sisi instructed Health Minister Ahmed Rady to order a national company to swiftly import medicines that are not available at hospitals and pharmacies and have no alternatives, Health Ministry Spokesperson Khaled Megahed said.
Megahed told Al-Masry Al-Youm that there are 146 unavailable medicines including drugs that cure chronic diseases and tumors.
The government will pay for the total imported costs which is estimated to reach US $186 million.
According to Megahed, the Ministry had not yet reached a solution regarding the pharmaceutical industry's emergency in the wake of the floating exchange rate. The Minister will meet with pharmaceutical representatives, in an effort to reach other alternatives away from increasing medicines prices.
After the Central Bank of Egypt (CBE) announced the pound floatation, pharmaceutical companies have notified pharmacies last week that the number of imported medicines will be reduced over the next three months, as of November 5, due to high costs.
Pharmacy owners, meanwhile, warned that the current reserves of imported drugs would not be sufficient to cover three months of demand, which have already led to a grave shortage crisis.**


El presidente dice que se arregle y deja a los demás la cuestión peliaguda de encontrar una solución. Pasará el tiempo y se seguirá en el mismo punto porque no se ha solucionado. O habrá que esperar a que se nos diga que será el Ejército el que fabricará (descubrirá, si es necesario) todo lo que haga falta para que la salud de los egipcios enfermos no se deteriore más.
Las noticias surgidas desde las asociaciones profesionales de los médicos no son buenas. Tienen desde hace tiempo abiertas varias contiendas con los ministerios, incluido el del Interior, por sus relaciones conflictivas con la Policía.
Esta vez las amenazas han ido contra la Mona Mina, del Sindicato de Médicos. El motivo son las declaraciones realizadas durante una entrevista telefónica en un programa televisivo en directo referidas a la reutilización de las jeringuillas:

An official with the Health Ministry on Wednesday said that it will sue Doctors' Syndicate Undersecretary Mona Mina over her statements that doctors in government hospitals have orders to reuse syringes due to shortage in medical supplies.
Mina made her statements in a phone-in with Manchette talk-show program on the privately owned satellite channel Al-Asema (the capital) on Tuesday.
The veteran leftist activist said she received a message from one doctor at a government hospital that they have orders to reuse syringes more than one time for the same patient due to shortages in medical supplies.
Assistant Health Minister for Curative Medicine Ahmed Mohie Al-Qased said he tasked the legal affairs department to start legal procedures against Mina over the "syringes statement", which he described as "lies and unreasonable."
Qased called on Mina to head to the prosecutor general's office and deliver any evidence that proves the authenticity of her claims, rather than spread confusion in society.
The assistant health minister told Al-Masry Al-Youm that the ministry has a project to set up a factory for self-destructing syringes, and wondered "then how can government hospitals demand the reuse of syringes for more than one time?"
Qased added that the ministry has a stockpile of medical supplies to ensure that the demand of hospitals is met for at least two years.***


Mona Mina se ha defendido asegurando que ella no ha dicho que sea una práctica general ni una orden dada, sino un caso específico que le refirió uno de los médicos del Sindicato.
La salud y la política se entremezclan pues es evidente que la Sanidad debería ser una línea prioritaria para la administración. Sin embargo, el abandono es muy grande y los peligros de contagios no son nuevos. Es raro que alguien no conozca directamente casos de negligencias, falta de atención o la compra de medicamentos cuando llegan a España, ya sea por diferencias de precios, falta en las farmacias o "poca eficacia" del producto debido a diferentes circunstancias, entre ella la posible falsificación.
Son muchas las sombras que cubren el sistema sanitario en Egipto. En 2015, la revista académica Social Sciences publicó el resultado de una investigación sobre los subsidios en la sanidad egipcia con el título "Who Benefits from Public Healthcare Subsidies in Egypt?". El artículo lo firmaban Ahmed Shoukry Rashad y Mesbah Fathy Sharaf, ambos pertenecientes a la universidad egipcia de Damanhour y a la de Marburgo (Alemania) el primero, y la de Alberta (Canadá) el segundo. Las conclusiones a las que llegan son estas:

We found robust evidence that in Egypt, public healthcare subsidies associated with University hospitals are pro-rich and have inequality increasing effect, while subsidies associated with outpatient and inpatient care provided by the MOHP have not been pro-poor but have inequality reducing effect (weakly progressive). While it is widely perceived that the poor benefit the most from the health subsidies, the findings of this study refute this hypothesis in the case of Egypt. Poverty reduction measures and healthcare reforms in Egypt should not only focus on expanding the coverage of healthcare benefits but also on improving the equity of its distribution. Addressing the problems associated with HIO facilities, improving the quality of the provided services, and contracting with NGOs and the private sector to deliver healthcare or nutrition services, especially in rural and remote areas, could also be a promising policy option.****

La recomendación de que no solo se mejore el servicio sino de que se vuelva más equitativo, es decir, que no se beneficien de él las personas con más ingresos mientras que los menos favorecidos quedan marginados de sus benéficos, es claramente una cuestión política que evidencia un mal reparto, por ser suaves en la consideración.
En estas condiciones, los precios de los fármacos son esenciales. Los precios aumentan por efecto de especulaciones y del derrumbe de la libra. A esto hay que unir el aumento de los precios de prácticamente todo con una inflación de más del 13%.


La salud se convierte entonces en una cuestión absolutamente política en la que se concentran la mala atención y reparto que no ha sido capaz de controlar las grandes bolsas de las enfermedades, tanto las contagiosas (la hepatitis C) como otras que no lo son (la diabetes) con cifras necesarias inmensas pues afectan a millones de personas en un país de más de 90 millones de personas que crece cada año por encima del 2% de la población.
La desidia es un elemento que se acaba volviendo contra el sistema sanitario ya que se traduce en una sobrecarga que es imposible de atender en las condiciones actuales. Las órdenes del presidente de que se solucionen los problemas tienen mucho de mágico, de conjuro para transformar la realidad.
La expresión "el presidente ha ordenado" encabeza las informaciones para hacer ver que los problemas tienen a alguien detrás, pero no es seguro que vayan mucho más lejos sin que existan asignaciones ni recursos para que las palabras mágicas se materialicen en acciones y productos. Cada vez que se habla de alguna carencia se nos dice que el gobierno tiene existencias para tres o seis meses, pero no que después lo haya. Si no hay jeringuillas, el mensaje es que se construirá una fábrica para hacerlas. El Ejército, por supuesto, se encargará de ello. De esta forma, se sigue repitiendo el mal que aqueja a la economía egipcia, en vez de solucionarse.


La preocupación por los medicamentos, pese a lo que se diga oficialmente y el presidente ordene solucionarlo, está por todas partes. Los avisos vienen de lejos. La estatal Al-Ahram Weekly publicó en abril un extenso reportaje titulado "Crisis of Egypt’s pharmaceuticals"**** donde ya estaba visible el problema y desglosado en sus distintos sectores.
La crisis ha estallado ahora en toda su crudeza, pero se estaba incubando durante años. Especialmente, su estado se agravó cuando empezaron a faltar los dólares y se restringieron las compras exteriores. El 70 por ciento de los medicamentos se fabrican en Egipto, pero las materias primas han aumentado los precios haciendo casi imposible a las compañías trabajar con los precios fijados por los gobiernos.

Mohamed Mabrouk, executive president of Pharmed Pharmaceuticals, said that the primary reason for the drug shortages was that the companies had stopped producing pharmaceuticals that are loss-makers. The problem has grown worse as the price of the dollar has spiked even as the government continues its policy of setting drug prices. With increases in the cost of materials, production, and the energy needed to run factories, companies are no longer able to produce low-priced medicines.
Mabrouk told the Weekly that the scarcity of dollars had also affected pharmaceutical companies seeking to open lines of credit. As a result of shortages of hard currency, the banks have stopped extending credit, leaving this to the state-owned banks such as the National Bank of Egypt, Banque Misr, and Banque du Caire, but the drug companies must wait their turn among the crush of other importers. This has resulted in delays in the import of the raw materials that the industry needs to produce medicines.*****


Al ser la crisis general y no sectorial todos los factores se interrelacionan multiplicando sus efectos y amplificándose unos a otros los diferentes problemas.
Los responsables de la industria farmacéutica señalaban entonces las consecuencias de la fijación de los precios por parte del gobierno egipcio. Muchas empresas, sencillamente, se han ido o ha cerrado:

Osama Rustum, vice-president of the Pharmaceutical Industry Chamber and vice-chairman of a pharmaceuticals company, criticised Egypt’s drug-pricing policy. “Pharmaceuticals are the only good in Egypt that is priced by fiat and is not subsidised by the ministry. Prices can’t be changed, although costs have increased due to the increasing price of hard currency. So companies have two choices: they can stop producing the medication at a total loss, or they can reduce production. There will be a problem in obtaining medications until prices move,” he said.
Another source at a multinational company who requested anonymity told the Weekly that “the crisis is out of control. There is no longer a profit margin that can keep us in Egypt. This crisis has put an end to the company’s expansion, especially since we can’t find the foreign currency that can allow us to meet production needs.”
Many producers believe that the current drug-pricing regime does not only threaten the industry, but also national security as well. The availability of pharmaceuticals lies at the core of state sovereignty and aims to prevent foreign nations from controlling the health and lives of Egyptians.*****

Esto ocurría antes de que se liberara la libra egipcia y se dejara flotar en el mercado ante la imposibilidad de seguir sosteniendo la situación y la necesidad de conseguir los créditos.
Quizá ha llegado a un punto de no retorno y su transformación es tan complicada que exigiría unos sacrificios de tal calibre que serían insoportables para cualquier régimen y sociedad. Se pagan los años con un sistema artificial cuyos ingresos se evaporaban dejando que el país se fuera cayendo por el abandono general.


Pese a ello, se sigue pensando que la culpa de todo la tiene la revolución del 25 de enero de 2011 y que todo habría seguido igual si nada hubiera cambiado. El deseo de muchos egipcios de que nada cambie, de que el tiempo de largo, solo es proporcional a la necesidad de que las cosas cambien. Lo difícil es poder no ya cambiar sino progresar en el entorno actual, el propio y el de la zona.
Tantos años de abandono se acaban pagando. Por eso hay cierto absurdo en que los egipcios estén comenzando a añorar la época de Mubarak. Muchos de los grandes errores y abandonos vienen de lejos, de esos treinta años. Ninguno se ocupó realmente demasiado del país. Y ahora se paga la acumulación.

* "Al-Sisi must make a 180-degree change to his policies to save himself: Mamdouh Hamza" Daily News Egypt 13/11/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/11/13/al-sisi-must-make-180-degree-change-policies-save-mamdouh-hamza/
** "Sisi orders imports of 146 unavailable medications subsidized by national company" Egypt Independent 17/11/2016 http://www.egyptindependent.com//news/sisi-orders-imports-146-unavailable-medications-subsidized-national-company
*** "Health Ministry to sue Doctors Syndicate official over claims on syringe use" Egypt Independent 16/11/2016 http://www.egyptindependent.com/news/health-ministry-sue-doctors-syndicate-official-over-claims-syringe-use
**** "Who Benefits from Public Healthcare Subsidies in Egypt?" Social Sciences 2015, 4, 1162–1176; doi:10.3390/socsci4041162
***** "Crisis of Egypt’s pharmaceuticals" Al-Ahram Weekly  7/04/2016 http://weekly.ahram.org.eg/News/15976/24/Crisis-of-Egypt%E2%80%99s-pharmaceuticals.aspx


 



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