lunes, 7 de noviembre de 2016

Imagina...

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Pocas veces se ha afrontado una elección como las que va a vivir en unas horas los Estados Unidos; poca veces. Nuestras amenazas de terceras elecciones son un spin-off de Barrio Sésamo en comparación con lo que puede ocurrir a los Estados Unidos y sus efectos sobre la economía y las relaciones internacionales. Trump, Donald Trump, ese Donald Trump puede ser el próximo presidente de los Estados Unidos de América. ¿Se ha parado a pensarlo? Imagina...
No creo que haya existido un editorial similar al que hoy muestra The New York Times con el título "Imagining America on Nov. 9":

This surreal, miserable presidential campaign exposed a lot of rot in our democracy’s infrastructure, and anger in the populace. Those conditions are related. It has exposed a sick Republican Party. Some in the never-Trump movement tried and failed to stop the nominee. But history will not be kind to the other Republicans who, out of cravenness or calculation, sidled up to a man they knew to be unfit for office. Paul Ryan, Mitch McConnell, Ted Cruz, Marco Rubio — weaklings all. A party of holier-than-thous standing athwart history, saying, “Stop Hillary, whatever the damage.” Mike Huckabee, on Twitter, shared this pithy lunacy: “Trump may be a car wreck, but at least his car is pointed in right direction.”


Vista desde fuera, es terrible. Pero desde dentro es terrorífica por lo que implica, por el estado que refleja y por el futuro con el que amenaza. Lo que reclama el editorial es lo que ha faltado en el partido republicano, que pasará a la Historia como el partido de Trump, ya sea porque lo promovió o porque no supo cómo pararlo para evitar lo que todos temen pueda venir.
La ventaja que Hillary Clinton tenía hace unos días se ha esfumado gracias a las maniobras del FBI, por la que algunos ya reclaman responsabilidades, al pensar que ha sido una actuación premeditada para perjudicar a la candidata demócrata. Lo sea o no lo sea, el FBI ha jugado un papel en estas elecciones, algo que tampoco favorece a la democracia. La carta firmada por su director libera a Clinton de cualquier responsabilidad y se felicita por el gran trabajo hecho por el FBI. Un poco tarde.


También ha intervenido desde fuera la Rusia de Vladimir Putin, un amigo. Jamás esperaría nadie que un candidato a la presidencia manifestara públicamente su deseo de la intervención del espionaje ruso en la campaña para desestabilizar a su oponente- Trump lo hizo explícitamente. Es el candidato de Putin, que tiene sus bazas en todas las democracias, incluidas las europeas o las que aspiran a dejar de serlo. Con lo que cuesta el combustible de un par de aviones haciendo majaderías sobre aguas de la OTAN, se desestabiliza un país a base de pinchazos y rumores. Si encima encuentras algo, ¡genial!
Trump no solo es el candidato de Rusia, también lo es del Ku Klux Klan, de la Asociación Nacional del Rifle, del Tea Party, de la Superioridad Blanca... y de muchos otros grupos que han aguantado echando bilis un presidente negro, del que se permitió seguir dudando que fuera norteamericano, y de los que no quieren una mujer en la Casa Blanca.
El editorial recuerda estas cosas y otras más del mismo tenor porque nadie con una inteligencia media es capaz de entender cómo es posible que Trump esté en las encuestas donde se encuentra ahora mismo: 

It is a history of coded race-baiting combined with myopia and cowardice that puts the Republican establishment in lock step now with the alt-right, the Ku Klux Klan, the racists and misogynists and nut jobs, the guy who shouts “Jew-S.A.,” the crowds that scream, “Lock her up.” For some it is taxes, abortion or immigration, for many it is simply Clinton hatred that allows them to justify supporting a candidate who also stands for torture, reckless war, unchecked greed, hatred of women, immigrants, refugees, people of color, people with disabilities. A sexual predator, a business fraud, a liar who runs on a promise to destroy millions of immigrant families and to jail his political opponent.*

El retrato del candidato espanta. No hay otra palabra para describir lo que su sola mención despierta. El que fuera considerado durante muchos años uno de los tipos más tontos, vacuos y presuntuosos de América, un "pijo" a la americana, pagado de sí mismo ha llevado hasta el extremo sus posibilidades y puede ser el próximo inquilino de la Casa Blanca y del Planeta Azul. El hombre que no se sabe la Constitución, ni falta que le hace, puede llegar a ser presidente.


Las personas conscientes de esto saben que, salga o no elegido, la labor de reconstruir los Estados Unidos está por delante. Habrá que volver, como en los cincuenta y sesenta, al Movimiento de los Derechos Civiles para que los que lo han olvidado recuerden que los derechos son de todos.
El final del editorial es amargo, pues no puede ser de otra cosa ante una derrota de la democracia, que es algo más que una elección. La amargura es ver que millones de americanos comparten los sueños de Trump o quizá sería más preciso decir que Trump ha sido capaz de entrar en sus frustraciones, en su rabia por tener que compartir el país con seres inferiores, de razas despreciables que llegan a perturbar el paraíso al que Dios les envió.

“Winter Is Coming” is the title Garry Kasparov gave his book about Vladimir Putin. Autumn is here in the United States, too. It’s time to focus. To confront what Trump represents, the better to end it. Let this election have the salutary effect of reminding Americans as a nation of who we are, and the good we can do, when we are put to the test.*

Sí, un otoño que puede transformarse rápidamente el largo invierto si Donald Trump es elegido presidente. Muchos intelectuales se han dado cuenta que deben realizar, por encima de los partidos, una tarea de defensa de valores democráticos. Esto no es exclusivo de América. En todas partes surge una política de enfrentamiento, de búsqueda de la polaridad que repercute sobre el sistema, que se basa en la convivencia y la cooperación. Trump ha sobrepasado los límites de forma continuada mostrando que su objetivo es el poder y no le importa cómo.
Está cada vez más claro que la política no es cuestión solo de los partidos sino que debe existir una sociedad civil y unas instituciones beligerantes contra la perversión de los valores y las formas que representan la democracia y que son sus señas de identidad. 


Scientific American, la prestigiosa revista científica, una institución en Estados Unidos, con versiones en todos los idiomas en los que la Ciencia importa algo, le dedicaba en septiembre un editorial a Trump. Su título era "Donald Trump’s Lack of Respect for Science Is Alarming" Recojo la mitad final del editorial:

Scientific American is not in the business of endorsing political candidates. But we do take a stand for science—the most reliable path to objective knowledge the world has seen—and the Enlightenment values that gave rise to it. For more than 170 years we have documented, for better and for worse, the rise of science and technology and their impact on the nation and the world. We have strived to assert in our reporting, writing and editing the principle that decision making in the sphere of public policy should accept the conclusions that evidence, gathered in the spirit and with the methods of science, tells us to be true.
It won't come as a surprise to anyone who pays even superficial attention to politics that over the past few decades facts have become an undervalued commodity. Many politicians are hostile to science, on both sides of the political aisle. The House Committee on Science, Space, and Technology has a routine practice of meddling in petty science-funding matters to score political points. Science has not played nearly as prominent a role as it should in informing debates over the labeling of genetically modified foods, end of life care and energy policy, among many issues.
The current presidential race, however, is something special. It takes antiscience to previously unexplored terrain. When the major Republican candidate for president has tweeted that global warming is a Chinese plot, threatens to dismantle a climate agreement 20 years in the making and to eliminate an agency that enforces clean air and water regulations, and speaks passionately about a link between vaccines and autism that was utterly discredited years ago, we can only hope that there is nowhere to go but up.
In October, as we did four years previously, we will assemble answers from the campaigns of the Democratic and Republican nominees on the public policy questions that touch on science, technology and public health and then publish them online. We will support ScienceDebate.org's efforts to persuade moderators to ask important science-related questions during the presidential debates. We encourage the nation's political leaders to demonstrate a respect for scientific truths in word and deed. And we urge the people who vote to hold them to that standard.**


Los que apoyan a Trump deberían leer esto, pero desgraciadamente no lo van a hacer. Prefieren creer efectivamente que el cambio climático es un complot chino para frenar el desarrollo americano o que las vacunas provocan autismo, convirtiendo a los ciudadanos del país más poderoso del mundo en ignorantes talibanes aficionados al baseball.
Imagina...



* Editorial Board "Imagining America on Nov. 9" The New York Times 5/11/2016http://www.nytimes.com/2016/11/06/opinion/sunday/imagining-america-on-nov-9.html
** "Donald Trump’s Lack of Respect for Science Is Alarming" Scientific American 1/09/2017 https://www.scientificamerican.com/article/donald-trump-s-lack-of-respect-for-science-is-alarming/#


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.