domingo, 6 de noviembre de 2016

Duro camino

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Comienzan las pruebas de fuego para el gobierno egipcio. Cada día un sapo que tragar; cada día una explicación después de décadas sin explicaciones. Los sacrificios que tendrán que realizar los egipcios deberán someterse a algo que difícilmente va a entender la mayoría: ¿por qué no se hizo antes? La teoría de los gobernantes perfectos difícilmente admite el error, por lo que pronto se deberán buscar responsables de los males que les llegan a los egipcios en forma de retirada de lo que antes tenía y de lo que van a dejar de tener muchos. Explicarlo necesita de una nueva retórica.
Ahram Online ya nos muestra los cambios en el lenguaje, que se orientan hacia la fatalidad:

The Egyptian parliament's majority bloc Support Egypt announced in a statement Saturday that it fully supports the government's new IMF-inspired economic reforms; primarily floating the pound and increasing fuel prices.
“These reforms were inevitable and should be the beginning of comprehensive economic reform,” read the statement.
According to the statement, freeing the exchange rate of the Egyptian pound and cutting down fuel subsidies should improve the country's public finances, counter ineffective bureaucracy, and create a more favourable investment climate.
“This government's long-awaited reform reflects a high sense of national responsibility,” said the statement.*



La retórica del poder pasa por dos grandes principios: 1) la ineficacia es achacable a la era de Mubarak; y 2) la inestabilidad a la revolución. Hay momentos en los que los dos principios pueden entrar en conflicto y para ello se necesita un pivote que permita articular ambos: el 30 de junio, el "no-coup", que no es presentado como una rehabilitación de Hosni Mubarak sino como un enderezamiento de espíritu del pueblo. Mubarak —el hombre de la mala salud de hierro— sigue en la cárcel, como muestra de la justicia del régimen, mientras que todos los demás han ido saliendo de prisión o se han retirado los cargos contra ellos al hacer las paces con el estado, la llamada "conciliación".
No es de extrañar que ahora se denomine a la política del gobierno como "the government's new IMF-inspired economic reforms". En esta expresión se dejarán los márgenes para convencer a los egipcios de que "lo malo" son exigencias exteriores mientras que "lo bueno", en cambio, será lo que el gobierno traiga.


De la misma forma, se expresa que los beneficios de la caída de la libra en el mercado y el recorte de los subsidios al carburante reducirán la burocracia, sin que se explique qué relación hay entre ambos.
Egypt Independent nos da, con información de Reuters, otro panorama:

Flanked by his finance, supply, petroleum, trade, and social solidarity ministers, Prime Minister Sherif Ismail told a news conference there was no going back on reforms that Egypt hopes will help it clinch a $12 billion IMF loan programme.
"Yesterday was an important day in the history of the Egyptian economy, with the moves in foreign currency and petroleum prices," Ismail said. He said further cuts to fuel subsidies were on the way.
"The luxury of delay is not available. It may have been available in previous decades but today we cannot afford such painkillers."
Egypt floated its currency on Thursday, allowing it to fall from its previous peg of 8.8 to the dollar to about 14.65 in a single day, and said it would make a final push to secure the three-year IMF programme within days.
In another step toward securing the IMF cash, the government later announced 30-47 percent increases in fuel prices, adding to the shock on the street as people saw their salaries drop and costs soar in the space of a day.**



Puede que un día glorioso para la economía egipcia, es decir, el día en que se decidieron a afrontar los problemas porque no había más remedio, se recuerde como un día negro que solo otros días más negros lograrán eclipsar. Lo que les ha pasado a los egipcios en un día es que el valor de su dinero se ha quedado reducido casi a la mitad y que los precios les aumentarán  en una espiral incontrolable. El precio de la energía lo eleva todo.
La nueva retórica hace ver que las subidas tienen como objetivo disponer de más dinero para los subsidios. Pero es difícil que le cuadren las cuentas al gobierno y, mucho menos a los egipcios.
Las informaciones del día muestran el efecto demoledor sobre las personas reales:

Long lines formed at petrol stations following the announcement, which left Egyptians with about two hours to fill up their tanks before the new prices kicked in.
Some taxi drivers refused to switch on their meters and demanded fares of 50 pounds for trips that usually cost seven.
"We are being raped, mister," one man shouted in anger as he waited to refuel in Cairo.
At the offices of a startup in downtown Cairo, the small team looked despondent as news of the flotation trickled in.
"My savings have halved overnight," said one employee.**

Son pinceladas, pero representan personas reales, no discursos. El gobierno se enfrenta a la incomprensión de todos aquellos que han estado durante décadas practicando una orgullosa política imposible. Han pasado los tiempos en los que los dirigentes pasaban a la historia por una obra faraónica que adulaba su ego. Como le han dicho al presidente: menos capitales futuristas y más cuidado de la realidad. No es posible llegar al futuro sin pasar por el presente. Y lo que los egipcios ven en el futuro ahora no son gigantescos edificios, grandes avenidas con zonas verdes y lagos artificiales, sino un país que se cae: cae el empleo, se caen los edificios por falta de mantenimiento, caen los sueldos.


Pero ya se comienzan a hacer las lecturas políticas de las consecuencias económicas:

Welcomed as necessary by business and many economists, Egypt's currency reforms carry enormous risks for President Abdel Fattah al-Sisi, who seized power in mid-2013 promising to restore stability after a year of divisive Islamist rule.
Egypt has struggled to attract dollars and revive the economy since the 2011 uprising drove away tourists and foreign investors, key sources of hard currency.
Since taking power, the general-turned-president has struggled to transform tens of billions of dollars of aid from Gulf Arab allies into sustainable growth for a weary populace.
With a budget deficit of 12 percent, Egypt reached a preliminary deal with the International Monetary Fund in August, but has yet to win final approval.
Unlike previous governments, which shied away for decades from politically sensitive measures, Sisi's government had slashed electricity subsidies and imposed a Value Added Tax even before the latest moves.
Among other measures announced on Friday was an end to tariffs on private sector imports of basic commodities, including a 20 percent duty on white sugar, after nationwide sugar shortages.
The government insists it will protect the poor. It said Egypt's subsidy bill would actually rise to 49 billion pounds this fiscal year after the government boosted food subsidies, on which 71 million rely.**

Son demasiados pobres. Es ahora cuando la historia del refrigerador vacío, solo con agua, se convierte en insulto y sarcasmo. Es ahora cuando al-Sisi se enfrenta a qué hacer cuando no todo el mundo llegue a su grado de patriotismo y, a diferencia de él, se quejen por lo que les ha caído encima. No todos estarán dispuestos a entonar el "¡y no me quejé!" con el que el presidente intentaba ¿animar? a los jóvenes reunidos para hablar sobre un futuro oscuro.
La caída de la popularidad es consecuente con el ascenso de la popularidad: Al-Sisi prometió y sobre esas expectativas los egipcios han basado sus esperanzas. El panorama actual no da para demasiadas esperanzas y se resume en nuevos intentos de mantener el fin de esta crisis profunda en términos controlables de insatisfacción, algo que resultará imposible. Es interesante que la preocupación de muchos sea cómo afectará al presidente y no cómo afectará al país. Lo segundo ya lo están experimentando, es la popularidad presidencial la que suscita la curiosidad. Los mecanismos para mantener el apoyo popular son mucho, entre ellos la seguridad. Lo que hasta el momento ha funcionado, "ayudas" para mantener la seguridad de la zona, también tiene un límite.
La idea de acabar como Siria o Libia, divididos y en guerra, asusta a los egipcios y es usada por la propaganda. Pero este cóctel es explosivo y tiene un límite. Con propaganda solo no se va a conseguir salir de esta. Los grifos habituales, hartos, se han cerrado. Ahora toca rendir cuentas de lo recibido, en tramos, uno a uno.
Las promesas se acumulan: el turismo recuperará el año que viene los niveles anteriores a 2011, el país será autosuficiente en 2020, etc. Promesas hoy, más frustración mañana. Egipto no se recuperará de una crisis de ese calibre sobre todo si se tiene en cuenta que los problemas son anteriores, silenciados, pero anteriores.


Los males de la economía egipcia están en la misma raíz social. La idea de Nasser de un país autosuficiente ha sido una gigantesca falacia alimentada por una economía que no tenía porqué funcionar sino solo apoyarse en el estado para mantener su ineficiencia sazonada por millones y millones perdidos por el camino con la corrupción que el propio sistema ha generado. La corrupción no se eliminó porque era parte del sistema, la consecuencia natural de su anquilosamiento, como han ido denunciando todos los que han tenido el valor y el quijotismo de hacerlo. Al menos sus conciencias quedaron tranquilas, aunque fuera en la cárcel.
Ahora se ve el despropósito de haber detenido al Auditor del Estado, Hisham Geneina por ponerle cantidad a la corrupción y sacarlo a la luz. Una entrevista televisiva realizada hace unos días fue censurada aludiendo a que estaba todavía en medio del proceso judicial No es la persona que al régimen le interese que hable en estos momentos, porque se puede hablar de "problemas" pero muchos de ellos derivan de la corrupción, como se ha visto en las crisis recientes (el trigo, el fraude de las tarjetas de subsidios, etc.). Es ahora cuando la decisión de haber cesado a Geneina y haberlo mandado a la cárcel se vuelve contra el presidente.


En una entrevista concedida por Geneina a Al-Monitor en septiembre se resumía, como presentación, el caso:

CAIRO — Controversy erupted in Egypt earlier this year after President Abdel Fattah al-Sisi issued a decision to detain and fire Hisham Geneima from his position as head of the Accountability State Authority (ASA), the country’s central auditing agency, on charges of publicizing false news and claims, based on the statement he made about corruption costs in state institutions reaching 600 billion Egyptian pounds ($68 billion) over four years.
Despite the fact that the head of the ASA has immunity by the constitution and the law, Sisi had issued a decree on July 9, 2015, granting himself the right to dismiss heads and members of regulatory organizations and independent bodies in case one of them commits actions that endanger the security and safety of the country.
Geneina was sentenced to a year in prison and a fine, and is now awaiting an Oct. 20 court date for a decision on his appeal.
Geneina spoke exclusively to Al-Monitor, confirming the number he announced concerning the cost of corruption and saying he possessed documents proving his claims. Geneina also attacked the fact-finding committee that was formed by the president to review the credibility of his data, as he considered the committee too biased and underqualified to review the reports of the ASA.
Geneina attacked the judiciary in Egypt and considered it “flawed” and described his trial as “political.”***


En la entrevista el ex auditor de las cuentas del Estado se reafirma en las cantidades señaladas y denuncia la maniobra para evitar que los egipcios la conocieran. Como en ocasiones anteriores, el método usado es el desprestigio, además de la destitución y el encarcelamiento:

Al-Monitor:  How accurate is the number you had announced concerning the size of corruption in some state sectors, which you claimed reached 600 billion Egyptian pounds?
Geneina:  The number is correct, and it constitutes only a simple part of the corruption in state sectors and ministries during four years marked by the beginning of 2012 until the end of 2015. The real numbers are horrifying as they far exceed 600 billion [Egyptian] pounds. We have documents that confirm everything we announced. The technical committee of the ASA made very accurate calculations and analyses of the corruption costs in every ministry and sector. This is very difficult for anyone to do, even for professors at universities, as it requires accumulated experience that only comes through practice.***

¿Se pueden pedir sacrificios a los egipcios con estas cifras? ¿Se pueden pedir sin haber hecho nada para remover la corrupción y la sangría que supone para el estado y, por ello, para todos los egipcios?
Ese el trasfondo político del asunto. Al igual que no se separa la religión de la política cuando interesa el respaldo, la economía y la política también van juntas cuando interesa el respaldo del poder para los fraudes. Y poder tienen el funcionario que se queda con parte del azúcar o los que la hacen desaparecer para especular con los precios.


El coste político es el de no haber afrontado las reformas para purgar al Estado de los males de la corrupción, empezando por las propias instituciones de seguridad, que tienen un papel importante por la impunidad con la que han mantenido sus negocios, sin fiscalización alguna. El ex auditor general denunció en su informe los negocios con tierras que algunas
Después de hacer un repaso sobre la situación y los efectos que tuvo hacer la denuncia, se le hace Hisham Geneina la pregunta inevitable, cuya respuesta aclare el porqué de esta situación:

Al-Monitor:  Why, then, does the head of the executive power fight those who uncover and fight corruption?
Geneina:  The president is the one who should be asked such question. Did he receive information that Hisham Geneina works on demolishing the Egyptian state? If I am convicted, they should give me a just and fair trial.
However, whenever I make such a statement, they consider it an insult to the state and an attempt to demolish its institutions. Who demolishes countries are those who connive in and cover up corruption, not the ones who uncover it.
Is it even possible that institutions of the state can be demolished by a mere statement about the existence of corruption? The president himself said that we live in a semi-state. Why isn’t he accused of demolishing state institutions with this statement? Which is more harmful to the state, announcing that there is 600 billion [Egyptian pounds] worth of corruption in some institutions — while it is part of my duty — or the president’s statement?
There was also an official statement by Dr. Ashraf El Araby, former head of the Public Taxes Authority, where he said that the office of the Large Taxpayer Center at the Taxes Authority has spotted 350 billion [Egyptian pounds] worth of tax evasion by businessmen. Even though that statement was made from inside the Tax Authority, [Araby] was appointed by President Sisi in the parliament and he is currently a lawmaker. Why did they leave him alone?
What I want to say is that I respect all institutions of the state and that the role regulatory institutions play will not complete without a strong political will and institutions that support such a role. The reports issued by regulatory organizations are useless as long as they are being thrown into the archives.***

El problema de la corrupción es que ha pasado a formar parte del estado mismo, de la misma forma que la violencia pasó a formar parte de las fuerzas de seguridad, por lo que empezaron a ser incontrolables en muchos aspectos. Nada ha cambiado en Egipto. Las obras públicas por las que pasará este régimen a la Historia son las múltiples cárceles con las que ha intentado controlar al país sin ir al centro de sus males.
Las preguntas que todos se hacen es cómo se va a salir de un estado como este, cómo evitar que como ha estado ocurriendo, los préstamos que Egipto ha solicitado no se pierdan como tantas otras ayudas y sirvan para mejorar la situación de un pueblo que ha sido olvidado y usado como destinatario de una ayudas que han hecho enriquecerse a muchos. La pobreza como negocio.


Más allá de las reformas económicas, Egipto necesita las reformas de la judicatura para evitar que los corruptos salgan impunes de todos sus fraudes y de la educación, para que pueda aumentar el nivel de preparación de sus trabajadores. Y son muchas más las que esperan la llegada de un gobierno que se deje de gestos para la galería y afronte la dirección de un país y no solo el control del poder.
Cuando al-Sisi llegó al poder se reunió con los principales directores de los medios ofreciéndoles un pacto para que no se criticara a los jueces, Policía y Ejército. Muchos salieron de allí indignados. Ahora se entiende mejor lo que se les pedía: silencio. Pero un silencio que cada día abarcaría más zonas de la vida pública.
El caso de Hisham Geneina ha sido un gran escándalo al que se han aplicado las viejas medidas: acusarle de formar parte de los Hermanos Musulmanes, de desestabilizar al Estado. Hasta el momento, el gobierno no ha necesitado mucho más para desviar la atención de sus actos. Le ha bastado con estas acusaciones.
Veo una vieja foto durante las concentraciones de 2011 en Tahrir, cuando los jóvenes se levantaron contra un sistema corrupto que les dejaba sin futuro:

2011 Tahrir

Era una petición sincera. Lo que no sabía el joven que portaba el cartel y miraba al mundo era lo poco cambiaría la situación pasado el tiempo. No han sido solo la inestabilidad o la sguridad, han sido errores garrafales que han hecho que se recelara. Hasta los amigos tradicionales de Egipto se han distanciado de su gobierno.
Hoy, en plena crisis que ya no puede ser ignorada ni acallada, es bueno recordar las expectativas y promesas con las que Al-Sisi llegó al poder. Parecía que su sola llegada iba a poner las cosas en su sitio.

2014

Esta versión egipcia del "Cuento de la lechera" pronto se vería demolida por la dureza de la realidad. Los egipcios no deben aspirar a llegar a los niveles de 2011, un pobre consuelo para un pueblo que se levantó entonces porque ya todo estaba mal. No era un paraíso como tratan de hacer creer a los más olvidadizos. Deben intentar construir un nuevo modelo que los saque del agujero en que su clase política les mantiene para asegurarse el poder década tras década. Ese ha sido el objetivo de muchos; pese a ello se les recuerda con cariño, como padres protectores. 
De nuevo: suerte Egipto.

* "Majority bloc in Egyptian parliament supports pound flotation and fuel subsidy cuts" Ahram Online 5/11/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/247354/Egypt/Politics-/Majority-bloc-in-Egyptian-parliament-supports-poun.aspx
** "From float to subsidy cuts, Egypt says no time to delay reforms" Egypt Independent 5/11/2016 http://www.egyptindependent.com//news/float-subsidy-cuts-egypt-says-no-time-delay-reforms

*** "Egypt's former top auditor says his trial is political" Al-Monitor 26/09/2016  http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/09/egypt-corruption-hisham-geneina-sentence-interview.html




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