martes, 4 de octubre de 2016

Autoridad

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los sistemas educativos son esenciales para el desarrollo de los países y reflejan sus esperanzas de futuro, en lo social y en lo personal. Lo que los países valoran su educación es lo que valoran a las personas que viven en ellos porque contienen un retrato indirecto de las personas que esperan que lo pueblen. Los sistemas ofrecen esperanzas e ilusiones o frustración.
Hemos tratado muchas veces los problemas que se producen en el sistema educativo egipcio y la distancia enorme entre lo que esperan y lo que reciben. No hace muchas semanas traíamos aquí el caso de los niños construyendo su escuela aunque no les hubieran asignado un maestro en los ocho años que llevaban demandándolo; contamos el miedo que tenían a que les hicieran derribar su escuela por mantener el absurdo principio de autoridad que ni hace ni deja hacer.
Daily News Egypt nos trae un ejemplo de cómo es visto ese sistema educativo desde dentro y de cómo lo negativo ha logrado transformarse en creatividad y ganas de cambio. Con el título "‘Happy Academic Year’: photography project portrays problems plaguing pupils", el diario nos dejaba ayer la reacción ante la experiencia vivida por un joven estudiante, Ahmed Mahrous, convertido en fotógrafo.

“We learn at school how to fill our minds with information that we don’t understand, without even questioning if the information is false or true. You aren’t supposed to wonder how this happened because you are only asked to memorise data without experiments or conclusions. That’s why Egypt’s education system ranks very low in global competitiveness reports.”  This is how Ahmed Mahrous described his photography project “Happy Academic Year”, which aims to shed light on the setbacks in the Egyptian education system in past decades.
In his photos, students appear drowning in piles of paper and books with desperate looks on their faces, and their mouths covered in black muzzles to prevent them from asking questions or criticising what they are being taught. Some photos paid special attention to the useless ways of punishment that some teachers use, the piles of garbage in front of public schools, and the unhealthy bathrooms that may spread diseases.
“I thought about this project because I wanted to express the oppression I encountered in my school,” the 18-year-old photographer said. “I used to ask a lot of questions, but my teachers used to say ‘memorise it as it is to get good grades’. Therefore, I decided to work on a project to spotlight the hardships our students face in public schools, particularly the useless punishment methods and the large numbers of students in each class.”*



El proyecto es algo más que un desahogo estudiantil ante el sistema que le ha controlado más que enseñado durante su vida escolar. Es un ensayo fotográfico, una visión simbólica de los miedos y frustraciones que supone la educación cuando no tiene como función el llevar a los estudiantes más allá de ellos mismos, hacerles descubrir el mundo y sus propias cualidades, sino lo contrario, ponerles barreras, convertirla en un acto de aprendizaje de la sumisión ante la autoridad que controla el mundo y sus significados.
Toda educación verdadera debe impulsar a buscar respuestas más allá de los libros. La queja del joven Ahmed Mahrous es que lo que ha aprendido es lo contrario, a mantener silencio ante lo que percibe, las preguntas solo merecen castigo. A Ahmed no se le ha pedido nunca que cuestione nada, sino que lo acepte, aprendiendo con ello dos cosas: que lo que se dice es verdad y que quien lo dice tiene la máxima autoridad para otorgarle ese estatus de verdad. No preguntarse sobre las cosas es también no preguntar a otros.


El sistema educa, pero no en el conocimiento sino en la sumisión a una autoridad que muestra así otra de sus caras. Se va aprendiendo que existe una sola autoridad con múltiples facetas. Estas se van descubriendo en diferentes situaciones de la vida, como muros en tu camino.
Lo que nos dice Ahmed Mahrous con sus palabras y con las fotos de su proyecto es lo mismo que nos dicen los estudios publicados sobre la educación e Egipto. No son ninguna novedad, pues se repiten año tras año, informe tras informe. Quizá lo haya hecho de una forma más directa y expresiva, de una manera que todos pueden comprender.

Challenges Facing the Egyptian Education System 2012

Citamos en ocasiones los siempre interesantes artículos de Mohammed Nosseir. Esta vez creo que ofrece una respuesta complementaria a las fotos de Ahmed Mahrous. Con el titular "Egyptians cross the Mediterranean in search of a civilised life, not business opportunities" nos ofrece otra visión de la increíble estigmatización política de los muertos en el barco de emigrantes salido de Egipto. La campaña contra los muertos es la defensa explicita del mundo de los vivos, del Egipto levantado por el régimen, en el cual no cabe ni manifestar la frustración o la crítica. Solo se pide agitar la banderita aparentando una normalidad inexistente. Su paralelismo con los que se ve en el sistema educativo autoritario es grande. Escribe Nosseir:

The deficiencies of the Egyptian state lie not only in its inability to prevent illegal immigration, but also in the fact that it offers no hope for Egyptian youth to possibly realise their dreams at home. Passing a new law for harsher penalties against human traffickers and organisers of these unlawful sea crossings may reduce the number of illegal trips, but it certainly will not stop our youth from thinking of other migration alternatives.
Criminalising these people in the wake of the catastrophic event, while making the excuse that it could not control thousands of kilometres of Egyptian borders, demonstrates the government’s “state of mind”, which continues to focus on controlling and penalising citizens, instead of valuing the lives of Egyptians by establishing true moral values and providing solid business opportunities.**


Difícilmente se puede decir más claro. Desprovisto de la posibilidad de asumir críticas, el Estado se defiende con el autoritarismo y la penalización de todo aquello que estima que erosiona su credibilidad e imagen.
La educación es una más de esas facetas. El potencial de Egipto es enorme pero se desaprovecha precisamente por esas carencias que se manifiestan, esa incapacidad crítica que pretende quitar las razones imponiendo el silencio.
Hoy las preguntas son muchas, pero preguntar te puede colocar en una situación comprometida. Ya en la escuela, el alumno egipcio aprende a no cuestionar a la autoridad, a hablar cuando se le permite y a repetir lo que se le ha enseñado. Son las bases de la obediencia que van del maestro de la escuela al Gran Maestro.
La autoridad es incuestionable y eterna.



* "‘Happy Academic Year’: photography project portrays problems plaguing pupils" Daily News Egypt 3/10/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/10/03/happy-academic-year-photography-project-portrays-problems-plaguing-pupils/

** Mohammed Nosseir "Egyptians cross the Mediterranean in search of a civilised life, not business opportunities" Daily News Egypt 3/10/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/10/03/554699/






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