sábado, 17 de septiembre de 2016

Una habitación (deportiva) propia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando algunos se dedican a prohibir sin entender o quedándose en la superficie de las cosas, que es siempre lo más fácil, nos llegan ya las primeras asimilaciones del hecho de que en Egipto hayan sido las mujeres las que mejor rendimiento hayan tenido en las Olimpiadas de Río. La polémicas sobre burkinis y velos en competiciones o fuera de ellas son absurdas porque cercenan las posibilidades de abrirse a nuevos caminos y actividades.
Lo hemos dicho muchas veces y cada vez creemos más en ello: el verdadero cambio en el mundo árabe se producirá por las mujeres. Es esa batalla la que hay que apoyar y no se hace obviamente mandándola a casa como quiere hacer Valls en Francia juntos a sus seguidores y aquellos a los que les parece poco. No es el "velo" el problema, totalmente desenfocado. Si permite que las mujeres amplíen su ámbito de actividades, bienvenido.
Las mujeres egipcias tienen ahora un modelo en sus calles: los que les muestran las vallas y carteles de las ganadoras de las medallas. Es importante esa representación pública como también lo es —como señalamos— que haya sido en dos deportes que se asocian con los estereotipos masculinos: la halterofilia (con la potencia, la fuerza) y el taekwondo (con el combate). Ellas han destacado ahí, sin complejos.
Mada Masr le ha dedicado un artículo a la cuestión del deporte femenino en Egipto, a sus repercusiones y dificultades. Lo ha hecho con el título "Making room for women in sports. Will the performance of female athletes in Rio lead to greater investment in women in sports in Egypt?". La referencia del título del artículo —"room"— es adecuada porque nos lleva al célebre ensayo de Virginia Woolf reclamando "una habitación propia". A Woolf se le había pedido que hablara sobre la novela y las mujeres. Expresaba ella a su auditorio y posteriormente a los lectores del hoy célebre texto los diferentes sentidos que podían tener ese encargo hecho. Finalmente explica el sentido que ella da y la decisión de hablar sobre un "cuarto propio":

Cuanto podía ofreceros era una opinión sobre un punto sin demasiada importancia: que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas; y esto, como veis, deja sin resolver el gran problema de la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela. He faltado a mi deber de llegar a una conclusión acerca de estas dos cuestiones; las mujeres y la novela siguen siendo, en lo que a mí respecta, problemas sin resolver. Mas para compensar un poco esta falta, voy a tratar de mostraros cómo he llegado a esta opinión sobre la habitación y el dinero.


Y en el fondo sigue siendo el mismo problema el planteado por Mada Masr: los espacios (incluidos vestuarios) propios para practicar el deporte y la financiación necesaria, que incluye tanto la inversión general en el deporte femenino como la posibilidad de que una mujer pueda vivir profesionalmente del deporte en Egipto. Para que eso se produzca, tiene que haber una atención social suficiente que justifique la mediática que justifique la inversión económica.
El ensayo de Virginia Woolf es hoy un clásico del feminismo y sobre todo del sentido común. Ese espacio para la escritura es hoy un espacio múltiple, un espacio para el desarrollo; y ese dinero es el que permite la independencia de la mujer, su autonomía frente a las dependencias masculinas y familiares creadas y que restringen sus posibilidades hacia el futuro. Hay un futuro propio como hay un cuarto propio.
Señalan en la publicación:

Two of the three medals awarded to Egypt at the Rio Olympics were won by women, although 83 male athletes participated, compared to just 37 female athletes. In addition to Malak’s bronze medal for taekwondo, Sara Ahmed also clinched the bronze in weightlifting. Also, five out of the eight medals Egypt has been awarded so far at the Rio Paralympics were won by women, and they were all in power lifting.
Both Malak and Ahmed have been the subject of praise on social media, not only for their athletic accomplishments, but for breaking social stigma when it comes to women and sports in Egypt.
“Awareness for young women in sports is increasing and participation levels are also increasing,” says Sherif Amin, a former athlete on Egypt’s national swimming team and co-founder of sports management firm S-Team.
Amin is unsure whether investment in female athletes began before or after they started gaining success.*


Lo más probable es que se apuntaran al carro de lo seguro. Esas mujeres no comenzaron porque alguien en la administración creyera en ellas, sino porque creyeron en sí mismas y fueron capaces de vencer estigmas, como se dice, incomprensiones e indiferencias, un largo camino de obstáculos. Cuando el éxito llega, llega la atención y el "orgullo nacional", como pregonan desde las vallas propagandísticas repartidas por las calles de las ciudades. Ellas son mejores ejemplos que la alternativa del judoca egipcio que se negó a estrechar la mano de su rival israelí tras perder el combate. Perdedor y maleducado.


La importancia sociológica, política y cultural de estas mujeres deportistas y sus medallas es enorme. Cuando en un país se ha normalizado el deporte femenino —siempre ha tenido que vencer resistencias—, incluyendo la segunda fase de la profesionalización, que implica generar unas cantidades rentables (que implica audiencias importantes), tiende a olvidarse el largo proceso que ha supuesto. Pero es bueno recordar las dificultades. Dice el artículo que la generación anterior de deportistas ve con envidia a estas nuevas mujeres ganadoras, su repercusión mediática. Ellas fueron luchadoras solitarias y casi debían pedir disculpas por competir ante la incomprensión.


Los medios de comunicación son importantes porque actúan como catalizadores de las audiencias y generan nuevos modelos sociales que pueden ser seguidos por más mujeres y respetados por una sociedad eminentemente masculina. Se acelera el proceso de transformación social. El deporte profesional genera sus propios ambientes en las competiciones y hay posibilidades de intercambios, de encuentros, de ver mundo, frente a los encierros o los mundos pequeños. Los deportistas profesionales son cosmopolitas.


En una sociedad volcada en el espectáculo, el mundo del deporte tiene su propio foco.  Hay que recordar que la liga de fútbol egipcia se juega a puerta cerrada por los enfrentamientos con muertes cada año de enfrentamientos entre los hinchas de los equipos; de alguno de estos conflictos hemos hablado aquí. En 2012 se produjo la muerte de 70 personas en el estadio de Port Said; no ha sido el único caso de enfrentamientos. El deporte femenino, en cambio, puede ser ejemplo de buenas formas, convivencia y de respeto frente al bochornoso espectáculo que el fútbol ofrece allí. El prestigio traerá la influencia en modo de respeto e imitación, como ya han detectado con estas campeonas olímpicas.


Pero el camino de estas mujeres no es fácil. Las medallas no garantizan mucho si no hay un cambio social que les permita cierta independencia en diferentes órdenes. Señalan en Mada Masr:

Female athletes face multiple social pressures, Amin says, pointing out that Egyptian weightlifter Abeer Abdel Rahman, who competed in the 2008 and 2012 Olympics, winning a silver medal in 2012, is now married and retired at the age of 21. Amin fears the same future for this year’s champions Ahmed and Malak.
Taekwondo player Tarek, who has been facing up to her father more and more, says her friends often ask how she expects to continue practicing after she gets married.*

Estos párrafos finales revelan el peso familiar y social. Su "destino" es casarse y no son muchas veces ellas quienes deciden "cuándo" o con "quién" ante una constante presión. Recuerdo de una de mis estancias en Egipto el comentario de una profesora sobre una alumna que había ido a solicitarle consejo: se habían presentado en su casa a pedirla en matrimonio a los pocos días de terminar la carrera. La presentación de pretendientes es constante en muchas familias llegadas al punto en que consideran que deben cumplir con ese destino matrimonial. La presión va en aumento. Si ven que el deporte les da independencia, puede verse cortada su carrera deportiva o la posibilidad de transformarse en profesionales.
Esa es la lucha de las pioneras, como siempre lo ha sido en Egipto, un país de pioneras en constante enfrentamiento a un entorno social hostil a las mujeres en todas sus dimensiones.


Eso ha ocurrido siempre así: las mujeres egipcias han estado abriendo brechas en el sistema social desde hace más de un siglo, reivindicando su puesto y valía frente al sentido patriarcal y tradicionalista que ha impregnado esta sociedad. Padres maridos y hermanos ha ayudado a algunas a salir adelante; pero la mayoría ha actuado en sentido contrario. Por eso es importante aprovechar esta oportunidad del deporte debido a su gran repercusión social.


En la medida en que la mujer egipcia se cuelgue medallas al cuello irá acallando las voces. No hay que ser ingenuos: cuando esto se produzca, como ha ocurrido en otras ocasiones la reacción será cortar las carreras. Como se ejemplifica en la campeona retirada a los 21 años para casarse, una vez conseguida ¿qué más les queda por hacer? Dejarlo y casarse suele ser la respuesta; la mujer debe estar agradecida a la magnanimidad que le ha permitido conseguir su deseo; ahora es el momento de dejarlo. Lo mismo ocurre con los estudios de muchas, considerados como una forma de mejorar el "producto" y que retrasa el matrimonio; no hay aquí intención de que se ejerza profesionalmente, algo que muchos no ven bien.


Un cuarto deportivo propio, un vestuario propio, un carrera deportiva profesional propia...  En la medida en que pueda ampliarse el deporte y puedan expandir sus horizontes personales el deporte cumplirá funciones liberadoras.
Lo que Virginia Woolf reivindicó con sencillez para la Literatura, las bases para que se dé lo demás, ese cuarto propio, es la posibilidad de abrir el deporte a la mayor cantidad de mujeres posibles, más mujeres con protagonismo social. El deporte es solo una vía rápida. Egipto —no solo él— necesita más mujeres con cuartos suyos y voz propia. Hacen falta más escritoras, más periodistas, más profesoras, más profesionales en todos los campos que rompan lanzas para mejorar la situación general. De ello se beneficiará el propio Egipto.




* "Making room for women in sports. Will the performance of female athletes in Rio lead to greater investment in women in sports in Egypt?" Mada Masr 13/09/2016 http://www.madamasr.com/sections/lifestyle/making-room-women-sports




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