martes, 6 de septiembre de 2016

Mujeres de carne, mujeres de piedra y los hombres débiles

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Se acuerdan de aquel diputado egipcio que inauguró la temporada de tonterías parlamentarias pidiéndoles a las diputadas que se vistieran de forma decorosa? Fue un jarro de agua fría sobre lo que iba a ser la legislatura.
Las diputadas le contestaron adecuadamente diciéndole que se preocupara de sí mismo y no se metieran en cómo debían vestirse ellas y el personal femenino del congreso. 
Ya había pasado algo así en la época del primer parlamento salido de las urnas con mayorías de la Hermandad y de los salafistas. Pero el discurso del diputado, probablemente sin inspiración para hablar de los problemas de Egipto, le hizo destacar en un parlamento en el que resaltan más este tipo de elementos negativos que otros por su oratoria brillante o por las ideas que los egipcios necesitan para salir del agujero al que les lleva su clase política.


Egyptian Streets nos trae de nuevo, en todo su esplendor, al diputado Elhamy Agina, un verdadero padre político, que vuelve a la carga con el tema femenino, su máxima preocupación. Nos cuenta el diario:

Egyptian member of parliament Elhamy Agina has encouraged women to undergo female genital mutilation (FGM) to “reduce their sexual desires” to match that of Egypt’s “sexually weak” men, Parlmany reported.
“We are a population whose men suffer from sexual weakness, which is evident because Egypt is among the biggest consumers of sexual stimulants that only the weak will consume,” Agina said. “If we stop FGM, we will need strong men and we don’t have men of that sort.”
The parliamentarian, who hails from Daqahliya, said that it is therefore better for women to undergo FGM because it “reduces a woman’s sexual appetite” and women should “stand by their men” in order for life to proceed smoothly.
FGM continues to be a widespread practice in Egypt, despite being banned in 2008. Article 242 of Egypt’s Penal Code criminalizes the circumcision of girls and the punishment for performing FGM is a prison sentence ranging from three months to two years or a fine of EGP 5,000.*


Quizá permanezca dormido durante las sesiones, quizá lleve adormilado toda su vida, quizá... Sí, quizá la explicación más sencilla es que no da más de sí y no hay que darle más vueltas. El señor Agina supera los límites de lo que debe ser el "pluralismo" en un parlamento ya que más que tener otras ideas, carece de ellas. No se ha enterado que hace pocos días se han ampliado las penas y categorías delictivas de la mutilación genital femenina.
Pero quizá... estemos equivocados y el señor diputado Elhamy Agina sea la auténtica voz del pueblo y no un señor que se despertó en la cámara y dijo lo primero que se le pasó por la cabeza. Existe esa triste posibilidad, en cuyo caso habría que agradecerle que sea tan sincero, de hecho, el único sincero en un país donde nueve de cada diez mujeres han sido mutiladas.
No se sabe muy bien si el centro de su discurso es la queja porque los hombres débiles deben tomar estimulantes sexuales o si deben tomarlos porque las mujeres, en su lascivia natural, les obligan a tomarlos para mantener el ritmo.


Como diputado, el señor Agina ha destruido cualquier esperanza de progreso —¡al diablo el progreso, invento occidental!— para las mujeres desde el parlamento. Si en su discurso anterior le pedía a la mujeres que se vistieran evitando provocar a los hombres, ahora les ha pedido que se dejen mutilar por el bien de la sociedad, porque los hombres, nos dice con la mano en el corazón y conocimiento de causa,  son débiles. Él sabrá.
Tener un cretino semejante en un parlamento no es algo que esté al alcance de todos los países. Lo más sorprendente es que no se recoge respuesta de ningún tipo en la información, que se cierra con los siempre vergonzosos y espeluznantes datos egipcios sobre la mutilación de mujeres.

Que un discurso así se pueda escuchar en un parlamento nos muestra que no se puede esconder nadie tras fórmulas como que son cosas de las zonas agrarias, de la gente sin cultura, etc. El señor Elhamy Agina es un hombre educado aunque carezca de inteligencia. 
Sabedor de que representa a la gran mayoría del país, a la verdadera mayoría egipcia, que no son los partidarios de El-Sisi sino los partidarios de la ablación, la gran mayoría, hecho que no admite discusión puesto que es prácticamente la totalidad de los padres la que hace pasar por la cuchilla a sus hijas. 
La mayoría social es la del acoso, la de la mutilación, la que ha hecho que los datos de los estudios internacionales coloquen a Egipto como uno de los peores países para las mujeres. Sí, no hay duda: lo que une al salafista con el socialista, al nasserista con el miembro de la Hermandad es la cuchilla. Es matemáticamente cierto si el 91% de las mujeres son sometidas a la iniciativa de sus padres y ante la exigencia de sus futuros maridos, que las quieren mutiladas para evitar que tienten a sus buenos y piadosos conciudadanos y engañen a sus esposos mientras estos acosan a otras. Terrible, pero no admite duda. Con esas cifras, la inmensa mayoría de los parlamentarios ha hecho a sus hijas lo mismo que le pidieron a sus esposas: mutilarlas. El diputado Agani se limita a decir en público lo que todos practican en privado.
Egypt Independent nos trae otra noticia que nos habla de las múltiples provocaciones que el débil hombre egipcio va sufriendo allí por donde va. Esta vez, nos cuentan, las mujeres no necesitan ser de carne y hueso. El titular nos sitúa de lleno en el conflicto: "Sculpture honoring fallen soldiers scandalizes Egyptians" y esto es lo que ha ocurrido:

A provincial governor in Egypt has ordered changes to a sculpture honoring fallen soldiers after many on social media said it appeared to depict an unwanted advance on a woman symbolizing the country.
The concrete sculpture, titled "Mother of the Martyr," depicts a slender peasant woman, a traditional artistic representation of Egypt, with her arms outstretched. A helmeted soldier is standing behind her, looking over her shoulder with his arms wrapped around her.
Residents of Sohag, where the sculpture stands at a public square in a provincial town but has not been formally unveiled, complained that it was inappropriate. Sohag and other southern provinces are more conservative than the rest of the Muslim-majority country.
The controversy over the sculpture, which made it to the national press, underlines the difficulties faced by artists and intellectuals in a country where Islamic religious conservatism has gained much ground over the past 40-50 years and where powerful state religious institutions frequently expound a hard-line message, despite their claims to moderation.
Some critics of the Sohag statue, which stands at 8.5 meters high, said in their social media comments that the sculpture portrayed sexual harassment while others interpreted it as the country's military seducing Egypt as represented by the peasant woman. That the sculpture stood close to a girls' school fueled opposition.
Sohag's governor, Ayman Abdel-Monaim, has ordered an investigation into the commissioning of the sculpture by the local council of the town of Al-Belina. He said his provincial government should have been consulted before the LE250,000 (US$28,400) sculpture was commissioned
"Sometimes, an artist's vision clashes with the culture of society," he said. "If our objective is to treat citizens with respect, then we must not do anything to offend their feelings. We all respect our army and country."**


¡Deberían todos aprender lo que es un político! ¡Vaya argumento! No le va a la zaga, claro, el de que la estatua infame estaba cerca de un colegio de niñas. Al igual que el pobre bañista al que le mordió un tiburón y fue condenado por provocar a los escualos y espantar al turismo, es probable que el que acabe encarcelado sea el pobre escultor, artista contra su pueblo, como le ha venido a calificar el gobernador. Él ya se ha ofrecido a hacer cambios separando a la pareja.
Creo que lo correcto es que la escultura se quede como está y que sea el señor diputado Agina quien la inaugure con un encendido discurso señalando que aquella mujer de piedra no está mutilada como debiera y provoca al noble soldado que, rendido a su embrujo y a pesar del uniforme, la magrea y no llega a más por ser de piedra. Es lo justo; debe ser él.


La estatua es un test proyectivo que permite preguntarles qué ven allí y saber ante qué tipo de mente nos encontramos. Da pena el pobre escultor, que niega todo lo que se dice de su obra, cuyo título patriótico, "Madre de los mártires", no ha engañado a nadie. No se coge a una madre así y menos de uniforme. Al menos en Egipto.


De uniforme es más frecuente ver casos como el de la mujer del sujetador azul, que sería interesante representar como grupo escultórico,  titulado como "La mujer y sus hermanos débiles", o el inspirado en Shaimaa al-Sabbagh, muerta de un tiro en la cabeza llevando flores en sus manos, del que saldría otra interesante escultura dedicada al martirio.
Ahora, como sabemos, ha cambiado el concepto de "mártir". Sería interesante saber a quién se le ha ido aplicando este término, mártir, en Egipto en los últimos años. De mártir a villano y de villano a mártir casi en días.
Si hacemos caso al diputado Agina, mártires son los hombres débiles que sufren el acoso de las mujeres que se les acercan, como al soldado, de forma insinuante. El mártir es el que empuña la cuchilla y mutila, el que empuña el arma y dispara, el que tortura y secuestra. Hasta el dictador derrocado es un mártir de conspiraciones internacionales. ¡Frágil memoria!


Para evitar males interpretativos mayores, se ha separado a la mujer que representa a Egipto y al Ejército que parecía que la acosaba. La mujer quedó sola; el soldado, a la espera de destino. Les ha parecido esta solución más razonable o menos escandalosa. 
En tiempos de penuria, con las madres reclamando en las calles botes de leche subsidiada, siempre se encuentran unos fondillos con los que financiar una estatua a mayor gloria del Ejército. Bien pensado, todo Egipto es un monumento a su Ejército, incuestionable, salvador, omnipresente y omnipotente.
¿Existe mayor riqueza simbólica que la de esa escultura cuestionada? Unos la ven como un monumento al acoso cotidiano, otros como el Ejército egipcio magreando a la patria... y solo el autor como la madre del mártir. El pobre hombre se niega a considerar interpretaciones extrañas y confiesa que es solo una alegoría inocente. Pero nada es inocente en Egipto si hay una perversa mujer por medio y —ya nos lo ha dicho Elhamy Agina— todas lo son.
Mientras, en China, el presidente vende modernidad ante los líderes del G20. Puede hacerlo tranquilo con diputados como Agina de guardia y diligentes gobernadores —casi todos militares recolocados— vigilando las proximidades de los colegios femeninos.
¿Es posible la ablación de una estatua? Se estudiará.



* "Egypt MP Says Women Must Accept FGM Due to Country’s ‘Sexually Weak’ Men" Egyptian Streets 3/09/2016 http://egyptianstreets.com/2016/09/03/egypt-mp-says-women-must-accept-fgm-due-to-countrys-sexually-weak-men/
** "Sculpture honoring fallen soldiers scandalizes Egyptians" Egypt Independent 5/09/2016 http://www.egyptindependent.com//news/sculpture-honoring-fallen-soldiers-scandalizes-egyptians



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