sábado, 6 de agosto de 2016

Los lamentos de Erdogan

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Escuchar al ministro de Exteriores turco hablar de "islamofobia" porque se critica la purga política que Erdogan está haciendo con los ciudadanos que le molestan al pensar de forma diferente es un mal chiste político. Pero, por otro lado, es verdaderamente revelador de la falta de argumentos del gobierno turco para defender lo que está haciendo: una limpieza política que atenta contra la democracia que dice defender. Es enternecedor escuchar de labios de Erdogan la encendida defensa de la democracia después de haber estado pisoteándola en los últimos años. Las detenciones de periodistas, de activistas, los cierres de medios, los intentos de perpetuarse en el poder mediante cambios constitucionales, etc. han sido los titulares de Turquía en estos últimos años y basta con mirar la hemeroteca para comprobarlo. Las denuncias contra la situación de los derechos humanos y las amenazas constantes a la oposición han sido la cara de Recep Tayyip Erdogan y sus gobiernos. La salida de laicos que no tienen nada que ver con su bestia negra, Fethullah Gulen, denunciando la situación turca es fácilmente comprobable.
Por ello hablar de "islamofobia" de Occidente es realmente, como señalamos hace unos días, una forma de calentar los ánimos contra los que condenan su falta de democracia. Las advertencias de la Unión Europea no van contra el Islam, sino contra Erdogan y sus acciones antidemocráticas, como lo iban antes el golpe y en el mismo sentido e intención: la defensa de los derechos de los turcos. A Erdogan se le advierte que no tiene el visto bueno para hacer lo que está haciendo. ¿Significa eso apoyar el intento de golpe turco? En absoluto. Esa es otra de las falacias del Erdogan y su gobierno. Pero aquí no existe maniqueísmo. El intento de golpe de Estado no hace bueno ni democrático a Erdogan: por el contrario, le permite manifestar con más contundencia y claridad su voluntad autoritaria y poco democrática. Tras el golpe, Erdogan es más Erdogan que nunca. Y es de eso de lo que se le advierte.


Al presidente turco le hubiera gustado tener cola de presidentes y jefes del estado de toda Europa, de todo el mundo, para hacerse la foto con ellos y enseñarles las instituciones bombardeadas. Así el pueblo turco vería claramente que el mundo le apoya a él y a su forma de entender la democracia de forma tan poco democrática.
En este blog hemos traído en estos años decenas de casos en los que Erdogan ha ido dando sus propios "golpes" fustigando a la oposición o imponiendo sus visiones mesiánicas e imperiales a la sociedad turca. No vamos a repetirlas. Pero es bueno saber que existen, que están ahí como parte del historial de Erdogan, que no es precisamente limpio en el sentido democrático del término. Ha ido acabando con la democracia arrinconando a sus opositores y haciendo purgas sucesivas hasta llegar a la gran purga final, de la que están dando cuenta escandalizados todos los medios internacionales. Todos coinciden en que esa purga empezada horas después del golpe fallido solo es posible teniendo fichados previamente a decenas de miles de personas. Es decir: el señor Erdogan ha tenido las instituciones turcas a su servicio y el de su partido para desmontar el país en pocas horas.

En los últimos días, se suceden distintas manifestaciones de políticos advirtiendo a Erdogan. Le llegan mensajes variados: unos intentan no romper la cuerda tirando demasiado con Turquía; otros, en cambio, son duros y le advierten del riesgo de desandar lo andado hacia Europa.
Euronews recoge los lamentos de Erdogan:

La tensión marca las relaciones actuales entre Ankara y Bruselas. Desde el golpe de Estado, la Unión Europea demanda a diario que Turquía se mantenga dentro de la legalidad. El presidente Recep Tayip Erdogan acusa a Europa de tener un doble rasero. Lo dijo el martes en la televisión italiana Rainews 24:
“Cuando en París ocurre algo similar y mueren cinco o seis personas, todo el mundo acude y pregunta qué ha pasado y quién lo ha hecho. Hemos tenido un golpe contra la democracia en Turquía que ha causado 238 mártires. Por desgracia, hasta ahora nadie ha venido a visitarnos. Ni la Unión Europea ni el Consejo de Europa. Que vengan y vean el parlamento turco, que vean en qué estado está. Nuestro parlamento ha sido bombardeado y ¿dónde están todos?”*


¿"Algo similar"? ¿Lo dice en serio realmente? La retórica de la analogía se ha usado por algunos hasta el retorcimiento, pero creo que Erdogan ha sido el que más lejos la ha llevado. Según este principio, cualquier "opositor" es "terrorista"; una vez etiquetado se debe aplaudir la purga. No sabemos qué han hecho los profesores de escuela, los decanos de facultades, los funcionarios, etc. que han sido depurados por Erdogan, pero no creo que nadie los haya podido considerar "terroristas".


Erdogan ya se empeñaba en estas odiosas comparaciones cuando equiparaba el Estado de Emergencia en Francia con su purga. En Francia hay un sistema democrático, con garantías judiciales y procesales. En Turquía, Erdogan y su partido se han encargado de purgar la administración para que esté a sus órdenes, con legalidad o sin ella.
Desde el punto de vista de los discursos, el tono sigue subiendo. Las declaraciones austriacas dando por finalizada cualquier conversación para la adhesión turca han sido usadas para contestar contundentemente por Turquía:

La tensión diplomática entre Austria y Turquía ha alcanzado el rango de guerra dialéctica entre los ministros de Exteriores de ambos países. Un día después de que el jefe de la diplomacia austríaca pidiera el cese de las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea, su homólogo turco ha devuelto la andanada, calificando a Austria de “capital del racismo radical”. “El canciller austríaco haría mejor en mirar hacia su propio país. Una muestra de que es enemigo de los derechos humanos es el racismo y hoy día Austria es la capital del racismo radical”, afirmó Mevlut Cavusoglu en una entrevista televisada.
El cruce de acusaciones ha dado después el salto a las redes sociales. Desde Twitter, el ministro austríaco de Exteriores ha recomendado a Turquía que “modere su lenguaje y sus actos”. Así las cosas el pacto entre Ankara y la Unión Europea firmado en marzo para frenar el flujo masivo de inmigrantes se parece cada vez más a papel mojado.**


La estrategia turca parece clara y, desde luego, muestra claramente que su preocupación por la adhesión europea está muy alejada de sus preocupaciones actuales. Erdogan sabe de sobra que los límites de los derechos humanos no le permiten hacer lo que ha estado haciendo y, sobre todo, lo que tiene pensado hacer, eliminar cualquier oposición: los kurdos porque son kurdos, los liberales porque están vendidos a occidente y los gullenistas porque son terroristas. 
Turquía está cambiando de actitud, por lo que sus ataques a Europa tienen como función el sembrar el rechazo en la sociedad turca. Eso es lo que muestra la orientación de sus discursos.
Como ocurre en otros casos, la aspiración europea tiene que ver con el mantenimiento de los estándares democráticos y saber que las instituciones comunes velan por los derechos de todos. En cambio, puede estar produciéndose un giro por parte de los partidarios del partido islamista, que tiende a imponer cambios al conjunto de la sociedad respetando cada vez menos a los que no comparten sus principios. Como miembro de Europa, Erdogan tiene límites y puede ser presionado. En la posición actual, sabiendo que Turquía está en el enclave crítico de la zona y una barrera natural antes el caos de Oriente Medio, le puede interesar jugar al distanciamiento mediante el conflicto.


La figura de Erdogan, su personalismo absoluto, no admite sometimiento porque forma parte de las cualidades que debe exhibir en su liderazgo ante los suyos. Estar en la Unión significa tener que aceptar una serie de reglas que, hoy por hoy, no le interesan. Prefiere, por lo que se aprecia, la queja lastimera.
El uso de la "islamofobia" como argumento es realmente vergonzoso viniendo de un país que va rompiendo los lazos con Occidente por su propia conducta autoritarias desde hace unos años y al que se le está consintiendo casi todo para evitar la ruptura.
Sería de gran interés estudiar por qué y cómo se ha ido produciendo el cambio en la actitud de Erdogan, que nunca ha sido persona fácil. Creo que sería interesante ver los momentos en los que fue cambiando sus estrategias y pasar al victimismo diversificando sus aspiraciones. Quizá ahí se encuentren las claves de su comportamiento futuro.


Como acaba de señalar el presidente Obama, no hay duda de que se ganará la guerra al Estado Islámico un día u otro, pero quedará abierta la del terrorismo. Esa tendrá difícil cierre y será con la que jueguen algunos para obtener el apoyo occidental sin tener que cubrir unos estándares democráticos. Erdogan ya ha jugado con esto. Escucharle hablar de la democracia y lamentarse porque no le preocupe a nadie en el mundo es realmente un espectáculo de un fariseísmo extremo.
El argumento de la "islamofobia" —ya le hemos dicho— es un arma de doble filo pues hay muchos que están deseando escucharlo. Unos para aislar a sus países, sembrado el rechazo hacia Occidente; otros para alentar el terrorismo. Turquía era el país más integrado por su pertenencia a la OTAN y aspirante a la Unión Europea. Solo tendría sentido jugar al antioccidentalismo como una excusa para el distanciamiento (y la aproximación a Asia) o como una forma de presión para que le dejen seguir con sus purgas.
Resulta interesante leer hoy el editorial con el que el diario El País comentaba la situación turca tras el juicio contra la denominada "red Ergenekon ", una trama golpista de militares y políticos, llevada hasta los tribunales:

Después de cinco años de un proceso que ha ido extendiéndose y ramificándose hasta lo rocambolesco, los tribunales turcos han dicho la última palabra sobre el denominado caso Ergenekon, según la sentencia una conspiración tentacular con el objetivo de sembrar el caos en Turquía y derrocar al Gobierno islamista de Recep Tayyip Erdogan. Se ha dictado una cascada de condenas (17 a cadena perpetua) para militares prominentes (entre ellos el exjefe de las Fuerzas Armadas), políticos, abogados o periodistas, entre los casi 300 acusados en un juicio cuya limpieza ha merecido severas críticas internacionales.
Ergenekon ha cambiado profundamente la escena política en Turquía. Su comienzo fue visto como un paso imprescindible del Gobierno para meter en cintura a unos militares golpistas, que han condicionado absolutamente la vida política del país; el desafío de Erdogan al denominado Estado profundo —una imprecisa amalgama castrense y ultranacionalista con vocación de poder—, cuya cristalización actual sería la organización clandestina juzgada. Pero con la evolución del proceso y el conocimiento de sus detalles, esa percepción ha ido cambiando en muchos, que miran ahora el caso básicamente como una caza de brujas destinada a aplastar la oposición al creciente autoritarismo y confesionalidad de Erdogan y su partido Justicia y Desarrollo (AKP). A este giro han contribuido lo inverosímil de muchas acusaciones o su incremento exponencial. Y, en aspectos más técnicos, elementos como la vaguedad de las leyes antiterroristas aplicadas o las manifiestas violaciones del derecho de defensa o a un juicio justo.
El final de Ergenekon, pendiente de apelación, liquida definitivamente en Turquía medio siglo de dominación castrense y afianza aparentemente el poder de Erdogan. Pero suscita graves interrogantes sobre la libertad de expresión y de prensa o la independencia judicial de un aspirante a la UE bajo un Gobierno alérgico a la crítica y que, tras más de 10 años, ha ido ocupando cada espacio político hasta hacer saltar en la práctica muchos de los mecanismos de control democrático.***


Esto se escribió en 2013, tras cinco años de juicios y una serie de purgas y condenas entre los militares. Esta vez le ha tocado al clérigo rival, otro islamista, por el que ha entonado otro dolido "mea culpa", según lo calificaba Euronews hace unos días. Erdogan se disculpaba ante los turcos por haberse apoyado en Gulen para llegar al poder y "no haber sabido ver" de quién se trataba. ¡Enternecedor! Ahora son los islamistas rivales, los que atraer a los que quieran escapar de su autoritarismo pueden escapar por su autoritarismo y estén preocupados por la situación crítica de la economía, en parte debido al propio Erdogan.


The Turkish Sun titulaba el 23 de junio —tres semanas antes del intento golpe— un artículo citando al presidente: "Erdoğan: “Europe, You Don’t Want Us Because We’re Muslim”". Ya entonces se jugaba claramente con la islamofobia y se dejaban al descubierto las cartas turcas:

Warnings from populist leaders around Europe of creeping Islamisation and from campaigners for a British exit from the EU of dire consequences if Turkey, a Muslim nation of 78 million, ever joins, have led Turkish leaders to complain increasingly openly about what they see as European Islamophobia.
“Europe, you don’t want us because the majority of our population are Muslim … We knew it but we tried to show our sincerity,” Erdoğan said at a graduation ceremony in Istanbul on Wednesday, the eve of Britain’s “Brexit” vote, quipping that Turkey too could hold such a referendum.
“We will go and ask the public whether we should continue negotiations with the EU,” he said.****


La mezcla de lamentos y amenazas caracterizan siempre los discursos de Erdogan. Es su discurso característico; las dos facetas contribuyen a la manipulación de la sociedad turca. No es islamofobia, sino fobia al autoritarismo que Erdogan representa y sigue practicando contra la parte del pueblo turco que rechaza su doctrina y sus actos. Pero Erdogan practica esa identificación de sus acciones con el destino de Turquía. Él les guía.
El hijo de Erdogan está siendo investigado en Italia por lavado de dinero. Erdogan también ha amenazado con que se resentirán las relaciones bilaterales con Italia si en vez de dedicarse a la Mafia se ocupan de su hijo. Mateo Renzi ha contestado con un twuit: “In this country, judges respond to the law and the Italian constitution, not to the Turkish president.”*****


Antes y después de cada golpe, los discursos son los mismos. Los patrones de quejas, lamentos y amenazas se van formando en el tiempo y muestran que Erdogan tiene su propio camino. En el fondo le da igual lo que diga Europa. Él sabe lo que quiere y los demás lo van descubriendo.
No. Nadie va a visitar al pobre Erdogan tras el fallido golpe y la eficaz purga.

* "Europa muestra su división ante la respuesta a la represión en Turquía" Euronews 3/08/2016 http://es.euronews.com/2016/08/03/europa-muestra-su-division-ante-la-respuesta-a-la-represion-en-turquia
** "El jefe de la diplomacia turca califica a Austria de "capital del racismo radical"" Euronews 5/08/2016 http://es.euronews.com/2016/08/05/el-jefe-de-la-diplomacia-turca-califica-a-austria-de-capital-del-racismo-radical
*** Editorial "Turquía y Ergenekon" El País 7/08/2013 http://elpais.com/elpais/2013/08/06/opinion/1375815992_397464.html

**** "Erdoğan: “Europe, You Don’t Want Us Because We’re Muslim”" The Turkish Sun 23/06/2016 http://theturkishsun.com/erdogan-europe-you-dont-want-us-because-were-muslim-20616/
***** "Erdoğan Lashes Out At Italy For Money Laundering Probe Against Son Bilal" The Turkish Sun 3/08/2016 http://theturkishsun.com/erdogan-lashes-out-at-italy-for-money-laundering-probe-against-son-bilal-21602/



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