viernes, 12 de agosto de 2016

La intransigencia o los actores son libres

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La intransigencia tiene muchas formas y en general vuelve ciego a quien la practica, que tiende a ver solo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. La prensa egipcia —Ahram Online en concreto— se hace eco de una nueva forma de intransigencia social. Esta vez los perjudicados son dos actores egipcios. El titular nos sitúa en el problema: "Controversy erupts over Khaled Abol Naga and Basma's participation in US TV drama 'Tyrant'". El periódico señala:

Controversy has erupted on social media over news that Egyptian stars Khaled Abol Naga and Basma are currently starring in the American TV drama series scripted by Gideon Raff. According to The Guardian, Raff is an "Israel-born [writer and director], living in Los Angeles, where he attended the American Film Institute."
Some social media users criticised the actors for affiliating themselves with a production that has an Israeli as part of the crew.*


El artículo termina señalando que el debate entre los que condenan su participación y los partidarios de los actores han tomado las redes sociales.
La incapacidad de diferenciar las relaciones entre los países y las personas hace que la intransigencia se convierta en una forma de racismo. Cuando alguien no puede trabajar en una serie porque hay un israelí es que algo falla. Los que se quejan tan a menudo de ser perseguidos, discriminados o mal entendidos deberían aspirar a que no tengan que aplicarles a ellos las mismas quejas. Pero el odio lleva a la irracionalidad.


La cuestión aquí evidentemente es más compleja dado que la cuestión de Israel va más allá de los gobiernos, pero eso no disculpa que se estigmatice a las personas solo por el hecho de ser israelíes, que es precisamente la hipótesis de la que parte el terrorismo cuando mata indiscriminadamente. Ve la etiqueta —racial, religiosa, política...— no a las personas.
En el caso egipcio hemos visto en estos tiempos cómo le fue retirada su condición de parlamentario electo al controvertido Tawfik Okasha tras su cita privada con el embajador de Israel en El Cairo. El incidente incluyó incluso el lanzamiento de un zapato contra él por parte de otro parlamentario, Kamal Ahmed. Se pidieron medidas contra él que finalmente llevaron a su expulsión del parlamento.
Okasha ha sido un personaje siempre controvertido y ha sido varias veces objeto mediático por sus provocaciones. No teniendo bastante con su propio medio para dar salida a sus ideas, esta vez fue centro de ataques desde todos los lugares por invitar a cenar en su casa al embajador de Israel.


El caso es un ejemplo de ceguera pues si la cita les parece un insulto, no parecen lo mismo los diferentes negocios que se mantiene con Israel. Es más, Egipto e Israel tienen una labor conjunta importante para frenar el terrorismo que pasa a un lado y otro de la frontera. Las acciones del islamista Hamás, socios de los Hermanos Musulmanes, han sido objeto de denuncia constante. Entre otros por parte del propio Tawfik Okasha que se congratulaba de los bombardeos israelíes contra ello. Para esto, parece ser, no había problema, pero sí para una cena en casa.
La noticia, recogida por Al-Jazeera, se cerraba con algunas observaciones sobre las relaciones entre Egipto e Israel:

Egypt was the first of a handful of Arab countries to recognise Israel with a United States-sponsored 1979 peace accord, but Egyptian attitudes to the country's neighbour remain icy.
Israel has an ambassador stationed in Cairo but Egyptian officials make a point of keeping their distance and the embassy has been the focal point of protests in the past.
Okasha told local media before the opening of Sunday's session that he had done nothing wrong since Egypt enjoys full diplomatic relations with Israel.
Okasha had earlier slammed his critics on his own television channel on Saturday, before making claims that Egypt currently has 22 Israeli companies operating within the country.**



Sin embargo, como vemos en estos días en diferentes lugares, la estrategia es siempre la misma: una actitud por arriba, los gobiernos, y otra por abajo, la opinión pública. El acuerdo, como señala la información de Al-Jazeera, entre Egipto e Israel es pleno y supone para el país una serie de ventajas que allí nacieron. Pero se evitan los gestos que lo demuestren. Lo que hay entre la foto oficial y los negocios que se realizan desde el poder  —algunos han sido importantes focos de corrupción, como el del gas vendido por debajo de su precio a Israel, un asunto importante en la explosión de las revueltas de 2011— son dos cosas diferentes.


Lo más sorprendente de la irracionalidad del asunto lo encontramos en las propias declaraciones presidenciales egipcias realizadas en 2015 que The New Arab titulaba "Sisi reveals close ties with Israel's Netanyahu". Estas eran las declaraciones que se han visto reafirmadas con posterioridad a la expulsión de Okasha del parlamento egipcio:

Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi has revealed that he talks with Israeli prime minister Benyamin Netanyahu "a lot".
"I just want to reassure him that achieving peace [with the Palestinians] will be a historic deal for him and for Israel, and that we are ready to help reach this peace," Sisi said.
The Egyptian president revealed his close relations with the Israeli leader in an interview with The Washington Post.
Sisi said that Egypt had been "honouring" its peace treaty with Israel since it was signed in 1979.
A sign of Tel Aviv's trust in Sisi, he said, can be shown in Israel allowing Egyptian troops to enter central and eastern districts of the Sinai, despite this being against the peace accord.
"The hostile mood and scepticism have diminished with peace with Israel. This can happen with the other Arab countries and Israel if a two-state solution is reached," he said.
In the interview, Sisi claimed that, despite being the target of human rights groups, his government upholds the right to free speech and assembly, and insisted that there must be a "balance" between security and freedom of expression.***


Es sorprendente que pueda haber tanta discrepancia entre el parlamento que apoya al presidente y el presidente mismo. Si en vez de ser el presidente El-Sisi hubiera sido otra persona, el ataque colectivo habría sido un auténtico tsunami. El presidente puede hablar mucho con su colega israelí pero un diputado no puede invitar al embajador a cenar a su casa ni unos actores pueden aprovechar una oportunidad profesional importante porque el guionista nació en Israel.


The Jerusalem Post titulaba en 2015 'Israel-Egypt ties never been better, yet don't expect Sisi trip to Jerusalem'. El enfoque no estaba mal. Se puede tener una política inmejorable, pero nadie quiere la foto pisando Israel y viceversa. El absurdo se resuelve en julio de 2016 cuando el ministro egipcio de Exteriores, Shamed Shoukry, llegó a Israel, estrechó la mano del Primer Ministro y dieron juntos ruedas de prensa. ¿La excusa? La mejor: revitalizar las conversaciones de paz. Se tomaba así la dirección lógica a la emprendida por Mohamed Morsi y los ismalistas cercanos a Hamás, que han sido objetivo como "terroristas". Pero la apariencia hace mucho y la visión islamista está extendida.


Los ataques a los dos actores por participar en una serie norteamericana que tiene un guionista nacido en Israel son una muestra más de que hay poco interés en soluciones reales de los problemas y sí mucho interés por parte de los sectores más radicales de mantener el odio y el enfrentamiento hasta la desaparición de Israel, objetivo declarado. Los que tienen interés —por ambas partes— en que el conflicto siga se encargan de mantener el odio y la violencia.
Es preferible el camino de la intransigencia que el del acercamiento. No ser capaces de distinguir las políticas de las personas es convertir a los pueblos en culpables en su conjunto y, por ello, en responsables indiscriminados de cualquier cosa que ocurra. Son objetivos potenciales por haber nacido en un lugar o tener una religión distinta. Eso es de lo que se quejan muchos, de ser tratados así. Aquí dimos cuenta en 2011 (ver entrada) de la suspensión de unas escuelas de la ONU en Gaza porque los libros de texto que se hacía estudiar a los niños habían eliminado el holocausto judío de los nazis. Con buen criterio, la ONU no se dejó convertir en instrumento de odio. No hace mucho también contamos del revuelo causado por la traducción de un libro, El edificio Yacobián,  de Alaa Al-Aswany al hebreo, (ver entrada) del que el autor renegó diciendo que se había hecho sin su permiso.


Cualquiera que quiera evitar el estigma —como ocurrió con el traducido sin conocimiento Al-Aswany— debe dar garantías de que las líneas no son traspasadas y hacer profesión de fe anti Israel. El actor tuvo que dar explicaciones de dónde se realizaba el rodaje, tal como recogía Cairo Scene:

The FX series stirred controversy in the Middle East and North Africa when it was first announced after the creators said it was based on the Syrian crisis. Khaled Abol Naga who had announced his participation in Tyrant on Twitter was also at the receiving end of some scathing criticism after rumours spread that filming took place in Morocco and Israel, something the 49-year-old actor vehemently denied, saying he would never travel to the Jewish state and that the show was shot in Hungary.****


Es la forma más rápida de sacudirse la presión social, que es constante. Todo esto con dos países con plenas relaciones diplomáticas, comerciales, etc. Cuando el ministro Shoukry ha estado en Israel hace un mes nadie parece haber puesto demasiados problemas. Tawfik Okasha pagó otros errores, principalmente los del protagonismo continuo.
Hay mucha gente involucrada en deseos de paz para la zona, pero son sistemáticamente silenciados por ataques sociales, por las descalificaciones mediáticas, etc. a veces con la muerte. Como personas, ambos actores son libres de trabajar allá donde lo deseen sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Sin embargo hay gente que considera la nacionalidad como una celda y se atribuyen el derecho de controlar a las personas. Estos serán siempre los más peligrosos en cualquier situación.


Los actores han demostrado ser libres, no tener los prejuicios o los odios que para algunos deben formar parte de un "buen egipcio". En este sentido, deberían revisar quién es "buen egipcio", empezando por el propio presidente o e ministro de Exteriores. Ellos, como otros actores egipcios, sale al extranjero y representan sus papeles dejando en las pantallas muestras de su arte y de su internacionalidad. La mayoría de los egipcios se muestran orgullosos de ellos y les gusta verlos en las series internacionales. Es lo lógico. Pronto para algunos ya será negativo el que la serie sea "occidental", ampliando el prejuicio para controlar más las vidas de los otros.
Desde aquí nuestro respaldo a todo el que ayuda a la convivencia y ejerce su libertad.


* "Controversy erupts over Khaled Abol Naga and Basma's participation in US TV drama 'Tyrant'" Ahram Online 11/08/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/5/35/238514/Arts--Culture/Stage--Street/Controversy-erupts-over-Khaled-Abol-Naga-and-Basma.aspx
** "Egypt MP hit by shoe after hosting Israeli ambassador" Al-Jazeera 28/02/2016 http://www.aljazeera.com/news/2016/02/egypt-mp-hit-shoe-hosting-israeli-ambassador-160228200215125.html

*** "Sisi reveals close ties with Israel's Netanyahu" The New Arab 12/03/2016 https://www.alaraby.co.uk/english/news/2015/3/13/sisi-reveals-close-ties-with-israels-netanyahu
**** "Egyptian actress Basma has just joined tge cast od Tyrant" Cairo Scene 1/08/2016  http://www.cairoscene.com/Buzz/Egyptian-Actress-Basma-Has-Just-Joined-the-Cast-of-Tyrant


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