martes, 9 de agosto de 2016

Erdogan y el plan de Dios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Finalmente la fotografía anunciada es posible. Erdogan y Putin se reúnen escenificando una vez más el rechazo hacia Occidente del presidente turco que sigue amenazando a todos. La cuestión es hasta qué punto es puro teatro para mostrar su necesidad de apoyo o si, por el contrario, se trata de una maniobra calculada de distanciamiento para lo que necesita otro "amigo" en la zona.
Rusia se ha reunido hace unos días con Irán. Putin y el "moderado" presidente iraní han hecho también su escenificación. Rusia venderá armas a Irán después del levantamiento del embargo a la república islámica. Hace unos días seguían denominado a los Estados Unidos como "El Gran Satán" en la mejor tradición de los viejos tiempos. Las buenas acciones siempre tienen su justo castigo. Una vez más, Obama agita el árbol y Putin se lleva las nueces.


¿Logrará Putin seducir al arisco Erdogan y convertirlo en un enamorado de Rusia? Putin y Erdogan tienen una necesidad de escenificar el encuentro porque uno sacará mejores condiciones para Siria por parte de Turquía y Turquía mostrará a Occidente los dientes desde Moscú. Una pareja digna de ser descrita por Chordelos de Laclos.
The New York Times comenta así la noticia:

Mr. Erdogan’s visit to Russia, his first venture outside his country after a failed coup last month, is draped in symbolism because Turkey’s relationships with the United States and the European Union have eroded significantly.
There is a deepening sense in Turkey that its Western allies have failed the solidarity test, given the threat to its existence posed by the July 15 coup attempt. Turkish officials are frustrated that Western capitals have focused on Mr. Erdogan’s purge of tens of thousands of military officers, civil servants and journalists as a worrying sign of his drift toward authoritarianism.
An anti-American campaign erupted in Turkey after Washington showed no indication that it planned to extradite Fethullah Gulen, the reclusive Turkish cleric whom Mr. Erdogan has accused of plotting the coup from his retreat in the Pocono Mountains in Pennsylvania.*


Como hemos señalado estos días, el antiamericanismo no es nuevo y ha sido sembrado por el propio gobierno. Ocurre con esto como la tomadura de pelo de la pena de muerte. Erdogan, con su hipocresía y cinismo característicos, no cesa de repetir que "si el pueblo quiere la pena de muerte, hay que ser respetuoso con el pueblo. Es difícil ver una muestra de hipocresía política mayor, pero da cuenta de la catadura moral del personaje y sus maneras.
El encuentro con Putin se produce después de haber pedido disculpas por el derribo de avión y —ya no señalamos— hacer público que los militares involucrados en el derribo del avión militar ruso habían sido detenidos como parte de la trama del golpe fallido. La bajeza de Erdogan toca fondo y no sabemos cómo el Ejército —lo que queda de él— ha asimilado esto. Después de los ataques a Rusia tras el derribo, las pruebas aportadas por Turquía de la invasión, haber involucrado a la OTAN en el incidente, etc. salir ahora con la insinuación de los militares golpistas solo se puede esperar de Erdogan.


Pecan de ingenuos los articulistas de The New York Times cuando se sorprenden del encuentro entre ambos presidentes. Cuando Abdel Fatah El-Sisi, el presidente egipcio, es presionado por Occidente, la solución es siempre la visita o visitar a Putin, como ya se hizo. Señala el diario:

The meeting in St. Petersburg is in some respects a stunning development, given that through the end of May, Moscow and Ankara were hurling unbridled insults at each other. Russia’s state-run television network attacked Mr. Erdogan as “deceitful” and “unrestrained,” while the Turkish leader accused Russia of engaging in “cheap slander.”*

Y lo seguirán pensando porque esa es la base de la escenificación. Pero no supone ningún impedimento para el cumplimiento de los objetivos de cada uno con el encuentro. Los dos tienen un objetivo común, el desafío a Estados Unidos y a la Unión Europea, y cada uno los suyos. Se centrarán en el principal y tratarán de ceder en los parciales.
La maniobra de Erdogan tiene consecuencias. Otra cuestión es saber la respuesta que se le va a dar desde Estados Unidos y la Unión Europea. La OTAN está por medio, pero la actitud de Turquía deja mucho que desear como socio fiable. En estas cuestiones, es mejor que los socios sean más claros. Erdogan juega con la necesidad exterior, es decir, con los distintos chantajes de los que ya hemos hablado aquí. Mientras le sean eficaces, lo seguirá haciendo sin pudor alguno.
The Washington Post señala de ambos presidentes:

Both leaders have built a “personalized and authoritarian style of governance,” according to Asli Aydintasbas, an expert on Turkish foreign policy at the European Council on Foreign Relations. And their shared traits probably will help boost ties.
“The personal aspect is very important,” Pavel Shlykov, an analyst with the Institute of Asian and African Studies at Moscow State University, said in an interview last month before the coup attempt.
“The political relationship between the two countries is very dependent on the basis of personalities, on Erdogan and Putin, and the initiatives start from them,” he said.**


En efecto, la mezcla es explosiva y hay que ver hasta dónde piensan llegar en su representación. Se puede llegar a un punto en el que Turquía quede fuera de los escenarios en los que ha estado y se le compliquen las cosas.
La cuestión interesante es cómo está viviendo la sociedad turca esta situación. No me refiero a los mítines multitudinarios organizados por Erdogan y su partido, que forman esa escenificación señalada. Me refiero a las ideas que se están formando en su cabeza ante esta realidad orwelliana en la que están viviendo. Los discursos triunfalistas de Erdogan no esconden la realidad de la situación turca. El golpe fallido ha sido aprovechado para silenciar el disgusto social, que era grande y —como veíamos ayer— había llevado a un 60% de la sociedad alejada de Erdogan  y su partido.


Lo previsible no es que la situación mejore en ningún sentido. Por el contrario, se producirá un empeoramiento de la situación política, más represiva y autoritaria, y económica —menos inversión y caída de las exportaciones—. No se puede mantener indefinidamente a la gente en la calle expresando su apoyo a Erdogan; en algún momento la gente percibirá que su vida ha cambiado, que las condiciones no son las mismas.

En los próximos días, se sucederán movimientos como respuesta a los de Erdogan. Por su parte seguirá acumulando desprecios para hacer ver que es incuestionable y que Turquía es un país capaz de desafiar a todos bajo su mando. Pero de las crisis no se sale con palabras. No sé si la situación rusa permite resolver la turca, pero me temo que no. Las visitas de El-Sisi a Rusia no han servido de mucho para su economía y Putin busca más hacer crecer la suya, maltrecha por las sanciones de la Unión Europea a causa de la invasión de Ucrania, que salvar las de los demás. Pero las apariencias son importantes y hay que abrir mercados y añadir socios, buscar alternativas a la cerrada Unión Europea. Como complemento, Erdogan ha subido el tono de las amenazas respecto a los refugiados que llegan de Siria.
La prensa rusa y la turca se realimentan recogiendo las acusaciones contra Occidente y poniéndole nombre al "responsable militar norteamericano" de la OTAN que estaba detrás del golpe. No dicen, solo recogen. Forma parte de la escenificación y dejan que Erdogan recite su aria. Pero Putin no se dejara engañar y sabe que lo quiere presidente turco. Le dará lo justo para molestar a los Estados Unidos y a Europa. No creo que mucho más. 
A principios de junio, Erdogan le pidió a los turcos que trajeran muchos hijos al mundo:

President Recep Tayipp Erdoğan gave a speech in Istanbul on Sunday where he announced, and not for the first time, that “no Muslim family” should engage in birth control or family planning. “I will say it clearly… We need to increase the number of our descendants,” he said, adding, “Nobody can interfere in God’s work. The first duty here belongs to mothers”.


Erdogan, siempre tan disciplinado. Le faltó recomendar la abstinencia a los no creyentes y así evitar que se propaguen, asegurándose una islamización segura del país. 
Veremos pronto los resultados de los "planes divinos", tras el encuentro con Putin. Erdogan tiene que tomar medidas en caliente antes de que el efecto hipnótico del fallido golpe se pase y llegue la dura realidad de la situación turca. Cuando se pase la euforia actual veremos el plan de Dios con más claridad. 
Como es propio de los islamistas, Dios está de su lado. Por ahora se conforman con Putin. 



* "Erdogan and Putin Seek to Put Syria Rift in Past" The New York Times 8/08/2016 http://www.nytimes.com/2016/08/09/world/europe/russia-putin-turkey-erdogan-syria.html
** "Turkey’s Erdogan pivots to Putin as tensions rise with the West" The Washington Post 9/09/2016 https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/turkeys-erdogan-pivots-to-putin-as-tensions-rise-with-the-west/2016/08/08/43c19884-5d93-11e6-84c1-6d27287896b5_story.html?hpid=hp_hp-more-top-stories_turkeyrussia-330am%3Ahomepage%2Fstory

*** "Dutiful Mothers Or Gender Equality Mr & Mrs Erdoğan, Turkey Can’t Have Both" The Turkish Sun 1/06/2016 http://theturkishsun.com/dutiful-mothers-or-gender-equality-mr-mrs-erdogan-turkey-cant-have-both-19758/

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